Travel Alone
by Primera Espada
Capítulo 3: Heal Me
"Hmpf."
Una mujer mayor permanecía sentada frente a un gran libro, examinando detenidamente las páginas repletas de texto, imágenes y diagramas. Un bisturí descansaba en su oreja, mientras que su mano sostenía un lápiz, el cual golpeaba incesantemente contra una pequeña libreta. Parecía preocupada.
Se encontraba en un amplio cuarto, rodeada por inmensos libreros y mesas llenas de instrumentaria médica, su ceño fruncido, ante la incapacidad de encontrar en aquel libro lo que deseaba y necesitaba.
"No hay nada en este maldito libro que pueda ayudarme." Dijo la mujer con un tono de furia. Luego se llevó la mano a su frente, y comenzó a masajearse las sienes con delicadeza. El estrés comenzaba a resurgir en su aparentemente joven cuerpo nuevamente.
La mujer suspiró y cerró el libro, luego se levantó de su asiento y salió de la habitación, azotando con fuerza sobre humana la puerta. Caminaba rápido por los pasillos, y cada paso que daba parecía hacer temblar los corredores, simplemente no podía evitarlo, aquella ira que la invadía. La medicina debía poder curar a las personas, salvar vidas y ayudar a su pueblo, pero cada vez más dudaba acerca de la eficacia de sus métodos, sus habilidades.
Primero estaba el brazo de aquel rubio al que apreciaba tanto (1). Y ahora el de uno de sus mejores y más leales ninjas.
Hyuuga Neji ingresó esa mañana con una de las peores y ciertamente más extrañas heridas que Tsunade había visto en su larga vida. Su hombro había sido perforado totalmente, y su interior había sido rebanado por completo, con una precisión increíble, y una fuerza extrañamente poderosa. Al llegar, Tsunade miró con aterro como su brazo apenas se mantenía unido a su cuerpo, y luego, cuando intentaron tratarlo apropiadamente y asegurarlo a su hombro, la herida simplemente se resistía, no cerraba como debía.
Comportamiento anormal que Tsunade relacionó con los restos de esa extraña energía que aún se encontraba adherida a la lesión.
¿Cómo una simple mujer sin entrenamiento ninja o similar pudo haber causado tanto daño con un solo ataque? Era algo que Tsunade no podía entender, y menos cuando le presentaron el arma que había sido utilizada para tal hazaña.
Un par de pines para cabello.
Tsunade simplemente miró incrédula dichos accesorios, como si se tratara de una broma. Y es que por más que intentaba, no podía percibir ninguna clase de chakra o energía proveniente de aquellos pines.
Tsunade suspiró.
El brazo de Neji logró ser unido finalmente a su hombro luego de los arduos esfuerzos conjuntos de Tsunade, Sakura y parte del equipo médico, pero por más que intentaron, no lograron regresarle la movibilidad total a la extremidad, o que la herida cerrara como debiera. Una gran perdida para un ninja, especialmente para uno de la clase del Hyuuga, quien requería de sus brazos para luchar correctamente.
La rubia continuó su camino por los largos y repletos pasillos del Hospital, sin detenerse por ninguna razón, ni siquiera los llamados de ayuda de unas cuantas enfermeras. No, primero estaba la seguridad de su shinobi, y si aún quedaba alguna posibilidad de regenerar su brazo, ella la encontraría, se lo debía a aquellos que luchaban día a día bajo su mando por el bien de la aldea de Konoha.
Era su propia misión.
Su camino del ninja.
Una gran puerta de roble apareció en su camino, finalmente logró llegar al cuarto dónde Neji permanecía aún inconsciente. El quirófano especial del Hospital, dónde ya una vez antes había estado aquel ninja, y dónde en la entrada la esperaba una joven impaciente, cuyo cabello se encontraba recogido en dos moños. Era Ten Ten.
"¿Logró encontrar algo, Tsunade-sama?" Preguntó la mucha esperanzada, sosteniendo sus manos en su pecho, esperando por alguna clase de respuesta positiva departe de la Sannin.
Tsunade miró a la chica con tristeza. "Lo lamento Ten-Ten, pero no he logrado encontrar manera alguna para curar totalmente su brazo." La pequeña joven bajó su mirada con desilusión. Tsunade posó su delicada mano en su cabeza, y sonrió ligeramente. "Pero no te preocupes, haré todo lo que está a mi alcance para regenerar su brazo, puedes confiar en mí."
