Te voy a perder
-Naruto, yo…yo te…-
Antes de que la joven pudiese decir otra palabra el joven la tomó de los hombros firmemente con cuidado de no infringirle ningún daño y la apartó de él de un movimiento que simplemente hacía más evidente el hecho de que él no quería escuchar nada.
-¡Por favor Sakura-Chan, no digas más!-ahora sus palabras reafirmaban el propósito de su lenguaje corporal.
-Pero Naruto…-La joven lo miraba pasmada y sorprendida, jamás había esperado que aquel que fuera su mejor amigo durante tanto tiempo por primera vez se rehusara rotundamente a escuchar lo que ella tenía que decir.
-Ya no más, me dejaste muy en claro que había pasado y ya no hacen falta más explicaciones.-el shinobi desvió la mirada mientras decía estas palabras, le dolía tanto verla. Le dolía tanto amarla así, que hubiera dado cualquier cosa por que la carta fuera verdad, sin embargo no lo era, y él no quería que su amada pelirosa se sintiera obligada para con él sólo por ese maldito papel, tal vez se suponía que él ni siquiera debía estar enterado de la existencia de esa carta. El destino había jugado una vez más en su contra.
-Si me dejaras explicarte…-suplicaba la kunoichi mirando con desesperación como cualquier intento por decir la verdad se desvanecía des intencionadamente a causa del dolor de su mejor amigo.
-Es que no hay nada que explicar Sakura-Chan, yo ya entendí…-Toda conversación fue interrumpida por los golpeteos en la puerta del departamento del portador del Kyubi, quién con una mueca de fastidio se dirigió hacia su entrada para ver quién era el inoportuno que se había atrevido a llegar en momento tan crucial para él. Abrió la puerta y ahí se encontraba Rock Lee mirándolo seriamente.
-¡Cejotas estoy ocupado, ¿no podrías regresar más tarde?!-el tono del rubio se podía apreciar alterado ante la presencia del nuevo visitante.
-Lo siento Naruto, pero tengo que hablar contigo de un asunto importante.-indicó el muchacho sin inmutar su gesto.
-Entonces vayamos afuera tengo visita y no tiene por que enterarse de mis problemas.-y diciendo esto Naruto salió cerrando la puerta tras de sí.
El último comentario había causado mella en Sakura, ella era su mejor amiga, y el hecho de que él no quisiera que se enterara de sus problemas le dolía terriblemente, significaba que nunca más volvería a confiar en ella, y eso era un retroceso enorme en la relación que mantenían como mejores amigos. ¿Cómo era posible que una mentira hiciera tanto daño? Sakura suspiró, después de todo, la perdida de la confianza de Naruto había sido su entera culpa.
Un instante después el ojiazul volvió a entrar al departamento, ahí en el sofá se encontraba la medi-nin sentada mirando hacia un punto fijo en la pared frente a ella, como si aquello fuera los más interesante del mundo. Casi esperando que sus movimientos no rompieran la atención de la ojiverde el joven se sentó a su lado cautelosamente como si quisiera tocar una bella pieza de cristal frágil y valiosa. De inmediato y casi sin que el Uzumaki se lo esperara el par de ojos color jade se clavaron en los de él.
-¿Qué ha pasado, qué buscaba Lee?-
-Nada importante.-contestó el rubio como si en realidad hubieran estado hablando de trivialidades.
-Naruto…-
-Tsunade me ofreció una misión en el País de la Ola, me dará más nivel si voy allá…-
-¡Eso está muy bien, felicidades!-
-Pero…
-Pero esa misión…esa misión requiere que yo me quede permanentemente allá.-soltó finalmente el rubio shinobi con un suspiro.
-¡¿Qué!?-el rostro de Sakura se desfiguró en una mueca de sinsabor total, en tanto que sus ojos buscaban desesperadamente en la profundidad de los azules de Naruto, esperando por que aquello fuera sólo una broma de mal gusto.
-Y yo creo que…-
-¿La aceptarás?-interrumpió la kunoichi con tono apresurado e impreciso.
-Tal vez sea lo mejor, digo esto me ayudará más a mi sueño de ser Hokage.-
-Pero si te tienes que quedar allá entonces tú…-
-Bueno, no será tan permanente, pero si por un largo tiempo.-
-¿Cuánto?-
-¿Eh?-
-¿Por cuánto tiempo te irás Naruto?-
-Tal vez 7 u 8 años, aún no se define eso.-
Sakura hizo cuentas mentales, realmente era bastante tiempo, seguro que estando allá él estaría envolviéndose en misiones y ella bajo las ordenes de Tsunade seguro también estaría saliendo de la aldea constantemente por las misiones o embebida por los pacientes todo el día en el hospital, no tendrían tiempo de verse, le aterrorizó semejante pronóstico; No, no ahora que ya sabía de sus verdaderos sentimientos hacia su mejor amigo, no podía pasar esto.
