Capítulo 6: Fuego, Aire, Tierra, Electro.

La sala era un volcán con una plataforma encima. A un lado de las plataformas había un cubo grande. Sin perder más tiempo subimos las escaleras y nos paramos en seco al ver lo que era realmente la plataforma. Había un gran dibujo de un fénix, pero le faltaban piezas así que supuse que las "piezas" estarían en el cubo. Todo esto parecería demasiado fácil si no fuera porque la plataforma y las piezas estaban al rojo vivo.

- Genial… - dije adentrándome en la plataforma. Cuando mis pies lo tocaron empecé a correr pero mi expresión cambió de dolor a terror al comprobar que el suelo se caía así que volví donde Yami - ¿Pero qué coño…?

- Si vas corriendo se caerá el suelo y morirás en la lava. Lo que tienes que hacer es ir despacio e ir colocando las rocas en su sitio – me contó otra vez la voz de Kohaku - ¡Pero cuidado! Si se te cae la roca, esta se romperá. Si eso ocurre sólo tendrás dos oportunidades más.

- Gracias por la información, pero ¿cómo voy a hacerlo si se ha caído la plataforma? – para mi sorpresa al fijar mi mirada en la plataforma, vi que estaba igual que antes de que yo me situara encima de él.

- Se me olvidó decirte que se vuelve a poner al poco – me contó, aunque un poco tarde – Sé que es difícil pero confío en ti, sé que tú eres esa persona porque una persona normal ya habría muerto con ese catarro.

- (Tiene razón pero para nosotras es como un simple resfriado…) Es pan comido ^^ - me dije, y Kohaku se fue otra vez.

A continuación me situé encima de la plataforma y, lo más despacio que pude, me encaminé al cubo. Quería terminar cuanto antes esta prueba ya que, por mucho que sepa controlar los 8 elementos, no soportaba el calor. Tal y como había yo pensado era más fácil decirlo que hacerlo, puesto que era casi imposible no echar a correr.
Cuando por fin llegué al cubo y cogí la primera pieza (en total eran 5) surgió otro problema: ¡Era casi imposible saber donde se coloca! Menos mal que sólo había 5 posibles opciones. Y, como siempre digo, a la 3º va la vencida. Ahora sólo me quedan 4… Fui a por la 2º pieza y esta vez fue más fácil ya que era la única esquina. Sólo me quedan 3…

- (Tengo que hacer un descanso sino me voy a asar) – pensé pero algo o mejor dicho alguien interrumpió mis pensamientos.

- Si te sales de la plataforma las piezas volveran al cubo y tendrás que empezar de nuevo – me informó Kohaku.

- (Mierda) – maldecí y, resignandome, caminé hacia el cubo lo más lento que podían mis pies.

Cuando llegué cogí la 3º pieza y, desgraciadamente, quemaba más que las demás. Estaba a punto de colocarla cuando me tropecé y la pieza se rompió. Nunca antes había sentido tanto dolor, tenía quemaduras graves en los brazos y en las piernas pero este dolor no era nada comparado con lo que sentiría mi hermana sino hago estas pruebas. Con estos pensamientos en mente me levanté lo más despacio que pude y me dirigí al cubo. Tal y como había dicho Kohaku había aparecido la misma pieza, la cogí y la coloqué en su sitio. Sólo quedan 2… Sentí una gran agonía y un dolor terrible pero me lo aguantaba. Queda 1… El dolor iba en aumento. Se terminó…
De lo siguiente que pasó sólo me acuerdo de que de la plataforma salió disparada la llave y que después la plataforma cayó y por último, oscuridad…

- Hmp – empecé a abrir los ojos y vi a Yami encima mia.

- Por fin despiertas. Estamos en la prueba de aire – me anunció y sonriendo dijo - ¡Superastes la del fuego!

- ¿Cuánto he dormido? – pregunté, mientras me ponía de pie.

- 2 días, creía que no lo ibamos a contar – me informó, una tanto preocupada.

- ¡¿2 días?! ¡Eso quiere decir que ya llevamos 1 semana! – me dije – Y contando que estuvimos otra semana entrenando… Ya van 2 semanas. Hemos tardado 1 en hacer 3 pruebas, así que otras 3 para otra semana. Ya van 6 pruebas y 3 semanas. Tenemos 1 para hacer las 2 últimas. Supongo que nos dará tiempo…

- Supongo…

- Arigato, Yami…

- ¿Eh?

- Fuiste tu quien me salvó, ¿no? – le pregunté, con una sonrisa de oreja a oreja.

- Hai, no ha sido nada. Sólo lo hice porque si tu morías yo moría – me respondió haciendose la dura - ¡Ah, si! Toma, aquí está el papel.

- "Obtendrás la llave si llegas arriba y la coges. Sólo tienes 3 días, ya que, pasado este tiempo, la puerta se cerrará" – leí y acto seguido miré hacia arriba. Allí estaba - ¿Cómo puedo llegar hasta allí?

