Hola de nuevo! ¿Qué pasa por ahí? Ya estoy empezando a escribir con acentos (Lo podréis comprobar por el capitulo anterior)

Intentaré definir mas el cambio de escena, al menos en este fic, aunque ya lo he estado haciendo, dejando mas líneas entre una parte y otra (como los autores expertos)

Por fin... los 14 tacos cumplidos!!! No me siento nada diferente... n.nU

No se si me queda bien o no, pero le estoy cogiendo el gusto a esto de escribir una frasecilla sin sentido al principio del Fic. Y en este cap no va a ser menos. (se aceptan sugerencias, que me estoy quedando sin ideas para ellas!!)

Arigato por los reviews!!!

NOTA!!!: este capitulo voy a usar de cambio de escena "· · · ", ya me comentareis si queda el método de dejar líneas bien o si sigo con lo de antes.

Capitulo 9:

Lo que nos une

Incluso cuando llegue el mañana y todo desaparezca, si tú sigues a mi lado, sonriendo, no necesitaré nada mas. (TSUBASA RESERVoir CHRoNiCLE- CLAMP)

Las cortinas de la ventana no estaban bien cerradas, lo que hacía que entrasen unos dorados rayos de luz, despertándola de su dulce descanso. Bueno, supongo que tendremos que ir a buscar a Seifer pensó. Su cuarto estaba al final del pasillo. Llegó al siguiente y miró dentro. Vacío. Seguro que no ha subido para dormir en toda la noche . Siguió caminando y llegó al cuarto de Eleone Vaya, que madrugadora... ¿Enserio es tan tarde?

Bajó las escaleras y se encontró con una escena peculiar. En una esquina de la habitación estaba Seifer, sentado en una silla y con cara de pocos amigos. En la otra punta de la habitación estaba Shail, con su típica actitud de indiferencia.

-¡Buenos días! –saludó Eleone, que estaba en el centro de la habitación.

Shail se volvió hacia ella, y le sonrió; Seifer, por su parte, simplemente la miró de reojo sin decirle nada.

-¿Qué? ¿No le dices nada, cara-rajada? –le espetó Shail

-¿Y porque no se lo dices tu, canoso? –le contestó el rubio.

Este no cambia pensó. Seifer siempre se buscaba pelea, lo llevaba como un instinto, sobre todo con los chicos. Se llevaba mal con Zell, Irvine, Nida, los chicos del club de cartas... mirado así lo que había entre él y Squall solo era un pequeño pique.

-Han estado toda la mañana así –dijo Eleone con un suspiro.- parecen niños pequeños-añadió en voz baja.

Shail miró a Rinoa y soltó una pequeña carcajada.

-¿Y a ti que te pasa ahora? –preguntó Seifer

-Conejitos... –dijo con una risita floja.

-¿Mmm...? ¡Tienes razón! –asintió Seifer

-¿Se puede saber de que estáis hablando?

-De que no conoces el significado de la palabra "pavor" –dijo Shail

Rinoa lo miro interrogativa.

-Pavor... pavor... mmm... ¿Vergüenza? –dijo Eleone

-No lo cojo.

-¿No has visto las pintas que llevas? –le dijo Seifer

Rinoa bajó la vista y se miró.

-C-co-conejos... –tartamudeó.

-Pijamas de conejos –sonrió Eleone.

Rinoa corrió escaleras arriba y entró en su cuarto para cambiarse.

-¿No hemos sido un poco crueles? –dijo Shail.

-Si, creo que sí. –sonrió Seifer.

Se dio cuenta de lo que hacía y volvió a cambiar su actitud.

-Pero total, tú has empezado, no se como te has atrevido a decirle eso. –se corrigió Seifer

-Déjalo –dijo Shail con un suspiro de resignación mientras se levantaba y salía de la habitación.

-¿Adónde vas? –le preguntó Eleone a Shail

-A alejarme de este cardo, por si acaso la estupidez es contagiosa.

· · ·

-Que par de capullos... ¿pero acaso se han mirado ellos al espejo? –masculló. –uno de ellos lleva un collar que parece el de un perro y el otro lleva gótico escrito en la frente. (en el caso de que se le viera n.n)

Se agachó en busca de sus botas. Alargó la mano debajo de la cama y tanteo el suelo con los dedos. Sintió algo y lo sacó hacia fuera.

