Dudas


La tibia mañana de un día festivo, por lo general, significa que comienza por fin un día de descanso a tiempo completo. Pero hace ya un par de días que el ambiente de la casa a pasado a ser de agradable, a incómodo. Y éste día festivo, significa a su vez que hay que permanecer más tiempo sumergido en silencios incómodos, miradas a avergonzadas y conversaciones cortas sin una finalidad específica.

Ryoga ya se siente algo cansado, no han hablado del tema desde que sucedió, y el ambiente de la casa se le hace cada vez más sofocante. Tiene tanto que decirle a la chica, pero esta tan avergonzado, de que por su culpa, esa hermosa relación de amistad haya terminado de ésta manera.

-Buenos días – Se oye la voz de la chica que va entrando a la cocina.

No hace falta más que ambos se encuentren en la habitación para que incómodos silencios se cuelen entre ellos.

-Buenos días – responde el muchacho mientras continúa preparando el desayuno – Prefieres huevos estrellados o revueltos?

-Revueltos, por favor

"¿Por favor?" repite mentalmente el muchacho, hace mucho tiempo que las formalidades dejaron de pronunciarse ante la confianza que se tenían.

Al terminar, la chica sirve el agua para que ambos comenzaran a tomar el té.

Nuevamente un silencio que hace destacar, a su vez, sonidos que comúnmente se suelen ignorar, como lo sería el ruido de las tazas al quitarlas de su platillo y volverlas a posar, el acomodamiento de las sillas, el sonido al masticar la comida, etc. Sonidos que cuando se oyen demasiados comienzan a ser molestos y terminan por poner nervioso.

-Y…Que piensas hacer hoy? – pregunta la chica intentando de romper el gigantesco hielo que comenzaba a formarse.

-Volveré donde entrenaba hace unas semanas – Ryoga le da un ligero sorbo a su té

-Como?

-Ya no nos hagamos los tontos… -el joven la mira volviendo a poner su taza en su platillo – quizás sea mejor que estemos lejos un tiempo…

-Pero llegaste muy malherido de la última vez…

-No me importa…

-Ryoga… pero…

-Pero qué? – El chico la interrumpe – hace más de una semana que no hemos estado tranquilos, todo por una estupidez…

-Estupidez? – repite la joven

-Cometí un gran error Ukyo… en serio lo siento mucho… no quise que nuestra amistad cambiara de esta manera por sólo un beso…

La joven se queda mirándolo directo a los ojos, cómo si tuviera tantas cosas que decir, pero ninguna de las miles de palabras que piensa se acomoda bien en su garganta para poder decirla.

-Me iré al atardecer, es buena hora para evitarme el calor del día…

-Ryoga…

-Te agradezco mucho lo que has hecho por mí estos días, tus cuidados me ayudaron a sanar…

El chico toma su ultimo sorbo de té y se levanta de la mesa – Bien, iré a ordenar mis cosas para no tener que hacerlo a ultima hora

-Pero es muy temprano…

El chico no le presta atención a las últimas palabras de la joven. Se dirige a su habitación para comenzar con lo que se propuso.

En la cocina la chica se dispone a terminar su desayuno y comienza a limpiar los pocos platos.

En su mente se repiten una y otra vez las imágenes de ese día en que el chico poso sus labios en los de ella. Ahora simplemente no sabe como reaccionar ante él, antes solía ser tan simple, tan normal el sólo hecho de venir a tomar desayuno con una sonrisa¿por que demonios ahora no puede controlar ese nerviosismo que siente al verlo?

