Podría saltarme las excusas… pero no xD. Supongo que al menos se merecen una explicación… Pues verán: salí del cole, era mi último año y tenía que jugármela y graduarme con dignidad. Ahora, que ya salí y soy una maldita vaga desempleada, puedo darme la libertad de continuar con todos los proyectos que tenía parados. I'M BACK MIERDA!! ò0o
También quiero agradecer a toa esa gente que dejó reviews en mi ausencia, y que ojala sigan ahí, alimentando mi ego xD. Me hacen muy feliz n n! en serio…
Y ahora, un par de notas.
1, la autora es joven y aún no quiere morir. Tengan piedad con ella. Gracias n n
2, los diálogos que se supone que están sacados de Romeo y Julieta, en realidad no lo están xD, me los inventé yo (se nota porque Shakespeare no escribe tan jodidamente MAL)… pero si me pongo a buscar diálogos verdaderos, entre mi flojera y mi escasez de tiempo, la actualización demoraba aun MÁS de lo que ya demoró.
Disclaimer: Bleach fue mío en otra vida, y con otro nombre… Pero en ésta, pertenece a Kubo Tite T T
·· ρоя 'αмоя' αl αятє ··
CAPÍTULO 2: De amor al arte… ¡nada!
El aula 206 del segundo piso del instituto era un lugar acogedor y pequeño, aunque difícilmente en el cabían las seis chicas, dos shinigamis, una profesora y tres coordinadoras que estaban involucradas con los ensayos de la obra teatral del año en curso.
A Kurosaki Ichigo le daba exactamente igual, porque de lo único que tenia ganas era de fallecer.
Su amable maestra le había gritado un poquito (bueno, en realidad le cambio el peinado por un modelo hacia atrás con su alta capacidad de decibeles por segundo) por no haberse aprendido ni una sola línea de su parlamento, concluyéndole que esta era la ÚLTIMA vez que le permitía ensayar con libreto. Por otro lado, miraba con el ceño mas fruncido de lo normal a todas aquellas desastrosas candidatas con las que podría llegar a protagonizar la melosa obra.
Orihime se daba vueltas de allá para acá, nerviosa, leyendo sus líneas con sonsonete. Y a cada frase tierna, pegaba un suspiro loco que Ichigo interpretaba como una EXCESIVA muestra de fraternidad con el momento romántico. Y eso no le gustaba.
Tatsuki se miraba las uñas tremendamente aburrida, rezongando que iba a llegar tarde a su clase de artes marciales y que si no se apuraba, utilizaría a Romeo para "practicar y no perder el tiempo".
Chizuru miraba el guión con el ceño fruncido, preguntándose por que demonios Orihime no podía ser Romeo, y por que no había ninguna escena de cama. Después, con el charchazo que le propino Tatsuki, recordó que, de haber alguna, tendría que hacerla con Ichigo y esa no era la idea, francamente.
Michiru y Mahana ensayaban entre ellas, mientras Ryou las miraba discretamente desde detrás de su libro, como quien no quiere la cosa.
—Jamás me imagine que tantas chicas quisieran ayudarte con esto, Ichigo —expreso Rukia allí presente, como siempre. —Tienes suerte.
El pelinaranja alzo una de sus cejas, haciendo un curioso contraste con la otra, que estaba fruncida en exceso.
— ¿A ti te parece que decirle cosas ridículas y melosas a estas tontas es suerte?
—En vista de que podrías hacerlo contigo mismo…
—Hn… —volteó la cabeza, herido en su orgullo.
Un grito proveniente de la profe, más agudo y tétrico que los otros, llamo la atención de todos los presentes.
—¡¡COMIENZAN LOS ENSAYOS!! ¡KUROSAKI, A ESCENA!
Oh, bien. Allá va el mártir.
— ¡Suerte Ichigo, campeón! —le gritó Rukia. La mataba, vamos que la mataba. ¿Por qué a todo el mundo le había dado por decirle campeón? Antes se cagaba en su santa madre que campeón…
En fin.
Sus primeras líneas las recito con Orihime. No era tan malo, pues existía un mínimo grado de confianza después de la enorme cantidad de veces que le había salvado la vida y viceversa. O al menos eso pensó antes de leer la primera línea del guión… Sintió un nudo en el estomago que se le desataba a la velocidad de una montaña rusa, provocándole unas fulminantes ganas de vomitar.
Se trago el nudo. Casi prefería que alguien le trajera un hollow.
