Bueno, tras varios meses (4 aproximadamente) de completa desinspiración y una semanita que mi editora, la siempre genial PandoraLover, se ha tirado para corregir los errores... puedo continuar con mi historia de "Tres Pasos Para el Infierno". Aunque al principio pensé en darle un toque autobiográfico a la historia, al final me he decidido a darles un respiro a Lupin y Sirius y no hacerles la vida tan desgraciada en este capítulo. Así que nada.. Espero que os guste.

Lo siento Pandoras, pero en este capítulo el sexo brilla por su ausencia... la próxima vez... prometo meter una escena de las nuestras


Un Pellizco de Realidad

No lo podía creer, mi subconsciente me había traicionado. Siempre temí contarlo y ser traicionado y al final he sido yo quien ha terminado por desvelar lo que todos alguna vez sospecharon.

Había salido corriendo de Adivinación antes de que todo el colegio lo supiera y resultara demasiado humillante para soportarlo. Me dirigía corriendo por Hogwarts en dirección al Sauce Boxeador, para refugiarme en La Casa de los Gritos y que allí nadie pudiera encontrarme.

Toda una vida meditando cómo decírselo, todos estos años pasados a su lado planeando minuciosamente cada palabra que iba a utilizar cuando decidiera dar aquellos infernales tres pasos y al final los había dado convertidos en una sola acción, quedarme dormido.

Llegué por fin a La Casa de los Gritos, donde me esperaban horas de meditación en solitario, pero había algo que no había pensado al huir hacia allí y era que…

- Has elegido un poco mal el sitio para esconderte, Remus, deberías recordar que fui yo quien te enseñó a llegar hasta aquí – era Sirius, ¿Cómo podría haber olvidado aquel detalle tan importante?

- Mm… esto, eh… ho-hola Sirius – dije entre balbuceos.

- ¿Qué es lo que ha ocurrido en Adivinación, Lunático? – me preguntó. No podía creer que en serio me estuviera haciendo esa pregunta.

- Pues… no lo sé, Sirius. Supongo que exactamente lo que todos habéis visto y oído – contesté sin saber verdaderamente qué decir. Había llegado la hora de soltar aquel discurso que tantos años llevaba preparando – Pues que te quiero, Sirius, en realidad, he olvidado ya desde cuando siento esto por ti, es como si este sentimiento llevara fluyendo por mis venas desde el mismo día en que nací, como si fuera mi destino y es algo que no puedo remediar. Cuando mis padres me trajeron a este colegio a los 12 años, no creía en el amor, mucho menos en el amor a primera vista, pero cuando te conocí… todo cambió. ¿Tú crees en el amor a primera vista Sirius?

Se hizo el silencio en la estancia, Sirius se había callado y dado que yo estaba sentado en el suelo de espaldas a él dudé incluso de la posibilidad de que él siguiera allí, tras de mí.

- Supongo que no – dijo finalmente tras aquella pausa infinita – toda mi vida me la he pasado de aquí para allá, sin comprometerme con nadie, actuando con las mujeres de un modo que era el que se esperaba de mi personalidad. Nunca confié en nadie porque nunca quise arriesgarme a sufrir.

- ¿Ni siquiera has confiado nunca en mí? – sin querer se me quebró la voz al finalizar la frase por la sorpresa de lo que estaba oyendo.

- No del modo que te mereces – dijo con tono triste.

- ¿A qué te refieres? – sonaba ansioso, casi histérico por saber a qué se refería.

- Remus, en realidad, yo no soy gay. Pero hay una cosa que tengo clara y que nunca te he dicho y es que para mí tú siempre has significado algo diferente al resto.

- Sirius, no te entiendo. Habla claro o voy a acabar por volverme loco.

- Hasta hace unas horas no sabía qué significaba ese sentimiento diferente que tenía hacia ti, pero verte en Adivinación gritando a los cuatro vientos que me querías hizo que me diera cuenta. Verte gimiendo de placer, de un placer que yo te estaba proporcionando me hizo ver que… solo te quiero a ti, Remus, no quiero a nadie más. Eres la única persona a la que podría querer de verdad. Te merecías saber eso y nunca te lo dije

- Yo tampoco lo hice, pero no hay nada de lo que ahora más me alegre.

No podía creerlo, él, Sirius Black, no sólo me había dicho que me quería, sino que había añadido que no podría querer a nadie más, todos mis sueños se habían cumplido por un tonto accidente. Así que me levanté, me giré y me decidí por fin a dar los tres pasos hacía él

1

2

3

Una vez había alcanzado su altura, lo miré fijamente, se estaba acercando a besarme, a mí, Remus Lupin, no podía creérmelo, era como en todos mis sueños… ¡Un Momento!

- Sirius, ¿te importa pellizcarme? – pregunté ante su atónita mirada.

- ¿Pellizcarte? Creí que querías que te besara. ¿O ahora resulta que también te gusta el sado?

- No seas tonto, pero primero pellízcame, anda.

Sin cambiar aquella cara de incredulidad que tanto me encantaba me pellizcó y no tardé más de un segundo en besarle tras comprobar que el dolorcillo que había sentido era real, tan real como aquel primer beso, tan real como lo que ocurrió después. Aquella fue la noche más maravillosa a su lado porque por fin me sentí amado por el Sirius real y no el de los sueños.


Sigo abierto a sugerencias, así que si por un casual alguien a llegado hasta aquí, agradecería un review de opinión =)

OsKiero PandoraSSS