Y si.. mis fantasias son bien pero bien pevert jajajaj
El piano
Camino con paso acelerado por el pasillo que separa el ascensor del despacho de House chocando los tacones contra el piso haciéndose notar… ella era Lisa Cuddy.
Su mano sobre la puerta y sus ojos clavados en los de el bastaron para que los patitos dejaran desierto el lugar.
-Estamos haciendo reducción de personal…- camino hasta quedar para enfrente a el-… usa tu imaginación si no quieres perder tu puesto-
Y su frase duro lo mismo que la decana tardó en salir de allí de la misma forma en la que había entrado: contorneando sus caderas, su frente en alto y ese aire sensual que hacía voltear mil y un cabezas por donde sus piernas caminaran.
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Una firma aquí, otra en aquel documento, una aprobación para cardiología, una acreditación para la guardia y… ¿una nota de House?
Cuddy levantó la vista y la volvió a bajar al papel manuscrito con la letra poco entendible de su amante.
"Te espero en mi casa a las 9…
PD: no te olvides de traer tus peras"
Así sin más, ni firma ni aclaración de nada… su relación ya estaba cambiando, pero… ¿Hacia donde iba?
Esa pregunta resonó en su cabeza hasta que fue la hora de irse del hospital.
Esa pregunta resonó en su cabeza hasta que llegó a su casa.
Esa pregunta resonó en su cabeza hasta que se vistió mucho más seductora que el resto de los días.
Esa pregunta resonó en su cabeza hasta que aparcó su coche en la casa del médico.
Caminó hasta llegar a la puerta del departamento cuando frenó de golpe… escuchaba las voz de House mezclarse con el sonido del piano.
La canción la conocía a sobremanera: Hey Jude… aquella canción que tantas veces había escuchado en los bailes de la universidad mientras bailaban apretados en la pista de baile… esa misma canción que jamás creyó que el recordaría.
-Pasa!- House gritó desde adentro sin dejar de tocas las teclas blancas y negras- esta abierto!
Ella directamente iba a entrar cuando se dio cuenta que no había tocado a la puerta… entornó la puerta un poco y le preguntó desde allí.
-Como sabias que era yo?
-Tu perfume se huele desde aquí…- y ella no supo si lo dijo de verdad o en forma irónica o no pero decidió dejar de preguntar y entrar de una vez a la casa.
Se quitó la chaqueta mientras el volvía a su antigua tarea de llenar el aire con bellos acordes; caminó hasta quedar cerca de el y apoyar una de sus rodillas sobre la banqueta del piano.
-Que harás para no conservar tu puesto en el hospital?- colocó sus manos sobre los hombros de el y comenzó a masajear suavemente, como si quisiera quitarle las tensiones.
-Te enseñare a tocar…- le dijo sin dejar de mirar su piano de cola
-Pero…- no hubo lugar a replica, el se dio vuelta y la tomó por la cintura haciendo que ella cayera sobre sus piernas sentándose en ellas.
-Quítate la ropa…- le decía mirándola a los ojos, sin querer perderse ninguna expresión del rostro de ella; la abrazó por el cuello y acercó su boca a la de ella…- desnúdate…
Cuddy solo se levantó lo suficiente para poder desabrochar los botones que mantenían en su lugar el vestido negro que llevaba: lo desabrochaba uno por uno, estaban ubicados desde el escote hasta un poco mas arriba de sus rodillas y los quitaba sin apuros pero sin pausas.
-Me gusta esa canción…- ella ya dejaba resbalar por su cuerpo el vestido-… hacía años que no la escuchaba- se desabrochaba el sostén ante la mirada de House, quien mas que lujuria tenía paz en su mirada-… para ser mas precisos- ahora se quitaba las bragas dejándolas en el suelo junto al vestido-… desde la ultima vez que la escuchamos juntos.
El solo dejo que en sus labios se dibujara una media sonrisa mientras posaba sus manos en su cadera y la atraía hacia el, haciéndola sentarse en el hueco que había creado en sus piernas, quedando ambos frente al piano y la desnudez del cuerpo de ella, cubierta con el cuerpo de el quien no dejaba de respirar sobre el hombro de Lisa.
Tomó las delicadas manos de su amante y las colocó sobre el piano apoyando las suyas sobre estas.
-Solo deja que te guíe- le susurró en su oído haciendo que ella se estremeciera por el delicado contacto de sus manos con las de el, el de su piel con la ropa del medico y por la respiración resonar en su cuello.
Y sus dedos se movían sobre los de ella haciendo que al unísono lograran una melodía dulce y cariñosa salir del enorme instrumento.