Ten-Ten alzó su rostro y sonrió igualmente. "Gracias, Tsunade-sama."
Y no podía permitir, por ninguna razón, que aquellas se convirtieran en falsas esperanzas. Tsunade se encargaría de que estas se mantuvieran reales, y que al final, se convirtieran en una realidad.
Era su deber.
¿Dónde estoy?
Su cabeza giraba aún por la batalla, sus acciones dejándola completamente exhausta. Gastar su reiatsu de aquella manera fue una decisión imprudente, pero juzgando la situación en la que se encontraba, simplemente no tuvo opción alguna. Inoue Orihime había decidido pelear. Y así lo hizo.
Con no muy buenos resultados claro está.
La chica abrió ligeramente uno de sus ojos para inspeccionar sus alrededores. Se encontraba en un pequeño cuarto, todo pintado de blanco, y vacío por completo, a excepción claro de la cama en la que se encontraba y de la pequeña mesita de madera que descansaba a su lado. Cuando estaba segura que no había nadie cerca, Orihime se sentó en la cama, gimiendo suavemente en el proceso, y usando ambas manos como apoyo.
Orihime notó entonces que no habían ventanas en aquella habitación, y que la única puerta estaba cerrada. Además, en una de las esquinas superiores del cuarto, había una cámara de video adherida, captando todos sus movimientos. La chica cerró sus ojos, y se concentró levemente, buscando en las cercanías por otras personas, y efectivamente, justo fuera de la habitación, determinó a dos sujetos, con un alto nivel de energía cada uno.
Esto no sería fácil, pensaba la pelirroja. El tratar de escapar parecía una hazaña bastante difícil en ese momento, especialmente si la tenían vigilada.
Será mejor hacerlo de una vez. Y alzando su mano, recitó: "Kouten Zanshun."
Pero nada sucedió.
Y fue cuando Orihime notó con horror que sus pines no estaban en su lugar.
"¡N-No puede ser!" Asustada e ignorando el dolor y cansancio que sentía, la chica se levantó de la cama, y comenzó a buscar desesperadamente las prensas celestes que portaban el poder del Shun Shun Rikka, su poder. Y en poco tiempo logró recorrer los vacíos rincones de la habitación, y por ninguna parte había señal de dichos pines.
"Chicos ¿Dónde están?" Susurraba la pobre adolescente con preocupación. Pero no había respuesta alguna, el silencio reinaba aún en la recamara. Orihime detuvo entonces su inútil búsqueda, y se quedó inmóvil en el frío suelo del pequeño cuarto. La desesperación la invadió entonces, y la culpa se hizo presente también. ¿Cómo pude ser tan tonta? Se preguntaba la pobre adolescente, recordando como desde un principio sus equivocadas decisiones no solo la ponían a ella en peligro, sino también a sus amigos. Y era la razón por la cual se odiaba. La razón por la cuál no podía perdonarse tantos errores.
Nunca debió haber aceptado ir a Hueco Mundo, debió haber sido más fuerte, no prestar atención a aquellas amenazas, y sobretodo, tener confianza en sus amigos y en sus fortalezas. Pero su estúpida decisión fue lo que hizo que sus amigos intentaran rescatarla, y que por poco fueran atacados por Ulquiorra.
Y es lo mismo ahora. No debió haber luchado en primer lugar, especialmente desconociendo el lugar dónde se encontraba o la naturaleza de sus enemigos y sus capacidades, debió haber optado por huir y recuperar fuerzas primero. Pero no lo hizo. Y es la razón por la cuál el Shun Shun Rikka, sus amigos, ya no estaban con ella.
Su mano se cerró en un puño, y este golpeó el piso con fuerza, lagrimas escapando con libertad de sus ojos a causa de la angustia. Pero entonces unos pasos la distrajeron, y una nueva energía se hizo presente en las afueras de su cuarto, una mucho mayor que las dos que vigilaban la entrada.
Orihime se puso en pie con prisa, y limpio sus ojos con una de sus manos. Estaba indefensa sin sus broches, y aunque podía recurrir al combate mano a mano como segunda opción, probablemente no sería suficiente para derrotar a alguien con el nivel de la persona que estaba por entrar. Debía mantenerse con calma si quería encontrar a sus amigos, y por lo tanto Orihime escogió el esperar por alguna oportunidad, y no precipitarse en atacar si no tenía posibilidades de ganar.