-Ryoga – susurra

Ya es obvio que su amistad no va a ser lo mismo y que si continúa ésta situación se volverá irritante. Pero no quiere que se vaya… tiene miedo de que salga herido nuevamente…

Lanza un profundo suspiro… sabe que en realidad no es por eso… por el hecho de que el chico regrese aun peor de cómo ya llegó o por que simplemente no vuelva… no quiere que se vaya... por qué se le hace tan difícil admitirlo. No logra definir muy bien lo que ahora siente por el muchacho, desde que regresó hace algo más de un mes que los sentimientos de amistad se han visto variados… pero… porqué…

-Necesitas ayuda? – se oye de la puerta de la cocina

Los pensamientos de la chica se deshacen para ver ahora al que le cuestiona – No… gracias…

-Segura?...- El joven levanta levemente una ceja

-Si… yo… - mira hacia donde están los platos que aun lava – AHHHH! – el lavadero esta lleno de agua. Agua que se desborda a montones pues estaba puesto el tapón.

El chico sonríe, la extrañará tanto… esa hermosa sonrisa… esa ternura que la caracteriza cuando está con él…. Todo…

La chica cierra inmediatamente la llave de paso – Cielos!

-Deja ayudarte… - el chico se encamina hacia ella

-Cuidado con el piso…

-AY!

-…mojado.

Una pequeña pausa se hace presente para que ambos se observaran.

Una risita se oye de la muchacha quien se arrodilla en su lugar.

El joven la mira, sonríe divertido, finalmente ambos comienzan a reír a carcajadas sin importarles que lo mojado del piso tiña de un color más oscuro sus ropas.

Pasan un par de segundos en el que ninguno para de reír, incluso cuando ya ambos están parados y comienzan a ordenar.

De pronto, una mirada de sorpresa se dirige hacia Ryoga

-Ryoga…

La chica mira toda el agua que esta a su alrededor, también mira que tanto su ropa como la de Ryoga están humedecidas, no empapadas, pero si humedecidas

-Que pasa? – pregunta el joven preocupado

Sin decir palabra, la chica toma una de las tazas que permanecían en el lavadero inundado llevando en ella una pequeña porción de agua

-Pero que…?

El un giro rápido de muñeca, la muchacha vacía su contenido en el rostro de Ryoga

-Ukyo! Pero que te pasa!

La chica se lleva sus manos a su boca – Ryoga… estas…

Ryoga la mira desconcertado

-P-chan… no has cambiado…

Al terminar esa frase, el muchacho se mira a si mismo, sus manos siguen siendo manos, sus pies continúan siendo pies – No… no puedo creerlo…

El chico toma otra taza de las que estaban en el lavadero y comienza a echarse una y otra vez agua fría en su cuerpo… nada

-No… no me transformo

Ryoga mira a Ukyo – No me transformo! - la cara de felicidad no puede ser disimulada por ninguno de los dos, en un acto casi involuntario ambos chicos se tiran a los brazos del otro.

-Mi cuerpo ya no cambia! – la presiona con tanta alegría – Por fin!

La chica se separa un poco para quedar mirándolo aun abrazados – Que crees que haya sido?

-No lo se… no me había dado cuenta… no he tocado agua fría desde…

-Desde cuando?

-Desde que me atacaron ese lobos – el chico comienza a ordenar las imágenes que anteriormente no pudo – Cuando huía… me atacaron y... ahí fue cuando me hirieron mucho…

-Pero que sucedió?

-Un fuente de agua… caí en un lago… tenía una cascada y… - Ryoga lleva una de sus manos a su cabeza… - no logro recordar más… sólo que finalmente me encontraba aquí vendado.

-Bueno… pero ya no importa… estas curado! – la chica vuelve a abrazarlo, estrechándolo con gran fuerza – me siento muy feliz por ti!

Finalmente se aleja para volver a mirarlo – No hay una explicación… pero…

La joven calla al mirar fijamente los ojos del muchacho… cuando lo vuelve a mirar se da cuenta que no está sonriendo, si no que abunda en él una mirada fija en ella, llena de ternura.

