LOS HILOS DEL DESTINO SE PUEDEN CORTAR
Aclaración:
Este finc es un crossover de varias series que os iré diciendo conforme vayan saliendo.
Serie principal: FullMetal Alchemist. Personaje: Christopher Edward Elric
Segunda serie: Shaman King. Personaje: Hanna Asakura
Cuando salgan los "…" significa que piensa el protagonista: Christopher E. Elric
Y las palabras en japonés solo aparecerán mientras hablan los personajes.
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Capítulo 5. Otro chico con problemas
"Otra vez todo me da vueltas… como cuando lo usé por primera vez… Noto a Hanna agarrado a mí… tiene miedo… su agarre es muy fuerte… ¿Me pregunto a donde iremos a parar esta vez? Se me empieza a nublar la vista… todo se vuelve borroso… Agarro fuertemente a Hanna, quien ya ha perdido el conocimiento… es demasiado pequeño para soportar esto… y creo que yo tampoco puedo aguantar mucho más… Todo se envuelve en un manto de oscuridad…"
Estamos en el valle de un río. Para ser más exactos, justo en el cauce… A un lado se encuentra entablada una ciudad. Parece una ciudad grande, pues son muchas la cantidad de casas que se ven edificadas… pero eso no es lo que interesa ahora… Volvemos al río y cruzamos a la otra orilla, a través de un puente de madera robusta, en la cual se alza un bosque oscuro y frondoso… aunque ambas orillas son hermosamente adornadas por una hilera de cerezos en flor, quienes dejan caer los rosados pétalos de sus flores, para que dancen junto a la melodía que el viento interpreta en ese momento… Todo está en una calmada armonía, pero entonces… un destello que aparece en el lado del río donde esta el bosque, rompe esta tranquilidad…
Escaso tiempo después, dos personas cruzaban ese puente, cuando descubrieron algo justo en la orilla del río.
- ¡¡Ah!! ¡¡Mira Kenji nii-chan!!- exclama un pequeño niño, quien tira rápidamente de su acompañante, un joven muchacho, para apresurarse a llegar junto a las dos personas que acaban de descubrir en la orilla del río
Chris abrió poco a poco sus azulados ojos, encontrándose la celeste y cristalina agua del río en su campo de visión.
"Ah… mi cabeza… madre mía que viajecito… Así que… estamos en la orilla de un río… Parece de cauce calmado… y debe de estar muy fresquita… ¡Un momento! Aquí hay algo que falla… ¡Ah! ¡¡HANNA!!"
Bajó su vista hacia su lado, para encontrarse al pequeño shaman desmayado agarrado a él.
- ¡¡¡HANNA!!! ¡¡¡HANNA!!! ¡Vamos despierta!- lo zarandeó un poco, aunque bastante asustado porque pudiera ocurrirle algo al pequeño
Hanna se revolvió un poco y luego abrió sus ojitos negros para que a Christopher se le aliviara el alma, al saberlo bien.
- ¿Están bien?- preguntó aún preocupado
- Hai… aunque me duele la cabeza un poco…
- ¿Hanna-sama se encuentra bien?- preguntó el espíritu acompañante haciendo su aparición.
- Hai… no te preocupes Kenshin- sonrió el Asakura para tranquilizar a su espíritu
- ¡Eh vosotros! ¡¿Os encontráis bien?!- oyeron los dos rubios desde su espalda.
Se giraron, y vieron terminando de cruzar un puente de madera, que unía ambas partes del río, a un joven pelirrojo de largo cabello recogido en una cola, quien era arrastrado corriendo por un niño pequeño de pelo negro levantado hacia arriba.
Kenshin se quedó muy sorprendido al ver a las dos personas, pues parece ser que había reconocido a alguien… Al pelirrojo…
- Kenji-chan…- logró articular el espíritu del samurai y Chris logró escucharlo
- ¿Le conoces Kenshin?
Pero ya no le pudo responder, porque los dos corredores se habían acercado definitivamente a ellos. Hanna se agarró aún más fuerte a Chris, pues aunque no le temía a nada, no sabía como debía actuar para no ponerlo en un compromiso.
- Tranquilos… no queremos haceros daño… ¿Estáis bien?- preguntó el pelirrojo
- Hai… Arigatô gozaimasu por preocuparos…
Se levantaron del suelo y se sacudieron un poco la tierra de sus ropas.
- Menos mal… Shinya os encontró y me avisó…- dijo el joven de cabellos rojos refiriéndose al pequeño que lo acompañaba
- Arigatô Shinya y…
- Kenji… Kenji Himura y Shinya Mioyin…
- Christopher Edward Elric y Hanna Asakura…
- Lleváis unas ropas raras… no sois de aquí ¿verdad?- preguntó curioso el pequeño Shinya, consiguiendo alarmar a Chris
"¡¿Y ahora que?! ¡¿Cómo le explico que yo soy de un lugar y tiempo diferente a Hanna?! ¿O quizás no debería? Aunque Kenshin parece conocer al pelirrojo… ¿como se llamaba? ¡Ah si! Kenji… ¿Serán familia? Porque sinceramente… no creo que haya mucha gente pelirroja… jeje… ¡Argh! Me estoy desconcentrando del tema principal… ¡¿Cómo diantres voy a salir de esta?!"
- Iie… somos de Inglaterra… aunque nacimos en Tokyo, pues nuestros padres son japoneses… de ahí nuestros rasgos…- contestó rápidamente el pequeño Hanna por él, sorprendiéndolo en el acto
"Muy buena Hanna… eres un genio pequeño…"
- Ya decía yo… ¿Y que hacéis por aquí? Si se puede saber…- quiso saber el joven pelirrojo de ojos azules… un color muy hermoso por cierto…
- Estamos de paso… viajando para conocer el país donde nacimos… pues nos marchamos de aquí cuando éramos muy pequeños…- le respondió ahora nuestro alquimista- Sumimasen que te lo pregunte Kenji… demo, ¿Dónde y en que año estamos? Creo que el golpe que me he dado, ha sido muy fuerte y no lo recuerdo…
- Tranquilo Christopher… este es el año 32 de la Era Meiji, y estáis en Tokyo…
"¡¡¡AÑO 32!!! ¡¡¡ERA MEIJI!!! Si que nos ha traído lejos esta vez la transmutación… demo, si lo que papá me dijo se cumple… aquí tiene que haber alguien que necesita ayuda…"
- Kenji nii-chan… ¿pueden quedarse en casa?- preguntó el pequeño de aparentes 4 años
- Eso habría que preguntárselo a ellos... demo por nosotros ningún problema…- seguidamente, el joven de nombre Kenji, miró interrogante a nuestros viajeros
"Si estuviera yo solo… no me importaría pasar la noche a la intemperie… pero con Hanna… es muy pequeño todavía… y no me quiero arriesgar a nada… creo que mejor nos quedamos… aunque espero que no seamos una molestia…"
- La verdad es que todavía no teníamos pensado donde pasar la noche… demo no queremos ser una molestia…
- Ninguna… así Shinya tendrá con quien jugar…- sonrió de forma especial, según Chris, pues no había visto nunca una sonrisa así, Kenji Himura.
