Una vida 'normal'

By Alex-Wind

Tiempo de partida... 24 de Marzo del 2005, Jueves, 11:16 p.m.

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CAPÍTULO 6

EL MAKAI

El resto de la tarde / noche conocí mejor al señor Yomi y a su hijo Shura, me dijeron que Yomi había perdido la vista permanentemente en una batalla y que por eso sus ojos siempre se mantenían cerrados, Shura, era más que nada una especie de clon del señor Yomi ya que había nacido en una cápsula de desarrollo o algo así con ADN de su 'padre'... al poco rato Yukina nos trajo un poco de té y galletas mientras que la maestra Genkai se unía a la conversación. Kuwabara se fue después de un par de horas pero nosotros no detuvimos la charla que llevábamos desde hace un buen tiempo.

-¿Yusuke a ti no te gustaría venir con nosotros también?—Sugirió Yomi con una sonrisa... aunque ya me parecía que íbamos demasiados si Yusuke nos acompañaba.

-Lo lamento pero no puedo, mi excusa para estar aquí era Alex pero ahora que ya se va tengo que regresar con Keiko—Esa novia de Yusuke era... a veces me daba miedo.

-Ya veo... entonces prepárate, porque la próxima vez que veas a Alex tendrá un nivel más alto, admito que tú, Hiei y la maestra Genkai han hecho un excelente trabajo con ella en un año y medio, pero en el Makai podrá aprovechar sus habilidades mucho mejor.

-Ya veremos Yomi—Miré mi reloj, era... ¿Media noche!

-Te recomendaría que no te lleves eso—Dijo Shura refiriéndose a mi reloj—En el Makai no te servirá de nada, el ambiente que hay ahí no permite el funcionamiento correcto de los aparatos ningen—Demonios.

-¿Entonces cómo se supone que sabré la hora?—Pregunté usando un tono de voz un tanto desafiante mientras que Shura se acomodaba mejor en su silla.

-No creo que te vayas a preocupar mucho por eso.

-Sin embargo ya es tarde—Yusuke se había puesto de pie— ¿Genkai te molesta si ellos se quedan por esta noche?

-Claro que no—Dijo sin mirar nada y bebiendo su té.

-Hay varias habitaciones libres junto a la de Alex¿no les molesta?—Preguntó Yukina.

-Donde sea está bien—Aseguró Yomi levantándose.

Todos nos pusimos de pie y cada quien se fue a su habitación, Yukina me pidió que les indicara las suyas a nuestros invitados y el estar más de un año en ese templo ha ayudado a que lo conozca a la perfección. Junto a mi habitación había varias más, sin embargo, eran muy pocas las personas que vivían aquí como para poder ocuparlas todas.

-Pueden tomar la que gusten, tienen varias para escoger como pueden ver—Les dije ya estando frente a los dormitorios.

-Yo quiero esta—Dijo Shura entrando a la habitación que estaba junto a la mía del lado izquierdo.

-No tengo otra opción, muchas gracias Alex.

-Buenas noches—Le contesté, mientras que el señor Yomi me hacía un gesto con su mano y entraba a la habitación que estaba junto a la de Shura.

Entré a mi propio cuarto para ver que en la ventana se encontraba Hiei sentado sobre el marco de esta... definitivamente tendría que hacer algo con eso de que cualquiera entraba y salía de MI habitación cuando quería... y en especial porque ese 'cualquiera' no era yo.

-Tengo que hablar contigo—Dijo volteándome a ver.

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No había ido a la escuela, era viernes, después de vestirme con una pantalonera azul marino, camisa de manga corta gris, mis tenis, y una chamarra igualmente azulada comencé a empacar algo de ropa, comida, etc., cuando estaba justo a la mitad de terminar todo, Shura entró a mi habitación.

-Hola—Saludó mientras miraba a su alrededor, con ese pequeño cuerno en la frente me decía que no salía mucho del Makai... aparte, tendría que encargarme de ese asuntito con mi cuarto: era demasiado vulnerable ante los 'intrusos'.

-Hola Shura¿ya estás listo para irnos?—Dije cerrando la mochila de la escuela, era pequeña y yo no quería llevar demasiadas cosas.

-Yo soy el que debería de preguntar eso, mi padre y Hiei ya están listos, me dijeron que viniera a apresurarte; el desayuno ya está listo y... creo que solo faltas tú en esa... ¿Cocina?—Dijo, tal vez, intentando recordar el nombre del lugar.

-¿Cuál es la prisa?—Le seguí preguntando para ganar algo de tiempo.

-Nos enteramos de que cerca de-... ¡Demonios! Eh... ¡Me voy!— ¡Ahora me iba a decir!

-¿Cerca de dónde hay qué?— ¡Tenía que saberlo!

-¡Yo no dije nada!—Salió corriendo y ya no lo pude detener... ¡Damn!

Bastante enojada salí de mi cuarto y fui a la cocina, ahí se encontraban todos desayunando.

-¡Hasta que llegas¡Cualquiera diría que no te quieres ir!—De todos modos ya no podía dar marcha atrás Yusuke.

-Me quedé dormida—Mentí mientras dejaba mi mochila junto a la puerta, ahora que veía bien a todos, ni el señor Yomi, ni Shura, mucho menos Hiei llevaban mochila ni nada para el Makai...

Me senté en la mesa junto a Shura mientras Yukina servía mi plato y me lo entregaba sonriendo como siempre... apuesto a que sería más feliz si conociera a su hermano.

-¿Cómo es el Makai?—Pregunté a la mitad del desayuno.

-Creo que te agradará. Es muy bello si lo examinas adecuadamente—Dijo el señor Yomi.

-Hay un lugar en especial, le dicen el Lago de Plata, creo que lo encontrarás interesante. Podría llevarte ahí si quieres—Por alguna razón Hiei casi escupe el jugo de naranja al escuchar la proposición de Shura.

-¡Claro!—Ahí Hiei si escupió el jugo de naranja.

-¡Cielos!—Yukina se apresuró a tomar un trapo para limpiar el pequeño desastre del niño de negro.

-L-Lo lamento—Se disculpó nerviosamente Hiei.

-Descuida, no pasó nada— ¿Por qué diablos Hiei no se lo decía? Según lo que me había dicho Yukina, ella sólo está en el Ningenkai porque busca a su hermano que puede estar entre los ningen, aparte le pidió a Hiei que lo buscara por ella en el Makai...

Cuando terminamos fui corriendo a mi cuarto y tiré mi mochila sobre la cama, regresé rápidamente a despedirme de Puu y al regresar (de nuevo) con el resto recordé un dato muy importante que estuve a punto de pasar por alto.

-¿Yusuke podrías darle una explicación a mi familia y también a la escuela sobre dónde me encuentro? No tuve tiempo de hacerlo yo misma—Yusuke podría hacerlo.

-Seguro, de todos modos quiero postergar un poco mi regreso, no sé qué regaño me de Keiko por mi larga ausencia.

La maestra Genkai y Yukina me desearon suerte, mientras que Yusuke me aseguró que quería pelear conmigo en cuanto volviéramos a vernos, lástima que no estaba Kurama para despedirme de él... es tan lindo...

-Vámonos—Dijo Shura dándome un leve empujón lo que provocó que casi me cayera y comenzando a caminar hacia la profundidad del bosque.

Era un hermoso día, el sol brillaba, las aves cantaban animadamente, e incluso algunas ardillas correteaban por el lugar.

Pero en segundos todo cambió.

Nos acercamos a una cueva que emanaba un ambiente que inquietaría a un humano cualquiera, sin embargo, a mí no me parecía tan desagradable. Al ir avanzando por el oscuro camino, varias luces de colores se fueron viendo poco a poco hasta que estas formaban un círculo cuyo centro era completamente negro.

Por alguna razón el señor Yomi y su hijo bajaron considerablemente su youki.

-Este es uno de los tantos portales al Makai, hay varios tipos diferentes de ellos y cada uno te envía a una zona distinta del Makai. Creo que lo mejor será que no te alejes mucho al momento de entrar—Me aconsejó Shura.

-Vamos—Dijo Hiei quien estaba algo irritado... ¿Sería por lo que me dijo ayer?

Primero entró el señor Yomi, después me tocaba a mí... me detuve justo enfrente del portal.

-¿Qué pasa?—Shura estaba atrás de mí, quizás un tanto impacientado.

-Eh... espera un momento¿quieres?—No estaba lista... aunque sólo necesitaba unos segundos para prepararme, tomar aire y-

-¡Entra de una vez!—Ahora Hiei me había empujado y atravesé torpemente el portal.

Todo era negro, sentí que caía en un vacío incierto hasta que mis pies tocaron un aparente 'suelo' que no se veía en absoluto y como consecuencia terminé por golpearme en la supuesta 'superficie'.

-Se suponía que no debías de caerte—Linda broma Yomi, sólo te la paso porque me ayudaste a ponerme de pie, pensé mientras me revisaba un poco.

Detrás de mí, en instantes, aparecieron Shura y Hiei. Después vi a mí alrededor y noté que no había nada, todo estaba completamente negro, de puro milagro veía a los que venían conmigo.

-Andando, la frontera no está muy lejos de aquí—Yomi comenzó a caminar en dirección... a mi parecer, a ninguna parte.

En pocos minutos vi por el suelo algo que brillaba, si no resplandeciera tanto en un tono amarillo, diría que era como la parte inferior de una cerca que había sido cortada... ¿Era el famoso Kekai que había sido retirado para que los demonios de nivel superior puedan viajar al Ningenkai? Y si había sido retirado para que los youkais más poderosos pudieran entrar¿por qué Yomi y su hijo Shura bajaban su nivel de energía?

-Vengan conmigo. Será una larga caída—Yomi se había dirigido hacia nosotros, Shura caminó hacia él y se colocó a su lado, Hiei avanzó y me hizo una señal para que hiciera lo mismo.

En cuanto los tres estuvimos cerca de Yomi, este creó un campo de energía que nos cubrió y que de inmediato comenzó a moverse, avanzó hasta que una esfera de luz blanca apareció frente a nosotros y se expandió hasta tragarse el campo de energía creado por Yomi. Cerré mis ojos ya que el resplandor era demasiado intenso y al sentir que este era más tolerable y reanudar mi vista, vi cómo estábamos suspendidos en el aire a una altura a la que jamás había estado.

-Son solo unos seiscientos metros, no te preocupes— ¿S-Seiscientos...? Por alguna razón comencé a sentir náuseas... eh... muchas náuseas.

El descenso a unas tierras pobladas con una gran extensión de flora fue lento... ¡Y muy horrible! Las náuseas comenzaban a hacerse más intolerables y-...

-Señor Yomi... ¿Podría apurarse?... no me siento muy bien que digamos y-...—Puse mi mano sobre mi boca. Iba a vomitar... ¡Seguramente iba a hacerlo!

-¡Está bien sólo-...! Sólo procura aguantar ..UUU

¡Esto era lo más embarazoso que podía pasarme! Mi primera visita al Makai y la arruino con esto¡no puedo creerlo!... ... ... con decir que cuando era más pequeña y que viajábamos en el auto yo me mareaba muy feo... ¡Demonios!

En cuanto tocamos tierra y el señor Yomi desapareció el campo de energía, yo salí corriendo hacia unos arbustos y... ya se han de imaginar -.-UUU

-Tenemos más trabajo del que creí ..UUU—Escuché que dijo Yomi.

-No sabía que los ningen se mareaban tan fácil ..UUU

-Acostúmbrate, nunca sabes lo que va a pasar con esa niña u.úU— ¡Hiei no tenía porque decir eso!

Cuando me sentí mejor y me limpié un poco, regresé con mis acompañantes... ¿Por qué demonios se me quedaron viendo de esa manera!

-Bien... ¿Y ahora qué¿A dónde iremos, o qué haremos?—No iba a dejar que se me quedaran viendo como idiotas todo el tiempo.

-Pues... teníamos planeado tener como primera parada las montañas, en ellas hay varias cosas que te pueden ayudar—Escuchando a Shura vi a mi alrededor y no encontré ninguna montaña cerca de donde estábamos... bueno, había muchos árboles, pero incluso con ellos se puede saber cuando hay montañas o no, y en este caso no-las-había.

-Pero, no hay ninguna montaña cerca de aquí—Le dije con un tono casi sarcástico.

-Están a cuatro días caminando—Comenzó a explicar Yomi—Pero en medio del camino hay un pueblo, haremos una corta parada ahí para descansar. Mientras tanto hay que comenzar a andar por el único sendero que hay cerca—A cuatro días... ¿Quiere decir que el pueblo, y es decir el PUEBLO más cercano esta a dos días de aquí caminando!

No podían hacerme eso.

Sin embargo lo hicieron.

Seguimos un camino que era sólo tierra aplanada sin ningún obstáculo grande en él, varias plantas, árboles e incluso los animales me resultaban desconocidos y también muy extraños; algunos eran de color azul, rojo... ¿Rosa¡¿Tenían que ser rosas! Vi a una serpiente que tenía cinco ojos y era de color púrpura... sin contar aquella planta que tenía muchos dientes y babeaba... muy bien¿esto era el Makai? Lo veía como un simple bosque en donde habían criaturas que parecían el resultado de experimentos científicos fallidos y que habían mutado hasta dar más terror que Kuwabara por las mañanas (créanme, NO quieren ver eso).

-Mira todo a tu alrededor, te aseguro que esto no lo vas a encontrar en el Ningenkai, sólo relájate y disfruta del via-...—El señor Yomi no había terminado de hablar después de lo que se sintió. Varias presencias se habían reunido a nuestro alrededor, eran demasiadas... aunque su nivel no era muy alto, quizás eran demonios de la clase D...

-¿Otra vez? Hace cinco meses no había ladrones por estos rumbos—Exclamó Shura.

Hiei sólo sacó la katana y me dirigió una mirada que decía claramente que yo debía de hacer lo mismo. Obedecí sin hacer ningún reproche.

Los cuatro nos acercamos para cubrirnos la espalda unos a otros. Las otras apariciones se acercaban rápidamente... en verdad que eran muchos.

-No se separen, es lo que quieren para matarnos— ¿Matarnos¿Por qué siempre alguien tenía que morir? Si decía eso, Yomi ya ha de haber tenido experiencia en esto... en realidad no lo dudaba. En cuestión de segundos varios demonios saltaron de los arbustos sobre nosotros con diversas armas en sus manos. Cuchillos, katanas, hachas, lanzas, era mucha la variedad. Lo que de verdad importó fue que no pudimos mantenernos juntos. Tuvimos que separarnos para evitar el primer golpe y a partir de ahí, cada quien se preocupó por sí mismo.

Cuatro demonios nos lanzaron cuatro piedras cristalinas de diferentes colores a cada uno y aunque intentamos golpearlas, desviarlas, y hasta destruirlas; esas piedras atravesaban todo como si fueran fantasmas y nos golpearon a cada uno de nosotros. Al golpearme en el estómago un gran resplandor me rodeó y al ceder me vi en otro lugar completamente sola. Estaba creo que en el mismo bosque pero ni una alma se encontraba a mi alrededor.

Ahí salieron más ladrones... ya no estaba tan sola después de todo.

-¿Un hanyou¿Qué hace una hanyou en el Makai¿Por qué no te largas con los asquerosos humanos¡Te ves mucho mejor con los de esa insignificante raza!

No le contesté, era tal mi enojo que ninguna frase ofensiva para aquel ser que parecía una gran lagartija se me venía a la mente, simplemente sujetaba la katana con demasiada fuerza, y mi brazo comenzó a temblar de sobremanera.

-¡Muere hanyou!—Se había aproximado hacia mí corriendo lo que seguramente para él era 'rápido' con una enorme hacha en sus manos... pobre idiota.

Con un movimiento ágil lo atravesé sin tocar ningún órgano vital y el tipo-lagartija se quedó retorciendo de dolor en el suelo. Los puntos más vulnerables del cuerpo... gracias a la maestra que me los enseñó.

Giré mi cabeza y el resto también se acercaba a mí corriendo con sus armas a lo alto de sus cabezas con la idea de que podían matarme.

Ahora mi entrenamiento se pondría a prueba.

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Una hora... ¡Estaba segura de que una hora había pasado y ya no aguantaba a los tipos que no se habían muerto después de que arrasé con ellos!

-Maldita hanyou... ya verás cuando el resto llegue...—Ya tenían más de media hora diciendo eso.

-Si es que llegan... ¿Por qué diablos no vienen por mí?— ¡Ya era medio día y ningún rastro de Hiei, Shura o Yomi!

-No dudes que tus compañeros estén muertos... de seguro los más fuertes del grupo ya fueron a donde están ellos y-...—No dejé que terminara y le di una patada en su estómago.

-¿Podrías callarte? No tienes una voz muy agradable que digamos—En realidad no la tenía... su voz era chillona, gruesa y no me agradaba en nada.

El tipo guardó silencio mientras que el resto que estaba en el suelo (igual que él) y trataban de curarse las heridas que tenían, a varios no sólo los atravesé una vez...

-Si se van y me dejan sola juro que se arrepentirán—Les aseguré a los ladrones que silenciosamente se habían puesto de pie y ahora intentaban huir de mí... ¡No podía quedarme sola¡¿Qué tal si aparecía algún loco y quería hacerme algo!... bien, ese fue un comentario tonto ¬.¬U

Después de mi discurso los ladrones se detuvieron en seco y algunos intentaron huir corriendo lo más rápido que sus piernas les permitieron, pero tal y como se los había prometido, iba a hacer que se arrepintieran. De todos modos no tenía nada mejor que hacer en ese momento.

Corrí y uno por uno de un solo golpe (no muy fuerte) a todos y a cada uno de ellos los fui regresando a donde me habían llevado con esa extraña piedra, ahora más golpeados, sucios... algunos, y más adoloridos que antes. Tomé a uno por la camisa y le acerqué la katana al cuello.

-¿Alguien más se quiere ir?—Pregunté con malicia mientras el resto se agrupaba y se sentaba en el suelo... ahí recordé cuando el profesor del gimnasio no iba y yo tenía que dar las clases... no era tan mala... ¿verdad? Ahí me di cuenta de que ya no me molestaba tanto el golpear a los que realmente se lo merecían.

Pasó un buen rato para cuando estaba más que aburrida. No percibía ningún rastro de Hiei, Shura, ni del señor Yomi. ¿A dónde los habrán enviado¿Se encontrarán bien¿Qué tan fuertes serán los más poderosos de esa banda de ladrones¿Y si tienen que pelear en contra de ellos?

-Cuenten algo, estoy muy disgustada—Les dije a los ladrones con intención de mejorar mi comunicación con ellos, tal vez funcionaría.

Entre ellos cruzaron varias miradas confundidas y después todas ellas se posaron sobre mí... decían claramente: 'Está loca'.

-¡Estoy aburrida!— ¡Me estaba enojando!

-Eh... pues nosotros...—Como que no sabían lo que debían de decir, tenían bien claro que yo los podía matar cuando yo quería... no tenía planeado hacerlo.

-Bueno, entonces creo que debería de hacerles algunas preguntas—Con este comentario todos parecieron haberse puesto MUY nerviosos— ¿Quién los envió, y por qué?— ¿Tanto me interesaba? En realidad no, solo quería perder el tiempo.

-...—Silencio... me irritó el que se quedaran callados.

-DIJE, que quiero saber quién los envió ¬.¬—Ahí elevé un poco mi poder espiritual.

-S-Somos una organización libre, no recibimos órdenes más que por parte de nuestro líder—Dijo tímidamente uno de los ladrones más enanos.

-¿Y quién es su líder?—No me importaba, si cuando ya no tuviera más preguntas que hacerles Hiei o quien fuera no llegaba... haber qué hacía con ellos.

-Es el señor Suzaku... él nos ordenó atacar, robar y si podíamos matar a todo aquel que entrara en nuestros dominios—Me gustaba que me obedecieran... un momento¿Suzaku?... yo ya había escuchado ese nombre antes, pero¿dónde?... ... ... ¡Con Yusuke!

FLASH BACK

-¿C-Cuánto tiempo me falta?—Pregunté con voz casi entrecortada.

Yo me encontraba con ambas manos hacia el suelo y los pies al aire... la única diferencia en este 'entrenameinto' a uno más 'normal' era que debajo de mis manos habían dos pequeños picos de piedra MUY afilados, yo tenía que crear dos esferas de energía (una en cada mano) para que estas se encontraran entre yo y los picos y así éstos no me atravesaran nada.

-Unas...—Miró el reloj en la pared—Tres horas— ¡Ya habían pasado como cinco!

Pero antes de que le hiciera cualquier reclamo a Yusuke, la puerta del cuarto de meditación se abrió para que apareciera una joven de cabello azulado, largo y sujetado en una coleta alta, la chica estaba vestida con un kimono rosa.

-¡Botan¡Qué sorpresa¿Qué estás haciendo aquí?—Yusuke la conocía.

-Yusuke es muy importante, se requiere de tu presencia, Suzaku ha quedado libre y se rumora que va a reunir a varios ladrones en el Makai para después destruir el Ningenkai, tenemos que encontrarlo y-... eh... ¿Interrumpo algo?—Su vista se posó en mí y en mi 'ejercicio'.

-¿Aún no lo sabe Koenma?— Koenma según me habían comentado, era el 'jefe' de Yusuke, él era también el que dirigía a todo el Reikai y quien se hacía cargo de todos los problemas... de hecho sólo mandaba a Yusuke a resolverlos, pero...—Es bueno, Botan, no le vayas a decir a nadie que Alex está entrenando en el templo de Genkai—Siguió diciendo Yusuke con alivio.

-Mucho gusto—Dije volviendo a concentrarme, casi me caigo.

-Y-Yusuke tú sabes que no soy muy buena guardando...—Tragó algo de saliva—Secretos.

-Lo haces muy bien con lo de Yukina— ¿Ella también lo sabía?—Quizás debería de hablarle a Hiei para que te pidiera el favor de guardar silencio... ¡Oh¡Espera un segundo¡Él también está involucrado con el entrenamiento de Alex y si alguien abre la boca con lo que respecta a este asunto, no creo que se ponga muy feliz que digamos¿No crees qué es una GRAN coincidencia Botan?—De repente la chica empalideció.

-¿Hi-Hi-Hiei también está involucrado en esto¿Por qué no quieren que nadie lo sepa¡Yusuke dímelo!—Bien... yo no entendía nada.

-Alex, ella es Botan, se puede decir que es como la 'ayudante' de Kuwabara y también mía, nos manda la información de los casos que hay que resolver y todo eso.

-Eh... hola—La chica no se veía en condiciones de hablar después de que escuchara lo de Hiei.

-Hay, que pena... ¿Por qué no me lo dijiste Yusuke¡Ahora Alex pensará que soy una tonta!—Y pensar que creía que YO era rara... ¬.¬U

-¡Disculpa! Te lo explicaré todo en el camino—Yusuke en cualquier momento se caería de la risa.

-¿Y yo¡No me puedes dejar en este cuarto oscuro sola!—No tenía miedo... bueno, tal vez solo un poco y a alguna rata que vi por ahí... ¡No tenía miedo!

-Será rápido.

-¡Pero se trata de Suzaku¡Ha cumplido su condena y ahora quiere matarte aparte de que-¡¡¡Mahmnamn! . —Yusuke le había tapado la boca a la chica Botan.

-¡Prometo volver pronto¡Tú sigue con tu entrenamiento! .U—Cerró la puerta y yo me quedé encima de esos picos.

El maldito de Yusuke no regresó hasta el día siguiente.

END OF THE FLASH BACK

Según recuerdo, Yusuke nunca encontró a ese tal Suzaku... quizás estos ladrones puedan llevarme a donde esta él y después yo podría escapar y... definitivamente había visto demasiadas películas.

-¿Y dónde esta ese tal 'señor Suzaku'?—Ahora ya me interesaba más.

-En- ¡Argh!—Otro demonio había tomado el cuello del que estaba hablando y lo estaba asfixiando.

-¡Eres un miserable traidor¡Te mataré!—Gritaba con ira el segundo.

-¡Suéltalo!—Corrí y de un jalón logré separarlos a ambos, el 'atacante' estaba completamente furioso y no me extrañaba¿un traidor, eh? Y pensar que yo sólo quería pasar el rato.

Escuché una especie de chillido no muy lejos de donde me encontraba y al girarme un poco, vi algo blanco que se movía con desesperación. Tenía que ver lo que era.

-Alguno se mueve de aquí y todos se mueren—Repito: No-iba-a-hacerles-nada.

Caminé hasta donde se veía esa extraña 'cosa' hasta que estuve lo suficientemente cerca de ella para ver lo que realmente era. Un zorro plateado había sido herido y ahora su pata trasera del lado izquierdo estaba sangrando, no podía caminar y ahora se estaba retorciendo de dolor.

Me acerqué lentamente y con cuidado, el zorro al verme intentó ponerse de pie pero todos sus intentos fueron en vano, lo observé detenidamente y su piel más que blanca, era plateada con un hermoso azul pálido impregnado en él, sus ojos eran verdes y... tenía dos colas... sin mencionar que su tamaño era creo, que mediano, no parecía ser un adulto.

-Veamos...—Intenté tocarlo pero comenzó a gruñirme, esto no estaba bien, de seguro si lo dejaba aquí solo, alguna criatura podría venir y comérselo.

Miré a mi alrededor... esos bandidos eran inútiles.

Me quité mi chamarra y cubrí al zorro con ella, vi en cierta ocasión que cubrían a un zorro con algo en la cabeza y él, al no poder ver nada, evitaba moverse, no tanto pero si lo tranquilizaba un poco... lo bueno fue que funcionó.

Tomé al zorro y comencé a llevármelo a donde estaban los ladrones, sabía que no serviría de nada el ir con ellos pero tarde o temprano yo tendría que irme de ahí y me llevaría al animal conmigo. Permanecí de pie mirando a aquellos maleantes.

Hubo un largo momento de silencio hasta que de nuevo me senté en una roca y los otros youkais hicieron lo mismo. Me sentía como si estuviera frente a unos niños de preescolar.

-Bueno... ¿Qué hacen ustedes los 'ladrones'? Aparte de robar claro.

-Matar—Respondieron varios al unísono.

-¿Matar sólo porque si?—Varios asintieron con la cabeza—No puedo creer que sean tan estúpidos¿matar sólo por matar¿No tienen algo más constructivo que hacer?

-Esto es el Makai, si tú no matas, en un futuro no muy lejano podrían matarte a ti—Me acordé de cierto niño de negro.

-No creo que todo deba de ser así, creo que el Makai y el Ningenkai han existido desde siempre y como consecuencia deben de ser igual de civilizados¿no?—Espero poder razonar con los tontos youkais de clase baja.

-¡Eso no te incumbe! Se ve que nunca has estado en el Makai, no conoces las reglas de este lugar.

-Debo de suponer que ustedes las conocen a la perfección.

-¡Claro que si!—Creo que yo conocía una.

-El más fuerte es el que impone las leyes—Se me quedaron mirando— ¿Ven¡Acerté!

-¡Existen en este lugar seres mucho más poderosos que tú hanyou! El día en que te topes con uno de ellos ya verás que-...

-Beberé té con él de seguro, me comentaron que los youkai de nivel más alto son mucho más razonables que ustedes, seres de clase baja—Eso debió de calarles.

Seguí discutiendo con ellos un buen rato... hasta que fue ya alrededor de las dos de la tarde y me dio un poco de hambre.

-Voy-a-ir-con-ustedes, quiero ver la fortaleza de Suzaku—Dije poniéndome de pie animadamente teniendo mucho cuidado de no lastimar al zorro.

-¿Una hanyou en la fortaleza del señor Suzaku¡Nos degollarán por eso!

-¡Los degollaré yo misma en este momento si no me llevan con él AHORA!—Nah, no iba a hacerles nada, era sólo una cosita que se llamaba 'intimidación'.

Se miraron mutuamente e hicieron una especia de 'reunión', quizás sólo querían discutir el asunto entre ellos. De todos modos no me importaba, si me decían que no, los iba a dejar en paz y yo iba a encontrar el camino de regreso por mi cuenta, quizás habría algún lago cerca... o algo.

Después de unos segundos los demonios se dirigieron a mí y aceptaron llevarme con su 'lider'.

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-Vaya...—Exclamé al ver frente a mí unas altas puertas que tenían muchos pergaminos en ellas... eran muy grandes y algunos guardias las resguardaban minuciosamente, las puertas eran la única entrada para atravesar una larga pared de roca blanca muy sólida y creo que MUY gruesa, sin mencionar que también tenía pergaminos a lo largo de ella. A pesar de que tardamos casi toda la tarde en llegar a aquel lugar... creo que valió la pena.

-¿Quién es esa-...—El tipo de la entrada se puso a oler algo—Hanyou?

-Viene con nosotros—Dudando, el tipo de la puerta nos dejó pasar.

Dentro de los aposentos de aquellos youkais sucios, había... más youkais sucios. Bebían alcohol, se mataban algunos entre sí, era un lugar sólo para idiotas. No sabía si me daban más lastima o asco el estar en presencia de semejantes apariciones, no quería que ni siquiera me tocaran. Me fijé en el lugar y una enorme torre negra se encontraba en el centro del territorio protegido por esas paredes, me sorprendió no haberla visto, con semejante tamaño, aquella torre se debió de ver desde varios kilómetros atrás... debieron de haber sido esos pergaminos.

Una vez más, varios youkais me rodearon como si fuera una presa.

Idiotas.

-¡Ahora no podrás hacer nada¡Fuiste una tonta al haber venido a nuestra base¡Ataquen!—No pensé que me fueran a atacar entre todos pero... únicamente me quedaba la opción de devolverles el gran y lindo favor.

Sólo que me topé con un pequeñísimo problema.

Ahora eran más que muchos, eran demasiados. Sin mencionar a los que se encontraban afuera resguardando al entrada y aún no había visto a los que estaban dentro de la torre... creo que eran la misma cantidad que los que habitaban en una ciudad pequeña... el nivel de los youkais variaba ahora mucho más, de repente se me aparecía uno del nivel C y en segundos me atacaba uno del E¡¿se podrían decidir!

Pasé un buen rato golpeando a varios de ellos con el brazo izquierdo, el otro lo tenía ocupado en sostener al pobre zorro que no dejaba de moverse, a la mayoría los dejaba fuera de combate de un golpe, pero varios se resistían a que yo saliera con vida de ese lugar¡¿por qué rayos no pensé en las consecuencias al momento de venir aquí¡¿En dónde estaba mi mente¡¿Por qué Hiei, Shura y Yomi me dejaron sola¡¿Por qué todo lo malo siempre me tiene que suceder a mí!

-¿Qué es todo ese escándalo!—Al escuchar esas palabras todos los youkais dejaron de atacarme y se abrieron paso para dejar ver a un sujeto en la entrada de la larga torre...

-Señor Suzaku...— ¿Ese era Suzaku? Creí que tendría una apariencia mucho más demoníaca de lo que aparentaba.

-¡Quiero saber que es lo que sucede en este lugar ahora mismo!—Gritó exasperado. A la larga daba miedo.

Suzaku era alto, rubio, ojos de color púrpura muy oscuros... parecía un completo humano. Sus ropas eran hechas completamente de tela aparentemente suave, un pantalón blanco, un saco o túnica roja y una cinta en su cintura de color roja también. No le veía nada de demonio. Aunque era lo mismo con el niño de negro... no debía confiarme, mi energía se estaba agotando.

Uno de los demonios se acercó a Suzaku y le susurró varias cosas, en instantes ambos se me quedaron viendo y Suzaku acercó su mano a aquel demonio, una pequeña descarga eléctrica salió de ella carbonizando al ladrón de inmediato... no tenía porque matar a alguien de su mismo bando, no tenía sentido... estúpidas leyes del Makai...

-Con que una hanyou... ¿Todos ustedes no pudieron contra una hanyou¡Me dan vergüenza¡No¡Asco es lo que me dan! Si creen que con el nivel de poder demoníaco que tienen vamos a lograr nuestro objetivo están muy equivocados¿qué sucedería si en el Ningenkai nos encontramos con que hay más hanyous...—Me miró de nuevo—De este nivel?

Hubo un largo silencio, no iba a decir nada, hasta que el zorro comenzó a agitarse más de nuevo y tuve que sujetarlo con más fuerza.

-Estate quieto-... ¿Quieres!—Susurré lo más bajo que pude.

-¡Hanyou!—Voltee a mirar a Suzaku—Ven conmigo, si es que no quieres morir—Yo NO quería morir, así que sin nada mejor que hacer, o más bien no queriendo fallecer tan joven, fui detrás de Suzaku quien entró en la torre negra.

El interior no era muy diferente al exterior, al entrar se puedo ver un gran salón que era sólo iluminado por algunas antorchas y en su centro había una escalera en forma de caracol, al fondo había una habitación donde varias mujeres estaban cocinando y haciendo la limpieza. Suzaku no decía palabra alguna, simplemente seguía caminando por el interior de la torre que a lo largo de esta se iba haciendo más y más acogedora y elegante. Tenía que averiguar lo que quería Suzaku y después iría con Yusuke¿cómo? Pues... ya me ocuparía de eso más tarde. El zorro se había calmado, creo que ya estaba cansado de forcejear tanto sin lograr deshacerse de mí, tal vez era mejor que se estuviera quieto.

Suzaku se detuvo frente a una puerta roja que estaba a la mitad del camino para llegar a la cima cuyo marco parecía ser de oro sólido y tenía grabados del ave fénix muy hermosos en ella. Abrió las puertas con lentitud para dejar ver una habitación decorada con un toque de antigüedad muy agradable. Del lado derecho había una cama cubierta con una sobrecama roja y un velo semitransparente blanco que caía de unas columnas de madera cubriéndola con delicadeza; a la izquierda había un escritorio de madera que aparentaba haber sido construido hace varios años atrás pero, que a pesar del tiempo, sus condiciones eran excelentes, estaba junto a una ventana de gran tamaño, a un lado del escritorio, una mesita que encima de ella sostenía un bello florero con flores grabadas en dorado y unas exóticas flores rojas en él; y en el suelo, una alfombra roja cubría todo dándole una apariencia agradable. ¿Mencioné que el cuarto era muy amplio?

-¿Te interesa asociarte conmigo?—Preguntó el tipo de la nada.

-¿Yo qué haría?— ¿Ser socia de una aparición? Me era muy difícil el imaginar eso.

-No mucho, sólo tendrías que ayudarme en lo que te pidiera—Ayudarlo... no era estúpida, podía ver en sus ojos que quería utilizarme.

-¿Sólo eso?—Asintió sin dejar de mirarme— ¿Y si me niego?—Pregunté con indiferencia ¿Qué llegaría a hacerme?

-Tendría que matarte, ahora que has visto mi base secreta no puedo dejar que salgas de ella con vida. Sin embargo, si decides ser mi aliada podríamos dominar al Ningenkai juntos¿te parece?—Tenía que seguirle el juego...

-En realidad, me da igual, me quedaré—Me sentía tonta actuando así frente a un tipo que parecía querer ser la maldad pura, mejor me callaba.

-¿Entonces no te molestará esto verdad?—Había sacado una roca que se transparentaba de color verde—Así no correré riesgos—Decía mientras se acercaba más a mí.

-¿Para qué es eso?—Dije retrocediendo.

-Es sólo para que no me desobedezcas—Iba a hacer algo con esa roca... tal vez introducirla en mi cuerpo o algo así¿dejo que me la ponga?... ¿Qué tanto daño podría hacerme esa piedrita?

Fingiendo que me tomaba desprevenida, dejé que Suzaku me colocara la roca detrás del cuello. Este solo rió un poco, pero no pasó mucho rato para cuando parecía que estaba en espera de algo... ¿Qué podría ser?

-Se suponía que ya debía de surtir efecto...—Dijo casi en un susurro. Pero¿surtir efecto¿Qué quería que pasara¿Quería que me arrodillara frente a él y le dijera lo grandioso que era?

Solo lo miré desconcertada¿qué diablos se suponía que debía de pasar? Lo mejor o lo peor tenía que suceder de alguna manera así que no dije nada. Él pronunció algunas palabras que no entendí.

-No salgas de la torre, pronto necesitaré de tus habilidades—Dio media vuelta y cerró la puerta detrás de sí al salir de mi cuarto¿qué pasaba?

Esto era muy extraño, el tipo estaba esperando algo, pero simplemente nada pasó... sin embargo, creo que no debo de darle la espalda a nada, ese Suzaku podría apuñalarme por la espalda. Me quité la piedra que estaba en mi cuello y la miré detenidamente, parecía una roca cualquiera, no tenía nada de extraordinario... para no levantar sospechas me la volví a colocar en donde mismo. Llevé al zorro a mi cama y lo deposité sobre ella con sutileza, no se veía nada bien, el sangrado no se había detenido y ahora se veía más débil que antes.

Dudando, acerqué una mano a su cabeza y al ver que no me mordía lo acaricié con suavidad, si se dejaba tocar tan fácil no era una buena señal; debía de estar muy agotado para no resistirse... al concentrarme pude sentir que el zorro tenía cierto nivel de energía, muy bajo por cierto, así que le di un poco de la mía para ver como se recuperaba con levedad, lo cargué de nuevo y lo saqué de mi cuarto, alguien en este lugar debía de tener conocimiento médico.

Recordando a las mujeres que vi casi a la entrada debajo de la escalera en forma de caracol, corrí hacia donde se encontraban y les pedí ayuda, alguna debería de tener algunos vendajes o por lo menos algún desinfectante.

-La doctora podrá ayudarlo—Mencionó una niña junto a su madre, la cual, no tenía una cara amable—Se encuentra al otro lado de la escalera, su nombre es Haru, te la recomiendo, ella cura a todos los que recurren a ella.

-Muchas gracias—Miré al zorro, no se veía nada bien...

Con cuidado salí de la aparente cocina (no tenía intenciones de quedarme a platicar con esas mujeres tan extrañas algunas tenían cuernos, cola, etc. y dejar a este zorro solo), fui hacia el otro lado de las escaleras para ver una puerta negra, la abrí y me encontré con un consultorio médico que... me dio escalofríos y mucho miedo al verlo.

Prácticamente eran casi idénticos... casi era el mismo lugar... ese consultorio y en donde me habían implantado el Jagan...

Pensando solo en el bienestar del zorro y teniendo la esperanza de que la doctora pudiera curarlo, entré a ese lugar y con paso dudoso fui viendo varias máquinas a mí alrededor, varias tenían cuchillas e incluso pude reconocer una...

-¿Se te ofrece algo?—Me giré en estrépito para ver a una joven detrás de mí, vestía como una verdadera doctora y tenía un cubrebocas en su cara, así que no podía ver su rostro completo.

-Pues... yo venía para ver si lo podía curar... está sangrando mucho y no tengo nada para desinfectar la herida ni vendarlo—Le mostré al zorro, ahí fue que me fijé mejor en mi chamarra... había mucha sangre.

-No está nada bien, ha perdido mucha sangre... ven conmigo, aún puede salvarse, la herida es profunda pero podrá desaparecer—Había comenzado a caminar hacia el otro lado de la habitación en donde había una camilla—Déjalo aquí, voy por mis herramientas.

Tal y como lo dijo, dejé suavemente al zorro en la camilla en donde lo seguí mirando, si ya lo había traído hasta aquí, él tenía que sobrevivir... lo acaricié de nuevo, no muy lejos escuché como el agua caía y la doctora se lavaba las manos¿qué le haría al zorro?

-¿Se conocen desde hace mucho?—Preguntó la doctora detrás de mí trayendo una bandeja con vendajes, pomadas, cremas y dejándola junto al 'paciente'. En realidad no entendía porque había hecho esa pregunta si era solo un zorro.

-Pues lo encontré hace unas dos horas en el bosque, intentó huir pero lo cubrí con la chamarra que traía conmigo... ¿Q-Qué le va a hacer?—Había tomado una jeringa que tenía un liquido amarillo dentro de ella.

-Es anestesia, así no sentirá nada—Dijo inyectando al zorro que no se movió.

-¿Va a estar bien verdad?—Pregunté viendo como poco a poco el animal cerraba sus ojos.

-Si, solo no quiero que se mueva, es muy complicado tratar así a los kitsunes de por aquí—Eso me decía que no era la primera vez que curaba a uno; vi como el zorro se dormía tranquilamente. Solo que¿había dicho: kitsune?

-¿Qué es eso?

-Así les decimos a los zorros mágicos, bueno, son mágicos o espirituales, aunque prácticamente es lo mismo, el nombre es lo que varía—Tomó una pomada y comenzó a untarla en la pierna del zorro—También algunos kitsunes son conocidos como Youkos, son muy raros y al parecer tú has encontrado a uno—Recordé a alguien: Youko Kurama.

-¿Y qué hacen exactamente estos kitsunes?—Cuestioné queriendo saber más.

-Pues depende de ellos, algunos se dedican a desarrollar sus habilidades sin molestar a nadie, en cambio otros quieren andar haciendo de las suyas por todos lados—Yo conocía a uno que hizo eso, pensé de inmediato—Este kitsune no es muy fuerte, de seguro lo hirieron en una pelea.

-¿Cómo lo sabe?

-Por sus colas, entre más colas tenga un kitsune, más grande será su poder espiritual, este sólo tiene dos, así que también es bastante joven, un Youko procura entrenarse, no les gusta ser débiles—Le hacía falta mucho por crecer a este zorrito por lo que podía ver.

Cuando terminó de desinfectar la herida y cubrirla con varios vendajes (sin mencionar de asegurarme por completo de que se iba a recuperar), me regaló una cesta con una almohada dentro de ella y una pequeña cobija blanca para cubrir al kitsune con ella.

-Por último, necesita poder espiritual—Dijo retirando sus instrumentos de trabajo.

-Usted me dice cuanto es necesario—Junté mis manos y mi onda espiritual comenzó a rodear al kitsune, me cansaba pero era por el bien de la criatura.

-¡Espera¿Estás segura de que-...? Es tarde... Un poco más... sólo un poco... un poco más... ¡Listo!—Me detuve y me tambalee un poco, solo necesitaba sentarme y... tomar aire.

-¿Estás bien?—Me había acercado una silla y me desplomé sobre ella.

-Muchas gracias doctora—Le agradecí de inmediato— ¿Su nombre es Haru no?

-Si¿quién te lo ha dicho?—Respondió mientras ella había tomaba otra silla y se sentaba en ella frente a mí.

-Unas mujeres que están en la otra habitación, ahora que recuerdo¿por qué están ellas ahí? No se veían muy felices que digamos.

-Las trajeron por la fuerza—Comenzó a explicar—Ellas son las que cocinan y hacen todos los quehaceres de este lugar, no han encontrado la manera de cómo escapar, una vez una de ellas lo intentó y terminó muerta—Eso iba a terminar.

-¿Y usted¿También la trajeron por la fuerza?—Ese ya sería el colmo, pensé.

-No, yo... estoy aquí por decisión propia, no tengo familia y este trabajo es lo que me mantiene ocupada. No tengo nada en contra del Ningenkai, pero tal vez esto me proporcione algunos beneficios en el futuro—No era una persona mala, aunque su presencia me resultaba muy familiar, era igual a la de... nah, debe de ser el alcohol que se huele por todo el cuarto.

-¿Sabe que el detective Yusuke Urameshi está tras Suzaku?—Qería ver su reacción ante el nombre de su enemigo.

-Lo sé, también Suzaku ha dicho quiere derrotarlo en el Torneo Oscuro para poder avanzar hacia el Ningenkai, ese torneo es transmitido hacia todo el Makai, y Suzaku cree que si el resto de los youkais ven la caída del hijo de uno de los tres señores del Makai sin mencionar de un detective espiritual, se revelarán igual que él e invadirán todo el Ningenkai—Dijo con calma.

-Vaya...—Mejor todo lo dejaba así, no quería dar más sospechas.

-¿Y tú cómo llegaste aquí? Puedo sentir que eres una hanyou, para tu edad deberías de haber estado muerta desde hace mucho tiempo— ¿Muerta eh?

-Creo que el que haya crecido en el Ningenkai ha ayudado a eso, además, yo no he sido una hanyou toda mi vida... se suponía que yo era una ningen hasta que...—Estúpidos cirujanos.

Miré a la doctora, parecía interesada y me hacía sentir que no tenía ningún motivo para no contárselo, para mí el que me hayan implantado un Jagan no era algo de orgullo... me daba más un ataque de cólera que nada, sin embargo a lo largo del tiempo le fui viendo el lado bueno a todo. Terminé contándole mi historia.

-Ya se me hacía raro ver esa venda en tu frente¿sabes que esta tela no es como cualquiera?—Me había dado una idea—Tiene dos telas mezcladas...—Dijo mientras veía una parte de mi cinta—Es una común y corriente y la otra... no puedo equivocarme, es de las arañas del río de sangre.

-¿Cómo?

-Esta tela es única en su tipo, es la única que tiene la habilidad de absorber el poder espiritual de un individuo, debería de ser seda, pero funciona mucho mejor si se transforma en tela que aparenta ser normal—Por eso mi Jagan no podía hacer mucho con la cinta puesta.

-Disculpe-...

-¡Oh! No me hables de tú, por favor dime Haru—No me opongo.

-Bueno, Haru¿cómo es que sabe tanto sobre esta tela?

-Cuando era pequeña... mi padre comenzó a criar a estas arañas, y tras varios sacrificios, él logró tener el mayor criadero de este tipo de arañas, hasta que...—Su mirada fue muy melancólica y un toque de odio apareció en sus ojos, podía darme una idea de lo que sucedió.

-¿Su familia...?

-Fueron dos youkais, los mandaron para acabar con las arañas y mi padre al tratar de detenerlos-...—Su voz se entre cortó, no podía imaginarme todo el dolor por el que habría pasado al perder a un ser tan querido—No fue sólo mi padre... esos seres malditos... toda mi familia...—Por eso ya no tenía a nadie...

Un silencio nos rodeó a ambas, yo no supe qué decir por varios minutos, no sabía qué palabras de aliento darle o qué consejo, no podía hablar de algo que desconocía completamente. Hasta que pareció calmarse y respiró hondo, recobró aquella calma con que la vi al principio, sin mencionar que ya se le había pasado ese rato de melancolía.

-No tengo tiempo para deprimirme, te apuesto que en cualquier momento vendrá algún tonto que está moribundo por alguna pelea—Ambas reímos ante su comentario, el ambiente se arregló de sobremanera es segundos.

-Disculpa¿por qué no te quitas ese cubrebocas? No veo porque debas de traerlo puesto—La doctora se puso tensa y muy nerviosa ante mi pregunta, miró hacia todos lados creo que con la esperanza de que algo la salvara de responder a esa cuestión.

Y así sucedió.

-¡Doctora necesitamos su ayuda!—Algunos ladrones habían entrado y llevaban consigo a otro que estaba muy herido, su sangre morada ensuciaba todo el suelo y el estado de su cuerpo era bastante deplorable... casi me daba lástima.

-¡Pónganlo sobre esa camilla! Alex me temo que tendrás que salir del consultorio, en cuanto el kitsune despierte dale algo de comer, le hará bien—Haru me había empujado y sacado de la habitación sin que pudiera despedirme o decirle cualquier cosa... creo que era lo mejor ya que había visto un bisturí en sus manos. Solo algo no me cabía en la cabeza¿Cómo sabía mi nombre? No recuerdo habérselo mencionado en ningún momento.

Dejando de pensar me regresé a mi cuarto para dejar que el kitsune descansara, incluso yo quería tomar una siesta y al tirarme sobre mi cama así lo hice.

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Me desperté porque algo estaba haciendo ruido, era... estaban llamando a la puerta.

Al levantarme vi al kitsune que aún permanecía dormido sobre esa cesta. Caminé hasta la puerta y una bandeja de comida estaba flotando en el aire... con lo que había visto antes, eso ya no me sorprendía. Tomé la bandeja y entré de nuevo, yo tenía hambre. En cuanto el olor de la comida inundó la habitación el kitsune se despertó y me miró con sus brillantes ojos verdes. El kitsune también tenía hambre.

-Bueno... ¿Te gustaría compartirlo?—Me lo habían dado a MÍ, si yo decidía darle algo ese ya era MI problema¿por qué le preguntaba?

El kitsune solo ignoró mi propuesta, y dándome la espalda se volvió a recostar.

-Vamos—Me acerqué con la bandeja y la dejé en el suelo frente a la cesta, tomé algo que parecía carne (no quería saber lo que realmente era) y lo sostuve frente a la cesta— ¿Quieres?—El kitsune volteó y me miró con seriedad—Vamos, no creo que te mate, la doctora dijo que tenías que comer algo cuando despertaras—Me ignoró—No puedes negar que tienes hambre¿por qué no quieres comer¿Te duele algo?

¡Volteó y me miraba como si yo fuera una cosa rara¡YO era la que tenía que verlo de esa manera, pero no¡El zorro era el que me miraba así!

-Déjame bien claro que no vas a comer nada, se está enfriando y después a ninguno nos va a saber bien ¬.¬—Dije con dureza, me estaba cansando.

El kitsune sólo me miró... suspiré con cansancio.

-Por favor... te hará bien, si quieres recuperarte tienes que comer... ¿Si?— ¿Quién se hubiera imaginado que yo le estaría rogando a un zorro para que comiera!

Casi sin poder creérmelo, el kitsune acercó su cabeza al pedazo de carne que tenía en mi mano y comenzó a mordisquearla, creo que probándola para comprobar que tenía un buen sabor y que era comestible (sin mencionar que no la habían envenenado).

-¿Quieres más?—Obtuve como respuesta un suave chillido que me dejó bien claro que si— ¿Puedes servirte tú solo o quieres que te siga dando yo?—Me miró con cara de: 'No soy un inútil¿sabes?'— ¡Lo lamento¡Sólo quería saber!—Le dije un poco más animada.

Por alguna razón no pude dejar de ver al kitsune, me parecía muy lindo y en cierta manera, también... muy confiable.

-¿Te importa si te llamo Mike? Me gusta ese nombre—Dejó de mordisquear un pan para mirarme con algo de confusión—Eso lo tomaré como un si—Me alegraba mucho el tenerlo.

Hizo caso omiso a mis palabras y continuó 'cenando', no creí que una criatura podría llegar a ser tan razonable, e incluso me parecía más consiente que esos youkais de clase baja... tal vez no era tan débil después de todo. Cuando me di cuenta, el kitsune había acabado con la bandeja entera, solo quedaban algunos huesos y escasos restos de lo que parecieron ser plantas y algunas migajas de pan... ahora... ¿Qué iba a hacer?

-Tenías mucha hambre¿ne?—Me ignoró de nuevo y se recostó en su 'cama'—Por si no lo has notado ya no hay nada—No me dijo nada—Bueno... ¡Has lo que quieras!—Solo movió un poco las orejas; cansada, tomé la manta y lo cubrí con ella, ya había oscurecido y quizás podría tener frío, el ambiente en el Makai era más fresco... ¿Por qué diablos era tan consideraba y buena con él¡Esa cosa solo me ignoraba y hacía que pasara malos ratos!... mejor así lo dejaba.

Me levanté con la bandeja en mis manos y al acercarme a la ventana que era sumamente grande para cerrarla, pude ver un bello paisaje. Árboles enormes... una noche... estrellas... aunque eran algo distintas, eran más brillantes que las del Ningenkai... sin mencionar que la luna llena que se posaba en el cielo nocturno era como un gran farol de plata... recordé la respuesta que me había dado el señor Yomi al preguntar sobre el Makai:

-¿Cómo es el Makai?

-Creo que te agradará. Es muy bello si lo examinas adecuadamente.

Era verdad, ahora que lo veía, el Makai era muy bello, si dejamos fuera a los demonios sedientos de sangre, a los kitsunes que te ignoran groseramente a cada rato y la gran melancolía de estar solo en un lugar tan lindo y a la vez solitario en su misma inmensidad... el Makai era bastante agradable.

Pero, vi los árboles y recordé a mí 'sensei' que le gustaba subirse a varias ramas¿por qué no me buscaba? Si era mi 'sensei' debía de preocuparse por mí¿no? No habíamos pasado tanto tiempo juntos para nada... aunque a veces sentía como si en lugar de haber pasado con él un año y medio, hubiera pasado mucho más... conocía la mayoría de las reacciones de Hiei, sabía cuando le molestaba algo o cuando sucedía lo contrario; Kurama me dio el significado de bastantes. Graciosamente recordé lo que sucedía con el entrenamiento, tanto a Yusuke como a la maestra Genkai le sorprendió (según ellos de sobremanera) ver mi progreso ante los ejercicios, no hace mucho tiempo, Yusuke llegó al templo con un comprobante de la clase B principiante para mí...

¿Por qué demonios no venían Hiei, Shura o Yomi! Es decir¡ELLOS fueron los que se empeñaron en traerme al Makai!... Hiei no, pero él... ¡Él quería y no quería que viniera!

FLASH BACK

-Hiei es muy tarde¿tiene que ser ahora?—Dije retirando algunas sabanas de mi cama.

-¿Por qué quieres-... ir al Makai?—No había pensado en eso.

-Por lo del torneo... hoy que pelee con Shura, no Hiei, Shura no me hizo nada—Me apresuré a decir antes de que hiciera / dijera algo / cualquier cosa—Me di cuenta de que no soy rival para los youkais de clase alta... Yusuke me dijo que tenía un buen nivel pero en realidad no es suficiente. El señor Yomi me aseguró que estaría lista para el torneo si entrenaba con él durante este mes restante y estoy dispuesta a hacerlo si con eso logro elevar mi poder espiritual.

-No es necesario que vayas, ya encontraremos a alguien para que ocupe el lugar de Genkai.

-Hiei, si hay algo que odio, es que-...

-Te subestimen— ¿Cómo lo sabía?

-¿Entonces por qué sigues cuestionando mi decisión?—Le cuestioné consternada.

-¿En realidad es tuya?—Ya no sabía.

Yusuke me había dicho que podría ayudarlos... nunca me preguntó si quería hacerlo o no... ¿Por qué seguía con esto¿Es porque no quiero decepcionar a Yusuke y a la maestra Genkai¿Porque quería pagarles el favor?

-Ya me hiciste dudarlo... ¿Por qué me preguntas?—Me estaba mirando y de inmediato giró su vista para ver hacia la ventana.

-Porque no es necesario que vayas.

-¿Te preocupo o en verdad no quieres que vaya? Creía que tenías la suficiente confianza en que ya no podrían matarme.

-Es muy diferente.

-¿Qué tiene de diferente¿Sabes a cuántos youkais he enfrentado desde que te conocí¡A cientos¡Quizás la mayoría son levemente de un nivel inferior al mío, pero he entrenado muy fuerte y no voy a dejar escapar esta oportunidad para demostrar que todo mi trabajo, sin mencionar el tuyo, el de Yusuke y el de la maestra Genkai va a ser en vano!

Después de mis palabras hubo un silencio entre los dos, yo estaba de pie en el centro de mi cuarto y Hiei seguía sentado en el marco de la ventana, ahora con los ojos cerrados.

-¿Puedo confiar en que no te matarán? No te imaginas lo que puedes encontrar en el Makai.

-Eso solo tú lo puedes decir¿me has enseñado bien? Si tú crees que si, es más que obvio que no me va a pasar nada. He aprendido mucho y no creo que me maten... por lo menos no tan fácilmente ¬.¬U—Me senté con las piernas cruzadas sin dejar de mirar al niño de negro molesta.

-¿Por qué siempre eres así?— ¿Ah?

-¿Ser cómo?

-Así de abnegante... no tienes por que sacrificarte por nadie, más que por ti.

-Hiei¿qué harías si vieras a Yukina en peligro?

-Iría a ayudarla.

-¿Y si se requiriera de tu muerte para salvarla?

-No me importaría.

-No tardaste nada en responder; si no te sacrificas por los demás, a la larga tus logros serán vacíos ya que no tendrás a nadie para compartirlos... al menos eso creo yo—Guardó silencio mientras yo lo miraba comprensivamente, el había sufrido mucho... necesitaba más amigos como Kurama, tal vez yo podría ser su amiga.

-Pero-...

-Si van a matarme¿tú me ayudarás verdad?—Giró su mirada hacia mí sorprendido—Eres mi 'sensei' y tienes que cuidar de mí¿no es así?

-¿Tu 'sensei'?... je. Esas son tonterías.

-¿Verdad qué me vas a cuidar? Esto no quiere decir que sea una completa inútil que no se pueda cuidar, eso tenlo muy presente—Me gustaba el juego: 'Has sonreír a tu sensei diciendo varias tonterías'.

-...—Solo me miró durante un largo rato... quizás esto no le resultaba nada gracioso—Procura no alejarte mucho para no andarte buscando, no me gusta hacerlo—Dicho esto desapareció.

¿Estaba diciendo que si me iba a cuidar?

END OF THE FLASH BACK

Un chillido me había sacado de mis pensamientos, el kitsune me había llamado la atención... me fijé más en todo y el ambiente había comenzado a refrescar más, una corriente de aire frío atravesó la ventana y me golpeó directamente, dejando la bandeja a un lado, cerré la ventana, después de eso el kitsune volvió a recostarse en su cesta.

Salí de mi cuarto para bajar por la extraña escalera de caracol y llegar a donde estaba la cocina vacía, dejé la bandeja en el primer lugar que se me ocurrió, tomé una fruta (había mucha variedad, algunas eran azules, amarillas; tenían diferentes formas, algunas eran redondas, otras con forma de espiral...) y regresé a mi habitación, durante el resto del camino comencé a preocuparme por mis acompañantes, yo tenía la suerte de pasar la noche en una cama suave y tibia, mientras que el resto...

Entré a mi cuarto para ver que todo estaba igual, había mucho silencio... quizás demasiado. Todo mezclado con la oscuridad de la noche y el sueño del kitsune me hacían sentir algo melancólica. Tenía muchas ganas de salir corriendo e ir a buscar a Hiei o a Shura o... ¿Por qué no lo hacía? Por ahora tendría la excusa de cuidar al kitsune, pero... ¿Cuando él esté bien y se vaya por su cuenta¿Y si alguien viene por mí antes de que eso suceda?

-Ya duérmete—Dijo una voz externa que era joven, suave y... masculina.

-¿Qué?—En ese instante no entendí.

-Que te duermas, mañana pensarás mejor—Quizás tenía razón aquella voz.

Ya no iba a pensar en nada, no iba a pensar en esa voz, no iba a pensar en la doctora, no iba a pensar en mi sensei... solo iba a pensar en dormir.

';'

Cuando fui despertándome me dio mucha pereza abrir mis ojos, sin embargo... una presencia... en mi cuarto... no muy lejos de mí... era... ¿Una persona!

Casi me caí de la cama al momento en que ese pensamiento cruzó por mi mente. Abrí escandalizada mis ojos para ver como sentado en el suelo el kitsune me miraba con curiosidad.

-¡Pero-... yo-... tú-...!—Por unos segundos hubiera jurado que alguien estaba en mi habitación.

Sacudí mi cabeza para ver como el kitsune movía sus colas, miré hacia la ventana y el sol apenas había comenzado a salir.

Era temprano y no tenía nada bueno que hacer.

Nuevamente alguien llamaba a la puerta y al abrirla otra bandeja con comida apareció flotando frente a la puerta. La tomé y dejé la bandeja frente a Mike.

Antes de que pudiera comer algo, le quité una fruta al kitsune y le dejé la bandeja entera para él solo. Se encontraba herido y no sabía si enfermo, de todos modos no tenía mucha hambre.

-¿Ya te sientes mejor?—Pregunté a Mike quien me miró con indiferencia y regresaba 'a su lado de la habitación' después de desayunar— ¿Por qué eres así conmigo? Podrías tratarme mejor¿sabes¡Por tu culpa me quedé sin cenar!

El kitsune emitió un chillido señalando con la cabeza mi buró, vi en él y encontré lo que quedó de la fruta que había comido la noche anterior.

-Eso no es cena—Chilló diciendo: 'Confórmate'—Has lo que quieras, yo me voy a dormir—Y me eché las cobijas encima de nuevo.

Pasaron no más de treinta segundos cuando gritaron afuera...

-¡LEVÁNTENSE TODOS!—Ahí si me caí de la cama.

-¡Maldita sea! . —El kitsune me miró así: ..UUU— ¡Yo de aquí no me levanto!—Sonará muy perezoso¡pero yo-no-tenía-porque-levantarme!

Pero...

-¿Puedes caminar?—Pregunté al kitsune que me miró impresionado... no sabía que tan radicalmente yo podía cambiar de... ¿Era humor?— ¿Puedes hacerlo, o no?—Volví a preguntar, el kitsune había comenzado a morder los vendajes como si quisiera quitárselos— ¡Espera! Yo lo haré.

Me acerqué al kitsune quien me miraba con paciencia y lentamente le fui retirando los vendajes, siempre con cuidado, no quería lastimarlo en caso de que sus heridas no hubieran sanado.

Cuando terminé su pata estaba sin rastros de sangre, sin rastros de una herida, sin rastros de ninguna cicatriz. Asombrosamente no había nada.

-¡Vaya¡La doctora es buena! No sabía que una herida como la tuya se pudiera curar tan rápido— ¿Por qué le hablaba si no me iba a responder? No lo sé... en cierta forma, era divertido.

El kitsune mordió mi pantalonera y comenzó a jalarme hacia mi cama, no quise hacerlo batallar mucho y me dejé guiar. Este se sentó sobre ella y yo hice lo mismo, ahí, miré fijamente sus ojos verdes... brillaban mucho...

Un aura verde lo rodeó, quise retroceder, mi 'instinto' me lo decía... pero no lo hice, seguí mirando esos ojos verdes... me perdía... todo se volvía negro... no veía nada... no sabía lo que estaba sucediendo... no sentía nada.

-Demasiado ingenua—Esa voz otra vez.

-¿Quién eres?—Pregunté buscándolo sin encontrar nada en la oscuridad.

-Demasiado ingenua... te van a matar por eso algún día.

-¿Quién eres?— ¿Por qué no respondía?

-Demasiado ingenua... no creí que volvería a toparme con alguien así...

-¿Quién eres¡Responde!—No tenía muchas esperanzas de que lo hiciera.

-Demasiado ingenua...

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Tiempo de llegada... 29 de Marzo, Martes, 12:55 a.m.