Hola!

^^ Les traigo otro capítulo... tarde pero seguro XD jajajajaja

Muchas gracias a los que leen, muchas gracias a los que dejan comentarios ^^

Mismo destino…

Dante espera a que se abran las puertas de la mansión donde vive Patty. La mamá de Patty es rica, por eso no se explica por qué la cría sigue pidiéndole que le compre cosas, le sigue llevando las cuentas, además de gustarle estar en Devil May Cry, no es algo que pueda comprender. La mamá de Patty abre la puerta, parece muy feliz, jala la mano de la pequeña rubia, le agradece a Dante cuidarla y lo invita a pasar a tomar una taza de té. El cazador se lo agradece, pero le explica que tiene que ir a trabajar. El hombre de rojo sube a la motocicleta, se despide con un movimiento de su mano e inicia su marcha.

Nero observa el reloj, escucha a la operadora que le dice que no tiene algún vuelo que llegue a esa isla. El joven le pide apretando los dientes que le haga una reservación en el primer vuelo que salga al lugar más cercano.

Lady está sobre su motocicleta, si va a ir a una isla, entonces puede llegar en barco. Se dirige al muelle donde su yate le espera.

Trish ya tiene experiencia en islas, se dirige a un pequeño aeropuerto, donde ya se contacto con un viejo conocido, él va a llevarla en una avioneta y ella podrá saltar en paracaídas.

Dante llega al helipuerto, donde el señor Takanaka lo espera. El hombre le da equipo para que pueda comunicarse y le pude llevar una cámara, así podrán estar al tanto de lo que pasa en aquella isla. El cazador toma aquellas cosas, unos juguetes más qué más da se dice. Se despide y sube al helicóptero.

El cazador, observa en remeditas ocasiones el video de lo ocurrido a los hombres de Takanaka. Recuerda lo que su hermano cierta ocasión le dijo de manera escueta sobre los zombies.

Horas después el cazador desciende en la playa de la isla, el sol está sobre él, parece medio día. Saca sus armas, debe cuidarse de las criaturas, pues hay tantas presencias infernales, que pareciera ser todo ese lugar un demonio. Camina hacia la espesa selva, no espera mucho, pues un zombie se abalanza sobre él en el primer instante, lo hace pedazos a balazos. Las plantas comienzan a moverse, una horda hambrienta se dirige a él.

Lady toma en sol en su yate, está decidida a tomárselo con tranquilidad. Su teléfono vuelve a sonar, pone el aparato en su oído, escucha la voz de un hombre que le advierte:

— Si se dirige a la Isla Yusue, no deje que ningún ser le muerda, babee o rasguñe, de lo contrario morirá. — Al mismo tiempo Trish y Nero recibieron esa llamada y escucharon lo mismo.

Dante sigue avanzando, todo el lugar parece estar infestado, tanto que no sabe de donde salen tantas criaturas necróticas. Saca a Pandora, la convierte en un lanzamisiles, bombardea a esas criaturas. Desintegra un puñado, pero aparecen otros tres. Saca a Angi y Gudra, los ataca, eso parece ser mejor, pues una espada los congela y la otra los incendia hasta que se hacen cenizas. No son fuertes, con un golpe dejan de ser problema, pero son muchos y molestos. Dante escucha una risita infantil, con el rabillo de su ojo mira hacia la rama de un árbol, ahí ve a un chiquillo, tiene cabello negro, ojos verdes algo extraños, viste una sudadera azul y un pantalón rojo, además tenis.

El cazador salta a la rama del árbol donde está ese pequeño, lo mira hacia abajo, trata de verlo más de cerca, algo le parece extraño, ese crío le recuerda a alguien; el niño lo mira hacia arriba. Pregunta:

— ¿Qué o quién eres enano?