"Que sonrisa tan hermosa… nunca había visto una igual… y eso que la de mamá y la de Sara-chan son muy bonitas… Y que decir de la de Hanna, esa me sorprendió… pero es que la de Kenji tiene algo… parece como si esa sonrisa nunca se borrase de su rostro… si la heredó de alguien… ese alguien debió tener un alma muy pura…"
- Está bien… aceptamos…
- ¡¡Hai!! ¿Hanna jugará conmigo?- saltó Shinya cogiendo de la mano a Hanna
- Claro- le sonrió el rubio
- ¡¡Bien!! ¡Vamos!- y empezó a caminar tirando de Hanna, pero cuando este fue a dar el primer paso, sintió un dolor punzante en el pie y tuvo que apoyarse en el suelo.
- ¡¡Hanna!! ¡¿Estás bien?!- se alarmó Chris agachándose a la altura de su compañero
- Me duele el pie… creo que me he torcido el tobillo…
- Súbete a mi espalda… yo te llevaré- le propuso el alquimista
- Demo…
- Vamos Hanna… hazle caso a Christopher… además nuestra casa no está lejos… yo os llevaré las cosas…- dijo Kenji para que el shaman no se preocupara de ser una molestia
- Va… vale…
Hanna se subió a la espalda de Chris y el joven pelirrojo, Kenji, cogió ambas mochilas y la tabla de Chris, claro que el pobre muchacho se preguntaba que podía ser aquello que era tan grande y extraño. Pusieron rumbo a la casa de las personas que les habían encontrado, y cuál no sería su sorpresa, cuando se pararon ante una casa bastante grande y majestuosa… claro que es debido a lo que decía el cartel de la entrada… "Dojo Kamiya-Kasshin".
Kenji abrió la gran puerta de madera de roble y Shinya entró corriendo al interior.
- ¡¡Tadaima!! ¡¡Tou-chan!! ¡¡Kaa-chan!!
- Vamos pasad- los invitó Kenji- ¡¡Tadaima!!- dijo también
- ¡¡¡UAU!!! ¡¡Es más grande que mi casa!!- exclamó alucinado el pequeño Asakura con el tamaño de la construcción
Estando en el patio, que era lo primero que había una vez atravesadas las puertas principales, escucharon un ruido proveniente de un gran edificio contiguo a la casa principal.
- Yahiko nii-chan debe de estar dando clase todavía…- dijo Kenji- vamos con él
Se dirigieron sin objeción alguna por parte de los invitados, al edificio anteriormente visto, que era el dojo de entrenamiento, y encontraron en su interior, a muchas personas con shinais en mano, que repetían constantemente los mismos movimientos que el hombre que se encontraba al frente de toda la clase.
- ¡¡¡YYAAAHHH!!!- gritó al dar la última estocada- bien eso es todo por hoy…
- ¡¡Hai!! ¡¡Domo arigatô gozaimasu Mioyin-sensei!!
Las personas abandonaron el lugar y mientras tanto, el pequeño Shinya se acercó a la pared de la cual colgaban varios shinais y se hizo con uno. A continuación se acercó sigilosamente y sin hacer el mínimo ruido hacia el profesor, Yahiko, por detrás.
- ¿Qué va a hacer?- quiso saber Christopher, pues le era extraño el comportamiento del pequeño de 4 años
- Ahora veréis…- le contestó Kenji muy calmado y con una sonrisa traviesa y juguetona, como cuando haces una travesura.
Shinya saltó con la espada lista para dar un golpe sobre Yahiko, cuando ya estuvo justo detrás de él a la distancia que quería. Pero el hombre moreno de cabellos puntiagudos se dio la vuelta repentinamente y paró el golpe con las manos desnudas… Aunque no pudo evitar perder el equilibrio por haber apoyado mal el pie en el giro, y caer al suelo con el niño, moreno también, encima de él
- ¡¡¡JAJAJA!!!- se reía feliz el pequeño Shinya
- Increíble Yahiko nii-chan… tu propio hijo… con cuatro años… te ha derribado… ¡A ti! El maestro del estilo Kamiya-Kasshin Ryu… jeje- intentaba, aunque sin éxito, contener su risa el joven Kenji.
- Jeje… ¡Derribé a tou-chan! ¿Viste Kenji nii-chan?
- Bueno vale… demo ya vale de reíros u os daré una sesión de entrenamiento a los dos…- avisó el golpeado mientras se levantaba del suelo y ponía a su hijo de pie, al lado de los demás, aunque la mirada que les puso… decía que no mentía- que recordaréis por mucho… mucho… tiempo…
Entonces reparó en la presencia de los dos rubios, el más pequeño en la espalda del más grande, y se extrañó al verlos.
- ¡Oh! ¿Tenemos invitados?
- Hai… estaban desmayados cerca del río, y como no tenían donde pasar la noche… los hemos invitado…- lo informó Kenji de la situación
De repente, Yahiko puso una expresión nostálgica en su rostro mientras miraba al pelirrojo.
- Digno hijo de ellos…- susurró para él, aunque no contó con que el agudizado oído de nuestro alquimista si llegó a oírlo
"¿Eh? ¿Por qué habrá dicho eso con ese tono de nostalgia? Argh… soy demasiado curioso… ya me lo decían papá y mamá…"
- De acuerdo, ¿y como os llamáis?