Era una caja, una caja color vurdeo. No tenía nada escrito ni estampado, era simplemente una caja del color mencionado.

Le quitó la tapa.

Dentro, en una esquina, había una pequeña bolsa de tela; la cogio y la abrió.

Dentro de ella había una par de canicas, unas seis conchas, algo que se asemejaba a un colmillo de algún animal y un pequeño reloj de pulsera con la cuerda color azul marino que no daba la hora exacta.

Volvió a cerrar la bolsa y la dejó donde estaba. Cogió algo parecido a un estuche y lo abrió; Rotuladores, lápices de cera, de madera, gomas de borrar, sacapuntas, lápices de mina dura y blanda... etc.

Lo cerró y lo dejo donde estaba. Estaba seguro: a quienquiera que le perteneciese aquello le gustaba mucho dibujar.

Cogió algo parecido a un marco y le dio la vuelta.

Era una foto de una mujer que tenía a un niño de unos cuatro años sentado sobre sus rodillas.

La mujer tenía un largo pelo castaño, unos ojos de un azul muy profundo y una sonrisa enternecedora.

El niño se parecía a ella; tenía también el pelo castaño, pero más claro, tenía los ojos de un azul celeste que llamaba mucho la atención y un angelical rostro pálido, no sin mostrar una sonrisa.

Rinoa ladeó la cabeza. Parecían estar muy felices juntos. Adivinó que la mujer debería de ser la madre del niño, ya que era demasiado mayor como para ser su hermana.

Un sentimiento de nostalgia la invadió. Echaba de menos a su madre. La había perdido cuando tenía mas o menos la edad del niño de la foto.

Volvió a colocar la foto donde estaba y cogió la ultima cosa que le faltaba por inspeccionar; un cuaderno.

Lo abrió y en la primera pagina había dibujado algo que se parecía a un león, aquella criatura extraordinaria de la que Squall le había hablado algunas veces.

Pasó la pagina y vio una figura con cierto parecido a... ¿Shiva?

Era una mujer, con la piel azul y el pelo de varios colores.

Pasó otra pagina y observó el dibujo.

Era un prado, con tres personas cogidas de la mano en él. La de la derecha era una mujer, que se asemejaba mucho a la de la foto. Una flecha salía de su cabeza: "Mamá"

La figura de la izquierda de todo era una niña con un vestido azul y pelo castaño oscuro.

Otra flecha salía de su cabeza: "Ele"

En el centro de los dos había un niño sonriendo, también muy parecido al de la foto.

"Yo" ponía sobre su cabeza, también señalado por una flecha.

-¿A que Squall dibujaba muy bien de pequeño? –dijo una voz a sus espaldas.

Rinoa se dio la vuelta y vio a Eleone entrar en la habitación con una dulce sonrisa.

-Entonces... –tomó la foto- ...¿este de aquí es Squall? –le preguntó señalando el niño

Eleone asintió con la cabeza.

-¿Y quien es la mujer? –preguntó

-Raine. Era la madre de Squall y... mas o menos era mi madre adoptiva –sonrió

"Era"... eso es lo que había utilizado Eleone para referirse a ella...

-¿Qué le pasó? –preguntó

Eleone se arrodilló a su lado y le dedicó una triste sonrisa.

-La verdad... es que no lo sé muy bien. Yo no estaba delante... solo Squall...

No dijo ni una palabra mas sobre aquello.

Rinoa volteó la pagina y le enseñó el dibujo de la mujer de piel azul.

-¿Y esta? –le preguntó

-Shiva. Fue el primer GF que capturamos. Todavía me acuerdo de cuando apareció por Winhill. Todas las mañanas, las flores que deberían estar cubiertas de rocío estaban cubiertas de escarcha. Nadie sabía porque, así que lo único que hicieron fue intentar evitar los campos de flores y buscar refugio cerca de la chimenea de sus casas. Pensaban que no era nada malo, simplemente un invierno mas frío de lo normal, ya que en invierno aquí no suele hacer mucho frío. Pero a Squall le daba igual el frío, salió de casa como siempre y acabó arrastrándome a mí con él.

