Tengo que avisar que después de los asteriscos, hay una escena que tal vez pueda herir alguna sensibilidad, aunque e intentado hacerla lo mas "light" posible. Es que quería explorar un poco la actitud, organización y ambiente del clan de vampiros que lidera James y al que Scott pertenece... Si no queréis leerlo, bueno, tampoco es algo tan sumamente importante, solo es algo que me ayuda a definir a los vampiros de mi fic... Si decidís leerlo... bueno, espero que no ofenda a nadie, aunque ya he dicho que lo he hecho lo más suave y menos explicito que he podido.
Kairi Minamoto, si, pobre Cena y… ¡deja de mirar el my space de Matt!! ¡Estas obsesionada con el! Y en cuanto a James… me temo que tendrás que esperar un poco mas… solo un poquitito mas Xdd
PatryBigEvil tus deseos son ordenes: torturar a Cena muajajajajajajajaja.
HarukaIs, si la verdad es que si es más true blood que Buffy… la verdad es que da mas juego. Y por cierto ¡Premio al comentario mas corto que he recibido nunca!
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Randy intentaba dormir. De verdad que lo intentaba, pero es que no había manera. Se levanto y abrió la puerta justo cuando John salía del ascensor. Cena entro en su habitación temblando y lanzándole miradas de reojo a su compañero.
-¿quieres algo? – ofreció "El asesino de leyendas" cerrando la puerta y observando las idas y venidas nerviosas de su compañero de trabajo. - ¿Una cerveza? ¿un café?... ¿un litro de tila?
-h-he hablado con Scott – murmuro "El Marine" sin dejar de caminar de un lado a otro. Le temblaban las manos. – o-o mas bien me ha amenazado. – se giro y lanzo una mirada asustada a su amigo. – Y me ha dicho que no eres del todo humano.
Randy gruño y se llevo las manos a la cara.
-Voy a matar a esa imitación de vampiro.
-E-entonces... ¿E-es... verdad? – pregunto abriendo mucho los ojos.
-Veras... – intento explicarse Randy después de inspirar hondo – eso es lo que quieren creer porque... sus poderes no me afectan. Y les revienta que un simple mortal sea capaz de resistírseles... por eso lo dicen. Es menos doloroso para su sobrenatural ego si piensan que no soy completamente humano.
-Entonces... ¿no pueden hipnotizarte? Y... ¿necesitan invitación para entrar en tu casa? – pregunto al acordarse de que se habían encontrado a Scott en el salón de su casa aunque nadie le había invitado.
-no y no. Es como si todos los vampiros estuvieran invitados a mi casa... pero si yo les retiro la invitación, tienen que irse.
-Y... ¿pueden sentirte... o lo que quieran que hagan para encontrar a sus...?
-¿Presas? – le ayudo Randy – Si, eso si.
-Y... ¿qué quiere ese otro vampiro de ti?
-Hablar...
-¿de que?
-Uhm... Creo que te voy a traer una tila, a ver si te calmas.
John se callo, pero le lanzo una mirada de reproche a su amigo. ¿Por qué no se lo contaba? Y... ¿a santo de que le protegían algunos vampiros si era inmune a sus poderes?
-No me cuentas nada – se quejo antes de dejarse caer en la cama desecha.
-Créeme, es por tu propio bien. – suspiro Randy antes de ir a por la bebida.
-Capullo... – murmuro Cena para si – sabe que así solo consigue que me pique aun mas la curiosidad...
Randy volvió a subir con las bebidas, y John siguió preguntando. Y su amigo evitando las preguntas... hasta que se enfado. Le cogió del cuello de la camiseta, lo estampo contra la pared y le levanto varios centímetros del suelo. Cena abrió la boca, en una mezcla de sorpresa y miedo. Nunca le había visto así. Parecía que fueran a salirle chispas de los ojos, se le habían hinchado las venas del cuello y su respiración estaba alterada.
-¡Escúchame, estúpido! ¡Y grábatelo en esa cabeza cuadrada tulla! ¡No te lo cuento todo! ¡Y eso va a seguir así porque me importas y no quiero que te maten por algo en lo que no tienes nada que ver!
Se quedaron un instante mirándose a los ojos, pareció que Randy iba a decir algo mas, pero le soltó y se dio la vuelta. John parpadeo confundido. Tal vez fuera porque había sentido la misma clase de terror que cuando Scott le había alzado, aunque aun nivel mucho menor, pero... juraría que había visto colmillos en la boca de su amigo. Negó con la cabeza. Randy no podía ser un vampiro... al fin y al cabo, no se ponía a arder cuando le daba la luz del sol... aunque si era cierto que le molestaba bastante. Y además, mas de una vez habían ido a misa juntos, y comía ajo... De hecho le encantaba el ajo. Tenia que haber sido un efecto óptico.