- ¡Oh! Sumimasen por nuestra irrespetuosidad…- se disculpó el joven de ojos azules- Me llamó Christopher Edward Elric, demo podéis llamarme Chris, y él es Hanna Asakura…- los presentó a ambos
- Hajimemashite, mi nombre es Yahiko Mioyin… maestro del estilo Kamiya-Kasshin Ryu- se presentó el hombre- ¿Y que le ha pasado al pequeño Hanna?
- Nos caímos en la orilla del río y Hanna se ha torcido el tobillo
- Vamos con Tsubame nee-chan para que le cure- dijo Kenji
Y con esto ya el pobre de Christopher Edward Elric se quedó lo más sorprendido del mundo…
"¿Tsubame nee-chan? ¿Yahiko nii-chan? Pero si Yahiko es el padre de Shinya… y Shinya llama a Kenji hermano… ¿No tendría que ser Yahiko también su padre? Aunque también podría ser adoptado… ¡¡Pero si le llama hermano!! No entiendo nada… esto me supera…"
En eso iba pensando el alquimista mientras se dirigían a la casa principal. Abrieron la puerta corrediza y entraron en el interior.
- ¡¡Tadaima kaa-chan!!- gritó el pequeño Shinya
- Tadaima- dijeron los otros integrantes de la familia que acoge a nuestros viajeros
Y al llamado de ellos, una mujer vestida con un kimono rosa pastel, cabellos castaños muy claros y cortos, y los ojos marrones muy oscuros, como Shinya, apareció en el recibidor de la casa.
- Okaeri nasai Shinya-chan, Kenji-kun…- saludó a los niños como una sonrisa- okaeri anata…- dijo suavemente mientras le dirigía una tierna sonrisa y una mirada intensa al hombre maestro de ese dojo
Entonces reparó en la presencia de dos personas que no conocía. Dos muchachos de cabellos dorados como el mismo oro, a quienes no había visto nunca.
- ¡Oh! Tenemos invi…- pero se asustó mucho cuando vio como venía Hanna subido sobre Chris- ¡Oh! ¡¿Pero que le ha pasado?!
- Hanna se ha torcido el tobillo kaa-chan…
- ¡Oh! Pasad a dentro para que le cure
- Domo arigatô gozaimasu- dijeron Chris y Hanna
Yahiko, Kenji y Shinya condujeron a los aventureros al salón, mientras la mujer iba a por el botiquín para curar a Hanna. Una vez se encontraban atendiendo la inflamación del pequeño, Tsubame le preguntó al niño del mono azul.
- Así que… te llamas Hanna… Un tanto raro ponerle "flor" a un niño…
- Hai… fue idea de mi kaa-chan… y cualquiera le discute o contradice a ella…- por un momento ensombreció su mirada pareciendo recordar algo no muy bonito- demo estoy orgulloso de mi nombre… porque es la unión de los de mis padres… Yoh y Anna Asakura…- agachó la cabeza al mencionar sus nombres… era muy doloroso para él.
- Es un bonito nombre- le sonrió- ¿Y tú como te llamas?- le preguntó repentinamente al joven Elric
- Christopher Edward Elric, aunque me puede decir Chris… hajimemashite Tsubame-san
- No sois de por aquí ¿verdad? Lleváis unas ropas raras…
- Iie… ellos está de visita…- empezó a hablar Kenji y les contó lo mismo que antes les había dicho Hanna a él y al pequeño Shinya.
Los adultos se sorprendieron mucho por el relato, pues no se esperaban ver en estos tiempos a unos niños tan pequeños de trotamundos…
Tsubame terminó de vendar el pie del shaman y le sonrió dulcemente.
- Bueno… pues esto ya está…- se levantó- iré a preparar la habitación…- hizo saber la mujer y acto seguido abandonó la habitación.
Una vez los chicos se quedaron solos en la habitación, Yahiko tomó la palabra.
- Bueno… podéis quedaros aquí de mientras…- se giró hacia Kenji- Ven Kenji… una sesión de entrenamiento antes de comer…
- Hai Yahiko nii-chan…- se levantaron del suelo y se iban a ir al patio, cuando de repente el joven de cabellos del color de las llamas se giró hacia los rubios- o si queréis, podéis ver el entrenamiento… seguro que os gustará…- sonrió y siguió a su "hermano"
Hanna miró a Chris, y este supo en seguida que se moría por ver como peleaban, así que el alquimista ayudó al niño Asakura ha llegar hasta el porche construido en tablado de madera, para ver el combate. Shinya se excusó diciendo que iría a ayudar a su madre, porque no la había visto en casi toda el día, así que salió del cuarto.
Mientras en el patio, Yahiko y Kenji estaban frente a frente, intimidándose con sus miradas. Se podía vislumbrar la tensión del ambiente y también la concentración que rodeaba a los espadachines.
Entonces el joven Kenji desenfundó su katana, sorprendiendo a Hanna con ella.
- Esa… esa es mi sakabattou…- susurró bajito
El maestro moreno también desenfundo su katana, dejándola ver… otra sakabattou…
Se colocaron en la posición inicial y entonces…
- ¡¡¡HAJIME!!!- gritó Yahiko y comenzó la pelea.
Kenji era rapidísimo… tanto, que desaparecía de la vista de nuestros viajeros. Pero Yahiko también era muy bueno, y se defendía de los ataques, que con fiereza, el pelirrojo le asestaba. Golpe tras golpe de espadas, el combate avanzaba… unas veces era el maestro del Kamiya Kasshin Ryu quien tenía que retroceder, y otras veces era el adolescente de ojos zafiros…
Los ojos azules y negros de los muchachos de dorados cabellos estaban abiertos de par en par de la impresión por la pelea…
"¡¡¡ES INCREÍBLE!!! ¡¡¡QUE MAESTRÍA!!! ¡¡¡QUE MAGNIFICENCIA!!! ¡¡¡QUE CONTROL TAN SOBRENATURAL DE LA ESPADA!!! Esto no lo había visto nunca… si ya me sorprendí cuando vi entrenar a la familia de Hanna… con esto acabo de llevarme otra gran sorpresa en mi corta vida… Los entrenamientos que yo realizo con papá y tío Alphonse no se parecen en nada… Como se nota que aquí se debe saber pelear para sobrevivir… aunque, este es el año 32 de la Era Meiji… creo haber leído algo sobre esta era… Se supone que la era de las katanas y guerras era la Era Tokugawa, y no la era Meiji… aunque también es verdad que el famoso Hitokiri Battousai estuvo luchando también en esta época… y no se porque encuentro algunas cosas iguales en cuanto a Kenshin y Battousai… pero mejor no pensar en eso ahora… Mejor sigo viendo el combate… está muy interesante… aunque no dejo de ver similitudes entre el estilo de combate de Kenji y el que uso Hanna… En fin… si en esta época también hay katanas… será por alguna causa…"
- Kenji-chan…- susurró una voz apareciendo entre medias de los dos chicos que veían la pelea en el porche.
