Vivi en ¡¡¡WTF!!!

Capítulo 3: Cuerdos y locos, frío o calor.

Vivi había cerrado los ojos por propio instinto por lo que no pudo ver a donde había llegado hasta que, el nuevo lugar, le dio una bienvenida. Una húmeda bienvenida. Fue inesperado el cambio que sentía su cuerpo al pasar de una sensación de estar retenida o tratando de despegarse, como un chicle pegado bajo la mesa, a sentir el vacío alrededor de todo el cuerpo. Y, para rematar, sentir como trabajaba la gravedad. Antes de que Vivi abriera los ojos para comprobar qué pasaba y dónde había llegado, su cuerpo atravesó una superficie líquida en donde, por unos aterradores segundos, pensó que se iba a ahogar. Nadó como pudo hacia la superficie, la primera dirección que tomó y fue la correcta, y sus pulmones pudieron volver a sentir el fresco sentir del aire.

Sus temores de ahogarse no se habían esfumado, a pesar de encontrarse en la superficie y sin hundirse, por culpa de unos fuertes sonidos de chapoteos frenéticos que no dejaban de ser emitidos alrededor de Vivi. Fue en esos momentos cuando se dio de cuenta de que no se encontraba ella sola en aquel lugar. En aquel espacio líquido. Tal vez un río, lago o laguna, manantial o fosa. Daba igual, lo único que importaba era que ante ella, a unos quince metros, se encontraba la orilla. Una orilla a la que trataban de llegar alguien más. Varios más.

En la penumbra, de lo que parecía ser un nuevo amanecer, vio como varias figuras nadaban tratando de llegar hasta la orilla de aquel, lo que fuera, en el cual se encontraban. Todos a excepción de una, a un par de metros de donde se encontraba Vivi, que, por los chapoteos frenéticos que daba, estaba claro que no sabía, ni tenía la menor noción de nado.

-Tranquilízate- le pidió Vivi mientras se puso a nadar en su dirección-. Ya voy, pero debes calmarte o será peor.

-Muy fácil para ti decirlo- protestó la figura dando, por su tono de voz, a entender que se trataba de una onna-. Pero el agua no va con… migo.

Vivi llegó justo cuando se le había hundido bajo el agua la cabeza y logró devolverla a la superficie. A pesar de ello, los movimientos de la onna no se detuvieron. Haciendo, de esta manera, más difícil su rescate por parte de la peliazul.

-No te muevas tanto o nos hundiremos ambas- le pidió amablemente, a pesar de lo delicada de la situación-, sumimasen, sólo quédate quieta y apoya la cabeza contra mi hombro. Yo te llevaré a la orilla.

-El agua no va conmigo- repitió la onna-, pero le gusta agarrarse a mí. Sácame de aquí ya que no tiene ningún interés contigo- a pesar de no dejar de hablar, por lo menos había hecho lo que Vivi le dijo y apoyó la cabeza, la nuca, contra el hombro de la peliazul y se dejó llevar por ella.

Desde el momento en que Vivi entró en contacto con aquella onna se dio cuenta de que había algo diferente en ella pero no fue hasta tocarla que supo, o creyó saber, de lo que se trataba. Parecía ser que llevaba puesto una especie de abrigo, o un mono completo, y por eso mismo se estaba hundiendo con tanta facilidad. A eso se refería a que el agua le gustaba agarrarse a ella; en cambio, como Vivi iba, prácticamente, desnuda, el agua no le provocaba demasiados problemas para moverse por él.

De algo que se había dado cuenta al ponerse a nadar fue que, tal vez en la caída, o en el aterrizaje, había perdido el pareo dejándola en bragas, la parte inferior del bikini para ser más exactos, ya que recordó habérselo puesto, y con una camiseta que, a causa de la humedad, se le había pegado contra su cuerpo como si fuera su propia piel. Ahora si que no dejaba nada a la imaginación, y menos con semejante escote.

Me gustaría preguntarle que es lo que lleva puesto pero, dada nuestra precaria situación y que al ponerse a hablar nos retrasaría, aparte de que parece encontrarse bastante irritada, será mejor a esperar a tener un suelo firme bajo nuestros pies.

