Advertencias: Antes que nada, avisar este fic es Yaoi (Chico x chico) si no te gusta te aconsejo que no leas este fic.

Disclaimer: Los personajes de este fic no me pertenecen, sino de los increíbles Margarett Weiss y Tracy Hitman. Lo que pasa es que he hecho mi versión y ahí si que que Raistlin es mio xD~

Dedicatoria: A las que me han apoyado a seguir escribiendo ^^

Aviso especial: Este capítulo puede herir sensibilidades, contiene violencia a menores, así que si no te interesa no sigas leyendo.

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Capítulo X: Recuerdos.

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Hace muchos años, Gilon Majere, hombre de dorados ojos se casó, matrimonio no muy agraciado pero del cual tuvo una hija, Kitiara. Pasado un tiempo se enamoró de Rosamun Aelan, una bella mujer que cayó rendida a sus encantos, y la cual le otorgaría nueva descendencia, dos gemelos.

Durante mucho tiempo vivieron felices los cinco juntos, los niños crecían a una velocidad increíble, Kitiara cuidaba de ellos con gran cariño, Gilon era un gran padre y un marido estupendo, Rosamun no podía estar más feliz.

Hasta aquel día.

Una mañana en la que los niños estaban en el colegio, la madre ordenaba el trastero después de pedirle en más de una ocasión a Gilon que lo hiciese él.

Una enorme pila de papeles cayó sobre ella cuando intentaba limpiar la estantería.

- Que desordenado es – pensó con una sonrisa en los labios.

Al recoger el desorden le llamó la atención uno de los papeles que leyó con detenimiento, a cada línea que leía su enfado iba en aumento.

La puerta se entreabrió lentamente, Rosamun giró sobre si misma. Unos estrechos ojos dorados asomaron.

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Un niño delgado de cabellos castaños acababa de llegar a su hogar tras haber acabado las clases, su gemelo tenía entrenamiento, así que fue solo a casa.

- Ya estoy en casa, mamá – no hubo respuesta, pero un leve sollozo que provenía del cuarto de sus padres hizo que se dirigiese hasta allí – ¿mamá?

La mujer estaba tendida en la cama llorando amargamente ocultando su rostro entre sus manos.

- Estas bien? – preguntó el pequeño preocupado.

La madre alzó la vista, unos ojos dorados la observaban, una ira invadió su cuerpo causando que le diera una bofetada a su hijo.

Raistlin, se llevó la mano a la mejilla adolorida mientras observaba el rostro congestionado de la mujer, un rastro de lágrimas surcaban por sus pómulos uno de ellos completamente rojo.

- Esos malditos ojos! – gimoteó entre dientes – Él… él se ha ido!

- Que? – preguntó tras recibir otro bofetón.

- Tu padre… - continuó golpeándole – Gilon, se ha marchado… todo por tu culpa!

Los golpes pararon al escucharse la puerta de la entrada abrirse.

- Ya estoy en casa – gritó un risueño Caramon.

- También es por su culpa – susurró Rosamun

- No! – intentó detenerla – no le hagas nada!

- Él también tiene que pagar por lo que ha hecho… - se deshizo del agarre de su hijo, pero este se interpuso entre la puerta y ella.

- Caramon no ha hecho nada – intentó proteger a su hermano desesperadamente.

- Quita del medio, mocoso.

Raistlin no iba a permitir que nada malo le ocurriese a su hermano pequeño, pasase lo que pasase, el lo protegería. Siempre lo haría.

- No es culpa suya – dijo como ultima elección – solo mía.

- Intentas protegerle? – agarró del cuello la mujer al pequeño.

- No. – mintió – Toda la culpa es mía.

- Entonces tú la pagarás – dijo con un toque de locura.

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- Creía que estaba solo! – se alegró de ver a su gemelo en casa – Por que no me has saludado?

Al acercarse pudo ver su rostro hinchado con marcas de arañazos y golpes.

- Te ha ocurrido algo, Raist? – preguntó preocupado.

- Hermano… - empezó el mayor.

- Ah, cariño – saludó Rosamun al pequeño – no te habíamos oído entrar… ¿Qué le decías, Raistlin?

Nada. – apretó los puños - Es solo que me he caído, no te preocupes, Caramon.

- Tienes marcas de uñas en la cara – acarició el rostro maltrecho – no me mientas, Raist ¿Han vuelto a meterse contigo?

- Eso es. – dijo con tristeza, un cálido sentimiento entró en el al notar el tacto de su gemelo – No se te escapa una, hermano.

