ENCUENTROS Y SENTIMIENTOS
La búsqueda había prevalecido por dos semanas y aun ni rastro de el Conde y de la chica de ojos verdes, el duque de Grandchester estaba ya perdiendo la fe de encontrar con vida a su hijo, sin embargo no desistiría hasta encontrarlo ya fuera vivo o muerto.
Por otra parte el joven Andrew se había unido a las campañas de búsqueda, para el aun era sorprendente que la Tía abuela no lo estuviera buscando, pero eso no le importaba, lo único que deseaba era encontrar a la pecosa de sus sueños, había escuchado lo que le sucedía a las jovencitas que eran raptadas y se estremecía al pensar que algo así le pudiera pasar a su pequeña rubia
-Candy, tienes que estar bien, tienes que estarlo, solo espero que el Conde de Grandchester este contigo y te proteja de esos maleantes- pensaba el rubio mientras cabalgaba por la zona en busca de su pecosa adorada, claro estaba que si el rubio supiera de la fuerte relación que habían creado esos dos y la cual había madurado en esas dos semanas no estaría tan seguro de hacer esa petición, por otro lado lo sucedido días atrás lo había dejado con una nueva preocupación
Dos semanas atrás…
-¡Rayos!, ni rastro de Candy- el joven rubio cabalgaba a todo lo que podía por los alrededores esperando encontrar alguna pista de la chica, llego cerca de un riachuelo donde decidió descansar un poco, el joven calzaba botas de la mejor piel existente en el país, con las espuelas de la mejor plata del rumbo, camisa de la mejor calidad con botones de un material similar a las espuelas, todo en el derrochaba gallardía y elegancia en su atuendo de cabalgar, a sus oidos llego la voz de una mujer que cantaba en un idioma desconocido-¿será Candy?- sin mas se apresuro a donde los cantos de mujer eran escuchados, al llegar ahí en vez de encontrar una mujer de ojos verdes cabellos risados de color dorado y ensortijado, encontró a una dama de piel bronceada, ojos obscuros como la noche adornados con unas largas y pobladas pestañas, el cabello lacio y largo hasta la cintura y que al mismo tiempo cubría el bien formado pecho de la chica que se bañaba, ante esto el rubio se sonrojo, no pretendía interrumpir el baño de la dama y mucho menos observarla en un estado tan bochornoso, pensaba darse vuelta e irse de inmediato, sin embargo la pisada de otro caballo lo hizo detenerse
-¡quien esta alli?!- grito furiosa la dama de piel bronceada en el dialecto natural de los nativos de la tierra Mexica
-tranquila potranquita, no te are daño, solo vine a divertirme contigo un ratito belleza- un hombre por demás desagradable había salido de entre los matorrales, era robusto, sucio, tenia el aliento alcoholico una mirada lujuriosa dedicada a la joven dama
-te advierto lépero… ni se te ocurra acercarte a mi o probarás el filo de la hoja de piedra de pedernal, servirás de sacrificio a mis dioses
-asi me gustan- contesto el hombre en el idioma de la joven- difíciles, su resistencia solo me exita mas- sin mas el desagradable hombre intenta forzar a la dama
-maldito sangre sucia- grito la chica mientras planeaba como quitarse a ese hombre de encima
-jajajajajaja, riqueza, quedate tranquilita vas a ver que te va a gustar- de la nadala joven saco una daga con hoja de obsidiana cortando la mejilla del individuo-¡maldita!- bosifero el hombre mientras veia como emanaba sangre del corte- esta me la pagas- en un mal movimiento la chica resbala tirando la daga lejos y dandole ventaja al hombre corpulento- te tratare como la ramera que eres-dijo mientras comenzaba a manosear a la chica
-sueltame o te la veras con mis guerreros infeliz!- un disparo se escucho y el hombre se alejo de la dama lastimado
-¡mierda!- se dijo el hombre tocandose el hombro herido
