Gracias por el review.
Capítulo Dos
Fiebre Roja
"...genial, Yuusuke!"
"Definitivamente. ¡Fuiste tan valiente!"
"No puedo creer que pensara tan mal de ti."
Yuusuke les dirigió una mirada fulminante que solo logró que lo miraran con la ternura con la que se miraba a un héroe modesto. Suspiró con exasperación y se marchó sin decir palabra.
Tenía la atención que quería, pero no era suficiente, y no la correcta. Y ahora su reputación de chico malo se había desintegrado parcialmente.
Todo gracias al maldito enano, que después de una semana seguía en el hospital, en la sección de quemados. Regresaba hoy, supuestamente, pero Yuusuke no había visto un pelo del chico. Todos sabían que Urameshi, el malvado chico buscapleitos, era al que había salvado al pequeño antisocial (que en ojos de todos había sido solo una pobre victima de algún accidente que causó el fuego, y no el causante mismo), y eso lo colocaba bajo una nueva luz ante la gente. No era lo ideal, pero todos parecían satisfechos, incluso Keiko, y los maestros eran más condescendientes ahora que antes. Después de todo, si era lo suficientemente noble para arriesgar la vida así por alguien, debía ser bueno.
Yuusuke suspiró suavemente mientras subía las escaleras hacia el tejado. No se suicidaría, no era la forma correcta ahora. Debía buscar algo mejor.
Giró por una esquina y se sobresaltó, cuando alguien chocó contra su pecho de forma descuidada. "Oye, fíjate por donde—"
El único par de ojos rojos en la escuela lo miraba con enfado idéntico al suyo. Ante la falta de vendajes evidentes en el pequeño, y por el hecho de que caminaba bastante bien, Yuusuke reconoció su error al pensar que el chico se hubiese lastimado gravemente con las quemaduras que el fuego le había dejado.
"Urameshi." Dijo el chico, tomando un pequeño salto hacia atrás para mantener espacio entre ellos. Yuusuke sonrió, reconociendo a un luchador dentro del enano.
"Jaganshi." No adoptó una pose ofensiva, aunque era obvio que la de Hiei lo era, finamente. Había algo extraño, sin embargo. No era una pose abiertamente hostil, aunque los ojos fe Jaganshi eran asesinos. "¿Cómo estuvo el hospital?"
"Hn."
Oh, sí, pensó Yuusuke. Es un antisocial, no habla mucho. Bueno, si no quiere hablar, yo lo haré.
"Lamento que no pudieses morir en el incendio." Hiei no reaccionó. Al menos, achicar los ojos con desprecio no era una reacción digna de reconocerse. "Pero tú también me arruinaste algunas cosas, sabes?" Le dio una mirada significativa.
Su próxima acción fue pasar junto a Jaganshi, casualmente rozando su codo con el hombro de Hiei. Afortunadamente, el tieso chico captó el mensaje, y con un suave gruñido siguió al joven buscapleitos el resto del camino hacia el techo. Yuusuke y Hiei permitieron a la puerta cerrarse tras ellos al llegar al techo, y Yuusuke fue a apoyarse contra la valla metálica que se había colocado hace dos días en las orillas del techo. El director lo consideró lo más sensible, para evitar locuras como estudiantes saltando de un edificio al otro. A Yuusuke le divertía.
"¿Elegiste la fecha de ayer al azar?"
"No sé de lo que hablas." Hiei masculló, aún junto a la puerta al techo y con las manos en los bolsillos. Sus ropas, como de costumbre negras, parecían cómodas y sin opresiones, cubriendo la mayor parte de su cuerpo. Los únicos trozos de piel visibles eran sus manos y su rostro, y a Yuusuke eso le parecía bochornoso. No hacía tanto calor. Pero, ahora que recordaba, usaba ropas similares en medio del incendio, sin desmayarse por el ardor. ¿Cuál era el calor máximo que Hiei podía aguantar?
