Al día siguiente empezó nuestro entrenamiento en el bosque. Había puesto unas trampas de kunais para nosotras.

- Ya está listo – concluí - ¿Preparada?

- Miau (Ya sabes la respuesta) – me respondió.

Dicho eso, activé las trampas y de todas direcciones empezaron a salir kunais. Al principio fue fácil, Yami y yo los esquivabamos con bastante facilidad, pero la cosa se fue complicando cuando activé la 2º. Empezaron a salir muchos kunais y shurikens, entonces saqué un kunai y empecé a esquivarlos e interceptarlos. De repente un kunai se me clavó en el brazo, haciendome girar y ver una gran cantidad viniendo hacia nosotras. De la nada salió un chico y este hizo girar su chacra, parando todos los kunais y shurikens.

- ¡Neji! ¿Estás bien? – le preguntó una chica con dos moños.

- Si – le contestó, mientras se giraba para mirarme.

- Si esperas a que te dé las gracias puedes ir trayendo un taburete ¬¬ - le dije.

- Te ha salvado la vida y tú…

- No se lo e pedido – la corté – Y además, estaba entrenando, no me iba a pasar nada.

- ¿A eso lo llamas nada? – me preguntó la niña señalando el kunai clavado en mi brazo.

- Solo es un rasguño – le contesté, mientras me quitaba el kunai.

- Mitsuko, ¿verdad? – me preguntó Neji.

- Si, ¿y vosotros? – les pregunté, aun sabiendo la respuesta – Es que me dormí y no vi ningún combate.

- Hyuuga Neji – se presentó y señanlando a la chica dijo – y ella es TenTen.

- Encantada – mentí – Ahora si me disculpáis, tengo que entrenar.

Ellos estaban a punto de irse cuando les dije:

- Decidle a Rock Lee que se mejore

- Pero, ¿cómo lo sabes? ¿No estabas dor…? – dijo, descorcetado, mientras se giraba, pero ya no había nadie.

Cerca del río…

- Todavía soy muy débil – me decía – Si pudiera aprender la técnica que utilizó Neji… Me serviría de mucho.

- Miau (Si, Ese chico es más fuerte que tú, entonces, ¿cómo te vas a enfrentar a tu oponente? Porque los dos son fuertes…) – me respondió.

- Eso no me preocupa – la corté – Recuerda que no me quiero convertir en chunnin. Pero… Si soy más débil que ellos, ¿cómo me voy a enfrentar a él? Necesito información de sus técnicas, su nombre, su aspecto… (Menos mal que nos hemos dado cuenta de que nos vigilan, sino se hubieran enterado de quién soy) Bueno, Yami, vamos a entrenar. Primero haremos 1000 flexiones, después 1000 patadas y puñetazos a esos troncos, y por último nadaremos contra corriente.

- Miau (¡¿No te has pasado un poco?!) – me dijo asustada.

- Anda no te quejes – le contesté - ¡Empecemos!

Dicho eso, empezamos a hacer flexiones. Tardamos cerca de 1 hora, para entonces pensé que ya se habían ido pero me equivoqué. Allí estaban, eran 2 personas: una era más alta que otra, las dos tenían el pelo puntiagudo o al menos eso parecia. No me gustaba que me vigilasen, así que comenzamos a dar patadas y puñetazos, y tardamos otra hora. Pero aún seguían ahí…

- Mierda… - murmuré – Todavía no se van… y encima estoy demasiado cansada como para nadar… por no hablar de que tengo heridas en las manos y en las piernas… Puedo aguantar la respiración, así aumentará mi resistencia…

- Miau (Buena idea, yo también) – me dijo.

Nos acercamos al río y sumergimos la cabeza. Ya llevábamos un buen rato, unos 5 minutos, y entonces sentí que alguien me cogía del cuello y me arrastraba fuera del agua. Tenía el pelo plateado y puntiagudo, y tenía un ojo tapado por la bandana. El otro había cogido a Yami y tenía los ojos y el pelo azabache.

- Parece que Konoha está empeñada en cargarse mi entrenamiento ¬¬ - les reproché.

- Ya me lo contó Neji y me parece que tú estás empeñada en suicidarte – me contestó el peliplateado.

- A diferencia de vosotros, tenemos mucha resistencia – les conté – se podría decir que tenemos 7 vidas.

- Si, claro ¬¬ - murmuró el joven – tú eres mi próxima oponente, ¿no?

- Vaya, ¿ya estás dando por echo que vas a ganar a Gaara? – le pregunté – Admiro mucho que mis oponentes tengan esa seguridad en si mismos pero a ti no, puesto que eres un Uchiha y, por tanto, eres orgulloso.

- ¿Y qué me vas a decir? ¿Qué no puedo vencerlo? – me preguntó.

- Él tiene una fuerza desconocida para ti – le contesté – Es imposible que lo derrotes con tu fuerza actual. Si sigues así no podrás derrotar a tu hermano ni en un millón de años. Admítelo, eres bueno en la teoría pero no en la práctica.

