PatryBigEvil, es que era corto… y si, ya se como eres… pero se supone que este fic es para todos los públicos xdd Y explicare las cosas a su debido tiempo, caga prisas
Kairi Minamoto, no, no dudo ni mucho menos que estés obsesionada con Matt, de hecho apuesto a que sueñas con el y todo xddd. ¡Y gracias por los piropos!
Por cierto, traspaso musas ¿alguien interesado? Es que me parece que tengo demasiadas xdddddddd.
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-Hogar dulce hogar... – murmuro Randy al abrir la puerta de su casa y tirar la bolsa de deporte en el suelo.
John paso detrás de el algo cohibido, no se olvidaba de la discusión que habían tenido el día anterior. Pero aun así seguía junto a el. No iba a dejar solo a su amigo cuando un puñado de vampiros le perseguían... por mucho que dijese que otro puñado de vampiros le protegían.
-Estarás can... – Cena no pudo terminar la frase, la mano de Randy se lo impidió.
"El asesino de leyendas" miro hacia arriba con una expresión que su amigo ya empezaba a interpretar como que había vampiros cerca. Así que no insistió y espero.
Randy le soltó y subió las escaleras cual felino que acecha a su presa. No estaba contento. John le siguió a distancia prudencial. La luz del cuarto de baño estaba encendida, la puerta estaba entreabierta. Y salía vapor por ella. El dueño de la casa la abrió de golpe.
En la bañera estaba un hombre de pelo castaño que le llegaba hasta los hombros, cuyo cuerpo no tenia nada que envidiar al de Randy. En todos los sentidos. El pelo mojado se le pegaba a la piel, sus blancos brazos descansaban sobre el bordillo de la bañera, sus ojos estaban cerrados, y sus labios, finos y casi tan pálidos como el resto de su piel, estaban entreabiertos, dejando ver dos afilados colmillos. Las cejas se curvaban con elegancia sobre la cuenca de los ojos. Era de rasgos finos y de engañosa delicadeza.
Cuando hablo, se descubrió que tenia la voz grabe, como un cantante de opera. Y que tenia acento transilvano.
-Bienvenido a casa, pequeño milagro.
-¿Qué cojones haces aquí James? – Randy estaba muy enfadado, pero al menos intentaba mantener la compostura.
John trago saliva ¿James? ¿Ese era James?
-Tardabas en llegar, así que decidí darme un baño. – el vampiro ni siquiera había abierto los ojos.
-Digo en mi casa.
-Oh. Tu mismo dijiste que si venia a ti no tendrías problemas en hablar conmigo ¿o acaso me han informado mal?
-No. Pero no pensé...
-No pensaste que fuera capaz de venir ¿cierto? Aun así mantendrás tu palabra. – no era una pregunta, casi parecía una orden.
-Cuida tu tono, eres tu el que quiere hablar conmigo, y estas en mi casa.
-Que he de decir que eres muy mal anfitrión... – añadió abriendo los ojos por fin y lanzándole una mirada que solo podría considerarse como golosa a John - Ni si quiera me has ofrecido un sorbo de tu siervo.
-¡John no es mi siervo! – exclamo Randy completamente ofendido. Parecía que fuera a lanzarse sobre el vampiro en cualquier momento.
-Cierto... se me olvidaba con quien hablo – suspiro James poniéndose en pie sin ningún pudor.
El agua resbalo con tranquilidad por su bien torneado, y depilado cuerpo. John observo como el agua hacia brillar los pálidos músculos del vampiro, resaltándolos. Parecía uno de esos antiguos dioses que salían de las olas del mar para presentarse antes de los humanos. No supo porque sintió la necesidad de coger una toalla y secar aquel cuerpo sobrenatural. De adorar a aquel vampiro.
Se volvió enfadado cuando Randy le cogió del cuello de la camiseta para impedirle que cogiera la toalla. Pero el encontrarse con aquellos ojos claros que le miraban con seriedad y preocupación le devolvió a la realidad, y se olvido de la ofensa antes de siquiera sentirse ofendido. Orton se volvió hacia el vampiro mortalmente serio.
-Si quieres estar seco, vas, coges la toalla, y te secas tu mismo. Y si no, no haberte metido en mi bañera.
James soltó un suspiro de disgusto. Salió de la bañera con gestos elegantes, que contenían y canalizaban la fuerza oculta del vampiro. La mirada de John volvió a vagar por aquel cuerpo que era la encarnación de la armonía y la divinidad. Tan sensual... tan sobrehumano...
Cena aparto la mirada antes de que el vampiro volviera a subyugar su voluntad.
-Al menos tendrás algo para saciar mi sed... – se quejo el vampiro mientras se acercaba a las toallas con gracia felina y se envolvía en una.
John se atrevió a volver a mirarle, justo antes de que el vampiro se convirtiera en un inmenso borrón, como una grabación que se acelera tanto que no se es capaz de distinguir lo que ocurre. Simplemente James se movía mas rápido de lo que el ojo de un ser humano podía seguirle. Cuando "El marine" fue capaz de ver al vampiro, ya estaba completamente seco, y el pelo, espeso y brillante, le caía en elegantes y sensuales ondas. Eso si, seguía desnudo.
-Lo máximo que puedo ofrecerte es una botella de sangre sintética que tengo en la nevera. – sonrió "El asesino de leyendas" con burla.
-¿Esa bazofia? – pregunto James con disgusto.
-Si. – claramente, el anfitrión forzoso disfrutaba disgustando al transilvano.
-Esta bien... gracias – claramente, el vampiro aceptaba única y exclusivamente por su anticuada educación.
-John ¿podrías traerla, por favor?
-No quieres que me entere de lo que vais a hablar ¿verdad? – suspiro Cena – Esta bien... – murmuro antes de salir de allí muy a su pesar.
-Pequeño milagro...
-¡deja de llamarme así! – exclamo Randy fuera de sus casillas.
-Pero es lo que eres... no existe ni ha existido otra criatura como tu en toda la historia... En cuanto a...
-Oye, James, - interrumpió Randy intentando ser diplomático - entiendo que seas uno de los sire mas importantes de Norteamérica, y que eso significa algo en tu mundo. Pero en el mío no. – hizo una pequeña pausa - Aun así, te voy a tratar con educación y te voy a pedir amablemente que te vallas y regreses mañana en cuanto anochezca. John no tiene nada que ver en esto, y no quiero mezclarle. Mañana por la noche seré todo tullo, pero hoy te pido por favor que te vallas.
-Esta bien, hijo de Harney, nos veremos mañana. – sonrió antes de vestirse a toda velocidad.
-¿Hijo de Harney? – pregunto Randy confundido
-Eres del linaje de Harney, y además por partida doble ¿no lo sabias? – contesto el vampiro mirándole por encima del hombro con una sonrisa maliciosa, antes de salir por la ventana.
Randy se acerco a la bañera y saco el tapón para que se vaciara. Su mirada quedo fija en el remolino de agua mientras sus pensamientos volaban. Conocía lo suficiente de la mitología propia de los vampiros para saber lo que significaba ser del linaje de Harney.