— El señor Numto, me mandó a ver cómo iba usted. —

Dante mira que los zombies comienza a tratar de subir al árbol, pero parecen tenerla difícil. Él les dispara al eliminar a decenas. El niño le dice:

— No gaste sus fuerzas con ellos. Jamás se acaban. Son lentos y no pueden subir a los árboles. La mayoría lo son, pues están los modificados, con esos sí, tiene que tener cuidado. —

Los zombies comienzan a mover el árbol para arrancarlo. El niño salta a otro árbol, después a otro y a otro. Dante lo sigue, no es problema con su velocidad, pero el pequeño desaparece de pronto. El cazador sigue adelante, mira que el lugar está infestado de zombies, no hay un lugar donde no vea alguno. No ve una aldea, una ciudad, algo, donde toda esas personas hubieran vivido, no hay casas o signo de civilización humana.

Los árboles se acaban de manera súbita alrededor de una montaña, mira hacia arriba, nota que la punta se esconde entre las nubes, a la mitad parece haber una cueva grande y redonda. Escucha a los zombies acercarse, decide comenzar a subir. Con un salto sube varios metros, se impulsa para dar otro salto. Mira a los zombies, nota que algo los detiene, una especie de campo protector desintegra al que se aproxima.

Dante llega a la cueva, entra, se da cuenta que se encuentra en un extenso recibidor, hay unas largas escaleras frente a él, tapices en las paredes, una o dos puertas alrededor del lugar.

Una mujer voluptuosa, vestida de negro con un vestido muy entallado, su cabello es largo, lacio y negro, sus ojos violetas se posan sobre el recién llegado. Se detiene, pregunta:

— ¿A qué debo tan inesperada visita de un desconocido? — Dante cruza los brazos al tomar una pose chula:

— Vengo buscando a un sujeto que secuestró a una muchacha.

— ¿Es tú novia la chica?

— No, de ninguna manera. Tener novia no es para mí.

— ¿Quieres amar a todas las mujeres?

— Digamos que no puedo negarme.

— ¿Sabes quién es a quien buscas?

— Un crío me dijo que se trata de un tal Numto. — Ella enarca su ceja izquierda, baja las escaleras, se detiene al pie de la escalinata.

— ¿Numto? — Ella señala hacia arriba. — Debe de ser el tipo que vive en los picos de hielo. Si vas hacia allá este no es el camino, necesitas salir de nuevo y subir la colina. —

Dante mira hacia atrás, ve que hay una pared tras él, por donde entró. Pregunta:

— ¿Cómo salgo de aquí preciosa?

— No lo sé… Esta es una prisión. — Ella señala tras Dante. — Pero seguro que él puede sacarte de aquí. —

Dante voltea hacia atrás, ve ahí al muchachito que le ayudó entre la selva. El niño trae una canasta de flores blancas. Los dos se miran, después que niño pregunta:

— ¿Acaso usted no sabe cuidarse solo? — La mujer sonríe, comenta:

— No seas así, siempre con ese mal genio.

— Como sea señorita. Le dejo aquí las flores y me llevo a este grandulón inútil. —

El niño toma la mano de Dante al jalarlo hacia una de las paredes. Ellos traspasan la pared al llevar de nuevo a la entrada de la cueva. Ahí aguarda un hombre sobre un dragón azulino, el sujeto le dice al niño:

— Sube, el señor te espera. — El pequeño le dice a Dante:

— Si quieres llegar a la casa del señor Numto, necesitas capturar uno de esos. —

El pequeño salta al dragón el cual se eleva con velocidad. Dante lo observa al musitar:

— Gracias enano. —

Trish se salta del avión, extiende sus brazos al sentir el viento sobre su cuerpo. Mira la isla, parece pequeña, pero hay algo mal en ella, siente que es más grande de lo que parece. Hay una parte muy verde, otra que parece desierto, un pequeño poblado tal vez, no parece haber una unión entre un lugar y los otros. Abre el paracaídas, el viento la lleva hacia el desierto.

Lady sigue viendo el mar, le faltan unas horas para llegar, se unta protector solar sobre su piel. Sonríe al sentir que es un viaje muy relajante.

Nero baja del avión, luce molesto, problemas con aduana por sus armas, un avión que se le fue por culpa de las explicaciones, se pregunta cómo Dante puede viajar en avión sin que nadie lo moleste. Un par de sujetos de la seguridad del aeropuerto se le acercan, al pedirle papeles para traer sus armas. De mala gana el chico busca los papeles de que dieron en la otra terminal. Una mujer vestida de traje negro se acerca, toca en el hombro a ambos guardias, ellos se disculpan y se retiran. Ella se presenta:

— Usted debe de ser Nero. — Nero asiente. — Acompáñeme, hay un helicóptero esperándolo para llevarlo a la Isla Yusue.