-¿no escucho a la señorita?, sera mejor que se aleje si no quiere que le vuele los sesos-dijo iracundo Anthony mientras apuntaba al hombre con su arma
-quieres hacerte el heroe gringuito, pero te tiembla el pulso para tirar de el gatillo de nuevo
-acércate a la señorita y te juro que no lo pensare dos veces- mientras el rubio y el hombre se entretenían en ese encuentro Malinali ya había recuperado su daga de obsidiana
-¡te enseñare lo que es un hombre!- sin mas el hombre se lanzo contra anthony, sin embargo en el trayecto la chica de cabellera negra le intercepto incrustando su daga en la pierna del hombre desalmado
-¡hija de perra!- vocifero
-ni siquiera vales la pena, si te ofrezco como sacrificio los dioses me castigaran por enviarles basura…-desclavo su daga rápidamente y la volvio a enterrar muy cerca de la entrepierna del hombre- pero tal vez deba cortarte los… para que no intentes dañar a ninguna otra mujer- amenazo con fiereza la morena mientras antony la miraba desconsertado, la chica que parecia tan indefensa estaba muy lejos de serlo-escorias como tu son las que mancharon a mi raza, maldito lepero asqueroso-la chica da un fuerte puñetazo al hombre dejandolo inconciente, mitad por la fuerza y la sangre perdida y mitad por su estado alcoholico
-se encuentra bien?- pregunto Anthony asercandose a la chica, quien con los reflejos de un lince se volteo cautelosa
-¡el cielo en el rostro!- dijo la chica mirando desconsertada al rubio como si aquello fuera una revelacion
-¿disculpe?- pregunto anthony pues la chica habia hablado en un idioma nativo del lugar, en cuanto el rubio intento asercarse, la chica salio corriendo con toda su agilidad-¡espera!...- la voz del chico no fue atendido sin embargo al bajar la mirada encontró un collar hecho a base de turquesa, obsidiana fina y jade- debe ser de ella… ¿Quién eres?...- sin mas el chico se queda viendo en la direccion en que la bella joven saliera corriendo
DE REGRESO A LA ACTUALIDAD
-¿Qué abra sido de ella?- el chico había regresado de sus recuerdos mientras sacaba el collar que llevaba puesto y que la joven dama habia perdido-¿Qué me pasa?, deberia estar buscando a Candy en vez de pensar en esa chica… ¡vamos!- sin mas tiro fuertemente las riendas de su caballo y comenzo a galopar en la esperanza de encontrar a su pequeña llorona pecosa
-cualli tonaltin- saludo la pecosa con una radiante sonrisa, su dorado cabello estaba suelto completamente tan solo con unos extraños broches de jade haciendo juego con sus ojos, portaba un huepilli blanco con ricos bordados de arte plumario, su cintura era marcada por un nelpiloni y portaba sandalias de ixtle, en sus manos llevaba una vasija con algo de carne azada de solin en una salsa picosa de chiltipin y una servilleta de Ixtle bordada la cual contenía tortillas recién hechas
-cualli tonaltin chalchihutlyolotl- dijo la mujer de ojos negros como la noche quien retiraba los vendajes del castaño
-¿Cómo sigue?- pregunto la pecosa mientras veía como la mujer examinaba la herida del aristócrata
-esta mejor, de hecho creo que ya esta perfectamente- dijo la mujer con una sonrisa al castaño
-eso quiere decir que podremos marcharnos pronto- pregunto el aristócrata con un rostro que parecía no muy contento
-si itzacuahutli i tleyotl, pero me gustaría tenerte bajo vigilancia por lo menos un poco mas, bueno los dejo para que desayunen, yo tengo que ir a ver a Malinalitzin-declaro la mujer mientras caminaba a la salida y la rubia se acercaba a el joven aristócrata, antes de salir la mujer volteo a verlos, ella le entregaba el plato con el alimento, el la recibía gustoso mirando a aquella rubia con verdadero amor- espero que su amor sea mas fuerte que su tonalli… momentos obscuros se presentaran en un futuro que hará hasta lo imposible por separarlos, solo de ustedes depende usar su fuerza guerrera para defender sus sentimientos- sin mas la joven sacerdotisa sale del lugar
