LOS HILOS DEL DESTINO SE PUEDEN CORTAR

Aclaración:

Este finc es un crossover de varias series que os iré diciendo conforme vayan saliendo.

Serie principal: FullMetal Alchemist. Personaje: Christopher Edward Elric

Segunda serie: Shaman King. Personaje: Hanna Asakura

Tercera serie: Rurouni Kenshin. Personaje: Kenshin y Kenji Himura

Cuarta serie: Inuyasha. Personaje: Inutaisho, Izayoi e Inutaiyou

Quinta serie: Card Captor Sakura. Personaje: Nadeshiko Lee

Cuando salgan los "…" significa que piensa el protagonista: Christopher E. Elric

Y las palabras en japonés solo aparecerán mientras hablan los personajes.


Capítulo 14. La vuelta a mi nuevo hogar

"Todo está oscuro… no me veo… todo está negro y frío… ¿Estaré muerto? ¿No lo habremos conseguido? Que ironía… Al final no podré volver a mi casa… pero eso no es lo peor… lo que más siento es no haber podido cumplir la promesa que les hice a mis amigos… En verdad estuvimos tan cerca… Lo siento… Perdonadme…

¡¡CHRIS!!

¡Eh! ¿Qué fue eso? Juraría que escuché una voz… escuché como alguien me llamaba…

¡¡CHRISTOPHER!!

¡Otra vez! Oigo como alguien me llama… ¡Eh! Ahí se ve una luz…

¡¡CHRIS!!

La voz proviene de esa luz… me llama… me suplica que la siga… Iré a ella…"

Lenta y pesadamente comenzó a abrir sus ojos, después de haberse cegado al traspasar esa brillante luz blanca. Tuvo que parpadear varias veces para acostumbrarse a toda la claridad que la luz solar que entraba, seguramente, por alguna ventana, llenaba la habitación, después de haber estado en un espacio todo oscurecido. Finalmente, conservó abiertos sus hermosas orbes marinas y lo primero que visualizó fue una cabellera larga y rojiza de fuego ardiente, contrastando con unos ojos azules cual mar en calma, reconociendo inmediatamente a su amigo Kenji, y con un cabello de largas hebras castañas oscurecidas y unos ojos esmeraldas con el brillo de la esperanza, sabiendo, que solo la pequeña Nadeshiko los poseía.

- Ken… ji… Na… Nade… shiko…- articuló costosamente

La alegría y la sorpresa no se hizo esperar en los rostros de los jóvenes, quienes se miraron momentáneamente para cerciorarse de que era verdad lo que veían y luego volvían la vista a Chris, para sonreírle ampliamente con su sonrisa.

- ¡¡Chris!!- exclamaron a la vez

- Por fin…- se alivió el pelirrojo- ya creíamos que te perdíamos…

"Kenji… Nadeshiko… estáis bien… Me alegro… Pero, ¿y los demás?"

- A… Ari… Arigatô…- hizo una pequeña sonrisa con esfuerzo, e intentó levantarse y sentarse en la cama para estar más cómodo hablando, pero entonces sintió como un peso se lo impedía

"¿Eh? ¿Qué es esto?"

Bajó sus ojos hasta su pecho y se quedó abrumado por lo que vio… Hanna e Inutaiyou abrazados a él y recostados sobre la parte derecha del futón y a Inutaisho y su hermana Izayoi, en igual posición, dormidos abrazados a él, pero en el lado izquierdo, con una cara angelical. Simplemente, se le dibujó una tierna sonrisa en sus labios…

"Hanna… Inutaisho… Izayoi… Inutaiyou… niños… ¡¡Estáis vivos!! ¡¡Todos estáis bien!! Me alegro… me alegro tanto…"

- Hemos estado todo el tiempo pendientes de ti… demo ellos los que más…

- Teníamos que arrastrarlos literalmente para que comieran algo siquiera…- comentó Kenji- no había quien los apartara de tu lado…

Volviendo a sonreir, miró por última vez a los cuatro pequeños que dormían abrazados a él y seguidamente levantó la cabeza hasta los que permanecían despiertos y de pie junto a él.

- ¿Cuan… cuanto tiem… po… lle… llevo in… incons… ciente…?- vocalizó costosamente, pues aún no se había recuperado del todo

- Llevas una semana en cama…

- ¡¡UNA SEMANA!!- se sobresaltó, mas no se movió para no despertar a los niños

- Hai… tus pocas heridas ya están curadas… y parece que tu energía también está bastante alta…- le informó la maga, que podía sentir su energía con su poder

"Si… la verdad es que me noto muy descansado… aunque aún siento los músculos algo agarrotados… y el pecho me da leves punzadas… Pero solo necesito algo más de descanso… Pero… aún no sé que pasó… me es una gran alegría que todos estén bien… pero… ¿lo conseguiríamos finalmente?"

- ¿Qué… que pasó… al… al final?

- Pues…- ambos niños se miraron mutuamente, entendiéndose por señas y luego se giraron nuevamente hacia Chris, sonriendo- ¡¡GANAMOS!!- gritaron

"De… ¡¿De verdad?! ¿Ganamos? ¡¡SI!! Lo logramos… Hanna… lo logramos…"

- Gracias a ti…- terminaron mirándolo con rostro agradecido, en verdad, le debían tanto

Nuestro alquimista solo pudo sonreírles cálidamente, manifestando su alegría también y luego bajó sus ojos hasta Hanna, dedicándole una tierna mirada, cual hermano mayor…

- Me alegro…- susurró

Volvió a subir la cabeza para preguntar más cosas que hubieran pasado durante su inconsciencia, cuando al hacerlo, reparó en la presencia de un niño que se mantenía muy cerca de Nadeshiko, escondido detrás de ella y asomando temerosamente su cabeza por detrás de su espalda, dejándole apreciar su cabello plateado pero oscurecido, sin llegar a ser negro, ligeramente largo por la parte de atrás y sus ojos, también del brillo de la luna, muy hermosos y expresivos. Tendría quizás la edad de la pequeña maga castaña, pero daba impresión de ser tímido, pues no había hablado en ningún momento y tampoco lo conocía, pues era la primera vez que lo veía, así como le hizo sacar una sonrisa, al ver el lindo peluche de extraño oso con alas de pelo blanquecino grisáceo, en sus hombros.

