Hola, lo siento mucho no estaba inspirada y para escribir forzada y que saliera mal preferí esperar a tener inspiración y crear un buen final que creo que el fic lo merece al menos. Espero que les guste mucho.
Capítulo 17 A esto sí que se le puede llamar felices para siempre.
Esme pov
-¡¡GAARA!!-el pelirrojo me miró cómo un mapache abandonado, eso me daba igual-¡¡SUÉLTA AHORA MISMO A NARUTO!! ¡¡Y QUIERO DECIR YA!!
Naruto gritó al caer al suelo soltado de golpe por la arena.
-T-T-Temari-chan-gimoteó adolorido viendo a la rubia correr hacia él, lo que no estaba segura era si corría para abrazarlo o para matarlo a golpes por reconocer que me había besado.
-Esme...yo...
Le interrumpí bruscamente.
-¡NO!-grité-¡YO, NO! ¡TÚ VAS A RECOGER TÚ ARENA Y TÚ VAS A PEDIR PERDÓN A LA GENTE POR DESTROZAR LA ALDEA Y A NARUTO TAMBIÉN!
Gaara hizo una mueca, en otras palabras, que ni loco iba a hacerlo.
-Me iré-le amenacé, obviamente, era un farol-Obito y yo nos marcharemos y no volverás a vernos nunca más.
Nada más terminé de hablar la arena regresó a la calabaza de Gaara dejándolo todo bien limpio y ordenado, el pelirrojo se puso frente al rubio, que a ratos era besado por Temari y a otros ratos era golpeado por ella.
-Gomen nasai-murmuró el pelirrojo entre dientes.
-No pasa nada, tebayo-respondió el rubio sonriendo con dolor, imagino que por los golpes-en realidad fue mi culpa.
Después de disculparse con el rubio comenzó a disculparse con las personas a las que había destrozado las tiendas buscando a naruto, sobre todo el puesto de ramen. No me lo podía creer: Sabaku no Gaara disculpándose por orden de una mujer......increíble.
-¿No podemos sacar una foto de esto?-preguntó Soraya asombrada-Es que........es....
-Lo sé-dije muy satisfecha de mi misma.
En menos de un segundo el pelirrojo apareció frente a mí cruzado de brazos sin sonreír, sin embargo, pude ver la alegría brillar en sus ojos aguamarina. Me estremecí sin querer.
-¿Podemos hablar solos?-preguntó observando de reojo la gente a nuestro alrededor.
Miré a mi amiga dudosa .
-¿Puedes coger cuidar un momento de Obito?-pregunté esperanzada-No creo que tarde mucho-me acerqué y susurré-Él siempre ha sido hombre de pocas palabras.
Soraya se rió discretamente cargando a Obito.
-Claro que sí-respondió acariciando el pelito rojo de mi bebé-Además, este niño es guapísimo, creo que será un rompe corazones.
Hice un ademán para que Gaara me siguiera, caminé largo rato hasta que salimos a las afueras de la aldea, internándonos en los territorios del clan Tsukino, reconozco que me costaba un poco definirlo cómo mi clan, me gustaba más llamarlo mi familia. Miré a todos lados para comprobar que no había nadie cerca, efectivamente estábamos solos. Me apoyé en la pared de color crema pintada con un remolino rojo y esperé.
Estuvimos varios minutos sin hablar observándonos fijamente.
-Esme....yo.....te quiero-fruncí los labios, no podía abalanzarme sobre él cómo si no hubiera pasado nada-...te he estado buscando durante cuatro años, acabo de cumplir diecinueve pero tú sigues igual, creo que..soy mayor que tú....
Desvié la mirada pero él continuó igualmente.
-Arashi es la hija del señor feudal, me obligó a prometerme con ella-su voz ahora era más firme y sirena cómo si se hubiera quitado un gran peso de encima-Conseguí librarme de ella obligándola a casarse con otro ninja de mi aldea, la emborraché y cuándo quiso darse cuenta estaba casada.