-Sakura-Chan.-exclamó el ojiazul suavemente.-No deseo molestarte pero debo salir inmediatamente si es que acepto esa misión, te dejaré las llaves de mi departamento, ya sabes que si necesitas algo puedes venir cuando quieras dattebayo.-esta vez el joven fingió una sonrisa, siempre ocultaba sus sentimientos y esta vez no iba a ser la excepción, después de todo, no quería ver a su Sakura-Chan triste o preocupada. La pelirosa temblaba de arriba abajo intentando que las lágrimas no salieran de sus ojos.
No, no te vayas
aún quedan pαlαbrαs
mil frases del alma
y entre ellas no estaba el adiós
espera por dios
-Naruto…no te vayas…-murmuró la ojiverde en tanto que las lágrimas fluían ya sin poder retenerse por más tiempo en sus ojos. ¿Cuántas cosas faltaban por decirse, cuanto tenía ella que hablarle, tantas frases dedicadas a él desde su corazón que faltaba que él escuchara? El adiós por supuesto nunca formaba parte de ellas, el adiós no entraba en sus planes y
era sin duda una palabra que ella deseaba evitar a toda costa, por que las despedidas hacen daño, mucho daño, y eso ella lo había aprendido alguna vez de Sasuke.-Espera…por Dios.- El tono usado por la Haruno rompía el corazón de Naruto, sin embargo él ya no podía seguir sufriendo así, la amaba y no quería hacerle daño en caso de que algún día tantos sentimientos dentro de él lo hicieran estallar. Ya no podía cumplir su sueño de estar a su lado, eso era imposible pero aún le quedaba su sueño de ser Hokage y ahora se aferraría a él para que su alma no se hundiera tan estrepitosamente.
Fαltα besαrte mas, acariciarte
ademas hay promesas
de esas que hay que cumplir
No te puedes ir
-Naruto…por favor…no…-el tono de ella se escuchaba suplicante y lo era, a pesar de que ella se había prometido que nunca más se rebajaría de esa manera, pero también se había prometido no enamorarse nunca más y ahí estaba ahora tragándose sus promesas ridículas, y enamorada del hombre más maravilloso que había conocido. Faltaba que lo besara para saber que sentía tocar el cielo con un beso de la persona amada, faltaba acariciarlo para comprobar que era real y que no había sido un sueño el conocerlo y qué él le hubiera entregado su corazón. ¿Y la promesa de que lucharían juntos?, ¿Dónde quedaba?, Debían cumplirla, ambos tenían palabra, ¿o no?, Naruto no se podía ir, no ahora.
Rompe cabezas sin piezas
los planes
los sueños que apenas comiezan
esto es un error
nadie mas, va poner en tu boca su amor
no como yo
-Sakura-Chan…-el murmullo de él se igualaba al de ella era pausado, suave, todo aquello parecía un acertijo, un rompecabezas que no se podía resolver por que faltaban todas las piezas. Todos los planes y sueños de ambos estaban a punto de romperse con la sola decisión del rubio, él tenía que escucharla, tenía que hacerlo, nadie más iba a amarlo como ella y Sakura podía apostar su vida a que lo amaba como nadie.
Te amo sin miedo
te amo cobarde
te amo sin tiempo
te amo que arde
lo se, te perdere
Lo amaba. Y lo amaba de cualquier manera que él se mostrara, valiente, luchando contra la adversidad, con miedo de no cumplir sus promesas, llorando como un pequeño indefenso cuando no podía proteger a los que amaba, lo amaba y estaba segura de que lo había amado desde que la habían puesto como su compañera de equipo y a pesar del tiempo no lo había dejado de amar, lo amaba con pasión y con fuerza, y sin embargo de que servía todo aquello si finalmente ella lo sabía, él había tomado su decisión y ella lo perdería para siempre.
