¿Amistad?
-Quiero que me beses otra vez…- dice sin dejar de mirar los ojos marrones del muchacho.
Claramente el chico no deja disimulada su sorpresa, se queda viéndola fijamente sin saber que hacer.
Pasan un par de segundos en que hay un notorio silencio
Ukyo baja la mirada arrepintiéndose de lo que le acaba de pedir al muchacho. Quizás ya era demasiado tarde como para pedirle que lo hiciese nuevamente.
-Lo siento - dice sin subir nuevamente la cabeza, se siente muy avergonzada
Nuevamente un silencio, esta vez más incómodo que el anterior
El muchacho aun no logra descifrar bien lo que Ukyo acaba de pedirle. "¿Escuche bien?" no deja de preguntarse. Le encantaría que la chica pudiese repetirlo para darle credibilidad a lo que el escuchó, pero ella parece no querer hacerlo nuevamente.
-Lo siento… - La chica rompe el silencio - no debí… yo… - Siente cómo una de las manos del muchacho toma delicadamente su rostro, lo cual le hace callar para mirarlo, no por mucho tiempo, pues el chico se apresura a sellar los tersos labios de la muchacha con los de él.
Esta vez es muy distinto, apenas los labios de ambos se unieron, Ukyo no duda en corresponderle.
Un tierno y tímido beso en un principio, pero luego comienza lentamente a intensificarse.
Esta vez es Ryoga el que se aleja para mirarla. Sin dejar de acariciar el rostro de la chica, sus ojos tienen un brillo muy distinto, uno que el jamás había visto antes dirigido hacia él.
Vuelve a cerrarlos para besarla nuevamente. Por fin, luego de tanto esperar supo que ella siente exactamente lo mismo que él.
El nuevo beso que ha nacido comienza a intensificarse lentamente, ninguno de los dos nota como ese beso hace que sus cuerpos comiencen a acalorarse.
Ukyo se acomoda de tal forma de quedar algo recostada sobre el muchacho, sin dejar de besarlo comienza a acariciar el firme vientre sin restricciones.
El cuerpo del chico comienza a reaccionar haciendose más notorio por un pequeño bulto que empieza a notarse en la parte baja del muchacho.
Ryoga la aleja, le avergüenza que la chica lo viera de esa manera por lo que se sienta rápidamente cubriendo el bulto que se había formado en su entrepierna.
-Que pasa? – la chica se sienta a su lado
-No…. Nada… - dice notando que el bulto se niega a desaparecer y su sonrojo aumenta considerablemente
Ukyo baja la mirada para ver qué es lo que su compañero esta ocultando, al descubrirlo sonríe dejando salir una pequeña risa
-¡¡No te burles!! – dice poniéndose más rojo que antes.
La chica lo mira, le encanta saber que puede causar ese tipo de reacciones en el muchacho, se le acerca para comenzar a besarlo nuevamente, pero el chico corre la cara – Creo que seria mejor que vayas a dormir.
El sonrojo del muchacho ya es bastante notorio, a pesar de la seriedad con que salieron las ultimas palabras.
Sin decir nada, la chica comienza a besar el cuello del muchacho mientras lleva una de sus manos al vientre de éste.
-Ukyo…¿pero que…? – el asombro del chico aumenta al notar que la mano que esta en su vientre baja lentamente – Que hac…? – un pequeño quejido se escapa por su boca cuando la chica comienza a acariciar el bulto en su entrepierna – Ukyo… - no puede decir más, la chica se encarga de eso sellando los labios del muchacho con los propios.
El joven trata de alejarse nuevamente, pero la chica lo recuesta en la cama quedando ella cargada en él mientras continúa.
Ryoga se encuentra muy tenso, no tiende a relajarse ante el asombro que tiene, sus ojos permanecen abiertos viendo a la chica frente a él que comienza a embriagarlo con sus labios. Pero la carne es débil, luego de un par de segundos de que la chica lo estimula termina por ceder y corresponderle.
El joven comienza a sentir cómo las caricias de la chica hacen efecto todo su cuerpo, algunos escalofríos lo recorren de cabeza a pies, seguido por un corto gemido que no detiene el beso.
Ukyo se separa mirándolo a los ojos, sin detener en ningún momento lo que hace, disfruta viendo como los estímulos que le hace al chico comienzan a reflejarse en su rostro. Mantiene la boca entreabierta mientras un par de gemidos que el chico intentaba contener se escapan por su boca. Sonríe.
El joven no aguanta más, desde que los gemidos y su respiración se vuelven más seguidos sumados a su vez, al latido frenético de su corazón, esta a punto de terminar, pero detiene la mano de Ukyo y se sienta para evitar el suceso.
La joven se queda mirándolo. Observando detenidamente como el cuerpo del joven se mueve por la agitada respiración.
Un par de segundos le son suficientes al chico para relajarse un poco, pero solo un poco, pues la excitación no ha cesado en lo más mínimo y se ve reflejado perfectamente en su miembro erecto que es encerrado por el short que usa para dormir.