Una vez llegada a esa conclusión, pudo procesar lo que había dicho su amigo.
-¿T-te importo?
-Claro. Somos amigos ¿no? – contesto Randy, como si fuera algo obvio respirando hondo y sin volverse hacia el.
-Si... Supongo... que debería irme ¿no?
-Si, será lo mejor.
John asintió y salió de la habitación, dolido porque su amigo ni si quiera se había dado la vuelta para despedirse. Pero algo estaba claro en su mente. Tenia que averiguar lo que Randy le ocultaba. Tal vez así pudiese ayudarle.
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-¡Maldita sea! – se oyó rugir a Scott en la enorme mansión de aspecto victoriano, para después oír el estruendo de algo chocando contra el suelo y rompiéndose en mil pedazos.
-Oye... ¿Scott sabe que esas cosas están hechas para los reflejos de los humanos y no para los nuestros? – pregunto una mujer hermosa y voluptuosa antes de beber un liquido rojo y espeso de una copa. Cuando se relamió para limpiarse el labio superior se dejaron ver dos agudos colmillos.
-No lo se, pero creo que no le importe – respondió otro vampiro, con un leve acento francés y con pinta de aristócrata. Llevaba una botella de sangre sintética en la mano.
-Es que ya lleva cinco mandos en lo que va de semana... si tanto le frustra, que no juegue... – se quejo la rubia haciendo un mohín de disgusto, antes de volver a llenar su copa en la palangana que recogía la sangre del humano abierto en canal que colgaba de un gancho del techo.
-Pedirle a Scott que deje los videojuegos es como pedirle que no beba sangre – intervino un tercero, mientras hacia girar la cabeza a su victima con brusquedad. Ella ni si quiera se quejo cuando sus colmillos perforaron por enésima vez su delicada piel. Ni si quiera parecía saber donde estaba, tenia la mirada perdida. – O a ti que dejes de beber esa basura... – añadió dejando el cuerpo sin vida de la mujer en el sofá.
-A mi me gusta – contesto el vampiro francés encogiéndose de hombros y bebiendo un trago.
-¿Pero de que te sirve ser vampiro si no matas humanos? – pregunto la mujer rodeando el torso del otro con sus brazos.
-Si mato humanos... pero también me gusta esto – contesto acercando su rostro al de ella antes de besarla.
-¡Eh! Voy a terminar poniéndome celoso – bromeo el vampiro que estaba en el sofá.
La vampiresa rió e hizo sentarse al francés en el sofá, junto al otro vampiro.
-Edgar, Damien – susurro divertida, sentándose sobre el francés, al cual Edgar clavo los colmillos.
-Uhm... como se nota que sabéis como provocarme... – rió Damien antes de abrirse la camisa de golpe, por lo que saltaron todos los botones.
En apenas unos segundos, los tres estaban desnudos. Edgar se había colocado tras el francés, y mientras seguía bebiendo de el, le embestía, abrazándole desde atrás. Y ella había rodeado la cintura de Damien con sus piernas, permitiéndole que bebiera de ella y bebiendo a su vez de Edgar. Terminaron los tres en el sofá, con sus cuerpos entrelazados y sin saber donde terminaba uno y empezaba otro. Tiraron el cadáver de la humana para tener mas espacio y se tumbaron, abrazados los unos a los otros. Nada unía mas a los vampiros que el sexo y la sangre.
Scott se presento en la habitación para decirles que salía a comprar otro mando para su consola y puso cara de disgusto.
-¿Ya estáis otra vez? – protesto.
-¿Es que te molesta, mon ami?
-¡Lo que me molesta es que nunca me avisáis! ¡Y no hables en franchute que no te entiendo!
Los tres vampiros del sofá rieron.
-¡Es que estas siempre con esas maquinas de los humanos! – contesto la vampiresa divertida.
-Jessica, sabes que yo por ti lo dejo todo – sonrió Scott metiendo el dedo en la palangana y chapándoselo para probar la sangre. – Uhm... un tío virgen. De esos hay pocos hoy en día.
-Pero también hay más putas dispuestas a complacer nuestros apetitos – bostezo Edgar abrazando con más fuerza al francés y apoyando la cabeza en su pecho.
-¿es que prefieres a una humana que a saber que tiene a mi o a Damien? – pregunto Jessica haciéndose la ofendida.
-Por supuesto que no... – susurro antes de volver a clavar sus dientes en el francés en un gesto provocador.
-Me voy a por el mando – sentencio Scott dándose la vuelta y bajando las escaleras.