Y, con este pensamiento en mente, siguió nadando hacia la orilla que lograron alcanzar, finalmente, en último lugar de todos aquellos que se encontraban en el agua. La verdad era que no importaba mucho la posición si no el haber salvado la vida.

-Espera que te ayudo a salir- cogiéndola por un brazo la terminó por sacar del agua y se dirigieron hacia donde se había reunido aquel grupo de tempranos nadadores-. Creo que lo mejor sería que te quitases esa… bueno, no sé lo que llevas puesto pero estando todo mojado sería mejor quitártelo para que no enfermes.

-¡¿Quitármelo?!- un auténtico deje de indignación sonó en la voz de la onna-. Si ya sabía yo que, por encontrarte desnuda, te gustaría que yo también lo estuviera.

-Oh, no, no. Gomen, no pretendía…

-Claro que no pretendías, porque lo hiciste pero no pienso arrancarme ni una para darte el gusto de tu envidia por mi hermoso plumaje.

Aquello último, cuando entró en la cabeza de Vivi, fue lo que le llegó a abrir los ojos. Eso y que surgió un poco de luz del nuevo amanecer.

-Oh, pero si eres…- pero Vivi no sabía lo que era por lo que se quedó con la palabra en la boca mirando para aquella onna-… bueno, eres… ¿qué eres si no es mucha molestia preguntar?

-Por lo visto no es ninguna molestia el preguntar, pero si el tener que contestar a una bishoujo, ciertamente, sin ningún tipo de educación- le espetó la onna mientras trataba de acicalarse.

Vivi, por supuesto, reaccionó ante aquella afirmación bastante molesta por lo que significaba, tanto para ella como para todos los encargados de su educación. A pesar de ello, no pudo evitar el mirar con asombro para aquella onna ya que, una vez más, parecía que se trataba de algo más de lo que podía verse, o suponerse, a simple vista.

-Claro que tengo educación, es más, yo diría que tú eres quien no tiene educación por estar siendo tan grosera.

-¿En serio?- por un momento centró su atención en Vivi pero para, al momento, volver su atención a secarse sus plumas-. Entonces por qué aún no sé tu nombre, Miss Tengo una gran educación.

Vivi iba a decir algo cuando se dio de cuenta de que tenía toda la razón. No se había presentado y, aunque ella tampoco lo hizo, no servía de excusa.

-Gomennasai, tienes razón, no tengo excusa.

-Claro que no tienes excusa, vestida así es normal que no pudieras llevarla encima porque, ¿dónde la guardarías?- le dijo aún con ese tono represor por el que Vivi tuvo que hacer un gran esfuerzo por contenerse.

-Gomennasai. Me gustaría presentarme si no es mucha molestia.

-Claro que es una molestia porque ahora me estás interrumpiendo mis intentos por secar mi plumaje pero- con una mirada resignada suspiró cansinamente-, supongo que sólo es poca molestia dado tu tamaño, claro que, de esperar más en presentarte, se convertirá en mucha más.

Vivi no sabía muy bien como tomarse aquellas palabras por lo que, en su lugar, siguió con la intención de presentarse ante la onna.

-Me llamo Nefertari Vivi, y es un placer conocer a tan ilustre dama de hermoso plumaje.

Había pensado que, ofreciéndole unos halagos lograría cambiarle el humor y que no se sintiera tan a la defensiva, o a la ofensiva, con ella. Increíblemente, al verse con toda claridad las intenciones de Vivi, dio buen resultado.

-Es un placer, Vivi. Yo soy Ou- y lo dijo poniéndose en pie y abriendo los brazos a los lados, en toda su extensión, Vivi vio que se trataban de unas alas de brillantes colores rojizos que le dejaron sin habla con la boca abierta-. Deberías cerrar la boca antes de que te caiga el asombro dentro.

Vivi cerró la boca al momento.

-Gomen, nunca antes había visto alguien como usted y sumimasen por haberle dicho que se quitara su plumaje, en esos momentos no lo sabía.

