Advertencias: Antes que nada, avisar este fic es Yaoi (Chico x chico) si no te gusta te aconsejo que no leas este fic. (En este capítulo en especial hay alto contenido sexual)
Disclaimer: Los personajes de este fic no me pertenecen, sino de los increíbles Margarett Weiss y Tracy Hitman. Lo que pasa es que he hecho mi versión y ahí si que que Raistlin es mio xD~
Dedicatoria: Este capitulo se lo dedico a mi gran beteadora Kaye-perri y a mi misma, que por que? Porque me quiero xD
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Capítulo VI: Somos uno en forma de dos.
Raistlin recibió la llamada perdida de Tanis. Había llegado la hora.
Se puso su sudadera negra favorita cerrando tras de si la puerta. Hacía buena temperatura esa noche, cosa que su débil cuerpo agradeció.
Decidió tomárselo con calma pues sabía que su gemelo tardaría un buen rato hasta llegar a casa.
El favor que le pidió al "semielfo" unas horas antes es que, cuando consiguieran sacar de casa a Caramon, le avisara para poder ir a recoger unos apuntes que necesitaba para terminar un trabajo de clase.
Al llegar a su hogar sintió una gran nostalgia. Solo había estado fuera de casa un par de semanas y sentía que habían sido meses. De todas formas no iba a quedarse… ni siquiera sabía si iba a volver.
La casa tenía un poco de polvo, por lo visto su hermano no la había cuidado en su ausencia… a saber como estaba comiendo, conociéndole, seguramente muy mal.
Al entrar en su habitación sintió una gran opresión en el pecho, su cuarto estaba exactamente igual que cuando se marchó. Encendió la luz, intentó no tocar nada para no dejar rastro de que había estado allí; rebuscó por sus cajones los apuntes que necesitaba, cosa que no fue difícil ya que era bastante ordenado. También metió en su mochila algo más de ropa y varias cosas más.
Ya lo tenía todo, pero se resistía a irse de su habitación… de su hogar.
Se recriminó su debilidad, ya era suficiente. Era hora de marcharse.
Echándose la mochila al hombro se dispuso a abandonar aquello, pero un enorme jaleo le detuvo.
Su gemelo había llegado antes de lo previsto.
Se quedó inmovilizado, aun no estaba preparado para enfrentarse a él, pero allí lo tenía delante con los ojos abiertos como platos.
- Hola, hermano – saludó incomodo.
Se hizo un gran silencio. El peliplateado deseaba con todas sus fuerzas marcharse.
-Solo he venido a por unas cosas, me voy ya.
-…No eran tú…- entendió al fin Caramon.
- Que?-dijo extrañado Raistlin- Quienes?
- Cada vez que besaba a una chica… – el castaño se acercó a su hermano- cada vez que las tocaba me gustaba, pero fallaba algo, mas bien faltaba algo- se puso muy cerca de Raist, su aliento le movía el flequillo peliplateado- no eran tu. Creía que debía protegerte, cuidarte, porque eras mi hermano, pero es algo más que eso… yo… te quiero Raist.
El de ojos dorados dio un paso atrás, estaba aturdido, no creía ni una sola palabra.
- Tu… mientes!- siseó, apartó la mirada y dejó a la vista el resto de la marca que le quedaba aun en el cuello. Caramon se quedo observando la herida y la acarició, el peliplateado tuvo un escalofrío y en un acto-reflejo, se apartó de su hermano.
- Se que aquella noche te hice daño Raist… –continuó Caramon dolido- Y lo siento mucho, no creo que puedas perdonarme nunca, al igual que yo no podré hacerlo. Solo espero… que vuelva a ser como antes…- los ojos se ponían vidriosos- Que tengo que hacer, Raist?- intentó hacer una especie de disculpa totalmente sonrojado e intentó irse, pero la ardiente mano de su hermano lo retuvo
Notaba su garganta reseca mientras hacía grandes esfuerzos por retener la tos que se le empezaba a formar. Miraba fijamente el suelo mientras asimilaba las palabras de su gemelo ¿De verdad le quería o simplemente era su forma de disculparse? Desconfiado como era, su mente le decía que se estaba burlando de él, pero su corazón se llenó de felicidad al escuchar esas palabras. Tenía que mostrarse frío, ese era el plan, debía seguirlo. Alzó la mirada dispuesto a soltarle algún comentario sarcástico, pero leyó en los ojos de su gemelo que hablaba en serio. Por primera vez en su vida, el corazón ganó la batalla.
