Después de tantas locuras y delirios mentales acumulados no se nos ocurre nada ingenioso que decir. Así que simplemente, ¡disfrutad!


UN DÍA CUALQUIERA DE ALICE

Parte 3

Pandora Killer & Pandora Lover

Después de un hermoso conjunto de Dior y tres interminables horas de Literatura y Álgebra, Alice se dirige danzando hacia el Porche 911 turbo. Justo en el momento en el que Jasper asoma la cabeza por el aparcamiento, Alice pisa el acelerador haciendo rechinar los neumáticos de su amado coche amarillo (todavía no ha olvidado el desplante que le ha hecho hace unas horas a sus hombreras, ¡pero si son estupendas!).

Llega a casa después de una corta travesía a velocidades prohibidas por la ley y se encuentra a la pequeña Nessie correteando por la casa huyendo entre carcajadas de Emmett y Bella y Edward observando a su hermano con severidad.

- ¡Yo quiero ser como tío Emmett! ¡Quiero cazar osos!

Bella mira interrogante a Emmett.

- ¿Qué disparates le has metido en la cabeza?

- ¿Yo? ¿Por qué he tenido que ser yo? – pregunta Emmett inocente - ¿Qué pasa con el perro?

- Si habla de osos sólo puedes ser tú – coincide Alice.

- Al, lo único que vas a conseguir así es que me pasee por la casa desnudo – bromea.

Mejor desnudo que con esos cutres calzoncillos, piensa indignada.

- Dispara, Emmett – dice Edward.

- ¿Qué culpa tengo yo de que a Nessie le gusten los osos?

Rosalie se sienta en el sofá donde segundos antes ha estado Jacob, su olor le revuelve el estómago.

- Puaj, huele a perro mojado – se queja.

- Ey, Barbie – le dice el aludido -. ¿Sabes cómo mataría una rubia a un pez?

- ¿Ahogándolo? – adivina Rosalie, completamente cansada de los chistes del licántropo.

Jake piensa durante unos segundos, esa maldita rubia se los sabe todos. Prueba con su arma letal:

- Y ¿sabes cómo se puede mantener entretenida a una rubia?

Reina en silencio. Nadie se lo sabe. Edward ríe por lo bajo al oír la respuesta en la mente de Jacob. Emmett aguarda expectante.

- Dándole un papel que ponga en los dos lados: "dame la vuelta" – finaliza Jake.

Los Cullen ríen como locos, todos menos Rosalie, que mira con desprecio al chucho. Dirige una mirada asesina a su novio y éste aguanta la risa hasta que no puede más y se tira por el suelo.

- ¡Qué bueno! – exclama aguantándose la tripa por el dolor que le da la risa.

- ¿Sabes cuántos chistes hay de rubias, chucho? - dice entonces Emmett.

- No.

Rose lo mira esperanzada, por fin Emmett se ha decidido a defenderla.

- Tres, los demás son historias verdaderas – concluye el vampiro.

Tanto Jacob como todos los integrantes de la sala comienzan a reír una vez más. Rosalie echa humo por las orejas, no duda ni un instante en perseguir a Emmett por toda la habitación mientras éste corre torpemente, ahogándose con la risa.

- ¡Te mato! – grita ella.

La voz de Rosalie se apaga cuando Alice irrumpe en su dormitorio. Sin perder tiempo, coloca las recién compradas hombreras en su kilométrico armario y no duda ni un segundo en irrumpir en los demás dormitorios para dotar los armarios de su familia con la nueva tendencia de París (nueva tal vez no sería el término acertado, estaría mejor decir futura).

Tras su difícil tarea de introducirse en armarios ajenos (Bella obligó a Edward a colocar cascabeles en las prendas de ropa para que cuando Alice osara tocar alguna de ellas sonaran y Bella pudiera impedir que Alice metiera mano en su ropa. Los demás miembros de la familia no tardaron en seguir su ejemplo [menos Jasper, porque la mirada de Alice cuando lo pensó fue tal letal que el vampiro optó por una retirada a tiempo]), Alice baja a la cocina con intención de ayudar a Esme en su renovación de la nueva casa de Eddy y Bella en la que incorporarán una sala de juegos para Nessie (en la que Emmett también jugará, Alice lo sabe y no necesita sus visiones para ello).

