Dama de compañía
-ya había pasado una semana desde que los nuevos patrones llegaran a la hacienda, el patrón era muy amable, bastante callado pero muy amable, el bebe era un amor, la señorita era bastante presumida pero no era mala persona, el segundo en la lista era bastante tímido e introvertido mientras, pero quien de verdad le intrigaba era el hijo mayor de los patrones, era tan voluble, un día era un témpano de hielo, y al otro era pura risa y broma, parecía que disfrutaba particularmente de burlarse de sus pecas y su nariz, ni hablar era el patrón si fuera alguien mas ya le habría dado una lección para respetar a una dama, mientras que la señora, ella si que era peor que el dolor de pies que tenia para ese momento, parecía que todo lo que candy hacia estaba mal y la hacia repetirla, sus amigos dándose cuenta de esto decidieron llevarla a donde los establos ahí la señora no se paraba para nada
-gracias José, la verdad es que la señora me mata todo el día en la casa
-no te preocupes dulce, ya nos dimos cuenta que no le agradas, mas desde que se entero que eres americana
-no se que tiene contra los americanos pero bueno- decía mientras cepillaba al hermoso corcel negro
- no se como puedes acercarte a ese caballo, nadie mas puede hacerlo, siempre que lo intentamos se tensa
-es normal- dijo la pecosa- lo sacaron del que el consideraba su hogar, es lógico que se sienta triste y desconfiado- declaro sintiendo que el corcel y ella tenían mucho en común
-¿Qué haces en este lugar señorita pecas?- se dejo escuchar la voz del hijo mayor de los Grandchester
-Amo Terrence- dijo el mayor de los cuidadores- Dulce nos esta ayudando con los caballos
-una mujer en las caballerizas, por favor, es un trabajo demasiado pesado- declaro el castaño- debería estar en la casa no aquí, esto es muy pesado para ella
-le agradezco amo Terence, pero estoy acostumbrada, en mi antiguo empleo esto era de lo que me ocupaba- sonrió la pecosa
-ese es un hermoso corcel- dijo el castaño mirando al corcel que la rubia cepillaba
-oh, cuidado amo Terry, el caballo es bastante arisco- dijo José alertando al hijo del patrón
-tonterías, si candy se le puede acercar no creo que sea arisco- a penas el chico había intentado acariciarlo el caballo se levanto en dos patas relinchando, haciendo que el castaño cayera sentado
-oh, oh, cálmate Huitz, cálmate- decía la pecosa intentando calmar a el corcel oh…oh-
-entupido animal- dijo el chico azotando su fuete contra el animal alterándolo mas- te enseñare quien es tu amo- grito iracundo mientras seguía golpeando al animal
-basta, es suficiente, déjalo- la pecosa empuja al joven castaño – te dijeron que era desconfiado y tu te empeñaste en estar cerca de el así que no te enojes con el animal
-ya entiendo- dijo el chico con furia en sus ojos- uno es arisco y la otra también por eso se entienden, si no quieres que te trate como al animal quítate de enfrente
-no me quitare- dijo la pecosa retando al castaño
-no me hagas enojar sirvienta- dijo el castaño mas molesto
-si piensa pegarme con el fuete hágalo
-pecosa entrometida- dijo el castaño dando media vuelta y alejándose del establo
-Dulce te estas buscando que te corran-dijo el mayor de los cuidadores
-no podía permitir que lo siguiera maltratando- dijo ella mientras acariciaba el hocico del animal calmándolo
-espero que esto no te traiga problemas- dijo el menor de los muchachos
-no seria la primera vez que me metiera en problemas- dijo la chiquilla con una sonrisa…
Esa misma tarde…
-Dulce, Dulce, ven pronto el amo quiere verte- dijo Juanita llegando hasta donde candy quien ayudaba a preparar tortillas
-¿a mi?... dios mío seguro el Joven Terrence le dijo lo que paso con el caballo – dijo la rubia quitándose el delantal y caminando hacia la oficina del duque, la chiquilla estaba asustada, quizás la correría, y si eso sucedía ahora si que no sabia que hacer, había estado ahorrando un poco para pagar su viaje a Chicago, seguro que la señorita pony y la hermana María la recibirían nuevamente, la jovencita al fin había llegado a la oficina del duque mientras tocaba la puerta, rogaba a dios que aun no la despidieran, quería ahorrar un poco mas
-adelante- se escucho la voz del duque
-¿me mando a llamar señor?- pregunto con timidez la pecosa
-adelante Dulce- dijo el hombre invitando a pasar a la pecosa- dulce, me eh enterado que vienes de Norteamérica-dijo el duque en ingles- así que supongo que debes conocer el idioma
-perfectamente señor- contesto la chica en su lengua- de hecho mi señor mi nombre de pila es Candy White, aquí me rebautizaron con el nombre de dulce- confeso la pequeña rubia
-comprendo, sabes, este país me resulta bastante interesante, me gustaría que algún día mis hijos controlaran los libros y se hicieran cargo de la gente, pero para eso necesito que conozcan el idioma del país- dijo el duque- podría mandar a llamar a maestros desde España o buscar alguna eminencia en este país- dijo el hombre- pero mientras eso sucede me gustaría que tu le enseñaras el idioma del país a mi hijo mayor- declaro el duque
-¿yo?- pregunto sorprendida la pecosa
-si candy, solo en lo que llega un instructor desde España- sonrió el duque- ¿harías eso por mi?