- ¿Le conoces Kenshin?- preguntó curioso su amo a Kenshin, quien acababa de hacer su aparición.
- Él… él es… ese es mi hijo…- reveló.
¡¡¡¡TAAASSSHHH!!!
Se escuchó el agudo ruido del choque que provocaron las dos katanas de metal.
Los dos habitantes del porche apartaron su mirada del espíritu, quien estaba ensimismado mirando la escena que ahora contemplaban ellos.
Kenji y Yahiko se hallaban inmóviles en la posición correspondiente a haber acabado de realizar un golpe o kata… Ninguno de los dos pestañeaba si quiera…
Entonces… una katana cayó, haciendo mucho ruido al entrar en contacto con el suelo… Kenji perdió fuerzas, cosa que hizo que soltara su katana y tuviera que apoyarse en su rodilla para no caer de cara a tierra.
El ganador envainó su espada y se agachó para ayudar al vencido.
- No te… he podido… vencer…
- Demo casi lo consigues…- lo animó Yahiko- pones tu alma en los golpes… tu otou-san estaría orgulloso de ti…
Mientras ellos hablaban… nuestros amigos del porche de madera…
- ¡¡¡¿¿¿TU HIJO???!!!- se sorprendieron
Entonces, una vez Kenji se pudo poner el pie y ayudado por Yahiko, se acercaron a nuestros sorprendidos muchachos de cabellos de oro, quienes para disimular las cosas, callaron rápidamente y los alabaron.
- ¡¡Uau!! ¡¡Kenji eres muy rápido!!- admiró Hanna al pelirrojo
- Arigatô, demo… Yahiko nii-chan es mejor que yo…
Y ya en este punto del día desde que llegaron… el "curioso" de Christopher Edward Elric, no pudo contener más sus ansias de saber, y decidió preguntarle a sus anfitriones algo que le llevaba rondando la cabeza desde que pisó la casa por primera vez, o… ¿quizás desde que escuchara a Kenji decir cierta cosa?
"Ya no puedo más con esta duda… ¡¡Argh!! ¡¿Por qué habré heredado la curiosidad de papá?! Aunque… sino fuera por ella… quizás hoy no sería quien soy… jeje, irónico ¿no?"
- Sumimasen por la pregunta- interrumpió el alquimista- demo llevo un rato dándole vueltas a una cosa… Si Yahiko-san es el onii-san de Kenji… ¿no debería ser Shinya el sobrino de Kenji?- hizo una pausa- demo él le llama onii-chan… y si Yahiko-san es el onii-san de Kenji… ¿no deberíais tener el mismo apellido?
- Jeje… es que es algo complicado de comprender…- comenzó su explicación Kenji- Yahiko nii-chan fue el primer discípulo de mi Kaa-chan, antigua maestra del Kamiya Kasshin Ryu, y él vivía con nosotros… Mis padres lo querían como a un hijo… y cuando yo nací, me dijeron que era mi onii-chan?
- Aaahhh… ya veo…
- Y en cuanto a lo de Shinya…- intervino ahora el padre del nombrado- yo se lo pedí a Kenji cuado volvió de su entrenamiento con Hiko-sama… le pedí que quería que le permitiera a mi primer hijo llamarle onii-chan…- de repente, pareció recordar algo muy amargo- y justo días antes de saberlo… ocurrió aquello…
Chris se quedó pensando en lo último dicho por el hombre moreno, y repentinamente pareció hacer encajar algunas piezas del rompecabezas que tenía en su mente.
"Eso que ha dicho el señor Yahiko… ha sido muy extraño… y lo que dijo en el dojo también… se refería a los padres de Kenji con tanta tristeza y nostalgia… ¡¡Un momento!! ¡¡¡SUS PADRES!!! Pues claro… Ay… pero mira que llego a ser irresponsable… aún no me he presentado a ellos…"
- ¿Y tus padres Kenji? Ahora que me quedó claro eso, quisiera mostrarles mi agradecimiento… y como no los he visto por aquí… pues…- paró su diálogo- ¿Están de viaje?
Todo se envolvió en un sepulcral y absoluto silencio… y eso sorprendió a Chris y a Hanna… pero al parecer a Kenshin no, quien apareció al lado de su amo, pero con una mirada muy endurecida y apagada… sus ojos violetas no tenían brillo…
- Mis padres… ellos murieron hace 4 años…- dijo con un tono muy melancólico
- Gomen nasai…- se disculpó Chris algo cortado, pues ya era la segunda vez que preguntaba por alguien y ese alguien había muerto.
- No pasa nada… tengo vagos, demo buenos recuerdos de mi infancia con los dos… aunque mi otou-san casi nunca estaba en casa…- pausó su relato el chico de fogosa cabellera y llevó su mirada marina hacia el lugar donde estaba Kenshin, quedándose como ensimismado por un segundo mirando a la nada, pues él no veía nada.
El espíritu mientras esto ocurría, no se atrevía a sostenerle la mirada a su hijo, así que bajó la cabeza, como si el suelo fuera lo más interesante de todo el mundo.
Christopher se fijó en este gesto que le llamó la atención…
"¿Por qué Kenshin bajará la cabeza? ¿Será por lo que ha dicho que nunca estaba en casa? No sé… a mi me da que hay algo más que ellos dos esconden…"
- Llegué a odiarlo por dejarnos solos a kaa-chan y a mí…- siguió contando Kenji- demo Yahiko nii-chan me hizo entrar en razón…- le dedicó una cálida sonrisa a su "hermano", volteando a verle- El día que volvió mi tou-chan… fue el día que murieron los dos… junto a los cerezos…- volvió a pararse para coger aire- ojalá… ojalá…- cerró sus puños en señal de frustración- ojalá mi otou-san no se hubiese marchado… ojalá no lo hubiese hecho… quizás entonces… quizás… todo hubiera sido distinto…- una lágrima asomó por sus ojos del color de los zafiros y rodó solitaria por su mejilla izquierda.
