Kairi Minamoto, PatryBigEvil os contesto juntas simplemente para que sepáis que a partir de ahora las actualizaciones van a ser mucho mas seguidas y porque no hay mucho mas que decir, solo daros las gracias por vuestro apoyo, soy con las que mas cómoda me siento escribiendo, sinceramente XD. ¡Nos vemos en el MSN!
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Capitulo 2: VisitasJohn no había podido dormir. ¿Y si Randy si había estado hablando con un vampiro? ¿Y si lo había hipnotizado, seducido o lo que fuera que hicieran para poder morderle?
Y el se había ido tan tranquilamente... Tal vez influenciado por el propio vampiro.
No podía ser más idiota.
Llego corriendo a casa de su compañero. Bueno, el coche estaba en la entrada. Eso era buena señal. A no ser que el vampiro hubiese decidido "dormir" con el. Sintió un escalofrió y llamo a la puerta casi compulsivamente.
Randy le abrió aun con las marcas de las sabanas y la huella de la saliva que iba desde la comisura de sus labios hasta la mitad del cuello mas o menos. Cena se hubiese reído si no fuera por dos detalles.
La mirada asesina que había en sus ojos y...
Que estaba total y completamente desnudo.
"El asesino de leyendas" soltó un bufido cuando su amigo le miro detenidamente de arriba abajo.
-No me ha mordido, como puedes ver.
John tuvo la decencia de sonrojarse.
-Eh... ¿Te he despertado?
Apenas las palabras salieron de sus labios, "El marine" se arrepintió de haberlas dicho, sintiéndose totalmente estúpido por haber echo una pregunta tan obvia.
-Si.
-Pues lo siento.
Randy suspiro y se aparto para que pasara.
-¿Has desayunado?
-Bah, no te preocupes.
-Me tomare eso como un no. Ahora te preparo algo.
-No hace falta...
Pero "El asesino de leyendas" ya estaba de camino a la cocina. John le siguió y se sentó en un taburete, observando como iba de aquí para allá preparando todo con rapidez, como los músculos se tensaban y relajaban bajo la morena y elástica piel y como...
Un momento ¿pero en que estaba fijándose?
-Oye Randy ¿te importaría ponerte algo de ropa? Que todo el mundo sabe que estas superdotado (1), pero tampoco hace falta ir humillando.
-¿Qué? - tardo un instante en comprender la indirecta de su amigo - Oh, vale. Termino de preparar eso y ahora me visto.
Al girar la cabeza para mirar a su amigo, Randy erró cuando quiso coger la botella de aceite de oliva del armario, derramando el dorado líquido sobre si mismo.
-Bueno, me ducho primero y después me visto - se corrigió "El asesino de leyendas" medio riéndose por su torpeza.
El aceite se deslizaba sensualmente por la piel de Randy tostada por el sol. Acariciaba suavemente los brazos semi alzados, goteando desde los dedos. El torso brillaba mientras el liquido bajaba realzando los músculos, los pectorales, los abdominales y siguió bajando hasta...
-Si, creo que seria lo mejor - sonrió Cena intentando encontrar una explicación a porque tenia que hacer esfuerzos para mirar a su amigo a los ojos. ¡Por dios, si más de una vez le había visto con el cuerpo cubierto de aceite y desnudo en los vestuarios! Si a veces incluso le ayudaba a untarse...
-Ocúpate tú del desayuno - pidió Randy.
-Vale... - acepto John sintiendo como había perdido la batalla contra sus ojos en el momento en el que su amigo se dio la vuelta, y como si tuvieran voluntad propia, recorrían de arriba a abajo la espalda de Randy, donde dos finos hilos de aceite se escurrían por los hombros y se unían a la altura de los omoplatos, formando una Y que terminaba un poco por encima de su trasero... aunque seguía avanzando.
Sacudió levemente la cabeza y se puso con el desayuno, no fuera que se le quemara. Además, era una buena forma de pensar cosas raras.
Randy se metió bajo la ducha para quitarse el aceite del cuerpo. Desde la cocina le llego el olor a comida y sintió que el estomago le rugía hambre. Se apresuro para quedar limpio y vestirse para poder bajar. Tenía hambre... y sed.
Hacia mucho que no tenía tanta sed.
Cuando bajo se encontró con el desayuno en la mesa, aunque demasiado echo. Por no decir que estaba ligera y casi imperceptiblemente carbonizado. Se sentó y le dio un largo trago al zumo de naranja. Sintió que John le observaba mientras cortaba un trozo de beicon con los labios firmemente apretados.
-¿Sigues... enfadado por lo de ayer? - le pregunto su amigo
Randy alzo la mirada mientras se metía un trozo excesivamente crujiente de beicon en la boca. Mastico despacio, no tanto por el sabor a quemado como por ganar un poco de tiempo.
-No tengo porque estar enfadado - dijo al fin.
-Pero ayer...
-Olvida lo que paso ayer.
-¿También tu charla con ese vampiro? - pregunto John suspicaz.
-Si no te produce ningún inconveniente, pues te lo agradecería.
-¿De que lo conoces? - insistió Cena.
-Los vampiros no nacen, se hacen. - suspiro Orton - Era un amigo de mi madre.
-Nunca me has hablado de tu madre - observo John cayendo de pronto en la cuenta de semejante laguna comunicativa.
-No hay mucho que contar. No nos llevamos bien y esta muerta. - resumió su amigo.
-Oh, lo siento...
-Tranquilo... no pasa nada - "El asesino de leyendas" se vio obligado a beber otro trago de zumo para quietarse el sabor a quemado de las papilas gustativas.
