Sólo tú

Todos los días después del entrenamiento Sakura solía pasar por la banca donde hacía 2 años y medio Sasuke, su primer gran amor la había dejado con sus sueños y esperanzas rotas, mientras él se iba lejos en busca de venganza olvidandose de todos sus amigos y olvidandose de ella, mientras le rompía el corazón con su partida. Todas las tarde la kunoichi pasaba por ahí y se sentaba en aquel lugar, pasaba sus manos por la fría piedra y recordaba ese día como si lo acabara de vivir, luego se permitía llorar un poco ante el agobio de los recuerdos y cuando finalmente todo pasaba se iba de ahí y se dirigía a su casa a descansar para el día siguiente. Sakura tenía muy presente en ella la herida que Sasuke la había infringido con su partida, una herida en su corazón tan profunda que la había hecho desear jamás volver a enamorarse, no quería volver a sentir lo de antes y que luego por segunda vez le volvieran a romper el corazón, tenía miedo de que la hiriesen otra vez, por eso ella misma se había prometido que jamás le volvería a entregar su corazón a nadie.

-Sasuke-kun.-aún murmuraba su nombre sabiendo que el hecho de llamarlo carecía de sentido; él jamás regresaría, él jamás volvería a su lado, estaba demasiado obsesionado por la venganza, cegado por el odio, atrapado en algo que ya no era él mismo.

-Sakura-Chan.-Y ahí estaba, la voz de aquél que era un rayo de luz en medio de la oscuridad, aquel incondicional que no importaba qué siempre la hacía sonreír y cuyo único deseo era verla féliz. Sakura sonrió y se volvió a ver al rubio shinobi que se acercaba a donde ella estaba, él siempre lo lograba. él siempre lograba que ella sonriera, que volviera a creer en las personas.

-Hola Naruto.-saludó la chica cuando el chico ya se encontraba frente a ella, esbozando esa sonrisa tan caracteristica de él.

-¿Qué haces aquí Sakura-Chan?-preguntó el chico al reconocer el lugar donde la chica se encontraba sentada.

-Estaba descansando, ¿Y tú Naruto, que haces pasando por aquí?-preguntó la pelirrosada a sabiendas de que su amigo nunca tomaba esa ruta para ir a su casa.

-Decidí variar un poco la rutina hoy dattebayo.-exclamó el ojiazul tomando asiento al lado de la chica.-Es muy aburrido aquí sin que Tsunade-obachan nos de misiones.-el puchero de niño enojado de Naruto hizó reir a Sakura, no importaba que tan obscuro fuera el día él era luz, una luz tan brillante y cálida que tocaba su corazón de una manera tan delicada que lograba sanar la profunda herida de su corazón, no existía nadie más que él que lograba que olvidara su tristeza y su dolor, haciendo que todo el dolor que estaba dentro de ella fuera remplazado por luces brillantes, por hermosas estrellas que disipaban hasta la más turbia oscuridad.

-¿Piensas ir a algún lado después de aquí?-preguntó la ojiverde.

-Creo que iré a comer ramen dattebayo, ¿Quieres acompañarme?-preguntó Naruto mirándo a la chica ilusionado con evidente espera de que la respuesta fuera un sí.

-Claro Naruto.-Y es que iría con él a cualquier parte, no importa donde sea, sabía que a su lado podría ir hasta el mismo infierno y no le pasaría nada, con él cualquier lugar era el paraíso y la soledad no existía. ¿Por que pensaba esas cosas?, cualquiera diría que era una chiquilla enamorada, y ella no podía estarlo, ¿o sí?

La mirada de Naruto llena de felicidad se posó, en la de ella. Nadie más la miraba como él, sus ojos azules, eran claros y mostraban la ternura, el cariño, el deseo de protección que tenía hacía ella e incluso pudo percibir con más fuerza el inmenso amor que el chico profesaba, y ese brillo tan especial que tenían sus ojos cunado la miraban sólo a ella.

Movida tal vez por el momento y los sentimientos que la embargaban la kunoichi se inclinó hacia él depositando un suave y fugaz beso en sus labios, mientras el shinobi sólo la miraba consternado, luego un poco confundido y finalmente una enorme sonrisa se colocó en su rostro, una sonrisa que sería imposible de quitar en, por lo menos, lo que restara de la semana. Fue en ese intante cuando Sakura supo que cuando volviera a esa banca el recuerdo de Sasuke ya no volvería a atromentarla más, ahora cada vez que se sentara en aquel lugar todo mal recuerdo del pasado sería remplazado por la calidez de ese momento que quedaría grabado en ella para siempre haciendola sonreír siempre.

-Gracias Sakura-Chan.-exclamó Naruto completamente feliz y reprimiendo las ganas de saltar como un chiquillo de 5 años gritando a todo pulmón, "Sakura-Chan me besó".

Era magia, cuando escuchaba a Naruto, cuando lo miraba, la promesa que se había hecho hacía mucho tiempo se rompía en pedazos, parecía tan absurda y su corazón se rendía por completo a su rubio amigo, el amor volvía a empezar.

-De nada Naruto, ahora vamos por tu ramen.-indicó la pelirrosada levantandose de su lugar siendo imitada por su entusiasta amigo.-

-¡Sí!-respondió el shinobi emparejandose con la kunoichi y dandose la pequeña libertad de tomarla de la mano, cosa que Sakura aceptó de buena gana sonriendo a aquél que era la luz que la había salvado de las tinieblas. Sí, estaba enamorada, ¿y qué?, estaba segura de que ya no habría más heridas en su corazón por qué nadie más la miraba como Naruto, nadie más la hacía sentir tan amada como él no había nadie más que él.

"Nadie más me mira como tú Naruto. En mi corazón eres tú, sólo tú".

Eres luz que puede tocar este corazón

no hay nadie más que tú

y enciendes estrellas en mi interior

yo iré a donde vayas tú

y es que nadie más me mira como tú, sólo tú,

eres tú, Sólo tú.

Jeje la verdad es que quería hacer un songfic pero no me considero muy buena para hacerlo, está canción me encanta por la letra y es el tema músical de mi novela favorita "Cuidado con el ángel" me pareció que le quedaba bien a Sakura aunque toda la letra de la canción la puse en sentido interpretativo dentro del fic. Ya saben les agradezco sus reviews y el verdadero agradecimiento viene al final de esta serie de historias cortas.