-El saber ocupa mucho espacio por eso la gente no sabe nada porque no tiene sitio donde ponerlo- a Vivi aquello tenía tanto sentido como ninguno-. En cambio el agua siempre encuentra su sitio entre mis plumas y es difícil hacer que se vaya.

Diciendo esto, Ou volvió a sentarse para seguir tratando de secar su plumaje dejando a Vivi un momento para poder ver, ahora con bastante luz, los alrededores de aquel lugar. Tal y como había pensado, por los sonidos que había podido escuchar, no estaban ellas dos solas si no que, a lo largo de la orilla, también se encontraban otras onna pero que, para asombro de Vivi también parecían animales como Ou. Bueno, no iguales porque parecían ser una ratita, una patita, un águila y otra especie de pájaro que no pudo identificar pero que parecía medio ida mirando para el cielo con ojos absortos.

-Me voy a poner enferma si sigo toda mojada.

Ou miró para Vivi y se fijó que la peliazul, a parte de encontrarse mojada, tampoco es que tuviera mucha ropa encima, una suerte porque se encontraba empapada.

-El agua no tiene donde quedarse en ti, así que muy pronto te dejará- le dijo Ou-. Y es una tontería ponerte enferma si no es lo que quieres.

-Pero no puedo evitarlo- Vivi no entendía la manera de pensar de Ou-. Estando mojada y con el frío que hace seguro que cogeré un resfriado. Y puede que se convierta en una pulmonía.

-No creo que puedas coger nada estando ahí sentada.

Antes de que Vivi le pudiera replicar, y tratar de hacerle entender a qué se refería, una voz procedente del agua la llamó.

-Disssculpa, Missssss. Creo que usssted perdió esssto en el agua- le dijo una onna, de la que únicamente podía verse la cabeza saliendo del agua, unos ojos grandes y escrutiñadores, mostrándole el pareo que Vivi, ciertamente, había perdido antes.

Al momento se puso en pie y se dirigió hacia la orilla.

-Oh, si. Es mío, domou arigatou por encontrármelo, no tengo mucha ropa y me será útil, una vez seco.

Vivi se echó hacia delante para coger el pareo pero, en el momento en que sus dedos se iban a cerrar sobre aquella tela, la onna que parecía un águila surgió a su lado y agarró por la muñeca a la onna del agua y tiró de ella. Ante el asombro de Vivi vio como agitaba a la pobre onna en el aire sin ningún esfuerzo, a pesar de tratarse de una onna de gran tamaño, tal vez unos seis o siete metros de pies a la cabeza en donde portaba un cabello que le caía por sus hombros como una cascada dorada.

-Para, para, vas a hacerle daño- le pedía Vivi pero sin poder acercarse por temor a ser golpeada, tanto por la onna que estaba siendo agitada como por la propia águila-. No puedes hacer esto.

Cuando el pareo se soltó de la mano de aquella onna que, ante los ojos de Vivi y la luz de la mañana, se podía ver que estaba cubierta por una infinidad de escamas, que cambiaban de tonalidades verdosas y azuladas, el águila la lanzó de vuelta al agua haciendo que rebotara unas cuantas veces antes de que se hundiera y se perdiera de la vista.

-¿Por qué has hecho eso?- le preguntó Vivi mientras recogía su pareo-. Sólo quería devolverme esto que había perdido.

-Entonces debe ser tu cabeza porque, si no, no te habrías acercado tanto a alguien que podía comerte sin pedirte permiso- los intensos ojos del águila examinaban a Vivi de la cabeza a los pies-. Hebi nunca pide permiso, primero te come toda y luego te deja allí tirada a merced de cualquiera.

Vivi retrocedió lejos de la orilla cuando vio surgir, nuevamente, la cabeza de Hebi del agua. Ahora podía distinguir con gran claridad los rasgos reptilianos de aquella onna pero que, a pesar de ello, no la hacían menos hermosa que las otras onna presentes.

-¿Es cierto lo que dice?, ¿pretendías comerme?