"No te hagas, pirómano." Yuusuke soltó, achicando los ojos pero sonriendo socarronamente. "Suicidarse en un incendio no es nada original, nadie sabrá que te suicidaste."
"Yo no—" Hiei se paró, fulminando con la mirada ardientemente. Yuusuke sabía que quería poner alguna excusa como 'no me quería suicidar' o algo así... pero cuando notó las líneas de tensión en las comisuras de sus labios, tuvo que pensarlo de nuevo. Luego se le ocurrió que no a muchas personas les gustaba la atención, y considerando que este era un rechazado social...
"¿No querías que supieran¿No querías que se enteraran de que te ibas a suicidar? Hombre, eso es patético. Si te vas a suicidar ten el valor de admitir que lo harás."
"Estoy harto de ti." Hiei masculló, agitando la cabeza casi imperceptiblemente y dando la espalda a Yuusuke.
"Me pregunto que diría tu hermanita si supiera que su hermano intentó suicidarse," vio a Hiei tensar cada músculo de su cuerpo, pero prosiguió, "solo porque es un bebe llorón que no aguanta que se haya ido."
La verdad, no sabía si eso era la realidad. Podía tener muchos motivos para suicidarse, aparte de no tener a su hermana cerca, pero Yuusuke aún estaba enfadado con el chico y molestarlo era la mejor manera de soltar el estrés.
"Al menos no tengo una puta drogadicta como madre." Hiei soltó, sin mirar a Yuusuke.
Los ojos de Yuusuke se achicaron, rodillas doblándose ligeramente en una pose ofensiva, listo para saltarle encima a Jaganshi pero conteniéndose. No permitiría insultos a su madre. Aunque era una drogadicta, era la única persona (sin contar a Keiko) a quien le importaba un poco. Ella había sido una razón para considerar no suicidarse, pero su condición últimamente solo le hizo desear más la muerte. Aún así, él la amaba, tanto como Hiei a su hermana, y no dejaría el insulto pasar.
"Al menos yo no me cojo a mi hermana." Yuusuke sonrió. "La pobrecilla seguro se aburrió y fue a buscar acción en el extranjero. ¿O acaso los atraparon en el acto? Ya me imagino la--"
Se paró, ojos agrandados, al sentir un agudo dolor en el estomago. Supo entonces que no debió subestimar la fuerza de Hiei, mientras el puño del chico se hundía unos centímetros más en su cuerpo. Le estaba sacando el aire de los pulmones, y dolería mucho en cuanto la presión del puño lo soltara. Los ojos de Hiei estaban refulgentes con el fuego que solía encender a objetos al azar, seguido sus exámenes fallidos.
"¡No te atrevas a insultar a Yukina!" El rugido resonó en los oídos de Yuusuke, aunque no sabía cuando pudo haber dicho eso el pequeño. Después de todo, le tomó solo medio segundo el recobrar fuerzas con una sonrisa socarrona, para traer su puño hacia el rostro de Hiei y golpearlo él mismo, justo antes de trastabillar hacia atrás unos pasos. Hiei había logrado saltar y recobrar su equilibrio igualmente, a pesar del golpe que le estaba dejando la mejilla roja y lastimada. Eso era aún más efectivo que las bofetadas que Keiko le propinaba a Yuusuke, aunque este golpe no dejaba una marca tan definida.
"El enanito tiene chispa." Gruñó Yuusuke, resistiendo la tentación de traer una mano a su estómago para frotarlo. Eso no aliviaría el dolor por mucho.
No era que le importase el dolor... estaba muy interesado en este pequeño que era más fuerte que personas dos veces su talla. Un oponente digno siempre era algo por lo que alegrarse, incluso si era un pirómano desquiciado y con un deseo de muerte.
Hiei lo fulminó con la mirada, sin mostrar dolor ante el golpe que deformaba su rostro ligeramente (rostro delicado y con tez suave, endurecido por el ceño fruncido que formaba parte de la expresión común de Jaganshi). Se lanzó hacia delante el siguiente momento, pero esta vez Yuusuke estaba preparado.
