Misión: Recuperarte
-¡Ino-cerdaaaaaaaaa!-La kunoichi pelirosa corría con toda la velocidad que sus piernas le permitían en tanto tomaba profundas bocanadas de aire buscando llegar lo más pronto a su destino. La Yamanaka pudo divisar como su amiga se dirigía hacia ella a toda velocidad en tanto parecía que estuviera luchando por el primer lugar en un maratón.
-¿Qué demonios te pasa frentona?-preguntó Ino cuando su amiga hubo llegado hasta donde estaba ella en tanto respiraba convulsamente y buscaba recuperarse de la carrera que había tomado hasta ahí.
-¡Cerda, Naruto se va!-exclamó la ojiverde al fin recuperando el aliento y mirando a su amiga desconcertada.
-Claro, y vienes a decirme esto por que tú te vas con él, ¿no?-
-¡Nooo!, Se va sólo.-
-¿Y vienes acá a contarme como le confesaste tu amor y se prometieron amor eterno y en tanto tú mueres por dentro por que ya no puedes soportar la vida sin él ni un solo día?-Ahora la joven rubia preguntaba intrigada ante la primera negativa de su amiga.
-¡No Ino-cerda, se va durante muchos años!-la desesperación de la pelirosada se hizo evidente para la joven que se encontraba enfrente de ella.
-¡¿Queeeé?!! , ¿¡Un segundo?!, ¡No le dijiste nada, ¿verdad frentona?!!-
-¡No tuve oportunidad!-
-¡Eres un caso, un caso en verdad Sakura!-
-¡Por eso vine!, Quiero pedirte un favor.-
Ino hizó una mueca que la Haruno no pudo descifrar sin embargo, no era de aprobación, ni tampoco de desacuerdo.
-Vale frentona, ¿Qué quieres que haga?-
Sakura sonrió ante la afirmación de su amiga eso le daba un poco más de seguridad en lo que planeaba hacer.
-Naruto no se irá así como así, por lo menos buscará despedirse de Iruka-sensei.-
La rubia miraba a la ojiverde sin comprender muy bien que debía hacer, así que sacó a flote su duda.
-¡Bien frentona, ¿ Y qué pinto yo en todo eso?-
-Sencillo Ino-cerda, lo único que tienes que hacer es buscar a Naruto e invitarle un ramen, eso es fácil, sin duda él aceptará.-
-¡¿Buscar a Naruto, te volviste loca?! , ¡¿Con qué excusa?! , ¡¿Y por qué no lo buscas tú?!-
-Por qué a mí no me escuchará…-
-¡Claro, y seguramente a mi sí!- el tono irónico mostrado por la Yamanaka no desalentó a la Haruno quién tomó nuevamente la palabra.
-Lo único que te pido es que lo entretengas por media hora, ¡por favor!, si haces eso yo…yo…haré lo que me pidas…- Ino miró sorprendida a su pelirosada amiga, si de algo estaba segura es que Sakura jamás le había ofrecido semejante trato y ahora ahí estaba la frentona, ofreciéndole lo que ella deseara a cambio de retener por 30 minutos al hombre que amaba, en ese momento la rubia supo que Sakura en verdad estaba dispuesta a todo por aquel joven que hasta hace poco era sólo su mejor amigo y que ahora era la vida entera de la medi-nin de pelo rosado, la Yamanaka se sintió conmovida, bueno después de todo la frentona se merecía ser feliz, ¿o no?-
-¡De acuerdo frentona, pero me tendrás que cubrir en la florería todo un mes!-
-¡Por supuesto, lo que digas!-la Haruno sonrió ilusionadamente a su amiga.
-Y Sakura…está es tu última oportunidad…-
-Lo sé, antes me comporté como una estúpida, pero ahora que tengo esta nueva oportunidad no la desaprovecharé, ¡Gracias Ino!- con estas últimas palabras la ojiverde se alejó de ahí despidiéndose de su amiga con una sonrisa, ahora debía ir a ver a Tsunade, no podía perder a Naruto, no ahora.
El joven portador del kyubi caminaba a paso lento por las calles de la aldea de konoha, había ido a despedirse de Iruka-sensei y este le había deseado mucha suerte, la verdad era que el rubio shinobi se entristecía de no haber podido platicar más tiempo con el que fue su sensei durante toda la academia ninja y también le entristecía no poder despedirse de nadie más, pero lo único que deseaba era alejarse lo más pronto de aquel lugar, alejarse de todo el dolor y el sufrimiento, pero principalmente alejarse de ella, por que sabía que no podría soportar un día más viviendo en el mismo lugar en el que ella vivía, temiendo encontrarse de frente con ella, orando para poder controlarse, suplicando no perder el control y tomarla entre sus brazos para hacerla suya, quería alejarse y en tanto más pronto fuera aún mejor. Su andar se detuvo cuando vió como una sombra se alargaba frente a él; levantó la vista y ahí enfrente suyo se encontraba Ino mirándolo orgullosamente y con una sonrisa pintada en los labios, se notaba agitada, como si lo hubiese estado buscando, sin embargo, eso no era posible, ¿O si?
