¡Hola corazones! Perdonen por tardarme en actualizar. De verdad, ¡una disculpa gigante! Aquí esta el ultimo capitulo de presentaciones, lo que significa que la trama cobrara forma muy pronto…
¡Gracias a mis adorables reviewers!
Yugioh y todos sus personajes son propiedad de Kazuki Takahashi.
Capitulo 4
Conozcan a los Kaiba.
Seto abrió la puerta de su casa y entró, sintiéndose con el ánimo por los suelos. Había sido un día muy pesado y lo único que ansiaba era tumbarse sobre su cama y dormir toda la tarde. Ni siquiera iba a tomarse la molestia de prepararse algo de comer. Es más; no iba a hacer su tarea, rompiendo su record escolar perfecto. Y es que, honestamente, después de lo que había ocurrido ese día… ¿qué más daba?
Arrastrando los pies, se dirigió hacia su habitación. Maldijo entre dientes el tamaño de la casa; en realidad, esta era muy pequeña comparada con la mansión de su infancia, pero considerando el tamaño de las casas de ese pueblo…
Un sonido interrumpió su malhumorado andar. Provenía del comedor y Seto lo reconoció de inmediato. Pasó una mano por su corto cabello castaño, sintiéndose frustrado.
Una vez más echo a andar, esta vez encaminándose a la cocina. Ahí, tal como había sospechado, se encontraba un muchacho de cabello largo y negrísimo con ojos gigantescos y de un bello azul oscuro. Mokuba le sonrió, logrando lo que nadie mas lograba: hacer que el mayor sonriera también. Y es que Seto adoraba a su hermano pequeño por encima de cualquier cosa…
Al lado del niño, estaba sentada una muchachita menuda y de cabello rojizo. Sus ojos, color café claro, lo miraban con detenimiento y hacían perfecto juego con la sonrisa gigantesca que la chica exhibía. El castaño frunció ligeramente el entrecejo; sin importar lo que hiciera, Shizuka Jonouchi nunca llegaría a agradarle. Cierto, no era su culpa ser hermana menor del insufrible y buscapleitos de Katsuya y sin embargo…
-Shizuka-san- saludo el chico, con un movimiento de cabeza y ésta le sonrió aun más a modo de saludo. Mokuba ladeó un poco la cabeza, mirando confundido a su hermano. No era ningún secreto que Seto no se llevaba muy bien con el hermano de Shizuka y no obstante, el pequeño no podía evitar ser el mejor amigo de la muchacha…
En eso estaban cuando la puerta que conducía a la cocina se abrió, revelando a un joven alto y delgado, curiosamente parecido a Seto aunque con el cabello de un extraño tono verdoso. Seto sintió su corazón dar un brinco.
-¡Noa!- exclamó, ligeramente horrorizado. El otro le dirigió una sonrisa irónica.
-¿Es así como me recibes, hermanito?- preguntó, su sonrisa extendiéndose- ¡me siento herido! ¡Cuatro años de no vernos y lo único que dices es "¡Noa!"!
Seto gruño, ignorando el sarcasmo del mayor. Noa Kaiba, su hermanastro, era (en su opinión) absolutamente insoportable. Y lo ultimo que quería en un día como aquel…
-¿Qué haces aquí?- siseó, con un tono bajo y amenazador.
-Oh, ¡solo he venido a saludar a mis hermanos favoritos!- Mokuba rió y Noa le guiño el ojo- y bueno, puesto que he decidido tomar unas vacaciones alejado de la ciudad, he pensado que quizás…
Seto no lo dijo concluir. Simplemente, se dio la media vuelta y salió, dirigiéndose a su habitación, la cual se aseguro de cerrar con un portazo. Noa sonrió.
-Tan melodramático como siempre, ¿eh, Mokie?
-Parece que ha tenido un mal día- dijo el menor, encogiéndose de hombros- ya se le pasará.
Shizuka rió.
Seto se dejo caer sobre su cama, sintiéndose aun mas molesto. Había sido un mal día; la noche anterior no había dormido bien, así que había estado irritable durante clases. Luego, el tonto del "cachorro" había comenzado a molestarlo (secundado, naturalmente, por el aun más tonto "faraón") y, cuando el castaño no había podido resistirlo un segundo más, le había dado un empujón. Jou había aterrizado en el suelo, en medio de las carcajadas del grupo, lo cual lo había hecho enojar aun más. Segundos después, el rubio se había arrojado sobre él, derribándolo. Lo demás, como dicen, es historia.
Para cuando Takanaka-sensei entro en el salón, la pelea casi había terminado. Sin embargo, eso no disminuyo el enojo del pequeño profesor, quien había decidido darles un "castigo ejemplar"
Pero, honestamente, ¡forzarlos a inscribirse en el club de teatro era demasiado!
Y ahora esto… Noa tenía que reaparecer en sus vidas. Seto trataba de ser amigable con el mayor (o al menos, tratarlo con respeto) porque Mokuba adoraba a su hermanastro. Aunque el chico no estaba muy seguro de que hermanastro fuera el termino correcto. Es decir, Noa era hijo del primer matrimonio del segundo esposo de su madre. ¿Confundidos? Bueno, aclaremos: el padre de Seto y Mokuba había muerto cuando él tenía 10 años y el menor 6. Su madre había decidido volver a casarse, considerando que aun era sumamente bella y joven.
Así, Gozaburo Kaiba había entrado en la familia. Éste nunca había estado particularmente interesado en Aiko Nyama, pero había estado interesado en sus conexiones y fortuna. Luego, en un desafortunado accidente, Aiko había muerto, dejando a sus dos hijos bajo la custodia de Gozaburo.