- Esme puedo ayud… ¡Oh!

- ¿Qué pasa, Alice, cariño? – pregunta Esme preocupada.

- ¿Para qué es esa goma-espuma? – inquiere con los ojos fijos en el material, con ideas locas cruzándole la mente.

- Es para acolchar la sala de juegos de Nessie, siempre es más agradable sentarse en un suelo acolchado que en uno duro y frío…

- Mmmm… - murmura Alice ajena al discurso de su madre – Mañana te compro más goma-espuma, yo me quedo con esto.

Y sale corriendo con su tan preciado tesoro directa a su sala de costura, en la que diseña sus más extravagantes y siempre a la moda obras de arte. Las horas pasan mientras las tijeras entran en colisión con el material, su ritmo es frenético, casi compitiendo con Eduardo Manos-Tijeras.

- Oh, Eddy – murmura sin perder la vista de su tarea -. Ese sería un buen disfraz para Halloween…

Una vez realizada su dura labor, Alice se dispone a entrar por segunda vez en veinticuatro horas en los armarios contra-Alice de sus hermanos. Una visión la asalta en pleno introducción de hombreras improvisadas en una camiseta de Emmett, ve el dormitorio de Edward y Bella plagado de dibujos de osos en las paredes. Cuando vuelve en sí no puedo hacer más que sacudir la cabeza y gritar:

- ¡Esme! Creo que no ha sido una buena idea dejar a Emmett decorar la habitación de Eddy y Belly.

- ¿Por qué lo dices? – grita Esme desde la cocina.

- Pronto lo sabrás.

Santo Channel, exclama Alice en sus pensamientos, su hermano tiene una ligera obsesión con los osos…

- ¡Oh! ¡Rosalie tiene una camiseta con hombreras! – se distrae sacando la prenda del armario -. Será perra, no me había dicho nada… ¡Con lo importante que son las hombreras! ¡Qué sería de la vida sin hombreras!

Claro, porque la obsesión de Alice con las hombreras no es nada comparado con la de Emmett con los osos. Vamos, es que ni se le acerca (nótese el sarcasmo).

Comienza a remodelar las camisetas de Bella cuando escucha el grito desesperado de Bella.

- ¡EMMETT!

- Eso les pasa por confiar antes en mi maniquí andante que en mí (la ama y señora del diseño y la decoración) para renovar su casa – murmura Alice sin perder tiempo en ejercer su labor, Bella probablemente esté en casa y no quiere ni imaginar de lo que su reciente hermana es capaz si escucha el sonido de los cascabeles.

Camina hasta su dormitorio con la intención de perdonar a su amadísimo soldadito (porque todos sabemos que los soldados llevan uniformes con hombreras, pero luego es Emmett el que tiene una ligera obsesión…).

- Jazzy – llama danzante mientras gira el pomo de la puerta -. Vengo a perdonar tu insensatez… ¿Jazzy? ¿Soldadito mío, dónde estás?

Su rostro vuelve a mirar un punto indefinido de la pared de enfrente y en su mente se forma la imagen de Emmett mordiendo a un animador disfrazado de oso. Cuando vuelve en sí y mira por toda la habitación buscando a su compañero de eternas compras (tampoco es que le quede otro remedio).

- Jasper no sabes lo que he…

- Sangre, sangre – murmura sujetándose las piernas con los brazos mientras se balancea adelante y atrás -. Está aquí, lo sé… Está todo rojo…

- ¡Jazzy! – exclama Alice agachándose junto a él - ¿Qué haces encogido en una esquina?

Jasper clava sus ojos en ella y se relame los labios.

- Mi gotita de sangre… (sangre, sangre, sangre…) tu Dolce & Gabbana…

- Dior, querido, Dior. Siempre te explico la diferencia, ¡es tan obvio!