"¡Oh! ¿Será algún amigo nuevo? ¿O quizás algún shaman? ¿O es el hijo de los que nos han acogido? Pues aún no sé donde estamos… pero es muy intrigante… Tengo curiosidad por saber quien es…"

- ¿Y quien… quien es… ese… niño?- todavía le costaba vocalizar, y entre eso, aún le costó un poco levantar el brazo para señalar al niño, quien escondió rápidamente la cabeza detrás de la niña.

Nadeshiko y Kenji se giraron a ver al niño escondido, preocupados, pero vieron que solo estaba algo cohibido, y luego se volvieron hacia Chris nuevamente.

- ¡Ah! ¿Te acuerdas de Yuki, mi guardián?- él asintió- pues todos los guardianes, según recuerdo me dijeron mis padres, tienen una forma verdadera, la que ya viste durante la pelea, y una forma adoptada…- se apartó dejando ver completamente al avergonzado niño, que ocultaba sus ojos bajo sus flequillos, pues mantenía la cabeza agachada- esta…- lo señaló al pequeño y a su peluche en su hombro- demo, también ocurre otra cosa… Hono- acarició al peluche- mantiene todos los recuerdos, tanto de nosotros, como de lo que somos… demo él…- calló momentáneamente, fijando su vista esmeralda sobre el pequeño de plateados oscurecidos cabellos- no lo recuerda… Solo sabe…- agregó- que debe protegerme…

"Vaya… así que son sus guardianes… pues con ese aspecto cualquiera lo averiguaría… Pero es una lástima lo que le pasa a ese pequeño… Ojalá pudiéramos hacer algo… aunque fuera regalarle nuevos recuerdos…"

- Comprendo…- dijo Chris, cuando Nadeshiko finalizó su explicación- y dime… como… ¿Cómo te llamas?

Mas el pequeño no contestó, solo agachó aún más la cabeza, señal de vergüenza y frustración, pues el alquimista notó sus puños cerrados fuertemente.

- No lo sabe…- le respondió el pelirrojo

- Oh… go… gomen nasai…- se disculpó, eso no se lo esperaba

Sin que ninguno se lo percatase, la pequeña maga se había quedado mirando fijamente a aquel que era su Guardián de la Luna… deseaba hacer algo por él… lo deseaba con todo su corazón… al fin y al cabo… le había salvado la vida… Cuando de repente… su rostro se iluminó…

- Yukimura…- murmuró atrayendo la atención de todos

El niño guardián levantó la cabeza sorpresivamente, ¿se refería a él?

- ¿Te gusta ese nombre?- le sonrió cálidamente con la pregunta

Aún sorprendido, tanto por el nombre dicho, como por la pregunta, pero aún así, una placentera sensación de calor lo recorrió y una sonrisa amplia y feliz se dibujó en sus labios, contestando así a la pregunta de la niña.

- Yukimura…- volvió a susurrar- Lee Yukimura… mi onii-chan…- terminó dejando la última palabra al aire, penetrando al niño con la mirada, esmeralda contra plata

El pequeño, que vestía una camiseta de mangas cortas gris y unos pantalones cortos rojos, recibiendo ahora el nombre de Yukimura Lee, sin poder contenerse de la alegría que asoló su cuerpo, dio un gran salto hacia Nadeshiko y se tiró a sus brazos, consiguiendo tirarla al suelo de espaldas, y cayendo los dos juntos.

- ¡¡NADESHIKO NEE-CHAN!!- gritó abrazándose a ella

Nuestros amigos contemplaban sonrientes la escena… ese niño acababa de encontrar una familia…

"Nadeshiko… la grandeza de tu corazón no es comparable con nada… espero que adores a tu hermano, tanto como el te adora a ti…"

Sintiendo mucho romper tan emotivo momento, Kenji habló, haciendo que todos le escucharan.

- Nadeshiko… id a avisar a todos de que Chris ya despertó…

- Hai…- asintió ella, mientras se levantaba y ayudaba a su hermano, saliendo después de estar nuevamente ambos de pie, por la puerta de la habitación

El Alquimista del Rayo y el hijo de Battousai quedaron solos en el cuarto, con cuatro pequeños dormidos aún.

"¡Anda! Ahora que caigo… si Yukimura no era el hijo de las personas de esta casa… ¿Dónde estamos?"

- Dime Kenji… ¿Dónde estamos?

- En la pensión Asakura… Llevamos aquí desde que terminó la batalla…

- Mm… ya veo…

De repente, Chris notó como algo se movía en su pecho, rozándole con las heridas aún en proceso de curación. Bajó su vista hacia su torso, lugar donde descansaban los pequeños, dándose cuenta, de que era el pequeño Hanna quien se removía y emitía algunos ruiditos como si fueran leves quejidos.

- Parece que ya se despiertan…

Luego de esas palabras, dichas por Kenji, quien se había acercado más al alquimista, el shaman rubio abrió sus ojitos negros poco a poco, junto con los dorados de los hanyon a su lado. Parpadearon varias veces para acostumbrarse a la luz que había en la habitación y seguidamente alzaron su cabeza para enfocar al rostro tiernamente sonriente de su querido Chris, con su cabello dorado y sus ojos azules zafiros. Abrieron los ojos sorpresivamente, despertándose totalmente.

- ¡¡CHRIS!!- y prácticamente se subieron encima de él, de la euforia de encontrarlo despierto al fin, pero…

- ¡¡AY!!- se quejó por las heridas de la batalla

Los pequeños se alarmaron de su grito y rápidamente se apartaron de él, deshaciendo el abrazo y dejando ver el pecho desnudo, a través de la camisa abierta del pijama que llevaba, y cubierto por vendas blancas.

- Sumimasen- se disculparon y bajaron la cabeza apenados, al fin y al cabo, seguían siendo unos niños

El rubio joven de 15 años sonrió dulcemente ante la escena y alzó su brazo hasta posarla sobre los cabellos algo alborotados de los niños y acariciarlos suavemente.

- No pasa nada… Arigatô gozaimasu por preocuparos por mí…- agradeció

Mientras los pequeños hanyons de cabellos plateados y azabaches se iban calmando poco a poco y le sonreían a Chris, Hanna solamente pudo alzar levemente su rostro, dejando ver sus ojos, con el principio de las lágrimas húmedas en ellos.

