WOOOW! Feliz! Por que pasaron los 100 review!!!!!! Muchísimas gracias, también a los que dejan sus comentarios en fotolog!!!

BUENO.. ESTE CAP … EMM.. AFIRMENSE! JAJAJA!

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OCHO MESES DESPUÉS….

Rosalie's POV

Desde aquella primera noche que fui a ver a Emmett, nunca he dejado un día sin pasar a verlo. A veces nos quedábamos toda la noche hablando, o simplemente mirándonos. Nunca me atreví a darle un beso, aunque mi boca lo deseaba a gritos. Quería sentir de nuevo sus cálidos labios en los míos, su lengua en la mía. Un beso de Emmett era lo que más extrañaba.

En ocho meses no me atreví a decirle la verdad. Cuando tenía la oportunidad o la valentía, siempre pasaba algo que me hacía cambiar de opinión. Pero sabía que no podía demorarme más. Elliott crecía muy rápido. Ya parecía un niño de casi dos años. Su vocabulario era muy amplio y era un chico muy inteligente y fuerte, igual que su padre. Sus cabellos rubios formaban hermosos rizos y su sonrisa era cada vez más parecida a la de Emmett.

Mi autocontrol había mejorado mucho más. Ya no sentía ese ardor en la garganta cada vez que veía a Emmett o me acercaba mucho a Elliott. Cuando amas a alguien, la sangre no es lo más importante. Cuando amas a alguien, nada más importa.

Emmett's POV

Me había acostumbrado a recibir la visita del ángel cada noche. Ella me instó a volver a trabajar y tener una vida normal, y yo lo hacía gustoso ya que por las noches ella estaba esperándome. Hablábamos por horas. Su belleza muchas veces me dejaba hipnotizado y me quedaba mirándola embobado. No necesitaba dormir, aunque a veces lo hacía en el trabajo a escondidas. Las noches eran de Rosalie y no iba a desperdiciarlas durmiendo.

Moví muebles empolvados, abrí ventanas que rechinaron por no ser jamás movidas. Todo para que ella viera el cambio en mí y en su casa.

Una noche decidí darle una gran sorpresa. Habían pasado meses desde que la empecé a ver y quería agradecerle de una manera linda que bajara desde el cielo para verme cada noche. Me bañé y perfumé como lo hacía antes cuando tenía citas con Rosalie. En el living, corrí un tanto los muebles, dejando la gran alfombra blanca frente a la chimenea, la cual llené de leña. Acá en la tierra ella sentía frío y no iba a permitir eso. Compré rosas de colores blanco y rojo y las esparcí por la sala. El living estaba iluminado por la luz de la luna y el fuego. Era perfecto para un ser como ella.

-La casa está increíble – oí su voz. Me di vuelta inmediatamente para encontrarme con mi Rosalie. Usaba un vestido blanco de seda largo y su cabellera estaba suelta. Era un ángel y yo el humano más afortunado.

-Lo hice por ti amor. Quería darte una sorpresa especial. Agradecerte por ser el ángel más bondadoso y visitarme siempre.

Extendí mi mano hacia la alfombra para que se sentara. Ella sonrió y lo hizo como si bailase ballet, con una delicadeza única. Me quedé como un bobo mirándola allí, a la luz de la fogata. Se veía más hermosa que nunca.

Me senté a su lado con cautela. Sus perfectos labios formaron una sonrisa. Me hizo estremecer el hecho de que yo los besaba antes. Me sentía tan indigno de haber estado con una criatura tan hermosa.

-¿Qué miras? – preguntó un tanto avergonzada. Su voz angelical hizo eco en la gran sala.

-Miraba tus labios – mi voz sonó como un tractor en movimiento en comparación con la suya.

Ella se llevó la mano derecha a su labio inferior, pensando que tenía algo. El movimiento de sus dedos con su boca hizo que el labio se moviera de una forma exquisitamente seductora. Me alteró los sentidos como nunca. Mi mano que estaba apoyada en la alfombra, muy cerca de la suya, se movió, tocando suavemente sus fríos dedos.

-No sirvió la fogata. – dije decepcionado al no poder quitarle ese frío.

-No te preocupes, estoy bien. – sonrió. Tomó mi mano con delicadeza y yo evité sentir escalofríos para no perder ese maravilloso contacto.

Mi mano desocupada empezó a subir lentamente por su brazo. Ella cerraba los ojos disfrutando del tacto. Aunque mis manos parecían el asfalto mismo en comparación con la suavidad de su piel marfileña.