El joven voltea a mirar a Ukyo, aun esta sorprendido por lo que su "mejor amiga" acaba de hacerle, pero no le importa, no puede negar que le agradó… y mucho
-¿Te molestó? – la pregunta de la chica se ve respondida por un suave beso que le proporciona el muchacho.
Sin separarse el chico se encarga de recostarla junto consigo. Es su turno, quiere ver a la chica tal cual cómo ella lo acaba de ver a él.
Sin dejar de besarla y controlándose para ser lo suficientemente delicado con tal bella flor, comienza a recorrer las curvas de la muchacha. Lentamente toca los pechos de la chica, le sorprende un poco que los pezones se encontrasen algo erectos, al parecer la excitación que la chica vio ha hecho que su cuerpo también reaccionase. Lentamente se deshace de la parte superior del pijama para ver a sus anchas tales hermosos senos.
Las caricias continúan mientras un nuevo beso nace apasionadamente. Su boca se deleita con el sabor de la suya, sus manos con la suavidad de su piel, sus oídos con la respiración que comienza a aumentar de frecuencia a causa de sus caricias, su nariz con el suave aroma que desprende tal hermoso cuerpo y finalmente, al separarse un momento para mirarla, sus ojos de deleitan viendo la perfecta figura que ahora se muestra ante él. Cinco sentidos embriagándose a cada momento haciendo que el deseo reemplace el lugar de la mente y razón.
Sus manos juguetean un momento, paseando a su vez por los pechos de la chica, su plano vientre y finalmente se cuela a través de las prendas que aun queda para explorar la intimidad de la muchacha.
Sin dejar de ver esos hermosos ojos observa las reacciones que causa cada caricia hecha a ese punto de placer presente en todo cuerpo femenino.
Apenas un suave toque en un pequeño botón, es suficiente para que el cuerpo de la chica reaccionara temblando ligeramente. Comienza a acariciar aquel sitio que permitió tal reacción, con movimientos suaves pero continuos.
La chica lo mira a los ojos, trata de evitar los pequeños quejidos que salen ligeramente por su boca, pero le resulta casi imposible. Sin dejar de mirar al muchacho a los ojos, permite que él la observe. Se siente algo avergonzada, pero no lo suficiente para detenerlo, incluso, al descubrir que el joven hace ciertas pausas en sus caricias casi no controla las ansias para que él continúe.
No pasa mucho tiempo en el momento en que las escasas ropas que los cubren se vuelven una verdadera molestia, por lo que sin darse cuenta, dejan de ser un obstáculo.
Se recuestan lado a lado sin dejar que sus labios se separen y sin intención alguna en sus mentes por detenerse.
El tacto que hay entre la piel desnuda de ambos es algo maravilloso, por lo que las caricias se hacen presente en abundancia.
Hay un momento en el que se detienen para mirase, saben que las caricias ya no son suficientes, que los apasionados besos no les dejarán satisfechos. Saben perfectamente que es lo que sigue…
Sin pronunciar palabra, Ryoga se acomoda mientras acaricia las piernas de la chica, buscando en su mirada algo que lo detenga, una negación con la cabeza, algún gesto que le haga desistir… pero nada.
La chica comienza a separa sus piernas lentamente mientras que el joven se recuesta sobre ella.
El miembro ya erecto se encuentra con la intimidad de la chica, ambos tiemblan… nerviosos, en parte temerosos de lo que esta ocurriendo pero ya ninguno puede detenerse.
El chico duda en entrar en el cuerpo de su amante. Por lo que ella, con un movimiento de cadera, se encarga de omitir rápidamente tal incertidumbre.
Mientras el miembro entra lentamente por la cavidad, las miradas de los muchachos no varían, apenas parpadean para no perder el mínimo gesto del otro.
Finalmente se concreta, el miembro del muchacho esta completamente dentro de su amada.
Nota un gesto de dolor en la chica, por lo que queda petrificado. Se da cuenta que le ha entregado lo más valioso que puede entregar una mujer a un hombre. Después de él puede que venga más de alguien a exigirla… pero antes de él…. Nadie… es el primero que se encuentra con la pura belleza e intimidad de la joven.
-Lo siento…. Te lastim… - la chica sella sus labios con los propios, no quiere que ninguno de ellos hable… no es necesario. A pesar del dolor que sintió, no se compara con el deseo de que esto continúe. Se acomoda para que el miembro del chico salga y vuelva a entrar en su intimidad. Dejando en claro qué es lo que quiere.
Sin perder el ritmo, Ryoga se dispone entrar y salir del cuerpo de Ukyo reiteradas veces. Poniendo máxima atención al rostro de la chica. Apenas un ligero gesto de desagrado planea detenerse.
La chica pronto se acomoda al vaivén del muchacho, agradeciendo que el chico resista su impulso de penetrarla con más fuerza y rapidez. Pero comienza a llegar a un punto en que ese suave movimiento no llega a satisfacerle. Se sorprende a ella misma cuando posa sus manos en la espalda del chico y trata de guiarlo para que aumente su velocidad.