-por supuesto señor, será un honor pero… no se si su hijo este de acuerdo- dijo la pecosa preocupada
-por eso no te preocupes querida, yo me haré cargo de que acepte- dijo le duque con una sonrisa dedicada a la pecosa- puedes retirarte Candy- los ojos de la pequeña parecieron iluminarse al escuchar que la llamaban por su nombre original
-muchas gracias con permiso señor- sin mas la joven pecosa sale de la oficina con una sonrisa en los labios-espero que el amo Terry realmente no le moleste que una chica le enseñe algo
-No pequeña pecosa, estoy seguro que a mi hijo no le molestara que seas tu quien le enseñe… desde que llegamos a estas tierras Terrence tiene una mirada diferente, incluso ya no pelea tanto con la duquesa… lo veo con una sonrisa y hoy supe que tu eras la causa
Flash back
-si piensa pegarme con el fuete hágalo- se escucho la fuerte voz de la rubia
-pecosa entrometida- dijo el castaño dando media vuelta y alejándose del establo, al salir de las caballerizas el muchacho no se dio cuenta que su padre estaba muy cerca del lugar-maldita mocosa… llena de pecas… entrometida- murmuraba mientras se tranquilizaba mas- si… una pecosa entrometida muy valiente… mira que hacerme frente, eso no sucede todos los días- el chico esbozo una sonrisa calida-Dulce Blanca… y yo que pensé que viniendo a este país me iba a aburrir- sin mas el joven se va caminando por el camino seguido por la mirada de su padre
-Dulce te estas buscando que te corran-escucho el duque al llegar cerca de las caballerizas
-no podía permitir que lo siguiera maltratando- dijo ella mientras acariciaba el hocico del animal calmándolo
-espero que esto no te traiga problemas- dijo el menor de los muchachos
-no seria la primera vez que me metiera en problemas- dijo la chiquilla con una sonrisa
-su hijo tenia razón, era una chiquilla muy valiente, y especial, al parecer su compañía estaba dejando algo bueno en el carácter de su hijo, tal vez si convivieran mas ella podría ser el puente al corazón de su hijo
Fin del flash back
-veremos que puedes hacer Candy…
Al día siguiente la mesa estaba siendo servida por la servidumbre, Juanita colocaba los cubiertos y Candy llevaba las tortillas recién hechas y el pan recién horneado
-buenos días- se dejo escuchar la voz del duque al llegar al comedor-por favor Juana, sírveme un poco de café
-enseguida patrón- respondió la chica mientras colocaba la humeante bebida en la fina taza de porcelana
-Dulce aun ¿no han despertado mis hijos?-pregunto el duque
-la señorita aun no despierta, el pequeño Richard aun esta en su cuna y sus dos hijos mayores salieron a cabalgar desde muy temprano- declaro la pecosa
-¿juntos?- pregunto extrañado el Duque mientras paraba el camino de la taza hacia sus labios
-oh no, no señor, el amo Terrence salio al despuntar el alba y su hijo menor hace a penas una hora- declaro Juanita
-comprendo- dijo el duque al fin sorbiendo un poco de su café
-buenos días- se dejo escuchar la voz de la duquesa
-buenos días- respondieron los ahí presentes mientras candy se disponía a servir una taza de chocolate a la duquesa
