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Caminaba por la empedrada calle, de vuelta a casa, tras terminar su trabajo del día en la escuela. Estaba sumamente agotada por culpa de los niños de los que estaba a cargo, pero reconocía que gustaba de estar con ellos, y se preguntaba si algún día cuidaría uno propio. Sin embargo la situación no estaba, creía ella, como traer niños al mundo.

Entró en el portal y subió hasta el apartamento, al cual accedió. Dentro estaba él, revisando un montón de papeles. Seguramente acabara de llegar, pues siempre volvía tarde del Ministerio. Y aquel día a ella le había pasado lo mismo.

—Hola —saludó ella, dándole un beso después. Él la besó, pero no dijo nada, pues parecía muy concentrado en su tarea. Resignada, dejó su bolso y su chaqueta y se fue a la cocina, a preparar la cena.

Durante ese tiempo, la conversación se basó únicamente en hoy en el Ministerio esto, hoy en el Ministerio aquello, o bien tal persona me ha dicho esto, o una compañera me ha asegurado esto otro. Ella apenas hablaba. Dejó un momento los cuchillos y cogió el periódico de la mañana, en cuya portada aparecían las caras de los mortífagos fugados de Azkaban. Ya no podía soportarlo.

—Percy —lo llamó, pero él seguía hablando y no escuchaba —. Percy, ¿quieres escucharme un momento? —pero este no hacía caso alguno al estar enfrascado en su propia conversación —¡Percy!

El grito sobresaltó al joven, que la miró confundido. Caminó hasta él con el periódico en la mano y lo tiró sobre los documentos del Ministerio, logrando que su novio centrase su mirada en la portada.

—¿Es cierto? —preguntó ella.

—¿El qué? ¿Que unos criminales se han escapado de Azkaban? Si, es cierto, pero el Ministerio les sigue la pista y...

Pero ella le interrumpió —¿Y se han escapado de la sección de alta seguridad? —preguntó esta vez, ya en tono sarcástico —Un poco raro ¿no crees? —si, todo era muy raro desde hacía tiempo, desde la muerte de ese chico, Cedric Diggory, y de las advertencias que Albus Dumbledore y Harry Potter decían acerca de que El-que-no-debe-ser-nombrado había vuelto. Pero el Ministerio se negaba en rotundo a que eso fuera cierto, y en casa de Penny, eso se traducía en la negativa de Percy.

—Penny, ya hemos hablado de esto —dijo él mientras se levantaba y endurecía el rostro —. Ya conoces la postura del Ministerio. Él no ha vuelto.

Aquello fue el colmo —¡Y una mierda, Percy! ¡Sabes que es verdad! ¡Sabes que ocurren cosas extrañas! ¿Por qué no quieres verlo? Dumbledore...

—¡Dumbledore! —gritó él, triunfante, porque al fin se le mencionaba —¿Cómo puedes creerle a él y no a mi? A mí... ¡que soy tu novio!

Ella no se amilanó. Se calmó un poco y dijo —Percy tengo miedo por mí. Tengo miedo por ti... y tengo miedo por mi familia. Yo soy hija de muggles, y cuando esto se sepa... yo seré de los primeros.

Percy caminó hasta la puerta, furioso —No quiero seguir hablando de esto —cogió su chaqueta y abrió la puerta, no sin antes mirar a la mesa de la cocina, ya dispuesta para cenar —.Ya... ya no tengo hambre.

Cerró de un portazo, dejando a Penny sola, la cual se sentó en el sofá y se puso a llorar.

Horas después, Percy entró en la casa. Debían de ser las dos o las tres de la madrugada, pero la luz del salón seguía encendida. En la cocina, la fría cena permanecía sobre la mesa, y en el sofá, estaba Penny, sentada, con síntomas de haber llorado, y lo que era más sospechoso para Percy, con una maleta al lado.

—¿Penny?

Ella lo miró, se levantó, y caminó hasta él. Le besó y le abrazó —Lo siento, Percy... pero no puedo seguir así.

Se separó de él y cogió la maleta mientras comenzaba de nuevo a llorar.

—¿Qué estás haciendo? —preguntaba él con voz temblorosa.

—Me voy a casa de mis padres. En unos días nos iremos a Estados Unidos —le costaba mucho decir aquellas palabras, más aún cuando él se negaba a aceptar lo que oía. Lo miró un momento, acariciándole la mejilla —Te quiero —pero él no pudo decir nada.

Caminó lentamente hasta la puerta, intentando por todos lo medios de hacer caso omiso a las súplicas de Percy, pidiéndola que por favor no se fuese. Pero ya era tarde.


Sigo todavía con la inspiración por los suelos, y no se me ocurren muchas cosas, pero en fin, esto es lo que ha salido, después de darle muchas vueltas. Sobre el destino de Penny, ya que hay muchas teorías acerca de lo que la pasó, lo he dejado a vuestra imaginación.

Y para los que os lo estéis preguntando, efectivamente, también habrá un Percy/Audrey, pero eso será más adelante.

Un saludo :D