La noche ya había caído sobre el gran edificio del PPTH y solo dos doctores se habían quedado en el hospital, vaya uno a saber esperando que.

Todavía en el despacho, House seguía tratando de poder resolver el puzzle cuando pareció hartarse de su favorita rutina; tomo su bastón y salió de allí con destino incierto; incierto hasta que recordó la promesa de su jefa esa mañana.

Tomó el ascensor y la única imagen que le venía a la mente era la de Cuddy besándolo contra el escritorio y hablándole suavemente al oído sobre sus fantasías.

Se detuvo frente a la puerta de la oficina de la decana mirando la puerta cubierta desde a dentro con la cortina, aun así se veía una luz encendida.

Toco la puerta una vez: no hubo respuesta.

Toco la puerta por segunda vez y por fin la voz femenina se hizo escuchar.

-Pasa House…-

Se quedó helado al notar que ella ya sabía que el estaba ahí, buscándola, esperándola, deseándola.

Abrió la puerta con cuidado y encontró la habitación en penumbras…

-Como sabías que era yo?- No se la veía a Cuddy, solo el respaldo de su sillón mirando hacia la ventana

-Quien mas iba a ser?- seguía hablando sin voltear la silla para mirarlo..

-Pero…- podría haber sido muchas personas… todos acudían a ella.

-Tu bastón se escucha de lejos House…- le dijo cortante mientras se empezaba a escuchar el rulemán de la silla girar y dejando ver a Cuddy

-OH POR DIOS CUDDY!- House se quedó sin aire al ver a su jefa sentada allí con las piernas cruzadas muy sensualmente: no llevaba blusa, y estaba usando el sostén rojo con puntilla negra con el que soñaba despierto Greg

-Te vas a quedar ahí?- le preguntó con una delicada sonrisa dibujada en la cara sin siquiera inmutarse por la reacción de su empleado

Greg comenzó a caminar hasta rodear el escritorio y quedar frente a ella, parado. La miraba de los pies a la cabeza, y volvía a empezar sin poder cerrar la boca y parpadear; apoyaba su peso en el bastón para no perder el equilibrio por semejante sorpresa.

Llevaba puesta la misma falda que antes, negra y ajustada y unos hermosos zapatos rojos: el corpiño le quedaba a la perfección, todo combinado, todo planeado pensó.

La volvió a mirar y ahora ya estaba excitado, necesitado y enloquecido por poseerla.

-Era así la fantasía?- cambió de posición sus piernas elevándolas un poco- o falta algo?- tiro su torso un poco hacia delante juntando sus brazos haciendo que su escote desbordara un poco más.

El por su parte no podía hablar; estaba hipnotizado.

Con su bastón la rodeo y tiro hacia el haciendo que la decana se parara por obligación quedando su cuerpo pegado al de su mejor y mas excéntrico diagnosticador.

Ella cerró los ojos cuando sintiendo chocar contra su cuerpo la erección que tenía Greg; sintió la respiración agitada en su oído y sus grandes manos, que ahora ya se habían liberado del molesto bastón tomarla por el trasero con un poco de rudeza.

La lengua húmeda de House atacó directamente el pecho de Lisa sin preámbulos; lamía con cuidado alrededor del colgante que ella llevaba y que caía casi entre sus senos.

La pegó contra el escritorio y dejo que esta tirase un poco la espalda hacia atrás. Ella solo había cerrado sus ojos y se había dejado llevar.

House caminó con sus manos por la espalda llegando hasta el broche del sostén

-Es tan bonito...- dijo poniendo cara de niño bueno- lastima que dura tan poco- dijo ahora ya sumergido en el valle que sus pechos formaban besando con locura mientras una de sus manos se entretenía con el trasero y la otra masajeaba despacio uno de los pezones de ella.

Mientras enroscaba las piernas en la cintura de el, su pollera iba subiendo por su piel dejando ver ahora su tanga: al tono con el sostén y más pequeña que las que House había imaginado que ella usaba.