Hebi movía la cabeza mirando tanto para Vivi como para el águila y al resto de onna que allí se encontraban. Su lengua bífida surgió entre sus labios de manera lenta y sensual que le provocó un escalofrío a Vivi, o tal vez sería por el hecho de que seguía todo mojada.

-No veo qué mal hay en ello, ninguna de vosssotras ssse quejó mientrasss osss comía sssi no recuerdo mal, y no lo hago porque sssiempre recuerdo misss manjaresss másss apeteciblesss- sus labios formaron una maliciosa sonrisa-. Esss másss, eraisss vosotrasss quienesss pedíaisss que osss comiera con másss fuerza, másss intensssamente asssí que, ¿cuál esss el mal que hago?

-Pero no está bien el comer a la gente sin… avisar- Vivi miró para todas las onna y le extrañaba no encontrar ni una herida que justificase las acusaciones del águila contra Hebi-. Si os comió, ¿por qué no tenéis heridas?

-Porque yo sssé comer muy bien, Misssss y puedo demossstrártelo cuando quierasss- Hebi sacó parte de su cuerpo del agua, hasta la cintura, dejando ver su gran tamaño y un escamoso cuerpo que resultaba tan bello y agradable a la vista-. Te assseguro que me pedirásss por másss.

-No, arigatou- se disculpó Vivi retrocediendo, con el águila delante de ella como gesto protector-. Tengo prisa por volver junto a mis nakama.

Hebi volvió a meter su cuerpo en el agua.

-Muy bien pequeña Misssss, pero ten cuidado con Wassshi porque, en alguna ocasssión también me comió sssin permissso.

Y con esto, y una última mirada a Vivi, desapareció bajo la superficie del agua.

Vivi trató de no pensar en nada de lo que habían hablado esas dos onna ya que tenía asuntos más urgentes entre manos, unas que estaban tratando de exprimir su pareo y dejarlo todo lo más seco que le fuera posible. Todo ello sin poder evitar el temblar a causa del frío.

-Deberías tratar de entrar en calor- le dijo Washi al verla temblar.

A diferencia de Ou, Washi parecía que tenía todo su plumaje seco como si, apenas, unos minutos antes no hubiera estado chapoteando en el agua junto a las demás. Tal vez fuera como ella y el agua tampoco tuviera donde quedarse o, viendo que si tenía con tanto plumaje, Washi no se lo permitiera y por eso el agua no se le quedaba en las plumas.

-Hmmm… creo que me va a dar un dolor de cabeza si sigo pensando así, además de un buen resfriado. Lo mejor sería poder entrar en calor pero- mirando a todos lados no vio manera para hacer fuego. Tampoco es que supiera como hacerlo- no veo como poder hacerlo.

De todas las onna que había estado en el agua, ahora mismo, sólo quedaban Ou, Washi y Nezumi que se habían acercado al ver lo sucedido entre Washi y Hebi. A pesar de que la mayoría parecía estar completamente secas, la verdad era que todas tenían frío por el chapuzón que se habían dado.

-Lo primero sería quitarse esas ropas mojadas- dijo Ou-, ya que tú si puedes.

-Bueno, si, sería lo que habría que hacer pero no tengo nada seco que ponerme para después de habérmela quitado- le recordó Vivi aunque Nezumi, que se había acercado por detrás, le empezó a quitar la camiseta-. Hey, espera un momento.

Y Nezumi hizo eso mismo pero su momento sólo duró lo que tardó Washi en colocarse delante de Vivi y, cogiéndole por el tanga se lo fue bajando, al mismo ritmo con el que ella se agachaba.

-Pe-Pero no tengo que ponerme- les trataba de hacer ver Vivi bastante nerviosa entre aquellas tres onna.

-¿No sabes qué el calor nunca nos deja?- le preguntó Ou-. Siempre está con nosotras y sólo debemos llamarle para que venga y nos caliente. ¿Ves cómo ya tengo secas mis plumas?

