By Alex-Wind
Tiempo de partida... 3 de Marzo del 2005, Viernes, 10:02 p.m.
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CAPÍTULO 4
EL JAGAN
¿Qué hago?
No puedo levantarlo, sería muy egoísta hacerlo sólo porque se durmió en mi cama... un momento... ¡Pero era MI cama¿Qué no había más en todo el santo lugar?
Esto es una mierda.
Ganas no me faltan de despertarlo con una patada, pero no puedo... bueno, de poder si puedo, pero de deber no debo... rayos.
Cobijas... mantas... lo que sea... ¿En ninguna parte de esta habitación hay algo con lo que me pueda cubrir¡Ya busqué por todos lados y no hay nada!
-¡Atchuuu!—Ok, esto va de mal en peor.
-¿Quién anda ahí!—Y yo que no quería despertarlo.
-Soy yo ¬.¬
-¿Qué haces aquí?
-Esta es MI habitación ¬.¬
-Oh...— ¿Ya captó?—Buenas noches— ¿Cómo!
-Oye¿qué rayos es eso de "buenas noches"¡Es MI habitación!
-¿Y?
-¿Cómo que "y"¿No había otro cuarto para que te durmieras, o qué?
-En realidad, me dio pereza ir a buscar un cuarto abierto, tú me dijiste que me fuera a dormir, sin embargo, no me dijiste donde podía o no podía hacerlo sin mencionar que no sabía que tú durmieras aquí, no soy ningún adivino¿sabes?—Demonios, en eso acertaba.
-¿Y tenías que venir a mi cuarto?
-Era a la única en la que podía entrar sin forzar nada.
-¿Y Yusuke?
-Ronca.
-¿La maestra Genkai?
-... ¬.¬
-Ok, eso fue broma... ¿Yukina?
-¡Por supuesto que no!
-¿Y por qué no?
-¡Porque ella es mi hermana!
-Oh...— ¡No lo sabía!
-Le dices algo de que es mi hermana y te mueres.
-¿Qué?
-Escucha—Se sentó en mi cama y me miró fijamente—Yukina... ella no sabe que es mi hermana—Eso tampoco YO lo sabía.
-¿Y por qué no lo sabe?
-Te lo advierto, te atreves a decirle a cualquiera y te juro que-...
-Si, como sea, sigue—Me miró sorprendido y se acomodó mejor, en cambio yo me senté en mi cama frente a él con las piernas cruzadas.
-Es una larga historia, sólo te diré que Yukina no debe de saber por ningún motivo que yo soy su hermano¿entendido?
-¿Por qué no debe de saberlo¿Tú no se lo quieres decir¿Por qué?
-Haces demasiadas preguntas. Solo no se lo digas a Yukina.
-¿Por qué debería? Si no me dices el porqué se lo diré—Bien, tengo que admitirlo, eso fue cruel. Y también fui lo suficientemente valiente (o estúpida) como para decirlo.
-Si le dices cualquier cosa juro que te mataré—Eso no me asustó... bueno sólo un poco... de acuerdo, si me dio bastante miedo.
-Eso no hará que ella olvide lo que le dije... si en verdad no quieres que Yukina se entere quiero que me digas los motivos porque no le quieres decir la verdad... deben de ser muy fuertes—He ahí mi grandioso 'as bajo la manga'.
Guardó silencio simplemente mirándome, estaba enojado, pero no me importó, ahora solo quería saber porqué no quería decirme lo de Yukina, la luz de mi cuarto se encontraba encendida y no se escuchaba ruido alguno, eso hacía que el ambiente que me rodeaba comenzara a ponerse... no lo sé, yo comencé a sentirme nerviosa, esa mirada de Hiei me atravesaba... y no me gustaba.
-Yo... se supone que nunca debí de haber nacido—Respiró hondo y me miró con algo de necesidad... parecía dolido por lo que iba a decir, mas ya no le afectaba como antes.
Largo silencio.
-Nací en el territorio de las koorimes, mi madre era una de ellas... por regla, ninguna koorime puede relacionarse con otro ser de otra especie, sin embargo...
-Ella lo hizo—Terminé de decir... parecía que le costaba un poco de trabajo hablar.
-No sé que haya sido de mi padre, de seguro lo mataron esas mujeres, pero, cuando transcurrieron nueve meses nacimos yo y mi hermana, a ella le permitieron quedarse porque era una mujer, una koorime... en cambio, a mí no—No dejaba de mirarlo—Ellas no podían tocarme ya que varias llamas rodeaban mi cuerpo y para sellar mis poderes me cubrieron con pergaminos hechizados, en ese tiempo era demasiado débil como para poder destruirlos.
-Hiei...—Creo que mejor ya no quiero saber más.
-Mi madre rogó porque me dejaran vivir, pero la sujetaron, me alejaron de ella y su mejor amiga me dio una gema antes de lanzarme al río helado que se encontraba en los dominios de las koorimes, sorprendentemente no morí como debió de haber sucedido, un youkai que se encontraba cerca de dónde el río me había dejado me cargó y me llevó con los suyos... esto no quiere decir que todos me recibieron con los brazos abiertos, solo me querían por la gema tan preciada que llevaba conmigo.
-Hiei no es necesario que-...
-Cuando me di cuenta en donde me encontraba ya era demasiado tarde, los que me habían 'adoptado' eran unos ladrones y yo ya había aprendido demasiados 'trucos' como para dejar a un lado mi deseo y necesidad por tomar lo que no me pertenecía. Un día, mientras combatía contra un tipo que me había retado, este comenzó a presionarme con su ataque, estábamos cerca de un risco hasta que resbalé y él con un movimiento de su katana partió en dos el cordón que sujetaba la gema que me habían dado.
Hubo un momento de silencio, ya no tenía las agallas de decirle nada, así que decidí que lo mejor sería dejarlo terminar, Hiei al parecer quería continuar, pero podía ver claramente como en sus ojos había dolor y odio... no me gustaba verlo así.
-Intenté recuperar el único recuerdo que tenía de mi madre, pero me fue imposible encontrarla, perdí toda esperanza de encontrar aquella gema hasta que escuché un rumor, se decía que un cirujano era tan hábil que era capaz de hacer cualquier tipo de operación a cualquier tipo de youkai del Makai, al principio no me importó, hasta que escuché sobre un objeto negro... el Jagan.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo al escuchar ese nombre... el Jagan... Hiei... ¿Por qué se lo habrá implantado? De seguro todo lo iba a saber muy pronto.
-Fui con el cirujano y me recibió como a cualquiera de sus pacientes, y antes de que aceptara operarme, hizo que le contara mi historia, el porqué quería implantarme el Jagan, me dijo que sólo operaba a las personas que él consideraba que valían la pena, si no era así no hacía nada; como ya te has de imaginar quería 'algo a cambio' por su 'trabajo', sin embargo no quería nada material... quería mi futuro.
-¿Tu futuro?—Me atreví a preguntar.
-Ese siempre es su pago, él decidió mi futuro, en ese tiempo yo no sabía qué había sido de mi hermana y quería utilizar el Jagan no sólo para encontrar mi gema, sino para encontrar a Yukina también. Así que el cirujano me hizo jurar que cuando la encontrara no le diría nada de mí, si le decía cualquier cosa él regresaría y me mataría.
-¿Por eso no se lo has dicho?
-No. Cuando regresé al Makai no hace mucho y encontré al cirujano de nuevo, él me dijo que si lo derrotaba en una pelea nuestro trato hecho con anterioridad sería clausurado, en otras palabras ya podría decirle a Yukina toda la verdad.
-¿Y qué sucedió?—Todo era obvio.
-Lo derroté... sin embargo...
Los dos miramos la colcha de la cama, él juntó sus rodillas y apoyó sus brazos en ellas, yo en cambio, puse mis manos sobre mis pies sentada con las piernas cruzadas. No creí que llegara a conocer este lado de hiei, y menos ahora porque se podría decir que apenas lo conozco... pero algo me dice que yo ya conocía parte de esto... hace mucho tiempo... ¿Alguna vez han soñado con algo y después vivirlo?
-¿Por qué me dices todo esto?—Le pregunté dirigiéndole la mirada.
-Porque tú me preguntaste.
-¿Tanta confianza me tienes?
-Créeme, ni yo mismo sé porque te lo dije... solo lo había hablado con Kurama.
-Hiei...— ¿Qué podía decirle?—Yo... ¡Atchuuu!— ¡Qué manera de arruinar el momento!
-Je... por mi culpa ya te enfermaste...
-No seas tonto, es solo un estornudo ¬.¬—Seguramente me habré enfermado... ¡Tonterías!
-Ya me voy—Dijo poniéndose de pie—Ya es tarde.
-¿Dónde vas a dormir?
-Quizás Genkai tenga que reparar una puerta—Dijo comenzando a caminar hacia la salida, yo rápidamente me puse de pie.
-¡Espera!—No me hizo caso—Hiei detente por favor—Wow, mi tono serio funcionó... en realidad no me lo esperaba.
-¿Qué?—Dijo mirándome con cara de: 'Ya me quiero ir¿sabes?'.
-Espera sólo un poco¿quieres?—Le contesté irritadamente yendo al otro lado de la habitación y entrando a una puerta que se encontraba en esta misma y que conducía hacia el cuarto de baño, enfrente de este cuarto había un closet muy amplio, no lo había abierto desde que llegué y para mi sorpresa al abrirlo habían varias mantas e incluso un colchón 'extra'. Tomé una gruesa y suave manta junto con el colchón y los arrastré hasta la parte de mi cuarto en la que dormía. Ahí Hiei me miraba raro.
-Creo que en resto de las habitaciones no han encendido la calefacción—Dije acomodando mi cama o más bien colchón en el que dormía y tratando de acomodar ambos de la mejor manera posible (en otras palabras, que ambos no quedaran TAN cerca).
-Por si no lo sabías... soy de fuego.
-¿Y?—Ya me tocaba ser la 'inconsciente'.
-¿Cómo que "y"¿Por quién rayos me tomas?—Ahí si me solté riendo.
-Ok... bien... je... pues, ahí está—Dije metiéndome entre las cobijas de mi cama / colchón y di la espalda a Hiei.
Por un momento llegué a creer que se iba a ir, pero no lo hizo. Al contrario, se acercó al colchón que le preparé y también se metió entre las cobijas.
-Oye—Le dije antes de que se acomodara.
-¿Qué?
-¿Tú duermes con la luz encendida?— ¿Qué¡Él fue el último en acostarse y como consecuencia tiene que apagar la luz!
No dijo nada, así se estuvo un buen rato hasta que me cansé y me senté.
-¿Por qué no la apagas?—Le pregunté arqueando una ceja.
-...no-sé-como...— ¿Ah?
-¿C-Cómo que no sabes? O.óUUU—Me quería tomar el pelo.
-¡No lo sé¡Estas cosas ningen son raras!
-¿Cosas... ningen...? ..U
-Como por ejemplo esa máquina rara que trajiste—Dijo señalando mi... ¿Laptop?
-Ya en serio¿no sabes apagar y prender la luz o no quieres hacerlo? Solo dime que no lo vas a hacer y yo lo haré, no tienes porque andar mintiendo ¬.¬
-¡No miento! Por si no lo has notado... ¡Yo me crié en el Makai¡Hace solo unos años que conocí el Ningenkai y por lo tanto no conozco sus extrañas máquinas y costumbres!— ¡Raro!
-Bien... entonces, señor vengodelMakaiynoconozconada...—Me puse de pie—Veamos...—Mi mirada rodó por toda la habitación graciosamente hasta que 'encontré' con ella el interruptor y me acerqué no muy rápido—Mira, cuando esta pequeña 'palanquita' se encuentra hacia arriba quiere decir que está encendido el foco, en cambio si la bajamos...—Bajé el interruptor y el cuarto se oscureció—La luz se apaga.
-Wow¿eso lo aprendiste tú sola o alguien más tuvo que enseñártelo?—Ese sarcasmo no me agradó en nada u.ú#
-Lindo... muy lindo ¬.¬
Lentamente me acerqué a mi cama para evitar caerme, me metí nuevamente entre las mantas y me abrigué, hacía algo de frío... y aquel tonto se quería dormir en un tonto árbol a la intemperie... miré el techo durante unos momentos y después me giré para conciliar el sueño.
-Buenas noches—Dijo el niño de negro.
-Buenas noches—Respondí inmediatamente durmiéndome, estaba demasiado cansada y en ninguna condición de pensar en nada más que en dormir, apenas cerré mis ojos y caí en un sueño profundo.
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Al abrir mis ojos me vi... ¿Dentro de una arena?
Parecía un estadio, me recordó al Coliseo en Roma, con la única diferencia de que los espectadores eran youkais de clase baja... ¿Youkais!
-¡Aquí estamos en la primera de las últimas peleas que definirán al equipo campeón en el Torneo Oscuro organizado este año que se celebra en el Ningenkai¡Reciban a nuestras contrincantes!— ¿QUÉ! Todo el santo estadio comenzó a decir cosas como: "¡Mátenla!" o "¡Destruyan a la hanyou!" seguramente esa hanyou era yo. A diferencia de mí, todo el estadio estalló en aplausos y motivaciones cuando salió mi 'contrincante', a ella le gritaban: "¡Mata a la hanyou!".
Yo ya estaba en el centro de la arena, iba a pelear contra una chica que nunca había visto en mi vida, solo vi que tenía suelto su largo cabello negro, traía puesta una gabardina larga de color café que de inmediato se quitó y tiró al suelo para dejar ver un traje chino color rojo con grabados dorados, era una camisa sin mangas y un pantalón largo, zapatos negros y en su espalda un arco con flechas... ya me estaba dando una idea de lo que me iba a hacer.
-¡Contrincantes acérquense!—Esa anunciadora como era escandalosa—Ya saben las reglas, si alguna muere, queda inconsciente, sale de la arena o cae al suelo por más de diez segundos perderá automáticamente la pelea, pueden usar cualquier tipo de arma y todo es válido.
Vi fijamente a la guerrera que tenía frente a mí y después me revisé a mí misma; vestía ropas un tanto extrañas con ciertos detalles negros, mi pantalón, cinturón, zapatos (muy cómodos) eran negros; la blusa azul pesado sin mangas; solo la cinta blanca en mi frente era lo único que se diferenciaba del resto. Junto / atrás a mí cinturón la funda y la katana iban firmemente sujetados y mi brazo derecho... estaba completamente vendado...
-¡Daremos inicio a la primera pelea de las finales¡Comiencen!—Aquella chica tomó su arco y una de sus flechas de madera fina, sin dejar de mirarme me apuntó con la intención de atacarme.
-Créeme que no quisiera hacer esto... preferiría que todo fuese con el Jaganshi, pero no me has dejado otra opción— ¿De qué estaba hablando?—Lo mejor será que te rindas, eres solo una hanyou, vamos Alex, no quiero matarte—Parecía que ya me conocía de hace bastante tiempo.
-No es necesario que te preocupes por mí... si lo sigues haciendo la que terminará muerta serás tú— ¿Por qué dije eso? Un momento¡no puedo controlar lo que hago / digo / cualquiera de mis acciones!... que sueño tan raro u.ú
Vi como fuertemente yo tomaba mi katana y sonreía divertidamente... pero algo no andaba bien, en el fondo tenía miedo... miedo de algo... ¿De qué?
-¡Te lo advertí!—La youkai había lanzado una de sus flechas la cual adquirió un color dorado muy brillante y que logré esquivar, voltee hacia las gradas para ver el efecto que había tenido el impacto y vi como en ciertas partes los youkais que estaban ahí habían desaparecido... no había ningún rastro de aquellos demonios, esa parte del estadio en donde había caído la flecha estaba casi intacto pero faltaban aquellos cuerpos... tenía que tener cuidado... mucho cuidado o podría desaparecer igual que ellos.
-¿Eso es todo lo que tienes¡Me decepcionas!—Ahora fui yo la que comenzó a atacar, la youkai tomó otra flecha y nuevamente me la lanzó, eran poderosas pero no una arma tan efectiva, si quería herirme con una de ellas tenía que dejarme inmovilizada en un solo lugar, y sería muy difícil que lo lograra.
De repente todo oscureció y al volver la imagen me vi en la misma arena con la misma contrincante, pero ahora, ambas estábamos gravemente heridas.
-Alex...
-Lo sé...
-Prepárate, este será mi último ataque y el más poderoso que tengo... no te aseguro que salgas con vida después de esto.
-Lo mismo te digo... aunque no creo que después de esto yo sea la que tenga más posibilidades de sobrevivir...—Declaré quitándome las vendas de mi brazo derecho... parecía un tatuaje... era un dragón negro a lo largo de todo mi brazo lo que veía, algo se había encendido dentro de mí, algo negro... la youkai había tomado la flecha blanca que desde el principio se había distinguido de las demás, era la última que le quedaba y había comenzado a reunir todo su youki en ella.
-¡Tonta¡Detente ahora mismo!—Escuché que me decía una voz familiar, me giré y vi a un Hiei MUY enfadado... ¿Qué me detuviera? Ya no podía hacerlo. En ese momento solo lo ignoré.
-¡Flecha espiritual!—Gritó mi contraria lanzándome la flecha, no estaba en condiciones de esquivar nada, lo único que podía hacer era contraatacar de frente.
-¡Yao En Satsu Koku Ryu Ha!—Grité mientras llamas negras salían de mi brazo, me asombré al ver como un enorme y majestuoso dragón negro salía de entre las llamas, pero la flecha...
A pesar de ser una youkai, su poder no era tan demoníaco y se inclinaba más por la energía espiritual, así que había invocado a ciertas energías celestiales las cuales le brindaban ciertos poderes... yo no era una youkai completa... de alguna manera, estábamos en condiciones iguales.
Fue impresionante ver como el dragón y aquella luz dorada combatían por ganar la batalla, era como una lucha entre la luz y la oscuridad, la youkai y yo no dejábamos de transmitirle toda la energía que nos quedaba a aquellas apariciones, las dos fuerzas eran muy parejas.
Hasta que ambas se mezclaron y cayó una reacción en cadena.
Nunca se debe de tratar de unir a la luz con la oscuridad.
Y menos si se mezclan con sentimientos... algo me decía que aquella youkai estaba dolida, algo le hicieron, quería venganza... pero no sabía de qué y yo... tenía mucho miedo de algo... pero no sabía de qué. Como odiaba esos sueños en los que sabía pero a la vez no sabía sobre las situaciones que me rodeaban.
Nuevamente todo se oscureció durante unos segundos hasta que volví a ver algo.
Me vi inerte sobre el suelo, ya no podía más, mi contrincante tampoco se podía levantar, la única cosa que nos diferenciaba a las dos era que a mí me seguían rodeando llamas negras... las cuales me quemaban.
-¡Uno¡Dos¡Tres!—Comenzó a contar la comentarista, Yusuke, Kuwabara, Kurama y Hiei me animaban desde fuera de la arena para que me pusiera de pie... o al menos eso creía ya que no entendía lo que decían, los miembros del equipo contrario y el estadio entero animaban a la youkai con la que me enfrentaba que trataba de ponerse de pie, ella había salido menos dañada, pero yo no sentía mi cuerpo, no sentía mis brazos, de hecho sólo podía ver torpemente gracias a mi Jagan...
Yo estaba inconsciente... de hecho... esas llamas me estaban consumiendo, yo estaba muriendo.
-¡Ocho¡Nueve¡Diez¡Ya que ninguna participante se puso de pie, las reglas dicen que ambas pierden¡Esta pelea no cuenta¡Ninguno de los dos equipos gana!—Todo el estadio estalló en quejas, los espectadores casi se vuelven locos pero todos guardaron silencio al ver como la youkai contra la que peleaba lograba ponerse de pie.
Ella, con paso torpe y cansado logró llegar hasta mí y se arrodilló, con una leve mueca de dolor puso su mano frente a mi Jagan y al lanzar un poco de su onda espiritual las llamas cesaron y yo logré recobrar un poco el conocimiento.
-Buena pelea, espero pronto volver a tener una así contigo... con esto ya no morirás... gracias por todo—Dijo poniéndose de pie y regresando a duras penas a su lado del estadio, yo no me podía mover, estaba muy cansada, pero mis compañeros de equipo fueron conmigo.
-¡Eres una tonta¡Te dije que no estabas lista para el Koku Ryu Ha¡Sólo mírate¡Casi te matas¡Es verdad que tienes sangre de youkai pero no es para que puedas mover cielo, mar y tierra en un solo día¡No creí que llegaras a hacer algo tan estúpido como eso!—Me regañaba Hiei mientras él junto con Yusuke me llevaban fuera de la arena, no le hice caso, estaba demasiado agotada como para discutir con él—Sin embargo... peleaste bastante bien contra alguien de un nivel más alto que tú.
Me dejaron recostada en un costado de la plataforma mientras que Yusuke y Kuwabara me felicitaban por la batalla que recientemente tuve, Kurama me revisaba generalmente y dijo que sobreviviría si no usaba el dragón negro en algún tiempo, que lo mejor por el momento era que durmiera y que ya no me preocupara por nada.
Seguí sus indicaciones y me dormí.
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De repente sentí un viento helado chocar contra mi cara, de seguro la ventana estaba abierta, si, debía de ser eso, solo me levantaré y al cerrarla me regreso a la cama... si, eso haré.
Pero solo me senté y vi a Yukina.
-Ya era hora de que te despertaras—Dijo sonriendo.
-¿Por qué?—Un momento¿qué estaba haciendo ella aquí?
-Ya casi van a ser las nueve y la maestra Genkai quiere verte en el aula de meditación¿lo recuerdas? Lo mencionó anoche.
-¿Y dónde es eso?
-Descuida yo te llevaré, pero mejor cámbiate ya y come algo rápido si no quieres que se enfade—Dijo riéndose...
¿ENTRENAMIENTO¡ERA VERDAD!
Giré mi cabeza y el lugar que había sido ocupado por Hiei estaba vacío, solo estaban el colchón y las cobijas revueltas encima de este, ningún Hiei se veía por ninguna parte... el maldito me deja todo el trabajo ¬.¬#
Como si faltaran cinco minutos para mi primera clase del día y yo aún estuviese acostada en la cama, me levanté y salté (literalmente) sobre el armario, me puse lo primero que encontré, una pantalonera azul marino con una franja verde a los costados y una playera gris. Sin esperar nada salí corriendo hacia la cocina donde Yukina ya me había dejado el plato servido aún tibio y ahora ella lavaba la vajilla.
-¡Hola Yukina!—Saludé mientras me metía un pedazo de pan en la boca.
-¡Buenos días! Termina pronto o tendrás problemas—Dijo divertidamente... aunque ese comentario casi hace que se me atore el pan en la garganta.
Dejando el plato limpio (no me refiero a limpio de que no haya comida en él... bueno, aparte lo lavé no quise que lo hiciera Yukina) junto con los demás empujé a Yukina hacia fuera para que me llevara al aula de meditación, ella gustosa lo hizo y en el camino me dio varias direcciones que después poco a poco se me fueron olvidando... después las recordaría... tal vez.
-Y aquí es—Dijo viendo unas enormes puertas rojas—Aquí te dejo, aún tengo que barrer la entrada—Y con una última sonrisa se despidió y se fue.
Me dio un poco de vergüenza por llegar tarde pero al final la puerta se abrió sola y vi a una Genkai... regañando a un Yusuke... los dos en una habitación oscura y algo sombría.
-¡Tonto¡¿Tanto tiempo y aún te distraes¡Concéntrate!
-¡Si no te callas nunca podré hacerlo anciana!
-¡Esto es parte de tu entrenamiento por si no lo has notado!
Entré algo confundida, la maestra y Yusuke me ignoraban, de hecho, estaban demasiado ocupados discutiendo sobre la mejor manera para concentrarse como para que me hicieran caso.
-No puedo creer que te hayas quedado dormida—Me giré y a mi espalda estaba Hiei recostado en la pared con los brazos cruzados.
-Pudiste haberme despertado¿sabes? ¬.¬
-No tengo porque hacerlo, no soy tu niñero para andarte cuidando a cada rato— ¡Cómo me hacía enojar ese niño de negro¡No tenía porque ser así conmigo¿Qué le hice¿Maté a su perro, quemé su casa, o qué?
-¡Bien¡¿Ahora qué haré¡¿Me tiraré de un edificio de cien pisos, caminaré por carbón en llamas o iré por plantas carnívoras!
-Quiero ver tu control sobre el Jagan—Control... control... si yo era mala con algo era con aquel 'control'—Ven—Había comenzado a caminar hacia el otro lado de la extraña habitación, esta era bastante amplia y en cierta manera estaba muy oscura, apenas podía ver las diversas cosas que se encontraban a mi alrededor.
Caminamos un rato hasta que él se detuvo en una zona mucho más iluminada y yo hice lo mismo, me coloqué junto a él y justo enfrente pude ver que el cuarto terminaba con una pared azulada, bajé mi mirada y vi... ¿Era una jaula?
-¡Sáquenme de aquí¡Sáquenme de aquí malditos!—Un diminuto youkai gritaba dentro de aquella jaula, trataba de romper los barrotes pero no lo lograba.
-¿Qué es eso?—Pregunté mirando a la diminuta criatura que era un tanto verdosa y tenía dos cuernos en su cabeza.
-Es el youkai de nivel más bajo que me encontré en la mañana, había poseído el cuerpo de un niño pequeño y nadie se había dado cuenta.
-¡He oído hablar de ti Jaganshi¡Tengo conocidos y si no me sueltas juro que-!
-¿Qué harás¿Intentar matarme? Puedo hacerlo yo primero contigo en este mismo momento para mantengas tu boca cerrada... permanentemente—El ser diminuto guardó silencio y miró con odio a Hiei—Puedes utilizar levemente el Jagan, ahora quiero ver como puedes dominar las mentes débiles—Dijo refiriéndose a mí.
-¿Cómo que puedo usar levemente el Jagan?—No lo entendía, yo nunca lo había usado, siempre lo he traído cubierto, no me lo explico.
-Cuando manejas tu velocidad usas el Jagan, tu nivel ahora creo que es el de E media, pero con el Jagan a su máxima capacidad puedes elevar tu youki hasta el nivel C principiante, aunque no te des cuenta tú lo estás usando. Ahora quiero ver qué haces con la mente de este youkai—Dijo volteando a ver al ser diminuto que había comenzado a hacernos señas obscenas—Quítate la cinta.
-Pero-...
-Sólo quítatela—No respondí y me quité la cinta, pude sentir como poco a poco mi Jagan fue abriéndose y una extraña energía que desprendía había comenzado a rodearme.
-¡No sabía que el gran Hiei Jaganshi se relacionaba con asquerosos hanyous¡Espera a que todo el Makai se entere¡No sólo tratas con miserables humanos, sino que también con hanyous!—No me gustó en nada su comentario.
-¿Qué tiene de malo?—Pregunté con mucho enfado.
-Eres solo una hanyou, una miserable e inútil hanyou¿tú qué puedes hacerme? No sé cual de tus padres fue lo suficientemente estúpido como para largarse con un maldito ning- ¡Ah!
¡Estaba completamente furiosa! Aquel maldito ser había comenzado a retorcerse de dolor, se convulsionaba alocadamente y se sujetaba fuertemente la cabeza, yo solo quería que sufriera más, conmigo podía meterse pero no con MI familia.
Por un momento quise verlo muerto... sin movilidad alguna sobre el suelo... quizás con las entrañas por fuera... escupiendo sangre tal vez... Pero al poco rato sentí lástima por él y mi ira se fue clamando, creo que ya fue demasiado escarmiento... un momento¿yo le estaba haciendo eso¡Ni siquiera supe como lo hice! Solo-... solo quería verlo... sufrir... quizás hasta muerto...
-Te dejas llevar demasiado por tus emociones—Dijo Hiei detrás de mí—Tienes que aprender a controlarte y a no tener piedad, míralo, aún está vivo, en verdad esperaba que lo mataras— ¿Matar?... ¿Matar yo?
En realidad no quería matar a nadie... aunque hacía solo unos momentos que yo había deseado la muerte de ese ser...
-¿Matarlo¿En qué piensas¡No puedo matarlo!
-Si puedes, en el Makai si no matas ellos te matan, esa es la regla. Así que tienes que aprender que si no son ellos eres tú.
-¡Pero aquí no es el Makai¡No tengo porque hacerlo!
-Es verdad, aquí no es el Makai, pero tú ya no eres una ningen, así que es lo mismo¿sabes cuántas peleas entre youkais hay diariamente en el Ningenkai? Te aseguro que no te las imaginas—No podía matar... no podía.
Giré mi vista hacia el youkai, jadeaba y se encontraba arrodillado en el suelo de aquella jaula para aves... me parecía cruel lo que hizo Hiei¿por qué lo trajo aquí si iba a sufrir de aquella manera? En cierta forma... se parecía a lo que me hicieron a mí.
-Es pronto para pensar en eso, por favor déjalo libre—Le pedí a Hiei mirándolo con seriedad, no me parecía justo lo que hizo.
-No lo haré, primero quiero ver que domines su mente, hazlo hacer cualquier cosa—Miré al pequeño youkai y me dio tristeza ver como retrocedía hasta ya no poder más y me miraba con temor... estaba temblando...
-No por favor... por favor se lo ruego... no me haga daño—Estaba al borde de las lágrimas¿yo haciendo suplicar a un youkai?... de alguna manera me hacía sentir mal.
-Hiei...
-No le pasará nada, solo quiero ver que manipules su mente, después de que lo hagas lo liberaré— ¿Podía confiar en eso?
-Promételo—Dije sin tono alguno en mi voz.
-Lo prometo, solo hazlo de una buena vez.
Me arrodillé frente a la jaula y aquel demonio se había hecho bolita temblando descontroladamente, solo acerqué un poco mi mano y traté de llegar a su mente... era raro, veamos... el Jagan ayudaba bastante, cerré mis ojos y comencé a sentir como claramente mi energía era combinada con la del Jagan, traté de hacerla llegar al youkai y después, al abrir mis ojos vi al youkai y este había dejado de temblar, su mirada se había extraviado y ahora sus ojos se encontraban en blanco, por lo menos ya no temblaba.
-Olvida lo último que sucedió hace unos... treinta minutos—Le ordené—Cuando chasquee los dedos despertarás y serás un youkai completamente distinto... más te vale dejar en paz a los humanos y a los hanyou— ¡No podía olvidarme de mi!
Chasquee los dedos y rompí la conexión que tenía con él, al instante el cuerpecito del youkai se cayó y poco a poco fue cobrando el conocimiento, miró confundido hacia todos lados hasta que su vista se topó con la mía.
-¿Dónde estoy?—De acuerdo, Hiei no lo había traído temprano, de seguro planeaba llevarme a 'cazar demonios' ya que ese ser diminuto no había permanecido en este lugar más de ese tiempo, su vocecilla era igual de chillona pero ahora era más calmada.
-Descuida, pronto regresarás al Makai—Le informé viendo como sonreía... me dieron escalofríos al ver una sonrisa... tan horrible.
-¡Gracias¡Gracias!—No era para tanto.
-Regrésalo—Dije fríamente a Hiei mientras me levantaba y lo miraba de frente.
-No tienes porque hablarme así, ya lo reformaste y aprendiste un poco más sobre el Jagan—No me digan que...
-¿Estabas fingiendo!— ¿Qué demo-!
-¿No te diste cuenta? Que mal sentido de la percepción tienes— ¿Quién se creía ese Hiei como para andar jugando conmigo así!—Eres taaan ingenua sin mencionar torpe— ¡Él si que me hace enojar!
-¡Cállate y llévatelo al Makai de una buena vez¡No puedo creer que tú me hayas hecho esto¡Eres un-...!— ¡Estaba sumamente enojada¡¿Cómo se atrevía a no decirme que no escarmentara a ese youkai¡Demonios!
-Si no lo hacía así nunca lo ibas a lograr.
-¿Quieres decir que todo lo tengo que aprender a la mala?
-Quizás... eres nueva en esto y no lo entenderías, tal vez a la larga comprendas.
-¡Pero-!—...el maldito se largó con el youkai.
Respiré cansadamente mientras me regresaba hacia donde estaban Yusuke y la maestra Genkai.
-¡Niña corre rápido y ven de inmediato!— ¡Huy¡Me llamaban!
Salí corriendo en dirección a Genkai pero sentí una extraña energía que se acercaba peligrosamente a mí, giré mi vista hacia la izquierda y pude ver como Yusuke me apuntaba con su dedo índice de la mano derecha y me lanzaba una extraña concentración de energía espiritual, no iba a dejar que me golpeara, nuevamente todo lo vi en cámara lenta, me detuve y salté para evitar el disparo que al chocar contra una de las paredes terminó destrozándola... ¿Qué habría pasado si me llega a tocar!
-¡Tonto¡Se suponía que debías de atinarle!— ¿QUÉ¡¿Ese disparo si era para mí!
-¡Se movió muy rápido¡¿Qué querías que hiciera!
-¿QUÉ!— ¿Cómo-!
-En verdad creí que caería... niña eres rápida, me sorprende que Yusuke no te haya golpeado.
-¡Pero-...¡Ustedes-...¡¿Cómo-...!
-Ese Jagan te está ayudando bastante—Aún traía la cinta en mi mano derecha de que estaba tan metida en mis pensamientos y no me la había puesto—El día de hoy practicaremos tu habilidad para esquivar y contraatacar los ataques de tus enemigos, comenzaremos por los de larga distancia... mejor vámonos hacia fuera—Dijo comenzando a caminar.
-... o.oUUU
-Descuida no creo que te pase algo malo, eres muy rápida... y tendrás que serlo aún más después de que pruebes algunos de mis ataques— ¿P-Por qué demonios Yusuke estaba tan feliz!
-¿Qué fue eso que hiciste?—Pregunté aún sin saber qué demonios era esa especie de rayo que había salido del dedo de Yusuke.
-Fue mi Reigun¿recuerdas la lucecilla que salió de mi dedo en casa de tus padres? Es lo mismo solo que este fue mucho más potente—Sin comentarios...
Ahora Yusuke comenzó a empujarme hacia donde se había ido Genkai¿qué iba a hacer ahora?
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-¡Argh!—Grité al sentir ardor en mi hombro izquierdo, Yusuke casi me golpeaba con su Reigun.
-¡Niña muévete más rápido¡Y tú Yusuke no tengas compasión!—Ordenó la maestra Genkai.
-¡SI!—Gritamos Yusuke y yo regresando al entrenamiento.
No podía comparar los ataques de Yusuke con los de los pocos youkais a los que me había enfrentado, Yusuke tenía un nivel mucho más alto, disparaba varias veces consecutivas y en ocasiones se me dificultaba de sobremanera el esquivarlos todos, ya es la tercera vez que casi me golpea de gravedad, necesito atacarlo... ¿Pero, cómo?
-¡Si no eres más rápida nunca podrás acabar con tu enemigo¡Has algo mejor que eso!— ¿Qué no ve el chico que estoy pensando!
Tenía que acercarme a él, el problema era cómo... un momento¿y si...?
Corrí lo más rápido que pude alrededor de él con la intención de confundirlo, cuando detuvo sus disparos creí que era el momento indicado, formé dos llamas en ambas manos y salté encima de Yusuke, junté el fuego reunido y se lo lancé como un lanzallamas.
-¿A quién atacas?—Me giré para ver a Yusuke suspendido en el aire justo detrás de mí— ¡REIGUN!—Me golpeó fuertemente en la espalda y caí al suelo... demonios... todo me dolía.
-¿Tenías que golpear tan fuerte?—Pregunté tratando de levantarme pero me dolía mucho la espalda y desistí de inmediato.
-¡Hey¡Me estabas presionando demasiado! Además¿creías que ese fuego no me haría nada, o qué¡Un ataque es un ataque!
-Ouch—Terminé por levantarme pero me sentía cansada, herida y sucia; no puedo creer que aun después de haberme atacado, el Reigun de Yusuke aún tenga efecto sobre mí ya que varias descargas de su onda espiritual recorrían mi cuerpo... demonios.
-¡Continúen!—Exigió la maestra Genkai.
-Genkai creo que me excedí un poco¿no crees qué lo mejor será que-?
-No tengo nada—De cualquier modo solo me dolía un poco pero de seguro era de esos dolores que se pasaban en un ratito—Continuemos, ya estaba a punto de golpearte.
-¿Estás consiente de que aún no sabes cómo atacar? No sabes de lo que eres capaz de hacer—Dijo Yusuke con seriedad.
-Ya veré qué hago—Respondí viendo como él se colocaba en aquella posición ofensiva.
-En ese caso... ¡Reigun!
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Yo me encontraba recostada sobre el suelo... y no era porque quisiera, sino porque no podía ponerme de pie; Yusuke me había disparado varias veces, para ser más exacta cinco en la espalda, dos en el brazo derecho y tres en el izquierdo... ¿Las piernas? Solo un disparo en cada una...
Yo solo logré golpearlo una vez... solo una... pero aparte le quemé parte de su camisa.
-Eres bastante buena para tu nivel—Dijo Yusuke sentándose a mi lado—Pero no puedes compararte conmigo, tienes que entrenar más para poder sostener una buena pelea.
-Algún día te daré una paliza—Le aseguré mientras intentaba levantarme pero un intenso dolor en el abdomen me lo impidió— ¿Tenías que golpearme tan fuerte?
-Créeme, si te hubiera golpeado fuerte ya estarías muerta—Vaya... solo eso me faltaba.
-¿Y mis golpes¿Por lo menos te dolió algo?
-Para serte sincero... me pudo mucho mi camisa... era una de mis favoritas—Quise reír un poco pero el abdomen me dolía¿qué rayos me había hecho Yusuke?
-Me siento muy cansada—Vi el cielo... estaba muy azul y aparte un intenso color rojo había comenzado a invadirlo...
-No me sorprende, tu poder espiritual por el momento es muy limitado y lanzaste demasiadas llamas, estás absorbiendo todo el que te quedaba... definitivamente no sabes lo que haces, me gustaría que pronto aprendieses, y por alguna razón algo me dice que tú naciste para esto pero antes tienes que aprender a controlarte—Dijo la maestra.
-Podría decirme cómo—Dije con un tono sarcástico.
-Comenté con Hiei que lo mejor era que te dejáramos aprender sola, que solo te diéramos los momentos justos para desarrollar tus habilidades—Hiei, Hiei¿cuántas veces ese niño de negro se iba a meter en MI entrenamiento?... creo que siempre, él también es como mi 'sensei'—Y concuerdo con eso, creo que debes de hacerlo más por ti misma que por nadie—... u.ú#
-Ya no importa eso... si tengo que aprender será ya—Dije poniéndome torpemente de pie—Vamos Yusuke hay que-...—Me caí de nuevo de rodillas, de repente me dolió terriblemente la cabeza más el abdomen y perdí el equilibrio.
-Lo mejor será que descanses, daremos por terminado el entrenamiento por hoy¡sólo mírate! Te golpee varias veces con mi Reigun, en verdad que no sé cómo le haces para estar consiente en estos momentos.
-¡No seas tonto!—Dije nuevamente levantándome—No tengo nada— ¡No tenía prácticamente nada¿Quién se muere por unos cuantos golpes¡Nadie!
-¿Estás segura?—Preguntó Yusuke levantándose.
-¡Claro que si!
-Entonces...—Desapareció, pero pude sentir su presencia detrás de mí y sentí un leve golpecito en un hombro que me dolió de sobremanera y otra vez me caí de rodillas, no creí que un roce tan débil pudiese causarme tanto dolor—Debes descansar.
-Mañana tienes escuela, en este mismo instante te irás a bañar y de ahí a la cama.
-¡Pe-!—Iba a protestar, sin tomar en cuenta el dolor, esto me estaba agradando... eh, un poco.
-¡Silencio¡Yusuke llévatela y que no gaste más energía!
-Bien—Tomó mi brazo y lo coloco detrás de su cuello procurando que no me lastimase más... ¡No era un bebé!
Pero cuando iba a protestar de nuevo mis costillas volvieron a dolerme, quizás si estaba cansada... no, en verdad que estaba cansada, entraría al templo, me bañaría, comería algo y me iría directamente a la cama... sin importarme que apenas el crepúsculo comenzara a aparecer en el horizonte... ¿Por qué cuando de verdad me intereso por algo parece que todo el mundo está interesado en impedirme que lo haga?
Era demasiado temprano.
Pero yo estaba muy cansada.
-Lo hiciste bastante bien, ten por seguro que en unos cuantos años más ya estarás en un buen nivel... siempre y cuando no flaquees en los entrenamientos claro—Entrenar... escuela... tareas... más golpes de Yusuke... quizás en unos cuantos años esté más muerta que nada.
-¡Oh¿Qué le pasó?—Preguntó Yukina alarmada al ver el estado en el que me encontraba.
-No es nada, solo necesito un baño y ya—Dije deshaciéndome de Yusuke y tambaleándome hacia mi habitación.
-¿Estás segura de que-?
-¡Si Yusuke estoy segura!—Cerré mi puerta y al apoyarme en ella lentamente me resbalé hasta sentarme en el suelo... el baño en mi cuarto nunca me había parecido tan lejano.
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-¿Escuela¿Tú también vas a ir a esa escuela ningen?— ¿Tanto le sorprendía a Hiei?
-Si, tengo que estudiar y ver si los profesores me dan una oportunidad más para hacer los exámenes y recuperarme conforme a trabajos se refiere—Dije haciendo un gran esfuerzo por no retorcerme a causa del dolor.
-Tonterías—Dijo dejando su plato vacío en la mesa y saliendo del comedor.
-¿A dónde vas?—Le preguntó Yusuke.
-No te interesa—Nos dio la espalda a todos y caminó fuera de nuestra vista.
-¿Siempre es así?—No lo entendía, a veces era tranquilo, reservado, e incluso agradable... pero en otras ocasiones era irritante, molesto y también insoportable, simplemente no lo entendía.
-Si, no conozco a alguien que pueda soportarlo por mucho tiempo, solo Kurama—Solo Kurama...
-¿Por qué?
-No lo sé, creo que es porque ambos tienen mucho en común. Ambos son demonios poderosos, ambos son reconocidos en el Makai... son muy parecidos.
-Ya veo...—El Makai... me gustaría ir algún día al Makai... por voluntad propia claro.
-Ya es tarde niña, vete a dormir—Dijo la maestra bebiendo té, yo mientas tanto veía el extraño reloj que estaba colgado a la pared y deducía la hora...
-¿A las siete de la tarde?— ¿Conocían a alguien que se fuera a dormir un domingo a las siete de la tarde?... yo no quería ser ese 'alguien'.
-Si ¬.¬
-Bien, me voy—Al momento de levantarme tuve que hacer un GRAN esfuerzo para no volver a sentarme, mi abdomen me dolía junto con las costillas y algunas partes del resto de mi cuerpo, Yusuke golpeaba fuerte...
-Alex...
-¡Me voy a dormir!—Dije alegremente arrepintiéndome de eso ya que forcé a mi estómago y me dolió, pero no dejé de sonreír para irme así hasta mi cuarto donde me derrumbé en la cama durante algunos minutos.
Cuando estuve a punto de quedarme dormida recordé que al día siguiente tenía escuela, me daba pereza el levantarme temprano y aún tenía que poder el despertador. Con casi todo el arrepentimiento de que le dijera a Genkai que me permitiera regresar a la escuela, me levanté del suave colchón y me dirigí a tomar un baño...
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-¡ARGH!—¡Maldito Yusuke!
¡Maldigo a la estúpida agua caliente que hizo que mis estúpidas heridas me ardieran, maldigo a sus estúpidos golpes, a su estúpido Reigun y a su maldita velocidad!
Todo me ardía T.T
-¿Alex, estás bien?—Preguntó a lo lejos Yukina.
-Eh... ¡Si¡Estoy bien, no se preocupen!—Maldito Yusuke.
-¿Estás segura?
-Si-Yukina-estoy-segura.
-De acuerdo, pero si pasa cualquier cosa solo háblame¿si?
-¡Si, gracias!
Tendría que dejar de maldecir a Yusuke, después de todo, él lo hacía por mi bien...
¡Al que tendría que maldecir es a Hiei!
¡Ese youkai de fuego es el que un día de estos va a hacer que me salga una úlcera!
Respiré hondo... tenía que calmarme... Hiei no tenía la culpa... de hecho nadie la tenía, esto tiene que ser así... solo espero no morir.
¿Por qué¿Por qué me tenían que suceder estas cosas¿En verdad me lo merecía? He desarrollado la ideología de que todo lo que nos sucede ya sea bueno o malo es porque no lo merecemos... ¿En verdad me lo merecía? Yo ya tenía una idea de lo que iba a ser mi futuro, tendría un trabajo 'normal', sería una persona 'normal', tendría una vida 'normal'...
Cuando ya tenía mi pijama puesta tomé mi mochila y revisé mi horario... primero español... después inglés... de ahí a física... mañana sería un día bastante difícil. Aparte de que no tenía la tarea y... rayos a pedir cuadernos... definitivamente en poco tiempo voy a morir de cansancio.
Como ya no podía más, me tiré encima de mi colchón y terminé en un profundo sueño, en verdad que necesitaba descansar.
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-Oye— ¿Alguien me habla? No me importa, solo quiero dormir.
Ignoré a aquella voz que seguramente era parte de un condenado sueño en el que no me querían dejar dormir y me acomodé mejor en mi cama / colchón.
-¡Despierta!— ¡Tenía mucho sueño¡¿Cómo quería que me despertara!
-Cállate—Le dije según yo a ese 'alguien' en mi sueño.
-Maldita sea—Un momento... solo había una persona que era capas de decir esas palabras en ese tono. Pero sentí como cruelmente me quitaban las cobijas que me cubrían.
Me desperté MUY enojada deteniéndome un poco ante el dolor que crecía en mi abdomen, pero cuando me senté para buscar algo con que cubrirme (de nuevo) me topé con un par de ojos rojos que me miraban con algo de incredulidad.
-¿Qué rayos haces aquí?— ¿Por qué entraba a MI cuarto, me quitaba MIS cobijas de encima e interrumpía MI sueño?
-Son las seis de la mañana—Se limitó a decir.
-¿Y?— ¿Creía que me importaba si eran o no las seis de la mañana, o qué?
-Escucha, no estoy aquí por que quiera, Yukina me pidió que viniera a recordarte que entras a esa escuela ningen en una hora y media.
-...si¿y eso qué?... ¬.¬
-Por si no lo has notado... tu 'escuela' está del otro lado de la ciudad, y si quieres llegar a tiempo tienes que irte ya ¬.¬
...escuela... muy lejos... llegar a tiempo... seis de la mañana...
-¡Demonios!—Exclamé levantándome de un brinco de la cama y volviéndome a sentar de inmediato sobre esta, se me olvidó por completo mi dolor en el abdomen.
-¿Qué pasa?—Preguntó Hiei arrodillado junto a mi cama.
-Nada—Dije poniéndome de pie y comenzando a andar hacia el armario, busqué mi uniforme (el deportivo de repuesto que había logrado 'rescatar' de mi casa) y me dirigí al cuarto de baño a cambiarme sin demora.
-Espera.
-¡No tengo nada!—Fue lo último que le dije un tanto irritada antes de cerrar la puerta frente a un Hiei algo enfadado.
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-¿Es el abdomen verdad?
-Claro que no.
-¿Por qué lo reprimes tanto?
-¡Nada¡Entiende que no tengo nada!— ¡Con ese tono sentía como si se burlara de mí!... sinceramente, no dudaba que lo hiciera.
-Deberías de admitirlo ahora que puedes.
Hiei no había dejado de cuestionarme (creo que con burla) desde que salí del baño y todo me molestaba de sobremanera.
-¡No hay nada!
-¡No me creas estúpido porque no lo soy!
-¡Si no lo eres entiende que no tengo nada!
-¡No tienes porque decirlo, de todos modos tu youki está muy bajo y claramente se puede ver en tu semblante el dolor que te causa el hablar!
No le respondí, solo seguí caminando hacia la cocina en donde se encontraba Yukina haciendo alegremente el desayuno, se ve que aquí todos madrugan, la maestra Genkai también se encontraba despierta solo que ella estaba sentada en la mesa del comedor viendo el periódico y tomando una taza de café, el televisor se encontraba encendido.
-Buenos días—Saludé mientras me sentaba frente a la maestra Genkai. Ella solo me vio por unos instantes, dijo algo parecido a 'hola' y regresó su vista al periódico.
-Buenos días Alex¿descansaste bien?—Preguntó alegremente Yukina... en realidad siento como si apenas hubiese dormido cinco minutos.
-¡Claro! Aunque estoy que me muero de hambre—Confesé viendo como ella nos acercaba los platos a mí y a la maestra.
-Yukina quiero que la revises después del almuerzo por favor—Dijo Genkai sin dejar de mirar la sección de 'sociales'.
-¿Qué!— ¿La maestra sabría?
-¿Por qué maestra?—Preguntó Yukina algo confundida.
-Solo quiero que le cures una de sus costillas, la tiene algo fracturada y también quiero que veas si le duele alguna otra cosa por favor.
-Por supuesto—Pero... ¿Cómo supo lo de...?—Joven Hiei¿no desea acompañarnos?
-Yo-...— ¿Soy yo o Hiei se puso nervioso?—Yo preferiría irme—Se dio media vuelta pero Yukina se acerco a él y lo tomó del brazo.
-Vamos, no sea tímido, en verdad nos gustaría almorzar con usted—Yukina comenzó a jalarlo hacia la mesa y lo sentó junto a mí... solo lo miré con cara de: '¿No qué no?' ¬.¬
-Ni una palabra u.ú—Dijo visiblemente enfadado.
-Je, si sigues así te va a salir una úlcera— ¡Era verdad¿Y ahora quién era el débil, eh?
-Tonterías—Yukina le dio su plato a Hiei y ambos comenzamos a comer, este como que no quería probar los alimentos pero claramente se le veía la cara de: 'No-sé-que-es-esto... pero lo hizo Yukina...'. Pobre... ¡Nah!
Al terminar vi el reloj que se encontraba en la pared, era bastante raro, tenía unos símbolos un tanto extraños que no pude reconocer solo me guié por el orden en el que se encontraban... según yo eran las... seis cuarenta... aún tenía cuarenta y cinco minutos para llegar a tiempo.
-Maestra Genkai ya me voy a la escuela—Le anuncié a la maestra mientras me ponía de pie un poco dificultosamente y ella se giraba para verme.
-Yukina.
-Si maestra—Yukina se acercó a mí y me miró interrogante— ¿Dónde te duele?
-Yo...—Me quería ir.
-Vamos no seas tímida, dime donde te duele y podré curar tus heridas—Si lo ponía de ese modo...
-Aquí—Dije poniendo mi mano izquierda en mis costillas del lado derecho, ahí era en donde me dolía... regularmente solo tenía ese dolor cuando me ponían una patada o un golpe muy fuerte... pero ahora esa casi todo el cuerpo y ahora eran los golpes de Yusuke... muy distinto u.ú
-Haber...—Descubrió un poco mis costillas para que yo viera que había una especie de bulto¡eso yo no lo tenía hace unos momentos, sino me habría dado cuenta!—Te debe de doler mucho¿por qué no nos dijiste? No sé cómo aguantas esto, esta parte que se ve es parte de la costilla fracturada, Alex... para la próxima avísanos no quiero imaginarme lo que hubiera pasado si sales con esa costilla así—Puso su mano encima del 'bulto' y una calida onda espiritual comenzó a emanar de ella, el bulto poco a poco fue desapareciendo y el dolor fue cesando.
-Gracias—Dije cubriéndome y sintiéndome mucho mejor.
-Y no sólo eso, revisaré el resto de tu cuerpo no me sorprendería si tuvieras alguna otra lesión—Según yo no tenía nada.
Después de curar el resto de mis supuestas 'heridas' (yo sólo sentía el dolor nunca tomé en cuenta que fuera una lesión o algo así) tomé mi mochila que había dejado junto a la silla y la colgué sobre mi hombro.
-Tienes que venir mañana temprano después de la escuela, no quiero ningún retardo sino mandaré a Yusuke y ya sabes como es.
-Eh... d-de acuerdo .U
Vi de reojo a todos y me salí corriendo de la cocina... me pregunto si Yusuke ya se habrá levantado... ¡No¡Hay que concentrarse en cómo rayos voy a llegar a la escuela a tiempo! En el autobús no... Es demasiado lento¿un taxi? No tengo dinero... tendrá que ser...
-¡Corriendo!—Declamé sujetando mi mochila y comenzando a correr como nunca antes lo había hecho... eh, súper rápido.
Al ir corriendo y ver toda la ciudad, me di cuenta de que Hiei y Kurama no eran los únicos demonios en el Ningenkai, vi varios cuernos en varias cabezas, varios disfraces que usaban los youkais para confundirse entre los humanos... en fin, había una gran cantidad de seres sobrenaturales que habitaban en la ciudad.
Cuando llegué a la escuela lo hice como si no hubiese pasado nada...
-¿G-Gómez eres tú!—No puede ser.
-Eh... hola .UUU—¿Y ahora qué?
-¿Cómo que hola¿¿¿Estás bien¿¿¿Por qué no venías¿¿¿Qué pasó?—Varios compañeros se habían reunido alrededor mío y comenzaban a hacerme demasiadas preguntas.
-Demonios—Pensé mientras esperaba a que todos se callaran.
-¡Habla!—Damn...
-Pueees... yo...
-¡Ningen!—Escuché la voz de Hiei fuera de la pequeña multitud que me rodeaba, él estaba sosteniendo un paquete.
-¿Q-Qué haces aquí?—No me digan que me iba a poner un entrenamiento más.
-Yukina te manda esto—Dijo abriéndose paso y entregándome el paquete... tanto yo como el resto de mis compañeros lo veíamos completamente extrañados de su visita.
-Gra-Gracias... creo—Al terminar de decir esas palabras todo a mi alrededor se puso de un color violeta bastante claro y todo se congeló.
-No te preocupes, tengo que hablar contigo y no quiero que estos ningen escuchen.
-¿Tú hiciste esto?
-Tengo poco tiempo así que escucha, procura controlar tus poderes, no te quites la cinta de la frente y no le comentes nada de esto a nadie, ya tenemos a demasiados humanos involucrados, lo mejor para todos ellos es no saber nada.
-¿Y qué se supone que les diga? No es que tenía planeado contarles la verdad, pero¿qué se supone que les vaya a decir?
-Inventa algo.
-Wow, que gran ayuda ¬.¬—De ahí en adelante todo volvió a la 'normalidad'.
-¿Alex quién es él?—Preguntó una compañera.
-Eh... él... él es... o.oUUU— ¡No puedo creer que haya olvidado su nombre!
-Hiei ¬.¬—Me recordó de mala gana.
-¡Ah, si¡Él es Hiei! .UUU
-¿Y qué hace aquí¿Qué es tuyo?—¡Preguntaban demasiado!
-Yo me largo—Dijo el niño de negro dándose media vuelta.
-¡Espera¡No puedes dejarme así como así¿Qué se supone que les diga?— ¡No se podía ir! Por lo menos me tenía que decir... eh... ¡Algo!
-Diles lo que quieras—Dijo comenzando a caminar hasta que se perdió de vista... el condenado si se fue... pero si dijo algo... ¡Aunque no me sirvió de nada! . #
Me asomé un poco y vi que en el paquete había un apetitoso almuerzo... ¡Gracias Yukina! o
-¿Quién era ese? Anda dinos.
Esto no estaba bien u.ú
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Tiempo de llegada... 13 de Marzo del 2005, Domingo, 7:36 p.m.
Chequen la fecha... en estos momentos tengo problemas con el capítulo 14! Solo estoy en espera de un verdadero milagro ToT
Me avisan cuando esa mierda de q ya nu se pueden responer los reviews se terminep.
