Este capítulo se lo dedico a Psyco-Kaye, mi compañera y amiga fanatica de esta pareja xD. Espero que te guste linda ^^
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Caramon abrió la puerta de su casa lentamente y asomó la cabeza. No había rastro de su gemelo. Cerró la puerta a su paso y de puntillas, se introdujo a la casa.
Eran las diez de la mañana. Se había pasado toda la noche fuera desde que se fue a tomar algo con hermano y sus amigos la noche anterior y conoció a la chica con la que había pasado el resto de la noche en su casa. Había sido una noche increíble, pero odiaba a lo que se enfrentaba a la mañana siguiente. La mirada afilada de su gemelo. Cuando las pupilas de sus dorados ojos se estrechaban tanto que parecían relojes de arena él temblaba, su ira caería sobre él. Parecía que aquella mañana iba a tener suerte.
Con cuidado de no hacer ruido se quitó los zapatos, tenía que atravesar el salón y la cocina hasta llegar a su habitación, se alegró de que su habitación estuviera antes que la de su gemelo.
Atravesó sin problemas el salón. Siguió por el pasillo, el siguiente cuarto era la cocina, sigiloso echó un vistazo a la cocina. Maldijo su mala suerte. Su hermano estaba allí. Esperó unos segundos, por lo visto aun no se había dado cuenta de que estaba había llegado. Raistlin de espaldas a la puerta preparándose un café mientras miraba por la ventana. Todavía llevaba puesto el pijama y tenía el pelo recogido en una coleta. Caramon seguía quieto sin atreverse a dar ningún paso, observó el rostro de su gemelo, al no tener el pelo en la cara gracias a la coleta pudo apreciar su cara. Su piel era lisa y pálida como la de una mujer, sus labios eran más finos que los suyos y a la luz del día sus ojos dorados brillaban con fuerza. Se sintió extraño al observar tan fijamente a su hermano. Raistlin cogió la cafetera y se sirvió una taza devolviendo inmediatamente la cafetera a su sitio. Con lo ojos cerrados giró sobre si mismo y alzó su mano libre y dirigiéndola hacia su cabello plateado y tiró de la goma, dejando que los mechones cayeran sobre sus hombros con gracia. Abrió los ojos y encontró la cabeza de su hermano asomada por la puerta. Casi le da un infarto. En silencio se llevó una mano al pecho notando como su corazón bombeaba rápidamente a causa del susto.
- Que haces ahí, hermano? – le preguntó intentando recomponer la compostura.
Caramon no contestó. No tenía palabras para describir lo hermoso que había sido como los cabellos plateados caían sobre sus hombros y reflejaban los rayos del sol sobre él. A contraluz había sido algo mágico.
- Hermano? – repitió Raistlin
-Ah! – Gritó Caramon enrojecido – yo… me voy a dormir! Sí! Eso es! – Reía nervioso – Buenas noches Raist, aunque sería mejor decir buenos días, jeje, bueno… que… me voy… si… - chocó contra el marco de la puerta y siguió por el pasillo diciendo cosas incoherentes.
Raistlin se quedó parado allí ¿Qué le ocurría a su hermano? De todas formas no se iba a librar de su ira, pensó con malicia.
Caramon cerró la puerta de su habitación y se apoyó sobre ella. ¿Qué había sido aquello? Se preguntó confundido. Su corazón había latido con fuerza, y aun lo hacía cada vez que recordaba la escena. Sacudió su cabeza como si fuera un perro para ver si desaparecía de su mente. Lo consiguió.
- Necesito dormir – se dijo. Sin ni siquiera quitarse la ropa, se tumbó sobre su cama y cerró los ojos. Por primera vez desde hacía mucho tiempo, le costó conciliar el sueño.
Pasaba ya la media tarde y Caramon aun no se despertaba, aunque Raistlin lo prefería así, podía estudiar más tranquilo sin que su gemelo entrara cada dos por tres a su habitación gimoteando lo aburrido que estaba.
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"Toc, toc"
El sonido de un golpeteo en la puerta hizo que la rutina desapareciera de la casa de los Majere.
Raistlin soltó un bufido cargado de mala leche, estaba claro que no podía estudiar tranquilo, se levantó de su silla dispuesto a abrir la puerta. Desconfiado como era, fue sigilosamente hacia la puerta y miró por la mirilla viendo así a un risueño Tanis.
- Vamos Raistlin, abre que se que me estas mirando- dijo alegremente.
Este abrió la puerta de inmediato. –Que quieres?- dijo secamente.
- Eres la simpatía en persona eh? Jaja –dijo riéndose su propio chiste- y eso que vengo a compartir esto con vosotros…- dijo mientras mostraba una botella de cristal con un extraño líquido dorado dentro- es orujo de miel.
- el que?
- Con quien hablas Raist? – interrumpió Caramon que se había despertado al oír los golpes en la puerta – Ah Tanis!! Me alegro de verte! Pero no te quedes ahí parado hombre, pasa, pasa – dijo invitándole a pasar mientras cerraba la puerta Tanis le mostraba la botella a Caramon- Ahhh!! –gritó emocionado el castaño- la has traído!! Siéntate en el sofá, enseguida traigo los vasos, tu también Raist esto está delicioso.
-Debería seguir estudiando – respondió el aludido, aunque el contenido de esa botella le llamaba bastante la atención, pero por supuesto, no iba a darlo a entender.
- Venga, seguro que llevas todo el día haciéndolo "un buen estudio también requiere un descanso" –dijo en tono solemne- eso me has dicho cada vez que intento divertirme contigo cuando veo que paras de estudiar – dijo resignado ya con tres vasos en la mano mientras se sentaba en el sofá.
- Únete a nosotros Raistlin, hace tiempo que no hablamos como es debido y tengo ganas de pasar un rato con mis amigos. – añadió Tanis, aunque sabía de sobra que no hacia falta, ya que Raistlin no paraba de mirar el orujo con miel- Te puedo asegurar que jamás has probado algo tan delicioso como esto.
-De acuerdo –contestó tras hacerse de rogar un poco – un vaso y sigo estudiando –dijo sentándose por fin en el sofá y cogiendo uno de los vasos que había sobre la mesa.
Caramon y Tanis se sonrieron con complicidad, el "semielfo" abrió la botella y de ella surgió un olor fuerte y dulzón, haciendo que el aire se impregnara con la fragancia. Vertió el líquido en cada vaso, que parecía oro líquido, volviendo a cerrar la botella para que el sabor no se estropeara.
- Un brindis!- dijo Tanis mientras elevaba su vaso- por la amistad!
- por la amistad!! – se apuntó Caramon mientras chocaba con suavidad su vaso con el de Tanis.
Raistlin sin decir nada levantó su vaso en dirección a Tanis y seguidamente los tres dieron un buen trago bebiéndose todo el contenido de golpe. Nada mas tragar Raistlin empezó a toser con fuerza mientras que la garganta le abrasaba.
- Que demonios lleva esto?! – habló cuando su garganta le permitió hacerlo.
Los otros dos estallaron en carcajadas sin poder contenerse ante la cara de agobio que llevaba el pobre peliplateado.
- Lleva miel, te lo he dicho antes –respondió Tanis, pero al ver que la respuesta no satisfacía al aludido continuó su explicación mientras volvía a rellenar los vasos – es una bebida que a elaborado mi tía del pueblo, el orujo puede ser de todo: de café, de manzana, de cereza, de hierbas… pero el rey de los orujos es, sin duda el de miel. - Caramon asentía con la cabeza con la explicación que daba su invitado- es una bebida energética y muy buena para la salud –dijo sonriendo ante este último comentario- si quieres tómatela más despacio, para poder saborearla mejor, ¿otro brindis?
Raistlin seguía sin estar muy convencido, pero decidió hacerle caso, esta vez la probó dando un sorbo. Al principio la garganta ardía pero dejaba una agradable sensación de calorcito en el cuerpo, además de un delicioso sabor en el paladar que hacía que le volvieran a dar ganas de volver a ingerirlo.
Caramon y Tanis volvieron a sonreírse con complicidad pero no dijeron palabra alguna, brindaron y ellos se la tomaron de un trago.
Mientras iba pasando la velada las risas de Tanis y Caramon iban sonando cada vez más y más fuertes mientras que Raistlin intentaba no hacerlo (soltando alguna sonrisa alguna vez). Notaba una sensación de bienestar y estaba bastante participativo en la conversación, cuando se acostumbró a la bebida los tragos cada vez eran más seguidos y más largos llegando a igualar a sus compañeros. Estos cada vez que veían que el vaso de Raistlin estaba vacío, saltaban de sus asientos para volver a rellenarle el vaso mientras que volvían a reír con fuerza.
Cuando a penas quedaba ya un cuarto de botella, el trío estaba ya totalmente descontrolado y riéndose (mucha de las veces) sin motivo alguno, incluso Raistlin ya estaba desinhibido, al principio cuando Tanis y Caramon escucharon la carcajada del peliplateado se asustaron, pues, era un poco estridente y aguda, Tanis era la primera vez que la escuchaba y Caramon podía contar con una sola mano las veces que había escuchado la risa de su hermano, pero estos se apuntaron a las carcajadas que eran mucho más potentes que las de Raistlin.
- jajaja dios no puedo mas jajaja- decía Caramon entre risas- anda, ponme otro vaso.
- lo que usted diga señor jajaja – contestó con falsa seriedad Tanis mientras le servia otra vez- ¿Tu quieres mas Raistl-liiiin?- le costaba pronunciar el nombre del peliplateado.
- Creo… creo que no puedo más…- respondió- no se porqué pero me siento un poco mareado.
Tanis se reía mientras que Caramon al escuchar ese comentario casi tira la bebida que estaba apunto de llevarse a la boca.
Hubo un momento de silencio que solo se interrumpía con las risitas que soltaba Caramon en voz baja.
- Voy a mear – sentenció Tanis mientras intentaba ponerse de pie – eh tíos, vuestro pasillo se mueve.
Caramon y Raistlin estallaron en carcajadas mientras veían a Tanis salir del comedor por detrás del sofá mientras tanteaba un sitio donde poder apoyarse mientras se dirigía al baño. Los hermanos se quedaron en el sofá. Raistlin, mientras que se reía, se deslizó sobre el sofá hasta acabar tumbado con una mano sobre sus ojos.
- Joder… esto no lleva solo miel…- dijo mientras sentía una sensación de mareo que le dominaba. Notó que su hermano se movía por el sofá llegando a sentir su peso sobre él abrió los ojos. Caramon estaba sobre él con el brazo apoyado sobre el respaldo del sofá mientras que con la otra mano acariciaba el rostro de Raistlin.- ¿Qué… que haces?
- Sabes? Tus ojos son como el del licor, dorados –dijo mientras rozaba con las yemas de sus dedos el rostro ardiente de su gemelo, tras un momento de silencio añadió – los adoro, son los ojos mas bonitos que he visto en mi vida y nunca me cansaría de mirarlos.
Raistlin intentaba asimilar las palabras de Caramon, pero lo hacia con lentitud, ¿era su imaginación o su hermano estaba encima suya acariciándole mientras le decía lo hermosos que eran sus ojos? Extendió una mano hasta llegar al rostro de su gemelo y notó la calidez que emanaba de él. De repente todo se aclaró y vio que era real lo que estaba pasando mientras veía que su hermano acercaba su rostro al suyo.
- ¿Alguien quiere mas orujo? – preguntó Tanis que entraba en ese momento al comedor.
- Yooooooooooo!! – respondió Caramon que se levantó de golpe.
Raistlin intentaba recomponer la compostura cuando por fin lo comprendió todo… le habían emborrachado a traición. Enfadado, cogió la botella y los vasos y se dirigió hacia la cocina.
- Ehh, que yo quiero!- dijo Caramon poniendo cara de pucheritos.
- Oh tío, creo que nos ha pillado- dijo Tanis intentando sonar preocupado mientra que sin poder evitarlo le salía la risa.
Al volver Raistlin al salón les miró con ira, sus pupilas se estrecharon hasta parecer relojes de arena, pero pareció que no daba mucho miedo, ya que los otros dos estallaron en carcajadas, estaban orgullosos de haber conseguido engañar y ser más astutos que el gran Raistlin.
–Se acabó la fiesta.
- Jajaja ha merecido la pena.
- Desde luego- compartió Tanis
- Y ahora largo. –dijo Raistlin mientras abría la puerta "invitando" a Tanis a que se fuera de casa.
- Venga Raist, son las dos de la mañana y va muy borracho, no puedes dejar que se vaya así, es demasiado cruel incluso para ti.
-…- eso era algo que en estos momentos no le preocupaba mucho.
- No te preocupes, Tanis- rodeó al semielfo con su brazo, que por lo visto no se había dado cuenta de que la conversación iba sobre él- tu duermes en mi habitación y yo me voy con Raistlin a la suya. -El peliplateado le lanzó tal mirada de "ni aunque me arrancaran la piel a tiras voy a permitirte dormir conmigo" que Caramon captó el "sutil" mensaje- como te decía, dormirás conmigo en mi habitación.
Se echó el brazo de Tanis por encima de sus anchos hombros y lo agarró por la cintura hasta conducirle a su habitación, se fueron tambaleándose y chocándose con las paredes del pasillo hasta por fin llegar a su destino.
Raistlin se pasó antes rápidamente por el cuarto de baño antes de dirigirse a su habitación para no encontrarse a su hermano. Lo que había hecho esta noche no se lo perdonaría nunca.
A la mañana siguiente Raistlin se despertó, eran las 11 de la mañana. Agudizó el oído y no escuchó nada. Aun no se habían despertado, así que se dirigió al cuarto de baño para asearse. Cuando terminó abrió la puerta del baño y se chocó con un somnoliento Caramon que le pilló desprevenido, estaba esperando fuera para entrar al baño, un poco más despierto tras el golpe se fijó en los ojos de enfado que tenía Raistlin.
- No te pongas así Raist –intentó disculparse aun resacoso- aunque haya sido con engaños te lo pasaste bien, hacía años que no te escuchaba reírte tan a gusto como lo hiciste anoche. -Raistlin hizo caso omiso y salió del baño, pero no pudo llegar muy lejos ya que Caramon le agarró de la muñeca impidiéndole seguir.
– Vale, lo admito, fue idea mía, pero créeme que mereció la pena por verte tan animado.
- No TODO mi enfado es por engañarme y emborracharme, hermano- dijo con tono amargo haciendo especial hincapié en el "todo".
- A que te refieres entonces? – preguntó Caramon confundido.
- No lo recuerdas? – dijo tras observarle receloso durante unos momentos – de verdad no lo recuerdas?
- Créeme, no recuerdo mucho de anoche – respondió sonrojado y nervioso – yo también la pillé buena. –añadió mientras le soltaba la muñeca a su hermano recordando que no le gustaba que le tocasen.
Raistlin estudió su comportamiento, tras unos minutos de situación incomoda, rompió el silencio.
- Si es así entonces no importa – respondió antes de seguir su camino más con tristeza que con enfado.
Caramon se quedó unos momentos en el pasillo y se metió al baño. Había mentido a su hermano. Si que lo recordaba todo, "y por lo visto Raistlin también" se dijo azorado, no sabía porque le había dicho aquello, pero al ver la cara que le puso su gemelo ante el comentario vio que había metido la pata. Se sentía realmente avergonzado, pero en ningún momento arrepentido y eso era lo que le hacia sentirse así de confundido "dicen que ni los niños ni los borrachos mienten… así que… ¿realmente pienso que Raistlin es atractivo?" cada vez que lo pensaba mas se hacía un lío. Decidió lavarse la cara para sentirse mas despejado. Una vez más tranquilo salió del baño y se dirigió a la cocina donde vio a Raistlin de espaldas tomándose un café "bien cargado" pensó Caramon mientras lucía una sonrisa.
- ¿Qué hora es? – salió del cuarto de Caramon una voz ronca
- Las once de la mañana, Tanis – respondió el castaño.
- Me tengo que ir, he quedado con Laurana para comer… aunque no se si tendré estomago la verdad – dijo mientras ponía muecas extrañas dirigiéndose hacia el baño. Un tenso silencio quedó entre los hermanos mientras que Tanis estuvo en el aseo – bueno me voy… ¿me devuelves la botella Raistlin? – el peliplateado sin apartar la mirada furiosa del semielfo hizo lo que le pidió – gracias, ah y de verdad me lo pasé muy bien anoche, pero creo que no vamos a repetirlo ¿no? – miró a Caramon como este negaba con la cabeza con firmeza – bueno, nos vemos el fin de semana. Nos vemos!
Y así se despidió Tanis dejando de nuevo solo a los hermanos, estos se miraron y sin decir palabra Raistlin volvió a su habitación cerrando la puerta tras de si. Caramon se quedó plantado en la cocina "y así otro día más…como si lo de anoche no hubiera ocurrido…" pensó con amargura, se dirigió a su habitación donde decidió que dormir un poco más sería la mejor opción.
Continuará...
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Caramon esta confundido ¿Que siente por su hermano?
Pobre Raistlin, le timan como quieren, creo que esta se la guardará en su caja de rencores para el resto de su vida xD