Al percatarse de esto, el corazón de la chica vuelve a agitarse, baja la mirada para evitar la del chico

-Lo… siento…

La chica vuelve a mirarlo, pero él ya había volteado la mirada y comenzaba a alejarse de ella

Nuevamente las palabras en la garganta de la chica se amontonan de tal manera que ninguna puede salir por su boca. Baja la mirada para intentar ordenarlas. Luego vuelve a subirla, sólo para ver la figura de chico que se va alejando lentamente

-No… no te vayas… - finalmente sale por su boca en forma de un susurro casi inaudible, pero ya fue demasiado tarde, el chico ya se encontraba lejos como para poder oírla.

-No quiero… - Repite para si misma bajando nuevamente la mirada y cargando una de sus manos en su pecho – No quiero que te vayas…- la presiona con más fuerza – No quiero…


Después del almuerzo, el chico se dispone a terminar de ordenar sus cosas

-Bien,… este…. Esto también – dice cada vez que mete algo a su bolso.

Entre sus pertenencias encuentra algo que le llama la atención, es una cajita que había olvidado que tenía, se queda mirándola en su mano para examinarla. La da vueltas un par de veces para observarla bien. La abre con lentitud para ver su contenido, pero se le resbala y cae al suelo junto con su contenido que resultó ser un papel rectangular.

-Qué es esto?... – levanta el papel dejando la cajita aún en el suelo, se trataba de una fotografía en la que sale abrazado junto con su amiga, su rostro se torna a uno lleno de ternura. La voltea para leer lo que sale escrito "Para que nunca olvides la amistad que nos une. Buen viaje". Vuelve a voltearla para observar a la muchacha que lo abraza "amistad…" repite mentalmente.

Luego de observarla y acariciar la zona del papel en donde está la muchacha, la vuelve a guardar en su cajita y la guarda en su bolso – Esto también… - comienza nuevamente a guardar sus cosas.

Mientras tanto en otro lugar de la casa, la chica ha estado en su habitación, está recostada de costado mientras abraza su almohada, no ha dejado de pensar en el muchacho.

"Que hago…" ya son incontables las veces que esa pequeña frase ha rondado por su mente "No se que hacer…" presiona con más fuerza la almohada contra su pecho.

Entre pensamientos y pensamientos, la chica lentamente comienza a cerrar sus ojos, algunas lágrimas se dejan caer hasta que finalmente se queda profundamente dormida.


Sin notar el tiempo que pasa, ni mucho menos cómo la tonalidad del cielo comienza a tornarse de un todo más anaranjado, la chica abre sus ojos asustada, sintió un suave toque en su mejilla y un susurro leve "Adiós Ukyo".

Pensó que se trataba de un sueño, algo adormilada mira por una ventana – Oh! No! – la chica se levanta rápidamente de la cama y sale por la puerta de la habitación – Está atardeciendo! – Corre por el pasillo y baja los escalones lo mas rápido que puede – RYOGAAAAAAAAA! – no esta muy segura de cuanto tiempo ha pasado desde que el chico se despidió con ese suave beso en su mejilla.

-RYOGAAAAAAAAAA! – continúa gritando mientras abre la puerta de entrada. El chico no esta… la desesperación aumenta en su pecho, mira por los alrededores, buscándolo, esperando que no se haya alejado mucho. Logra ver una sombra a lo lejos que se va alejando – RYOGA! – trata de correr hacia él, pero una voz la detiene.

-Aquí estoy… que te pasa?...

La chica voltea, el joven se encontraba ni más ni menos que adentro de la casa aún

-Pero… tu… no te habías despedido?...

-Claro… acabo de bajar

Una pequeña gota de sudor se hace presente en la nuca de la chica

-Saliste corriendo de tu habitación… pasaste por al lado mío gritando mi nombre…

El sonrojo se hace muy evidente en las mejillas de la chica

El muchacho la mira con algo de gracia, para él tampoco es muy común ver que la chica se sonroje muy a menudo.

La pobre de Ukyo no sabe que decir, seguramente por lo adormilada que estaba no notó la presencia del chico en el pasillo.