-tienes que comer bien para reponerte pronto- dijo la chica mientras enrollaba una tortilla y se la entregaba al joven
-candy…hay algo de lo que quiero hablarte- dijo el castaño sin aceptar la tortilla
-¿Qué pasa Terry?- pregunto la pecosa algo desconcertada por la tristeza en el rostro del chico
-candy… no quiero volver- dijo el castaño de repente
-¿Qué dices?- dijo desconcertada la pecosa
-candy… no quiero alejarme de ti- dijo el chico clavando sus ojos azules en las verdes lagunas de la rubia
-Terry, aquí o en la hacienda vamos a estar juntos- dijo ella con una sonrisa
-exacto candy… pero cuando tenga que volver a mi país…- en ese momento Candy comprendía la angustia del aristócrata, el regresaría a Inglaterra el próximo otoño y ella tendría que quedarse en México como la sirvienta que era
-pero… vendrás en vacaciones no
-no es lo mismo pecosa-dijo el chico llevando su mano a la mejilla de la rubia- no estarás a mi lado y la verdad, no creo soportarlo, candy has sido mi única compañía desde que recuerdo
-Terry- dijo la chica sintiendo como la mano de Terry en su mejilla le quemaba, desde que habían llegado a esa aldea su corazón poco a poco se fue entregando por completo a ese joven-hablamos después de eso quieres?... ahora lo único que importa es que te recuperes por completo, cuando estés bien, ya veremos que hacer, ¿te parece?- dijo la pecosa mientras le ofrecía nuevamente la tortilla a Terry
-como quieras pecas- dicho esto el castaño muerde el taco aun en la mano de la pecosa haciendo que esta soltara una risita cantarina, ella no olvidaba la angustia pasada.
Dos semanas atrás…
-ya regresé- dijo la mujer de ojos negros ingresando a su choza
-ya bajo la fiebre- dijo la chica con una sonrisa- ahora solo esta durmiendo
-me da gusto- dijo la mujer con sinceridad- la noche esta cayendo te prestare algunas mantas para que descansen
-Ca…Candy- dijo el chico abriendo sus ojos color mar
-¡Terry!... al fin abriste los ojos- dijo la chiquilla con lagrimitas en los bordes de los ojos
-¿quen tica?-pregunto la mujer de ojos negros al recién despertado
- kualli, tlazojkamati -respondió el castaño sorprendiendo a las dos mujeres ahí presentes
-Terry pero tu…- dijo la pecosa sorprendida
-te dije que también estaba aprendiendo algo de náhuatl… pecosa- dijo el chico aun respirando agitado
-quen motoca?- pregunto nuevamente la mujer
-ne notoca Terence- contesto el muchacho nuevamente
-no me gusta… de ahora en adelante te llamaras itzacuahutli i tleyotl- dijo la mujer con una sonrisa
-mi nahuatl no es tan bueno… me podría decir que significa?- pregunto el aristócrata
-en tu idioma… es águila blanca con corazón de fuego- dijo la mujer con una sonrisa
-toma- dijo la mujer entregándole algunas mantas a la pecosa de ixtle y algodón
-me gusta- medio sonrió el castaño mientras volvía a cerrar los ojos por el cansancio
-gracias- dijo cubriendo al castaño con alguna de ellas
-que descansen- dijo la mujer dándoles la espalda
-perdón… ¿donde dormiré yo?- dijo la pecosa con algo de pena
-¿Cómo donde?, pues a lado de tu novio- ante eso los dos jóvenes se ponen completamente rojos haciendo que el castaño abriera los ojos nuevamente
-pero… pero no es decente yo… no podría
-bien, puedes dormir allá afuera, aquí no tengo mas espacio y me gusta dormir sola, así que tu decides, o te quedas en el petate de tu novio o duermes cobijada por el cielo nocturno… ixquichca moztla- dijo dándoles la espalda
- ixquichca moztla-contesto Terry para después mirar a Candy que seguía completamente roja- te prometo…comportarme- dijo el castaño- de todos modos, me siento débil no podría hacer nada – dijo con una sonrisa
-pero es que …-intento alegar la pecosa aun abochornada por la sugerencia de esa mujer