Vivi tuvo que levantar los brazos para permitirle a Nezumi que le pudiera quitar la camiseta que, con gran pericia la llegó a colgar sobre una rama justo en el camino de una brisa cálida. Podía sentir las manos de Washi acariciándole las piernas, por el interior de sus muslos que, ante el contacto, se estaban calentando como si fuera la llamada a la que se refería Ou para llamar al calor. Levantando, ligeramente, los pies permitió que le pudiera quitar la parte inferior del bikini que, como su camiseta, acabó en la misma rama para ser secada por la brisa.

-… y ahora ¿qué?- dijo Vivi en voz baja, algo temerosa ante la posible respuesta.

Y dicha respuesta llegó con las manos de Nezumi enlazándose en su cintura y atrayéndola hacia ella hasta que sus cuerpos entraron en contacto. Antes de que pudiera ser consciente de este acto, Ou hizo lo mismo pero de frente, sus alas la cubrieron mientras sus pechos entraron en contacto apretándose entre ellos. El rostro de la onna quedó muy cerca del de Vivi y esta pudo comprobar los bellos rasgos de Ou y, sin poder evitarlo, sus ojos bajaron hasta sus labios que veía cada vez más cerca de los suyos.

-… espera, yo…- pero su voz se quebró con la acción de Washi-… ¡Oohh!

Su gemido vino causado al sentir el aliento de Washi justo sobre su propio sexo justo antes de que su lengua se lo lamiera lentamente hasta llegar a su clítoris. Ese gemido, dejando sus labios separados, invitadores, fue el momento para que Ou cubriera su boca con la suya y la besase con intensidad; tal que sus lenguas se encontraron antes de que lo hicieran sus labios. Podía sentir las manos de Nezumi acariciándole el vientre hasta que subieron a sus pechos mientras frotaba su cuerpo con el de ella.

Sentía como sus labios, todos ellos, estaban siendo besados con una pasión desmedida y recordó las palabras de Hebi: "Muy bien pequeña Misssss, pero ten cuidado con Wassshi porque, en alguna ocasssión también me comió sssin permissso." Y así estaba siendo pero no sólo sus labios porque Nezumi abandonó los pechos de Vivi y recorrió su cuerpo mientras descendía por su espalda besándolo hasta llegar al final y alcanzar sus nalgas. Las lamió antes de separarlas para dejar a la vista su ano al que le presentó la punta de su lengua. Esto hizo gemir nuevamente a Vivi y le dio alas a Nezumi, a pesar de ser una ratita, y le empezó a lamer con ganas el trasero.

Washi también le separó los labios para chuparle directamente su sexo y lamérselo hasta llegar a meterle la lengua en su interior. Chupaba todo lo que le era posible por lo que su clítoris pasó a ser un objetivo prioritario de la boca de Washi.

Los gemidos de placer de Vivi no hacían si no animar a las onna a continuar con sus deberes por lo que Ou hizo rodar sus labios por el cuello de la peliazul hasta llegar a sus pechos, a los cuales lamió y chupó, tanto en su totalidad como, únicamente, a sus pezones que fueron atrapados por sus dientes.

Sintió como la hacían mirar hacia atrás y se encontró con el rostro de Nezumi que tomó posesión de sus labios, libres y apetecibles. Sus lenguas se lamían y enroscaban en una lucha húmeda y caliente.

Toda ella estaba caliente. Podía sentir como cada parte de su cuerpo rezumaba calor, calor a causa del deseo y del placer que aquellas tres onna le estaban proporcionando. Tanta excitación que empezaba a sentir como sus piernas estaban perdiendo la firmeza que su sexo, su boca… el resto de su cuerpo, le estaban pidiendo.

Si esto sigue así, yo voy a… a…

-… esperar… ah, un momento… ah, ah, sumimasen- no supo de donde sacó las fuerzas, aunque luego tendría la sospecha de que había sido a causa de toda la excitación, y calor, que las acciones de Nezumi, Ou y Washi, conjuntamente, le habían provocado-, ¡¡ALTO!!

La voz en grito de Vivi, inesperada por la fuerza con la que surgió en medio de aquellos gemidos y jadeos, sorprendió, lo suficiente, a las tres onna, para que perdieran el agarre del cuerpo de la peliazul que, a duras penas, logró salir corriendo todo lo que le permitía su cuerpo fatigado, caliente, cogiendo, sin llegar a detenerse, su escasa ropa; su camiseta, su tanga y su pareo. Y, de esta manera, completamente desnuda, se alejó corriendo de aquella orilla que había empezado tan fría y ahora la abandonaba ardiendo.

