La segunda noche

Que Tengo Que Hacer!
Para Que Vuelvas Conmigo
Vamos a Dejar El Pasado Atrás
Para Mi La Vida No Tiene Sentido
Si Te Vas

Sakura miraba con insistencia su ropa, luego fruncía el seño y volvía a centrar su atención en las prendas que sostenía en su mano. Mientras tanto un consternado Naruto miraba con atención cada pequeño gesto expresado en el rostro de la medi-nin de cabellos rosados, no sabía ni siquiera por que la chica miraba con tanta atención la ropa que sostenía en un gesto que parecía comparativo entre sus dos manos, y menos aún se formulaba una idea del por qué la expresión exasperada mostrada en su rostro, aún así no hizo ningún amago de acercarse, la ojiverde parecía molesta y el rubio shinobi había aprendido a base de la experiencia que acercarse a Sakura cuando se encontraba molesta no era ni por asomo lo más sensato que se le pudiera pasar por la mente a nadie; decidió que mejor iría a entrenar por ahí y regresaría a la hora de la cena, tal vez para ese momento la pelirosada ya se hubiera calmado y él pudiera cenar de manera tranquila.

Regresó al campamento antes de que el sol desapareciera detrás de las montañas, venía cansado y el estomago comenzaba a emitir ruidos que por su sonoridad Naruto podía deducir exigían alimento lo más pronto posible, intentando mantener el paso a pesar de su apetito el chico se acercó a donde se encontraba una, al parecer, expectante Sakura mientras miraba como hervía el agua para preparar el ramen instantáneo; fue entonces cuando los instintos primarios del ojiazul hicieron que este olvidara por completo su autocontrol y se abalanzara sobre una de las copas de ramen que estaban al lado de la medico.

No lo vio venir, ni siquiera se lo esperaba, simplemente alzó la vista y ahí estaba él, con unos ojitos suplicantes mirándola fijamente mientras que en sus manos sostenía un envase de ramen instantáneo que esperaba a ser servido con el agua que se estaba hirviendo en ese momento, en verdad debía estar hambriento, desapareció toda la tarde y la pelirosa estaba casi segura de que se había ido a entrenar. Dio un suspiro y con cuidado sacó el pequeño pocillo del fuego y se dispuso a servir el agua en el ramen de su amigo.

-Tranquilo Naruto, aún debes esperar tres minutos.- El ojiazul refunfuño, en tanto que ese gesto había logrado sacar una sonrisa a la Haruno, ella sabía perfectamente que al Uzumaki le fastidiaba esperar, sin embargo esos gestos de niño eran los que hacían al chico tan especial, y eso era lo que había hecho que ella se enamorara tan perdidamente de él. Una repentina mueca de tristeza invadió las facciones de Sakura, sólo tenía un día más para decirle a Naruto la verdad o si no, lo perdería para siempre. Sacudió la cabeza intentando despejar su mente, ella no podía permitir que él se alejara, no ahora que sabía lo que sentía por él, tenía que decirle toda la verdad y tenía que decírsela pronto.

Naruto engulló con rapidez todo el ramen que había en su embase, en ese momento los modales eran poco y nada comparado con el hambre que tenía, además Sakura sabía perfectamente que cuando de ramen se trataba realmente él no era un caballero, así que decidió ignorar el hecho y continuar disfrutando de aquel que era su alimento favorito. La noche ya estaba sobre sus cabezas y ambos ninjas se disponían a dormir. Naruto comenzaba a acomodarse dentro de la bolsa de dormir hasta que dirigió su vista a una- y a este punto el maxilar del rubio se encontraba por los suelos en tanto que sus ojos casi saltaban de sus orbitas- semidesnuda Sakura quién apenas era cubierta por su ropa interior y una muy transparente blusa interior.

-¡Pe-pe-pero, qué clase de pintas son esas para dormir!-exclamó el ojiazul tratando de no sonar muy conmocionado ante la presencia de la médico ninja que comenzaba al igual que la noche anterior a robarle el poco autocontrol que tenía al estar cerca de ella. La joven pelirosada dio un vistazo a su vestimenta y luego dirigió su mirada apenada hacia su mejor amigo.