El joven se queda por par de segundos mirándola esperando una respuesta a que haya salido corriendo y especialmente el porque salía gritando abiertamente su nombre

-Y bien? - cuestiona el chico al ver que el silencio comienza a abundar y no hay señales de una respuesta – Que te pasa?

Ukyo lo mira, luego su mirada baja tratando de ocultar la vergüenza. ¿Cómo decirlo? es muy rara ésta situación, nunca se había sentido de esa manera, mucho menos con Ryoga.

-Ukyo?.. – llama el joven

La joven vuelve a mirarlo, esta vez en sus ojos se nota un brillo distinto – Ryoga… yo… - su nerviosismo aumenta al ver como el chico comienza a acercársele para quedar frente a ella – yo…

Vuelve a bajar la mirada, pero esta vez hace algo sorpresivo para el muchacho, se acerca rodeando la cintura su cintura y cargando su rostro en su firme pecho – No te vayas… - Lo aprieta con más fuerza – No quiero que te vayas Ryoga

El joven deja caer el bolso que tenía en su mano, más que nada por la sorpresiva reacción de la muchacha. Pero luego de oírla su mirada se relaja y le contesta el abrazo – Ukyo…

Se quedan por un par de agradables minutos abrazados

En un momento, Ukyo se aleja un poco para quedar mirándolo a los ojos. El joven se encarga de secar un par de lágrimas que se posaban en las mejillas de la chica – Como tu digas… - le dice por fin, haciendo que una tierna sonrisa se depositara en los labios de la muchacha para luego volver a posar su rostro en el pecho del muchacho.


La semana pasa bastante rápido, la comunicación entre los chicos ha vuelto a ser la de antes, Aún así, el chico ha de ocultar sus sentimientos reales, no quiere echar a perder nuevamente lo bien que se siente con la chica, se conforma con sólo ser un amigo con tal de estar cerca de ella.

Sin embargo, los sentimientos de Ryoga están lejos de ser rechazados. Desde que sus labios se unieron a los de la chica por pequeños instantes, en ella ha crecido una gran duda. "¿Qué es lo que siento en realidad?"

Una noche, la joven Ukyo no puede dormir, piensa tantas cosas, imagina otras, recuerda otras tantas que entre pensamiento y pensamiento no le da tiempo para quedarse dormida.

Se levanta con lentitud, a pesar de estar algo cansada no puede invocar el sueño, por lo que termina por rendirse.

La casa esta muy silenciosa, solo se logra escuchar el viento de afuera y uno que otro auto que pasa rara vez por la calle. La joven pasa por los pasillos y se dirige a la cocina, se sirve un vaso de agua y mientras la bebe vuelve a su habitación.

En la ida a la cocina no había notado que la puerta de la habitación donde duerme Ryoga se encontraba entreabierta. Con ese típico impulso de curiosidad presente en todo ser humano se asoma sigilosamente.

El chico se encuentra recostado, tapado hasta la cintura y dejando que sus fuertes brazos y torso de dejen ver alumbrados por la luminosidad tenue de la luna.

Sin dar crédito a sus acciones, la chica entra en la habitación dejando el vaso en un pequeño mueble cercano a la cama.

Se sienta a un costado del chico esperando que él no despierte por los leves movimientos que hace en la cama.

-Ryoga…- susurra.

Se ve muy apuesto mientras duerme, ésta de costado en dirección hacia ella. Con un ligero toque en la mejilla la chica comienza a acariciar tiernamente la firme piel del chico.

Siente cómo su corazón late con más fuerza cada vez que se le acerca, asunto que se vio claramente aumentado después de que el chico la beso.

En un momento, el chico voltea quedando recostado en su espalda, acomodando una de sus manos en su pecho y otra recargada en la almohada. Tal reacción hace que la chica se asuste un poco al pensar que había despertado, pero al cabo de un par de minutos nota que en realidad sigue profundamente dormido.