Un suave chirrido anunció la apertura de la puerta, y desde el otro extremo del cuarto Orihime pudo ver la figura de una mujer alta y rubia que ingresó sin mucha precaución, cerrando la puerta detrás de ella. La severa mirada de aquella mujer se posó sobre ella, y Orihime retrocedió instintivamente.
"No he venido a hacerte daño." Dijo la mujer con seriedad. "Pero tengo preguntas que hacerte, y será mejor que las respondas."
Orihime desvió su mirada, viendo por un segundo la imagen de Ulquiorra en aquella mujer, y asemejando la situación en la que se encontraba ahora con su rapto y cautiverio en Las Noches. "De acuerdo." Dijo entonces.
"¿Quién eres, y de dónde vienes?" Inició Tsunade.
"Inoue Orihime." Respondió la joven. "Vengo de Karakura, Japón."
Tsunade pausó por un segundo. ¿Japón? Se preguntó entonces con confusión.
"¿Cuáles son tus objetivos?"
"No tengo ningún objetivo, llegué aquí por error."
Tsunade pausó de nuevo, analizando las respuestas de aquella chica, quien parecía decir la verdad en todo momento.
"¿A que te refieres con por error?"
"Es... complicado." Dijo Orihime, decidiendo dejar de la lado la verdad de esa historia por lo complicado de la realidad, y por lo extraño, e increíble, que podría llegar a sonar si decidiera decir la completa verdad.
"Creo que no entiendes tu situación," Comenzó entonces Tsunade. "Por lo que sabemos, podrías ser una espía de otra aldea, así que si no deseas pasar tu estadía en Konoha en la cárcel esperando por la llegada de alguno de los interrogadores, me contarás la verdad, y yo me encargaré de entenderlo si es que es tan complicada."
Orihime miró a la mujer, su cabeza debatiendo en si debería o no el relatar su historia a la desconocida. Pero ella sabía bien que de cualquier forma u otra al final no había opción realmente, se encontraba en un sitio extraño, a completa merced del "enemigo", desarmada y sin conocimiento alguno de las habilidades de sus posibles oponentes. No había otra salida, debía hablar.
"Yo..." Comenzó Orihime, pensando bien la mejor forma de relatar todo lo sucedido, su propia realidad. La chica alzó entonces una mano temblorosa, y con suavidad comenzó a morderse el pulgar. Pero luego de alejar las dudas, levantó su rostro y miró a la mujer que permanecía delante suyo.
"Llegué aquí por error, a través de un portal que se abrió a causa de una explosión de reiatsu. Desde una dimensión de oscuridad habitada por las almas humanas que fueron devoradas por el odio, Hueco Mundo."
"¡¿Tsunade-sama está hay adentro?!" Preguntó una chica con cabello corto y oscuro, negro como la noche, quien permanecía de pie en las afueras de la habitación ochenta y seis, destinada a pacientes que debían permanecer vigilados por riesgo de escape, enemigos en palabras simples.
"Así es." Respondió uno de los dos ANBU que protegían la puerta.
"Pero no entiendo ¿Por qué no llamaron mejor a un especialista, a uno de los interrogadores, Hibiki por ejemplo?"
"Tsunade-sama fue quien decidió encargarse personalmente del trabajo."
"Pero ¿Por qué?"
"No estamos seguros, aparentemente Tsunade-sama tenía un especial interés en la chica."
Shizune pensó por unos segundos, recordando los eventos que habían tenido lugar tan solo unas cuantas horas atrás. "Probablemente sea a causa de Hyuuga Neji." Dijo entonces, y los dos ANBU miraron confundidos a la chica, pero ella no dijo más, tan solo se dio la vuelta y se alejó del cuarto, envuelta en sus propios pensamientos.
Tsunade-sama estaba realmente preocupada, molesta, por lo sucedido al chico. Ella debió... Tomar todo esto como un asunto personal.
La joven kunoichi se detuvo nuevamente, y miró por última vez la habitación que ya había dejado atrás. Espero que sepa lo que hace, Tsunade-sama. Y reinició entonces con su camino.
"Y eso es todo."
Tsunade permaneció entonces recostada contra la puerta de la habitación. Sus brazos cruzados y su boca ligeramente abierta, al igual que sus ojos, que reflejaban además la sorpresa que sentía en ese momento la quinta Hokage.
La joven desconocida recién acaba de terminar con su historia, y todo era, así como ella lo había afirmado, complicado. Increíble completamente, algo difícil, imposible de creer, pero que Tsunade sabía que era verdad, por más que su cabeza lo negara, puesto que la chica en todo momento dijo la verdad, y Tsunade pudo notarlo por la forma en que su cuerpo se comportaba mientras hablaba, por su lenguaje corporal.