-soy un caballero candy, te juro que no te dañaría
-confío en ti Terry- dijo la chica mientras cubría al aristócrata y ella aun dudaba en si acostarse a un lado de el o hacerle caso a la mujer y dormir a la intemperie, el sonido de el coyote en la lejanía le dio como única opción, compartir el petate con el castaño
-buenas noches Terry- dijo la chica mientras tímidamente se acostaba a lado de el
- kuali youaltinnotlasojtlalis - dijo el aristócrata sonriendo
-sabes, me parece que perdí el tiempo enseñándote español, tienes facilidad para aprender idiomas
-no es eso pecosa… solo conozco muy pocas palabras
-descansa Terry… mañana ya será otro día- sin mas la pecosa se queda profundamente dormida habían sido demasiadas emociones para ella en tan poco tiempo
De regreso a la actualidad…
-Candy- dijo el chico tras la joven que lavaba ropa en el río cercano junto a otras mujeres de la aldea
-Terry!, no deberías estar aquí
-por favor candy, ya estoy perfectamente
-aun así me preocupa, esa herida estuvo por infectarse y…- la chica no continua pues el castaño la toma por la cintura acercándola demasiado a el
-oye pecosa no te preocupes tanto por mi- dijo este con una sonrisa encantadora
-te..te… Terry- dijo ella completamente colorada por la cercanía, mientras el resto de las mujeres veían la escena con dulzura- por dios ¿Qué pretendes?- dijo ella intentando zafarse del abrazo- nos están mirando
-y que?, sabes que en la aldea piensan que estamos casados?- dijo el con un brillo especial en los ojos
-¿Qué?, pero si somos muy jóvenes para algo así!- se alarmo la pecosa
-no tanto aquí es muy común que niñas de 12 años estén casadas, incluso hay mujeres que a los 16 ya tienen dos o hasta tres hijos- se escucho la voz de Malinalitzin cerca de ellos
-¡malinalitzin!- las mujeres hacían la señal de besar la tierra frente a la mujer recién llegada
-vengan, tengo que hablar con ustedes- dijo la mujer dándoles la espalda mientras los dos jóvenes se miraban entre si, candy rápidamente dio la vuelta tomo la ropa que lavaba y la metió en una cesta de fibra de maguey que tenia para después seguir a la mujer, Terry al ver la cesta se la quita y le ayuda con ella, los dos recordaban el día en que se entrevistaron por primera vez con ella
Dos semanas atrás…
El nuevo día había llegado, los rayos del sol se colaban por la ventana de aquel cuarto de adobe, candy fue la primera en abrir los ojos por ese impertinente rayo de sol que callo de lleno en su rostro, intento estirarse para ponerse de pie, pero algo, o mas bien alguien la tenia sujeta por la cintura, esa sensación la hizo despertar de golpe ¿Qué clase de almohada tenia?
-¡dios mío!- grito la pecosa en su interior, estaba recostada en el pecho del castaño y el la abrazaba posesivamente por la cintura, el calor en sus mejillas fue expandiéndose por todo su rostro
-cualli tonaltin- se dejo escuchar la voz de la mujer de cabellos negros al entrar a la choza- ustedes los hombres blancos si que duermen mucho, pero bueno supongo que con tan calida compañía cualquiera lo aria- dijo la mujer con una sonrisa descarada
-yo no…Terry despierta!- dijo la chica alarmada al ser descubierta en esa posición
-mmm, déjame dormir un poco mas pecosa, vuélvete a dormir- dijo adormilado
-arg!, Terrence!- grito desesperada
-esta bien ya, que manera de despertar a uno- dijo sentándose sobre el petate para enfocar su vista y ver a la mujer frente a ellos que los veía con burla y picardía- yo…- el chico se sonrojo notablemente
-saben, cualquiera diría que son una pareja de recién casados- la mujer se da media vuelta- ven Chalchihuitlyolotl, ayúdame a hacer el desayuno, después de eso tendrán que presentarse ante mi señora Coyoxauhqui
-si…-la rubia se pone de pie alisando un poco su ropa