La patada de Hiei fue atrapada por la mano lista de Yuusuke, pero el intento por lanzarlo lejos fue fácilmente esquivado por el flexible y pequeño muchacho. Hiei giró en el aire para usar su pierna libre y patear. Urameshi apenas pudo soltarlo y dar un pequeño salto para no ser derribado.
Después de unos instantes de veloz pelea entre ambos, en los cuales ningún golpe fue correctamente conectado al cuerpo del oponente, Yuusuke corrió con suerte. Tomando a Hiei por sorpresa, lo golpeó contra la pared de la pequeña habitación que cubría las escaleras al techo, y levantó el puño para golpearlo duramente en el rostro de nuevo—
"¡Aaaaahh!" El grito de Jaganshi hizo a Yuusuke parar en seco. Aún no le había hecho nada... que no fuese dar golpes que no daban al blanco, o esquivar los golpes del chico. Era tan solo... golpearlo contra... la pared...
Yuusuke hizo una mueca mientras soltaba al muchacho de cabellos oscuros sin atestar el golpe. Jaganshi cayó al suelo con un suave gemido, dedos saltando ligeramente ante el deseo de frotar sus heridas, o tal vez de alejarse. Yuusuke lo pateó suavemente en la pierna, pero Hiei no se movió, ni siquiera alzó la mirada para responder a la fulminante de Yuusuke.
"¿No estas bien después de todo, cierto?" Preguntó, poniéndose de cuclillas junto a él y colocando una mano en su pecho. Casi tuvo que alejarla el mismo instante, al sentir el ardor que solo podía provenir de Hiei mismo. Era como si estuviesen dentro del incendio de nuevo, y con presionar solo ligeramente, Hiei gimió de dolor.
Yuusuke se atrevió a desabrochar los primeros dos botones de la camisa negra de Hiei (ya se le había hecho raro que usase una camisa de botones y no una normal, cerrada, con cuello de tortuga como siempre) y su expresión, medio molesta y medio frustrada, se incrementó. Todo el pecho de Hiei estaba cubierto en vendajes, por lo que se podía ver.
Esto explicaba la falta de hostilidad abierta. No había tenido en mente buscar una riña, él debía estar consciente de su estado. Ni siquiera debería de haber salido del hospital¿cierto?
"Y aún así peleaste..." bufó. Seguro que amaba mucho a Yukina...recordaría eso.
Hiei al final levantó la mirada. No había perdido ese fuego, aunque si se había tranquilizado por el dolor invadiendo su cuerpo. Yuusuke lo miró por un largo rato. Algo en esos ojos rojos, salvajes, le llamaba mucho la atención. Tal vez era esa momentánea vulnerabilidad, o el hecho de que tenían un cariño oculto tras ellos que Yuusuke nunca había visto, uno apasionado y protector que solo podía ser dirigido a Yukina...
"¿Qué ocurre aquí?" una voz profundamente suave, pero pintada con una capa de preocupación, llegó con el sonido de la puerta abriéndose.
Yuusuke volteó justo a tiempo para ver a un pelirrojo con pantalones pálidos y una camisa de vestir verde oscuro llegar desde las escaleras. Sus ojos verdes eran calculadores, a pesar de las demás señales que su cuerpo daba, las cuales decían que era un inocente hombre preocupado por los demás y no pensaba a futuro. Esos ojos indicaban que no era tal cosa, él ya estaba pensando en todas las razones que podía haber para esta escena, la reacción que debía tener para cada una, y lo que sería mejor para él mismo.
"Profesor Minamino," Yuusuke dijo, asintiendo hacia él, al tiempo que pasaba un brazo alrededor de la espalda de Hiei, levantándolo a pesar de los gruñidos de descontento. "Jaganshi y yo estábamos hablando sobre el accidente... el incendio... y creo que se ha debilitado un poco. Creo que tiene fiebre." Mintió con facilidad.