- Kenji-chan…- susurró el espíritu del samurai, destrozado por cada palabra que su hijo había pronunciado- gomen nasai de gozaru yo…- las lágrimas de puro líquido salino abordaron sus ojos violetas, aunque transparentes, y descendían con rapidez por el rostro de Kenshin.
Nuestro querido Alquimista del Rayo, que había estado atento a cada gesto de ambos pelirrojos, ponía su mente a trabajar para encontrar un orden coherente de todo lo que pasaba.
"Es demasiado triste… Kenshin está destrozado por todo lo que ha escuchado… aunque su hijo no ha dicho que le guarde rencor… pero tiene que ser muy dolorosa toda esta situación… Porque yo estoy seguro de que Kenshin está muy arrepentido de todo lo que hizo… después de todo… vagó mucho tiempo hasta que pudo encontrar por fin el perdón para sus pecados… y en ese camino encontró el calor de un hogar… junto a Kaoru Kamiya, según recuerdo, ese era el nombre de su esposa, y junto a su hijo… Pero la parte después de que colgase la espada está algo confusa en todo lo que he leído y oído… Kenji tiene razón… si Kenshin no se hubiese ido… quizás para él la vida hubiera sido distinta… ¡¡Espera un momento!! ¡¡¡ESO ES!!! Si Kenshin no se hubiera ido… ¡¡¡ESO ES!!! ¡¡¡AQUÍ ESTÁ LA SOLUCIÓN!!!"
- Bueno… demo ya basta de caras largas por hoy…- intervino Yahiko, sacando al joven Elric de sus divagaciones- Vamos a comer… Tsubame cocina de maravilla…
- Hai- contestaron todos.
Los dos combatientes de la pelea abrieron el camino hacia el salón, y detrás de ellos, los seguían Chris, con el pequeño Hanna a su espalda. Pero sin que sus guías se percatasen, el fue rezagándose poco a poco, pues tenía que comunicarle algo al niño urgentemente, y no se podía arriesgar a que lo escucharan… no aún.
- Hanna…- lo llamó en un susurro
- Dime Chris
- Creo que la persona que necesita ayuda en este tiempo es Kenji…
- ¿Hai? ¿Y ahora que hacemos?- preguntó
- Bueno… después de comer les explicaremos todo… demo lo malo va a ser que nos crean…
"Es cierto… no había caído en eso… Ellos no conocen la alquimia, ni tampoco creo que conozcan la magia del shamanismo… ¿Qué podemos hacer para que nos crean?"
- Tengo una idea…- exclamó en tono bajo el shaman- ¿Puedes…?- y le contó su plan
- Hai… buena idea…
Llegaron al salón, donde Shinya y Tsubame estaban poniendo una suculenta comida en la mesa. Comieron animadamente todos juntos, y se rieron mucho cuando el pequeño Shinya se quedó con una pequeña mancha de salsa de tomate en la comisura de los labios… Tenía una expresión monísima y más riéndose.
Después de comer, Christopher pidió la atención de sus acogedores, pues les dijo que quería mostrarles algo. Dejó a Hanna sentado en la salita, lugar donde les pidió que le esperasen, y él fue a coger sus cosas. Regresó y le dio su mochila a su acompañante, y acto seguido se coloca al frente de todos de todos, después de soltar su tabla y su mochila a su lado.
- Bueno… ¿Y que querías enseñarnos Chris-kun?- inició la conversación la esposa del maestro
- Más que enseñar… sería… decir la verdad…
- ¿La verdad?
- Veréis… primero de nada… Nosotros no venimos de Inglaterra…- quiso empezar con eso para no acarrear tanta confusión, aunque no estaba seguro de conseguirlo- ni siquiera somos de este tiempo…
- ¡¡¡¡QUEEEE!!!!- exclamaron muy, pero que muy, sorprendidos
- Hai… yo soy un Alquimista Nacional reconocido con el nombre de Alquimista del Rayo, procedente de Reezembul… y mi amigo Hanna es un shaman… procedente de Tokio, demo del año 2007…
- …- todos estaban con los ojos y la boca abiertos del shock por lo revelado.
- Veréis… llegamos aquí gracias a una Transmutación Alquímica… Con ella podemos viajar en el espacio y en el tiempo… Demo como el principio básico de la Alquimia dice: "Hay que sacrificar algo para obtener lo que se desea, y para ello, se debe pagar con algo del mismo valor"… Pues esta transmutación sigue una variación de esta regla… Yo puedo viajar por el tiempo… demo a cambio, debo ayudar a personas que me encuentre en mi camino, para así poder volver a mi casa…- hizo una parada necesaria, pues debía coger aire, y así pudo ver la forma tan graciosa en que los ojos de las 4 personas a las que estaba intentando explicar su situación, se desencajaban, y en como su boca caía abierta a más no poder- Hanna viene conmigo para evitar la muerte de sus padres… y en este tiempo… Tú eres el que necesita ayuda…- levantó su brazo y señaló a uno de los cuatro- Kenji Himura… hijo de Kaoru y Kenshin Himura…- finalizó con su dedo índice apuntando hacia el pelirrojo
Durante unos minutos, solo se pudieron apreciar el sonido de los insectos que había en el patio… Ninguno hablaba… estaban demasiado sorprendidos… demasiado sin habla…
- Co… como… ¡¿Cómo sabes el nombre de mis padres?!- pronunció costosamente el señalado- No os los habíamos mencionado ni una sola vez…
- Porque tu otou-san nos lo dijo…
- ¡¡¿¿MI OTOU-SAN??!! ¡¡Eso es imposible!! Él… Él está…
- Kenshin es mi espíritu acompañante…- se adelantó a decir Hanna, sabiendo lo doloroso que sería para Kenji decir eso ahora- Un shaman es el vínculo entre este mundo, el de los vivos, y el otro, el de los muertos… Kenshin utiliza mi cuerpo para manifestarse en nuestro mundo… y si no me creéis… esta es la prueba…- metió su mano en su mochila y extrajo de ella su espada para mostrarla ante Kenji
El joven samurai de rojos cabellos la cogió y abrió sus ojos a más no poder… la había reconocido…
- Iie… iie… no puede ser…- sacó su propia katana de su cinturón y las comparó a ambas… Eran las mismas…- si es… mi sakabattou…
- Cuando Kenshin decidió quedarse conmigo… la recuperamos del museo…
Kenji devolvió la katana a Hanna, aún sin saber que decir.