No, no te vayas
aun el cafe no esta listo
yo se que no has visto de mi lo mejor
espera por favor
Antes cuando iba a visitarla a su casa y ella deseaba estar un poco más con él simplemente le ofrecía un café, tardaba en calentarse y ella podía simplemente retenerlo con el simple hecho de decirle que el café no estaba listo aún y é simplemente sonreía, soltaba un despreocupado "No hay problema Sakura-Chan" y luego se ofrecía de ayuda para prepararlo o servirlo, aquellos días eran felices, dónde ella podía tenerlo un poco más con la excusa de un café, dónde ambos sonreían y no se imaginaban el dolor que en ese momento estaban sintiendo. Pero la kunoichi no culpaba a Naruto de querer irse de ahí y escapar lo más rápido posible de ella, cuando eran más chicos ella lo había tratado terriblemente mal, y él había soportado todo con una sonrisa y sin molestarse nunca con ella, era obvio que algún día se hartaría y huiría lejos de ella, dónde no pudiera hacerlo sufrir, no le había mostrado lo mejor de sí y ahora estaba arrepentida, quería demostrarle que podía hacerlo feliz, que de los errores del pasado no se acordaría, que le parecerían eventos lejanos de una pesadilla que él nunca debió vivir.
El joven Shinobi se levantó del asiento lentamente y se dirigió a su cuarto, luego minutos después salió de él con una mochila al hombro, preparado como cuando se iba de misión, Sakura levantó la vista para verlo frente a ella dejando la llave sobre la mesilla de centro de la sala.
-Naruto…espera…por favor…-la voz de la chica sonaba quebrada y consumida por el dolor mientras sus ojos comenzaban a verse cristalinos y rojizos por el llanto que estaban descargando.
Falta besarte mas, acariciarte
ademas hay mil cosas
que no son hermosas sin ti
no te puedes ir
Quería besarlo, acariciarlo convencerlo con eso de que se quedara a su lado para siempre. Quería que todo eso fuera una pesadilla y que como todas las tardes salieran a dar un paseo para ver los atardeceres, las flores de cerezo, todo aquello se vería tan frío y sin vida si él no estaba a su lado, dejaría de maravillarle el mundo por que ya no lo vería con él.
-No te puedes ir…-ahora el tono sonaba desesperado en tanto que los ojos del Uzumaki comenzaban a arrasar los ojos del muchacho en tanto veía como la mujer que amaba se rompía poco a poco.
Te amo dormido
te amo en silencio
te amo mi vida
te amo lo siento
y no hay nada que yo pueda hacer
La medi-nin rogaba por que todo aquello no estuviera sucediendo, quería decirle tantos secretos que ella guardaba para con él, especialmente el cómo adoraba verlo dormido cuando llegaba muy cansado de las misiones e iba a visitarla, en medio de la visita mientras ella le servía un bocadillo o alguna bebida, él cabeceaba y cuando ella regresaba él se encontraba en un sueño profundo mientras ella dejaba lo que tuviera en la mano y se sentaba frente a él para contemplarlo, le gustaba ese gesto sereno que a pesar de todo no perdía la sonrisa que el ojiazul siempre manifestaba. A veces lo notaba tan serio que buscaba acercársele todo lo que este le permitiera, le preocupaba tanto cuando se ponía así, pero ella lo amaba, lo había descubierto un día antes, (o tal vez ya lo sabía desde hacía mucho y ella misma se negaba a verlo) y ahora sabía que lo amaba de cualquier manera, lo sentía por Hinata pues sus sentimientos por el rubio eran obvios, y lo sentía por todo aquél que le pesara, lo sentía por él si no le creía pero su corazón se lo dictaba de manera contundente, lo amaba, no había nada que pudiera hacer contra eso y ella lo sabía, entonces, ¿por qué las palabras no fluían?, ¿Por qué se atoraban en su garganta y no le permitía expresarlo como tantas veces lo liberaba en su mente?
-Naruto…que…te vaya muy …bien…-la voz sonaba aún peor que antes, más lastimada, mas dolida y sin embargo no se habían dicho las palabras que se debían de decir, Naruto había pensado en que si ella le volvía a pedir que se quedara, gustoso lo haría por que esa separación lo destruiría terriblemente sin embargo la dueña de su corazón no le pidió más, se resignó y a él no le quedaba más que hacer lo mismo.
En cuanto cruces la puerta…
Se dirigió a la puerta y giró el picaporte, salió de su departamento y un momento antes de cerrarla por completo detrás de sí, dio un último vistazo a su amiga quién se mantenía con la cabeza gacha y convulsionaba en pequeños sollozos casi inaudibles.
-Adiós…Sakura-Chan.-
Te voy a perder
Y finalizando así la puerta se cerró detrás del chico alejándolo de Sakura.
