¡Hola a todos! Se que no había actualizado en mucho tiempo… pero no me sentía particularmente motivada…

También se que había dicho que este capitulo sería sobre los Kaiba, pero, si lo hacia así, tardaría todavía mas en actualizar… así que, bueno, aquí esta el capitulo.

Yugioh y todos sus personajes son propiedad de Kazuki Takahashi.


Capitulo 3

Conozcan a los Isthar.

Ishizu suspiro, al escuchar que uno de los floreros de la sala se estrellaba contra el piso. ¡No de nuevo! Honestamente, ¿qué se suponía que hiciera…?

Miro su guisado a medio preparar. Al paso que iba, nunca terminaría. Cierto, aun no era hora de la cena, pero no podía evitar sentirse ansiosa. Después de todo, Rishid iría a cenar y eso significaba…

El sonido de un montón de libros al impactarse contra el suelo la hizo salir de sus cavilaciones. Bufo, indignada y salio de la cocina, maldiciendo en su idioma nativo, en voz muy baja.

-¡¿Puede saberse que demonios hacen?!- exclamo, muy molesta, una vez que llego a la sala y contemplo el "desastre".

Sobre el sillón, sus hermanos luchaban por el control remoto. En ese momento, Marik lo sujetaba con fuerza contra su pecho, quedando de espaldas al otro. Malik estaba golpeándolo con la almohada en un vano intento de forzarlo a soltarlo.

-¡Malik! ¡Marik! ¡Compórtense!- grito, acercándose a ellos y arrebatándole el control al mayor de los gemelos. Ambos la miraron molestos, unos segundos, pero, al notar la mirada de furia de su hermana, optaron por poner su mirada más inocente.

-Ishizu, ¿podrías devolvernos el control?- pregunto Malik, ingeniándoselas para que sus ojos violetas lucieran lo mas inocentes posibles- ¿Siiiiiii?

-No- alego ella, cruzándose de brazos- ya han causado suficiente caos. Limpien la sala y después, QUIZAS reconsidere devolvérselo.

Los gemelos hicieron un puchero, pero optaron por obedecer. Lentamente, y emitiendo protestas ahogadas, se dirigieron al patio trasero a buscar los artículos de limpieza.

-¡Y tú! ¿Por qué no los detuviste?- continuo la muchacha, dándose la media vuelta, para encontrarse con otra joven, también alta y morena, con sus mismos negros cabellos (aunque mas cortos) y ojos azules. Ésta se limito a encogerse de hombros, sin apartar su vista del libro que leía.

-¡ISIS! ¡Son NUESTROS hermanos! ¡También son tu responsabilidad, ¿sabes?!

-Te preocupas de más- alego la mayor de las gemelas, aun sin voltear a verla- no es como si fuera acabarse el mundo por una de sus tontas peleas.

-¡ARGH! ¡Yo no puedo contigo!- estallo la otra, apresurándose a regresar a la cocina, antes de que sus impulsos la obligaran a ahorcar a su hermana.

-El sentimiento es mutuo, querida…


DING-DONG

Ishizu se quito su delantal, con rapidez y se apresuro a lavar sus manos. Camino a la puerta, se miro en el espejo que estaba casi en la entrada. Su largo cabello estaba un poco cubierto de harina y su rostro presentaba manchas de salsa. Suspiró. Ah, ¿cuándo llegaría el día que Rishid llegara y la encontrara (medianamente) presentable?

-Buenas noches, Ishizu-san- saludo el recién llegado, en cuanto se abrió la puerta. La muchacha le sonrió, levemente y lo invito a pasar.

Rishid Isthar, era el hermano adoptivo de los 4 habitantes de la casa. Ahora tenía 25 años y, desde la muerte de su madre (casi 10 años atrás) había vivido solo, pues su "padre" nunca lo había aceptado del todo. Sin embargo, una vez que éste murió (hacía un par de años ya), el mayor los visitaba con frecuencia.