- Volando – respondió Yami, me miró y ambas sonreimos. Estábamos pensando en "esa" técnica, en mi técnica. Sin perder más tiempo dije – ¡Fuuton: Tsubasa no jutsu!

Como siempre, de mi espalda salieron 2 alas de chacra, salté y volé hacia la llave. ¿Por qué daba 3 días? Pronto lo descubrí. Nada es tan fácil como parece, ya que de la nada empezó un viento huracanado. El viento me empujaba hacia el suelo, el problema estaba en que me situaba a bastante altura… Por un instante perdí el control y casi me estampo contra el suelo. Lo intenté con todas mis fuerzas pero al poco me caí, en ese momento me acordé de mis casi resientes heridas en los brazos y piernas.

- ¿Y ahora qué? – me desesperé ya que esta no era como las demás pruebas. En esta había un tiempo límite.

- No lo sé. Tal vez necesites más chacra para llegar más rápido – me aconsejó.

- Ojalá sea eso pero es que tengo poco chacra…

- ¡Eres la Diosa de los 8 elementos! ¡Puedes hacerlo! – me animó, aunque no me tragaba eso de ser una Diosa.

- Sólo puedo controlar los 8 elementos, no ha dicho nada de que sea una Diosa – le contesté – Pero lo intentaré.

Dicho eso, empecé a volar pero no sin esfuerzo. El viento me empujaba otra vez para atrás pero también para los lados. Esto era una locura… Intenté canalizar más chacra en las alas y funcionó. Como de un propulsor se tratara fui más rápido, alcé la mano para coger la llave pero algo no iba bien. De repente, como si me hubiera quedado sin energía empecé a caer y me choqué contra el suelo, otra vez oscuridad…
Me desperté pero ya no estaba en la sala del aire si no en otra totalmente oscura. Rapidamente descubrí que se trataba de mi visión, me giré y allí estaban. Mi hermana se encontraba de rodillas y a su lado el asesino con esa sonrisa maliciosa y esos ojos violetas intensos. Sólo de verlos me recorría un escalofrío por todo el cuerpo, entonces vi el rostro de mi hermana. Estaba sufriendo mucho, más que yo. Ahora recordaba por qué estaba haciendo todo esto, por ella… Ya me estaba cubriendo la oscuridad, como siempre, pero antes de sucumbir vi algo más del asesino, llevaba una guadaña y una capa negra con nubes rojas…

- Al fin. ¡Deprisa, ya sólo queda 1 día antes de que la puerta se cierre! – me contó y sin perder más tiempo hice otra vez el jutsu y empecé a volar.

Tan sólo con acordarme de mi hermana me llenaba de una gran cantidad de chacra y volaba sin problemas. Cogí la llave y con horror vi que se estaba cerrando la puerta, así que me dejé llevar por la fuerza del viento y caí hacia Yami. Justo a tiempo giré antes de estrellarme, cogí a Yami y volé lo más rápido que pude hacia la puerta y pasamos por los pelos. Abrimos la puerta y vimosque ponía en la puerta: "Prueba de tierra".
Efectivamente, delante de nosotras había un gran bosque. Cogí el papel y lo leí: "Con el chacra que os queda debéis ir de árbol en árbol y encontrar la llave. Hagaís lo que hagáis ni se os ocurra tocar el suelo, sino será lo último que hagáis".

- ¿Qué no toquemos el suelo? – dije un poco sorprendida y sin entender el por qué – Tal vez… seguro que hay arenas movedizas.

- Lo más seguro, bueno vamos a acabar con esta prueba cuanto antes – cuando termino de decir eso a ambas nos sonó el estómago.

- ¡Estoy cansada y tengo hambre! – grité, desesperada.

- Ya sabes que no hay marcha atrás, desgraciadamente – me espetó Yami – Asi que vamos a hacerlo rápido.

- Hai

Pese a que tenía poco chacra, lo acumulé en mis pies y empezamos a saltar de árbol en árbol, buscando mientras algún indicio de la llave. La sala era bastante grande, por no decir inmensa, así que nos costaba bastante encontrar algún rastro. Nos habíamos separado para buscarlo, así nos sería más fácil. Yami saltaba sin ninguna dificultad pero yo tenía poco chacra y, por tanto, tenía que descansar bastante después de unos minutos buscando. Se me dificultaba mucho buscar por cada rincón ya que estaba más pendiente de acumular suficiente chacra para no caerme que en buscarlo pero estaba demasiado agotada, la vista se me nublaba cada vez más y ya me había tropezado y casi caído al suelo 2 o 3 veces. Paré a descansar otra vez e hice un enorme esfuerzo por no ceder al sueño que ahora me estaba consumiendo, no podía darme el lujo de dormir, tenía que terminar estas pruebas cuanto antes. Así que, con un esfuerzo sobrehumano y temblando, me puse en pie y continué con la búsqueda. Levanté la vista y vi a Yami mirándome con expresión preocupada pero al ver que me levantaba siguió con su búsqueda y continué con la mía. Habían pasado lo que para mí parecian horas, vi a Yami que estaba muy lejos de dónde yo estaba ya que no podía seguir su ritmo aunque quisiese. Yami estaba buscando entre las hojas de un árbol y de repente empezó a saltar de alegría, lo había encontrado…

- ¡Por fin! ¡La encontré! ¡Y lo hice yo sola! – gritaba pegando brincos y cuidando de no caerse.

