Aquí les traigo el segundo de los 10 aspectos totales, porque realmente, para un ser mortal la vejez es la única muerte segura.
Bleach no me pertenece, derechos reservados a Tite Kubo.
Los aspectos de la muerte
Segundo aspecto
Vejez
Miedo a la muerte es haber vivido sin haber hecho nada.
Yo no le temo a la muerte pues creo haber hecho algo de mi vida.
Morir sin dejar rastro es morir como tierra estéril, yo ya no tengo fruto.
Tal vez no sonría a la muerte, pues el miedo existe, pero moriré con serenidad.
Miro a los dos shinigamis que tenía enfrente, incluso miro al nuevo que se les unió, se veían tan insignificantes ante alguien como él y mas por el hecho de no entender que por más que fueran, las sentencias de sus muertes no cambiarían, el era un rey y los reyes nunca pierden.
No importaba quienes fueran ni los poderes que poseyeran, ante el todos eran iguales, ya que era indestructible, intocable, insuperable, era la muerte en sí.
Su aspecto era la vejez, esa frase había salido anteriormente de sus viejos labios, mientras decía los de sus otros inútiles compañeros, que no le llegaban en grandeza, ni en nada. La vejez es la única manera segura de morir, porque nada es para siempre y todo he de terminar en cenizas algún día.
Observaba sus movimientos y se reía de cada uno de sus estúpidos ataques provocados por el miedo ante algo tan inevitable como morir, solo lo estaban retrasando, solo lo hacían mas agónico, antes o después, todos terminarían muriendo, pero querían seguir respirando, arrastrando todo el oxigeno que pudieran soportar sus pulmones en sus últimos segundos de vida, patético.
Solamente cuando su cabeza fue atravesada por el bankai de esa capitana insignificante sintió la necesidad de matarlos, pero esta vez movido por una causa diferente a la obligación, esta vez harían polvo sus huesos por venganza. Se abalanzo sobre ellos con furia, dispuesto a matarlos de un solo golpe, era algo imperdonable solo el hecho de tocarlo. Escaparon como ratas ante su ataque, escondiéndose detrás de una barrera de kido, retrasando una vez más su inevitable final. Lamentarían aun después de morir el día en que se atrevieron a enfrentar al dios de hueco mundo.
Lleno de soberbia miraba como uno a una iba cayendo, tan débiles, tan minúsculos ante su poder absoluto, el cual estaba a punto de maldecir hasta el cansancio dentro de unos escasos segundos, cuando sentía que se desintegraba de las entrañas para afuera. Ahí fue cuando la desesperación lo invadió, en parte por no poder detenerlo y en parte por la idea de ser derrotado por alguien tan inferior, y más aun, usando un recurso tan sucio como poner su propia grandeza en su contra, algo una y mil veces imperdonable.
El recuerdo de sus días de gloria como emperador le llegaron a la mente, segundos antes de desaparecer sin dejar rastro alguno; su enorme castillo con un cielo de techo, su trono de emperador y sus miles de sirvientes dispuestos a matarse unos a otros solo por entretenerlo, día tras día hasta volverse totalmente aburrido, y como todo cambio cuando llego Aizen preguntando si estaba conforme con todo lo que tenia, intentando convencer a un dios de cambiar poder absoluto por mas poder absoluto.
Quería verlo arrepentido de haberle dado poder, pero solamente logro divisarlo de lejos, volteando únicamente para verlo desaparecer y después volver a darle la espalda como si no importara.
Al final el también era solo una vida efímera, temiendo a la muerte y alejándose de ella, aunque en vida hubiera dicho lo contrario.
Finito, el siguiente por obviedad será el de Halibel, la cual me cae muy bien porque intento matar a Aizen, ahhh eso te debe de mandar directo al cielo, estoy segura.
Adiós y tengan un buen _______ (insertar el día en el que se esté leyendo esto)