Por que Tsunade era la mejor ninja médico, y conocía al cuerpo humano perfectamente, así como su funcionamiento y la forma en que este reaccionaba ante diferentes situaciones. Como cuando una persona mentía por ejemplo.
Pero aún así Tsunade no podía evitar el dudar acerca de la veracidad de la "realidad" de la joven, quien aseguraba venir de un país inexistente como era este "Japón", además de la existencia de dos dimensiones, una habitada por Shinigamis, o Sociedad de Almas, y otra por criaturas llamadas Hollows, así como sus formas desarrolladas conocidas como Arrancars, quienes la habían secuestrado y mantenido presa, hasta que sus amigos intentaron salvarla, y por un error, el portal por el cuál intentaban ingresar a esa dimensión, Hueco Mundo, estalló y la succionó hacia las afueras de Konoha.
Sin olvidar la guerra que estaba a punto de desarrollarse entre los habitantes de ambas la Sociedad de Almas y Hueco Mundo.
Y es que la existencia de los Shinigamis no era el problema realmente, puesto que estos son incluso invocados en algunos jutsus extremadamente poderosos, como aquel que selló al Kyuubi dentro del cuerpo de un recién nacido. El problema yacía en la forma en que la chica describió a los Shinigamis en su historia, y la totalidad de su relato para ser exactos. Todo era una locura, una completa locura.
"Entonces este... portal... fue lo que te trajo aquí. ¿Correcto?" Preguntó Tsunade, las mismas dudas invadiendo su cabeza.
"Así es, y fue entonces cuando dos adolescentes me atacaron."
"Con respecto a eso, debes saber que quienes te atacaron fueron dos ninjas de esta aldea. Y no intentaban lastimarte, tan solo traerte aquí e identificar tu procedencia y objetivos. Deberás comprender que actualmente esta aldea se encuentra en estado de alerta, y a causa de algunos sucesos previos, hemos de mantenernos atentos ante cualquier situación extraña."
Orihime asintió ante esto, sin comprender realmente la situación que vivían esas personas, pero sin culpar en lo absoluto a la mujer por el ataque. Pero fue entonces cuando recordó que uno de sus atacantes había sido impactado directamente por el Kouten Zanshun, razón por la cuál debía estar herido, a no ser que haya sido curado propiamente.
"Si ese es el caso ¿El chico se encuentra bien? Me temo que este lastimado a causa de uno de mis ataques."
Tsunade miró a la chica, la rabia que antes sentía se había ido, ya que ahora sabía que la chica solo había intentado defenderse, pero aún sabiendo esto, no podía evitar el culpar a la joven por haberle arrebatado la movilidad de un brazo a uno de sus mejores ninjas, quien requería de dicho brazo para poder utilizar sus habilidades correcta y plenamente.
"Se encuentra bien ahora, aunque el curarlo fue trabajo difícil debo admitir."
Orihime suspiró aliviada. "Es bueno saberlo."
"Pero lamentablemente su brazo no sanó completamente." Agregó entonces la rubia. "No he logrado que recupere la movilidad por completo, muchos de los músculos no lograron ser regenerados, y algunos nervios fueron totalmente destruidos, por lo que probablemente pierda la sensibilidad en algunas áreas de su brazo."
La culpa invadió a la chica al enterarse que había lastimado a un inocente, pero recordó que no todo estaba perdido, que ella podía ayudar a este muchacho. Entonces Orihime se acercó a la rubia dijo. "Por favor, permítame verlo."
"Puedo entender que quieras disculparte, pero en estos momentos él aún duerme, y es mejor que no sea molestado, la operación fue sumamente larga, y tanto él como su brazo necesitan descansar."
"Me imagino en la condición que debe estar, pero realmente es necesario que lo vea, puedo encargarme de su brazo, y de que este regrese a como estaba antes." Insistió Orihime.
"Lamento decirlo, pero dudo que haya algo que puedas hacer. Los mejores médicos se encargaron de atenderlo, y ya no hay nada que pueda hacerse para curar las heridas que ese brazo sufrió. Aún no encontramos una manera para tratar semejante daño interno."
"Por favor, permítame verlo." Suplicó Orihime. "Le aseguro que puedo ayudarlo, y aunque me imagino que es difícil ¡Confié en mi por favor!"