- ¡Chris estás bien! Me alegro… me alegro tanto…- aquellas gotas saladas comenzaron a resbalar de sus ojos y a correr libres por sus mejillas, perdiéndose finalmente en el suelo- Arigatô… arigatô gozaimasu… domo arigatô gozaimasu infinitamente Christopher Edward Elric…- tubo que llevar su brazo a sus ojos para intentar impedir el fluir de sus lágrimas, lloraba a lágrima viva.

"Hanna… Kami-sama no me llores por favor… aunque sea de felicidad… no soporto verte llorar… y no me agradezcas… en verdad te lo merecías… todos se lo merecían… Disfrutad de vuestra nueva vida… amigos"

- Hanna…- susurró tiernamente, mientras el pequeño del peto azul se calmaba

- Me alegro de que te encuentres bien Chris- le dijo Izayoi, interrumpiendo la escena

- Pienso igual…- contestó Inutaiyou con su tan acostumbrado semblante serio como su padre

- ¡Feh! Te lo dije onee-chan… eso no podría con Chris…- habló Inutaisho, cruzándose de brazos de forma arrogante de superioridad al tener razón, que tan significativa de su padre era

-Vamos… onii-chan, itoko-chan… ¿No podríais dejar de ser tan orgullosos y fríos… solo por una vez?- los cuestionó

Ambos niños sobrenaturales se miraron, chocando esos ojos dorados que habían heredado de sus padres y segundos después se resignaron, dando un suspiro y aflojando, tanto el mayor de ellos su pose, como el pequeño su semblante frío y serio. Miraron al alquimista de los ojos marinos, intensamente con su mirada.

- ¡Feh!- dijeron a la vez

- Pues eso…- dijo Inutaiyou

- Que nos alegramos…- terminó el mayor de los gemelos

A nuestro joven Elric se le hizo graciosa esta escena y rió un poco.

"Estos hanyon… siempre tan orgullosos como sus padres… pero aún así… los adoro y estimo mucho…"

- Arigatô a los tres…- les sonrió

Después de varios días de bien merecido reposo, Christopher ya estaba totalmente recuperado y con las energías al máximo para afrontar cualquier cosa. También había reparado su tabla, la cual había salido algo mal parada de la última batalla, pero gracias a ella su caída contra el suelo no fue fatídica. Y finalmente también, le había escrito una carta a su familia, contándoles todas las noticias y las buenas nuevas que tenía y… diciéndoles que ya pronto volvería… que ya pronto estaría en casa…

Por otro lado, toda la familia de Hanna les estaba muy agradecida, a todos… pero sobre todo a nuestro Chris… los había salvado de un destino injusto… Se lo agradecerían eternamente y jamás se olvidarían de él…

Pasados algunos días más, donde aún todos estaban en la pensión Asakura disfrutando del descanso después de la batalla, y la respuesta a la carta que el alquimista escribió, llegó a ellos, en su ya acostumbrada para todos, transmutación, dentro de una caja de acero metálico.

"Querido Chris:

¡¡Pero que gran noticia nos das!! Hijo mío… por fin voy a poder volver a ver esos hermosos ojos del color del océano como los de tu madre… y tu largo cabello dorado en esa trenza que desde pequeño siempre quisiste llevar… igual que la mía… Kami, quiero volver a abrazarte… estrecharte entre mis brazos… volver a protegerte como cuando eras un niño y te escondías detrás de mi capa cuando veías a alguien a quien no conocías… Por favor… no nos hagas esperar mucho más… todo está tan solitario sin ti… Sara no puede ni sonreir con sinceridad si tú no estás delante… y tiene una expresión tan triste… y tu madre… Kami, cuando leyó que habías estado una semana en cama se desmayó… fue demasiado fuerte la impresión… y en su estado, no es bueno que se sobresalte… pero tranquilo hijo… no sucedió nada más y ella está bien… deseando tenerte de nuevo en su regazo… (aunque me pega llaverazos porque no la dejo salir de la cama por orden del médico, pero no se lo digas)

Pero basta ya de palabras tristes… ¡¡Volverás a casa!! Kami, que buena noticia… Por cierto, tendrás que ir a dejar a tus amigos a sus distintas épocas para que todo vuelva a la normalidad… Pero déjame avisarte… si cuando lo hagas, las cosas por sus tiempos están muy cambiadas… diles que no se preocupen… que los recuerdos llegaran a sus memorias en poco tiempo… casi instantáneamente… A fin de cuentas… si cambias el pasado… el futuro también lo hará…

Chris… mi Chris… estamos deseando volver a verte… ¿Habrás cambiado?

Te quiere:

Tu familia

Psdt: Tu madre dice que desea conocer a todos tus amigos, así que te pide, si para ellos no fuese mucha molestia, que nos trajeses unas fotos de sus distintas épocas… ¡Ah! Y también antes de que se me olvide… Hijo mío, recuerda bien estas palabras… "El destino nunca está predestinado… Los hilos que lo rigen se pueden cortar, pues son frágiles como el cristal… Un destino… TU destino hijo mío, se forja de las decisión y acciones que hagas y tomes" Quizás ahora no lo entiendas… de cuando veas la nueva época de tus amigos… estoy seguro de que lo harás"

- Así lo haré tou-chan…- susurró al viento, levantando su vista del papel blanquecino pintado por la tinta negra con la letra de su padre y llevándola a admirar el cielo celeste con algunas nubes pasajeras, que podía ver a través de la ventana de la habitación

- ¿Dijo algo Chris-kun?- le preguntó de pronto el espíritu del samurai pelirrojo, haciendo acto de presencia en la habitación, que no tenía más habitante que él mismo

Christopher apartó su vista de la ventana y la posó sobre Kenshin, que esperaba su respuesta, con rostro preocupado.

- Iie… que va, no pasa nada…- sonrió para tranquilizarlo- Kenshin, onegai… avisa a todos… que se vayan preparando… Partiremos en unas horas…

- Hai Chris-kun…- y dicho esto, desapareció, volviendo a dejarlo solo en la habitación que le habían asignado para dormir junto con sus compañeros de viaje

Después de unas horas de mucho movimiento, en las que todos prepararon sus cosas, revisando de no dejarse nada atrás, ya estaban todos listos en el jardín de la casa de los Asakura, con el gran círculo de viaje dibujado con tiza sobre el suelo, para marcharse a un nuevo destino.

