Se acerca el final de mi primera historia, poco a poco voy dándole forma al final de la historia en mi cabeza y por supuesto también por escrito =)
Gracias una vez más a Pandora Lover por su colaboración y corrección de errores :D
Que lo disfrutéi
"La proxima vez... No fallaré"
Tras los incidentes con las hermanas Black y a pesar de que Sirius no creía en la posibilidad de que lo volvieran a intentar, decidí extremar las precauciones. Intentaba no ir a ningún lado sin él aunque no se lo había pedido expresamente, a fin de cuentas, un duelo en solitario contra las Black sería un suicidio, pero con mis poderes y los de Sirius, era imposible perder.
- Oye, Remus, ¿es cosa mía o últimamente no te despegas de mí? – inquirió él cuando le seguí hasta el baño – ¿No tendrá esto que ver con el incidente con mis primas, verdad?
- No digas estupideces – negué, en parte no mentía, pues tampoco iba con él a todas partes, sólo que me sentía más seguro de mi mismo con él –, es simplemente que no quiero separarme de ti, te quiero demasiado para hacerlo – le besé.
- Oh, que bonitas palabras, Lunático – James había entrado mientras hablábamos –. Dime, ¿crees que si en Defensa Contra las Artes Oscuras finjo un sueño erótico con Evans ella correrá a mis brazos también?
- Muy gracioso, James – refunfuñé burlonamente –. Tal vez deberías asumir que ella no es para ti e intentarlo quizás con Colagusano, yo creo que haríais una pareja de lo más peculiar.
- ¡Touchée! – repuso James dándose por vencido.
- Si, Cornamenta, yo también creo que tienes más oportunidades con él sin duda, porque a mi Remus no me lo puedes tocar.
- Vale ya de chistes, parejita, cuando me veáis con Evans del brazo tendréis que tragaros vuestras palabras.
- Cuando te veamos con Lily del brazo puede que seamos sólo parte de un sueño tuyo – se rió Sirius.
- Bueno, dejemos de torturar al pobre Cornamenta y vamos a clase o el castigo de la profesora Merrythought será terrible, ya llevamos dos días llegando tarde – concluí abriendo la puerta para salir.
Entre risas y refunfuños de James convenciendose a sí mismo de que algún día Lily Evans le pertenecería, llegamos a clase de Defensa Contra las Artes Oscuras, donde por primera vez en varios días encontramos de nuevo a las hermanas Black, era mejor no preguntarse qué habían estado haciendo en su ausencia.
- No te separes de mí, Sirius, no pienso permitir que te ocurra nada – le dije con voz queda.
- Vamos, tranquilo, ¿cuál sería la probabilidad de que algo ocurriera en clase? – inquirió este burlón.
- Pues no lo sé, ¿cuál era, según tú, la probabilidad de que atacaran en un lugar tan seguro como Hogwarts? – dije con cierto retintín.
- Venga, encima no te enfades, que estando de morros no hay quien te aguante – se burló –, aunque enfadado tienes un punto muy sexy – añadió besándome levemente el cuello.
- Vamos, Sirius, contrólate, estamos en clase y no es el momento – enrojecí.
Controlando costosamente el impulso que ambos sentimos en aquel momento de desaparecernos de clase, intentamos atender, pero sin éxito. Mi mente y mi mirada se dirigían constantemente al pupitre de las siniestras hermanas, intentando averiguar qué habían estado tramando, mientras que la mente y mirada de Sirius estaban demasiado ocupadas contando las telarañas del techo y dormitando a ratos sobre su propia mano.
- Sr. Black – llamó súbitamente la profesora –, si le aburre la clase no tiene ningún problema para abandonarla cuando lo desee, ¿o quizás cree que todo lo que yo explico ya lo sabe?
- En cierto modo sí – respondió Sirius arrogante.
- Sirius, cállate o te echará – le dije con un hilo de voz para que sólo el me oyera.
- ¿Ah, sí?, entonces supongo que no tendrá ningún reparo en mostrar su gran habilidad en un duelo, ¿no es cierto? – le provocó.
- Podría ser divertido.
- Está bien, en ese caso, ¿hay algún voluntario para enfrentarse a nuestro hábil alumno, el señor Sirius Black? – recé, durante el segundo que duró el silencio, por no oír en aquel momento la voz de ninguna de sus primas, pues acababa de leer la mente de Bellatrix sin ni siquiera mirarla.