-mmm primero ve a darte un baño, el agua en el temazcalli aun esta caliente, báñate, es mas llévate a tu novio y báñense los dos, deben estar presentables frente a nuestra Tlatoani-declaro la mujer
-¡bañarnos juntos!- dijo alarmada la pecosa
-si, así no desperdiciamos los vapores curativos- dijo de lo mas calmada la mujer
-pero… no- hablo Terry- no es correcto que ella y yo…- dijo el chico con las mejillas coloradas
-se me olvidaba que ustedes los blancos son pudorosos… bueno esta bien entonces vete a bañar tu sola chalchihuitlyolotl ya después vuelves a preparar el baño para tu novio
-¡no es mi novio!- dijo la pecosa aun sonrojada por todo
-si, bueno , como tu digas-después de eso la joven se baño, iztapapalotl le presto algunas ropas típicas de ella y unas sandalias de ixtle, le enseño a preparar el agua para baño temazcal diciéndole para que servían varias de la hierbas
-de verdad?- pregunto la pecosa entusiasmada mientras seleccionaba varias plantas
-si, aunque hay que tener cuidado con ellos, por ejemplo este es zapote blanco, su semilla y sus hojas sirven para llamar el sueño de los dioses-dijo la mujer con una amplia sonrisa
-el sueño de os dioses?- pregunto la pecosa con una cara de interrogación
-duerme al enfermo o herido pero también sirve para limpiar la carne comida por los dioses- dijo la mujer
-¿Cómo?- la pecosa no entendía muy bien lo que la mexica quería decirle
-bueno solo cuando los dioses no se han extasiado con su sabor
-¿Qué?- la chica seguía sin entender
-por ejemplo tu novio, sirve para limpiar su carne de la boca de los dioses
-ah, tu te refieres que sirve para quitar la infección- dijo la pecosa comenzando a entender
-supongo que así le llaman los hombres blancos… esta otra…- la mujer seguía explicándole a Candy el por que de las hiervas medicinales y sus funciones, poco después los tres estaban listos para presentarse ante la dirigente de la aldea- cuando estén frente a ella deban agachar la mirada, no deben hablarle con familiaridad, no la contra digan eso puede causarles la muerte inmediata, es una mujer con poca paciencia, no mal interpreten, no es mala, solo que tiene que ser dura para proteger la aldea, y debe cuidarse de los pipiltzin que no están nada conformes con que ella fuera la heredera al trono, ellos siempre quisieron elegir a un hombre pero… bueno no es común que una mujer dirija a los Mexicas- declaro la morena
-esta bien- dijo Terry dándose cuenta que la aristocracia inglesa y la mexica no era tan diferente, parecía que había un rey… reina en este caso y un parlamento, esos pipiltzin
-Terry tengo miedo- dijo la rubia mirándolo con angustia
-tranquila pecosa… todo va a estar bien
-gran señora Malinallitzin coyoxauhqui, hija directa de los grandes señores de Tenochtitlan, elegida de Tenoch, Yaocihuatl suprema de estas tierras, eh traído ante ti y los honorables pipiltzin a los extranjeros que dejaste a mi cuidado
-gracias itzapapalotlzin, ahora puedes retirarte- dijo la mujer sin inmutarse, era verdad que estando a solas las mujeres se tenían confianza y llevaban una amistad, pero frente a esos cuatro hombres no podían darse tanta libertad
-mas blancos venidos del otro lado del gran mar en nuestras tierras- dijo uno mirando con desprecio a los dos jóvenes
-esto solo puede ser una señal de destrucción- dijo otro en la lengua origen
-¿Por qué no has sacrificado a estos hombres Malinallitzin- dijo otro de ellos aun en nahuatl
-los dioses estarían muy complacidos de a fin ver sangre ofrecidos a ellos- complemento el ultimo de esos cuatro hombres
-en verdad les dijo, en verdad lo creo, en verdad los dioses han hablado conmigo, fue nuestro señor Quetzalcoatl quien prohibió los sacrificios humanos…
-nosotros estamos con nuestro señor Huitzilopochtli, nuestro señor guía nuestro guerrero