Rinoa dejó el cuaderno a un lado y continuó escuchando atentamente sus palabras.

-En el pueblo había charcos, esa noche había llovido. Cruzamos la plaza y fuimos al campo de flores, al lado del cruce de chocobos y estaba todo cubierto por un manto blanco. Era la primera vez que veíamos la nieve ¡Si hubieras visto lo contento que estaba Squall! "Es como en los cuentos del libro que nos lee mamá" me dijo. Y entonces apareció Shiva. Y se nos unió como GF.

-¿Pudisteis derrotarla vosotros dos solos? –le preguntó asombrada

Eleone negó con la cabeza, sin borrar la sonrisa de su rostro.

-No luchamos contra ella. Se nos unió y punto. Tampoco nos pidió nada a cambio. Nos dijo que era suficiente nuestra alegría y que estaba harta de vagar sola y sin compañía. No nos la podíamos enlazar los dos, así que Squall se quedó con ella. Estaba tan ilusionado, parecía un niño con un juguete nuevo, estaba todo el día invocándola aunque no fuera a usarla para luchar... en aquellos tiempos nunca paraba de sonreír...

Rinoa esperó a que le contara algo mas, pero no fue así. Se volvió a agachar e introducir la mano bajo la cama sacando, esta vez sí, su par de botas.

Eleone salió del cuarto, precedida por Rinoa, y ambas bajaron las escaleras al mismo tiempo, llegando a la habitación donde había aparecido Seifer esa misma mañana.

Recorrió la estancia con la mirada, buscando a Shail en ella, pero no lo encontró allí.

-¿Dónde está? –le preguntó Rinoa a Seifer

-Ha ido a dar una vuelta... quizás tenemos suerte y se pierde y todo. –dijo con sarcasmo

· · ·

Los cinco seeds estaban sentados en el comedor, en su mesa habitual. Quistis, Zell, Irvine y Selphie no podían evitar sentir hipocondría al ver los dos asientos vacíos. Esa era su mesa, donde se sentaban siempre, porque era la única que tenia tantas sillas como miembros había en el grupo.

Pero ya no estaban todos, y no podían evitar preguntarse si Rinoa acompañada de quien había ido a buscar.

Quistis no pudo evitar echar un vistazo a una mesa que estaba en el otro extremo del comedor.

Allí, había dos personas. Una de ellas era alto, corpulento, de tez morena y acento extraño. La otra era pequeña, con el pelo plateado hasta los hombros, un parche en el ojo y cara de pocos amigos. A ellos también les sobraba una silla, pero no parecía importarles a ninguno de los dos. Sabían que era lo que tenia que hacer, no había otra forma de que aprobara el examen. Pero se sentían raros, como si no debieran permanecer unidos sin él. Seifer era el punto medio entre ellos, el equilibrio.

A Viento no había quien le arrancase una palabra, así que Trueno normalmente hablaba con Seifer. También era mas frío y calmoso que Trueno, por eso Viento se llevaba mejor con él que con Trueno.

Pero ahora que no estaba... se dieron cuanta de que él era lo único que los mantenía unidos. Viento levantó la vista de su comida y, por primera vez en su vida, se dio cuenta de que a pesar de haber pasado tanto tiempo con él, no conocía en absoluto a la persona que tenía delante.

Si lo conocía un poco, conocía su modo de comportarse... era muy bruto, un poco corto de mente, tosco, muy simple, pero... ¿qué cosas le gustaban y cuales no? ¿Qué aficiones tenía? ¿Qué sueños o planes para el futuro? Le era imposible saberlo, ya que de eso era de lo que hablaba precisamente con Seifer, mientras ella se quedaba a un lado, sin ni siquiera molestarse en escuchar la conversación.

-Necia... –se dijo a si misma, con un ligero hilo de voz que se hizo imperceptible por el bullido del comedor.

Quistis observó que había movido los labios, y se pregunto que era lo que había dicho.

Selphie la trajo de vuelta a la realidad con su chillona voz.