- Yo misma, señora Merrythought – respondió ella con una sonrisa entre los labios –, será divertido poner en ridículo a mi "hábil" primito.
- Un duelo familiar, qué interesante. Está bien, a sus puestos.
- Sirius, no lo hagas, ¡Te matará! – exclamé por lo bajo – Es la oportunidad que lleva días esperando, estoy seguro de que pretende matarte – no podía soportar la idea de que él muriera, ni siquiera temía por mí, pero no quería perderle a él.
- John, sé realista, no va a lanzarme ninguna de las imperdonables delante de una sala llena de gente. Será divertido dejarla en ridículo – me sonrió tranquilizadoramente –. No te preocupes – me besó y se dirigió justo enfrente de donde se encontraba su prima.
La menor de las hermanas Black sonreía victoriosa, segura de que Bellatrix acabaría fácilmente con Sirius. El duelo comenzó pausadamente, una reverencia, unos pasos hacia atrás y se colocaron de manera reglamentaria el uno frente al otro.
- Lamentarás haberte ofrecido para este reto, prima.
- Creo que tú y tu lobito lo acabaréis lamentando más, ¡Tarantalegra! – gritó al tiempo que mi corazón daba un vuelco, pero Sirius esquivó el hechizo fácilmente.
- ¿Eso es lo mejor que tienes? – se jactó – Lamentarás haber intentado tocar a "mi lobito" ¡Confundus! – el hechizo pasó rozando el pelo de la Slytherin. Todos la animaban a acabar con Sirius y ella se crecía a cada silbido, a cada grito de ánimo hacia ella, no podía perder.
- No creerás que iba a ser tan fácil, ¿verdad? – inquirió riendo como la chiflada que era - ¡Reducto! – falló.
- Siempre has sido una loca – le espetó Sirius provocando su ira - ¡Riptusempra! – esquivó el ataque movida por la rabia que le provocaba la palabra loca.
- ¡Incarcerous! – erró el tiro, las sogas que la varita había desprendido pasaron por encima de Sirius y no le dio tiempo a ver lo que estaba a punto de ocurrir.
- ¡Expelliarmus! – por primera vez en todo el duelo un ataque resultó efectivo haciendo volar la varita de Bellatrix por los aires –. Has perdido, Bella, ¡Desmaius! - el hechizo la golpeo en un costado, justo como Sirius pretendía, haciendo que volara unos metros y cayera pero sin llegar a perder la consciencia.
Los gritos y vítores que anteriormente animaban a la Slytherin se habían convertido en risas, en carcajadas que taladraban el orgullo de Bellatrix mientras se hallaba tirada en el suelo, desarmada y derrotada, observando el triunfo de su odiado primo, los abrazos y enhorabuenas que ella debería haber recibido. Su rostro cambió de risa a furia, de felicidad a frustración y su semblante se tornó tan oscuro como el día que había estado a punto de matarme. Ante el despiste de todos, Bellatrix se había levantado y había recogido su varita, apuntaba a Sirius, tan sólo bajo la atenta mirada de su hermana Narcissa, que nada podía hacer para llegar entre la multitud hasta su hermana y evitar lo que estaba a punto de hacer. Cada vez estaba más cerca, le tenía a tiro y nadie se daba cuenta, lo iban a matar y nadie iba a hacer nada.
- ¡Avad…!
- ¡Expelliarmus! – me apresuré a decir justo a tiempo de evitar la muerte de Sirius. La sala quedó en silencio sin saber lo que acaba de ocurrir. Nadie había oído el principio de la maldición que había estado a punto de articular, sólo oyeron mi grito desesperado con el que había desarmado a aquella loca.
- ¡Esto no quedará así, Sirius! Tú y tu lobito deberíais andaros con cuidado de ahora en adelante. ¡A mí nadie me llama loca! Y muchísimo menos me deja en ridículo de esta manera – su voz se tornaba más sicótica por segundos mientras nos amenazaba –. Cubríos las espaldas, porque la próxima vez, no fallaré. Vámonos, Cissy.
Narcissa la miraba asustada. Se suponía que ella debía controlar a su hermana, pero después de aquellas amenazas ella misma supo que no lo conseguiría.
Cuando la masa de gente se disolvió, Sirius se acercó para agradecerme lo que había hecho, su cara ya no era de total tranquilidad, la locura de su prima había llegado al punto de intentar matarle en cualquier situación, incluso en aquella. Desde ese momento en adelante, íbamos a tener que controlar a la mayor de las Black si queríamos sobrevivir.