Nuestros dedos se entrelazaron y yo me acerqué un poco más, dejando nuestras bocas a escasos centímetros. Mi mano que recorría su brazo, ahora estaba posado en su hombro, y me permití deslizarme hacia su cuello para terminar en su mandíbula. Rocé mi pulgar con su labio inferior. Rosalie aún tenía los ojos cerrados.

Mi dedo entró lentamente en su boca mientras sus dientes me mordían suavemente. Entonces no soporté más y reemplacé mi dedo por mi boca. Me acerqué a sus labios y probé la misma miel hecha mujer. El beso partió suave y tímido, para luego intensificarlo, jugando con su lengua mientras mi mano acariciaba su cuello. Sin dejar de besarla, pero si soltando nuestras manos que estaban entrelazadas, la tomé de la cintura y la moví, acostándola en la alfombra, dejándola aprisionada en mi cuerpo. Ella se afirmó de mis músculos mientras su boca hacía maravillas con la mía. Le mordí el labio lo cual hizo que ella sacara una pasión desbordada, abrazando mi cuerpo con sus piernas. Mis manos se fueron directo a sus muslos por encima de la tela de su sedoso vestido blanco. Habíamos hecho el amor cientos de veces cuando ella estaba… viva. Aún me costaba asumir que era un fantasma.

Ahora era distinto. Estaba a punto de hacerle el amor a un ángel. Mi ángel.

Rosalie jugueteaba con mi pelo mientras mis manos acariciaban sus piernas, haciéndola gemir. Levanté su vestido con mis manos para poder sentir la textura más suave de todas, incluso la seda era áspera comparada con la piel de Rose. Le besé el cuello y ella se arqueó. Extrañaba tanto su cuerpo, su manera de besar. La forma en que tenía de volverme loco con sólo tocarme. Ahora lo estaba haciendo y de mil maneras mejores. Su aroma, su exquisito perfume que no era comparable ni con las fragancias más caras. Su cabello desparramado por la alfombra blanca. Su sabor, su maravilloso sabor. Su cuello interminable. Rosalie era perfecta y estaba en mis brazos, entregada a mi cuerpo.

Mi boca descendió a lo que dejaba verse su escote, besándola, haciéndola estremecerse de placer. Definitivamente era el tipo más afortunado de la tierra.

Rosalie's POV

Este hombre quería matarme. Jugaba con mi autocontrol, pero no era su sangre lo que me tentaba. Esme y yo lo habíamos platicado. El sexo entre vampiros era salvaje, fuerte. Yo podía matarlo si intentaba hacerle el amor. Pero eran sus besos, sus caricias, su lengua la que me hacía cambiar de idea, bloqueando toda seguridad. Me dejé llevar por sus manos, que tocaban incesantemente mis piernas. Con los dientes corrió el tirante de mi vestido dejando mi hombro a su disposición. Mis manos nerviosas, por miedo a dañarlo, sólo se afirmaban de sus grandes y musculosos brazos. Pero tenía miedo de apretarlos por culpa de la pasión que me hacía sentir así que me afirmé de la pobre alfombra, la cual sufrió, pues al segundo tenía mis manos tocando el suelo. Había roto la tapicería misma.

Esto se salía de control. Si pude romper la alfombra sólo por las caricias de Emmett, no quería imaginarme lo que pasaría cuando él estuviera dentro de mí.

-Emmett – lo tomé del rostro con mis manos, alejando sus besos de mi pecho.

Él me miró fijamente mientras recomponía su respiración. Su pecho se movía agitado sobre el mío y pude sentir hacia donde la sangre le fluía más. Mis piernas me reclamaban dejar pasar lo que sentían pero mi conciencia me decía basta.

-¿Te hice daño? – preguntó asustado.

-No… es sólo que… - buscaba una buena excusa en mi mente – Tenemos prohibido el contacto íntimo con humanos. Es la única condición para poder venir a verte.

Eso hizo reaccionar a Emmett de inmediato. Sabía que preferiría que yo lo siguiera viendo antes que pasar nuestra última noche así. Él se levantó de mí, y me tendió la mano para que me parase con él.

Nos quedamos mirando, con una pasión desbordada en los ojos. Ambos queríamos volver a la alfombra y terminar lo que empezamos pero no podíamos. El por temor a que yo no volviera más. Yo por temor a matarlo.