- …¿Es rojo? – continua Jasper observando el busto de su esposa – Rojo… Rojo sangre. Sangre… Mmm… Quiero sangre… Dame sangre…

- Jazzy, ¿has oído lo que te he dicho de Dior, querido?

- Sangre… ¡Dame sangre!

Y se lanza a sus brazos desesperado.

___

Cuando, después de una intensa sesión de sexo salvaje, Alice y Jasper bajan las escaleras para encontrarse con su familia, sus hermanos y padres los observan con ojos pícaros y divertidos.

- ¡Jasper, dilo! – imita Bella la voz de pito de Alice.

- ¡Prada! ¡Manolo Blahnik! ¡Jimy Choo! – grita Jacob fingiendo un orgasmo mientras se revuelca contra Bella entre carcajadas.

- ¡No pares, Jazzy! No pares de decirlo…

- ¡Dolce & Gabbana! ¡Dior! ¡Louis Vuiton!

La familia rompe a reír mientras Alice los observa con los ojos entrecerrados y Jasper transmite su vergüenza a todos.

- Os lo habréis pasado bien, ¿no? – pregunta Esme entre carcajadas.

- Por cierto – añade Carlisle -, ¿no se te ha olvidado contarnos algo?

- ¿Cómo qué, tito Carl? – pregunta Alice con inocencia.

- Algo como que Emmett trataría de comerse a la mascota de los Forks Bears, ¿quizás? – completa Edward.

- Oh, vaya – exclama la aludida -. Es que mi Jazzy me necesitaba.

- Necesitaba atención urgente – murmura Jacob por lo bajo.

De pronto Emmett irrumpe en la estancia de la mano de Rosalie y todos le dirigen una mirada de reproche.

- ¿Qué pasa? – pregunta el recién llegado - ¿Por qué me miráis todos así?

- ¿Se puede saber qué estabas haciendo en el partido de baseball de los Forks Bears? – pregunta Carlisle con tono serio.

- Yo…

- Emmett, ¡si no llega a ser porque se te ocurrió ponerte a bailar como si fuera algo más de la animación nos hubieran descubierto! – exclama Jasper, tratando de centrar la atención de la familia en su hermano en vez de en él y sus relaciones sexuales con Alice.

- Pero…

- ¿Puedes llegar a imaginar lo que hubiera pasado si eso llega a ocurrir? – inquiere Edward.

- Pero…

- ¡Pero nada! – estalla Carlisle – En media hora tienes cita con un terapeuta.

- ¿Un terapeuta? – pregunta Emmett - ¡Yo no estoy loco!

- Lo sabemos, cariño – dice Esme con dulzura -. Pero tienes que admitir que tienes una obsesión con los osos…

- Mmmm… osos – suspira Emmett.

Alice sacude la cabeza. Lo que ella decía, obsesionado. Oh, ¡Rosalie lleva una chaqueta con hombreras! Qué divino, por Manolo…

- ¿Ves a lo que nos referimos? – aporta Alice – Necesitas ayuda profesional Emmett, algún día nos delatarás por culpa de los malditos osos.

- Eh, ¡no te metas con los osos!

- Vamos, Emmett – dice Jasper –. Te llevaré hasta el terapeuta.

- Os odio a todos – responde éste clavando una mirada asesina en todos los integrantes de su familia mientras se aleja.


Como tampoco se nos ocurre mucho que decir ahora (tantas hombreras no pueden ser buenas), sólo haremos publicidad descarada de la historia de Emmett (Un día cualquiera de Emmett) publicado en la cuenta de Pandora Lover. Por si os apetece saber qué hacía Emmett en un partido de baseball y cómo le va en el terapeuta ;)

Sin más que añadir, nos despedimos desde aquí Pandora Killer y Pandora Lover. ¡Esperamos que os hayais reido! Y que, por cada sonrisa, recibamos un review a cambio (?) xD

(Alice irá a vuestros armarios y os pondrá hombreras si no lo hacéis, we swear)

PD. Todavía queda un capítulo más :)