-¿Qué crees que estas haciendo estúpida?- dijo la mujer con desprecio- quita esa abominable bebida de mi vista- reclamo la mujer
-disculpe Madame- dijo la pecosa retirando la taza
-Margaret, ¿que demonios sucede contigo?, por que tratas así a la chiquilla
-por que no la soporto es una imbésil siempre lo hace todo mal, lárgate a la cocina, no quiero verte en mi presencia estúpida- grito la mujer
-con su permiso- sin mas la chiquilla se va a la cocina sintiendo que una angustia muy grande
-esa bruja siempre te trata mal-dijo la joven morena a su amiga
-lo se juanita pero no se por que me odia tanto, parece que es mi karma ser odiada por las patronas jijiji- sonrió la pecosa
-te admiro Dulce- dijo la chiquilla- a pesar de que todo parece negro siempre sonríes con animo
-no puedo pasarme la vida lamentándome por las cosas malas que me suceden
-sabes tengo la sensación de que esa mujer te odia mas desde que supo que eras americana
-si, yo también lo note pero… en fin
-Candy lleva esto a la habitación de la señorita- dijo María con una charola de con fruta y un vaso de leche
-si- dijo la pecosa mientras tomaba la charola y salía de la cocina cuidando que los duques no la vieran, se escuchaban los gritos de la pareja
-¿Por qué la defiendes tanto?- grito la mujer
-¡por que tu forma de tratarla es injusta!- respondió el hombre-¿Por qué la tratas de esa manera?
-tu bien sabes por que, por la misma razón que tu la defiendes, esos cabellos rubios y piel blanca… es americana… deben recordarte a esa mujerzuela- grito la duquesa
-cuidado con lo que dices Margaret… no tolerare que le insultes
-yo le llamo como se me de la gana, esa…esa ramera la madre de Terrence esa impúdica americana
-Cállate!- grito el Duque- no vuelvas a insultarla o te juro que no respondo, tu bien sabes que nuestro matrimonio fue arreglado… que no te amo, nunca te ame… ni llegare a amarte-dijo el duque
-pues lo siento "cariño" pero estas atado a mi te guste o no, no creo que el parlamento de Inglaterra le agrade mucho la idea de un divorcio- dijo la mujer con verdadero veneno saliendo de sus labios
-"el amo Terrence… no es hijo de la duquesa" pensó la pecosa tras escuchar la discusión- jijiji eso explica por que es tan buen moso- sonrió para después sonrojarse por su pensamiento-"por dios candy deja de pensar esas tonterías- se decía mientras subía las escaleras con su charola de comida-puedo pasar señorita-pregunto la pecosa
-adelante- se escucho la voz de la jovencita
-le traigo el desayuno madame- dijo la pecosa mientras dejaba la charola en un buró y se disponía a abrir las cortinas
-¿tu eres la americana verdad?-pregunto la niña al ver a Candy
-si señorita, soy de Norteamérica- contesto con simpatía
-eres linda- dijo la niña-¿Cómo te llamas?
-me llamo Dulce- contesto la pecosa con una sonrisa
-mama dice que estados unidos es un país horrendo, ¿es verdad?- pregunto la niña
-no, bueno algunos lugares si, pero sabe señorita, yo vengo de Chicago, de un poblado llamado Lakewood, ahí me crié en un orfanato
-¿no tienes papa y mama?