-Hey jude… don´t make it bad… take a sad song and make it better…- la voz femenina sonaba dentro del departamento en el cual la voz ronca era mas común.-… Remember to let her into your heart…then you can start to make it better- Ella cerró los ojos dejandose llevar por su propia voz- Hey jude, dont be afraid…you were made to go out and get her- ahora escuchaba un suave susurro de el acompañarla en su canto-… the minute you let her under your skin…then you begin to make it better…
House separó sus manos de las de ella y la tomó rodeándola colocándolas ahora en su bajo vientre
-Creo que ya ha sido demasiado para una sola clase…-le dijo mientras una de sus manos caminaba con cuidado acercándose a la femineidad de ella.
-Házmelo Greg…- solo eso alcanzó ella a decir antes de tirar su cabeza hacia atrás apoyando su nuca en el hombro de House para luego sentir las manos del nefrólogo separarse del cuerpo de ella para quitarse la camisa y pegar su pecho desnudo a la espalda de ella.
La tomó por la cintura mientras la besaba y la dio vuelta separándola un poco pero uniendo más sus bocas para que ella se encargara de desabrocharle sus pantalones y bajárselos llevándose también su ropa interior.
Apoyó cada uno de sus pies a un lado de la cadera de el y se apoyó en su hombro ayudándose a subirse a la tapa del piano, sentándose allí llevándose en un beso apasionado y necesitado a su empleado con ella, quedando ambos semi recostados sobre la frágil madera, haciendo que las teclas mas graves sonaran como consecuencia de este rápido movimiento.
El peso de el sobre ella y sus manos recorriendo su piel, cada centímetro, cada poro, cada cabello… sin perderse si quiera un parpadeo del otro.
Sus lenguas parecían luchar por entregar un poco más de placer al otro y el acto de herirse en los labios era sanado por la propia humedad… mezcla de sabor amargo y dulce.
Abrió con sus piernas las de la decana mientras sus manos acariciaban sus mejillas corriendo algunos mechones de cabello que no le permitían observar bien sus rasgos…
Se adentró en ella tan rápido como su cuerpo, en una repetición enfermiza del placer que antes había alcanzado, le permitió.
Y ahora la cordura se fue…
Cuddy clavó sus uñas en la espalda de House gimiendo roncamente su nombre al mismo momento que la primer embestida hizo crujir la madera del piano. El empujaba en sus cuerpos tratando se unirse más a ella, aunque jamás pudiera lograrlo: para ese momento la cadera de Lisa se había pegado lo más humanamente posible a la del diagnosticador haciendo que el contacto fuese increíble.
Embestía acelerando la velocidad mientras ella enroscaba sus piernas un poco mas arriba que su trasero, empujándolo hacia ella, dirigiendo sus labios directamente a los senos de la jefa, quien con sus manos en la nuca de el hacía que no pudiera si quiera alejarse para tomar aire.
-Greg!- gritó ella cuando las embestidas fueron más rudas y necesitadas, en donde el ritmo constante se había perdido para dar lugar a la velocidad que sus cuerpo podían mantener.
Rodaron sobre el piano y ahora ella quedó arriba, levantando su torso y colocando sus manos en el pecho de el hundiendo sus palmas en la tibia y sudada piel. Se miraban a los ojos mientras inundaban la habitación con gemidos y gritos mezclados con algunos suspiros que no querían perderse su oportunidad también.
Con las manos en el trasero de ella la guiaba, haciendo que por momentos, sintieran como eran un solo cuerpo moviéndose.
-Aggg…- bajó su pecho y lo pegó al de el quedando sus caras juntas dando lugar a que un beso repentino los hiciera juntar sus lenguas-… Greg!- gemía y el ya sabía que estaba sucediendo: estaba a punto de llegar al orgasmo.
Una embestida más; otra más seca y ambos habían acabado su momento de placer.
Y la cordura volvió…
-Todavía tengo mi puesto? dijo House cuando ya volvía a tener aire en sus pulmones
Ella solo respondió con una leve risa subiendo hasta quedar cara a cara
-Era una broma no?- la tomo por las mejillas y acercó su boca a su oído- así que la gran decana utilizo su poder para engañas a este pobre cojo para que lo hicieran como conejos…
-Greg… a esta altura no me digas que no te has dejado engañar…- y un beso cortó la conversación, dejándolos allí recostados, sobre la tapa del piano, que cuando habían estado en Michigan, jamás se había vuelto protagonista de alguno de sus encuentro y que hoy era testigo, de algo, que definitivamente, estaba por comenzar…