—Romeo, Romeo, oh Romeo… dónde estás que no te veo… —oyó decir a la voluptuosa colorina frente a el. La miro, compungido y avergonzado unos momentos para luego detener su vista en el asqueroso renglón que tenia que recitar.
—Eh… —una gota de sudor frío le recorrió la sien. Sentía la mirada de todo el salón sobre el. —Aquí, Julieta querida, amor de… mis amores y… dueña de mi corazón…
— ¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! ¡ASI NO, KUROSAKI! ¡PONLE MAS SENTIMIENTO! —resoplo la sensei, indignada del agravio que estaba cometiendo ese ñiñato idiota contra Shakespeare. —¡¡¡SI NO LO HACES BIEN, TE TRIPLICARE LAS HORAS DE ENSAYO, COMPRENDES!!!
—S-si… Eh, bueno… ejem… —carraspeo sonoramente, e intento recomenzar. — ¡Aquí estoy, Julieta querida, amor de mis amores y dueña de mi corazón!
—Eso, eso. Así me gusta más. —sonrisa complacida de la profe. —Continua, Inoue.
—Oh Romeo, no podía soportar más tu ausencia, así que aunque nuestras familias se odien a muerte, romperé las barreras más dolorosas para deleitar mi vista con tu rostro…
—Oh, maravilloso… —a la profesora le salían brillitos en los ojos…
—Yo tampoco podía soportar el vacío que tus… —Ichigo estuvo a punto de reírse. —…atributos… dejan en mi mundo…
—GESTICULA MÁS, KUROSAKI.
—…haciéndome sentir miserablemente triste y desolado… —Ichigo movió las manos con desesperación.
—Ehhh… bueno, ya estamos mejorando… (lo cual era una mentira de las gordas). Cambiemos la candidata. Arisawa, a escena.
Oh dios…
Esto va a resultar más largo y jodido de lo previsto.
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—Eh, a ver, vamos a ver… ¡Romeo, mira lo que ha pasado…! el odio de nuestras familias nos ha llevado por el oscuro camino de la muerte, y si no es contigo, no quiero vivir…
—Nada mal, Arisawa.
—Gracias.
—Ichigo, continúa.
—Se supone que en esta parte estoy muerto, profe.
—Oh, si, lo olvidaba. Sigue tú, Arisawa.
—Se supone que en esta parte me he tomado ese brebaje estúpido y la pánfila de Julieta se ha matado. Por lo tanto, he terminado. Por lo tanto, puedo largarme. ¿No, sensei?
Tatsuki ya había sobrepasado el límite de su paciencia, y eso era una bomba en potencia.
—Si, supongo que si. Puedes irte.
La chica cogió sus cosas y en el proceso de despedirse de todos, le susurró algo a Ichigo. Nadie sabrá nunca qué, pero el chico se puso verde. Tampoco se sabe si fue por eso, o porque aun le quedaban cuatro chicas con las cuales ensayar.
Luego de dos minutos de descanso, la sensei hizo subir a Chizuru a la tarima. Y ahí el desastre se triplicó, puesto que la chica no tenía ningún interés en declararle amor a Ichigo, más bien solo quería agarrarle sus cosas a Orihime aprovechando que Tatsuki se había ido y nadie podría detenerla. Pero la chica se escondió detrás de Rukia quien, pensando que era lo normal, le propino un combo a la fogosa pelirroja (acostumbrada a verlo comúnmente en Tatsuki) mandándola a volar fuera del aula 206.
"Una menos", pensó Ichigo. Una candidata menos a compartir escenario con el y vaya, lo agradecía.
—Kunieda Ryou, a escena.
—Pues nada…
La chica resultó ser tan espectacularmente magistral para memorizar diálogos como fría en demostrar sentimiento alguno. Antes de que a la sensei le diera un colapso, la bajaron, diciéndole que ya la llamarían.
A Ryou la verdá no le importaba mucho ser la elegida.
Y Michiru y Mahana tampoco aportaron gran cosa al asunto. La primera quedó potencialmente descartada por ponerse nerviosa y olvidar su parlamento, y la segunda por no cuadrar físicamente con el personaje de Julieta.
—Bueno, ya no quedan candidatas, así que supongo que podemos dar por terminada la sesión de ensayo.
Esas palabras fueron alegremente recibidas por la concurrencia y por Romeo (el que más). Como si fuera poco, Ichigo en dos segundos había recogido sus cosas y estaba listo para largarse.