Ishizu disfrutaba mucho sus visitas, pues era el único de sus "hermanos" que no la molestaba, sino que, por el contrario, disfrutaba de sus conversaciones. Sin embargo, si tenía que ser completamente sincera, en el fondo de su corazón, (quizás) albergaba un cariño un poco mas profundo que el fraternal…

El muchacho entro y se quito su abrigo, pesado y negro, permitiendo que la joven lo acomodara en el armario. Se sonrieron, ella nerviosa y él con la tranquilidad que brinda la costumbre. En eso, un nuevo florero cayo, haciendo que Ishizu casi perdiera los estribos.

-¿Qué están haciendo?- les pregunto a sus hermanos, en el tono mas dulce que pudo aparentar.

-¡Lo sentimos!- se apresuro a decir Malik, asomándose por la puerta de su habitación- limpiaremos e iremos a cenar en un segundo.

Ishizu suspiró y Rishid le sonrió aun más, antes de encaminarse a la cocina.

-¿Puedo ayudarla en algo, Ishizu-san?- pregunto, echando un vistazo al pato que se asaba en el horno.

-No, no, tengo todo bajo control- alego ella, con una risita tonta. El mayor le sonrió y tomo asiento, con calma, observándola y causando su sonrojo.

-Hola Rishid- saludo Isis, apareciendo de la nada, al tiempo que pasaba junto a su hermana y sumergía su dedo en la olla con la salsa- te ha quedado muy dulce, Ish- le informo, una vez que la hubo probado.

-Bueno, si alguien me hubiera ayudado, en lugar de estar leyendo…- comento la otra, sintiéndose enojar un poco más.

-Ah, pero el hubiera no existe hermanita. ¿O me equivoco, Rishid?

-Eso es lo que dicen, Isis-san.

La menor de las gemelas suspiro, un tanto estresada. Isis se sentó frente al mayor y comenzó una conversación superficial con él, haciendo que su hermana volteara los ojos. A veces, la convivencia era tan difícil…

Aunque, para decir toda la verdad, no podía quejarse. Las cosas hubieran podido ser mucho peor…


-¡Argh! ¡Marik! ¡Ve lo que le has hecho a mi tarea!

El menor de los gemelos Isthar gruñía, molesto, mientras analizaba los daños causados por el florero roto. Se había cortado un dedo y aunque no era muy profunda, había dejado una leve hilera de sangre sobre su recién terminada tarea.

-Oh, no creo que a Adanne-sensei le importe demasiado- alego el otro, con una sonrisa maliciosa.

-A veces te odio tanto…- mascullo el menor, tratando de detener la sangre, amarrando un trozo de papel alrededor de la herida.

-Oh, vamos, no es como si tus tripas se fueran a salir por ahí…

Marik abandono su lugar sobre la cama y camino perezosamente hacia la puerta, recibiendo las miradas asesinas del menor.

-Vamos a cenar, Malik-chan- le dijo, al ver que no lo seguía- ya después repetirás tu tarea.

Malik volteo los ojos, pero obedeció. De todos modos, tenía mucha hambre y, si después de cenar decidía que tenía mucha flojera, entregaría así su tarea…


RING. RING. RIIIIIIING.

Ishizu le lanzo miradas asesinas a su hermano menor, al escuchar el molesto tono de su celular. Éste embozo una sonrisa de disculpa y se apresuro a contestar, frente a las miradas curiosas de los mayores.

-¿Diga?... ¡Bakura! ¿Qué sucede?

Permaneció unos segundos en silencio, mientras escuchaba las "noticias" que le tenía su compañero de crímenes. Luego, sus ojos cobraron un tamaño humanamente imposible y, poniéndose de pie de un salto, se dirigió a su cuarto, para tener algo más de "privacidad".

-¿Qué mosco le pico?- pregunto Isis, viéndolo marcharse.

-Oh, yo no me preocuparía demasiado- discutió Marik, mientras continuaba masticando con poca elegancia- debe tener algo que ver con el "tierno y ultra 'cute' hermano de Bakura"

Sus hermanas arquearon las cejas, sinceramente confundidas. Rishid sonrió, comprensivamente, entendiendo todo a la perfección.