- Puede que ahora no pueda derrotarlo – me dijo, manteniendo la calma, aunque le costaba un poco – pero con un poco más de entrenamiento podré hacerlo.

- Con tu sensei no creo. No es que tenga nada contra ti, Kakashi – me apresuré a decir – pero no creo que puedas derrotarlo mientras te enseñe alguien que no es ni la mitad de bueno que él. Ni siquiera Orochimaru puede contra él.

Por instinto Sasuke se estremeció al escuchar el nombre de Orochimaru y acto seguido se tocó el cuello.

- Ni siquiera Kakashi puede derrotarlo… - se había quedado sin aliento.

- ¿Por qué dices que Sasuke no puede derrotar a Gaara? – preguntó a Kakashi cambiando de tema.

- Porque no es lo suficientemente fuerte como para derrotarlo – dije, simplemente – Es imposible que en un mes puedas conseguir la fuerza. Solo hay 2 personas en los combates que pueda derrotarlo.

- Como suponía tú eres una, ¿no? – me contestó con una sonrisa burlona.

- Exacto, yo puedo – le respondí – Y el otro es quien menos te lo esperas. No quiero decirtelo porque entonces te enfadarias.

- ¡Dímelo ya! – exigió Sasuke, perdiendo la calma.

- ¿Quién va a ser? Es obvio que Uzumaki Naruto – respondí con una sonrisa de triunfo al ver su reacción.

- ¡¿Estás de coña?! – dijo Sasuke, enfadado - ¡Naruto no es mejor que yo!

- Ahora puede que tengas razón – le dije tranquilamente – pero su sensei es muy fuerte, más que Kakashi. Y en este mes se volverá más fuerte.

- Solo le dije a Naruto que Ebisu es más fuerte que yo para que le dejase ser su sensei – explicó Kakashi.

- ¿Quién te ha dicho que el sensei es Ebisu? – la cara de Kakashi y Sasuke era de un desconcierto total – su sensei es ni más ni menos que uno de los sanins legendarios: Jiraiya.

- ¿Sanin? ¿Qué es eso? – preguntó un confundido Sasuke.

- ¿Es que no os han enseñado nada en la escuela? Los sanin solo son tres y ellos tienen una fuerza increíble. Si se enfrentaran Itachi y Jiraiya no sabría decirte quien ganaría – le expliqué – Y ellos son: Jiraiya, Tsunade y Orochimaru.

- ¡¿A Naruto lo está entrenando alguien con la misma fuerza que Orochimaru?! – Sasuke no se lo podría creer. Acto seguido miró con cara de reproche a Kakashi (como diciéndole: ¿Por qué no eres tan fuerte como los sanin? Maldito Naruto… ¿Por qué a mi…?) – Vamos Kakashi-sensei. Tenemos que entrenar.

Dicho eso se fueron, adentrándose en el bosque. Después de unos minutos ya no se escucharon sus pisadas y se produjo un gran silencio.

- Por fin se han ido… Ahora a entrenar – miré a Yami y esta me miraba como diciéndome ¡¿estás loca?! – Está bien, entrenaremos mañana.

Acto seguido monté la tienda y nos dormimos a los pocos minutos.

Al día siguiente…

Me desperté a las 9 de la mañana, miré a Yami y la vi dormida, asi que no quise despertarla. Salí de la tienda, me encaminé al río y la vi allí.

- Miau (Eres muy lenta, vamos a entrenar) – me dijo.

- Si

Dicho eso nos metimos en el río y empezamos a nadar contra corriente. Fue más difícil de lo que pensaba, ya que la corriente era más fuerte de lo que esperaba pero si queríamos desayunar teníamos que llegar casi al principio del río. Después de casi 1 hora nadando nos encontramos con muchos árboles frutales y algunas madrigueras.

- Yami, ¿Qué te parece si desayunamos frutas y almorzamos conejos? – le pregunté.

- Miau (¡Me has leído la mente!) – me contestó, mirandome y al ver mi expresión ausente, me preguntó – Miau (¿Estás bien? ¿En qué piensas?)

- He oído que esta muriendo mucha gente y toda esa gente tiene algo en común… - le conté – Una persona paga mucho si le traes a la persona que él te pide…

- Miau (¡¿Quieres decir que hay alguien que mata a todas esas personas para que esa persona le dé dinero?!) – me preguntó, sin poder creerlo.

- Lo has resumido muy bien – le sonreí – También he oído que algunos sacerdotes tienen precio por su cabeza…

- Miau (… Y quieres que vayamos a visitar el templo porque crees que esa persona te llevará al que va a matar a tu hermana) – completó.

- Perfecto, como siempre… - le dije, mostrando una sonrisa, ya que sentía que cada vez estaba más cerca de mi objetivo.

Terminamos de hablar y comenzamos a recoger frutas y a cazar conejos. Terminamos de coger todo y volvimos a nuestra tienda.