-baje la voz venerable anciano o tendré que enviarlo a usted a la piedra de sacrificio, estoy seguro que nuestro señor Huitzilopochtli estaría mas complacido con su sangre pura que con la de estos pintos- declaro la mujer frunciendo el seño y mirando de manera fría al anciano
-nada aria mas feliz a nuestro señor que ver derramada la sangre de nuestros enemigos
-¿Qué mal te han hecho pues estos dos blancos para que les llames enemigos?- dijo la mujer con furia al segundo hombre que la enfrentaba
-sus antepasados acabaron con nuestra gloria y acecinaron a su abuelo Cuauhtemoc- dijo poniéndose de pie
-pues si bien usted ¿me dice que debo sacrificarles, odiarles, mancillarles por los pecados de sus abuelos?- dijo la mujer mirando fríamente a el anciano
-llevan el pecado en la sangre- declaro el hombre mirando con desprecio a los dos jóvenes
-entonces bien daré por escrito que usted les siga en la piedra del sacrificio, pues lleva en sus venas la sangre de los señores de Azcapotzalco, lleva usted sangre de los tecpaneca quienes dañaron tan terriblemente a nuestro pueblo durante tantos años
-llevo mas sangre Mexica que tecpaneca- se defendió el hombre
-no importa… lleva el pecado en sus venas- dijo la mujer con ira
-entonces usted también debe llegar a la piedra del sacrificio, pues en sus venas lleva la sangre de ixtlixochitl, ultimo señor de Texcoco quien ayudo a los blancos a derrotar la sangre de su propio primo Moctezuma
-bien, yo les seguiré a la piedra de sacrificio pero después de llevar a toda la aldea a la piedra para de esta manera lavar los pecados de la gente, para así limpiar los pecados de la sangre que corre por nuestras venas, para limpiar los pecados de nuestros abuelos, tal vez así, desapareciendo los últimos rastros de lo que un día fue nuestra gloria, los dioses se sientan complacidos- grito ya iracunda la mujer
-no hablemos tan apresuradamente Coyoxauhtlitzin, calmémonos un poco, que no venimos a pelear sino a hablar con estos hombres blancos- dijo el mas sereno de los hombres ahí presentes-yo en mi posición de sumo sacerdote, me intriga la petición de los dioses, proteger a estos blancos que son descendientes de aquellos que nos devastaron- dijo el hombre mirando con lastima a los dos jóvenes que hasta ahora no habían entendido nada absolutamente, sabían que discutían por su causa por que unos hombres los miraban con ira, mientras que los otros con desprecio y hasta lastima como aquel hombre
-tiene razón, honorable Topiltzin, siempre tan conciliados como aquel que llevara su nombre en el pasado- dijo Mallinalli tomando asiento nuevamente y calmándose
-¿Cómo se llaman?- pregunto en español el hombre
-mi nombre es Chalchihuitlyolotl-dijo la pecosa usando el nombre que la morena le diera sorprendiendo a los pipiltzin
- y yo soy itzacuahutli i tleyotl- dijo e castaño siguiendo el ejemplo de la pecosa
-Coyoxauhquitzin, ¿Qué significa esto?- dijo furioso uno de los hombres
-como pueden ver queridos hermanos- dijo la mujer con una sonrisa arrogante- ellos mismos se han presentado- dijo la chiquilla- les queda alguna duda de que son los que los dioses han enviado para ser protegidos
-eso quiere decir…- dijo el sacerdote pálido
-confio en ti Topiltzin para guiar la aldea en mi ausencia, yo volveré pronto- dijo con una sonrisa- ahora mis queridos pipiltzin, déjenme hablar con ellos a solas, mas tarde estaré con ustedes para los preparativos para el retiro ceremonial-dicho esto los cuatro hombres salieron del lugar
-di…disculpa, Terry ya esta bien… y creo que lo mejor seria retirarnos
-su herida aun no esta bien, tendrán que quedarse por lo menos dos semanas mas
-no podemos estar tanto tiempo- dijo la pecosa, aquellos hombres en verdad le daban miedo y solo quería regresar a la hacienda lo mas pronto posible