Durante todo este tiempo, el hijo de Gozaburo había estado en un elegante y bonito internado en Inglaterra. Seto y Mokuba solo lo habían visto durante la boda, pero había sido suficiente para que el castaño lo odiara. Noa era pretencioso, necio e irritantemente brillante. Luego, para encarnizar aun más el desagrado entre los nuevos hermanos, Gozaburo había decidido iniciar una carrera entre ellos para ver quien terminaría heredando la compañía de éste, Kaiba Corp.
Aquella carrera nunca tuvo necesidad de un ganador. Seis años después de la muerte de Aiko, Gozaburo había perdido toda su fortuna en una particularmente fuerte caída de la bolsa. Evento que, justamente, los había llevado a vivir en aquel pueblo, tan alejado de las grandes ciudades y olvidado de la mano de dios.
El patriarca Kaiba había perdido la razón poco después, lo que lo había conducido al suicidio, tan solo dos años atrás. Noa, quien ya tenía 21 años en aquel entonces, había quedado con la custodia de sus hermanos. Seto había llegado a un arreglo con él: mientras Noa les diera lo suficiente para vivir, él y Mokuba no irían a molestarlo a su bonito pent-house en Nueva York.
Pero ahora estaba aquí. Y Seto no se explicaba para que. Suspiró. La reaparición de Noa solo podía significar una cosa para él:
Problemas. Grandes problemas.
Aquella noche, su estomago lo despertó en una clara protesta por no haber comido. Simplemente, se había rehusado a abandonar su habitación sabiendo que Noa estaría rondando por los pasillos de la casa.
Gruñendo, el castaño se incorporó y se arrastró hasta la cocina, donde se preparó un bocadillo nocturno. Recargado contra la barra, paseó su mirada por su alrededor. Sus ojos se detuvieron en una foto en el refrigerador, en la que se veían él y Mokuba, con un parque de diversiones como fondo. Sonrió con tristeza. Ambos eran tan pequeños… su padre los había llevado a Orlando, Florida como un regalo de Navidad. De hecho, aquella sería su última Navidad…
Bufó, molesto consigo mismo por permitirse perderse en la nostalgia. No le gustaban esos viajes mentales a su pasado; nunca acababan bien.
Su mirada continuo descendiendo por el frigorífico, hasta llegar a otra fotografía, esta vez de Shizuka y Mokuba. Una vez más, bufó. No estaba seguro de cómo tomaría la noticia una vez que el niño se la diera… Después de todo, tenía quince años y solo era cuestión de tiempo antes de que él y la niña pasaran de "mejores amigos" a "novios".
Bueno, quizás no fuera tan malo. Shizuka era tímida y reservada; todo lo que Katsuya no era. Así que, tal vez, aquello no fuera una mala idea…
Al pensar en Katsuya sintió un pinchazo en el corazón. Maldijo en voz baja; ¡estúpidas hormonas juveniles! Todos en la escuela decían que ambos chicos estaban perdidamente enamorados el uno del otro, pero no se atrevían a admitirlo. Así que, para mantener las apariencias, peleaban. Lo cual era parcialmente cierto en el caso de Seto; sin embargo, a Jonouchi solo le interesaban las mujeres, tal como lo había demostrado 2 años y medio atrás al "ligarse" a la súper popular, Mai Kujaku.
Seto suspiró, su mirada deteniéndose en la fotografía junto a la de su hermano y su futura novia. En esta se veía todo su grupo de preparatoria. Atemu y Jonouchi estaban al frente, sonriendo y luciendo como súper estrellas. Un poco más lejos de ellos estaban los gemelos Isthar, exhibiendo su mejor sonrisa sicópata. Entre ellos, Seto, con los brazos de ambos alrededor de sus hombros. Y, a su lado, estaba Bakura Dieb, con un gesto de total indiferencia.
En su opinión, Bakura era un misterio que valía la pena dejar sin revelar. Perdería su encanto, de otra forma. El joven había sido su primer "amigo" en la preparatoria Domino; sus caminos se habían cruzado cuando el peliblanco estaba sentado afuera del salón, esperando a sus amigos, leyendo un libro para pasar el tiempo. Dicho libro resulto ser "los tres mosqueteros", una de las novelas occidentales favoritas de Seto. Aquello, naturalmente, los había unido.
Bakura encontraba agradable tener con quien hablar de libros, arte, música y teatro, aunque jamás lo admitiría frente a los rubios Isthar. Seto había terminado llevándose muy bien con éstos, a pesar de que no eran nada parecidos a él (salvo por su insaludable obsesión con las motocicletas y otros vehículos veloces) Podría decirse que eran buenos amigos, aunque, la verdad sea dicha, la amistad no era un concepto que tuviera importancia en la vida de Kaiba…
De cualquier modo, supuso que se sentiría mejor una vez que hablara con ellos acerca de la injusta decisión de Takanaka. Bakura, Malik y Marik siempre encontraban alguna forma extraña de animarlo.
Y, con este pensamiento en la cabeza, volvió a su habitación.
Después de todo, mañana sería otro día.
Dios, esto suena tan apresurado… ¡pero toda la inspiración me llego esta mañana, así que todo fluyo con rapidez inusual! Espero que les haya gustado…
Aclaraciones: Noa es el mayor de los Kaiba porque en la serie, se supone que para cuando Mokuba y Seto son adoptados, él ya tenía varios años de muerto y por tanto, supongo que es mayor que ellos. Disculpen si resulta confuso…
En fin, ¡espero no haberlos decepcionado! Intentare actualizar pronto… ¡gracias por leer!