El joven queda algo extrañado, pero obedece la petición.
Ambos sienten cómo sus cuerpos comienzan a humedecerse por el sudor, que a su vez hace que la piel de ambos brille en la oscuridad de la noche y hace que levemente resbalen el uno del otro.
Los gemidos ya se han hecho presente hace un buen rato. La chica trata de opacar los suyos, pero es inútil. Ambos se miran fijamente, ver el rostro ruborizado del otro, sentir y ver como su respiración entrecortada por gemidos sale por sus bocas. Les resulta hermoso. Deseando que ese momento no termine jamás.
Pero de pronto - D…De…Detente…. – Pide Ukyo
El chico la mira sorprendido, pensaba que lo estaba haciendo bien, pero sin decir nada la obedece. Resistiéndose a toda petición de su cuerpo por continuar. Se aleja de la joven sacando su sexo del interior de la chica.
-Lo… si…siento… no quise… - La joven se sienta a su lado y lo recuesta boca arriba. Haciendo que una expresión de sorpresa se apoderara de su rostro.
-Q… que… hac …es…?
Sin permitirle al muchacho terminar la pregunta. Ukyo se posa sobre el cuerpo de muchacho para besarlo. Comienza a separar sus piernas y nuevamente encamina el sexo erecto al suyo. Esta vez la penetración fue casi instantánea, seguida rápidamente por los movimientos de subida y bajada por parte de la chica.
Ryoga nota inmediatamente que el nuevo movimiento que ahora hace su amada es mucho más rápido que los que él hacía, principalmente para evitar herirla de alguna forma, al igual que de mayor intensidad y fuerza.
La joven se separa de los labios del chico para mirarlo a los ojos.
-E…Estas bien? – pregunta el muchacho apenas sus ojos se fusionan con los de ella.
La joven asiente con la cabeza. Lo mira con una expresión de ternura. Sus ojos brillantes donde hay tanta alegría que desborda un poco en forma de lágrimas y una amplia sonrisa.
El joven se preocupa un poco por los pequeños hilos de agua que se dejan caer por su mejilla. Se disponía a detenerse. Pero la joven sobre él lo abraza y aumenta aun más el ritmo de las embestidas.
-T…Te a…mo….- La joven rodea el cuello del muchacho y lo abraza con más fuerza – Ryoga… Te amo….
El joven abre los ojos por la sorpresa. Abraza a su amada de la misma manera – Ukyo… - Un nuevo gemido no le deja continuar, su cuerpo comienza a experimentar impulsos eléctricos que no lo dejan concentrarse en nada más.
La chica lo presiona con más fuerza contra ella, mientras aumenta la intensidad de las embestidas. El joven no resiste mas, comienza a profundizarlas ayudando a su amada en el vaivén tomándola por las caderas.
Un beso apasionado silencia levemente los gemidos que rápidamente comienzan a convertirse en gritos.
Llegan a un punto en que ninguno de los dos puede resistirlo. Dejan de besarse para mirarse fijamente a los ojos. El verse ambos en ese vaivén, ambos gimiendo ya sin controlarse les resulta fantástico.
Ukyo arquea su espalda drásticamente, lanzando un fuerte gemido, al momento en que un fuerte orgasmo recorre completamente su cuerpo, no pudo resistirlo más. El joven por su parte se aferra al cuerpo de la chica dejando su cabeza sumergida entre los senos. Casi al mismo tiempo, el joven lanza un fuerte gemido liberando lo que estaba conteniendo.
La joven siente en su interior como los fluidos del muchacho entran en ella. Lo ve temblar en su regazo. Al momento se miran, aun temblando ambos, y sellan sus bocas mutuamente en un apasionado beso.
Ukyo recuesta al chico mientras lo besa, para luego separar sus cuerpos y recostarse junto a él.
Se separan aun con la respiración agitada, pero con una amplia sonrisa.
El chico cierra los ojos por un momento, lanzando una pequeña risita.
La joven se extraña – ¿Qué pasa? – algo asustada, quizás algo hizo mal
Ryoga la mira sonriendo – Creo que te oí mal…
La chica levanta una ceja
-Te oí que dijiste que solo querías que te besara…
La chica sonríe y sella los labios del joven con los propios – Tonto…
Apenas se separan el chico se queda mirándola a los ojos por unos segundos de delicioso silencio
-También te amo Ukyo
Al oír esas palabras los ojos de la chica brillan como nunca. Pensar que todo este tiempo lo tuvo a su lado como un simple amigo. Sin saber que en realidad era el amor que jamás espero encontrar. Siempre lo tuvo, pero nunca lo vio.
Nuevamente sus labios se sellan mutuamente esta vez e un tierno y delicado beso.
La joven se acomoda es el regazo de Ryoga, rindiéndose ante el cansancio de tal experiencia. El joven pasa uno de sus fuertes brazos alrededor de ella y comienza a rendirse también.
Finalmente ambos se quedan dormidos, esperando que lo que acaba de suceder no sea un sueño del cual ninguno quiere despertar.
FIC FINALIZADO (por fin)