-Naruto…-se dirigió a él con paso firme y decidido sin perder la sonrisa que adornaba su rostro.
-¿Eh?... ¿Qué pasa Ino?-preguntó el muchacho sorprendido y desconcertado ante la repentina aparición de la joven quién se dirigía despreocupadamente a él.
-¡Venga!, te invito un tazón de ramen.-exclamó la Yamanaka a falta de alguna ocurrencia mejor.
El ojiazul miraba a todos lado esperando a que de algún lado salieran todos sus amigos indicándole que aquello era una broma o algo parecido, luego miraba a la joven frente a él y volvía a mirar a su alrededor. Ino rodó los ojos y luego los clavo en la mirada del joven.
-¿Pasa algo?-preguntó la kunoichi haciendo acopio de paciencia pensando en el trato con la que era su mejor amiga.
-¿Es a mi?-preguntó el rubio aún sin creer del todo semejante invitación.
-Claro que sí, ¿o ves a alguien más por aquí?-
-N-no…pero… ¿por qué querrías tú invitarme un tazón de ramen?-
-Me enteré de que te ibas…-
-Vaya…-
-Y pues…podría ser como una especie de despedida…-
La cara del portador del kyubi era inenarrable en ese momento en tanto que la joven kunoichi pensaba que el favor hacia Sakura tenía un precio mucho más alto que el que le había cobrado.
-¡No me mires así Naruto, vamos a comer ese maldito ramen y te callarás!- Así con los nervios alterados hasta la raíz la Yamanaka tomó al joven de la chaqueta y lo arrastró hasta el Ichiraku.
-¡Sakura, ¿Qué maneras son esas de interrumpir?!-preguntó Tsunade al ver a su alumna frente a ella con una mirada decidida en su rostro y una puerta rota detrás de ella.
-Tengo que hablar contigo.-exclamó la pelirosa sin inmutar su gesto.
-¿Sobre qué?-preguntó la quinta intrigada ante semejante irrupción en su oficina por parte de la Haruno.
-Sobre la partida de Naruto.-
-¿Qué con ello?-
-¡¿Qué qué con ello?! , ¡No puedes alejarlo así de mi lado!!-la joven kunoichi se plantó aun más cerca al escritorio de la Hokage mientras esta miraba con atención a la chica.
-Es una misión que puede acercarlo más a su sueño Sakura, pensé que estarías feliz por él.-
-¡Claro que soy feliz si él cumple su sueño, pero quiero que lo cumpla conmigo a su lado!-
-Sakura…-
-Envíame con él a esa misión en el país de la Ola, ¡Te lo suplico por favor!-
-No puedo, esa misión es sólo para una persona, es todo lo que me solicitaron y es todo lo que puedo aprobar.-
-Pero eres la Hokage, tú puedes…
-Tengo al consejo tras de mí, no puedo disponer nada de esta magnitud sin consultarlos.-
-Entonces hazme un favor.-
-Sakura, yo no…-
-¡Me lo debes!, ¡Sabes que puedo hablar en cualquier momento y no te convendría!-
-Eso es chantaje.-
-Perdóname Tsunade, es que estoy desesperada, ¡No quiero perder a Naruto y estoy a punto de hacerlo por estúpida!-
La quinta miró a su alumna compasivamente, por lo regular la joven de pelo rosado no era tan visceral en sus reacciones pero, en el caso del amor quién podría comportarse cerebralmente; menos cuando se amaba con tanta fuerza, y la joven Haruno no era ni por asomo la excepción.
-¿Qué quieres hacer?-
Ino miró su reloj con impaciencia y se dio cuenta de que los treinta minutos que su amiga le había pedido como favor ya habían pasado, "genial, sólo me tomo trece paltos de ramen y toda mi quincena retener a Naruto por media hora" pensaba con ironía la rubia mientras rogaba al cielo por que el plan de Sakura diera resultado y el rubio shinobi recordará en ese momento que debía ir a la oficina de la Hokage. En tanto el portador del kyubi terminaba de dar un último sorbo al treceavo plato de ramen de ese día.