- Podrías…-empezó a decir Raistlin azorado tras un largo silencio- podrías arreglar lo que hiciste aquella noche…-cogió la mano de su hermano y se la puso sobre su pálida mejilla- puede que así llegue a perdonarte…
Caramon contempló la cara sonrosada de su gemelo, era realmente lindo. Apartó un mechón plateado de su rostro, mirándolo con calma. Notaba la respiración agitada de su hermano en su boca entreabierta. Esa delicia que estuvo apunto de probar unas semanas anteriores.
Le agarró por la cintura, Raist se puso tenso, pero no se apartó. Su calido aliento chocaba contra el suyo hasta que los labios se sellaron. Fue un beso corto, pero lleno de ternura.
Al besarle, Caramon sonrió. Ahora estaba seguro, se sentía lleno, su hermano era la pieza que encajaba.
Raistlin estaba realmente nervioso, aunque no dijo ni una palabra, lo que había deseado durante años estaba ocurriendo. No quería pensar en nada, su mente aun se resistía pero los labios volvieron a unirse, más deliciosamente que el anterior. Caramon le rodeó con sus enormes brazos, sintió todo el calor de su cuerpo. Reaccionando, el peliplateado participó en los besos, se notaba torpe a causa de los nervios, pero no se detendría.
Los besos se iban volviendo más fogosos, el rostro de ambos estaban encendidos y sus respiraciones eran entrecortadas. Caramon introdujo su lengua en la cavidad de su gemelo, este se sobresaltó, pero le dejó el camino libre. La sintió realmente ágil, se notaba la experiencia que tenía por todas las mujeres con las que había estado. No le importó, en ese momento era solo suyo.
Caramon apoyó su frente sobre la de su gemelo, necesitaba coger un poco de aire. Fijó su mirada en la de Raist, descubrió que sus pupilas no solo se ponían en forma de reloj de arena cuando estaba enfadado. Sonrió ¿Significaba que se le ponían así cada vez que se excitaba de alguna forma? Dejó un rastro de besos sobre su hermosa cara y continuó por el cuello, lamiendo lascivamente la marca. El consumido cuerpo tembló.
- Caramon, detente…
- Ocurre algo? – miró preocupado a su gemelo.
- Estás seguro de que quieres seguir? – El rostro del castaño se sorprendió – Yo… soy un hombre, además de tu hermano. Si continuas puede que todo cambie y ya no haya vuelta atrás.
Una cosa eran simples besos, pero ir más allá para que luego Caramon se arrepintiera era algo que no podría superar y tendría que despedirse de él para siempre.
El fornido gemelo lo meditó. La verdad es que nunca se había sentido atraído por los hombres y todavía era más extraño que encima fuese su hermano. Las dudas empezaron a surgir de él, pero al mirar las orbes doradas de su gemelo supo que era eso lo que quería.
Sus labios se posaron sobre los de Raistlin para sellarlos con pasión. Las lenguas lucharon por el poder excitando a ambos.
- Responde eso a tu pregunta? – dijo el corpulento.
Ya no había marcha atrás.
Se besaron con frenesí. Raistlin agarró con fuerza la camisa de su gemelo para atraerlo más hacia si y lo guió hasta la cama. El lecho crujió por el peso de ambos, pero eso no les detuvo. Caramon se desprendió de su camisa dejando al descubierto sus potentes pectorales haciendo lo mismo con la de su gemelo mostrando así su torso pálido. Era tan delgado que sus costillas se marcaban, había un par de cicatrices en los costados que desfiguraban el perfecto busto. El castaño besó cada rincón de su fina piel escuchando un leve ronroneo que procedía de su hermano, lentamente empezó a desabrochar los botones del pantalón de Raistlin.
- Her-hermano…
- Si? – Caramon vio el sonrojo acumulado en las mejillas de su gemelo y lo comprendió. Raistlin estaba acomplejado de su cuerpo, dejarle totalmente desnudo le haría sentirse incomodo. Con unos rápidos movimientos se deshizo de sus propios pantalones y cubrió con las sabanas ambos cuerpos. – Así esta mejor, Raist?
El peliplateado asintió azorado. En ese momento, Caramon, fue consciente de lo que iban a hacer. Los nervios empezaron a asaltarle, quería hacerlo, de eso estaba seguro, pero él no sabía lo que tenía que hacer, como preparar a su gemelo, estaba totalmente perdido ahí.
- Yo te guiaré – susurró roncamente el otro.
Las últimas prendas cayeron al suelo. Raistlin atrajo a su hermano hacia él para volver a besarlo. Estaban muy nerviosos los dos, pero estaban decididos a seguir. Tras unos apasionados besos el peliplateado ubicó el miembro de su gemelo en su entrada.
