Hola^^ Soy yo de nuevo...

Ya sabe... DMC no es mío yo nada más me divierto.

Muchas gracias a todos los que me han escrito comentarios y a todos los que leen.

Inu-Kyubi: Muchas gracias por tu comentario ^^ Espero que pronto publiques el X-over, para leerlo. Espero que te agrada este capítulo :)

Antano: Muchas gracias por tu comentario ^^ xD sí, la mamá de Patty está forrada en billetes.. pero la niña le sigue llevando las cuentas a Dante... eso es abusar... Sin duda, Dante no es domador jajajajaja... En este capítulo se descubren varias cosas sobre Numto y en el proximo más... Esta historia va a ser corta... desde un inicio la planee así...

¿Mentiras o engaños?…

Nero se concentra, no puede verlos, pero son muy ruidosos. Los seres que se esconden en la oscuridad y atacan en son cobardes por lo general. Si atrapa alguno, tal vez se espanten al replegarse. Es como un torbellino que gira a su alrededor, no sabe cuántos son, pero logra enfocar a uno por medio de sus pisadas. Su brazo se estira, aprisiona a la sombra, la aplasta al desvanecerla entre la luz azulina. Lía entra al caer pesadamente de bruces al suelo, le grita:

— VETE PRONTO… — Ella lanza una granada que al abrirse despide una luz cegadora. Nero salta al espejo desapareciendo.

El muchacho cae del cielo, sobre una mancha roja. Escucha un quejido bajo él, mueve la cabeza de un lado al otro al buscar recuperarse. Escucha la voz de Dante:

— Que recibimiento tan cálido Kid. —

Nero se levanta de prisa. Se sacude de mala gana, mira a su alrededor, ve que hay mucha nieve y una pequeña casita rústica, con su techo triangular, sus ventanitas redondas, una chimenea de la cual emerge humo. Le pregunta a Dante, al olvidad lo que pasó antes:

— ¿No es raro que un demonio que se dice poderoso viva así? — Dante comenta

— Mi casa no es una mansión ni una torre espectacular… — Nero le repite:

— Por eso dije, un demonio que se dice poderoso. — Dante comenta:

— Por eso tú vives en un pequeño departamento. — Nero capta esa lo que quiso decir el mayor, le grita:

— ¡Deja de decir idioteces viejo idiota! — Dante le pide silencio:

— Si gritas así, hasta los muertos sabrán que nos encontramos aquí. — La voz de un niño los hace voltear:

— Ambos son muy ruidosos e inútiles. —

Dante abre la boca al ver que es el mismo chico de antes. Se acerca al niño, lo aleja un poco, luego se encuclilla para quedar a la misma altura. Le pregunta:

— ¿Qué pasa nene?... no puedes ir por ahí diciéndoles a todos los que te encuentras que son inútiles. ¿Qué haces aquí?… — El niño responde como si la respuesta fuera obvia:

— No sé si usted es despistado o idiota. — Dante le lanza una de esas miradas, LA MIRADA, que asustan a la mayoría, pero en este chiquillo no surte efecto. — En esa casa… — Señala sobre su hombro. — Vive el señor Numto, es obvio que me encuentre aquí. Si ustedes gritan con megáfono que ya llegaron, es obvio que alguien salga a ver. ¿Cierto?... — Dante lo medita un poco, el niño tiene razón.

Una mujer de cabello negro y largo, con rasgos orientales, sale de la casa, grita al mover su brazo derecho:

— ¡VI!... ¿QUIÉN GANÓ?... — El niño le responde:

— ¡TÚ GANASTE HELEN! —

El pequeño está por regresar a la cabaña, cuando la mano de Dante lo detiene al aprisionar su brazo. Voltea a ver a ese hombre, le parece extrañamente familiar. Escucha la voz profunda del cazador:

— ¿Quién eres y qué pasa aquí?… — El pequeño se jala al soltarse de malagana, les dice antes de echarse a correr:

— ¡IDIOTAS!… —

Dante corre tras el niño. Nero intenta atrapar al pequeño con su brazo. Sin embargo, Trish cae sobre ellos al salir de un espejo. La mujer morena se asoma al decirle:

— Tan fácil como decir POR FAVOR. — La mujer se mete de nuevo al espejo, antes de que el cristal desaparezca.

Dante pregunta la estar bajo la rubia:

— ¿Qué fue eso?… — Nero se levanta al tirar a Trish y decir:

— ¡Basta de tantas tonterías!… — Trish se levanta, se sacude la nieve de la ropa al decir malhumorada:

— No pregunten. —

Nero ya ha comenzado a caminar hacia la cabaña, va con pasos largos y pesados, que dejan un rastro bien marcado. Dante le grita al ir tras él:

— Niño no corras así como así.