- Je je – rió orgulloso – Aun así te vengaré, Raist ¿Quién te ha hecho esto?

- Vamos, cariño – interrumpió la madre – Tu hermano tiene que aprender a cargar con sus problemas y culpas…

Un intenso escalofrío recorrió el delgado cuerpo.

- Pero…

- Vas a discutirme? – siseó la mujer.

- Ya has escuchado a madre – se interpuso entre ellos temiendo que su madre golpeara a su gemelo – hazle caso.

- Si tú lo dices Raist será verdad. – dijo sonriente – Vamos a curarte esas heridas.

- Cuando llegue vuestra hermana avisadme – comentó la madre- tengo que hablar con vosotros.

Rosamun, les explicó que su padre se había ido de casa, pero ella tenía la esperanza de que algún día volviera, intentó consolar a Kit y a Caramon, pero en ningún momento se acercó a Raistlin.

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Los años fueron pasando y la situación empeoró, el menor de los gemelos no quería seguir estudiando, Kitiara empezó a salir con un chico de su edad llamado Tanis, siempre estaba con él dejando solo a sus hermanos en casa, con esto el carácter de Raistlin se fue haciendo más retraído e irónico.

Pero la peor que lo llevaba era Rosamun, desde que se había ido Gilon salía poco de casa, tenía cambios de humor muy bruscos, poca gente quería saber ya de ella e incluso perdió su trabajo. Se encerraba en su habitación y hablaba sola hasta altas horas de la madrugada o iba a buscar a Raistlin para poder desahogarse en él.

Las palizas eran bastante constantes, incluso aprendió que si le dejaba marcas en sitios difíciles de ver luego habrían menos preguntas. Durante todo ese tiempo el mayor de los gemelos no dijo ni habló con nadie sobre ello.

Algunas noches estaba tan asustado que no podía dormir temiendo que fuese su madre a por él, esas noches, fue entonces cuando Caramon empezó a ir a su cama a hacerle sombras chinescas en la pared para calmarlo hasta caer dormido. Raistlin había pensado millones de veces de escapar de aquella mujer e irse bien lejos, pero no quería apartarse de su gemelo, era demasiado importante para él aunque no lo demostrase, ni tampoco quería que su madre la pagase con su hermano, lo protegería siempre de ella.

Durante un tiempo el padre les mandaba dinero a sus hijos, pero dejó de hacerlo. La economía familiar estaba por los suelos y estuvieron a punto de echarles de casa en más de una ocasión hasta que finalmente, Kitiara, decidió tomar las riendas buscando un trabajo para que sus hermanos pudiesen tener una vida decente.

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El día amaneció cargado de nubes oscuras, hacía exactamente ocho años que Gilon se marchaba de casa para nunca volver.

- Va a ser un día horrible – pensó Raistlin mientras desayunaba.

Los gemelos hacia un par de meses que habían cumplido los quince años mientras que a Kitiara solo le faltaban un par de días para cumplir la mayoría de edad.

Esa mañana, su madre, estaba más ausente de lo normal, estaba sentada junto a Caramon mientras susurraba cosas incoherentes.

- Mamá – empezó –hoy voy a pasar el día con el tío Flint ¿estarás bien?

Unos meses atrás decidió abandonar definitivamente el instituto y ponerse a trabajar, el estudio no era su punto fuerte, pero si sus músculos, además así ayudaba también en traer algo de dinero a casa.

La mujer le miró fijamente hasta hacer un leve asentimiento con la cabeza.

- Hoy tengo doble turno – explicó Kitiara – así que esta noche llegaré tarde, no me esperéis despiertos.

Siguieron el desayuno en silencio que fue interrumpido por una tos.

- ¿Y tú, Raist? – preguntó el menor – No tienes buen aspecto.

- ¿Cuándo he tenido yo un buen aspecto, hermano? – respondió sarcástico.

Le incomodaba hablar de su físico, en esos años su cuerpo creció en altura, pero no en masa corporal, sus costillas se marcaban en su fina piel y sus extremidades eran finas como alambres. No como su gemelo, que creció tan alto como él, pero sus músculos se expandieron creándole una figura atlética.

- No es eso – dijo azorado – estás muy pálido y esa tos no me gusta nada, deberías quedarte a descansar en casa.

La noche anterior, su madre había estado torturando a Raistlin con agua, le zambullía la cabeza en agua helada hasta casi quedar sin aliento. Cuando decidió que era suficiente, el joven fue directamente a su habitación para escapar de ella, se secó el cabello como pudo, pero por lo visto había cogido frío esa noche y ahora tenía unas décimas de fiebre.