- Hazlo – pidió el de las pupilas en forma de relojes de arena.
- Pero… te haré daño, Raist.
- No importa… solo hazlo.
Caramon no estaba de acuerdo, él quería que fuese todo bien, no quería dañar a su hermano ¿Qué tenía que hacer para que no le doliese? Lo vio claro. Lubricó uno de sus dedos con su propia saliva y lo introdujo lentamente en la entrada de su gemelo.
- No… - gimió sonrojado el peliplateado – no es necesario…
- No volveré a hacerte daño, hermano – prometió Caramon más para si mismo que para Raist.
- Ah! – volvió a gemir – Caramon…
Escuchar su nombre entre gemidos en labios de su hermano era realmente erótico, su miembro se endureció por completo. Pero aun no era el momento.
Con suavidad, comenzó a mover el dedo. No estaba seguro de si lo hacía bien, pero por la reacción de su hermano no iba mal encaminado. Introdujo otro, parecía que se resistía en entrar, intentó sacarlo pero su gemelo negó con la cabeza.
- Muévelos… - dijo roncamente.
Caramon obedeció, poco a poco la entrada se fue dilatando y pudiendo mover los dedos con mayor facilidad.
- Ya es suficiente, hermano – dijo el peliplateado con un leve toque de nervios.
El corpulento extrajo los dedos del interior colocándose entre las piernas de su gemelo, ubicó su miembro en la ya dilatada entrada de su gemelo.
- Sabes que esto lo cambiará todo, verdad? – avisó Raistlin por última vez.
- Lo se.
Caramon introdujo su miembro torpemente en la estrecha cavidad del peliplateado, aquello era el paraíso, nunca había sentido algo así con ninguna mujer, sin duda Raistlin era lo mejor que tenía en su vida.
Raistlin clavó sus uñas en la encurtida piel de su gemelo ahogando un gemido de dolor. La sentía inmensa, le llenaba completamente.
Era como dos piezas que encajaban perfectamente, como si hubieran sido una desde el principio. Eran uno en forma de dos.
- Estas bien? – preguntó el fortachón nervioso al ver el rostro de padecimiento de su hermano.
- Continúa…
El castaño asintió, lentamente comenzó el vaivén en sus caderas, era deliciosamente estrecho, seguía nervioso. No sabía cuanto tiempo duraría…
- Ah… hermano…- gemía Raistlin. Había soñado tantas veces con aquel momento, pero nunca creyó que se volvería realidad. Allí estaba su querido hermano gimiendo roncamente por él, disfrutando, jadeando. Aun no terminaba de creerlo. Notaba su palpitante miembro como nunca antes lo había sentido.
- Raist – dijo roncamente el activo – lo siento, pero no tardare mucho más…
- Yo tampoco…
Las embestidas se aceleraron, los cuerpos vibraban de pasión, cada vez eran más profundas, más anheladas. El placer iba en aumento. Una intensa corriente eléctrica recorrió la espina dorsal de ambos a la vez.
- Ahh!!! – gimieron simultáneamente. Caramon vertió su esencia en el interior de su gemelo, mientras que este, su semilla se esparció por el torso perlado de sudor del castaño.
Los jadeos iban desapareciendo para volver a respirar normalmente. Había sido breve, pero intenso.
Caramon observaba los ojos de su gemelo, habían vuelto a la normalidad. Sacó su miembro ya flácido de su interior tumbándose sobre Raistlin
- Te aplasto?
- No - Susurró el peliplateado apartando un mechón húmedo de la cara de su gemelo, un intenso sueño empezaba a invadirle.
- Raist – musitó adormecido – eres mío…
Al instante, Caramon se quedó dormido. Raistlin rió en silencio, como pudo alargó el brazo hasta alcanzar sus pantalones que estaban en el suelo y extrajo el móvil.
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El móvil vibró avisando a Tanis de que tenía un mensaje. En el solo había cuatro palabras.
"No volveré esta noche"
El semielfo volvió a guardar su teléfono en el bolsillo. Una gran sonrisa invadió sus labios.
Continuará…
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El título de este capítulo es muy especial para mí. "Somos uno en forma de dos" es como mi koi y yo nos sentimos identificados y quería que Raistlin y Caramon sintiesen lo mismo. Cada vez que pienso en los gemelos pienso que, como en principio, fueron solo uno y que, al final, se dividieron deben saber como se siente el otro sin necesidad de preguntar. No se… rayadas mías xD.
Gracias a Hope-to-last, Thooruchan y mi compi Kaye por los reviews, me animáis a que siga con el fic ^^.
Besotes! El próximo capitulo también promete, os lo aseguro *¬*