— ¡CÁLLATE VIEJO!… —

Dante y Trish esperan que salgan monstruos, encontrar trampas, algo, pero nada. Suben la escalinata de madera, llegan frente a la puerta, es como si nada pasara ahí. Nero patea la puerta, la derrumba. Encuentra al niño parado frente a la entrada, con los brazos cruzados sobre su pecho, quien le dice en tono de reproche:

— Eres un animal sin modales. —

Helen mira con horror a los tres cazadores, esos sujetos parecen temibles. Recuerda a los monstruos que aparecieron en su cuarto, los cuales salieron del piso. La chica corre hacia el niño, se abraza a él, comienza a llorar al indagar con desesperación:

— ¿Los monstruos van a aparecer de nuevo?… ¿Vi ellos vienen por mí?… — El niño le dice para intentar calmarla:

— Helen, esos monstruos no pueden llegar aquí. Vete con Zack. —

El hombre que vio Dante sobre el dragón sale de un rincón oscuro. Se para junto al niño, dice:

— Tú ve con la señorita Helen, yo voy a enfrentarlos. — Una voz femenina se escucha tras ellos:

— Nadie se va a enfrentar aún. —

Nero voltea, se sorprende al ver que es Lía. Ella se adelanta a cualquier pregunta o comentario:

— Mi nombre no es Lía, tampoco Helen Numto… — Pasa una capa frente a ella, al colocársela ya no es una mujer, sino un chico. — Tampoco es señor Numto, pero díganme cómo quieran, me da igual. —

Numto pasa junto a Dante, Trish y Nero, se arrodilla frente a Helen, le da una rosa azul, le dice:

— Señorita Takanaka, ese hombre de rojo… — Señala a Dante. — Él va a llevarte a casa. — Ella suelta a Vi. — Ya te lo expliqué Helen, cuando los monstruos se marchen, nosotros nos iremos con ellos. —

Dante da un paso al frente, al ver alguien más quiere quitarle su protagonismo. Sonríe al decir:

— Así es nena, te voy a llevar a casa. — Trish cuestiona:

— ¿Por qué ustedes se irán con los monstruos?… —

Numto se pone en pie, mira fijamente a los cazadores, les habla como si les explicara los detalles de una misión:

— Hace quince días o un poco más… un sujeto llegó a nuestro mundo, un tipo raro y de tres ojos rojos. — Trish y Dante murmuran:

— Mundus… — Numto continúa:

— Ese sujeto comenzó a buscar la manera de salir de nuestro mundo… pero para hacerlo tenía que torcer las dimensiones. En uno de sus intentos, lo logró, entonces caímos a este lugar… para evitar que todo este mundo se llenara de esa anomalía, creamos esta isla de manera provisional. Sin embargo, ya no podemos contener a ese tipo. — Zack comenta:

— Si ese sujeto, es enfrentado por nosotros y lo herimos jamás podremos regresar a nuestros hogares. — Mira al niño. — Incluso Vi, se quedará atrapado en este lugar.

— Pero si ustedes lo derrotan. — Numto señala a los tres cazadores. — Entonces nosotros podremos regresar a nuestras casitas, ese tipo… — Piensa, no encuentra una respuesta adecuada. — Pues que le pase lo que le tenga que pasar. Y ustedes regresan a Helen con su papá. — Nero comenta:

— Se dice muy sencillo… — Dante completa:

— Pero no lo es. —

Zack y Numto se voltean a ver, parecen no entender aquello. Dante cuestiona:

— ¿Dónde está ese perdedor?… Le patearé su fea cara de regreso al infierno. — Numto le dice a Zack:

— Yo los llevaré, tú quédate con Helen, por si algo pasa. —

Dante infla sus mejillas mentalmente, pues él debería ser quien se luzca en ese momento. Numto los guía por la estancia, hasta una puerta. La abre, deja ver un traspatio enorme, lleno de nieve y montañas alrededor en la lejanía. Bajan por la escalinata, no ven a Mundus. Numto les dice:

— Ya viene. — Vi aparece a un lado de Numto, les advierte a los cazadores:

— Este lago está congelado, pero el agua fluye bajo la superficie, no se fíen demasiado… —

Se escucha un rugir, los tres ojos aparecen en el cielo, después de ello un sujeto enorme, que parece una estatua de mármol blanco aparece frente a ellos. Los tres cazadores se lanzan a la batalla, pero Mundos sólo ríe. Se dice que a pesar de no haber recuperado toda su energía, pueden contra ellos, pues aún tiene suficiente odio recorriendo su ser.