No supo cuanto tiempo estuvo corriendo pero, de pronto se detuvo al notar la ropa en su mano y no sobre su cuerpo. Deteniéndose, y viendo para todos lados para ver si había alguien por los alrededores, Vivi pudo recuperar el aliento que la carrera le había robado y empezó a vestirse. Por suerte no era para tardar mucho en hacerlo ya que no tenía mucho que ponerse.

-Es una suerte que nadie me haya visto correr por el bosque desnuda aunque, pensándolo bien, todas las onna que me he encontrado se encuentran desnudas. Me pregunto se les pareceré muy rara teniendo mi cuerpo cubierto por ropa- fue entonces cuando, tras todo lo sucedido, que se dio de cuenta de que la ropa estaba seca. Ni pensado sobre ello pudo por causa de alejarse de aquella orilla-. No la manera más habitual para evitar un resfriado pero, por lo visto, efectiva. Debí de hacerle caso a Hebi cuando me advirtió de que Washi podía llegar a comerte sin avisar.

El silencio del bosque la devolvió al momento actual en el que, debido a su apresurada carrera, se encontraba sola en medio de un bosque, totalmente, desconocido para ella. No hacía falta pensar mucho más para llegar a la conclusión de que se encontraba perdida.

-Pero si me encuentro, ¿cómo puedo estar perdida?- se preguntó Vivi-. Creo que lo más normal sería que no pudiera encontrarme para estar perdida porque, si me encuentro, es que sé dónde estoy y este no es el caso.

Irónicamente, al estar perdida en sus divagaciones no escuchó como alguien se había acercado a donde se encontraba hasta que fue demasiado tarde. Hasta que la voz de esa persona la sacó de su monólogo.

-Miss Wednesday, se puede saber ¿qué está haciendo aquí perdiendo el tiempo en medio del bosque?

Cuando Vivi se volvió hacia aquella voz no pudo creerse quien la había logrado encontrar en medio de ninguna parte. De todas las posibilidades esta era la menos esperada por ella.

Y ¿cómo puedo saber, en verdad, que estoy justo en medio del bosque si no sé ni que bosque es este ni dónde me encuentro? Oh, otra vez. Si me encuentro querrá decir que sé dónde estoy y si lo sé supongo que podría saber si, en verdad, estoy en medio de ninguna parte o de alguna. Bueno, de alguna si porque sé que estoy en un bosque pero no cuál, ni dónde.

-Es que me he perdido, Miss Bunny.

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Continuará en el Capítulo 4: Don´t touch.


Hasta aquí el capítulo y la enseñanza de cómo debe uno el secarse cuando se encuentra empapado y rodeado de hermosas chicas. Seguro que muchos dirán que algo así no es posible pero, bueno, si le pasó a Vivi ¿por qué no a cualquier otro?

REVIEWS.

REVIEWS.

Agradecer los REVIEWS enviados por:

Gabe Logan.

Esperando que el fic les siga interesando y queriendo saber más y más de las ¿aventuras? de Vivi por este extraño Mundo.

GLOSARIO:

Onna: Chica.

Sumimasen: Perdón.

Gomen: Lo siento.

Bishoujo: Niña.

Ou: Fenix hembra.

Domou arigatou: Muchísimas gracias.

Hebi: Serpiente.

Washi: Águila.

Nezumi: Rata, para mí una ratita.

Aclaremos un poco los personajes:

Ou: Rindou, una de las amazonas.

Washi: Kikyou, otra amazona más.

Hebi: Aphelandra.

Nezumi: Ran, y otra amazona.

Muy bien, nos encontraremos en el próximo capítulo de este fic. Y, desde aquí, pidiendo las disculpas que sean necesarias por las, más que, libertades tomadas con las historias presentes en este fic.

¡¡GOMENNASAI!!

Nos leemos.^^