-bueno, no tengo padre, pero tengo dos madres, las dos buenas mujeres que se hicieron cargo de mi hasta que tuve que irme del hogar- dijo la pecosa con nostalgia
-¿las extrañas?-pregunto la hija del duque
-muchísimo- contesto la pecosa- sabe en el hogar hay una hermosa colina que en la punta tiene un majestuoso árbol, todos los niños jugábamos ahí… toda mi infancia esta en esa colina- dijo suspirando
-¿tienes amigos en Chicago?- pregunto la chica
-si, muchos, tengo a todos los niños del hogar de pony, y mis tres paladines- sonrió la pecosa
-¿tus tres paladines?- pregunto la niña sin comprender
-si… ellos eran primos y nos queríamos mucho, siempre me defendían y cuidaban, alistear el mayor era un científico, siempre inventando cosas divertidas e interesantes… Archibald el elegante del grupo, buen gusto y ropas finas siempre gallardo y…- la chica cambio su rostro feliz a uno triste- Anthony- dijo ella suspirando con fuerza
-¿Anthony?- pregunto la niña- ¿era tu novio verdad?- pregunto con picardía
-¿pero que cosas dice niña?- dijo candy enrojecida a mas no poder
-jajajaja, entonces te gustaba, deberías ver tu rostro esta todo rojo hasta tus pequitas se perdieron por el colorete que adquiriste- se rió la chiquilla
-oh señorita no diga esas cosas- se sonrojo la pecosa
-me caes bien Dulce… ven ayúdame a cambiarme- dijo poniéndose de pie
-¿no va a desayunar señorita?- pregunto la pecosa
-si, pero no puedo hacerlo sin ponerme el corsé primero-contesto la niña
-pero si se pone primero el corsé no va a poder comer la pecosa
-lo se, por eso mamá me obliga a ponérmelo, no quiere que engorde
-pero… esta bien- sin mas remedio Candy le ayuda a vestirse, una vez terminado la pequeña solo come la mitad de su almuerzo
-bueno señorita, me retiro-dijo la joven tomando la charola con los trastes sucios y saliendo de la habitación- no es tan desagradable- dijo la pecosa mientras tarareaba una canción hacia la cocina, en el camino se topo con la duquesa quien solo la miro con desprecio, candy solo hizo una reverencia y siguió su camino- ¿Cómo seria la mama del joven Terry?, debió ser muy linda debe parecerse a ella-la chica se sorprendió al darse cuenta de lo que pensaba- ay candy ponte a trabajar o la duquesa te pone de patitas en la calle… no es que me desagradara pero aun no tengo el dinero suficiente para volver a Chicago
-¿Chicago?- se escucho a sus espaldas
-¡Wa!- grito la pecosa a punto de tirar la charola, afortunadamente los reflejos del joven eran mas rápidos y ayudo a sostener la charola a tiempo- lo… lo lamento amo Terry- dijo la pecosa sonrojada, ¿desde que momento estaba el siguiéndola?, ¿se abría dado cuenta de lo que decía?
-¿conoces Chicago?-pregunto el castaño
-eh…si soy originaria de allá amo Terry- dijo la pecosa
-eres americana-un tono agridulce se escucho en la voz del joven
-mas bien Norteamericana mi señor, este país también es parte de el continente americano- dijo la pecosa pero se arrepintió de inmediato al ver la cara de pocos amigos del joven
-¿alguna vez… alguna vez estuviste en New York?-pregunto el joven
-lo lamento pero no, Chicago esta muy lejos de New York
-entiendo…dime señorita pecas- dijo el castaño regresando a su tono burlón-¿Por qué quieres regresar a tu país, ya te aburriste d este tan monótono y simple?- pregunto el joven
-no encuentro monótono ni simple este país, por el contrario lo encuentro agradable y bello, tiene bastante historia y lugares hermosos- defendió la chica, algo del orgullo mexicano se le había contagiado en el tiempo que llevaba ahí-pero allá en Estados Unidos esta mi familia-dijo la chiquilla
-pensé que eras huérfana- dijo el castaño interesado
-lo soy… pero mi familia son mis dos madres , las buenas mujeres que me criaron, mis hermanos todos los chicos del hogar de Pony, y mis amigos , Alistear, Archibald y …Anthony- dijo tristemente haciendo que el brillo en los ojos de la chica desapareciera por un momento, esto llamo la atención del castaño, y para sorpresa de el , no le había gustado ni tantito que la pecosa dijera ese nombre con ese dejo de nostalgia- con permiso amo Terry, debo llevar esto a la cocina y terminar mis deberes
-ve a dejar eso y después vienes conmigo- dijo el castaño con autoridad
-lo lamento amo pero si hago eso la señora me retara-dijo la pecosa
-no, porque el que vengas conmigo es una orden de mi padre, así que apúrate, el duque es un hombre al que no le gusta que lo hagan esperar- declaro el castaño
-bien- dijo l chiquilla mientras entraba a la cocina
-Anthony… ¿Quién es ese?