Cuddy ya estaba sobre la camisa de el, casi la arrancó de su piel; y los pantalones no corrieron mejor suerte; cayeron al suelo llevándose con ellos los boxers.

House tragó saliva cuando sintió la mano de su jefa sobre su miembro masajeándolo.

-Oh…Cuddy!- gemía sobre el pecho de ella dejándola hacer pues lo estaba enloqueciendo sus caricias. Tiró su cabeza hacia atrás soltando por un momento a Lisa dejando que esta se sentara y quedara cara a cara con Greg.

-Tu estas obsesionado conmigo…- le hablaba pero el ni siquiera podía abrir los ojos, solo respiraba sonoramente y se dedicaba a acariciar la espalda desnuda de ella- …no con las fantasías.

Cuando escuchó esto solo alcanzó a mirarla a los ojos y a asentir con su cabeza.

Continuaron besándose; haciendo fricción burlándose de la tortuosa necesidad de convertirse en un solo cuerpo.

-Ya?- preguntó al como pudo pues las palabras no parecían querer salir de sus labios, que ahora ya estaban siendo capturados nuevamente por los de Cuddy.

-Ya…- dijo ella abriendo un poco más sus piernas.

El se acomodó un poco mejor y la tomo por el trasero atrayéndola más a el: se adentró en ella de golpe y sin querer alargar más esa extasiante espera.

Entreabrió un poco mas sus piernas entrando en su cuerpo con cuidado, lento, intentando no incomodarla pero dando una fuerte embestida al final haciendo que ambos tuvieran que gritar levemente.

Mantuvieron esa posición un momento acostumbrándose a la intromisión repentina; acarició su hombro desnudo, besándola ahí un momento, mordiéndola con delicadeza mientras comenzaba a moverse en ella.

Pegaron sus cuerpos sudados, el cabello de Lisa se mezclaba con los dedos expertos de House y las de ella se hundían en su piel... seguían el mismo ritmo, ni muy lento ni muy rápido.

El ritmo de un momento a otro se volvió frenético y desmedido logrando que gritaran levemente por el placer concebido del cuerpo del otro; Cuddy sentía que estaba por llegar el orgasmo cuando clavo sus pies en el trasero de House haciendo que una ultima embestida le diera el poco placer que le faltaba para que la oleada llegara.

Ambos gritaron a la vez, sincronizando sus voces en ese instante haciéndolo perfecto.

-House!- el gritó ahora más agudo y sonoro resonó el la habitación dejando atrás al orgasmo que le había quitado lo poco de cordura que le quedaba.

Se desplomó sobre abrasándolo por el cuello y depositando una hilera de besos en el cuello de este.

Las respiraciones todavía entrecortadas no les permitían hablar.

Cuddy bajó con cuidado de la mesa y se quedó parada en frente de el mirándolo a los ojos mientras cogía de su cajón la blusa que por la mañana llevaba puesta.

Se la puso en silencio mientras el se cambia dándole la espalda.

-Esto de tirarme a la jefa me esta agradando- dijo de todavía de espaldas sintiendo las manos de ella rodearlas y tomándolo por el pecho.

-Digo lo mismo…-ahora caminó y se le puso enfrente

-Tu crees que esto se repetirá?- le dijo House tomándola por la cintura y levantándole las cejas con picardía.

-Eso depende de una sola cosa…- lamió despacio la nuez del nefrólogo-… de cuantas fantasías tengamos que cumplir… Greg-

No hubo respuesta, solo algunas miradas cómplices, besos apasionados de despedida y la promesa de cumplir cada día, una fantasía distinta; sin importar lo que esta fuera.

No serían pareja, no serían novios, no tendrían una relación ni la necesidad de decir palabras bonitas: solo la obligación de satisfacer mutuante cuantas ideas locas por su cabeza pasaran.

Tal vez, después de todo, las fantasías serían el comienzo de todo…