Si, sin duda, el mayor los conocía a todos mucho mejor de lo que se conocían entre ellos…

-¿Estas seguro? ¡Pero no puede ser!

Marik arqueo las cejas, al entrar a su cuarto y encontrar a su hermano tumbado sobre la cama, hablando en voz muy baja, como si planeara toda una malévola conspiración. Se acerco de puntillas, para evitar que el menor notara su presencia, y así, enterarse de lo más posible.

-¡Pero Bakura…! ¿Qué se supone que…? Si, entiendo, aunque… ¡NO! ¡JAMAS!

Marik se sentó frente a él e intento llamar su atención, haciéndole señas que parecían decir "¿de que demonios hablas?", pero Malik lo ignoro, sumergido en su propio y pequeño mundo.

-Ah, supongo… si no hay otro remedio- cedió finalmente Malik, sonando cansado y derrotado- si, si, mañana lo hare… si… hasta mañana… si, tu también…

Colgó. Y luego se dejo rodar por la cama, hasta quedar acostado boca abajo, escondiendo su cabeza debajo de la almohada.

-¿Qué quería tu "novio"?- pregunto Marik, con una sonrisa sarcástica.

-Bakura no es mi "novio"- protesto el otro, de mala gana- y lo que me dijo, no es asunto de tu incumbencia.

-Umm… tal vez no. Oye, ¿no vas a terminar de cenar?

-No tengo hambre. Dile a Ishizu que me lo guarde para mañana.

Marik lo observo, algo consternado. Luego, se levanto y se apresuro a seguir sus instrucciones, aun preocupado.

Lo que quiera que le hubiera dicho Bakura, sin duda había alterado al "pequeño"…


-Me preocupa Malik, ¿crees que estará bien?

Ishizu y Rishid estaban afuera del departamento, conversando. Ella se había recargado contra la pared y él la miraba de una manera un tanto… extraña.

-Espero… últimamente ha estado muy raro- le informo ella, ladeando la cabeza- pasa mucho tiempo en casa de los Dieb- alegó, en tono disgustado.

-Oh… olvidaba que ellos no te agradan mucho…

-Ryou es bastante agradable. Bakura siempre mete a Malik en problemas. Y Akefia es… ¡argh!

-¿Sigue persiguiéndote?

-¡NO! ¡Gracias a todos los dioses!

-Umm… ¿estas segura de que eso te hace feliz?

-¡Rishid!

-¡Lo siento!- se disculpo él, riéndose y la joven sentía casi que se derretía- no te preocupes, Ishizu. Estoy seguro de que Malik puedo cuidarse por si solo.

Las últimas palabras las dijo con su mano recargada sobre la cabeza de la doncella, quien ahora sonreía embelesada.

-Debo irme. Vendré el jueves, ¿de acuerdo?- le dijo, después de un breve silencio. La chica solo atinó a asentir con la cabeza, al tiempo que él se daba la media vuelta y comenzaba a bajar las escalaras.

-¡Hasta el jueves, Rishid!- se despidió y él la imitó, con un vago gesto de la mano.

La muchacha regreso a la casa y se asomo a la cocina, observando la interminable hilera de platos limpios (Rishid los ha lavado antes de irse) pero que ahora ella tenía que acomodar… Ah, no hoy, será mañana…

Paso junto a la habitación de sus hermanos, solo para comprobar que Malik esta perdido en su quinto sueño y que Marik esta viendo la televisión, aunque sus ojos se cierran por voluntad propia. Les sonrió y murmuro un "buenas noches", que el chico devuelve de la misma manera.

Una vez en su habitación, se puso la piyama. Isis ya estaba recostada en su propia cama, leyendo de nuevo. Ishizu se despide de ella y ella le contesta vagamente, pérdida en su lectura. La menor apaga las luces, pues Isis puede seguir leyendo con ayuda de su lámpara de la mesita de noche.

Si, había sido un día normal en la casa Isthar…


Y, ¿qué tal? De verdad, gente, necesito saber si creen que debo continuar este fic, pues me siento muy desanimada por la falta de respuesta de este fic, así que, denme su opinión, ¿si?

Bueno… ¡hasta pronto!