Pero una voz al fondo del salón pronunció una blasfemia tan blasfema que creyó que su mundo se venia abajo con la simplicidad de una pluma.
—Sensei, aún queda alguien que puede hacer la prueba.
— ¿Sí? —pregunto ella, como si no fuera evidente. ¿O es que no leía las revistas de cotilleo que rondaban por el instituto? — ¿Quién?
—Kuchiki.
Tanto Ichigo como Rukia dieron un respingo.
—Ella solo vino a acompañarme —terció el pelinaranja.
— ¿No quieres dar la prueba, querida? —pregunto amorosamente la sensei
—Ya que insiste… —fue la respuesta que hundió la reputación de Kurosaki de aquí a veinte años más.
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—Mmmmh, hay una escena particularmente bella que me gustaría que ensayaran…
La maldita sala 206 de los soberanos cojones tenía la magia de alargar el tiempo a niveles inconmensurables.
O eso le parecía a Ichigo.
— ¿Cual vendría siendo esa tan maravillosa escena si se puede saberse? —preguntó, harto de todo aquello.
—Cuando Romeo y Julieta… —silencio de expectación —… consuman su amor bajo la luz de la luna… —mirada soñadora de la mujer.
—Ah, esa… …¡¡¡ESA!!! —nuevas nauseas invadieron al pobre chico. — ¿Esta bromeando, cierto?
—Por que habría de bromear… es una gran escena…
—¿De que escena hablan? —Rukia hizo el primer amago de querer dar su opinión en el asunto… —A mi no me molestaría interpretar ninguna escena —…y mejor se hubiera quedado callada.
—TU NO VAS A HACER NINGUNA ESCENA, ¿ENTIENDES? —le grito el colorín, visiblemente alterado.
— ¿Por que no?
—Porque tu no tienes por que hacerlo… y punto.
—Oh… será que Kurosaki-kun tiene… ¿miedo?
—Por favor, ¿miedo de que? Solamente no quiero que me pongas más en ridículo de lo que ya llevas… Porque déjame y te recuerdo, fuiste TU la que me hizo ganarme este papel de mierda…
—Pensé que te gustaba Shakespeare…
—…fuiste TU la que me hizo audicionar con esa mole de idiotas…
—Son tus amigas las que ayudan voluntariamente…
—¡¡¡…y fuiste TU la que arruino mi reputación a través de un puñetero diario que ahora todos leen!!! ¿Te parece POCO?
—… Siempre puede ser peor, Ichigo. Yo de ti me daría con una piedra en el pecho.
La discusión ya había alcanzado altos niveles decibélicos. Los que quedaban en el aula 206 miraban atónitos la escena, teniendo de primera fuente la discusión matrimonial Kurosaki-Kuchiki que tanto se mentaba por ahí (¡y vaya que eran buenas! ¡Enormemente superadas en vivo que a través de la tradición oral!). Si algunos ya habían ido a buscar cabritas y todo…
Lo que era la sensei, miraba atentamente a uno y otro, como si un partido de tenis se tratase. Algo le impedía proferir uno de sus gritos made-in-exorcista, así que cuando vio que ya podía intervenir sin perder la forma normal de su cara, dijo:
—Mejor que no interpreten nada… si no quieren…
—Pues NO, no QUIERO. —fue todo lo que dijo Ichigo, agarrando sus cosas de nuevo en el proceso y marchándose dando un gran portazo.
…
El silencio parecía irreal en el mismo espacio donde antes resonaba la barbaridad.
—No pudiste buscarte un novio más… ¿normal, Kuchiki?
La mirada con la que Rukia respondió a esa interrogante le dejo MUY en claro a la mujer que, de seguir preguntando estupideces, perdería la forma normal de su cara y de su cuerpo en general.
La shinigami salio dando un portazo el doble de fuerte que el de Ichigo.
Vaya si no eran el uno para el otro…
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Al día siguiente las cosas no iban mejores para nuestros teatrales protagonistas.
A la hora de almuerzo fueron vilmente interrumpidos por una de las coordinadoras del Área Dramática de la escuela, diciendo que la sensei tenía un importante comunicado que hacer.
—Pidió amablemente que Kurosaki y las chicas que llevó a la audición se presenten a las dos y media en su oficina, después de la hora de almuerzo.
— ¿Y tú crees que me voy a tragar esa mentira? —dijo el involucrado. La muchacha parecía no entender. —Que lo pidió amablemente… a eso me refiero…
La coordinadora, que no tenía tiempo de sobra para bromas mal formuladas y sin sentido, se alejó, tan rápido como llegó.
