Lo cierto es que te quiero más que a mi
La autoestima de Sakura en sus años de niña nunca fue muy buena, siempre había algún comentario hiriente para con ella y su "enorme frente", todas las demás niñas se burlaban y la hacían llorar, en aquel momento la amistad de Ino la había sacado adelante y la kunoichi aunque nunca lo admitiera frente a esta le agradecía eternamente y le guardaba un gran cariño a la que consideraba su mejor amiga. A pesar de eso cuando Sakura se comenzó a sentir atraída por Sasuke decidió que era mejor comportarse diferente a como era ella en realidad, esperando que con esto el muchacho la notara y pudiera quererla como ella lo quería. Nunca sus esfuerzos dieron frutos y lo único que había logrado con ello era hacer que su autoestima, aplastada por las contante humillaciones del Uchiha, volviera a caer nuevamente y no sólo le había rogado al frío Sasuke que se quedara a su lado recibiendo como respuesta que la abandonara inconsciente en aquella fría banca del parque solamente con un "gracias" como su despedida final, además había orillado a Naruto a una promesa donde ella llegaba a ser consciente que él no tenía ninguna obligación, y él había aceptado llegando a disculparse a pesar de que había sido el más lastimado la primera vez que había intentado hacerlo volver; fue en ese instante cuando ella había decidido pelear a su lado, esta vez no o dejaría sólo, y durante dos años la pelirosada entrenó y estudió llegando a ser la mejor medi-nin y una experta ninja de nivel chunin. Todo eso había ayudado a que su autoestima mejorara considerablemente siendo que finalmente se sentía orgullosa de lo que había logrado, de hecho la vanidad también había crecido con el orgullo y Sakura cada que se miraba al espejo elogiaba sus cualidades, se sentía valiosa y ahora tenía un gran cariño y respeto por sí misma y no había ahora nadie a quien ella quisiera más que a ella misma.
-Naruto volverá a irse de entrenamiento, ¿no?-preguntó Ino mientras ambas amigas caminaban por las calles de konoha en su día libre.
-Eso parece.-respondió Sakura lanzando un suspiró un tanto melancólico
-Y, ¿no sientes nada?-inquirió la Yamanaka mirando más atentamente a su acompañante.
-¿A qué te refieres?-esta vez la pelirosa hizo la mirada recíproca.
-¡Pues a que va a ser frentona!, ¿Es que no te duele que Naruto se vaya otra vez?-
La verdad era que si había aceptado salir con Ino aquella tarde era precisamente para no recordar nada sobre la inevitable partida de Naruto, le dolía le dolía de una manera que nadie podía imaginar y aún así sabía que él tenía que irse, debía hacerse más fuerte y ella no iba a impedirlo. La rubia la miraba impaciente esperando una respuesta y la aludida simplemente lanzó un bufido, cerró los ojos y luego los abrió lentamente encarando a su amiga.
-Es lo que debe hacer, y lo que yo sienta o no realmente no tiene importancia.-
-¡Vaya frentona, me sorprendes!-
-¡¿Qué dices Ino-cerda?-
-Bueno.-empezó la Yamanaka sonriendo.-Antes eras sólo una niña egoísta que si hubiera tenido la oportunidad le hubiera rogado a Naruto que se quedara pero ahora te lo estás tomando con bastante madurez, aunque sabes que si tu se lo pidieras él se quedaría, ¿cierto?-
-Sí lo sé, por eso no tengo por que intervenir.-
-¿Te has preguntado qué pasaría si no regresa?-
Sakura se imaginó por un momento la idea de su amiga, ¿Qué sería de ella sin Naruto?, ¿Podría soportar la vida sin su sonrisa, sin su alegre presencia, sin oír a nadie más llamándola "Sakura-Chan"?, Y sintió miedo, mucho miedo, no, definitivamente la vida sin el rubio a su lado era imposible, porque ella lo necesitaba, porque ella más que necesitarlo lo quería a su lado, porque ya no podía concebir su existencia sin él, y entonces en ese momento otra idea inundó su mente, Naruto nunca la dejaría sola, él prometió que estaría siempre para ella, y él siempre cumplía sus promesas. Estos pensamientos hicieron que una sonrisa adornará el rostro de la kunoichi.
-¡Hey frentona que te estoy hablando!-llamó Ino logrando con esto que la Haruno disipara abruptamente sus pensamientos, a lo que reaccionó violentamente.
-¡¿Qué te pasa Ino-cerda?! , ¡¿Me quieres matar de un infarto?!-
-Te quedaste embobada después de lo que te dije.-defendió la rubia.
-Naruto tiene que irse, Jiraya hubiera deseado que se hiciera más fuerte, este periodo también me servirá a mí para ser mejor y ayudar a Naruto en la batalla contra el akatsuki.-
-¿Y si no regresa?-preguntó intrigada la rubia kunoichi ante las palabras de la pelirosada.
-Naruto regresará, yo lo sé.-
-¿Y si tarda en regresar?-
-Lo esperaré el tiempo que sea necesario.-
-Pensé que ya no esperarías a nadie, que valías demasiado para volver a pasar una pena así, eso fue lo que tú me dijiste una vez.-
-Pero Naruto, es valiosísimo para mí por eso vale todo lo que yo pueda dar.-
-Diría que te has enamorado.-
Sakura sonrió, cuando se trataba de aquel chico portador del kyubi todo orgullo era doblegado en humildad, y ella se disponía a esperar, Naruto merecía eso por que jamás la había tratado mal, la pelirosada era consciente de que si había alguien a quién amara más en este mundo que a ella ese era sin duda Uzumaki Naruto, con sus sinceros ojos azules y su sonrisa que siempre la hacía feliz, lo esperaría cuanto fuera necesario por que sabía que Naruto siempre regresaba a su lado.
"Sabes Naruto, gracias a ti aprendí a quererme, pero hay una verdad más grande que mi amor propio. Lo cierto es que te quiero más que a mi".
Horrible, lo sé, disculpen es que en esos momentos andaba en depresión y mi inspiración andaba… que les puedo decir, la cosa es que estoy en vacaciones y me he perdido del manga, un amigo me comentó que Naruto se va en un nuevo entrenamiento del cual no sé nada ni tampoco qué onda con Sakura si alguno me puede informar lo agradecería eternamente, perdonen la tardanza. Seguiré en cuanto tenga nueva información del manga. Por cierto todavía no van a acabar tengo cuerda para rato jejejejeje.