- Bien… ha sido un placer conocerles…- dijo Chris, haciendo una reverencia hacia toda la familia de ese pequeño shaman de rubios cabellos

- El gusto es nuestro… y arigatô otra vez…- le sonrió Yoh Asakura, el joven castaño, padre del pequeño shaman que lo acompañaba, quien ahora sostenía a un pequeño Hanna de tres añitos dormido sobre sus hombros y apoyado en su cabeza.

- No tienen por que…

"No tienen que agradecerme tanto… yo no lo hice solo… fue gracias a todos… La victoria la obtuvimos juntando todas nuestras fuerzas… y además… Hanna se lo merecía… así como todos… Se merecían el vivir una segunda oportunidad… con una vida feliz…"

- Bueno… hora de irse…- habló el alquimista de ojos marinos, dando una palmada con sus manos, ya cubiertas por esos guantes blancos que su pequeña prima le hiciera, atrayendo la atención de todo su grupo, que se acercó a él y se despidieron con una reverencia de todos

- ¡Hai!

- Kenji… tú serás el primero en volver…- les hizo saber a todos, posando su vista sobre ese joven de cabello largo carmesí, cuatro años mayor que él y de ojos tan azules y profundo como bien pudieran ser los suyos, quien se le quedó mirando, con una expresión entre sorprendida y asustadiza… ¿Quizás aún no se pudiera creer que todo había acabado ya?

- ¿Yo?- preguntó aún incrédulo, mirando al alquimista intensamente

"Kenji… aún no puedes asimilarlo, ¿verdad? Pero tranquilo amigo… te lo mereces… os lo merecéis… ¿Sabes? Estoy deseando ver la reacción de tus padres ahora, en tu nuevo futuro…"

- Hai… ¿Quieres volver el mismo día que nos marchamos o algunos días después?

El joven Himura pareció pensarlo durante algunos segundos… no sabía que haría cuando llegara… quizás, todo estaría tan cambiado… Kami-sama, su llegada era algo que todavía no había pensado como sería… pero, de momento… afrontaría las cosas con valor… como siempre le habían enseñado…

- Emm… ¿Podría ser dos semanas después de irnos?- pero vio la cara de espanto de todos cuando dijo la cantidad de días que serían, así que decidió aclarar las cosas- Así el shock será menos repentino… Mi familia está acostumbrada a mis estadías con Hiko-sensei… así que no habrá tanto jaleo… pienso yo…

- Kenji-kun…- susurró el espíritu su nombre, orgulloso del razonamiento tan maduro de su hijo

- Bien… como desees…- aceptó- Así que vamos al año 32 de la Era Meiji, ¿no?

- Hai

Les indicó que se colocasen todos en el círculo, como ya acostumbraban a hacer para viajar. Para Yukimura todo eso era nuevo y era un chico tímido, así que estuvo todo el rato pegado a Nadeshiko y al momento de colocarse en el círculo, agarró fuertemente su mano y se abrazó a ella. El gesto la enterneció y le devolvió fuertemente el abrazo, para intentar tranquilizarlo… Sin duda, ellos serían unos grandes hermanos…

- Bien… ya sabéis… Ayudadme y pensad en la época de Kenji… año 32 de la Era Meiji…

- ¡Hai!- gritaron todos apoyándolo

El Alquimista del Rayo activó el círculo con su usual choque de manos, tan sonoro como siempre, y los diez integrantes de este, desaparecieron dentro de la luz cegadora que se formó gracias a Chris, ante la atónita mirada de todos.

"Ya falta poco para que pueda volver a casa…"

El viaje a través de las corrientes del tiempo y el espacio fue corto esta vez, o por lo menos, así lo notaron ellos… ¿Sería quizás que ya se habían acostumbrado? Quien sabe… habían vivido tantas cosas junto a ese chico de capa azulada que vino repentinamente a sus vidas… La travesía tocaba a su fin, pues vieron como la luz se intensificaba, cegándolos a todos y obligándolos a cerrar sus ojos, pero esta vez… ninguno se desmayó…

Aparecieron delante de la gran puerta en madera de roble de una imponente y majestuosa casa de altos muros de cemento grisáceo. Una vez que se recuperaron de la llegada, pues la caída, aunque esta vez buena, había sido brusca… todos pudieron admirar la magnífica estructura que se presentaba ante ellos, sorprendidos en sus expresiones, pues nunca había visto algo igual, o por lo menos, no tan cerca… pero hubo uno que no se sorprendió… Kenji…

- Es… es… ¡¡ES MI CASA!!- exclamó sin poder remediarlo, al saberse de nuevo en su hogar

Su grupo de amigos, compañeros de vieja y batallas por una vida mejor, lo miraron sobresaltados por el grito que dio y luego, volvieron su vista junto a él, que la tenía fija en el interior de la casa, que se dejaba a través de la puerta abierta del lugar…

El inmenso jardín de verde hierba perfectamente cortada se dejaba ver a través de la puerta de esa gran casa, dojo de entrenamiento de aquel estilo de kendo a quien el pelirrojo también le debía respeto… El camino de adoquines grises, grandes losas de lisa piedra que llevaban a la entrada de su casa, justo detrás de la puerta y la tranquilidad que siempre se respiró allí… aquella que tanto adoraba… sobre todo… al compartirla con su familia…

"Kenji… ya estás en casa…"

De repente, desde el fondo del marco de visión reducido que dejaba la puerta, pues ellos estaban fuera del umbral y todo lo demás lo tapaban los muros, dos pequeñas figuras aparecieron doblando la esquina de otro edificio que había a la derecha del gran jardín, ensombrecidas por la sombra que los cubrió, producida por el árbol que junto a la entrada había plantado, pero esto no impidió, que los pequeños resquicios de luz que se colaban entre las hojas de su copa, dejasen apreciar un poco el físico de estas… Dos personitas, una con un cabello rojizo muy intenso, tanto, que los reflejos que adquiría con el sol en este, tenían destellos vivos y anaranjados y la otra con el cabello tan oscurecido… tan moreno… tan negro como la misma noche perpetua… azabache con leves reflejos azulados con el sol… Dos personas de pequeña estatura que corrían hacia la puerta, para ir al encuentro de ellos… o por lo menos, de uno de ellos…

Nada más traspasar el umbral de la puerta principal de la casa y ver a Kenji, sin parar su carrera, se tiraron a él, quien ya estaba tan sorprendido y estático por verlos, que no reaccionó, pero aún se impresionó más… cuando descubrió el color de las orbes de esos dos niños… violetas…

- ¡¡KENJI NII-CHAN!!- gritaron abrazándose a él y claro está, acabando los tres en el suelo, debido a la incapacidad del mayor por moverse

"¡¡Pero que demonios…?? ¡¿Dos niños?! ¡¿Pero cómo…?! ¡¿Pelirrojo?! ¡¿Moreno?! ¡¿No serán sus padres y me he equivocado de época?! No… no es posible, pues según conozco la historia… ellos se conocieron cuando Kenshin tenía 28 años y Kaoru 17, así que… ¿No será que a esto se refería mi padre? ¡¿Su futuro ahora es otro?! Kenji…"

Aquellos dos pequeños que literalmente, se lanzaron a los brazos del pelirrojo adolescente eran dos niños, que no tendrían sino unos seis años, como el pequeño Inutaiyou… un niño y una niña… muy parecidos entre sí, y a la vez algo diferentes… El niño pelirrojo… la niña con el cabello tan negro como el carbón… él vestido con un gi rojizo y ella con un kimono rosado, haciendo juego con sus mejillas… Ambos de ojos violáceos y amplia sonrisa en su rostro, así como una alegría infinita demostrándola sin reparo… Dos niños… que extrañamente recordaban a ciertas personas…

- ¡¿Demo qué…?!- pudo articular al fin, aunque costosamente el joven samurai, recuperándose de la caída recibida

Mas una voz proveniente del interior de la casa, los hizo desviar la atención de esos dos extraños niños, que bien parecían gemelos y llevarlas al lugar de donde vino la voz.

- ¡¡Shinta!! ¡¡Kori!! ¡¿Dónde vais tan corriendo?!- la voz era grave, aunque su tono era suave y jovial… parecía una voz de hombre… de un hombre feliz…

Y así era… por el mismo sitio que momentos antes vieron llegar a los niños, ahora aparecía un hombre alto… pelirrojo como el mismo fuego ardiente de una hoguera e hipnotizante como este… Se acercó a ellos, haciéndolo ondear, pues aún estaba largo y caía sujeto por una cola baja, por detrás de su espalda y corriendo, persiguiendo a esos dos niños traviesos que había escapado de su supervisión.

Los aludidos, esos dos pequeños que sobre Kenji estaban, se apartaron rápidamente de él, dejando que se levantase del suelo y corrieron al encuentro de esa tercera persona ajena al grupo, que aparecía de pronto.

Una vez de pie, y estando tan o incluso más sorprendido que todos sus amigos juntos, quienes no apartaban sus ojos de la escena que dentro de la casa se daba, el pelirrojo de ojos azules volteó sus ojos hacia Chris, quien, aunque también impresionado, lo miró a él una sonrisa tierna y tranquilizadora, pues su cara debía de ser lo más cómica e indescifrable del mundo.

- Te… tengo… ¡¿Tengo dos hermanos?!- tartamudeó- De… demo… ¡¿Demo como?!

- No te preocupes… es normal…- sonrió- si cambias el pasado, alteras el futuro…- le explicó aquello que su padre le dijera por carta- Tranquilo… los recuerdos que tendrías en esta época vendrán en seguida a ti…

"Espero por su bien que así sea… sino, sería una locura…"

Algo más tranquilo, pero aún con el corazón desenfrenado por saber que ya no estaba solo, volvió a llevar sus ojos hacia el interior de la casa, a través de la puerta, para ver como esos dos niños, saltaban impacientes alrededor de ese hombre… de ese hombre que él tanto anhelaba ver en su vida… y su corazón se paró por unos segundos…

- ¡¡Tou-chan!!- gritaron ambos gemelos

- ¡Mira! ¡Mira!- apremió el niño, tironeándole de las mangas del gi azul marino que vestía

- ¡Kenji nii-chan volvió!- terminó la niña por su hermano, tirándole a su padre de la otra manga de su vestimenta

El hombre se asombró de lo que sus hijos decían y levantó lentamente la cabeza de ellos, para posarla sobre la entrada de su hogar y abrir los ojos, signo de sorpresa e incredulidad, al ver a todo un grupo amplio de niños y al mayor de todos, de cabellos largos y escarlatas como los suyos, gi morado y hakama marrón que un día el le regalase para su entrenamiento, espada en su cintura, colgando de su cinturón, igual que una en el suyo y esos ojos azules… aquellos ojos tan marinos y profundos como el océano… aquel gran mar por el que adoraba perderse en su tranquilidad… y que heredó de la persona que más amaba en este mundo…

- ¿Kenji-kun?- susurró el nombre, con suavidad y tibieza en su voz… con amor…

Y el muchacho no lo soportó… aquella voz lo destrozó… su corazón latió desbocado… la calidez recorrió su cuerpo… su visión se tornó borrosa… sus ojos comenzaron a irritarle… Lágrimas… eran sus lágrimas que comenzaban a agolparse en sus ojos y amenazaban con correr furtivamente por sus mejillas… Pero no le importaba… Sin pensarlo… salió corriendo rápidamente hacia aquel hombre de quien tenía vagos recuerdos de su infancia

- ¡¡TOU-CHAN!!- lo llamó a viva voz y se abrazó fuertemente a él, tirándose a sus brazos sin prestar atención en si se llevaba a alguien más por delante y lloró… lloró en el pecho de su padre

- Kenji…- susurró aún shockeado por la rapidez con que todo pasó.

Bajó la cabeza poco a poco, incapaz de creer aún que su hijo estaba en sus brazos… que su pequeño estaba en casa… pero cuando vio esas hebras rojizas y sintió las húmedas lágrimas mojar su ropa… supo que todo era una hermosa realidad…

- ¡Kenji! ¡Eres tú! Mi niño… mi hijo…- lo abrazó fuertemente también

"Kenji… ahora, todo está bien… o bueno… casi… aún falta…"

Sumergido en sus pensamientos, y sin apartar la vista de padre e hijo… Chris sonreía inmensamente feliz por su amigo… hasta que una dulce y melodiosa voz cruzó junto a la brisa que en esos momentos pasó por el lugar, haciendo ondear sus cabellos con ella, todo el jardín y llegó a sus oídos.

- ¿Kenshin? ¿Qué pasa? Salisteis tan corriendo y tan de repente… que me asus…- la voz provenía del mismo lugar del que habían aparecido anteriormente las demás personas que en el jardín se hallaban, mas de pronto, la fluidez de su habla se vio interrumpida por una exclamación de sorpresa, que a todos atrajo

La hermosa figura de una mujer delgada, de cuerpo esbelto y bien delineado… que aunque tapado por su kimono celeste como el color del cielo de ese día y con pétalos de cerezos bordados, se apreciaba perfectamente su hermosura… un cabello tan largo y liso que enamoraba a la vista, así como de un color azabache tan intenso que bien parecía la misma noche de Luna Nueva, cayendo suelto y sin ataduras por su espalda, ondeando levemente con el viento… y un rostro fino y hermoso, en el que se enmarcaban una hermosa sonrisa que reflejaba paz y… amor infinito y unos ojos tan azules y expresivos… que solo una persona podía poseerlos en todo el mundo…

Ella paró su carrera en seco e intentó ahogar su exclamación, llevando sus manos hacia su boca, pero fue inútil, esta escapó de sus labios y sus ojos se abrieron ante el asombro de lo que veía…

- Ken… Kenji…-kun…- articuló como pudo

Ante la pronunciación de su nombre, el aludido se separó lentamente de su padre, aún con las lágrimas bañando sus mejillas… mas cuando vio a la mujer que parada aún sin traspasar del todo el ángulo de la esquina, lo miraba con los ojos abiertos desmesuradamente y un pequeño temblor en sus piernas, fruto del asombro recibido… y tampoco pudo remediar… el correr a llorar a su regazo… como si hubiera vuelto a ser un niño pequeño…

- ¡¡KAA-CHAN!!

- Kenji… mi niño…- cerró los brazos alrededor del cuerpo de su hijo y lo aprisionó fuertemente, para no dejarlo escapar nunca más

"Ahora sí… todo está bien… Kenji Himura… ha sido un placer conocerte… mi amigo…"

Los viajeros del tiempo veían con orgullo como uno de sus compañeros recuperaba su familia y su hogar… como uno de ellos volvía a recuperar la sonrisa… como uno de ellos volvía a ser feliz… en este injusto mundo en el que le había tocado vivir… y no pudieron más que dedicarle su mejor sonrisa… a ese amigo pelirrojo tan querido…

- ¡Kenji nii-chan! ¡Kenji nii-chan!- se escuchó la alegre y aniñada voz de esos dos niños gemelos, quienes agitados, saltaban alrededor de su hermano mayor recién llegado

Sintiendo el acoso de los pequeños impacientes, el samurai adolescente se separó de los brazos de su madre, habiendo secado ya un poco sus lágrimas y miró a los ojos lavandas con el brillo de la inocencia de sus hermanos… de aquellos a quienes veía por primera vez… pero que a la vez, sentía que había vivido tantas cosas con ellos… y los recuerdos llegaron a él, agolpándose abruptamente en su mente… invadiendo su cuerpo de extrañas y cálidas sensaciones…

- Shinta… Kori… mis hermanos…- se agachó a su altura, posando sus brazos sobres los hombros de ambos gemelos, impidiendo así que siguieran saltando a su alrededor y los estrechó contra su cuerpo en un efusivo abrazo

- Onii-chan…- le correspondieron el abrazo, sintiendo la calidez del cuerpo de su hermano y esa protección reconfortante que tanto les gustaba

"Bien… creo que nosotros no tenemos nada más que hacer aquí… No quiero interrumpir tan emotiva escena… Kami Kenji… dos hermanos… ¿Qué daría yo por tener uno? Pero eso no depende de mí… Te deseo lo mejor…"

- Chicos… será mejor que nos marchemos en silencio…- se giró a sus compañeros- no quisiera interrumpir la escena, ¿no os parece?

- Hai- le apoyaron

- Demo…- contradijo el pequeño shaman de negras orbes, aún mirando a Kenji, que ahora se levantaba del suelo- me hubiera gustado despedirme de ellos…

- Hanna…

Y como si sus palabras hubieran sido escuchadas… Kenji recordó justo en aquel momento que sus amigos aún seguían parados en la puerta. Reprendiéndose internamente por olvidarlos, cogió a sus hermanos de la mano, quedando él entre media de ambos y se acercó a la puerta.

- Chris…- el aludido se sobresaltó y se volteó- amigos… acercaos, no os quedéis ahí- les pidió con esa hermosa sonrisa que tanto le gustó al alquimista la primera vez que la vio

Algo cortados, pues no se esperaban la invitación, todo el grupo siguió a los tres hermanos Himura hasta cruzar el umbral de la puerta, para entrar al jardín, donde los padres de estos, los esperaban abrazados tiernamente y con una sonrisa en los labios.

- Kenji nii-chan, ¿quiénes son?- preguntó Shinta, tan curioso como cualquier niño de su edad

- Es cierto… vosotros habíais salido cuando yo me marché…- recordó- ese día fuisteis con Aoshi oji-san y Misao oba-san al mercado…- rió al pensar en lo que habrían pasado sus tíos con tan energéticos hermanos como tenía- venid… vamos con tou-chan y kaa-chan y os lo explicaré

Llegaron junto a los padres de esos dos pelirrojos y esa pequeña de ojos violetas y se pararon a una distancia considerable de ellos… debían seguir siendo respetuosos, estaban en su casa…

- Chris-kun… hacía mucho que no te veíamos…- lo saludó el hombre con su sonrisa y su voz cálida- cuando Kenji se marchó, dijo que iría con vosotros…

- Arigatô Himura-san…

"Vaya… así que el recuerdo de la partida de Kenji es que se marchó de viaje conmigo… Jeje, al menos, me seguirán recordando aunque su futuro esté cambiado… me siento feliz y alagado…"

- Veo que sois algunos más en el grupo…- se percató su esposa, cuando miró a cada integrante del grupo uno por uno- Hanna, Nadeshiko, Inutaisho, Izayoi, Inutaiyou y…- pero era la primera vez, sin embargo, que veía a ese niño de cabellos plateados, pero oscurecidos sin llegar a tocar el negro, ligeramente largos a la altura de la nuca y ojos de igual color del brillo de luna, pero con el reflejo de esta

Ante esto, el pequeño aludido se cohibió aún más y se escondió tras su hermana, asomando solo un poco la cabeza.

