Cuando desperté al día siguiente, me sorprendí pensando en salir silenciosamente del dormitoria para que Leanne no me viera y me obligara a hablar con Wood. Solo para luego darme cuenta de que ya lo había hecho. Suspiré. Estaba en el equipo. Wow. Me di la vuelta para dormirme otra vez cuando una voz de llamó desde la puerta.
- ¿Katie? – Era una de las chicas de anoche. Alicia, creo. – Oliver dice que bajes al estadio de Quidditch inmediatamente, el resto del equipo ya está allí.
Aturdida, me incorporé y consulté el reloj:
- Pero si es domingo, Alicia, jamás me levanto un domingo a las siete.
- ¿Qué te crees, que nosotros sí? – la chica sonrió. – Vamos.
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Unas semanas más tarde
Sentí como la euforia invadía mi cuerpo. Habíamos ganado. Habíamos derrotado a Slytherin. Harry había cogido la snitch. Habíamos ganado.
Con estos pensamientos me dejé arrastrar por la multitud hasta la Sala Común de Gryffindor y sonreí cuando Leanne me abrazó.
- ¡Síiiiiiiiiiiiiii! ¡Has estado espectacular, Katie!
Me abrí camino entre la gente hasta donde estaba el resto del equipo (exceptuando a Fred y George, que hacían bromas en lo alto de una mesa, y a Harry, que se había sentado con unos amigos en la otra punta de la Sala). Angelina me indicó que me sentara a su lado, entre ella y Oliver. Sin saber por qué, mi estómago se estremeció.
- ¿Cómo llevas la fiesta, Bell? – me preguntó Oliver sonriendo. – Tu primer tanto ha sido espectacular, felicidades. – Sonreí. Oliver Wood me está diceindo que he estado espectacular. ¿Y qué? Pues que Oliver Wood me está diceindo que he estado espectacular. Pff.
- Gracias. – Vamos, dile que él lo habría parado - ...– Dilo. Pero Oliver ya no me prestaba atención. Una chica había aparecido junto a nuestro sofá. Noté como a mi derecha Angelina y Alicia se ponían rígidas.
- Wood.
- MacHiss. – Oh, la famosa Betty MacHiss. La chica se giro hacia mí.
- Así que tú eres la que me ha reemplazado. – sus ojos azules me traspasaron con una mirada gélida. – Déjame decirte que no me termina de gustar cómo evitas las bludgers. Un día de éstos acabarás en la enfermería con una roptura de cráneo. No es que lo lamentaría... – y con esto, y sin darme tiempo a replicar, dio media vuelta y se marchó.
Horas más tarde, cuando mis compañeras de habitación ya dormían profundamente, yo seguía despierta pensando en estas palabras. ¿Por qué Betty MacHiss me odiaba tanto? ¿Podía tenerme aquel rencor sólo porque había ocupado su lugar en el equipo?
Pero Oliver me había felicitado...
Y así, cuando por fin me dormí soñé con Oliver Wood felicitando a su escoba mientras Betty MacHiss le decía que no le terminaba de gustar su forma de hablar.
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Noviembre trajo consigo fuertes lluvias y cuando al fin llegó diciembre, Hogwarts despertó tapado con un manto blanco. Las vacaciones de Navidad estaban a la vuelta de la esquina.
Yo me encontraba de camino a Encantamientos, cuando choqué contra una figura bastante más alta que yo y caí de bruces al suelo.
- Perdón. – se disculpó la figura. Era un chico de cuarto año de Ravenclaw. Me sonaba de haberlo visto por los pasillos en más de una ocasión.
- No pasa nada. – el chico sonrió y me tendió la mano para ayudarme a levantarme – Roger Davies.
- Katie Bell.
- Ah, tú eres cazadora de Gryffindor, ¿verdad? Yo soy cazador también, en Ravenclaw. – sonrió. Yo no puede hacer otro cosa que sonreir también.
- Me alegro de conocerte.