-Oíd, chicos... ¿es que vais a estar así todo el tiempo? ¿Hasta cuando? –dijo la morena

-Pues hasta que... –Irvine se obligó a callarse. ¿Hasta que Rinoa vuelva con Squall? pensó

-¿Enserio pensáis que Squall sigue vivo, tíos? –les dijo Zell

-Quiero creerlo... –dijo Quistis

-No me refiero a lo que os obligáis a creer... ¿Enserio pensáis que va ha aparecer en cualquier momento aquí, devuelta, como si no hubiera pasado nada?

Nadie respondió a aquello. Una vez mas, fue Selphie quien habló.

-Si no vuelve, yo... voy a dejar el Jardín... tampoco volveré a Trabia... lo dejaré. Siempre que había que elegir un jefe le poníamos a él a cargo... quizás no sea una buena comparación pero... es como una empresa. Sobre los trabajados van otros empleados, sobre estos otros, y así sucesivamente hasta llegar al jefe. Si no hay jefe no solo se rompe esa pirámide, sino que también la empresa deja totalmente de existir. El jefe es al fin y al cabo lo que les une a todos, sin él nunca habría habido empresa ni tampoco aquellas personas habrían acabado juntas. Ya sé que no somos una empresa, ni tampoco que somos tanta gente, ni tampoco Squall manda sobre nosotros de ese modo... pero debemos reconocerlo... Squall nos mantiene unidos, es el único que permanece firme ante las situaciones difíciles como ahora y nos anima a seguir hacia delante, juntos... pero ahora que no está... todo se desmorona.

Irvine se quedó perplejo.

Aquello no sonaba como las palabras que normalmente diría Selphie.

Selphie bajó la cabeza y una suave lagrima brotó de su ojo. Se levantó de la mesa y se fue hacia su cuarto, sin mediar una palabra más.

· · ·

Rinoa estaba sentada en el sofá. Todo era silencio. Ya eran las cuatro de la tarde y Shail todavía no había vuelto ha aparecer. Seifer había ido a su cuarto a descansar un poco, el camino había sido bastante largo y Eleone había encontrado una mina de recuerdos en el baúl de su habitación de cuando era niña.

Que aburrimiento pensó. Sus ojos se iban cerrando poco a poco y el sueño iba venciendo su cuerpo.

Se vio a si misma, sentada sobre algo, como una piedra negra que salía del suelo. Vio como ladeaba la cabeza al observar a alguien.

Eleone se acercó a ella. Levantó el puño y lo apretó con fuerza.

-No podemos perder la esperanza, seguro que lo encontraremos. Falta muy poco, lo presiento. –dijo dándose la vuelta y desapareciendo entre el paisaje negro que era el escenario de su sueño.

Falta muy poco, lo presiento volvieron a repetirse las palabras en su cabeza.

-Amando a una bruja me acabé convirtiendo mi existencia en la de un cazador... simplemente patética. –dijo Shail. No llevaba la capucha, pero tampoco podía verle la cara desde donde estaba enfocada la escena. No lo había visto en la realidad, así que su sueño tampoco podía reproducirlo.

-Tu existencia no es patética. –dijo la Rinoa del sueño, volteándose hacía él.

-¿Existencia? ¿Quién ha hablado de existencia? Me refería a mi mentira. –dijo mientras se levantaba.

Caminó hacia ella y se agachó y la abrazó.

-Mi corazón está totalmente libre y abierto a aquel que sepa apreciarlo, nunca ha habido ninguna bruja importante para mí... –dijo abrazándola con aun más fuerza.

-Shail yo... –fue interrumpida por las palabras del joven.

-...Nunca ha habido ninguna bruza importante para mí...- dijo dejando de abrazarlo con un brazo y extendiendo el puño hacia un lado-... y nunca la habrá.

Shail abrió el puño y colgó de él una cadena que al final tenía un pequeño cristal azul muy afilado, del tamaño aproximado de un pintalabios.

Rinoa vio brillar el objeto en la oscuridad e intentó librarse de su abrazo cayendo hacia atrás contra el suelo.

-Shail, yo creía que... pensaba que creías que había brujas buenas, como las personas, que hay buenas y malas. –dijo con un brillo de miedo en los ojos.

-Claro que hay brujas buenas... –dijo tirando de la cadena hacia arriba como si se tratase de un yoyo y empuñando el cristal como si fuera una pequeña daga.- ...pero la única bruja buena es la bruja muerta.