Ese día quería evitar estar el máximo tiempo posible estar en casa cerca de ella.

- Déjame en paz, hermano. – fue su respuesta.

El menor se quedó cabizbajo.

Rosamun descubrió la debilidad de Raistlin. Su gemelo. Cada vez que quería incitarle a que le desafiara solo tenía que culpar también a Caramon para que este saliese en su defensa. Quería verle sufrir, quería separarle de su hermano, quería que se odiasen, quería que estuviese solo. Así sería totalmente suyo.

Cada uno de sus hijos se fue de casa, disponía de total libertad para hacer lo que quisiese.

- Vamos, querido – susurró – ya puedes salir.

Se dirigió a su habitación. Todo estaba desordenado pero fue a un punto en concreto donde empezó a esparcir las cosas.

- Hola, amor mío – acarició un objeto con dulzura – ya estamos juntos de nuevo.

Beso con gran amor una vieja fotografía en la que aparecía un hombre de ojos dorados.

- Que dices, Gilon? – acercó la oreja al portarretrato – Creo que eso es demasiado… no… claro que te quiero… ¿De verdad volverás si lo hago? Entonces… así lo haré.

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Las clases habían terminado, todos los alumnos salían felices del colegio y en la puerta esperaban las madres para poder recogerlos para acompañarlos a casa.

Este no era el caso de Raistlin.

Todavía era pronto para volver a su hogar, así que decidió hacer tiempo hasta que sus hermanos ya estuviesen en casa, puede que así su madre le dejase tranquilo.

Durante unas horas estuvo paseando por la ciudad, fue a un par de tiendas hasta que empezó a anochecer, al menos Caramon ya estaría allí.

Las nubes empezaron a descargar su lluvia mientras este iba haciendo camino, aceleró el paso, no podía enfermar. No en esas fechas.

Por fin veía su casa, con rapidez extrajo las llaves de su mochila y la introdujo en la cerradura, pero antes de poder girarla, la puerta se abrió. Ante él estaba su madre, mirándole fijamente como si pudiese atravesar su alma.

- Tú otra vez…- susurró.

Raistlin dio un paso atrás, algo le decía en su interior que no iba bien, la lluvia golpeaba en su cara cayéndole las gotas en sus ojos impidiéndole ver bien.

Rosamun dio un paso al frente y rodeó con sus brazos a su hijo. Este quedó perplejo ¿Cuántos años hacía que su madre no lo abrazaba?¿Ese abrazo significaba que todo iba a terminar?¿Todo su sufrimiento? No, algo no iba bien. Su cuerpo tembló al notar algo frío sobre su espalda.

- No deberías existir. – manifestó finalmente.

Un intenso dolor atravesó a Raistlin, de su garganta nació un grito ahogado que no surgió, miró en los ojos de su madre, solo había desprecio en ellos. Rosamun le había clavado un enorme cuchillo en un costado. La sangre emanaba sin cesar.

-Esta vez… ya no volverás – le susurró en el oído.

Extrajo el objeto de su cuerpo con suavidad, el herido, dio un paso hacia atrás, con tan mala suerte de que tropezó con el escalón y rodó hasta el suelo de la calle. La fría lluvia mojaba su cuerpo mezclándose con la sangre. Raistlin intentó llamar a su madre pero sus palabras no eran más que meros suspiros.

Rosamun entró en casa con una sonrisa siniestra en sus labios y cerró la puerta tras de sí.

Hacía frío… mucho frío…

Continuará…

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N.A.: Hola! Siento haber estado tan ausente este tiempo, quería tener las dos partes del pasado de la familia Majere para que solo esperaseis una semana para poder leerlo… pero… el destino cruel (o mi mal despiste) hizo que perdiera mi USB con todo mi fic… en el ya estaba todo escrito, hasta el capitulo 12. En estos momentos estoy reescribiendo el capitulo 11, dije que si no encontraba mi usb no lo seguiría el fic… pero le tengo gran cariño a este fic… *abraza el nuevo usb con fuerza y grita "esta vez no te perderé TAT*.

Así que esto irá mas lento ahora, creo que para la semana que viene si que estará listo el capitulo 11, aunque no aseguro nada.

Quería agradecer vuestro apoyo y vuestro animo en decirme que no dejara de escribir, que la historia estaba muy interesante, eso también me dio fuerza en continuarlo ^^.

Muchos besos!