-Lo siento, es que hacia mucho que no cocinaba. - se disculpo John.
-Es normal, a mí al principio me pasaba lo mismo. - sonrió Randy
-¿Al principio?
-Si, es que me he divorciado... Oye ¿y si nos vamos a desayunar por ahí? Esto es incomible - añadió en tono de broma para cambiar de tema.
-Tampoco estará tan mal... - protesto Cena probando una tostada negra. - Eh... ¿Y a donde decías que íbamos a desayunar?
En el ambiente se respiraba alivio. Alivio por parte de John, porque su amigo por fin se lo había dicho. Alivio por parte de Randy, porque por fin había sido capaz de decirlo. Ninguno de los dos había encontrado el momento adecuado para sacar el tema hasta ese instante. Pero sin que hubieran hablado realmente de ello, ambos lo daban por zanjado. Era suficiente con que hubiese salido.
Se pasaron el día fuera. Después de desayunar se fueron a jugar a los bolos, por una vez comieron en un restaurante de comida rápida y la tarde la pasaron en el gimnasio para quemar las calorías extra (2). Volvieron a casa con las camisetas en la mano y los cuerpos brillantes de sudor.
Charlaban animadamente, aunque de nada en particular, caminando despacio para disfrutar de la tibia y suave brisa que soplaba a ratos, bajando un poco la temperatura de sus acalorados cuerpos.
Cuando enfilaron la calle en la que vivía Randy, este miro a su casa y frunció el ceño.
-¿Ocurre algo?
-No lo se. Es una... corazonada. Vamos.
Sin esperar respuesta, "El asesino de leyendas" acelero el paso, casi echo a correr. John le siguió bastante confundido por aquel repentino cambio de actitud.
La puerta de la casa de Randy estaba abierta.
Entraron, tensos e intentando hacer el mínimo ruido posible. La luz del salón estaba encendida. John trago saliva al ver al vampiro con el que había hablado su amigo la noche anterior sentado en el salón, jugando con una PSP. Y mantenía las gafas de sol.
-Joder Scott... - suspiro Randy - Por lo menos podrías cerrar la puerta, a ver si encima me van a robar.
-Entro un ladrón, pero me lo he comido. No te preocupes, he dejado el cuerpo muy lejos, no hay nada que te incrimine. - contesto el vampiro sin levantar la mirada de la pantalla.
-Será una broma... - murmuro John sin apenas voz. Sabia que no era una broma, pero la conversación era ten natural que parecía surrealista, como una broma pesada de cámara oculta, o un sueño.
Al instante sintió la mirada penetrante de Scott incluso a través de los cristales opacos de las gafas. Segundos después el vampiro miro a Randy.
-A este los esteroides le han dejado tonto - sentencio.
-Scott, largate anda...
-Vamos, que esta noche James también se queda sin tu visita. Como supongo que te encargaras de que me prohíban la entrada en los hoteles, nos vemos pasado mañana en Los Ángeles, dentro de tres días en Nueva York, dentro de una semana en Chicago, al siguiente en México... - el vampiro se metió la consola en el bolsillo, se levanto y se estiro como un gato - ¡La octava maravilla del mundo: Internet!
-¿Utilizas Internet? - pregunto John de nuevo
-Si, y soy un fororo de los videojuegos, he venido en taxi, tengo tres teléfonos móviles y me encanta la música electrónica ¿Te supone eso algún problema? - contestó Scott mirándole con desprecio, como un carnívoro convencido a un vegetariano radical.
Cena negó con la cabeza. No iba a negarlo, ese tipo le daba miedo y le atraía al mismo tiempo. Aquellos labios lujuriosos, el arco que hacían las cejas sobre los ojos, el mentón... Todo suave pero fuerte. Elegante y magnético. Aquellos rasgos parecían irradiar chispas invisibles, y su piel mármol flexible. Ahora que lo veía de cerca, no podía negar su naturaleza sobrenatural.
-Bien. Bueno Randalf, nos vemos. -se despidió antes de salir por la puerta.
-¿Quién es James? ¿Y porque manda a un vampiro a buscarte? - pregunto Cena en cuanto se aseguro que el vampiro ya no estaba en la casa.
-Porque es otro vampiro y quiere hablar conmigo, pero es demasiado orgulloso y ego maniaco para rebajarse a ir a buscar personalmente a un simple ser humano. No te preocupes - añadió Randy con una sonrisa al ver le expresión de su amigo - Casi todos los vampiros que conozco eran amigos de mis padres, y me protegen por ellos.
-Por eso Scott no te lleva a la fuerza - aventuro John
-Exacto.
-¿Y porque nunca me has contado nada de todo esto? - inquirió "El marine" un tanto ofendido
-Ah, ¿Pero me hubieses creído? - pregunto a su vez Randy.
-No - confeso su amigo tras un instante.
Aquella noche, John durmió en casa de su amigo, pero con algo poco usual: una ristra de ajos en torno al cuello y una cruz bajo la almohada. Que Randy estuviera bajo la protección de los vampiros no implicaba que el también lo estuviera.
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
(1)A ver... ¿alguien no se ha dado cuenta del tamaño del paquete de Randy Orton cuando sale al ring con ese bañador que le queda pequeño?
(2) Digo yo, que aunque se metan esteroides si no hacen algo de ejercicio y mantienen la dieta no servirá de nada... Repito, digo yo, porque no conozco a nadie que se meta esteroides y no me ha dado por buscar esa información en Internet. Que al fin y al cavo la que se gasta el dinero "nel ciber" soy yo y lo utilizo para lo que me interesa.