Nero recibe una roca incandescente que lo manda lejos. Trish no puede escapar a una lanza de energía roja. Dante logra desviar un rayo de energía que lo ponía en riesgo. Voltea a ver a sus compañeros, nota que están en el suelo. Se transforma al lanzarse de nuevo a la batalla.

Numto le dice a Vi:

— Entra a la casa antes de que anochezca aquí también. —

Dante saca a Pandora, lanza potentes misiles contra Mundus. Nero se despabila, mueve su cabeza, al incorporarse. Saca a Yamato, corre para luchar al lado de Dante.

Dante saca a lucifer, crea muchas lanzas rojizas alrededor de Mundus, se las lanza, hace que le exploten. El ser de tres ojos grita. Le lanza un manotazo a Dante, logra alcanzarlo y lo estrella contra el piso, eso crea una fisura en el lago, la cual se extiende con velocidad.

Nero hace un corte a Mundus, cuando este se distraía con Dante; pero recibe también un manotazo. Yamato se escapa de las manos de Nero, cae y se clava en el hielo. Vi la ve y se lanza por ella. Dante saca a Alastor, lanza rayos contra Mundos, después cambia de arma, le lanza una bola de fuego, para volver a tomar a Rebellion y regresarle una de las esferas que giran a su alrededor (alrededor de Mundus).

Los estruendos y explosiones, hacen que el hielo se fragmente más. Yamato cae junto a Vi al agua helada, al tiempo que Mundos se queda por un momento sin piso y se da un chapuzón.

Nero aprovecha, para estrellarle un puñetazo en toda la cara a Mundus. Dante da un paso a un lado, cuando siente que algo va a salir de hielo. Lo hizo a tiempo, de otro modo, Yamato le hubiera clavado el pie. La espada hace un círculo, por donde sale Vi. El agua ha hecho que la pintura que llevaba en su cabello se caiga, y deje ver que es blanco; pero no ha sido lo único que se ha llevado, también uno de sus pupilentes, lo cual le descubre uno de sus ojos al revelar que son azules como los de Dante. El cazador pregunta con duda:

— ¿Virgil?… — Pero el emotivo momento se diluye, cuando Nero se estrella con Dante y ambos caen a la nieve.

Dante se levanta de inmediato, sabe que si no acaba con Mundus no podrá hablar con Virgil. Se vuelve a transformar, pero esta ocasión con más ganas y poder. Sus ansias, sentimientos y ganas de acabar con Mundos lo hacen peder la cabeza, al transformarse en un ser sediento de sangre. Se enfrasca en una feroz lucha contra Mundus.

Nero se levanta, mira a Dante, escupe a un lado al decir:

— Viejo idiota. — Mira en las manos de Vi la Katana. Va hacia el pequeño para pedir de regreso el arma. La noche los cubre de súbito, cuando llega a donde debería estar el niño, se encuentra a un joven, como de su edad, tal vez un poco más joven, vestido con una gabardina azul con bordados plateados. Su cabello, nota que su cabello es blanco y lo hace ver muy parecido a Dante. Lo escucha decir:

— Estúpido hermano menor. —

Mundus no sabe que hacer, Dante le está dando la paliza de su vida, lo está moliendo. El cazador noquea a Mundus y sigue atacando. Trish escucha la voz de Vergil:

— Trish, dale tu energía a ese sujeto. — Señala a Nero con un gesto discreto. — Tú, agarra a Dante. — Le dice a Nero.

Mientras Dante sigue golpeando a Mundus. Trish masculla que ya la han tomado como una batería andante; mientras le da parte de su energía a Nero. El chico, al sentirse cargado de poder, estira su brazo, atrapa a Dante, pero le cuesta trabajo poder controlarlo.

Virgil aparece frente a Dante, le clava a Yamato en el pecho. El cazador cae inconsciente al piso. Mundus mira a Vergil, ve esa expresión gélida, una sonrisa enorme y una amenaza en sus ojos, sabe que es su turno. Vergil clava a Yamato sobre Mundus, abre un portal, hace que el gigantón de tres ojos caiga y lo cierra.

Un temblor estremece la isla, eso es señal que tienen que salir de ahí. Regresan a la casa, pues el hielo que cubre el lago se desquebraja por completo. Zack toma a Helen en sus brazos. Numto toma un portafolio negro. Nero carga a Dante. Virgil se adelanta para llamar a los dragones. Tres dragones atienden su llamada, suben aprisa al dirigirse a la costa.

Lady mira con sus binoculares la isla, sonríe al estar cerca. Le parece extraño que ese viaje fuera tan tranquilo. Casi va a tocar la orilla de la playa. Ya se a ataviado con sus aditamentos y ropas adecuadas. Mira algo sobrevolar a prisa. Mira con detenimiento y ve que se trata de unos dragones, donde van sus amigos.