Advertencias: Antes que nada, avisar este fic es Yaoi (Chico x chico) si no te gusta te aconsejo que no leas este fic.

Disclaimer: Los personajes de este fic no me pertenecen, sino de los increíbles Margarett Weiss y Tracy Hitman. Lo que pasa es que he hecho mi versión y ahí si que que Raistlin es mio xD~

Aviso especial: Este capítulo puede herir sensibilidades, contiene violencia a menores, así que si no te interesa no sigas leyendo.

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Capítulo XI: Recuerdos II

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Una joven caminaba rápidamente por las calles por causa de la lluvia a la vez que intentaba cubrirse bajo los balcones, pero la lluvia caía tan intensa que casi daba igual refugiarse.

Fue a cruzar la calle, pero frenó en seco al pasar un coche que salpicó al pasar por un charco calando entera a una enfurecida Kitiara, que le echó maldiciones al estúpido conductor.

- Ahora tendré que ir a casa y cambiarme – pensó – Avisaré desde casa a Tanis de que llegaré tarde.

La muchacha cambió de dirección, ahora sin preocuparse de la lluvia, hacia su casa. Quería estar irresistible para cuando le viera su novio, ya que le quedaban solo un par de días para cumplir los dieciocho años y pensaba celebrarlo con él en intimidad.

Al llegar a la manzana de su casa vio algo tirado en el suelo que parecía ser una persona. Estrechó los ojos y lo reconoció, era su hermano pequeño.

Corrió hacia él, estaba tumbado sobre un gran charco de sangre, y su cuerpo estaba demasiado frío y pálido.

- ¡Madre! – gritó Kit. Nadie respondió a su llamada – ¡Madre, por favor, sal!

La puerta se entreabrió, Rosamun miraba la escena indiferente.

- Mamá – sollozaba – A Raistlin le ha pasado algo, esta muy frío. Llama a una ambulancia.

- No

La joven no escuchó su respuesta, pero vio como sus labios se movían.

- ¿Qué?

- No. – repitió.

- ¿Como que no, mamá? – Preguntó confusa – sino hacemos algo Raist morirá.

- Es así como debe ser. Así tu padre volverá.

- ¿Cómo?

- Él debía morir para que Gilon pudiese volver, es lo que me dijo. – explicó Rosamun con los ojos fuera de sí.

- ¡Estás loca! – gritó Kitiara – Padre no volverá nunca!

- ¡Cállate! – chilló su madre - ¡No estoy loca! ¡Tu padre volverá!

Cerró con un portazo que hizo temblar las ventanas, en el interior de la casa, se oían ruidos. Pero Kit no los escuchó, sin ilusión alguna por dejar solo a su hermano, corrió hacia la cabina telefónica mas cerca y marcó el número de urgencias.

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Un joven quedó paralizado al notar de repente como el corazón empezaba a darle punzadas. Se llevó la mano al pecho para ver si el dolor remitía.

- ¿Qué te pasa, muchachote? – preguntó un hombre de larga barba - ¿Por qué has dejado de comer?

- Me duele el pecho, tio Flint – contestó Caramon.

- Es normal que te duela, cabeza de alcornoque – rio con fuerza – Estás engullendo como un pato, deberías comer más despacio.

- No se… no es eso – dijo confuso restregado su mano en la camisa - ¿Puedo llamar a casa?

- Claro, ahí tienes el teléfono.

Caramon corrió hacia el teléfono y marcó el número de casa. Pero nadie contestó.

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Las horas pasaban en aquel hospital demasiado lentas para el gusto de Kitiara. Desde que entró su hermano en quirófano nadie le había dicho nada sobre su estado. Invirtió todo ese tiempo para pensar en lo ocurrido. ¿Cómo había acabado Raistlin tirado en la calle desangrándose? ¿Es que su madre no escuchó nada? Cada vez que lo meditaba menos sentido tenía.

- ¿Señorita Majere? – preguntó una voz.

- Si, soy yo – respondió veloz.

- Su hermano está estable, esta noche será lo mas duro, si la supera, todo irá bien.

- De acuerdo, gracias – dijo sinceramente.