Un suspiro de alivio se escapa por los labios de la chica que luego voltea a ver al muchacho. Casi sin pensarlo vuelve a posar una de sus manos en su rostro para acariciarlo.

"Es muy apuesto" Piensa mientras sigue con la mirada el camino que recorre su mano.

Mira el pecho del chico, sus músculos se encuentran muy bien formados. Hace pasar su mano repetidamente por ese firme pecho. Pasan un par de minutos en los cuales ella acaricia también el vientre del muchacho.

Drásticamente la chica se asombra al ver que su mano es detenida por la del chico que reposaba muy cercana donde ella acariciaba.

-Que haces?... – se deja oír un susurro

Automáticamente la joven se sonroja "que diablos estoy haciendo?" mira el rostro del chico y nota que sus ojos están fijamente mirándolos. Tan concentrada estaba en acariciar ese firme cuerpo que no notó en que momento él había despertado.

Aleja rápidamente su mano pero no se levanta de su lugar

-Lo…lo siento – dice avergonzada

Hay un silencio algo incómodo, MUY incómodo, por un par de segundos que parecen incluso horas

El chico se sienta en la cama para quedar a la misma altura que la chica.

-Hubiera dejado que continuaras… - confiesa el chico, haciendo que una mirada sorprendida por parte de Ukyo le sea dirigida – Pero hay reacciones que no puedo evitar haciéndome el dormido

-Haciéndote el dormido…? – La chica se sorprende aun más – Desde cuando que estas fingiendo?

-No podía dormir… me estaba quedando dormido cuando te sentaste aquí.

La chica no puede evitar la vergüenza que siente, y se ve reflejado en su rostro que a pesar de la oscuridad presente, aún se nota su rubor gracias a la luminosidad que ofrece la luna.

La chica voltea dándole la espalda al muchacho, sin atinar a levantarse e irse cómo suele hacerlo cuando algo le molesta.

-Por qué…?

-No lo se… - se adelanta a responder la chica adivinando cómo continuaba la pregunta.

Un nuevo silencio

-Yo… sólo te vi recostado y… no se… no se como explicarlo…. – la chica vuelve a voltear la mirada dirigiendo sus ojos a los marrones del chico – No puedo evitar sentirme confundida ahora cuando estoy contigo… - finalmente, una de las tantas frases que quería liberar ha salido por sus labios

El chico voltea la mirada hacia otro lugar… - Ya veo… lo que pasó la otra vez…

-No fue ese beso Ryoga… - confiesa la chica haciendo que el muchacho vuelva a mirarla - desde que llegaste que me he sentido así…

Un nuevo silencio, esta vez es Ryoga quien se queda mirándola fijamente y con asombro.

Se quedan un momento mirándose el uno al otro. El chico realmente no sabe como reaccionar. Sólo atina a mantenerse en silencio mirándola, esperando a cómo reaccionará ella.

Para su sorpresa, la chica se acomoda de manera de quedar mirándolo más fijamente y frente a frente. Se sube a la cama y con sus piernas dobladas hacia un costado y recargando su peso en una de sus manos.

-Hace mucho que quería decir cómo me sentía… me siento más aliviada – confiesa nuevamente. Ryoga sólo la observa.

Sin decir palabra, una de las manos de la chica se dirige hacia el rostro del muchacho. Cosa que hace que se vuelva muy nervioso.

-Ryoga…

El chico solo se limita a mirarla

-Quiero…

El joven presta su total atención mientras Ukyo aleja su mano de su rostro para pensar bien en lo que va a salir por sus labios.

-Quiero que me beses otra vez…


FIC SIN TERMINAR


PD: Quisiera agradecer por los mensajes . Espero que les guste este nuevo capitulo.

Quisiera advertir que el proximo capitulo probablemente tenga escenas Lemon. Para quienes no les agraden, lo siento por haberles echado a perder el fic XS. Para quienes si, pues sigan disfrutando ;o)