Tsunade miró entonces a la chica, sorprendida ante la insistencia de la joven, y especialmente por el fuerte deseo de ayudar a un desconocido que la había atacado. La rubia pensó por un corto tiempo, y aunque la chica seguía siendo un completo misterio, algo en su interior le aseguró que podía confiar en ella.
"De acuerdo." Dijo Tsunade, sabiendo bien que aunque probablemente no había nada que la chica pudiera hacer al respecto, la intención era lo que contaba.
"Su nombre es Hyuuga Neji." Dijo Tsunade, acercándose al muchacho que dormía, y haciendo un rápido chequeo para verificar su condición actual. Al lado suyo se encontraba otra adolescente, con cabello rosa y hermosos ojos color esmeralda, siguiendo detenidamente con la mirada los procedimientos de rutina realizados por su mentora, y observando cada cierto tiempo a la pelirroja desconocida que esperaba tímidamente cerca de la puerta.
Al otro lado de la cama, sentada en una silla, se encontraba Ten-Ten, quien no podía evitar el vigilar con cierta furia y desconfianza a la pelirroja. Orihime por supuesto, estaba conciente de la forma en que la otra chica lo miraba, pero no podía culparla realmente, ella también se comportaría de la misma manera si alguien lastimara así a uno de sus amigos y solicitara verlo mientras sufría en la cama de un hospital.
"Parece que todo marcha bien," Dijo Tsunade al terminar con el chequeo. "Puedes examinarlo ahora Inoue Orihime."
La chica asintió y se acercó entonces a la cama.
"¡Tsunade-sama!" Exclamó entonces Ten-Ten, poniéndose en pie inmediatamente. "¡No pensará dejar que ella vea a Neji!"
"Cálmate Ten-Ten." Ordenó Tsunade con seriedad. "Inoue Orihime tan solo quiere ver a Neji, y ha asegurado que puede ayudarlo."
"Pero no hay nada que se pueda hacer por el momento," Añadió la chica de cabello rosa. "Lo intentamos todo Tsunade-sensei."
"Estoy consciente de eso Sakura." Le aseguró Tsunade. "Pero igual he decidido permitir que ella lo vea. No tenemos nada que perder."
Orihime decidió no prestar atención a la disputa entre las otras mujeres, y escogió mejor concentrarse en el pobre muchacho. La chica se acercó a su brazo y examinó este con determinación, era como lo esperaba, la herida no había cerrado completamente, aún era posible ver la delicada línea que mostraba el lugar exacto dónde Tsubaki había perforado, y las grapas y suturas que mantenían el brazo en su lugar no lograrían realmente unir el miembro al cuerpo.
"Disculpe, Tsunade-san." Dijo Orihime. "Podría por favor entregarme mis broches."
Tsunade dudó nuevamente, ya que al parecer aquellos broches eran el arma de aquella chica, pero una vez más recordó que ella tan solo había atacado para defenderse, y ese sentimiento en su interior volvió a re aparecer, indicándole que la chica era de confianza, y que efectivamente, podía hacer algo por el muchacho, por mucho que su cabeza lo dudara.
"Por supuesto." Dijo la rubia, y sacó los pines celestes del bolsillo de su bata, entregándoselos a la adolescente.
Ten-Ten miró esto con horror. "¡Tsunade-sama eso no–"
"¡Ten-Ten!" Gritó entonces la Hokage. "Se que estás preocupada por Neji, pero yo se lo que estoy haciendo, así que si piensas seguir cuestionando mis decisiones, te pido entonces que abandones la habitación."
La chica retrocedió, y asintió apenada. "Lo siento, Tsunade-sama." Y tomó asiento nuevamente al lado de la cama, cerca de su amigo.
Tsunade regresó entonces la atención a Orihime. "¿Qué piensas hacer?"
Orihime alzó su mirada para responder a la mujer, mientras colocaba una vez más los broches en su cabello, sonriendo al sentir la energía de sus amigos que regresaban a su lado. "Puedo curar su herida con mis habilidades." Dijo simplemente. "Por favor confié en mi, le prometo que todo saldrá bien."
Tsunade no pudo comprender realmente a lo que la chica se refería con sus habilidades, pero asintió y se alejó un poco de la cama para darle espacio a Orihime.
Una vez que los pines se encontraban asegurados en su cabello nuevamente, Orihime cerró sus ojos y acumuló su reiatsu de la manera que ya estaba tan acostumbrada, y recitó:
"Shun'ou, Ayame."