- Pero hay algo más – continuó al ver que captaba su atención – el paciente tenía marcas de cicatrices, algunas mas recientes que otras. Hemos llamado a servicios sociales ya que su hermano ha sufrido maltratos.

- ¿Que está diciendo? – Gruñó – Cree que no me habría dado cuenta de que pegaban a mi propio hermano?

- Solo he cumplido con mi deber de decírselo.

- ¿¡Pero cómo se atreve a…!?

- ¿Señorita Majere? – volvió a preguntar alguien otra vez.

- ¿¡Que!? – gritó enfurecida la aludida.

Dos agentes de policía se presentaron formalmente, tras tranquilizar un poco a la joven, intentaron hablar con ella, el cirujano aprovechó esto para escapar de allí.

- Verá – comenzó a explicarse uno de ellos – esta noche sus vecinos nos han llamado diciendo que de su casa provenían muchos ruidos, así que fuimos a ver que ocurría. El ver una enorme mancha de sangre en la puerta de su vivienda nos impactó. Tocamos al timbre en varias ocasiones y al ver que nadie abría, echamos la puerta abajo.

- Eso es imposible – interrumpió Kitiara – mi madre está en casa, nunca sale de ella.

- Y así fue. Lo sentimos, encontramos a su madre muerta. Se ha suicidado.

La joven se quedó sin habla, tanteó algo en lo que sentarse y uno de los agentes de policía le ayudó a acomodarse en uno de los bancos del hospital. Mantuvo la mirada fija en el suelo, asimilando la noticia.

- Tenemos que irnos, señorita Majere. – Dijo el otro agente –De nuevo nuestro más sentido pésame. Buenas noches.

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Un sonido estridente rompió el silencio en casa de Flint, quien fue rápidamente hacia el teléfono y lo descolgó.

- ¿Diga?

- Hola, tío. Soy Kitiara.

- Por fin que dais señales de vida! – Refunfuñó el enano – Caramon estaba muy preocupado por vosotros, nadie cogía el teléfono en tu casa. El insistió en que fuéramos, pero llovía demasiado como para poder salir ¿Dónde diablos estáis?

- Yo… - no sabía como explicar lo sucedido – Mi madre ha muerto, estoy en el hospital.

- ¡Por las barbas de Reox! – Exclamó atónito - ¿Qué ha ocurrido?¿Estas bien?¿Y Raistlin?

- Raist… esta también en el hospital.

- ¿Esta ahí contigo? – preguntó.

- No, él está ingresado.

- ¿Pero que demonios ha ocurrido? En seguida voy para allá.

- No, tú quédate con Caramon y no le digas nada de lo ocurrido. Lo de Raist no es grave – mintió para tranquilizar a Flint – No recibió bien la noticia, por lo visto también tenía apendicitis y le han operado, pero mañana ya estará mejor.

- ¿Estás segura?

- Sí. Mañana hablamos.

- Esta bien, pequeña – dijo con voz dulce – si necesitas algo llámame.

- Gracias. Adiós.

Kitiara colgó el teléfono. Estaba terriblemente cansada, así que volvió a sentarse en uno de esos incómodos bancos, y esperó.

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Tras unas insoportables horas de espera y unas cuantas amenazas de muerte a varias enfermeras, por fin, dejaron a Kitiara entrar a ver a su hermano. Pero no se esperaba encontrarlo en esas condiciones.

De su pálida piel salían varios tubos que parecían estar conectados a los marcados huesos. Su rostro estaba ojeroso y extremadamente delgado, parecía una calavera. Pero lo que más le sorprendió fue su cabello, que ahora tenía un tono plateado, estuvo a punto de no reconocerlo.

A la joven se le formó un nudo en la garganta ¿De verdad iba a sobrevivir? Parecía estar más muerto que vivo.

Se sentó a su lado y le cogió la mano. Una descarga eléctrica recorrió su cuerpo, haciendo que el enfermo se despertase de golpe cogiendo una gran bocanada de aire, que le causó una horrible tos. Las enfermeras entraron corriendo a la habitación para atender al paciente, Kitiara se apartó viendo como su hermano peleaba para coger un poco de oxígeno en su maltrecho cuerpo.