- Para el carro… esto es muy raro…- interrumpió Yahiko- ¡¿No seréis espías?!- no se fiaba de lo que habían dicho
"Era de esperar… es que la historia parece muy inverosímil… Bueno, pues no nos queda otro remedio…"
- Bueno… sino nos creéis a nosotros… le creeréis a él…- sentenció
- ¿A quién?
- Ahora veréis…- Chris dio una palmada- no os asustéis por lo que pase…- advirtió
Mientras separaba sus manos, después de juntarlas anteriormente, se fue creando entre ellas una burbuja de energía, que los fue envolviendo a todos.
- ¡¡¿¿QUE ES ESTO??!!- se asustó el maestro del dojo, que abrazó a su familia en señal de protección
- Esto es un campo de energía que contiene alquimia… gracias a esto… es como si tuvieseis el talento para la alquimia… Hanna- se giró a ver al pequeño y rubio niño- te toca…
- Hai Chris… ¡Kenshin! Puedes salir… Aquí hay gente que quiere volver a verte…
Y repentinamente para nuestros sorprendidos habitantes del dojo Kamiya, al lado del pequeño Hanna se hizo visible una figura que ellos reconocieron… Una muy querida figura, que aunque transparente jamás olvidarían… Su rojo cabello… sus ojos violetas… su expresión… su siempre fiel sakabattou colgada de su hakama… Era él… Kenshin Himura… el famoso samurai…
- ¡¡¡AAAAHHHH!!! Tou… tou… ¡¡¡¡TOU-CHAN!!!!
- ¡¡¡KENSHIN!!! ¡¡¿¿Eres tú??!!- se impresionó Yahiko
- ¡¡¡HIMURA-SAN!!!- pronunció Tsubame
- ¿Quién es él?- preguntó inocentemente el pequeño Shinya (xd)
- Kenji-chan… cuanto has crecido…- le dedicó el espíritu una cálida sonrisa a su hijo
- Tou-chan… ¿De verdad eres tú?- preguntó Kenji aún sin creérselo y acercándose lentamente hacia él
- Hai… Si pudiera… te abrazaría fuertemente como solía hacerlo cuando eras un niño… demo…- y apartó su vista al suelo, apenado porque no podría cumplir eso nunca más
- No importa…- le sonrió su pequeña copia, pues Kenji era clavadito a Kenshin, sabiendo lo mucho que dolía no abrazar a quien añoras- Eres igual a como kaa-chan te describía…
- Kaoru…- susurró
Seguidamente, Kenshin volteó hacia su "ya no tan pequeño" Yahiko, pues el era su "hijo mayor" y su familia, con una sonrisa melancólica en sus labios.
- Yahiko, Tsubame… mis mas sinceras felicitaciones… Siento mucho no haber podido asistir a esos acontecimientos tan importantes para vosotros…- luego miró a Shinya- ¿Y este niño? Es clavadito a ti Yahiko…
- Es mi hijo… Shinya Mioyin…- dijo orgulloso- me alegro de volver a verte… Kenshin…- sonrió
- Mira Shinya… él es Kenshin oji-san…- habló Tsubame, y cuando dijo eso, el corazón de Kenshin se regocijó de alegría al tener tal honor de ser el tío del pequeño.
- ¡¿Hai?! ¡¡Kawai!!- saltó alegre el moreno.
Chris y Hanna veían felices esta escena… por lo menos habían hecho felices a esas personas aunque solo fuera por unos instantes…
- Bueno Kenji… ¿Qué me dices? ¿Nos crees ahora?
- Hai… demo ¿Cómo es que puedo ver a mi tou-san?
- Los Alquimistas podemos ver a los espíritus y en este campo de energía es como si fueras un alquimista como yo… jeje
- ¿Entonces vendrás con nosotros Kenji?- preguntó Hanna la ansiada pregunta
Todos guardaron silencio esperando la respuesta del chaval, y su padre lo observaba atentamente, esperando, con toda su alma… que su respuesta fuera que sí… pues por lo menos, quería conocer a su hijo, cosa que en vida le había sido negada…
- Hai… de acuerdo…- dijo sin duda alguna- iré con vosotros…- la sonrisa no se hizo esperar en el rostro de los viajeros, quienes acababan de encontrar otro compañero de viaje.- Así quizás pueda cambiar las cosas…
- ¿Kenji nii-chan se va?
- Hai Shinya…-al decir esto, el niño de cuatro años mostró un pequeño puchero- demo tranquilo… cuando vuelva… todo será distinto…
- Kenji-chan…- suspiró su nombre su padre
- ¡No me llames -chan, tou-chan!- se exaltó el joven del gi morado- ¡Que tengo 19 años!
- Gomen nasai de gozaru yo Kenji-kun- se disculpó
Las risas inundaron la habitación ante la cómica escena… Padre e hijo por fin juntos… aunque fuera en esas circunstancias…
- ¿Estás seguro Kenji?- preguntó por última vez su "hermano mayor"
- Hai Yahiko nii-san… iré con Christopher, Hanna y mi tou-san…
Y en cuanto Yahiko vio la mirada decidida de Kenji, supo que nada lo haría cambiar de opinión.
- Esa es la mirada decidida de Kaoru…- recordó con nostalgia- recuerdo que fue esa misma la que puso cuando se interpuso entre Enishi y Kenshin… ¡Oh!- entonces cayó en la cuenta de lo que había dicho- gomen nasai Kenshin- se giró hacia la figura transparente de su "padre"
- No importa Yahiko… y tienes razón…
- Bueno… pues en esta época ya está…- concluyó Christopher para cambiar de tema- ¿Puedes andar Hanna?
El aludido intentó ponerse el pie, pero aún sentía un punzante dolor y se cayó al suelo en el intento.
- ¡Hanna-sama!
- No es nada… demo aún duele…
- Quedaos a dormir… la habitación está preparada de todas formas…
- Está bien… arigatô…- volvió a agradecer el educado alquimista- Ahora por favor, no os sorprendáis de nuevo… voy a hacer desaparecer el campo de energía…
Christopher chasqueó los dedos e hizo desaparecer la burbuja alrededor de Kenji, introduciéndola en el cuerpo de este.