Los ojos de el profesor de Biología, Kurama Minamino, se achicaron con suspicacia.
Mentir a los profesores era fácil. Incluso si sabían que estabas mintiendo, no podrían hacer nada al respecto si la mentira era razonable o creíble. Pero el Profesor Minamino era distinto.
A él le podrían mentir mucho, por la apariencia ingenua y actitud amable que llevaba consigo, pero nadie lo hacía. Era porque, si alguien se atrevía a hacerlo, de algún modo siempre tendrían que retractarse, ya que la verdad siempre salía a flote con esta persona. Kurama Minamino era popular con todas las chicas de la escuela, siendo el profesor más joven y apuesto. Era un prodigio solo un par años mayor que Yuusuke, se había graduado antes de lo esperado y había tomado su plaza de maestro aquí hacia un año solamente.
Mentirle al Profesor Minamino era posible, pero salirte con la tuya no.
Sin embargo, al ver el estado en que Hiei se encontraba, y después de colocar una mano en su frente delicadamente, asintió. Tendría que encontrar la verdad después, para proteger a este alumno.
"Sígame a la enfermería, Joven Urameshi. Por favor, cargue al Joven Jaganshi." No se molestó en revisar si Hiei podía caminar. Yuusuke, de modo entretenido, comprobó que la orden era necesaria, porque al Hiei intentar dar un paso por si mismo, casi cae al suelo.
El camino a la enfermería pasó en silencio por parte de los tres. Minamino a la cabeza, con Yuusuke detrás y Hiei a su espalda, cruzaron los pasillos de la escuela, molestados solo por los murmullos de los que los miraban pasar.
Llegaron a la enfermería en pocos minutos, y Yuusuke se obligó a tomar asiento en una de las dos camas de la pequeña habitación, la que no estaba ocupada por Hiei, al enfrentarse a la dura mirada de Minamino. El profesor ya había tomado asiento él mismo, en una silla entre las camas. Hiei estaba simplemente ignorándolos, mientras la enfermera lo revisaba y se marchaba por la medicina necesaria.
"Así que¿estaban hablando en el techo? Por favor, Joven Urameshi, deme más detalles. El director me preguntará sobre esto, y quiero tenerlo todo claro."
Yuusuke se encogió de hombros. La enfermera no estaba, y Jaganshi podía decidir soltar la verdad si él no lo hacía. Y el Profesor Minamino debería ser muy estúpido para no notar la mejilla rojiza de Hiei.
"Estábamos hablando en el techo, y se me salió un insulto. Jaganshi respondió con lo mismo, y pues... ya sabe como somos los adolescentes. Hace un par de años era usted uno¿no?" Kurama asintió por mera necesidad de aclarar que no lo tomaba a insulto. "Bien, tuvimos una pequeña pelea... pero no duro mucho, y yo no quise continuar cuando Hiei," usar el nombre marcaría afecto que no le tenía al chico, pero era tan sutil que el profesor probablemente caería en el truco, "se puso mal. Gritó porque le dolía algo, y ahí me di cuenta que no estaba tan sano. Dejamos de pelear. No nos pudimos hacer ni rasguños. Entonces llegó usted."
"Comprendo. ¿Es eso cierto, Joven Jaganshi?" Preguntó el pelirrojo, girando hacia el chico inmóvil en la cama.
"Hn." Fue la respuesta.
Minamino suspiró. Aparentemente agradecía que se le dijera la verdad, pero aún así no se podía ir impune. "Joven Urameshi, Joven Jaganshi, debo pedirles que dejen sus conflictos personales fuera de la escuela..." ¿por qué mejor no les prohibía pelear? "Yo voy a hablar con el director, y ustedes estarán en detención conmigo, después de clases, por una semana entera. No tienen que hablar de esto con nadie más si no quieren, pero si el director pregunta, quiero que le diga lo mismo que me dijo a mí, Joven Urameshi, pues—"
"¡Profesor Minamino!" La voz profunda y casi torpe de un adolescente gritó al abrirse la puerta de golpe.