-Lo siento en verdad Naruto, pero esta es toda la ropa limpia que me queda, por alguna extraña razón toda la demás se encuentra terriblemente sucia y húmeda.-

El joven shinobi enarcó una ceja sin apartar su mirada inquisitiva de la ojiverde, ahora la escena desarrollada durante la mañana comenzaba a tomar sentido en la cabeza del Uzumaki, ahora la atención prestada a las prendas por la Haruno tenía un sentido completamente lógica. El joven tragó saliva, la noche anterior Sakura había dormido con más ropa de la que ahora la estaba cubriendo y a pesar de ello la noche para el se había convertido en un verdadero infierno mientras intentaba luchar contra sus instintos más primitivos, ahora que la joven vestía con tan minimalista atuendo, el infierno parecía un lugar más agradable que sufrir la tortura que se avecinaba en cuanto la ojiverde se dispusiera a dormir junto a él.

No lo asimiló en el momento hasta que pudo sentir con total claridad como la joven se arremolinaba a un lado de él buscando la posición que fuera más favorecedora para rendirse ante los brazos de Morfeo.

-¿Qu-qué haces?-preguntó el contenedor del Kyubi al ver que la chica hacía el contacto entre ellos casi inminente.

-Dormir, ¿No lo ves?-respondió la joven recostándose completamente en el saco de dormir y cerrando los ojos preparada para caer en sueño profundo a la brevedad. El rubio shinobi comenzó a percatarse de que el calor de la noche anterior comenzaba a hacerse presente nuevamente y esta vez con más intensidad de lo que antes se había sentido. Optó por no deshacerse de su playera, puesto que si llegaba a quitársela eso podría aumentar el riesgo al dormir al lado de su hermosa Sakura-Chan. Se acomodó para dormir comenzando a rezar por que el sueño lo venciera rápidamente y la noche no se convirtiera en la tortura viviente que suponía dormir al lado de su amada sin poder hacerla suya. Cerró los ojos fuertemente y tomo una bocanada de aire dispuesto a rendirse al cansancio sin oponer la menor resistencia y estaba seguro de que el hecho de que esta vez la medi-nin dormida a su lado le diera la espalda estaba ayudando a su propósito, a punto estaba de lograr su cometido cuando un inesperado movimiento por parte de la joven sorprendió al ojiazul obligándolo a despertar por completo de manera súbita. Nuevamente la joven se había vuelto hacia él colocando la cabeza sobre su hombro, el brazo sobre su pecho y sobre la pierna de él descansaba la de ella. El shinobi volvió su rostro lentamente hacia donde se encontraba una ya dormida Sakura Haruno, sus rostros estaban peligrosamente cerca sus cuerpos en un contacto tentador que quemaba a Naruto por dentro, y sus alientos parecían mezclarse en el calor de la noche; y eso fue todo, el autocontrol del Uzumaki se desvaneció en un segundo toda voluntad le fue remplazada por instinto y el deseo había aplastado cualquier inteligencia emocional que hubiese mantenido hasta ese momento al margen la situación, no aguantaba más, deseaba besarla y no había nada más en ese momento que lo impidiera completamente decidido a satisfacer la voluntad de su deseo el joven se inclinó sobre su amiga, pensó en las consecuencias, pensó en que ella lo odiaría después de eso, en que tal vez no deseara volver a verlo nunca más, a pesar de todo ello tal vez eso fuera lo mejor, sería la última vez que la viera y deseaba llevarse un recuerdo suyo, por que aun que ella lo odiara, él quería recordarla por siempre pues de ella viviría por siempre aún cuando los sentimientos de ella no correspondieran a los suyos, tal vez después de esa acción que ella lo olvidara para siempre sería lo mejor, así la separación no sería tan dolorosa, al menos para ella. Faltaban unos milímetros para que el chico cerrara sus labios sobre los de la pelirosada cuando de los labios de ella salió una breve y casi inaudible exclamación:

-Naruto…no…-

El rubio se separó instintivamente de la chica y la miro atento esperando a que la joven volviera a su sueño profundo o que pronunciara alguna otra frase entre sueños.

Nuevamente una exclamación abandono la boca de la kunoichi.

-Naruto… no te…vayas…por favor…-

¿Acaso estaba delirando?, ¿Su imaginación le estaba jugando una mala pasada haciéndole escuchar cosas que en realidad no estaban siendo dichas?, ¿Realmente Sakura estaba pidiéndole que no se fuera? El joven miraba atento la faz de su amada esperando que de un momento a otro la chica abriera los ojos y le dijera mirándolo frente a frente lo que él tanto había deseado oír desde la aparición de aquella carta.