- ¿Qué es esto?
- Con esto podrás ver a tu otou-san aunque no seas un shaman o un alquimista… ya que he introducido en ti un poco de alquimia…
Volteó hacia donde debía estar su padre, según lo que le había dicho el muchacho, y comprobó que era cierto, pues aún estaba ahí y podía verle con toda claridad.
- ¡¡Es cierto!! ¡¡Arigatô Christopher!!
Después de esto, pasaron toda la tarde contándoles un poco sobre sus vidas. A todos les sorprendió mucho la historia del pequeño Hanna… se parecía un poco a la de Kenshin… solo que con un poco de más calor hogareño…
Llegó la hora de la cena y después de eso, a dormir, ya que mañana sería el día de la partida, y había que levantarse temprano y con fuerzas.
Christopher y Hanna se encontraban metidos en los futones que les habían dejado en la habitación que les habían asignados.
- Chris…- llamó al rubio a media noche
- Hai… ¿Qué quieres Hanna?- contestó al llamado medio dormido, pero se alzó un poco para intentar visualizar mejor la figura del niño en la oscuridad
- Mm… esto… necesito… ir al servicio… ¿me puedes llevar?- preguntó avergonzado
Chris sonrió tiernamente… era un niño pequeño detrás de esa gran valentía, fortaleza y determinación que demostraba, aunque Hanna no vio el gesto, pues el cuarto estaba demasiado oscuro como para que se percatase. Se levantó de su futón, se agachó de espaldas a Hanna a un lado de este, y el pequeño shaman se subió a su espalda, agarrándose bien fuerte.
El hijo del Alquimista de Acero recorrió la casa hasta llegar a su destino. Bajó a Hanna y le esperó en la puerta. Cuando este terminó, volvió a subírselo a la espalda y se dirigieron de nuevo a la habitación. Pero al pasar por el porche del patio, vieron a Kenji sentado al borde de este, apoyando su espalda en una de las vigas, también de madera, que sostenían el techo del porche, con su rodilla izquierda semidoblada y su preciada sakabattou apoyada en su hombro, observando atentamente las estrellas del firmamento, con Kenshin a su lado.
- Son hermosas… mirarlas me reconforta…- dijo Kenji
- Hai… tu okaa-san solía decir eso cuando nos sentábamos aquí para ver el cielo tranquilamente en compañía del otro…- Kenji miró a su padre, y lo descubrió mirando melancólicamente al cielo estrellado- ¿Sabes? Justamente fue aquí donde me dijo la mejor noticia de mi vida… aparte de que me amaba… Aquí… aquí fue… donde me dijo… que sería padre…- finalizó girando la cabeza para mirar intensamente a los ojos de su hijo… esos zafiros tan inmensos que poseía- En este lugar fue… donde recibí la dicha más grande de toda mi miserable vida…
- Tou-chan…
- Kaoru… mi Kaoru… tú heredaste sus ojos… y su alegría…
- Quisiera volver a verla… una última vez…
- Hai…
- Yo puedo hacerlo- interrumpió Hanna desde la espalda del alquimista de cabellos amielados
Los dos pelirrojos, que momentos antes miraban las estrellas, voltearon para encontrarse con Chris y Hanna.
- ¿Cómo dices?
- Que puedo traer al espíritu de Kaoru hasta aquí… Mi kaa-chan era una itako y como el hijo de tal… poseo y puedo usar sus habilidades…
- Hanna-sama… ¿haría eso por nosotros?
- Claro- sonrió a su espíritu- Chris… ¿Me puedes traer mi mochila?
- Hai
Chris dejó al niño en el suelo y fue a buscar lo que le había pedido. Volvió al poco rato con la mochila y de ella, Hanna sacó un pequeño saco de cuero verde, y de este, un collar de cuentas azules.
- Este es el collar de las 180 cuentas… Chris, ¿podrías sostenerme?
Mientras el joven de 15 años sostenía al niño de 7, este realizó el ritual para traer a los espíritus que su madre le había enseñado cuando pequeño.
- Una va por mi otou-sama… la segunda por mi okaa-sama… la tercera en memoria de mis hermanos y por mi misma…- movió el rosario varias veces de lado a lado con la mano derecha- ¡Te pido que desciendas, oh espíritu de Kaoru Kamiya!
Y cuando el ritual terminó, una columna de luz blanquecina y pura apareció, y en su interior, terminaba de descender la figura transparente de un espíritu de una mujer de azabaches cabellos, ojos del color del mar, azules y profundos, y vestida con un kimono morado.
Pero el pequeño Asakura quedó muy exhausto después de esto.
- Esto… requiere mucho… poder… y un… gran entrenamiento… que yo no… poseo… Solo funciona… mientras yo esté… consciente… y no se… cuanto… podré aguantar…- dijo como pudo
- Arigatô gozaimasu…- agradeció Kenji, pero Kenshin quedó callado
El samurai de rojizo cabello estaba hipnotizado mirando a la mujer, y la verdad es que era una mujer muy hermosa…
Se acercó lentamente a ella, sin apartar la vista en ningún momento, sus ojos de cualquier movimiento que esta hiciera.
- Kaoru…- la llamó dulcemente
- Shinta…- la mujer que recién apareció levantó su mirada, dejando chocar el azul marino de sus ojos con el violeta de los de Kenshin.
Sin poder soportar más el tenerla frente a él, y tan poca distancia de ella, habiéndose regocijado todo su ser con el dulce llamado de su nombre… la estrechó entre sus brazos… Hacía tanto que no la abrazaba… tanto que su aroma a jazmines no recorría su cuerpo… No quería que ese momento acabase nunca… Se separaron lentamente, aun temiendo que eso no fuera real, y volvieron a chocar sus miradas, perdiéndose en ella. Kenshin posó su mano en la mejilla de la bella mujer y acercó lenta y delicadamente su rostro al suyo. Sus labios se posaron encima de los de ellas de la manera más tierna que los espectadores que la presenciaban, jamás hubieran visto…
"Es muy hermoso… este reencuentro es memorable… aún en espíritu, su amor es tan grande como para seguir hasta el final de los tiempos… Esto no se da en muchos lugares… Mamá, Papá… hoy he visto por primera vez lo que es el verdadero amor… que traspasa cualquier barrera, pues para él no hay nada infranqueable…"
- Ai shiteru… mi Kaoru…- le susurró al separarse de tan dulce beso
- Ai shiteru… Shinta… por siempre ai shiteru…
Después de roto el hielo, Kenji decidió acercarse a sus padres, quienes permanecían en ese cálido abrazo y mirándose ensimismados.
