Rosalie's POV
El bebé se abría paso a toda velocidad con sus afilados y fuertes dientes. Esme sujetaba mi mano y con la otra ayudaba a salir a mi hijo a la luz. Me dolía mucho cada mordida que daba pero sentía cómo mi cuerpo se regeneraba con cara mordizco suyo. Probablemente el bebé era ponzoñoso y me estaba aliviando mientras me rompía.
-Vamos bebé – lo animaba aguantando todo dolor. Una manito se asomó de mi vientre. Esme soltó mi mano y con sus ágiles movimientos sacó a mi hijo completamente.
Sus cabellos eran de color rubio. Sus enormes ojos, tiernos, eran de color verde, cómo los de Emmett. Su piel era perfecta, blanca pero sonrojada en las mejillas. No lloraba. Sólo me miraba a mí con una pequeña sonrisa. Mi cuerpo volvió a su estado normal en el acto. Cómo si sólo se hubiera abierto para traer al mundo a tan hermosa criatura. Podía oír sus latidos y oler la sangre correr por sus venas. El ardor en mi garganta me quemó pero la sonrisa de mi hijo era más fuerte que cualquier poder en éste mundo.
Esme lo envolvió en una toalla mientras yo seguía mirándolo perpleja.
-Rosalie…es perfecto. – dijo Esme mirándome con ternura.
-Él…él…. – no podía hablar de la emoción. Sólo atiné a estirar mis brazos para que Esme me lo entregara. Pero el bebé actuó por sí solo, estirando sus bracitos también. – Hola bebé… - dije por fin acomodándolo en mi regazo. Era tan suave.
Él me sonrió en respuesta, reconociendo seguramente la voz que le hablaba día y noche. Dejó ver sus perfectos dientes afilados. Suficientes como para haber nacido él solo.
-¿Te encuentras bien Rosalie? – dijo Carlisle desde el otro lado de la habitación. No me di ni cuenta de cuando llegó. Estaba tan metida en mi nuevo mundo maternal, adorando a mi hijo que ni mi super oído vampírico funcionaba bien.
-Si Carlisle, todo salió perfecto. – dije sin dejar de mirar al pequeño que me observaba con sus hermosos ojos verdes.
Él tomó mi mano con la suya. Sus pequeños deditos se enredaban en los míos jugueteando.
-Gracias por llegar a mi vida…- le dije. Él esbozó una sonrisa tan perfecta que me hizo sollozar, sin lágrimas por supuesto. Era la réplica de la sonrisa de Emmett. Aquella que siempre me hacía olvidar los malos ratos. Esa sonrisa que tanto extrañaba ahora. Cómo me hubiera gustado que Emmett estuviera acá ahora.
Pero, no era tan imposible. El bebé tenía sangre en sus venas y yo me estaba aguantando muy bien. Si podía soportar esto, podría ver a Emmett.
-Esme…
-Si querida.
-Quiero verlo. – dije muy firme y segura de mí misma.
-¿cómo te sientes con respecto al bebé? – intervino Carlisle.
-Estoy bien. Puedo soportarlo. – le sonreí al pequeño.
-Creo que puedes… - dijo Carlisle mirando a Esme cómo si necesitase otra opinión.
Mi felicidad se duplicó. Mi hijo estaba sano y fuerte en mi regazo. Había pasado la peor de las pruebas. Pronto vería a Emmett. No le podía pedir más a la vida.
Alimenté al bebé con sangre en una mamadera. Bastante tétrico el asunto pero a él le gustaba. Además era muy pequeño para cazar. Aunque fuerza no le faltaba. La primera mamadera, de plástico, la pulverizó. Por ende tuvimos que usar una de metal. Para nuestra sorpresa, luego de la tercera mamadera, se quedó dormido. Carlisle estaba maravillado con el proceso. Era un híbrido cómo los que se conocían pero había nacido de una vampiro. Era increíble para él. Para mí, lo de ser vampiro e híbridos pasó a segundo plano. Yo era su madre, el mi hijo y no importaban las razas que nos definían.
No podía ocultarle por mucho tiempo más a Emmett todo lo que pasaba. Tenía que verlo. Tenía que contarle que su hijo y yo lo esperábamos. La sangre humana no era problema para mí. Pude contenerme ya que había motivos en mi vida más fuertes. Mi esposo era humano y mi hijo también. Al menos en un cincuenta por ciento.
Decidí dirigirme al único lugar que sabía que iba a estar él. Nuestra casa. Aquella que habíamos elegido juntos. Tenía tantas visiones de nosotros allí pero todas ellas nunca se concretaron. Hasta el momento.