- Él es mi onii-chan… Yukimura…- lo presentó y se apartó un poco, dejando ver al niño, quien ocultaba su mirada tras sus flequillos y posaba su vista en el suelo- fuimos a recogerlo a casa de mi oji-san…- explicó- anda Yuki nii-chan, saluda a los padres de Kenji

- Ha… hajime… mashite…- alzó un poco los ojos para ver a la familia de cinco integrantes y luego la volvió a esconder y se agarró al brazo de su hermana

- Que rico…- sonrió Kaoru tiernamente, como madre que era- aún es tímido

Todos rieron suavemente ante la actitud del guardián, ahora en su forma adoptada, que sostenía a Hono, el otro guardián, en su hombro, cual peluche normal de un niño.

- Y decidnos…- interrumpió Kenshin, acallando a todos y cogiendo a su hijo pequeños de seis años, que desde hacía algún rato, lo llamaba para que lo alzara en brazos- ¿Habéis resuelto vuestros asuntos?

- Hai… hemos venido solo a acompañar a Kenji a su casa…- les dijo el alquimista, jefe del grupo de niños- y ya nos marchamos…

- Hai, tienen razón tou-chan…- apoyó a su amigo Chris y a continuación, se reverenció ante él- Domo arigatô gozaimasu

- No tienes por qué Kenji… somos amigos…- sonrió

Entonces, el pequeño Hanna, quien no se podía ir sin agradecerles como es debido a los padres de su amigo, que luego sería su espíritu acompañante, la ayuda prestada, se veía en la responsabilidad de hacerles saber que tan orgulloso de tener a Kenji por amigo se sentía.

- Señores Himura, déjenme decirles… que tienen un hijo extraordinario… y que posee grandes actitudes para la lucha… Aunque eso ya lo sabrán… son sus padres… demo… quería que lo supieran…

- Hai… y sus técnicas son sorprendentes, así como su gran compenetración con todos…- añadió Chris- No sé que hubiéramos sin su ayuda…

- Chris y Hanna tienen razón… ha sido un placer luchar a su lado- saltó Nadeshiko también halagándolo

- Y es joven muy fuerte para estar en esta época…- terminó Inutaisho, sin percatarse de lo que había dicho, pero nadie pareció tomarle importancia- ¿verdad Izayoi nee-chan, Inutaiyou itoko-chan?

- ¡Hai!

- Amigos…- Kenji estaba sin palabras por las alabanzas de sus amigos, pero no pudo evitar reir ante lo que sus hermanos dijeron a continuación

- ¡¡Kenji nii-chan es el mejor!!

Las risas de todos volvieron a inundar el jardín y el ambiente se volvió calmado de nuevo, junto con el trinar de los pájaros que anidaban en los árboles de este.

- Es una pena que no os quedéis siquiera a comer…- se apenó la mujer

- Nos encantaría, demo nos tenemos que marchar ya…- Chris tuvo que rechazar la petición educadamente, aunque le hubiera encantado compartir más momentos junto a ellos

De repente sintió un tirón de la manga de su capa y bajó sus ojos azulados para encontrarse con la expresión confusa en los ojos violetas de esa pequeña niña de nombre Kori, quien cuando le sonrió, se echó un poco para atrás, tímida aún por su edad.

- ¿Vosotros sois amigos de Kenji nii-chan?- se atrevió a preguntar al fin, para luego volver junto a su madre, y rogarle que la cogiera en brazos, como su padre a su hermano gemelo

- Hai…

- ¿Entonces vendréis otro día a jugar con nosotros?- siguió Shinta

- Hai…

"Algún día… desearía poder volver algún día… pero esta vez, con mi familia a ser posible… mi familia… ¡Ah! ¡La foto!"

Cayó en la cuenta de que aún no había realizado la petición que le hiciera su madre en su última carta y decidió, que probaría a ver si ellos quisiesen aceptarla.

- Esto… perdonad…- atrajo su atención- ¿Os puedo hacer una foto? Es que me la pidió mi kaa-chan de recuerdo… dice que quiere conocer a todos mis amigos…

- Claro por supuesto… faltaría más Chris…

Pero cuando se iban a colocar todos delante de la casa, como Christopher les había dicho, una nueva voz requirió la atención de Kaoru y Kenshin Himura.

- ¡Ohayo! ¡Kaoru, Kenshin, ¿estáis en casa?!- provenía desde fuera de la casa

- ¡Ese es Yahiko nii-chan!- exclamaron los gemelos y se removieron en los brazos de sus padres, hasta que estos los soltaron y salieron corriendo, rumbo a la puerta principal

Curiosos, todo el mundo se volteó a ver en la misma dirección en la que corrieron los niños y se encontraron con un hombre de cabello negro, corto y levantado en punta hacia arriba, como señal de rebeldía heredada de quién sabe si algún antiguo amigo y ojos de igual color, negros como los ópalos de un objeto egipcio. Detrás de él, una mujer muy joven y hermosa, que poseía un cabello castaño, corto y clareado, que hacía juego perfectamente con ese kimono rosado que traía puesto y el color de sus ojos, castaños oscuros. Y por último, agarrado de la mano del hombre, un pequeño niño de cabellos igual de alborotados y rebeldes que él y unos ojos del color del chocolate, como esa mujer… ¿Quién no los reconoce? Son Yahiko, Tsubame y su hijo Shinya… este último, que en cuanto vió a Kenji, se soltó rápidamente de la mano de su padre y corrió a su encuentro

- ¡Kenji nii-chan!- se tiró a sus brazos, saltando y el pelirrojo casi no atina a cogerlo correctamente en brazos

- ¡Kenji has vuelto!- se alegró Yahiko, mientras entraba siendo tirado de las manos por Shinta y Kori

Cuando llegó junto a todo el grupo, se fijó en todos nuestros viajeros, reconociendo solo a Chris y Hana, pero se alegró también de verlos.