— ¿Quién se ha tomado tantas molestias?

— La señora Numto. ¿Cómo podría usted matar a un demonio si no puede llegar a dónde se encuentra?

— La señora parece tener personas capacitadas como usted.

— Ninguno es rival para ese ser. Lo intentamos, sólo yo sobreviví y de milagro. Ese ser se llevó a la hija de la señora Numto, a la señorita Helena Numto. —

Nero sigue a la extraña mujer, no le agrada su presencia, pero si lo llevará a la isla, puede utilizar eso a su favor.

Trish cae sobre las arenas calientes del desierto. Deja caer el paracaídas. Escucha una risa, voltea hacia una roca, ahí está una mujer recostada sobre las arenas al tomar la sombra, tiene el cabello rojo, cuerpo escultural, piel morena, está vestida con pantalón y un TOP blanco, además unas babuchas doradas.

— ¿Eres un demonio?

— No soy un demonio, demonio. Porque tú si lo eres, despides ese detestable aroma.

— Tú rostro es detestable. — Replica Trish. — Puedo matarte aquí mismo.

— Yo no lo aseguraría querida. — La arena bajo los pies comienza a tragarla.

— ¡QUÉ DEMONIOS!…

— Detesto a quienes son como tú. Pero un amigo me pidió que te sacara de aquí lo más entera posible. — Chasquea los dedos. — Así que aguataré mis ganas de enterraste viva.

— Qué descortés eres. —

— La descortés eres tú, por insinuar que soy un demonio. —

Trish curvea sus labios, cruza los brazos al decir:

— No necesito tu ayuda, saldré sola de aquí.

— Como quieras. Yo me quedaré aquí un rato. Suerte. — La rubia no dice nada, sólo comienza a caminar.

Lady sigue desfrutando del viaje en su yate. Mientras Dante sube la empinada ladera de la escarpada montaña. Se pregunta dónde va a conseguir un animalito que lo lleve con el mentado Numto. Llega a una pequeña saliente, se detiene ahí para descansar, escucha los graznidos de aves. Voltea al ver cientos de aves demoníacas que lo tienen en la mira. Saca a sus amadas pistolas al comenzar a disparar. Después les saca a Pandora, la convierte en lanza misiles los cuales reducen a la amenaza en segundos. Mira hacia abajo, ve a un grupo de seres hechos de roca subir con facilidad la pared al dirigirse a él.

Saca a Rebelión al esperarlos, los reducirá a polvo. Corta a la mitad al primero, sigue así con todos los que intentan alcanzarlo. Ya comenzaba a aburrirse. Siente la ráfaga despedida por un puño, se voltea y detiene con su espada el puñetazo de una gran mole de roca. El coloso lo golpea una y otra vez, pero él aguanta al saber que esa cosa no es rival. Empuja hacia atrás a la criatura, la hace trastabillar, salta y la divide en dos. Los otros seres desaparecen. Mira al frente al ver una escalinata, sonríe, al comenzar a subir.

Trish comienza a correr, no ve avance, todo parece igual, mira la roca y a la mujer trigueña, llegó al mismo lugar. Hace una mueca al seguir avanzando con calma, al alejarse un poco vuelve a correr.

Nero ve el helicóptero, todo parece normal, sube. La mujer está sentada a su lado. El piloto despega al dirigirse hacia la Isla Yusue.

Dante encuentra a la escalinata a un coctel de parcas, marionetas y otros enemigos menores, se lanza contra ellos para aniquilarlos.

Trish vuelve a llegar a dónde está la mujer trigueña, maldice por debajo, aprieta los puños al seguir intentando salir de aquel desierto.

Lady sigue tomando el sol placidamente al tomar una bebida refrescante.

Dante termina con los enemigos, ve libres las escalinatas, asciende sin dejar de buscar a una de las criaturas que el niño le dijo necesitaba. En la sima logra ver a uno de esos seres alados, corre hacia él al sacar a Rebellion.

