Capitulo 4: el templo
Estaba plácidamente dormida cuando me despertaron los rayos del sol que anunciaban el nuevo día. Ya había amanecido así que, por tanto, entrenaríamos un poco y por la tarde iríamos al templo. Eso si no nos encontramos con otro ninja de Konoha…
- Tendremos que desayunar fruta, otra vez… - suspiré y miré a Yami, me miraba fijamente – Está bien… desayunaremos pescado.
Dicho eso me dirigí al río y empezamos a pescar con las manos. La verdad es que, pensandolo bien, era un buen entrenamiento, supongo…
- Supongo que con 5 cada una ya está, ¿no? – le pregunté, mientras iba a hacer un fuego.
- Miau (¡Si!) – me contestó, muy contenta.
- Ya está listo… ¡que aproveche! – le dije.
- Miau (Igualmente) – me contestó.
Cuando terminamos de desayunar empezamos con el entrenamiento. Lo primero que hicimos fue dar golpes al tronco hasta que tuvimos las manos y las piernas manchadas de sangre. Después comenzamos a nadar contra corriente y al final, lo más difícil…
- Tengo que conseguirlo… No puedo fallar ahora… - me decía mientras colocaba las trampas – No he llegado hasta aquí para nada… No he entrenado tanto para nada… Debo conseguirlo…
Al terminar de colocarlos nos pusimos al principio y activé la primera trampa. La 1º fue fácil, como siempre y en la 2º saqué un kunai como la otra vez y logré esquivar el kunai que se me clavó. Después me giré y continué interceptando y esquivando hasta que unos 11 kunais y shurikens se me clavaran por la espalda. Por suerte solo quedaba 1 trampa, la cual la pasé con mucha facilidad.
- Maldita sea, al menos esta vez lo hice mejor – me dije y al ver a Yami me quedé impresionada - ¡¿Cómo que tu no tienes ningún rasguño?!
- Miau (¡No es mi culpa que sea tan baja!) – se quejó.
- Así que no te llega… que suerte – le di la espalda y me senté en una roca – Ayúdame a quitarme estos kunais y shurikens.
Cuando
terminamos de quitarlos y de vendarme, nos dirigimos al templo. Algo
me decía que iba a descubrir muchas cosas interesantes. El templo
era más grande de lo que pensaba, era blanco con tonalidades azules
y parecía más una mansión que otra cosa, y tenía un jardín.
A
lo lejos, en un balcón, se encontraba un sacerdote contemplando el
bello jardín. Yami y yo nos acercamos para preguntarle:
- Perdón por molestarle pero, ¿puedo hacerte una pregunta? – le pedí y él me contestó con una sonrisa.
- Por fin has llegado, Kohaku-sama te está esperando – me contestó mientras me señalaba una puerta – Entra, él te está esperando. Te dará todas las respuestas.
Por fin sabría quién es el asesino. Ya no aguantaba las ganas de saber su nombre y su localización, así que me encaminé sin demora al interior del templo junto con Yami. Nunca imaginé que hubiera tantos pasillos en un solo templo. Creía que me iba a perder y no tardé en encontarme con un sacerdote bastante mayor que estaba tomando un té tranquilamente sentado sobre un cojín en el suelo. Me hizo una seña para que tomara asiento. Supuse que él sería ese tal Kohaku.
- Te estaba esperando – me dijo.
- Ya me lo han dicho pero, ¿cómo sabías que yo iba a venir? – le pregunté.
- Los Dioses me lo dijeron pero no me dijeron lo que querías – se apresuró a decir – Así que… ¿qué se te ofrece?
No entendía nada de Dioses y, si por mi fuera, sería atea pero mi clan siempre a adorado a Shinigami-sama y a Nekomata-sama, supongo que de allí nuestro apellido.
- Hace tiempo tuve una visión – comencé – en el que un hombre asesinaba a mi hermana. He venido aquí porque pensé que averiguaría su nombre y así podría darle caza.
- Ya veo… Pero siento decirte que si no me das más información no podré averiguarlo – me confesó.
- Si, lo siento por haberte hecho perder el tiempo – le contesté mientras me levantaba y me dirigía a la puerta.
- Detente – me ordenó – Ya te dije que los Dioses me dijeron que venías así que supongo que tengo que ayudarte. Por favor, siéntate y cuéntame todo lo que sabes.
- Vale – me senté frente a él – Verá, he oído que está muriendo mucha gente por culpa de dos cazarecompensas y pensé que o bien, uno de ellos es el asesino o tiene relación con él.
- Si, tienes razón – me confirmó – He oído que uno de ellos es el que manda, y según me han contado casi siempre está matando a sus compañeros. Tal vez el asesino sea uno de sus próximos compañeros.
- Eso espero… - la verdad es que estaba perdiendo un poco las esperanzas - ¿Sabes algo más?
- Tendría que hablar con los Dioses. Algo me dice que has venido aquí para librarnos de esos cazarecompensas – me confesó - ¿Por qué no te quedas a dormir? Tal vez aquí tengas otro sueño que nos dé más información. Ya que aquí residen algunos Dioses…
- Gracias Kohaku-sama – le agradecí y la verdad es que tenía razón en una cosa: sólo he tenido visiones cuando había algún Dios cerca o al menos cuando estaba cerca de Shinigami-sama y Nekomata-sama.