Al ver que el joven ya estaba calmado, aunque respirando forzosamente, le dejaron a solas con su hermana.

- ¿Dónde estoy? – preguntó con voz ronca.

- Estas en el hospital, te encontré enfrente de nuestra casa tirado en el suelo y sangrando. – Esperó un rato a que su hermano le contara lo que había ocurrido pero solo se le escuchaba su intento de respirar – ¿Que fue lo que te pasó?

- Nada.

- ¡Con un "nada" casi te mueres! – gritó al borde de las lágrimas. – por favor, no quiero perderte a ti también.

- ¿También? – se puso tenso y un nuevo ataque de tos se apoderó de él– ¿Caramon está bien? ¿Le ha pasado algo a mi hermano?

- Tranquilo – se sorprendió la joven al ver la reacción del enfermo – está en casa del tío Flint. No sabe lo que te ha ocurrido.

- Menos mal… - susurró Raistlin, pero había algo que entonces no encajaba – entonces ¿quien ha muerto?

- Debes descansar. – intentó evadir Kit la pregunta.

- ¿Quien? – inquirió.

- …nuestra madre, Raist – dijo con voz rota.

- ¿Puedes repetirlo, hermana? – pidió.

- ¡Nuestra madre ha muerto! – rompió a llorar la joven.

En la habitación solo se escuchaba el llanto de Kitiara, intentando tranquilizarse y mostrarse fuerte para que su hermano no se viniera abajo, dejó de sollozar para darle animo, pero al mirar a su hermano, descubrió en su rostro una sonrisa desquiciada que poco a poco se convirtió en una risa estridente. Hacía años que no oía a Raistlin reir, pero, desde luego, antes no era así. Su risa se cortó por un ataque de tos que provocó que un hilo de sangre resbalara de sus labios.

- Por fin se ha hecho justicia – siseó jubiloso.

- ¿Que estás diciendo?

- Todos estos años… - comenzó a explicar Raistlin – todos estos malditos años, he soportado las palizas y torturas de esa mujer, por fin podré descansar.

- Mientes…

- ¿Qué miento? – dijo entre dientes - ¿Cómo crees que me he hecho estas cicatrices, hermana?¿Por qué crees que estaba tirado en el suelo desangrándome? Según ella yo era el motivo de que padre nos abandonara, que si yo moría, él volvería… estúpida mujer.

Kitiara se tapó los oídos, no quería escuchar eso de su madre, pero poco a poco todo iba cobrando sentido, cuando escuchaba a su madre hablando sola en su habitación, el tono que usaba con Raistlin cuando creía que nadie les escuchaba, los ruidos nocturnos…

¿Ruidos nocturnos? En más de una ocasión veía a su madre caminar por los pasillos e iba en busca de su hermano… siempre de Raist… nunca fue a buscarles a Caramon o a ella… ¿era por eso? ¿Para desfogarse con él? Le miró a los ojos y por fin comprendió ese matiz de dolor que marcaban sus ojos dorados… ahora lo entendía todo.

- Veo que estás despierto. – dijo una voz. Ambos miraron hacia la puerta, era el cirujano que había hablado anteriormente con Kitiara. El médico examinó a Raistlin concienzudamente pidiéndole que respirase hondo provocándole un ataque de tos. – Te recuperas rápidamente, chico.

- Cuando se me irá esta horrible tos. – musitó – Me cuesta mucho respirar.

- De eso quería hablar – comentó seriamente – hemos tenido que extirparte el bazo, estaba totalmente perforado, así que ahora estarán bajas tus defensas para el resto de tu vida, además añadiendo la causa de que estuviste bastante tiempo bajo la lluvia tu tos será constante y no tiene cura. Pero te recetaremos una medicina para que puedas calmarla.

- ¿Y por qué ahora su cabello es blanco? – preguntó Kitiara.

- Esta noche su hermano ha hecho un gran esfuerzo por sobrevivir, centrando todas sus fuerzas para curarse, y es algo que le ha pasado factura.."

- ya veo… -

- por cierto – siguió el médico – ya están aquí los servicios sociales. Tengo que irme, dentro de un rato vendré a verte de nuevo, Raistlin.