Y ambos broches comenzaron a brillar con intensidad, dos puntas separándose de cada uno, y elevándose en el aire para fusionarse y formar dos entes luminosos. Tsunade y Sakura miraban con ojos abiertos la situación, y no podían contener la sorpresa que se mostraba en sus rostros. Ten-Ten miraba también la escena, pero con gran preocupación al haber visto ya ese mismo despliegue de poder, el cuál hirió entonces a su amigo horas atrás.
"Souten Kisshun." Orihime alzó sus brazos, y abriendo sus ojos con determinación, dijo finalmente: "¡Watashiwa kyozetsu suru!"
Y las dos figuras luminosas formaron una especie de barrera naranja que comenzó a descender, cubriendo luego el brazo de Hyuuga Neji con su potente luz.
Tsunade miró entonces, al igual que las otras dos adolescentes, con su boca abierta, como segundos más tarde las grapas en el brazo de Neji comenzaron a desprenderse por si mismas, así como la piel en el brazo comenzaba a regenerarse por si sola, y a unirse perfectamente. Luego, cuando ya no había ni siguiera un rastro visible de la herida, el campo naranja se desvaneció, y las dos entidades de luz volaron nuevamente en el aire para regresar a formar parte de los dos broches en el cabello de la pelirroja.
La rubia se abalanzó entonces hacia el chico en la cama, y con ambas manos expulsando un chakra color verde, inició una revisión del brazo del Hyuuga.
"In-increíble."
"¿Tsunade-sensei?" Preguntó Sakura.
"Su brazo..." Comenzó la rubia. "Su brazo esta completamente curado. Todo. Los músculos, nervios... Está como nuevo, como si nada nunca le hubiera ocurrido."
Ten-Ten no pudo evitarlo, y en cuanto escuchó esto se puso en pie y corrió hacia su amigo, tomando la mano del aun inconsciente adolescente y sonriendo de oreja a oreja, unas cuantas lagrimas de alegría cayendo de sus grandes ojos, mientras que Sakura se mantuvo inmóvil en su lugar, igualmente impresionada que su maestra.
Increíble. Sakura seguía sin poder creer que aquello fuera cierto, y que una simple mujer hubiera logrado en unos cuantos segundos lo que los mejores médicos de Konoha no pudieron realizar. Era simplemente increíble. ¿Cómo es posible ¿Qué clase de habilidad es esta que aquella mujer posee? Se preguntaba una y otra vez Sakura, mientras examinaba desde su posición en el cuarto, el par de broches que sostenía el largo cabello de la chica. ¿Cómo es que logró tal hazaña, con tan solo usar esos simples pines?
Y cuando Tsunade creyó que ya nada podía ser más raro, Hyuuga Neji abrió sus ojos, y se recostó en la cama sin ningún esfuerzo, el agotamiento de la batalla, además del maltrato de la operación habiendo desaparecido aparentemente. Sus energías, todo su chakra, habían sido restaurados. En tan solo unos cuantos instantes.
Esto se pone cada vez mejor. Pensó Tsunade, sin poder creer lo extraño que todo se había vuelto en cuestión de tan solo siete horas.
Y sin saber aún que todo estaba apenas comenzando.
TBC
(1) En esa parte hago referencia al daño que sufrió el brazo de Naruto, según recuerdo, luego de usar su nuevo Rasengan en contra de Kakuzu, esto para que sepan que el Fic se ubica más o menos luego de que Hidan y Kakuzu son derrotados, pero tengan en cuenta que desde acá los sucesos serán diferentes y no se apegará a lo que ya ha pasado en el manga recientemente.
Notas de Autor: Me emociona mucho el saber que hay gente siguiendo y disfrutando de este fic, pero lamento informarles que no pudo trabajar tan rápido como desean. Primeramente por que hay días, incluso semanas, en las que no tengo la cabeza para trabajar en un capítulo, por que simplemente no se me ocurre como desarrollar las ideas que tengo, y segundo, por que mi agenda esta un tanto apretada, y lamentablemente no pudo dedicarle tanto tiempo como deseara a mis fics. Habiendo dicho esto, espero que hayan disfrutado este capítulo. (:
PS. No tengo ni idea de como llama Sakura a Tsunade, pero dado que ella es su mentora/profesora, supongo entonces que se refiere a ella como "Tsunade-sensei" pero por favor, si estoy equivocado, me encantaría que me corrigieran. (:
