Advertencias: Antes que nada, avisar este fic es Yaoi (Chico x chico) si no te gusta te aconsejo que no leas este fic.

Disclaimer: Los personajes de este fic no me pertenecen, sino de los increíbles Margarett Weiss y Tracy Hitman. Lo que pasa es que he hecho mi versión y ahí si que que Raistlin es mio xD~

Dedicatoria: Thooruchan

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Capítulo V: Gemelos separados

- Ca-Caramon!- tartamudeó Raistlin.

Su gemelo estaba petrificado, tenía los ojos abiertos de par en par que lo miraban con incredulidad.

- He… he sentido que me llamabas – dijo nervioso- Hace un rato observé que venias al baño, creía que te sentías mal, al ver que tardabas vine a ver como estabas… pero… - no pudo continuar echándose la mano a la boca. Raistlin, avergonzado y enfadado, intentó hacerse paso pero Caramon se lo impidió agarrándole de los hombros- Espera! Tienes que explicarme…

- Déjame –dijo apartándole las manos- no me toques. -Dándole un empujón pudo hacerse paso por la discoteca y caminó hacia la puerta de salida.

Caramon, consternado, se quedó allí plantado intentando comprender lo que había pasado.

Unas horas después en casa de los Majere, Raist estaba dando vueltas en su cama intentando dormir sin conseguirlo… después de la escena del local.

"Maldita, maldita sea!!" solo podía repetirse eso una y otra vez. Un portazo le hizo salir de su ensisamiento, mientras se levantaba de la cama iba escuchando pasos tambaleantes, hasta que su puerta se abrió de golpe, era Caramon que borracho y enfadado, agarró a Raistlin de los hombros empotrándolo contra el armario.

- Qué significa lo de antes? no lo entiendo Raist… -dijo intentando vocalizar.

- No lo entiendo Raist… –le burló Raistlin con cinismo.- Tu nunca entiendes nada hermano.

- Explícamelo, joder! –gritó Caramon.

- Pues que va a ser, querido hermano. Soy un puto maricón y ni siquiera tu lo sabias… nunca sabes nada… -giró la cabeza hacia otro lado dejando ver una enorme marca en el cuello.

- Que es eso? - dijo Caramon con ira- eso te lo ha hecho ese… desgraciado?- le agarró la cara con una mano obligándole a que le mirase a los ojos. Sus nudillos estaban blancos de tener los puños cerrados de tanta fuerza que ejercía.

- He dicho que no me toques! – sus ojos estaban llenos de rabia.

- Voy a ser el único que te toque… - Caramon succionó en el mismo sitio donde estaba el chupetón anterior dejándoselo más marcado- …eres mío…-

- Que?…ah..!- El hombretón le quitó la camiseta casi rasgándola la lanzó al suelo y lanzó a Raistlin sobre la cama dejándose caer sobre él.

- yo soy el único que puede tocarte…- le agarró de las muñecas - solo yo.

- Caramon para! No seas necio... ah!!- su gemelo mordisqueaba los pezones con fuerza - Detente, estúpido! Me haces daño.

Caramon haciendo caso omiso a las suplicas del peliplateado continuó mordiendo los pezones hasta que uno de ellos empezó a sangrar.

- Ba-basta!- murmuró Raistlin sin voz.

Caramon levantó su rostro para ir hacia sus labios para obligarlo a callar, Raistlin intentando evitarlo giraba la cabeza, pero el castaño, con su manaza lo forzaba para que estuviese quieto. Aun así el peliplateado apretaba sus labios para que la lengua de Caramon no entrara en su cavidad. Este, al ver que no iba a conseguir nada, se dirigió hacia el cuello viendo de nuevo el chupetón. La rabia volvió a subir a la cabeza ofuscándole más, por lo que volvió a succionar sobre aquella marca consiguiendo que esta vez sangrara.

- Ca- Caramon…detente – tenía las muñecas adoloridas por la fuerza que ejercía su gemelo sobre ellas, sentía como la cabeza se le embotaba.

El castaño se relamió los labios, un sabor metálico invadió su boca. Agarró las muñecas de Raistlin con una sola mano para, con la otra, poder desabrochar los pantalones de su gemelo.

- No Caramon…- un botón se soltó – para – otro más – basta… - y el último también cedió – por favor, hermano…- suplicó con voz entrecortada.

El borracho miró el rostro de su hermano y descubrió que estaba lleno de lágrimas, liberó las muñecas de su gemelo. Se había quedado en shock. Raistlin, aprovechó para levantarse de la cama, recogió su camiseta del suelo y se abrochó los pantalones mientras intentaba recuperar la compostura. Pero no pudo, no podía continuar con aquello, era demasiado para él. Decidido, se dirigió hacia la puerta.

- Espera Raist – dijo su hermano, volviendo en sí – no…

- No te acerques! – gritó – no volverás a tocarme nunca, nunca! – dio pasos hacia atrás.

- Raist…

- Yo… ya no tengo hermano – dicho esto se fue de su habitación.

Caramon se quedó perplejo escuchando el portazo que su gemelo daba al salir de la casa. Un enorme silencio se hizo en aquella habitación oscura que fue roto por un grito desgarrador.

--------------------------------------------------------------------------------------------------------

En casa de Tanis alguien tocó a la puerta, éste somnoliento miró el despertador, eran las cinco de la madrugada. Decidió no levantarse imaginando que sería alguien que se había equivocado. El golpeteo se hizo mas intenso. Al final malhumorado, decidió ir a ver quien era, levantándose con desgana se dirigió hacia la entrada de su casa, y en silencio, echó un vistazo por la mirilla de la puerta. Era Raistlin con unos ojos totalmente rojos. Sorprendido, abrió la puerta.

- Puedo pasar la noche aquí, Tanis?- pidió el peliplateado sin mirarle a los ojos.

-Claro Raistlin, pasa, que te ocurre?- dijo Tanis dejándole pasar.

-No quiero hablar de ello.

Tanis, lo observó, estaba hecho polvo, tenía unas profundas bolsas marcadas bajo los ojos y estaba excesivamente pálido.

-Te prepararé la cama de mi compañero de piso, no te preocupes, no volverá hasta dentro de unas semanas. Puedes quedarte el tiempo que necesites.

- Gracias…- dijo en un susurro.

- No hay de qué – le sonrió – tú harías lo mismo por mi.

Tanis se dirigió hacia la habitación para prepararla. Mientras, Raistlin se fue al cuarto de baño a lavarse la cara, tenía un aspecto horrible, después de andar varias horas por las calles con el frío que hacía, y sin abrigo. Estaba pálido y tenía los labios morados, pero lo que más delataba su estado demacrado eran sus ojos rojos e hinchados. Se miró las muñecas, aun tenía las marcas de las manos de su hermano. Le dolía todo el cuerpo, quería saber como estaba su cuerpo antes de irse a dormir. Soltando un quejido ahogado se levantó la maltrecha camiseta y se miró. Tenía los pezones destrozados, sobretodo el izquierdo que estaba en carne viva. Se miró en el espejo para una mejor vista, pero al descubrir el reflejo de Tanis que lo observaba desde la entrada del baño, se cubrió con rapidez con su camiseta.

- Quien te ha hecho eso? – dijo seriamente el pelirrojo.

- Nadie.

- Esas heridas no puedes hacértelas a ti mismo – discutió – enséñamelas – le agarró una de sus muñecas.

- Ouch! – se quejó Raistlin al contacto.

- Te duele mucho? -Tanis aflojó el agarre. – son marcas de manos, se puede distinguir perfectamente. Respóndeme Raistlin –repitió- Quien te ha hecho esto?

Raistlin se desprendió del agarre con facilidad, perdiendo las fuerzas, se sentó sobre el water, apoyó sus codos sobre sus piernas mientras que las manos sujetaban su cabeza tapándose los ojos. Estaba cansado, muy cansado para poder mostrar indiferencia y fuerza. Tras unos minutos de silencio, Raistlin le explicó lo ocurrido.

--------------------------------------------------------------------------------------------------------

Caramon no pudo dormir en toda la noche, estaba demasiado nervioso y preocupado por Raistlin como para poder conciliar el sueño. Ya hacía horas que había amanecido y su preocupación aumentaba por momentos.

- Jamás me perdonará, -repasaba la escena mentalmente el castaño el castaño- y con razón ¿en que demonios estaba pensando para poder hacerle algo así? –revivió el momento en el que descubrió la marca del cuello de su gemelo y la furia volvía a él. – nunca antes había estado tan… tan… ¿celoso? – Pensó por un momento – no puede ser eso… es solo que no me había dicho que le gustaban los hombres y por eso estoy tan enfadado- se convenció asimismo.

Unos golpes en la puerta le sacaron de sus pensamientos, con enormes zancadas llego hasta la puerta y la abrió de golpe

- Raistlin!? – dijo emocionado.

- No. Solo Tanis.

- Lo siento, Tanis – saludó decepcionado – no tengo tiempo para ti, mi hermano se ha ido.

- Lo se – respondió mientras entraba en la casa – está en mi piso.

- Que?! – estaba furioso – que hace allí? Voy a por él.

- No creo que sea una buena idea después de lo que le hiciste anoche, ¿no crees?- dijo enojado. Caramon estaba aturdido - ¿Qué como lo sé? –Leyó los pensamientos del castaño- Él mismo me lo contó.

Caramon le echo una mirada furiosa con la cara roja por la ira. – Que, ¿ha ido a consolarse contigo? –Escupió- Te advierto que como le pongas un dedo encima…

- No seas estúpido, Caramon! – exclamó Tanis – Tú crees que haría algo así? Piensa un poco antes de decir esas cosas!

Caramon reaccionó, estaba actuando como un niñato, pero no podía evitarlo cuando se trataba de su gemelo. Tanis aprovechó para ir a la habitación de Raistlin y recoger las cosas que el peliplateado le había pedido, metió en una mochila ropa, una bolsa de aseo y algunos libros para que pudiese estudiar mientras estuviese en su casa. Al acabar, salió del cuarto y vio a un consternado Caramon que miraba al suelo con los ojos llenos de dolor.

- Escúchame Caramon – dijo apiadándose de él – los dos sois mis amigos y no quiero que sufráis, pero creo que sería una buena idea que dejaras tranquilo a tu hermano – vio que el castaño iba a protestar pero continuó hablando – ahora necesita tiempo para pensar en lo que quiere hacer y si esta dispuesto a perdonarte. Lo que le hiciste le ha dejado señales, Caramon, tanto físicas, como emocionales. Necesitara tiempo para sanarse de ambas.

- Lo siento muchísimo -Caramon tenía los ojos vidriosos y respiraba con dificultad- podrías decírselo, Tanis?

- Desde luego, amigo – posó su mano sobre uno de los enormes hombros de Caramon para tranquilizarlo un poco. – Puedo preguntarte una cosa? – Este asintió- Que significa para ti tu hermano?

Aquella pregunta impactó a Caramon ¿Qué, que sentía por su gemelo? Estaba claro ¿o no?

- Raistlin es –no sabía como definirlo- mi familia, mi amigo…él… - su corazón latió con fuerza- lo es todo para mi.

Tanis contempló como el rostro de Caramon se relajaba al hablar de su hermano. ¿Aquello era algo más que amor fraternal? Sacando esas ideas de su mente, sonrió al castaño.

- Tranquilo, ya verás como todo se soluciona. – Se despidió Tanis echándose la mochila al hombro.

La época de exámenes estaba a punto de terminar en la Universidad. Todos sus alumnos estaban concentrados en los estudios dejando al margen sus problemas personales.

Tanis, no había quitado ojo a Raistlin desde que llegó a su casa. A partir de la noche que le contó sus problemas se le había visto bastante tranquilo y casi no salía de la habitación, solo estudiaba y apenas probaba bocado.

Por otro lado, Caramon, estaba totalmente distraído en el trabajo, cada dos por tres metía la pata. Tas y Sturm, intentaban echarle un cable para que el jefe no le dijese nada. Flint, harto como estaba, le dijo que se fuera a casa a descansar, hasta que volviese todo a la normalidad. La situación empeoraba por momentos.

Cuando estaba en casa se le hacía terriblemente vacía. Echaba de menos a su gemelo, siempre habían estado juntos, nunca habían estado tanto tiempo separados y se sentía perdido sin él. Puso rumbo a la habitación de Raistlin, todo estaba exactamente igual desde que él se fue. Se sentó en la cama y recordó todo lo que había ocurrido en las últimas semanas: cuando casi le besa estando enfermo, los celos que sentía por culpa de Dalamar, la "declaración" de Raistlin y lo que ocurrió a continuación.

Comenzó a llorar en silencio.

--------------------------------------------------------------------------------------------------------

Por fin, los exámenes terminaron. Mientras los alumnos esperaban las calificaciones, celebraban fiestas por haber terminado.

Tanis llegó a su casa, Raistlin ya había llegado y había preparado la comida para ambos, era su forma de agradecerle su hospitalidad.

- Como te ha ido el último examen, Raistlin? – Saludó Tanis

- Perfecto. – Respondió con prepotencia – la comida ya esta lista.

- Gracias.

Estuvieron hablando en la comida de cosas triviales hasta que Tanis, decidido, cambió de tema.

- Esta noche voy a salir con los chicos – dijo nervioso – te apetece venir?

Raistlin enmudeció durante unos minutos. En esas dos semanas que había pasado con Tanis no había surgido el tema de su gemelo, sabía que llegaría pronto, pero aun no se sentía preparado.

- Irá mi hermano?

- En este tiempo Caramon ha estado encerrado en casa y teníamos pensado ir a animarle un poco – dijo con precaución - Se que aun no quieres verle pero…

- No puedo. – Cortó el peliplateado – tengo que terminar un trabajo que tengo que entregar dentro de una semana. Además – continuó – vas a hacerme un pequeño favor…

Tanis asintió, tenía que intentarlo, sabía que Raistlin echaba de menos a su hermano. Por las noches, mientras dormía, nombraba a su gemelo. Pero no forzaría las cosas, cuando se sintiese preparado volvería a sacar el tema.

--------------------------------------------------------------------------------------------------------

- Sal de ahí.

- No.

Sturm empezaba a darse por vencido, no había forma de sacar a Caramon de la cama, tenía un aspecto espantoso, la barba ocultaba su rostro, unas ojeras marcaban sus ojos y el pelo estaba enmarañado y sucio.

- Últimamente Caramon es muy aburrido. – Sentenció Tas mientras toqueteaba todo lo de la habitación – Es más divertido cuando está con Raistlin.

Tanis le propinó un buen capón al bocazas de su amigo y le obligó a sentarse para tenerlo vigilado.

- Caramon – dijo suavemente "El Semielfo" – no puedes pasarte toda tu vida así, sabías que en algún momento tu hermano y tú os separaríais… no?

- No! – Gritó el deprimido – íbamos a estar siempre juntos. Como siempre ha sido!

- Eso no puede ser así. En algún momento ambos formaríais vuestras propias familias, o es que tenías pensado que se fuera a vivir Raistlin contigo con tu esposa e hijos? Sabes la respuesta, Caramon.

El corpulento lo meditó, conociendo a su hermano seguro que no querría hacerlo y se iría solo alejándose de él.

- El momento ha llegado antes de lo previsto – interrumpió Sturm – tienes que seguir tu vida, amigo. Vamos, sal de ahí.

El castaño, con parsimonia, salió de la cama por fin. Sus amigos se alegraron por él.

- Venga! – Aplaudía Tas emocionado – ve a la ducha, te quitas esa horrible barba que llevas y nos vamos. Esta noche es nuestra!

-------------------------------------------------------------------------------------------------------

Esa noche "Xak Tsaroth" estaba a rebosar de gente. La mayoría de ellos eran universitarios celebrando su "libertad" bailando, muy poca gente estaba en la barra parada sin bailar, pero uno de ellos era Caramon. Aunque habían conseguido sacarlo de casa no estaba animado como para ir a bailar, Tanis y los demás lo habían intentado, pero decidieron darle un poco de tregua.

El fortachón miraba a su alrededor, estaba ubicado donde se ponía siempre su gemelo, la verdad es que desde ahí se podía ver casi cualquier punto del local. Dio un trago a su cerveza, esa noche no le parecía tan deliciosa como siempre.

- Que hace un chico tan guapo como tú parado sin bailar? – Una fémina voz surgió de su lado. Era una chica bajita de ojos verdes y larga melena oscura de cuerpo armonioso. Antes de que Caramon pudiese reprochar algo, la joven le sacó a la pista de baile – eso no lo podemos permitir.

Ella le agarró por la cintura y marcaba el ritmo sensualmente. El castaño se mostraba reacio a bailar, pero recordó las palabras de Tanis de que siguiera su vida, así que comenzó a bailar con ella.

Conforme iban sonando las canciones, la morena se iba pegando más al musculoso cuerpo de su pareja. Caramon, un poco más animado, no le importaba que hiciese eso. Hasta que ella rodeó su robusto cuello con sus brazos y le besó. El hombretón se sorprendió aunque no la apartó, pero algo iba mal. Aquello no le satisfacía, se sentía vacío. Era la primera vez que le pasaba.

- Yo… - Se separó de ella – lo siento, no puedo continuar.

La chica se quedó sobresaltada y vio como el castaño se alejaba de ella.

Caramon caminaba pensativo. Era raro en él desaprovechar una oportunidad así, la chica estaba impresionante, de eso no le cabía la menor duda, pero cuando se besaron lo sintió tan vacío y frío que incluso llegó a molestarle.

Fue hasta la barra para pedir otra cerveza y le dio un buen trago, hasta casi vaciarla.

- Caramon?

Al girarse descubrió a Tika, llevaba puesto un vestido de palabra de honor blanco que sugería bastante bien sus grandes pechos y su curvilíneo cuerpo. Iba con unas amigas a las que él conocía.

- Es tu noche libre? – saludó el castaño

- Sí, al menos por una noche no soy yo la que está detrás de la barra. –sonrió.

Caramon sonrió, ella siempre le animaba, a su lado todo iba bien… puede que con ella si funcionara…

Oye – añadió la pelirroja.- es raro no ver a tu hermano por aquí. Está bien?

No hubo respuesta, pero en sus ojos se podía leer que algo había ocurrido entre ellos. Sintió la enorme mano del castaño sobre su mejilla.

- Por favor –pidió – no digas nada.

Dicho esto la besó. Empezó suavemente hasta hacerlo más apasionado. Las lenguas se entremezclaban entre ellas. Tika soltaba gemidos de sorpresa y excitación, pero Caramon no sentía lo mismo así que se decidió terminar con el beso.

- Lo siento – susurró – tengo que irme.

Dando rápidas zancadas atravesó el local y se fue.

-----------------------------------------------------------------------------------------------------

Mientras caminaba por la calle meditó el asunto. El beso con Tika tampoco le había satisfecho, no estaba mal, pero había algo que no encajaba, que no terminaba de engancharle.

Aun así él tenía otras preocupaciones en mente.

"Yo solo quiero que Raist vuelva a casa" Estaba sumergido en esos pensamientos cuando, sin darse cuenta llegó a casa, y a través de una ventana surgía una luz. El corazón de Caramon se encogió… no podía ser… Rápidamente se introdujo en casa y fue directo hasta la habitación de la cual surgía la luz. Allí, de pie, se encontraba su gemelo de ojos dorados fijos en él.

- Hola, hermano.

Continuará…

-----------------------------------------------------------------------------------------------------

N.A.: Waaaaa!!! Vaya Raistlin ha sido descubierto, su hermano se lo ha tomado de una forma un poco… ejem… peculiar…

Tanis ha demostrado ser un gran amigo, dando sabios consejos a Caramon y lugar donde dormir a Raist.

Los hermanos vuelven a encontrarse ¿Qué ocurrirá?