Emmett's POV

En todo el día no me pude concentrar ni una milésima. Los besos de Rosalie venían a mi mente una y otra vez. Mis manos en su cuerpo eran cómo una adicción. La necesitaba más que al agua para saciar la sed.

Pero prefería verla todas las noches de mi vida hasta que muera, antes de que una sola noche de pasión la enviara al cielo para siempre. Por más que esa noche valiera la pena, la quería a mi lado al volver a casa.

Al regresar a mi hogar, todo olía a rosas, ya que no me atreví a removerlas. Ese aroma me recordaba a Rosalie. Me duché y cambié de ropa para esperarla como cada noche lo hacía. No sabía cómo saludarla. ¿Le daría un beso? ¿Y si ella no quería? No sabía qué hacer.

Su efluvio se hizo presente al fin. Me volteé para verla pero en vez de eso vi otra cosa más.

-¿Quién es él…? – pregunté al ver un pequeño niñito de su mano. Parecía no tener más de dos años. Su cabello era igual de rubio que el de Rosalie y tenía ojos verdes y pelo ondulado como los ….Oh no, es imposible.

-Elliott, él es Emmett. Emmett, quiero presentarte a Elliott. – habló mi ángel.

-Mucho gusto Emmett – saludó el pequeño con una voz angelical.

Me quedé sin habla. No sabía que decir. Ese pequeño tenía una belleza sobrenatural. Sus facciones eran tan hermosas como las de Rosalie. Sus ojos me recordaban a los míos cuando era pequeño. Pero era imposible que él fuera hijo mío. Él debía ser otro ángel, amigo de Rose.

-¿Te han dejado traer a un angelito? – fue lo primero que atiné a decir. Ambos intercambiaron miradas. Juré haber visto a Rose mover la boca para hablar pero fue muy rápido como para asegurarlo.

-Digamos que sí. – respondió mi niña. – Él quiere conocerte ya que no deja de preguntarse quién es el ser que vengo a ver cada noche.

Me sentí un poco avergonzado ya que yo no podía ser tema para dos ángeles tan hermosos.

-Hola Elliott…- saludé extendiendo mi mano.

El pequeño dio dos pasos hacia mí muy rápidos. Me sorprendí al notar que su mano estaba cálida. No era como la de Rosalie.

Las dudas me albergaron al verlo más de cerca. En su sonrisa se le formaban unos hoyuelos iguales a los míos. Tenía mucho de Rosalie en él. Habían pasado nueve meses desde que Rose … murió. Quizás en el cielo…. "No Emmett, no saques conclusiones", pensé.

-¿Sabes dibujar? – le pregunté al ver que no tenía juguetes para él. Sólo tenía hojas y lápices para ofrecerle.

-Sí, me encanta. – sonrió deslumbrándome. Le extendí mi mano para guiarlo pero él se afirmó de mis piernas y empezó a escalar con una agilidad increíble. Al segundo estaba abrazado a mi cuello. Con timidez abracé su pequeño cuerpo. No se que sentí en esos momentos pero fue lo más increíble que jamás me pasó. Tuve una gran conexión con Elliott. No me di cuenta que una lágrima me recorría la mejilla. Me di vuelta para mirar a Rosalie, quien tenía una expresión tan extraña como la mía. No era de pena, pero si tenía mucho emoción en el rostro. No sabría explicarlo. Extendí mi mano izquierda hacia Rosalie. Ella caminó hacia nosotros y entrelazó sus dedos con los míos. Me dio un pequeño beso en los labios. Acabé de probar una vez más la miel hecha mujer.

Caminamos al comedor, Elliott en mis brazos, y Rosalie de mi mano. Fue extraño sentirse como un… papá. Cómo si fuésemos una familia. El pequeño angelito me sonreía mientras una manito suya se posó en mi mejilla, la cual recibía lágrimas inesperadas.

-No llores p…Emmett

Juré haber oído que iba a decir otra palabra en vez de mi nombre. Lo senté delicadamente en la cabecera del comedor. Solté la mano de Rosalie y me dirigí corriendo a donde tenía guardado papel y lápiz. No quería perderme un segundo de los rostros de ángeles que tenía enfrente.

Volví lo más rápido que pude con un montón de hojas y la mayor cantidad de lápices que encontré. Me topé con mi Rose haciéndole cariño en el pelo a Elliott. Éste le sonreía. Me detuve al ver una imagen tan natural, tan hogareña. No sabían las veces que imaginé llegar a casa y ver a mi esposa e hijo y ahora en cierto modo se había cumplido aquella escena en mi mente.

-¿Qué haces ahí parado Emmett?- preguntó riendo mi Rose al ver que tenía una cara de embobado.

-Nada…- sacudí mi cabeza y caminé a su lado. Dejé las hojas frente al pequeño y los lápices desparramados en la mesa para que viera fácilmente cada color.

-Gracias Emmett – dijo el pequeño tomando un lápiz color azul. Comenzó a dibujar muy seguro de sí mismo. Miré a Rosalie quién estaba a escasos centímetros de mí. Le tomé la mano y nos quedamos allí, observando cómo Elliott dibujaba. Para mi sorpresa, cuando terminó, el pequeño ángel había dibujado mejor que yo incluso. Pero lo que realmente llamó mi atención fue el bosquejo que había hecho. Se dibujó a él mismo peleando con un oso pardo en mitad del bosque. Yo abrí mis ojos como plato y me di cuenta que Rose también.

-¿Tienes lápiz brillante? Había algo de sol y…-

-¡Elliott! – le detuvo Rose. Ambos intercambiaron una mirada extraña mientras Rosalie de nuevo parecía mover su boca para decir algo pero yo no oí nada.

-¿Qué…? – pregunté confundido.

Ambos guardaron silencio por dos minutos los cuales me parecieron eternos.

-Debemos irnos – dijo Rose soltando mi mano y dirigiéndose en dirección a Elliott. Lo tomó en brazos y lo acomodó. Cuando tuvo libre una mano, tomó el dibujo, pero yo también.

-Déjalo acá…- supliqué.

Ella me miró complicada pero lo soltó. Se despidió con los ojos sólo como nosotros sabíamos hacerlo. Elliott me sonrió una vez más, confundiendo mis instintos paternales. Rosalie se dio la vuelta y saltó por la ventana. Me quedé en el comedor, con el dibujo del pequeño ángel en mis manos, pensando si lo volvería a ver. Pensando si es que había una mínima posibilidad de que ése niño fuera mi hijo.

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Ayyyyyyyy siiii lo sé…!!! Emmett!!! Ajjajaja es como para pegarle un paipazo! Pero es entendible… tiene muchas dudas… Y bueno, ya se acerca el gran final… creo que unos cinco caps más…! Besosssssssss enormes!