- Kaa… kaa-chan…
- ¡¡Kenji-chan!!- exclamó feliz cuando al girarse en los brazos de su esposo, vio a su hijo delante de ella- demo mírate… si eres clavadito a tu otou-san…
- Kaa-chan…- sonrió- te he echado de menos…
- Y yo a ti… hijo mío…
- Kaa-chan… voy a ir con Chris y Hanna…- le hizo saber a su madre- intentaré que las cosas cambien…
- Kenji-chan…- le sonrió dulcemente con su sonrisa única.
- Kenji… no creo poder aguantar… mucho… más…- lo apresuró Hanna, que ya apenas si se mantenía en pie
- Kenji-chan…- el pelirrojo volvió a prestar atención a su madre, pues había vuelto la cabeza para mirar a Hanna, que estaba casi de rodillas en el suelo.- prométeme que pase lo que pase… no dejarás que te ocurra nada…
- Te lo prometo kaa-chan…
Kaoru volvió a girarse hacia su esposo y le dedicó esa sonrisa que siempre tubo en los labios para él.
- Shinta… cuidaos los dos…
- Hai… ¿Me esperarás?- le pidió a la vez que pasaba con delicadeza su mano por su negro y liso cabello y acababa posándola de nuevo en su suave mejilla.
- Siempre lo he hecho…- colocó su mano sobre la de Kenshin, y sin querer hacerlo la apartó para luego salir del abrazo en el cual se encontraba.
Se dirigió hacia Chris y Hanna y se inclinó mientras la columna de luz volvía a aparecer.
- Domo arigatô gozaimasu
Entonces Kaoru Himura ascendió por esa luz que la había traído y que se perdió en el cielo, cuando Hanna cayó desmayado en brazos del alquimista.
"Pobrecito… ha hecho lo imposible por no caer inconsciente hasta el final… Es un buen chico… Se merece un buen descanso…"
Christopher sonrió mirando al niño, quien tenía una expresión muy tierna, aunque de cansancio. Lo cogió en brazos y junto con Kenji, quien llevaba la mochila, se dirigieron a la habitación.
Colocó a Hanna cuidadosamente en el futón y lo tapó con el edredón.
- Es un bueno chico… y tiene mucho poder…- dijo Kenji alabando al shaman- Arigatô gozaimasu por darme esta oportunidad… aunque no lo consiga… por lo menos he vuelto a ver a mis padres…
- Tranquilo… lo conseguiremos…- el joven de azulados ojos le colocó la mano sobre el hombro al samurai para darle confianza.
"Tenemos que conseguirlo… ya no solo porque sino no podré volver a casa… Las causas de Hanna y Kenji para viajar conmigo son muy nobles… Se merecen que lo consigamos… Haré mi mejor esfuerzo por que todo salga bien…"
El pelirrojo asintió con algo más de seguridad
- Oyasumi nasai Christopher
- Oyasumi nasai Kenji… y puedes decirme Chris
La noche pasó tranquila y llegó la mañana, y con ella, la hora de la partida. Hanna ya podía caminar perfectamente y mientras Kenji se despedía, el observaba como el Alquimista del Rayo preparaba todo para su partida. Chris dibujó dos círculos de transmutación para viajar en el patio con una tiza, que siempre llevaba en su mochila por si tenía que usar alquimia de muy alto nivel.
- ¿Por qué has dibujado dos círculos?- le preguntó Hanna, pues se había extrañado de eso.
- Para esto- sacó de su bolsa una carta y la puso en el círculo más pequeño que había dibujado.
"Ayer por la noche, como me desvelé con lo de Hanna, pues casi no pude volver a conciliar el sueño, así que le escribí una carta a mi familia…"
- Ya estoy listo- dijo Kenji reuniéndose con ellos
El joven adolescente llevaba puesto un gi morado y una hakama marrón, una bolsa cargada al hombro y su sakabattou colgada del cinturón de su hakama.
- De acuerdo… ahora no te sorprendas… lo que voy a hacer es lo que nos trasladará después…- le explicó el alquimista de los cabellos de oro.
Dio una palmada, se agachó y luego puso sus manos en el círculo, activándolo. Una luz amarilla envolvió el dibujo del suelo y cuando desapareció cegando a los presentes, la carta ya no estaba.
- Era una carta para tu familia ¿no?- dedujo Hanna
- Hai… bueno, ahora en marcha…
Se colocaron todos en el centro del círculo listos para marcharse.
- Kenji nii-chan, Hanna, Chris…- los llamó Shinya
- Tranquilo Shinya… cuando vuelva… todo será distinto…
- ¡Adios!
Y dicho esto Chris dio una nueva palmada y extendiendo sus brazos hacia el suelo, el círculo se activó. Los tres chicos desaparecieron en la dorada luz… a la búsqueda de una nueva aventura…
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
N.A: y aquí tenéis el capítulo 5 de "Los hilos del destino se pueden cortar"
Bien, bien… pues aquí tenéis otro capítulo de este finc… y como no podía faltar… mi serie preferida para escribir finc… pues este capítulo es de la serie… RUROUNI KENSHIN/SAMURAI X y como ya visteis… el joven Kenji con 19 años es el personaje que acompaña a Christopher y Hanna en este gran viaje por el tiempo… jeje
Bueno, que les pareció el capítulo… diréis que este es largo… pero es que me explayo mucho escribiendo sobre Kenshin, sino, ya os daréis cuenta… o los que leéis mis finc de Kenshin, ya lo sabéis… jeje
En fin, que no tengo mucho más que decir… esto va tomando forma poco a poco…
Agradecería mucho que me dierais vuestra opinión de si os gusta o no el finc, pero sino, yo lo voy a seguir actualizando poco a poco…
Bien, el tiempo se nos evaporó muy rápidamente, así que…
Bueno, nos vemos en el capítulo 6 "Tres chicos, gran problema" de "Los hilos del destino se pueden cortar"
Matta-ne
Kisa-chan-sohma
