¿Qué estabamos haciendo qué?
No sabía exactamente cuantos árboles habían muerto en manos de Tsunade durante los últimos minutos, pero si de algo tenía certeza Sakura era que jamás había visto que nadie guardara semejante cantidad de lápices en las cajoneras de su escritorio, fuera como fuera, el ritual a cada segundo que pasaba era el mismo,la quinta hokage tomaba unlápiz del cajón, lo colocaba entre sus dedos, posaba su mirada enojada en su alumna, luego en Naruto y finalmente lo trozaba a la mitad, tiraba los pedazos a un lado y continuaba. La ojiverde se sobaba la frente con insistencia, el ruido provocado por el quiebre de lápices era insoportable, la luz del sol entrando por la ventana de la oficina era una tortura, y el dolor de cabeza se había extendido hasta los hombros dando una desagradable sensación de esntumecimiento en las extremidades superiores de la chica. Migraña, causada por algo peor que la enfremedad misma, esta migraña era el producto de la resaca y Sakura ya empezaba a jurarse a si misma que nunca más volvería a tomar e incluso se preguntaba como era posible que a Tsunade le gustara tanto el alcohol.
-¿Para que nos llamaste Tsunade-obachan?-preguntó Naruto deseperado ante el silencio mantenido en la habitación.
Tsunade cesó su rutina de romper lápices y se volvió a ver Naruto con una cara que hubiera asustado al mismísimo satanás.Luego se levantó de su asiento y rodeando el escritorio se colocó delante de ambos chicos.
-¡¿Les parece que la oficina del Hokage es un lugar para hacer lo que se les dé la gana?!-preguntó energica la quinta mirando con severidad a los chicos.
-No grites dattebayo, me duele la cabeza.-pidió Naruto sobandose las sienes con las yemas de sus dedos. Sakura sonrió por lo bajo, al menos no era la única que se sentía fatal ahí.
-¡¿Y como demonios no te va a doler la cabeza si ayer estabas completamente ebrio?!-
-¡Que no grites Oba-chan!-pidió el rubio alzando la voz al ver que su petición había sido ignorada.
-Diaganme algo.-esta vez la voz de la rubia pareció más calmada.-¿Alguno de ustedes recuerda algo antes de esta mañana?-preguntó la hokage mirando a ambos chicos.
Naruto se limitó a negar con la cebza mientras Sakura parecía pensarlo con más detenimiento.
-A demás de que desperté aquí esta mañana, lo único que recuerdo es que anoche fue tu fiesta de cumpleaños y estabamos tomando sake.-
-¿Me quieren decir que ninguno recuerda haber entrado aquí anoche?-preguntó Tsunade arqueando una ceja.
Esta vez tanto Naruto como Sakura negaron con la cabeza.
-A todo esto, ¿Para qué nos llamaste aquí?, ¿Fue por que nos emborrachamos o por que dormí en tu oficina?-preguntó la pelirosada sin entender del todo que pintaban ellos en todo eso.
-No fue por ninguna de las dos cosas, sino por lo que estaba haciendo aquí cuando estaban borrachos.-respondió la quinta con seriedad.
-¿Y qué estabamos haciendo dattebayo?-preguntó Naruto deseando que aquella reunión terminara para poder irse a descansar y olvidarse de ese horrible dolor de cabeza que lo aquejaba.
-¿De verdad no lo recuerdan?-preguntó la hokague suspirando resignada.
Una nueva negativa por parte de los dos muchachos, que otra, había que explicarles el por qué de aquel regaño privado.
-Dígamos que sí no hubiera llegado a tiempo ustedes habrían contribuido al aumento de la población mundial.-explicó la rubia sennin esperando no tener que adentrarse más en detalles. Naruto simplemente la miraba interrogante sin entender que había querido decir mientras que Sakura abría los ojos en demasía, mientras el color rojo inundaba su cara mientras la kunoichi intentaba recordar cómo repirar pues el impacto de la noticia anterior la había dejado en shock.
-No entiendo que estabamos haciendo exactamente.-afirmó el rubio esperando que se le diera una explicación más clara de la situación.
-¡Naruto Baka!-y el shinobi ya no supo más, el golpe de su amiga y compañera de equipo lo mandó en un viaje hacia la profunda inconciencia, el lado positivo, ya no sufriría la resaca.
-¡Que tonto!, ¡¿Cómo se atrevió a propasarse conmigo?!, ¡Yo estaba completamente atrapada en las garras del alcohol!, ¡Este tonto me las pagará por atrevido!-gritaba Sakura con el puño en alto dispuesta a destrozar a Naruto en cuanto este se levantara un milimetro del suelo.
-Muy por el contrario Sakura, parecía que eras tú la que lo iba a violar en cualquier momento, cualquiera diría que eras tú la que lo deseaba más que nada.-
Ante tal afirmación por parte de su maestra la joven kunoichi enrojeció aún más si era posible y miró el cuerpo de Naruto quién para ese momento se encontraba roncando placidamente en el suelo.
-Yo...yo...yo...-cualquier explicación lógica o coherente había desaparecido y nada salía ya de la garganta de la consternada ojiverde.
-¿Sabes?, igual si hubiera pasado algo más no hubiera sido una desgracia.-comentó Tsunade mirando a Naruto y luego a su alumna mientras esbozaba una pícara sonrisa.
La kunoichi de pelo rosado dirigió su mirada inquisitiva a su maestra.
-Es que Naruto, es guapo y tú eres bonita, entonces dígamos que cualquier niño de ustedes dos sería bastante lindo.-explicó la quinta.
-¿L-lindo?-preguntó Sakura más para asimilar la información que realmente buscando respuesta.
-Bueno, imaginalo rubio y de ojos verdes, sería bastante mono.-exclamó Tsunade riendo y saliendo de su oficina dejando a una pasmada Sakura y a un dormido Naruto.
Fue entonces cuando Sakura lo imaginó, si seguro que sería muy lindo, está idea causó un leve sonrojo en la kunoichi quién luego sonrió y se puso de cuclillas cerca de el rubio buscando apartar un rebelde mechón que había caído sobre la frente de su amigo. La sonrisa de la pelirosa se amplió, mientras miraba al chico que dormía placidamente, pensó entonces que sí, tener un hijo con Naruto definitivamente sería muy lindo.
"De pelo rubio y ojos verdes, y con tú sonrisa, definitivamente que sería precioso".Y Sakura volvió a sonreir.