-Espero que lo esté con alguien que la quiera-musité sin querer.
Quería saltar, no mejor, gritar, oh oh oh mejor, saltar y gritar. ¡Gaara no me había dejado! ¡Y nunca me engañó! ¡Sólo me quiere a mi! Entonces lo escuché reir y no pude más que sorprenderme de lo feliz que me hacía escuchar su risa.
-Es por esto que nunca te imaginé cómo una kunoichi-dijo sonriendo, dió un paso hacía mi más confiado.
Mi corazón latió con más fuerza.
-¿Por qué?-preguntó haciendo un mohín.
-Porque eres incapaz de lastimar, ni siquiera a Arashi que ha querido separarnos-respondió con voz dulce-quieres que esté con alguien que la ame para que sea feliz, ¿no te das cuenta? Nunca podrías dañar a tu enemigo, sólo compadecerlo, quizás incluso ayudarlo.
Dió otro paso hacia mí consiguiendo que me ruborizara sin remedio.
-Siempre pensé que tú entrenarías a los pequeños de la aldea para ser gennin-pegó su frente a la mía, tomando mi cara entre sus manos- Eres más dulce que Hinata-san, eres más fuerte que Temari, más persistente que Ino-san, más inteligente que Sakura-san, eres mejor luchadora que Ten ten-san y más testaruda que Matsuri.
Recordé brevemente la vez que le enseñé los fanfics dónde lo ponían con todas aquellas chicas, casi le da un infarto cuándo supo que lo emparejaron con su propia hermana y con otros chicos, cuándo se los enseñé sobresalté cualidades que ellas tenían y pensé que a mí me faltaban.
-Pero tú tienes algo que ellas nunca van a tener-se inclinó sobre mi oído-Tienes mi corazón, es tuyo, te pertenece. Eres mi dueña. Mi Esme.
-Gaara....-lloré abrazándome a su cuello.
Seis años después.....
FLASH BACK
El consejo de Suna maldijo haber tenido que moverse hasta Konoha para nuestra boda, apenas tuve que hacer nada dado que Temari tenía a toda la aldea revolucionada organizando todo, el día llegó mucho más rápido de lo que había imaginado. Me temblaron los pies y las manos me sudaron completamente nerviosa, tuve miedo de arrugar el vestido de novia, de tropezarme y estropearlo o llenarlo de barro.
-¡Vamos futura hermanita!-me animó Temari ayudándome con el vestido-¡A Gaara se le caerá la baba cuándo te vea!
Mi vestido era de color blanco, de tiras y completamente liso, con una chaqueta de tela transparente con suaves dibujos blancos que formaban flores y ramas de árboles, mi cabello fue ondulado con una diadema de flores blancas, no me parecía estar especialmente blanca, quizás.....sólo un poco mejor. "Ánimo Esme" pensé "Puedes hacerlo"
El altar fue hecho en los jardines de Konoha, un arco de arena hecho por mi Gaara cubierto por enredaderas florecidas de color blanco y rojo.
Gaara estaba allí con sus túnicas de Kazekage impolutas sin arrugas, perfectamente peinado y sonriendo esperando por mí. Caminé todo el rato mirando de reojo mis pies por si tropezaba con la larga alfombra roja, respiré nerviosa al sentir los ojos de los invitados sobre mí: Shikamaru con Ino, Kankuro y Matsuri, Hinata y Sasuke, Sakura y Kiba, Neji y Ten ten, Naruto y Temari, Chouji con una chica que no conocía y Lee llorando a lárgrima viva con otra chica que intentaba que se calmara. Los dos consejos, los jounin de cada aldea, Soraya y Yue con mi pequeño Obito. Por fin me puse en el altar frente a Gaara, sujeté con una sola mano el ramo de lirios.
-Un momento, por favor-pedí antes de que el sacerdote iniciara la ceremonia.