-No…me dejes sola…por favor.-sin embargo el gesto de la ojiverde permanecía inmutable, como si se encontrara en un sueño profundo perdida en la inconsciencia de sus pensamientos, sus ojos permanecían cerrados y sus labios de vez en vez murmuraban ciertas cosas inaudibles o se movían sin soltar ni una sola palabra, ella seguía dormida y nada de lo que decía era de ninguna manera consciente. El shinobi endureció su gesto sin despegar la atenta mirada posada sobre la médico. Sólo era por miedo a la soledad que ella lo llamaba, temía perderlo por que no quería quedarse sola, tal vez también era el dolor de perder a un amigo lo que la orillaba a suplicar de aquella manera que no la abandonara, y él, había sido un tonto ingenuo pensando que ella podría llegar a amarlo después de tanto tiempo, se maldijo, se maldijo enormemente por ser tan iluso y bobo al creer que ella podría llegar a posar los ojos en él de una manera enamorada, río internamente para no llorar de rabia, por que nunca un ángel se fijaría en un demonio, era hora de que el dejase de creer en esa fantasía infantil y pusiera los pies sobre la tierra, ahora estaba más convencido que nunca la partida hacia el País de la Ola era un hecho. Cambio su postura sentándose en el saco de dormir procurando no despertar a su mejor amiga con los movimientos realizados en ese momento, apoyo sobre su mano derecha su frente mientras la frotaba con suavidad y apretaba los ojos con fuerza respirando calmadamente mientras despejaba sus pensamientos, volvió nuevamente su mirada hacia donde se encontraba su amiga para echarle un último vistazo y su sorpresa se hizo presente al volverse hacia donde ella estaba.

Sakura estaba sentada mirando hacia la espalda del Uzumaki mientras este parecía permanecer en una pose que reflejaba preocupación por algo, la joven lo miraba atenta y compasivamente, si ella podía quitar todo aquel peso de los hombros de aquel dulce muchacho entonces estaba dispuesta hacerlo, por que ella lo amaba y no quería perderlo, ¿cuántas veces había estado tan temerosa como en ese momento?, ¿Cuántas veces antes había rogado al cielo por que existiera algo que mantuviera a Naruto a su lado? Recordó el momento en que rescato a Hinata después de que esta hubiera sufrido el ataque de Pein, en que su mejor amigo seguía envuelto en aquella batalla y después el momento en el que ella se había enterado de la confesión hecha por la Hyuuga, nunca en su vida había sentido tanto temor antes, ¿que pasaba si Naruto decidía darle una oportunidad a la ojiblanca?, ¿Si él se había olvidado de sus sentimientos hacia ella que sucedería?, ¿Lograría Hinata arrancarlo de su lado?. A pesar de que en ese momento no era del todo consciente de sus sentimientos hacia el contenedor del kyubi la sola sensación de pérdida le aterraba, tal vez de muchas maneras había sido egoísta y después el remordimiento la había corroído por dentro, sin embargo cuando se entero de que el ojiazul había hablado con Hinata rechazando gentilmente sus sentimientos -por alguna razón desconocida-ofreciéndole sólo su amistad la joven se sintió aliviada, por alguna extraña razón ver a su amigo con alguna otra mujer le afectaba demasiado como para dejarla vivir tranquila. Ahora todo había tomado sentido para ella y era en ese preciso momento cuando todo el terror acumulado en aquellas ocasiones sumado a la pronta partida de su rubio compañero- provocada por ella misma- la había hecho tomar una decisión en la que no había marcha atrás, esta vez se jugaría el todo por el todo era la última oportunidad para ser feliz al lado del hombre que amaba. Justo a punto de hablar estaba la médico cuando de pronto su compañero se volvió para verla tal vez esperando hallarla dormida, sin embargo la sorpresa en sus ojos se hizo evidente al encontrarla en una posición distinta a la esperada fue entonces cuando sus miradas se cruzaron quedándose uno perdido en la mirada del otro.

-Naruto…-habló primariamente la Haruno armándose de todo el valor que pudiese sacar en ese momento.-…No te vayas, por favor.-

El joven miró tristemente a la chica mientras intentaba luchar contra aquel fuerte sentimiento que le apresaba el alma cada que estaba al lado de su bella flor de cerezo.

-Sakura-Chan-murmuró el joven con cierta melancolía en su voz.-No lo hagas más difícil.-y sonó suplicante, de una manera que desgarraba el corazón de la kunoichi al sonar tan desesperado, tan triste , tan solo; pero ya no más ella quería curar su alma y para ello debían sincerarse o de lo contrario ambos quedarían marcados con heridas que estarían con ellos de por vida haciéndolos infelices a causa de ellos mismos.

-Naruto, te lo pido con todo mi corazón, no te vayas.-

-Sakura-Chan, sé que tienes miedo a la soledad pero no te preocupes, siempre tendrás a Ino y Tsunade-obachan y a Shizune y a todos los demás en la aldea, todos te quieren mucho y seguro que ni siquiera me extrañarás.-esta vez el joven intenté esbozar una sonrisa que a pesar de todo no pudo engañar a la ojiverde.

-Si tú no estás conmigo yo no…-

-No dejes que tu soledad sea la que hable Sakura-chan.-interrumpió Naruto de pronto sin apartar su mirada azul de los ojos jade de la medi-nin.- Tú eres fuerte y tampoco es como que nuestra amistad se pierda para siempre, tu siempre podrás contar conmigo y…-

Un repentino movimiento de la pelirosada hizó que el rubio interrumpiera bruscamente su oración, ahora ella se encontraba a escasos centímetros de él sosteniéndole ambas mejillas con sus manos mientras que su mirada parecía querer expresar tantos sentimientos guardados en su alma que comenzaban a lastimarla por no ser expresados.

-Naruto.-esta vez y a pesar de que parecía que la voz estaba a punto de quebrarse en sollozos el tono había sido tan firme que había obligado al shinobi a callar cualquier objeción que pudiese pronunciar en ese momento.-No es mi soledad la que habla, es mi corazón, ¿no lo ves?-

El ojiazul miró consternado a su compañera, realmente no estaba comprendiendo nada de lo que sucedía en ese instante.

-Sakura-Chan.-el murmullo del Uzumaki se oía suave y suplicante, como si pidiera que no le hicieran más daño, como si cualquier cosa que fuera a ser dicha fuera decisiva en su existencia, la pelirosada lo miró con ternura, ella acabaría con todo su sufrimiento él sólo tenía que escucharla.

-Naruto, sólo te pido que me escuches, si después de eso quieres irte al país de la Ola no te detendré y podrás olvidarte de la promesa que me hiciste e incluso si te place olvidarte de mi.-

-¡Sakura-Chan, no tienes que hacer esto nunca perderás mi amistad, pero por favor ya olvida todo esto, lo que haya dicho esa carta no es importante ya, olvida eso y…-

-¡Escúchame, sólo quiero que me escuches y si no te convence lo que te digo si no crees mis palabras después de ello puedes irte y olvidarme!, sin embargo quiero pedirte algo en caso de que tu decisión de irte sea irrevocable.-

-Sakura…Chan…-

-Quiero pasar una noche contigo.-

-¡¿Qué estás diciendo Sakura-Chan?, yo no puedo hacer eso si tu no sientes nada por mí, yo no puedo!-

-Por eso te suplico que me escuches, por favor Naruto.-

El joven pareció comprender la suplica de la joven, tomó sus manos delicadamente y las alejó de su rostro mientras las mantenía dentro de las suyas.

-Está bien.-

La ojiverde tomó una profunda bocanada de aire mientras repasaba cada palabra que desde hacía ya bastante tiempo se ahogaba en su corazón esperando ser expresada.

-Todo este tiempo…te he mentido Naruto.-la exclamación de la joven pareció hacer mella en el gennin quién miraba con cierta tristeza reflejada en su rostro, tal vez incluso con algo de decepción, Sakura fue consciente de esa mirada fija sobre ella sin embargo no podía echarse para atrás no ahora que el momento se prestaba para aclarar tantas cosas que en el pasado habían sido calladas, no ahora que estaba tan cerca de la felicidad.

-Sí, te he mentido Naruto, por que cuando me preguntaste si lo que decía la carta que habías encontrado para ti era verdad yo te dije que no, te mentí vilmente ocultando mis verdaderos sentimientos callando la verdad dentro de mi creyendo que podrías rechazarme y que si lo hacías te perdería para siempre, perdóname, pero te quería a mi lado aún sólo como mi amigo no quería que te alejaras de mi.-

Apenas el rubio podía creer lo que estaba oyendo, es que acaso esa era otra broma cruel, ¿Qué pretendía con aquello Sakura?, "Por favor Sakura-Chan no me lastimes más" pensaba el joven mientras esperaba a que la joven continuara con lo que estaba diciendo.

-Por qué, mis verdaderos sentimientos por ti nunca estuvieron más claros que ahora, por que ahora lo sé todo…-

-¿Qué quieres decir?-

-Naruto…yo…te amo, lo demás ya lo sabes la carta decía toda la verdad, y ahora ya no tengo miedo de asegurártelo, yo sólo quiero estar contigo y no me importa nada más.-

La confesión golpeo con fuerza el corazón del Uzumaki y miles de sentimientos se arrebujaron en el interior del shinobi, una alegría inmensa que era demasiado hermosa para ser verdad, ganas de llorar de la emoción ante las palabras que tanto había deseado oír de su preciosa flor de cerezo, sorpresa por que jamás se hubiera imaginado escuchar esas palabras de los labios de ella.