Mas tarde en la oficina del Duque…
-¡no lo admitiré!- grito la duquesa poniéndose de pie
-no es algo que te este preguntando Margaret, Candy será la dama de compañía de nuestra hija y maestra de español de Terrence
-no dejare que una huérfana sea la dama de compañía de mi hija, una asquerosa Americana no es nada para hacerle compañía a mi hija, una Condesa, una baronesa, una…
-en este país una civil mas madame- respondió la pecosa
-¿Cómo te atreves a hablar escuincla estúpida?- se molesto la duquesa levantando la mano contra Candy y estrellando una sonora bofetada
-Margaret!- grito el duque al ver como por la fuerza ejercida en ese golpe la chiquilla caía
-¡Dulce!- dijo el castaño hijo del Duque corriendo a ver si estaba bien-¿te duele?- pregunto con preocupación
-Escúchame bien Richard, si quieres que esa mocosa sea compañía de tu bastardo adelante, pero que no se acerque a mi hija- dijo la mujer mientras salía de la oficina
-Margaret!- grito el Duque al momento que la mujer salía de la oficina- me vas a oír- tras eso el Duque sale tras la mujer
-…- silencio, era todo lo que había ahí, ninguno de los dos jóvenes se atrevía a decir algo
-ahora lo sabes, soy un bastardo, espero que no le digas a nadie- dijo el joven apretando los puños y desviando la mirada de la de candy
-bueno, ser un bastardo debe ser mejor que ser una huérfana- sonrió la pecosa intentando animar al chico- además le favoreció el que esa mujer no sea su madre, es mas buen mozo que su s hermanos- la chica se sonrojo furiosamente, ni ella sabia por que había dicho eso
-jajaja, si tienes razón, si esa mujer hubiese sido mi madre, tendría cara de cerdo- guiño el ojo el joven conde
-jijiji, si, tienes razón- sonrió la chiquilla
-Dulce…
-Candy- dijo ella- ese es mi nombre real, Candy White, solo que aquí me lo cambiaron por el idioma, pero, a veces es bueno recordar tu nombre
-Candy… bueno Candy- dijo poniéndose de pie y estirando su mano para ayudarla a ella- ¿y si comenzamos con mis clases de español?- pregunto con una sonrisa
-esta bien… ven vamos al jardín- dijo la chica comenzando a caminar
-¿al jardín?-pregunto el chico sorprendido- pero si aquí están los libros y…
-yo no aprendí español en una biblioteca mi Lord, yo lo aprendí practicando- dijo la chica comenzando a caminar- ya lo vera, confíe en mi amo- dijo la pecosa con una sonrisa que solo ella tenia
-Llámame por mi nombre- dijo el chico comenzando a sentir una afinidad por la pecosa
-no es correcto- dijo seriamente la chica
-bueno, no parece ser que seas una de esas chicas que siempre hace lo correcto- el chico acaricia la mejilla que fue maltratada por su madrastra- y ese golpe es muestra de ello
-ah… mejor será que comencemos-después de eso la pecosa se da media vuelta y comienza a caminar seguida por un duque que tenia una sonrisa de oreja a oreja al ver como ponía nerviosa a esa pecosa
Chicago Lakewood…
-¿Qué se vendió la propiedad en México?- pregunto molesto el rubio a su abuela
-pensé que no volverías a dirigirme la palabra Anthony- dijo la anciana con ese temple siempre orgulloso
-¡contésteme Tía abuela!-exigió el rubio
-si tanto quieres saberlo, si, se vendió a unos aristócratas ingleses
-y…y Candy?-pregunto el rubio casi al borde de la desesperación
-¿Qué hay con ella?, es una sirvienta mas que ahora esta al servicio de los Grandchester
-¿Cómo?, no la harás volver
-¿para que quiere nuestra nación una ladrona?, estoy segura de que ella encaja mas en esas tierras salvajes donde los bandidos son tan comunes
-no le permito que se exprese así de Candy tía abuela- grito el rubio de ojos azules azotando las manos en la mesa
-y yo no te permito que me hables en ese tono jovencito, vete a tu habitación, estas castigado indefinidamente
-no Abuela, ya no mas, estoy arto de que quieras manejar nuestra vida a tu antojo, estoy arto-grito el rubio
-Aun eres menor de edad Anthony y mientras tu padre no este aquí soy tu tutora así que te guste o no tendrás que obedecerme, retírate de una buena vez- sin mas la mujer le da la espalda
-abuela… no haga que este cariño que le tengo se convierta en rencor- sin mas el joven sale con pasos rápidos de la habitación azotando la puerta al salir
-Maldita la hora en que esa huérfana llego a nuestras vidas… nunca, nunca lo sabrán sobrinos-dijo la mujer arrugando una carta en manos de la anciana- y tu Williams, adoptaras a esa mocosa solo sobre mi cadáver… ya lo tengo, ya se que es lo que haré- dijo la mujer mientras un brillo misterioso llenaba sus ojos de perversidad…
XD continuara...