Gaara me miró aterrado. Alcé la mano acariciándole el rostro y la pasé por su pelo desordenándolo hasta que lo tuvo igual que siempre.
-Ahora ya puede empezar-sonreí.
Gaara se sonrojó causando algunas carcajadas entre los invitados.
-Si quiero-respondió Gaara completamente seguro.
Pestañeé cuándo el sacerdote me hizo la pregunta y me sonrojé aún más de lo que estaba mi pelirrojo.
-Si quiero-respondí timidamente.
Antes de que el sacerdote pudiera decir que nos podíamos besar Gaara me abrazó por la cintura pegando sus labios sobre los mios.
Fin flash back
Era tan fácil acostumbrarse al calor de Suna, siempre pensé que no podría hacerlo pero parecía haber nacido para vivir allí. Abrí los ojos encontrándome con dos orbes aguamarina, sus brazos seguían abrazándome protectoramente bajo las sábanas.
-Ohayo, Mi Esme-susurró besando mi frente.
Le rodeé el cuello con los brazos besándole en la boca.
-Ohayo, Mi Gaara.
De repente la puerta se abrió y antes de que tan siquiera pudiera parpadear tres niños se abalanzaron sobre nosotros. El pelirrojo mas grande era una copia de su padre cuándo tenía seis años, hasta llevaba la misma ropa que él llevó en esa época, la pequeña a su lado llevaba los mismos pantalones ninja que su hermano pero en la parte de arriba llevaba una camisa corta con gorro de color negro con franjas rojas, la adoraba porque sus ojos rodeados de ojeras negras eran de color aguamarina, cómo los de su padre aunque se pelo corto era igual que el mío, el más pequeño todavía llevaba el pijamita, su pelito era una mezcla de rojo y castaño y sus ojos aguamarina estaban mezclados con color castaño.
-Obito, Karura, Senri-regañó el pelirrojo-¿Qué les he dicho de aparecer así?
-Pero papi-protestó Obito-¡Queríamos ver si nuestros hermanitos va a salir!
Karura quitó la manta apoyando la barriga en mi barriga abultada.
-¿Hermanitos?-puso su pequeña mano sobre mi barriga-¡ES DE DÍA TENEIS QUE SALIR!
Reí revolviéndole el pelo a mi pequeña y abracé a los tres.
-¿Sabéis una cosa?-los tres me miraron con los ojos brillosos-Aún no pueden salir pero si pegais la oreja estoy segura de que os saludarán.
Los tres rápidamente pegaron el oído a mi vientre, sentí cómo mi corazón se apretaba de felicidad al sentir a uno de los bebés dar una patada.
-¡WIIII!-gritó Senri al sentirla, pobrecito si aún tenía tres años, Karura cinco y mi Obito seis.
Ahí teníamos el primer equipo.
El pelirrojo suspiró.
-Fuiste tú quién quería tener un montón de equipos ninjas-me burlé besando el kanji de mi pelirrojo.
Él sonrió acariñando a nuestros niños.
-Y lo tendré, mujer-juró acariciando mi barriga mientras los niños reían gustosos de que su padre los acariñara-Tiempo al tiempo.
Lo cumpliría, después de todo nadie era tan testarudo cómo Sabaku no Gaara, Mi Gaara.
Fin
Jejejeje lo siento si me quedó demasiado pasteloso, espero que os gustara. Por fin el final!! jajaja ha sido mucho tiempo juntos, gracias a todos por leer mi fic.
Esme: Muchas gracias, sin ustedes jamás hubiera podido quedarme con Gaara-kun.
Gaara: ¬/////¬ hm hm
Obito: Papi ha querido decir que sí ^.^
Karura: ne, papi, la calabaza!!! la calabaza!!!*manejando la arena.
Senri: nyan ^^ *haciendo un peluche de arena.
hehe esto se acabó!! gracias!!!