- Servicios sociales? – repitió el enfermo – ¿A que han venido, hermana?

- ¿Tú qué crees?

- ¡No! – gritó Raistlin, otro ataque de tos se apoderó de él – no pueden separarnos. Aguanté todo esto por Caramon, para que no se enterase… para que ella no fuera a por él. No he soportado todo esto para que acabe así.

- Lo siento, Raist… - se despidió mientras salía por la puerta.

- Él… es todo lo que me importa. – susurró.

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Era una mañana muy fría para ser solamente otoño. El cielo estaba encapotado con nubes densas y oscuras que descargaban su lluvia incesante. Aunque eso no parecía importar.

Cuatro personas vestidas de negro estaban en el cementerio por la muerte de una mujer, en cuya lápida podía leerse la inscripción de "Aquí yace Rosamun Majere".

El mayor de todos tenía la barba empañada de lágrimas, para él, ella había sido una gran mujer, quien siempre había escuchado sus gruñidos y le había calmado con una gran sonrisa en sus labios. Aunque no formaba parte de la familia se había sentido uno más de ellos.

- ¿Estás bien, muchacho? – preguntó con voz ronca Flint al escuchar su tos. - ¿Tienes frío?

Raistlin negó con la cabeza. Nada más recuperarse del hospital celebraron el entierro de su madre. Iba cogido del fuerte brazo de su gemelo, que en ese momento temblaba como un flan.

Caramon era quien peor lo llevaba, para él su madre era la mejor del mundo, siempre cuidaba de él, lo mimaba, puede que a veces ella estuviese "distraída" pero nunca faltaron sus abrazos y besos.

Le sorprendió la noticia de que su Raist había estado ingresado en el hospital, aunque le explicaron que había sido operado de apendicitis y que ya estaba bien. No hizo muchas preguntas al respecto, ya que después le contaron que su madre había fallecido.

- mamá… - sollozaba - ¿Por qué has muerto? Te necesito… te necesitamos.

Kitiara tenía una expresión fría, su cuerpo estaba allí, pero su mente recordaba lo que pasó en el hospital.

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Flashback

- ¿Señorita Majere? – preguntó una mujer de ropas oscuras.

- Soy yo.

- Hola somos de los servicios sociales. Nos han informado del hospital que su madre ha fallecido esta misma noche. – Kitiara asintió – Verá, sus hermanos son menores de edad, así que tenemos que llevárnoslos.

- ¿Llevarlos? – preguntó asombrada - ¿A dónde?

- A una casa de acogida. Hasta que cumplan la mayoría de edad o alguien los adopte antes. Su hermano Caramon lo tendrá más fácil, pero su hermano Raistlin al estar tan enfermo lo tendrá más difícil.

- ¿Está insinuando que los quieren separar?

- No creo que haya mucha gente dispuesta a adoptar a los dos. Pero podría ser.

La joven apretó los dientes ¿De que iba esa zorra?.

"Él es todo lo que tengo" recordó Kitiara las palabras de su hermano.

- No. No van a llevárselos. – Dijo seriamente – Esta noche he cumplido la mayoría de edad. Tengo un trabajo estable, una casa donde cuidarlos y además son mis hermanos.

- ¿Está segura de que quiere hacer eso? – preguntó la mujer.

- Son míos. No voy a dárselos a nadie y menos a entregarlos a una casa de acogida.

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Kitiara parpadeó saliendo así de su aturdimiento. Por suerte firmó los papeles en que le concedían la custodia de sus hermanos.

- Vámonos de aquí – ordenó.

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N.A.: Dios por fin! xDDDDDDDD quería hacerlo resumido y al final me ha salido bastante largo. La primera vez que lo escribí era totalmente distinta a esta versión, por ejemplo, cuando Raistlin le cuenta a su hermana lo de su madre, en la otra versión era un Raistlin mas "victima" en este me ha salido mas "autentico" Raistlin xD

Espero que la espera haya merecido la pena la verdad… me ha costado mucho reescribirlo.

Gracias por vuestro apoyo, si no hubiese sido por vosotras no lo habría continuado.

Besos!

Aviso: el próximo capitulo… kukuku…