3.-Conversaciones tras la puerta.
A Ino no le gustaba escuchar trás de la puertas, siempre le pareció algo sin sentido y de mal gusto sin embargo, ese día, todo lo que ella creía acerca de escuchar conversaciones privadas se fue al mismísimo diablo.
Todo comenzó por que se le había ocurrido invitar a Sakura a comer ahora que el hospital estaba desocupado y ellas no tenían realmente mucho trabajo que hacer, con la idea en mente, la joven rubia se dirigió hacia el consultorio de su amiga, a punto estaba de tocar la puerta cuando de pronto escuchó un sonido adentro, en ese momento le pareció que sería una mejor idea irse y regresar más tarde, pensando que tal vez Sakura estaría atendiendoa algún paciente, sin embargo antes de que se fuera escuchó un nuevo sonido, era parecido a... ¿un jadeo?, eso si era extraño, luchando contra si misma finalmente sucumbió ante la tentación y pegó su oído a la puerta escuchando atentamente todo lo que se hablaba al otro lado.
-¡Sakura-chan no tan fuerte!.-exclamó una voz que Ino pudo reconocer pertenecía a Naruto.
-Deja de quejarte.- Y ahí estaba Sakura, interesada en lo que pasaba adentro la Yamanaka pegó más su oído a la puerta esperando captar cada detalle de la conversación que se desarrollaba adentro.
-¡¿Ya?!-preguntaba Naruto impaciente.
-Cálamate Naruto, no ha pasado nada aún-recriminó Sakura
-¿Ya?-
-Aún no estoy preparada.-
-Sólo un poco Sakura -chan, sólo para prepararme-
-No, espera-
-¿Ya?-
-Ahora sí.-
Las voces se apagaron y hubo un momento de absoluto silencio, Ino sintió como la curiosidad bullía dentro de ella, esperó un poco antes de que se volviera a escuchar la voz de Naruto.
-Mmmm, Sakura-chan.-la voz del chico sonaba algo enronquecida, como si tuviera mucho sueño o hubiera tenido alguna experiencia bastante placentera.
-¿Te gustó?-preguntó Sakura en un tono que a Ino le pareció bastante coqueto como nunca la había escuchado.
-Sí, ¿como lo haces?-
-Ya ves una mujer tiene sus trucos.-ahora el tono en su amiga rozaba lo seductor.
-Sigue Sakura-chan,sigue.-pidió Naruto casi suplicante.
-¡Naruto!, No comas ansias.-exclamó divertida la Haruno.
Impactada ante lo que acababa de escuchar Ino decidió parar la indecencia que a su parecer estaban a punto de cometer esos dos, así en un impulso abrió la puerta bruscamente.
-¡Frentona!-gritó al momento que observaba la escena frente a ella; Ahí estaba Naruto sentado sobre la camilla, se había quitado una venda que le cubría los ojos y la miraba fijamente interrogante, a su lado y de pie estaba Sakura sosteniendo entre sus manos lo que parecía una rebanada de pastel a la que le habían quitado la punta, la ojiverde también la miraba interrogante.
-¿Q-qué estaban...haciendo?-preguntó Ino sin saber muy bien que hacer.
-Dándole a Naruto un pedazo de pastel que hice ayer.-respondió Sakura aún sin descifrar que hacía Ino ahí.
-¿Por que tiene los ojos vendados?-el objetivo de la rubia parecía ser que los chicos frente a ella se delataran y ella no quedara en ridículo al haber entrado de ese manera por nada.
-Quería que fuera una sorpresa y lo traje a mi consultorio y le vende los ojos.-
-Sakura-Chan, ¿Me vas a seguir dando pastel?-preguntó Naruto interrumpiendo en la conversación y logrando con esto que la pelirosa le extendiera el plato con el postre y le entregara el tenedor con el que ella le había dado la punta del pastel.
Ino sintió que su cara se pintaba de mil colores y ahora si que no sabía como justificar tan imprevista entrada y su consiguiente presencia ahora dentro del consultorio.
-¿Qué demonios pensabas que estabamos haciendo Ino-cerda?-preguntó Sakura adivinando la situación y frunciendo el seño mirando reprobatoriamente a su amiga.
-¿Yo?... n-nada frentona, ¿qué iba a pensar?-
-Más te vale-
-Sólo venía a invitarte a comer frentona.-dijo Ino cambiando la conversación.
-Pues para eso están las puertas Ino-cerda, para que toques como la gente descente.-
-Bueno frentona no le paso nada a tu puerta así que no te pongas de amargada.-
-En un momento te alcanzo.-indicó Sakura volviendose para ver a Naruto.
-Te espero afuera.-respondió Ino ya en la puerta. A punto de cerrarla miró a ambos chicos y mencionó:
-Aunque si ustedes hubieran estado haciendo lo que yo pensaba que estaban haciendo no los culparía, llevan mucho tiempo aguantandose.-
Sakura abrió la boca ante la aserveración de su amiga mientras esta se limitaba a sonreírle, guiñar un ojo y salir del consultorio cerrando la puerta tras de sí.
-¡Ino-cerda, te voy a hacer puré!-gritó amenazante la kunoichi de pelo rosado dirigiendose amenazadora a la puerta.
-Sakura-chan-la voz de Naruto la hizó detenerse y volver sobre sus talones para verlo.
-¿Que quieres Naruto?-preguntó algo molesta puesto que eso retrasaba la muerte de Ino en sus manos.
-¿Que pensaba Ino que hacíamos?-
Sakura sólo respiró resignada y negó con la cabeza, vaya que tenía una vida dificil, entre Naruto y sus tonterías e Ino y sus insinuaciones, estaba considerando seriemente en internarse en un hospital psiquiatrico por voluntad propia antes de que esos dos le quitaran la poca cordura que le habían dejado a través de los años.