- Igualmente, si alguna vez necesitas algo... – Roger volvió a sonreir. – Bueno, hasta luego.
- Hasta luego. – Parece que no todo son enemistades. Cambié de opinión cuando llegué a pociones al día siguiente...
- ¡Eh, Bell! – me giré. Marcus Flint se acercaba a grandes zancadas. - ¿Tú sabes lo que les pasa a las pequeñas Gryffindor cuando van solas por las pasillos?
- Les pasa que se encuentran con trolls gigantes que admitieron en Hogwarts por error. –Bufé enfadada. ¿es que no se puede andar tranquila? Pronto me di cuenta que mi comentario había sido un error.
- ¡Furúnculus! – conseguí esquivar la maldición justo a tiempo. Saqué la varita. Pero antes de que me diera tiempo de lanzar algún hechizo, Flint me propinó un puñetazo en la nariz.
- ¡AH!
- ¿Qué ocurre aquí? – el profesor Snape se acercaba a nosotros.
- ¡Bell me atacó, profesor, tuve que defenderme! – exclamó Flint.
- ¡Eso es mentira! – grité yo a su vez. Sentía como la sangre me corría por la nariz.
- Cinco puntos menos para Gryffindor, Bell. Vaya a la enfermería.
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Unas horas más tarde me encontraba sobre mi escoba, sobrevolando el helado campo de Quidditch. Necesitaba desahogarme. Quería gritar. Quería llorar. Quería propinarle un buen puñetazo en el estómago a Marcus Flint y a Betty MacHiss.
- ¡Katie! – Miré hacia abajo. Era Wood. Aterricé. - ¿Qué haces aquí?
- Necesitaba volar un poco. – hice un intento de sonreir. No me salió. - ¿Y tú? – Oliver no me hizo caso.
- ¿Con este frío? ¿Qué te pasa? – exclamó cuando vio las lágrimas que asomaban por mis ojos. Negué con la cabeza.
- Nada.
- Ya, ya. – Me miró intrigado. – Ven aquí. – Me tendió una mano y se sentó en la nieve, con la espalda apoyada en la puerta de los vestuarios. Me senté a su lado.
- Cuéntame qué te pasa, Kates. – Lo miré sorprendida. Sonrió - ¿Puedo llamarte así? – Asentí y comencé a contarle el encuentro con Marcus Flint.
- Todo el mundo me odia, Oliver – sollocé. Él me pasó un brazo por los hombros. Bendito sea.
- No te preocupes por Flint, nos odia a todos sólo porque somos de Gryffindor.
- ¿Pero qué me dices de Betty MacHiss? ¡No me conoce de nada y ya me está mirando de forma despectiva! – Oliver me miró y me estrechó más contra él. Si éstas eran las consecuencias de que te rompan la nariz, tendría que hacerlo más amenudo. - ¡Y me viene diciendo que no le termina de gustar mi forma de volar! – Le miré a los ojos. Tenía una expresión extraña.
Bésalo.
¡Qué dices!
Lo tienes a tiro, bésalo.
¡No quiero besarlo!
Sí quieres.
No quiero.
Sabes que sí.
¡Es mi Capitán!
¿Y qué? Quieres besarlo.
Bueno...
Sí.
Sí.
Oliver interrumpió mi discusión interior:
- ¿Así que es por eso que estás aquí? ¿Para practicar? Bueno, no aprenderás más rápido si te congelas, ¿Sabes? Ten paciencia, ya alcanzarás su nivel. - ¿Cómo? ¿Qué me he perdido?
- ¿Alcanzar... su nivel?
- Ya alcanzarás el nivel de Betty, Kates, ten pa... ¿A dónde vas? – Me había levantado.
- ¿¡Se puede saber por qué me metes en el equipo si tan fantástica es BETTY!?
- Es que... – Me di la vuelta y me fui. Estúpida, ingénua, idiota, confiada, ¿CÓMO SE TE OCURRE QUERER BESARLO KATIE BELL?
Y por una vez ambas partes de mi cerebro estuvieron de acuerdo.