-¡Sakura-chan, Sakura-chan… ¿es verdad…es verdad?!-preguntaba el ojiazul en tanto que la pelirosada depositaba suaves y fugaces besos por todo el rostro de su amigo mientras este tomaba suavemente entre sus manos el rostro de la chica.

-¡Claro que sí, claro que sí, te amo, te amo!- ahora la joven buscó la boca de su amado, el beso fue apasionado y ansiosos, mientras ambos parecían buscar fundirse con el otro en tanto probaban y saboreaban en ese beso que ambos habían deseado durante ya bastante tiempo…

Con cuidado de no lastimar a la ojiverde, el ojiazul comenzó a recostar a la chica mientras seguían con su ritual de besos y caricias envueltos en una música que sólo podían ellos escuchar, sintiendo tocar el cielo con las manos mientras exploraban sus cuerpos de manera rápida buscando que el contacto se intensificara más a cada segundo. La Haruno comenzó a levantar la playera de su compañero buscando que este se deshiciera de ella lo más pronto posible en tanto que las hábiles manos de Naruto se habían deshecho ya de la pequeña blusa interior que portaba la chica dejándola vestida solo con un sostén y la respectiva pantaleta; Finalmente la playera del chico había abandonado a su dueño y Sakura sin esperar ni un segundo más comenzó a bajar por el cuello de su amado depositando suaves besos y uno que otro pequeño mordisco que hacía vibrar al contenedor del Kyubi, el joven buscó tomar el control sobre la chica mientras sujetaba sus muñecas contra el saco de dormir y la separaba de sí para verla directamente a los ojos, esta correspondió a la mirada que le había lanzado el que hasta hace pocos momentos había dejado de convertirse en su mejor amigo para convertirse en el hombre de su vida.

-¿Estás segura de esto Sakura-chan, no te arrepentirás de ello después?-la duda se reflejaba en los ojos del muchacho y esto conmovió a la médico quién lo miró con ternura y le regalo una sincera sonrisa.

-No podría estar más segura de nada en mi vida.-puntualizó la chica atrapando los labios de su chico con los de ella e iniciando una nueva sesión de besos y caricias, mientras estas comenzaban a subir de tono logrando que las prendas de ambos ninjas fueran despojadas mientras los dos chicos se hundían en sus caricias logrando llenarse de un éxtasis no experimentado antes, fundiéndose en un solo ser, en una sola alma, logrando alcanzar la cima del placer y uniéndose en el amor que ambos sentían el uno por el otro. Ya no había más dudas en su porvenir, ya no había más sombras que oscurecieran su futuro, ahora eran sólo ellos y el amor que sentían el uno por el otro.

Naruto sonreía mirando a las estrellas mientras abrazaba con fuerza a la joven que se encontraba a su lado, su cabeza reposaba en el hombro de él y se aferraba con fuerza a su torso mientras una dulce sonrisa adornaba su rostro, su respiración calmada hacía evidente que la chica se encontraba sumida en un profundo sueño.

-Te…amo…Naruto…-murmuró la chica en sueños mientras se aferraba más al ojiazul, quién deposito un suave beso en la frente de la chica.

-Yo también te amo…mi bella flor.-

Y abrazándose a la ojiverde cerró los ojos sin perder la sonrisa que ahora estaba seguro sería una constante en su vida.

"Sombras, más sombras y todo parecía difuso, ¿Qué estaba sucediendo?, ¿Dónde estaba?...."

"¡Naruto, Sálvameee!"…

Lo sé, lo sé no merezco su perdón y la verdad me da mucha pena no haber actualizado antes pero por el momento este semestre de la universidad me ha mantenido completamente ocupada pues es muy importante que salga bien ya que el próximo semestre comienzan a enviarnos al hospital y todo depende de este semestre…disculpen ya sé que no es excusa y mucho menos quiero agobiarlos con mis cosas es sólo que pues así es y tal vez no haya actualizado tan pronto como ustedes lo esperaban en verdad les pido una disculpa…espero sigan disfrutando este fic que está hecho con mucho cariño para ustedes les agradezco sus reviews, ¡Chico me hacen muy feliz son geniales! Faltan sólo dos capítulos para que esta historia termine asi que nos seguimos leyendo les prometo actualizar con más prontitud el siguiente capítulo, nos vemos.

P.D. He andado sin inspiración disculpen sé que es el peor cap que he hecho y es mi primer lemon lamento si los decepcione.