Entré por la ventana. El olor a alcohol me pateó la nariz pero más aún el olor a sangre. Esa tarde había cazado más de lo normal ya que sabía que podía ser difícil esto. Me acerqué lentamente a donde el olor se intensificaba: la habitación. La puerta estaba entreabierta y me asomé sigilosamente. Entonces lo vi y mi corazón volvió a tomar vida. Estaba en la cama, enredado en las sábanas. No era el mismo Emmett que estaba en mi vida. Éste estaba demacrado. Su pelo estaba sin arreglar. La barba de días sin afeitar. El corazón volvió a su estado de piedra al verlo así. Tres botellas de alcohol estaban en el mueble y otras dos en el suelo, desparramadas.
-Rosalie… - dijo en un susurro.
Su voz… la extrañaba tanto. Los recuerdos humanos eran tan vagos.
No se si Emmett estaba soñando pero decidí marcharme para asegurarme de que no me viera aún. Él realmente estaba mal y mis ganas de contarle todo de una se agotaron. No estaba complemente segura de poder con esto. Me partía el alma verlo así.
Me escabullí por la misma ventana que entré. Me debatía entre volver y decirle que saliera de esa depresión. Pero las dudas me albergaron. ¿Si él no aceptaba mi condición? O peor…¿Si no aceptaba a su hijo? No lo podía obligar a una vida así. Yo misma aún no me acostumbraba a la idea de ser vampiro. Aún no sabía que hacer.
Emmett's POV
Estaba sumergido en mis pensamientos como siempre. Olvidando en el alcohol. Cansado de llorarla. Cansado de sufrir, pero no sabía que más hacer. Rosalie era mi vida, y al morir ella, se llevó todo de mí. Emmett Mc Curty no existía más. No sin ella.
En la oscuridad de nuestra habitación, en un mundo negro que yo mismo había creado, una noche pensé que la había visto, parada en la puerta, observándome.
-Rosalie…- la llamé casi por un acto reflejo. Ella se fue.
No podía creer lo que había visto. Ella me vino a ver, pero cómo el ángel que debía ser ahora. Estaba más hermosa de lo que era. Las lágrimas me brotaban de los ojos, emocionados ante la idea de que ella se había aparecido ante mí. Incluso si esto era una alucinación mía, estaba dichoso, ya que feliz me volvería loco con tal de ver a mi Rosalie una vez más.
Me levanté de la cama cómo si me hubiesen echado un balde de agua fría. Si ella iba a venir a verme, no podía verme así. Por un acto reflejo, en medio de mi locura, tomé todas las botellas de alcohol y las lancé en el basurero del baño. Por primera vez en un mes me vi en el espejo. Mi barba era asquerosa. Mis ojeras marcadas al punto de verme desnutrido. No me reconocí a mi mismo. Quizás por eso Rosalie se fue. Tal vez no me reconoció y se marchó al cielo de nuevo.
Tomé la máquina de afeitar y me rasuré la cara. Me enjuagué el rostro frotándomelo con fuerza. Me miré una vez más en el espejo y salí del baño esperanzado. Ordené lo que pude el desastre que había dejado mi desorden. Hice la cama, corrí la cortina para tener más luz. Saqué mi mejor traje y me arreglé como no lo hacía hace meses.
Me senté en la cama mirando a la puerta fijamente. Esperé y esperé porque Rosalie volviera. Porque ella bajase del cielo para venir a verme al infierno. Pero las horas pasaban y ella no volvía. Mis alucinaciones me jugaban una mala pasada. Quizás si volvía a tomar un trago más la vería.
Saqué una botella del velador. Ya ni reconocía que tipo de trago era. Mientras me hiciera verla, tomaría lo que fuese. Abrí la tapa y acerqué la botella a mi boca.
-Emmett – escuché las campanas del cielo en mi infierno. Me volteé hacia la puerta rogando que fuese lo que yo tanto quería. Rogando que fuese mi Rosalie.
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Awwwwww! Siiiii soy mala.. jajajaja ¿Rosalie volvió? Descúbralo mañana en el mismo canal y a la mismo hora (jajajajajajjajajajaja) Gracias enormes por sus review!!!
Han sido maravillosos con los mensajes acá y en el fotolog…! Besotes enormes!
APS… ELEGÍ UN NOMBRE PARA EL BEBÉ… (NO LE VOY A PONER EDWARD ¬¬) AJJAJA… PERO EMPIEZA CON "E" (NO ES EMMETT JUNIOR) AJAJAJJAJA ES LINDO EL NOMBRE Y TIENE UN PARECIDO CON EMMETT! JIJI!
PD: MI AMIGA DANH SE HA HECHO UNA CUENTA ACÁ PARA SUBIR SU NOVELA.. ELLA ES FANS DE ALICE Y JASPER.. BUSQUENLA EN MIS AUTORES FAVORITOS…"DANH" Es preciosa su novela!!! 100% RECOMENDADA!