-¡Vaya Ino si que te luciste, muchas gracias!, ahora me tengo que ir dattebayo.-dijo el muchacho en tanto se levantaba de su asiento y tomaba sus cosas nuevamente.-Es que debo ir con Tsunade-obachan a que me dé la orden para el viaje al país de la Ola.-
-Claro Naruto, que tengas suerte.-exclamó la kunoichi esbozando una sonrisa maliciosa.-Que te vaya bien.-murmuró nuevamente en tanto veía como el joven se alejaba de ahí. "Es tu turno frentona, no lo eches a perder".
Naruto miró con temor el boquete dejado en el lugar donde antes había una puerta y que daba entrada al despacho de la hokage, se preguntaba si sería un buen momento para pasar o simplemente debía esperar un poco más de tiempo, en eso estaba el shinobi cuando la voz clara y firme de Tsunade lo puso en alerta.
-¡Pasa ya Naruto, te aseguro que no te pasará nada!-
Más rápido que un relámpago el joven se encontraba ya enfrente de la hokage mirándola con temor mientras sentía como se le congelaba la sangre ante el más mínimo movimiento de su superior.
-¿Vienes por el asunto de la misión en el país de la Ola, no?-preguntó la quinta dirigiendo su mirada hacia el chico frente a ella. El ojiazul pasó saliva dificultosamente y luego articuló entre balbuceos:
-S-s-sí…-
-Muy bien, sin embargo ha surgido otra misión Naruto y necesito que seas tú el encargado de ella.-
-¿De qué se trata?-preguntó el muchacho ahora mostrando curiosidad ante tan repentino deber.
-Eso lo sabrás a su momento, lo que me interesa Naruto es que aceptes esta misión antes de que te vayas al país de la Ola.-
-Pero Tsunade-obachan, ¿De qué es esta misión?, no entiendo nada.-
-Sólo acéptala, es por tu bien-
-Pero…pero…-
La hokage lanzó una mirada fúrica al chico y se levantó de su asiento con un puño levantado de manera amenazante.
-¡Escúchame, acepta la misión gran baka o si no haré que el Ichiraku cierre y convertiré el ramen en un alimento ilegal en toda konoha!!-
Temiendo que la amenaza de la quinta fuera en serio ( por que su gesto demostraba completa seriedad psicópata) el joven tragó saliva nuevamente.
-Está bien Obachan, acepto.-
-¿Lo juras Naruto?-
-Por todo lo que es sagrado para mí juro que acepto esta misión.-dijo el muchacho decidido.
-¿Pase lo que pase no te arrepentirás?-
-¡No me arrepentiré dattebayo!-
-Así me gusta, ahora… ¡Sakura!- Ante el llamado la joven kunoichi se apareció rápidamente en el despacho de la quinta en tanto que Naruto miraba pasmado todo aquello.
-Bueno Naruto.-habló Tsunade entonces.-tú misión consiste en resguardar a Sakura durante tres días mientras ella perfecciona una técnica muy importante que necesito que aprenda, esto es de suma importancia…-
-¡Oye Tsunade-obachan tú nunca me dijiste de que trataba esto!, ¡Te acepto cualquier misión, al lado de Hinata, Ino, Ten Ten, el cejotas, con quién tú quieras, menos con ella!-
Las palabras antes dichas por Naruto lastimaron profundamente a Sakura, sin embargo no se daría por vencida, ella le había hecho daño al shinobi y ahora lo que acababa de pasar era sólo un pequeño pago por todo el sufrimiento causado a su mejor amigo, eso aún así no la haría rendirse, no perdería esta última oportunidad, ella le demostraría al portador del kyubi que podía sanar sus heridas, que podía hacerlo olvidar el pasado, ella lo haría feliz y enmendaría sus errores.
-¡Pues en verdad lamento escuchar eso Naruto, pero tú aceptaste esa misión y no hay vuelta de hoja.-
El joven intentaba buscar una manera de zafarse de aquel compromiso adquirido por ignorancia.
-¡Pero yo no sabía de que trataba!- Pero no era para lastimar a su Sakura-chan, no se trataba de ninguna manera de eso, nunca podría hacerle daño, es sólo que estaba muy herido y no deseaba hacerle daño, no deseaba que el hecho de que estuvieran solos despertara en el sus instintos más básicos y esto pudiera lastimar a la chica, ¿Es que nadie podía ver que intentaba protegerla de sí mismo?
-¡Ya te lo dije Naruto! , no puedes rehusarte…-
-¡Naruto!-la voz de la Haruno fue tan clara y contundente que llamó la atención tanto del ojiazul como de la dirigente de la aldea.