"Joven Kuwabara..." Kurama dijo, sonriendo suavemente hacia el chico de cabello naranja que había entrado a la pequeña habitación. El chico estaba jadeando suavemente y se veía algo confundido, mientras pasaba los ojos de Yuusuke a Hiei a Kurama. Se calmó un poco, pero no habló. Yuusuke dio un sonidito de desprecio. Kazuma Kuwabara no era la persona más brillante de la escuela. ¿Por qué estaba aquí, de todos modos?
Al final encontró su voz, y tartamudeó, "Yo... me dijeron que había venido a la enfermería, y creí que..."
"No se preocupe, Joven Kuwabara. Jaganshi solo tiene fiebre, confío en que se pondrá bien. Yo solo los acompañé hasta aquí. Tendremos nuestras tutorías esta tarde¿de acuerdo?"
"D-de acuerdo." Dijo Kuwabara, sonriendo un poco antes de irse con una expresión algo apenada.
"Agradable chico, realmente, ese Kuwabara..." masculló, agitando la cabeza de un lado a otro. "Necesita algo de ayuda en la escuela, así que soy su tutor. Es muy noble." Alejó el tema con un batir de la mano. "Bien, como decía, creo que una semana de detención será suficiente para ustedes dos. Pospondremos la de Jaganshi hasta que esté mejor... confió que mañana habrá superado esta fiebre repentina, y espero que no haya más... incidentes como este."
"No, señor." Yuusuke dijo con una voz monótona y molestosa, que no consiguió nada de el pelirrojo que no fuese un asentimiento con la cabeza. El Profesor Minamino realmente frustraba a Urameshi.
"Por favor, Joven Urameshi, retírese. Vendré a revisar a Jaganshi al final de las clases. Confiemos en la enfermera para cuidarle."
Yuusuke se encogió de hombros y salió de la habitación. El profesor se quedó atrás para hablar en privado con Hiei, aunque salió unos segundos después con un suspiro. El buscapleitos supuso que no había podido sacarle nada a Hiei. El chico no solía hablarle a los maestros, y si Minamino había querido sacarle algo más en contra de Yuusuke, no lo lograría. Hiei no odiaba a Yuusuke lo suficiente para hablarle a un profesor solo para que sufriese.
"Nuestro pleitito tendrá que esperar, Hiei." Masculló, peleando contra el flujo de estudiantes. Él se dirigía a la parte trasera de la escuela, a saltarse la clase de matemáticas, en lugar de a las aulas. Jaganshi le había quitado tiempo de flojera, e iba a recuperarlo.
Para este fic:
No, Kurama no apareció para robarse el amor de Hiei y convertir esto en un KuramaxHiei. No, Kurama no es un Demonio. No, Hiei tampoco es un demonio. No, Yuusuke no es el hijo de un poderoso Rey demonio. No, Yuusuke y Hiei no se enamorarán repentinamente y sin motivo.
Sí, Kurama es un maestro de Preparatoria y no un ardiente adolescente. Sí, Kuwabara aparece. Sí, los cuatro del Equipo Urameshi seran relativamente los más importantes personajes en el fic. Sí, aún es mayormente un fic de YuusukexHiei. Sí, hay posibilidad muy, MUY fuerte de un KuwabaraxKurama, una pareja que no he intentado antes pero me gustaría probar.
Sí, me gustan los reviews. Quiero saber que piensan de el fic. Pero NO quiero gritos escritos sobre lo malo que es, o el asco que les da porque puse a Kurama con Kuwabara, o que los personajes actúan extraño (tienen que hacerlo, al menos un poco, pues es un Universo Alterno), o ese tipo de cosas. La crítica constructiva esta perfecta, mientras no pase a groserías implícitas y odio.