Un sacerdote nos acompañó a nuestra habitación. Era espaciosa y bonita, supongo que cualquier habitación me parecerá perfecta ya que sólo estaba en una cuando estaba en mi casa y en el hotel de Konoha, en otras palabras casi nunca. Me alegré de que Kohaku nos dejara quedarnos ya que al poco empezó a llover y no quería coger un resfriado. La verdad es que me sentía como "en casa" ya que no hacían ruido y no salían casi para nada de sus habitaciones, no se escuchaba nada, sólo la lluvia…
Me acosté, cerré los ojos y me quedé dormida al poco tiempo. Cuando desperté estaba en un sitio totalmente diferente. Estaba en algún lugar pero a la vez no estaba en ninguna parte, estaba todo negro y no veía nada. De repente me manché de sangre de un conocido, la de mi hermana, la cual estaba frente a mi, a unos 7 metros de rodillas y llena de heridas y sangre. A su lado estaba el asesino pero yo no podía quitar los ojos de mi hermana, sus ojos me decían que estaba sufriendo mucho.
- Mira al asesino… - me dijo una voz conocida. Era Kohaku, me estaba ayudando, pero no se le veía por ninguna parte.
Le hice caso y miré al asesino. Sólo podía hacer eso, mirar, ya que, como todos los sueños, no podía moverme. Aunque mi vista fuera muy aguda estaba demasiado oscuro, lo único que pude ver antes de ser engullida por la oscuridad eran esos ojos violetas intensos y esa sonrisa de superioridad y maliciosa que se dibujaba en su rostro.
Me desperté con el corazón latiendo con fuerza y sudando. Intenté tranquilizarme y al poco alguien llamó a la puerta.
- Kohaku-sama te está esperando – me informó.
Así que, Yami y yo nos bañamos (ella a regañadientes) y fuimos a su encuentro. Cuando entré en la habitación estaba en el mismo sitio y en la misma posición, cualquiera diría que hubiera estado allí toda la noche.
- Siéntate – me invitó y cuando ya lo hice, empezó a decir – Como ya sabrás he estado en tu sueño y también he hablado con los Dioses. Tengo más información y noticias para ti. Lo primero es que no he descubierto nada del asesino pero si del cazarecompensas, se llama Kakuzu y está en una organización llamada Akatsuki. Aparte de él también está Uchiha Itachi y otros criminales de rango "S". Tal vez el asesino sea uno de ellos. ¿Pudistes ver algo?
- Si. Tenía los ojos violetas… - le contesté – Eso es todo lo que se. Gracias por ayudarme… Por cierto, ¿cuáles son las noticias?
- Oh, claro. Como se que no tienes sensei, los Dioses quieren que te entrene – me contó y yo no podía creer lo que estaba oyendo. ¿Acaso sabía luchar? – No se luchar pero ellos quieren hacerte una prueba. Si la superáis, serás mucho más fuerte, tú y tu gata…
- ¿Y si no la supero? – pregunté aunque creo que ya sabía la respuesta y una parte de mi no queria saberla.
- Entonces… morirás – contestó – Los Dioses me han dicho que alguien fuerte, capaz de controlar los 8 elementos llegaría para salvarnos o destruirnos. Esa persona debería ser capaz de superar la prueba de los 8 elementos sin casi ninguna dificultad. Y pensamos que tú serías esa persona pero si no te encuentras con confianza no pasa nada.
- No creo que sea esa persona, yo solo puedo controlar 3 elementos: agua, aire y hielo. Pero… - dije, sonriendo – Sé que puedo pasar el desafío. Esta chupado, aunque… ¿Cuáles son los 8 elementos? Que yo sepa sólo hay 4…
- Esos son los principales, es cierto – me contó – Pero, en realidad hay muchos, más que 8. Para los templos, los más importantes son 8: fuego, agua, aire, tierra, hielo, electro, sacro (luz) y gravedad (oscuridad). Entonces… ¿Lo harás? Si quieres hacerlo tendrás que empezar cuanto antes porque se tarda más o menos 1 mes y, según tengo entendido, tienes que estar en los combates para hacerte chunnin.
- Si, es importante para mi estar allí – contesté.
- Lo sé…
- (Si, claro… ¬¬)
- Sé que quieres estar allí porque aparecerá Akatsuki o ¿me equivoco? – me preguntó y al ver mi reacción, adivinando lo que pensaba, respondió – Me lo dijeron los Dioses, te da igual convertirte en chunnin. Sólo quieres salvar a tu hermana pero ten cuidado, si eres "Ella" mantente en el buen camino o no podrás salvar a tus seres queridos, es más, serás tú quien los destruirás.
En cierta parte quería ser esa persona porque era muy fuerte pero por otra parte no quería… De sólo pensar que podría matar a mi hermana, me dolía mucho. Pero eso es imposible, ¿ cómo voy a matarla? Matarla sería como matarme a mi… ¿Qué habrá querido decir?... Antes pensaba que el asesino sería Uchiha Itachi o su compañero Kisame, pero al ver esos ojos… De sólo pensar en ellos me entran escalofríos… Tengo que pasar esa prueba…
- No sé si soy yo pero una cosa tengo clara… - dije poniéndome de pie - ¡Pasaré esa prueba aunque sea lo último que haga!