- Y veo que vosotros también… me alegro…- sonrió- Sois muchos más que la última vez…

- Hai… demo sentimos no poder quedarnos mucho más… debemos marcharnos ya…- se disculpó educadamente nuestro alquimista- Onegai, ¿podéis colocaros delante de vuestra casa? Así saldréis todos…

Mientras toda la familia de Kenji al completo se ponía en sus posiciones, Christopher aprovechó y dando una palmada con sus manos, transmutó una cámara de fotografía para realizar la foto deseada. Una vez listos, se posicionó en un buen punto del luminoso jardín, mirando bien la posición del sol para que no estropease tan buena escena y presionó el botón… La foto se hizo… Seguidamente, guardó la cámara en la mochila, para mayor comodidad en cuanto a las demás que tuviese que hacer.

Ahora que ya había terminado con el recado de su madre, se dispuso a dibujar el medio que utilizaban para trasladarse de un lugar a otro… ese círculo de transmutación, que un día el probase sin atenerse a las consecuencias y ahora… gracias a unas remodelaciones suyas… sabía dominar perfectamente… Ya casi había terminado de dibujar el último pico cóncavo de este con tiza en el suelo, cuando una pregunta llegó a sus oídos… una pregunta inocente que lo hizo sonreir…

- ¿Por qué el amigo de Kenji nii-chan está dibujando?- preguntó Kori- ¿Se quedará a jugar con nosotros?

- Iie onee-chan…- lo negó su hermano mayor- Chris está dibujando… para marcharse…

"Si… definitivamente… Kenji será un gran hermano mayor… y yo… desearía verlo jugar y reir con ellos… pero también el sentimiento de añoranza a mi familia es mayor… Mamá, papá, Sara, tío Alphonse, tía Elizabeth… esperad un poco más… ya casi estoy en casa…"

Terminó de dibujarlo y sin que tuviera que decirles nada más, todo su grupo se metió dentro de este.

- Bueno… ya nos vamos…

- Ha sido un placer volver a verles- se reverenciaron todos, señal de respeto y buena educación recibida

- Sé feliz… Kenji- le susurró al viento el alquimista, mas el pelirrojo lo escuchó y le dedicó una hermosa sonrisa de amistad y agradecimiento

- Y vosotros… venid cuando queráis…

El alquimista de dorados cabellos activó el círculo con su palmada, pero de repente cayó en un mínimo detalle que se le había pasado… Se acordó de que no les había dicho cual sería su siguiente destino… y eso lo preocupó, pues quizás acabaran en otro sitio…

- ¡¡Chicos, vamos a casa de Nadeshiko!!- gritó rápido

Y con una luz dorada muy intensa y cegadora… todos desaparecieron de nuevo… para quizás algún día volver…

- Como… como han… ¡¿Cómo han hecho eso?!- se exaltó Shinta, aún pestañeando sin poder creer aquello que acababa de ver

- Esa es otra historia… que os contaremos algún día…

"Que seas feliz con tu nueva vida… Kenji Himura…"


N.A: bueno… y después de casi un mes en busca y captura, aquí está el capítulo tan esperado de "Los hilos del destino se pueden cortar"

Esto… ahora que lo veo… creo que ha sido más de un mes o poco le ha faltado… pero es que no he conseguido el tiempo para pasar a limpio y además… aparte de que he estado remodelando el fic, y me han salido dos capítulos más de los que en un principio eran, como veis, en este capítulo le ha tocado el turno a Kenji de dejar ya el grupo y volver a su casa… y hablando de eso…

Vaya, vaya… pero si el futuro está cambiado!! Jeje, ahora, Kenji tiene a su verdadera familia junto a él, a Kenshin y a Kaoru y… DOS HERMANITOS!! Jeje, Shinta y Kori (quienes hayan leído "Una promesa de amor eterno", reconocerán a estos gemelos de él jeje)

Bueno, pues nos hemos despedido de Kenji TT-TT… pero como veis, no todo son despedidas… también hemos encontrado a un nuevo integrante para el grupo Yukimura!! (jeje y ya están todos mis primos también en este fic… bueno, falta una, pero es que ella aún no está en la familia, pero dentro de tres meses lo hará) Vaya, vaya… pero si el hermoso guardián que apareció en el anterior capítulo, se ha convertido en un niño… algo tímido, pero un niño muy mono y… en nada menos que en el hermano de Nadeshiko!! Jeje, ¿cómo lo tomarán los padres de la maga? Aún habrá que esperar para verlo…

Como habéis leído… Chris se salvó y todo acabó bien… y ahora… comienza la parte más triste de todo el fic… las despedidas… Aunque… ¿ocurrirá aún algo más? Quien sabe…

Bien, ya nos hemos dado un repaso por todo el capítulo de hoy y bueno, aún no me he disculpado por haberlos tenido tanto tiempo sin noticias mías, pero en serio que el tiempo no me ha sido favorable, ni tampoco mi estado de ánimo… pero eso ya es agua pasada (si, no dejaré que "esa" vuelva a hacerme sentir así nunca más, es una promesa) y espero que disfruten de este capítulo de 17 paginas de Word, con la serie de Rurouni Kenshin, que ya saben, es la que más adoro, parece ser, para explayarme en escribir

Vale, ahora los review:

Shadow Noir Wing (jeje, lo siento… pero tenía que tener algún malo a quien ponerle batalla sino… que le pongo a Hanna para meterlo en el fic? Jeje… En fin, si, esto ya está llegando a su fin, pero aún puedo darle un poco más de juego y espero… que a todos os guste…)

Lady Kagome Sweet (jeje, gracias por leer y espero que todo lo que leas te guste, aunque vayas poquito a poco, si es así, yo me siento feliz y halagada de que lo haga…)

Rizita-chan (jeje gracias y me alegra que todas las series que he usado en este fic, que también son de mis favoritas, sean las tuyas… jeje tenemos, al parecer, gustos similares… y bueno, espero que me perdones por hacerte esperar tanto para poner la continuación, pero de verdad que el tiempo no ha jugado a mi favor)

Bianjie (jeje, me alegra que te gustase y bueno… gracias por leer y espero que el capítulo te haya gustado tanto como los otros)

Bien, ya no tengo más tiempo por hoy, así que…

Nos vemos en el capítulo 15 "Mi nueva familia" de "Los hilos del destino se pueden cortar"

Matta-ne

Kisa-chan-sohma