-si la herida de tu hombre se infecta no será mi culpa- declaro molesta la mujer, con una fiereza que hizo que candy se ocultara tras el joven castaño
-honorable Coyoxauquitzin, lamentamos causar tantas molestias- dijo el chico usando el protocolo y respeto que usaba en el parlamento ingles- pero nuestros seres queridos deben estar preocupados por nuestra desaparición, partimos en una situación … muy poco común, deben estar pensando lo peor- declaro el castaño
-lo comprendo y lo entiendo- dijo la Tlatoani- pero su tonalli los trajo hasta aquí y no fue casualidad, nuestros dioses nos lo anunciaron, ustedes están aquí para cumplir con un tonalli, ustedes deben conocer de nosotros y nosotros de ustedes, en dos semanas mas partirán… y yo debo ir con ustedes- declaro la mujer- aprenderé del mundo exterior con ustedes
-¿partirá con nosotros?- pregunto el castaño sorprendido
-nunca eh dejado mi aldea- dijo la mujer de piel de bronce- eh existido para proteger a mi pueblo, fui educada para dar la vida por ellos de ser necesario, morir en el campo de batalla con tal de proteger la sangre que corre por nuestras venas-dijo seriamente- y para poder proteger a mi gente de lo que esta afuera debo conocerlo, o al menos eso es lo que los dioses pretenden que haga o quiero creer que esa es la razón por la que me envían… descansen… en unos días partiremos hasta entonces nos veremos de nuevo- con toda la arrogancia que despedía de su titulo la joven les da la espalda
-señora Coyoxahu…
-no digas nada Topiltzin, debo ir a purificarme, necesito pensar muchas cosas antes de partir
De regreso a la actualidad
-el día llego, debemos partir- declaro la dama de piel bronceada
-Malinalitzin… no estoy muy seguro de que partas de la aldea, nuestra gente te necesita
-tranquilízate mi querido Topiltzin, estoy segura que aras una maravillosa tarea en mi ausencia
-daré mi vida de ser necesario- dijo el hombre con mucho respeto a la chiquilla
-se que lo aras mi querido amigo y casi padre, volveré con mas fuerza para protegerlos- sonrió la guerrera
-esperaremos tu regreso con ansias- después de eso el hombre le dio un fuerte abrazo a la chica- protéjanla por favor- dijo el hombre dirigiendo su mirada a los chicos tras ella
-no se preocupe- dijo el castaño sonriendo- devolveremos el favor que nos hicieron al protegernos y cuidarnos-dijo tomando la mano de la rubia a su lado
-gracias- sonrió el hombre con agrado a los extranjeros-algo me dice que nuestros destinos no se volverán a cruzar hasta el día en que los dioses decidan que nos reunamos de nuevo en sus dominios, ya sea con su dios o con los nuestros
-adiós anciano Topiltzin- sonrió la pecosa
-adiós… y tenga por seguro que nos veremos antes, el día que su señora decida regresar yo estaré aquí para escoltarla-agrego el castaño con solemnidad
-se la confío joven guerrero- sin mas los tres chicos partieron a un tonalli incierto
huepilli : tipo de ropa usada en la época prehispánica
ixtle: tipo de fibra sacada del maguey usada para hacer diferentes tipos de textiles, ropa, servilletas etc.
solin: codorniz
Chiltipin: tipo de chile usado para diferentes guisos
itzacuahutli i tleyotl: águila blanca de corazón de fuego
ken tica?: ¿Cómo estas?
kualli, tlazojkamati : bien gracias
quen motoca?: como te llamas
ne notoca : me llamo…
ixquichca moztla: buenos dias
kuali youaltinnotlasojtlalis : buenas noches mi amor
pipiltzin : conjunto de sabios que encabezaban las reuniones reales en los antiguos
Huitzilopochtli : dios de la guerra mexica, guia de los antiguos aztecas, que ordeno la migración de Aztlan hasta el valle de Mexico mejor conocido como Tenochtitlan, que se convertiria en la metropoli y fortaleza del imperio Mexica
Perdón por la tardanza pero en verdad que me esta costando trabajo esta historia XD espero les agrade este capitulo matta ne!