-Sakura…Chan…-
-Haz esta última misión conmigo, si lo haces después te prometo ya nada te impedirá irte de konoha ni regresar a ella si no te place nunca, olvídate de la promesa de traer a Sasuke, e incluso puedes olvidarte de mí, lo único que te pido es que me acompañes en esta última misión, eso será todo.-
Naruto miró hacia el suelo, apretó los puños, luego la mandíbula, tal vez eso era lo mejor, por el bien de ella y también por el de él; sus ojos se dirigieron a los de ella y asintió con un leve movimiento de cabeza.
-De acuerdo, así se hará-puntualizó el joven.
-Entonces parten ahora mismo-ordenó Tsunade en tanto ambos chicos asentían.
El camino había sido pesado y silencioso, Naruto había caminado unos cuantos pasos detrás de Sakura mientras esta se preguntaba cómo debía romper el hielo con él. Habían parado en un lugar del bosque cercano a un río y ambos decidieron que lo mejor era acampar ahí, la pelirosada se cambió detrás de un árbol y luego se puso a entrenar en lo que el Uzumaki preparaba una fogata. Ante los movimientos de la joven el rubio no pudo evitar dirigir su vista hacia ella, la imagen que presenció lo dejó completamente anonadado. Ahí estaba la ojiverde, con un short de licra negro corto y elástico que remarcaba perfectamente las torneadas y bien formada piernas de su compañera, que se movían con agilidad asombrosa en su ejercita miento, en tanto que un pequeño top deportivo cubría lo necesario dejando a la vista el abdomen completamente plano de la chica que parecía producto del entrenamiento arduo de día tras día, el sudor perlaba su cuerpo dándole un toque completamente tentador a la joven quién tenía el rostro sonrosado con mechones de cabello pegados a su cara y cuerpo dándole un aspecto mucho más atractivo e irresistible que Naruto no pudo evitar notar. Maldecía a Tsunade por ponerlo en esa situación, y maldecía a Sakura por ser tan bella, ¡Tan tentadoramente bella!
La joven paró su ejercicio y se acercó al lugar donde se encontraba su mochila en tanto que el chico no despegaba la vista de ella y observaba como la medi-nin escarbaba frenética en su mochila.
-¡Demonios!-exclamó la joven con enfado, cosa que no paso desapercibida para el rubio, quién solícitamente se levantó de su lugar y se acercó a la chica preocupado.
-¿Sucede algo Sakura-Chan?-preguntó tan indiferente como su cuerpo se lo permitía estando tan cerca de ella.
-Es que…olvide mi bolsa de dormir Naruto.-exclamó la joven mirándolo con preocupación.
-¡¿Eso es todo?! , Sakura-Chan te dejaré la mía no hay problema con eso.-
-Pero Naruto…eso no es justo.-
-Ya te dije que no te preocupes por mí, yo…
-¡De ninguna manera!, fue mi responsabilidad, yo fui la que la olvide.-
-Pero a mí no me afecta tanto el frío.-
-¡Ya basta!, tengo una idea-
Naruto miró intrigado a la ojiverde, ¿Qué planeaba hacer ella?
-¿Qué clase de idea Sakura-Chan?-
-Tú y yo…-la joven se sonrojó mientras intentaba buscar las palabras para continuar con su propuesta.-Podríamos…-
El joven enarcó una ceja pero permitió que la kunoichi continuara.
-Podríamos…com-par…compart…compartir el saco…de…dormir.- la Haruno había agachado la mirada por completo ante la exclamación hecha y que no podía creer que ella hubiera hecho. Mientras tanto el portador del Kyubi se encontraba rojo hasta las orejas pensando en por qué le pasaba eso a él.
-Si no es así, entonces yo dormiré a la intemperie.-indicó la joven pelirosa intentando que el momento anterior pudiera borrarse de la faz de la tierra de alguna manera.
-Cre-creo…-el ojiazul balbuceaba mientras intentaba formar una frase coherente que pudiera usar para responder a la chica.-Que…si…p-podríamos…tú sabes…com-compartir…el…saco de…dormir…-en cuanto el Uzumaki se dio cuenta de que había invitado a la ojiverde a dormir a su lado tuvo una certeza que se hizo completamente latente en su interior…aquella sería una muuuuy larga noche…
Pues aquí estoy de regreso, mis deberes me llaman y yo tengo promesas que cumplir, gracias por su comprensión, apoyo y paciencia, estos chicos se la siguen complicando pero en el próximo cap. Viene una sorpresa les agradezco sus reviews me da mucho gusto que les guste la historia me seguiré esforzando. Son geniales chicos! Nos vemos en el próximo capi.