— ¿Qué cagada te mandaste? —le preguntó Keigo al colorín después de tan frustrante escena.
—Puesssss… —lo pensó un par de segundos. —Ninguna. —Luego recordó que su vida estudiantil en general era la cagada máxima. —Ah, sí… la obra de teatro ¬¬ —dijo.
—De seguro la loca ésa ya ha decidido quién te va a acompañar como Julieta en la obra… —pensó Mizuiro mientras se metía un trozo de pan en la boca.
—Es lo más probable.
— ¿Y qué tal? ¿Tienes a una preferida, Ichigo?
Kurosaki no había pensado en tal barbarie. ¿Alguna preferida entre las locas?
Bueno, haber tenido que actuar con Tatsuki habría sido más divertido. Entre su propia afición por las obras cursis y la de su compañera, de seguro habrían mandado a la mierda los papeles a los dos minutos de obra, delante de todo el auditorio.
Pero sabía que la vieja maniática de profe que tenía no lo iba a poner con nadie agradable.
—No, me da lo mismo. Total, con cualquiera es hacer el ridículo seguro. —dijo simplemente, al final.
Terminado el almuerzo, los tres fueron a buscar al grupo de chicas que tenían que ir a escuchar el fatal veredicto, para finalmente ir a parar a la acogedora oficina de la sensei.
Habló con una voz increíblemente serena, cosa que asustó bastante a los presentes.
—Fue una decisión difícil. Sobre todo porque la calidad actoral de las muchachas fue siempre insuperable…
Pensó que debía mentir un poco en beneficio del autoestima de sus alumnas. ¿Para qué decirles que la decisión fue difícil porque NINGUNA actuaba decentemente…?
—Sin embargo para facilitarnos las cosas, debimos concentrarnos en los parámetros físicos y psicológicos de Julieta. Una dama delicada, fina, sensible… pero apasionada y decidida, protectora de lo que ama y consecuente en lo que confía.
Y bla, bla, bla… La sensei estuvo como mínimo media hora explayándose sobre las bondades de Julieta, una mocosita estúpida, sosa, desabrida, sin neuronas ni fuerza de voluntad y que para los demás era tan inmaculadamente perfecta sólo porque no existía. Todo esto en opinión de Ichigo, que estaba que se moría de sueño y de ganas de dar el paso final de la digestión. Estar ahí parado hizo que todo el almuerzo se le fuera al cul…
—Así que, finalmente, la decisión quedó en que…
Las chicas se retorcieron las manos de nervios. Si su nombre salía citado de entre los labios de la profe, ya podían decirle adiós a su vida social como estudiantes del Instituto Karakura.
Tatsuki se miraba las uñas con hambre, como si mordérselas fuera la solución a todo. Chizuru miraba desinteresada por la ventana, Michiru sudaba la gota gorda, medio encogida en si misma, Mahana veía volar a una mosca que hacia un ruido increíble, Ryou leía, metida en su mundo misterioso… y Orihime miraba expectante a la profesora.
—…la elegida para interpretar el papel de Julieta en la obra de Shakespeare y hacer el protagónico junto a Kurosaki…
El colorín se removió en su asiento, nervioso. Y pensó en todo lo que esto significaba dentro de su miserable existencia. Cualquiera de estas ñoñas lo hundiría más aún socialmente hablando, sin contar lo mucho que se entretendrían los faranduleros preguntándole cómo sobrellevaría esta situación para que no perjudique su relación con Rukia y tonteras así…
Agh, ¿Por qué pensaba en Rukia en ese momento? ¿Y de qué relación hablaba, por dios?
—…es…
¡Joder, que diga el nombre ya!
…
La profesora se sonrió, complacida. No había chica más indicada para esto que ella.
—Inoue Orihime.
…
"Mierda", fue todo lo que pensó Ichigo.
·: Chapter Two: FINISHED:·
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Listo, ahí estamos por hoy. Sé que no es mucho, pero está más largo que los capítulos que solía escribir antes. Pido paciencia, hace muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuucho tiempo que no escribía nada y retomar el ritmo se me hizo un poco extraño. Pero ahora nada me impedirá tener las actualizaciones más o menos a fecha. Cuando tenga una cantidad considerable de reviews (si es que hay xD) me tendrán en línea con más chorradas para hacer sufrir a los Karakura Boyz.
Esperando que les guste, me despido. ¡Nos estamos viendo, gente!