Bajó el arma con rapidez hacia su pecho, clavándolo en su corazón. Rinoa emitió un grito de dolor, el tacto del frío acero hundiéndose en su carne era casi tan real como el de la sangre bajando por su piel.

Gritaba en sueños, difícil era no escucharle. Una mano tocó su hombro y la agitaba levemente intentando despertarla. Pero la joven sequía revolviéndose, gritando tan alto como podía.

-¡Rinoa! ¡Rinoa! –repetía con preocupación, a pesar de que supiese que tan solo se trataba de un mal sueño.

Esta había empezado a llorar y seguía sumida en el sueño. Otra mano se aferró a su hombro derecho y la sacudió con mas fuerza.

-¡Rinoa despierta! –dijo casi gritando

Rinoa abrió los ojos y se lanzó a abrazarlo. Ahogó su sollozo contra su pecho mientras lo estrechaba con todas sus fuerzas.

-Oh, Squall... era tan real… -dijo con un tono apagado por el torso del joven.

-Tranquila, ya ha pasado todo... (¿Por qué siempre dicen lo mismo? XD)

-Esa, esa... cosa azul y como transparente me atravesó el pecho y pensaba que me iba morir, Squall...

-¿Squall? ¿Quién es Squall? –preguntó la voz

Rinoa se separó de él y observó que vestía con un abrigo negro provisto de una capucha.

-Lo... esto... lo siento mucho... ¡Mierda! ¡Cacho burra! –dijo hablándose a si misma.

-¿Qué era lo que estabas soñando? –le preguntó Shail.

¿Y ahora que? No era tan fácil ir y decir "Que tu me matabas"... quizás se lo podía tomar a mal o algo por el estilo.

-Esto... me... me perseguía un... ¡Un tomberi! Venia con su farolillo y su cuchillo en mano y por mas que le atacaba apenas le hacía daño.

-¿Un tomberi? –dijo ladeando la cabeza

-si, exacto, un tomberi –dijo intentando sonar lo más convincente posible.

-es extraño... juraría que habías dicho que te atravesó una cosa azul y transparente.

-¿Ah sí? Bueno... llevaba un cuchillo hecho de una estaca de hielo y... esto... ¿Tu adonde has ido?

-¿Yo? He ido a dar una vuelta por el pueblo y... ¡Ah! ¡Mira! Dime que te parece... –dijo metiendo la mano en el bolsillo- ... pase por delante de la tienda de armas y compré esto –dijo mostrándole una cadena con un pequeño cristal celeste al final.

A Rinoa se le heló la sangre. Todo parecía pararse durante un instante y su corazón se aceleró tan repentinamente que pensó que le pararía de latir de un momento a otro.

Una pequeña gota de sudor cayó por su rostro mientras observaba horrorizada el pequeño objeto en la palma abierta del joven.

-¡Rinoa! ¿Estas bien? –se escuchó una voz acompañada de pasos acelerados que provenían desde la escalera.

-¡Como ese degenerado te halla puesto una mano encima lo mato! –se escucho la voz de Seifer.

-¡¿ A quien llamas degenerado!? –vociferó Shail al chico que se le acercaba

Rinoa continuó observando aquel extraño artefacto. Era totalmente exacto al de su sueño. ¿Y si aquel sueño fuese premonitorio? ¿Y si eso iba a llegar a ocurrir? No sabía lo suficiente de él como para estar segura de lo contrario. El corazón se le encogió. Quizás estaba al lado de su propio asesino y no podía tener la certeza tan solo porque había comenzado a confiar en él.

¿Está mejor o no este capitulo? Mas largo que los anteriores como disculpa a la tardanza. Un mes... ¡Un mes! Dios... y ahora seguramente ahorraré para el FFXII y estaré todo el día enganchada a la play y dejare de escribir y todos mis fics se quedaran a medias y nunca mas me acordaré de que los estaba escribiendo y las dos historias se quedaran incompletas para la eternidad y... ¡Basta! Dios... si que soy negativa --U

Se aceptan sugerencias para escribir más rápido y para sumar elocuencia a la personalidad de uno mismo...

Ohayou!