El helicóptero desciende a la mitad de un poblado. Las personas se asoman por las ventanas y aberturas de las puertas. Él desciende, la mujer que lo acompaña también lo hace pero le dice algo al piloto; después de eso el aparato asciende alejándose de la isla. Nero le pregunta a la mujer:

— ¿Sabes a dónde ir?… — Ella señala hacia una montaña que esconde su punta entre las nubes. — No me lo digas, debemos llegar a la parte más alta.

Nero comienza a caminar dejando atrás a su guía. Un grupo variado de parcas y marionetas emergen del piso, caminan hacia él. Saca a Blue Rouse al comenzar a desaparecerlos. Los corta con felicidad, los toma con su brazo demoniaco y los estrella en el piso, está tan concentrado que no ve a uno que se lanza de lo alto de una casa. Voltea ve caer al ser congelado, da un salto atrás, mira que la mujer está rodeada por seres congelado, sonríe al saber que no es una humana tan indefensa.

Dante salta al esquivar el aliento gélido del dragón. Sonríe al decirse recordarse que no debe matarlo. Crea lanzas rojas que explotan alrededor del dragón para aturdirlo, brinca al emerger del humo y darle un golpe en la cabeza al dragón. Un coletazo catapulta a Dante al suelo.

El cazador siente la resonancia del golpe crecer por su ser, aquello se está poniendo interesante, pero no lo suficientemente divertido. Ve al dragón volar dejando caer su aliento congelado. Se rueda por el piso al escapar, se impulsa con las manos para e1evarse. Aparece a Nevan, ataca con ella al dragón, después transforma a Pandora en una lanza misiles.

El dragón esquiva casi todos los ataques, pero no se da cuenta que Doppelgänger se deja caer sobre él al golpearlo en la cabeza con el puño.

Dante salta sobre el ser alado, hace que Pandora se convierta en un lazo, lo laza al divertirse con los desesperados movimientos del animal. Pasan unos momentos para que parezca haberse domado.

El dragón aún hace esfuerzos para quitarse al cazador de encima, pero aquella amarra se lo hace casi imposible. Dante le da una palmada suave al decirle:

— Calma nene… te dejaré ir cuando me lleves con un tal Numto… —

El dragón no se siente reconfortado por aquellas palabras, así que comienza a dar giros en el aire para tirar a Dante. Pero el cazador encuentra divertida aquella resistencia.

Trish sigue corriendo en círculos. Nero le pregunta a la mujer que lo acompaña:

— ¿Cuál es tu nombre?

— Lía. — Nero cuestiona:

— ¿Hay una manera rápida de llegar a la cima?

— Escuché de un transportador, pero sólo puede ser utilizado por una persona al día. Considero que es una trampa. — Nero sonríe al decir:

— No me importa, llévame ahí. —

Ellos caminan al defenderse de los ataques, se dirigen a una vieja estructura que parece haber sido una iglesia alguna vez. Lía se detiene frente a la iglesia, mira hacia arriba, le parece tétrico ese lugar. Nero sólo entras sin importarle lo demás.

Dante sonríe, ve que el dragón ha dejado de dar vueltas y abandonó sus intentos de escapar. El dragón asciende a toda velocidad muy cerca de la montaña. En segundos se encuentra en la cumbre, donde todo parece plano, al fondo hay una pequeña casita. El cazador salta, libera al dragón al comenzar a caminar hacia la casa.

Nero siente que las cosas no están bien dentro de ese lugar, escucha muchos seres correr, pero no puede verlos, es como si fueran sombras que se esconden en la oscuridad. Lía parece no notarlos, ella camina tranquilamente. Mira al frente, esa sensación lo perturba. Un grito lo pone en aviso, voltea para ver cómo Lía es lanzada fuera de la iglesia.

Diosa Luna: No fue tan pronto, pero aquí está... jejejejeje...

Inu-kyubi: Ojala que hagas y compartas tu Fic de DMC con zombies *0* Pues aquí aparecen como parte del escenario... XD Dan miedo jejejeje

Sayori_kross: ^^ NO creo que lo dejen, pues él se deja que se aprovechen de él XD jejejeje

Hasta luego ;)