- Me alegro – dije, mostrándole una sonrisa como sólo se la mostraba a mi hermana. Y eso era extraño en mí, porque aunque fuera mi compañera inseparable no nos llevabamos muy bien. Pero en verdad me alegré por ella, ya que había encontrado la llave sin mí – (Ya era hora de que hiciera algo pero no he podido descansar, me siento tan débil, tan desprotegida… no me gusta esta sensación)

- Tomala, ya estoy cansada como para abrir la puerta – dijo mientras me lo daba con la boca y se ponía encima de mi hombro - ¡Con su permiso!

- Claro ^^ (¡Me cago en todo lo que se menea! Estoy agotada porque no he dormido en días y ella hace esto y ya está cansada. ¡Y encima se pone encima de mí! ¡Como si no pesara! Ni siquiera puedo aguantar mi propio peso T.T) – pensé, resignandome y depositando la llave en la cerradura y dando paso a la próxima prueba. – Ojalá no sea difícil, ya no doy más…

Delante de mí se hallaba una sala totalmente oscura, más oscura que la noche, no se podía ver nada… Pensé que sería la de gravedad u oscuridad pero me dí cuenta de mi error al ver una fugaz luz y al poco escuchar un estruendoso sonido. Definitivamente era la prueba del rayo pero no sabía que tenía que hacer y no podía ver la nota porque estaba totalmente oscuro. Se me ocurrió que podía usar el poco chacra que me quedaba para iluminar el papel que yacía en mi mano. Lo hice y leí: "Esta prueba durará exactamente 3 días y 3 noches, en ese tiempo tienes que hacer lo posible para que no te alcancé ningún rayo, ya que si no lo haces morirás".

- ¡Pero yo quería dormir! – me quejé. Esto era algo imposible en mi estado actual ya que había utilizado el poco chacra en ver la nota - ¿Cómo voy a aguantar tanto tiempo sin que me dé un rayo? Estoy acostumbrada a los rayos ya que en mi país es común que aya tormenta pero no conozco ninguna técnica…

De repente, como si fuera uno de esos rayos fugaces, me vino a la imagen de ese chico Hyuuga haciendo delante de mí esa técnica para rechazar los shurikens y kunais que se dirigian a mí. Esa era la única técnica que conocía pero no tenía chacra…

- Todo está perdido… - me dije pero me acordé de mi hermana, de su expresión llena de dolor y terror, y de esos ojos que podían hacer estremecer al mismo demonio – No puedo tener el lujo de rendirme ahora. Tengo que ser fuerte, debo hacer esta prueba y así volverme más fuerte…

Con este pensamiento en mente y con la mirada atónita de Yami me puse en pie y me puse en posición para realizar la técnica. Cerré los ojos y me concentré en los oídos, sentí que Yami se bajaba de mi cabeza y se quedaba a mi lado. Sabía cuando y dónde iban a caer los rayos, eso es esencial si quieres sobrevivir en mi país, ya que si te descuidas puedes acabar electrocutado. Sentí un cosquilleo recorrerme toda la espalda, ese era la señal. Con un movimiento de pies y cadera empecé a hacer giros de 360º mientras hacía girar mi chacra, interceptando el rayo.

- ¡Lo hice! – me alegré, aunque un poco perpleja ya que no sabía de dónde me había sacado esa cantidad de chacra.

- No te alegres tanto que todavía quedan 3 días – me recordó Yami, la cuál estaba igual o más sorprendida que yo.

- Tienes razón

Y sacando fuerzas de no se sabe donde, nos pusimos alerta y, con la técnica Hyuuga, empecé a interceptar todos los rayos que se nos venían encima. Pasó un día y me sentía muy cansada, no podía ni soportar mi propio peso pero aún así seguía con mi trabajo. Pasó otro día, me sentía mareada y vomitaba constantemente un líquido que no sabía de donde salía pero seguía interceptando rayos. Último día, yacía en el suelo insconciente y sentía una mirada que se cernia sobre mí, era Yami que no podía hacer otra cosa que mirar. Por suerte no había caído un rayo cerca pero esa suerte se me terminó al sentir ese cosquilleo recorrerme la espalda pero no tenía fuerzas para levantarme. Abrí los ojos y vi a cámara lenta como el rayo se aproximaba a nosotras e instintivamente cerré los ojos. Una ira inundó mi ser pero no era yo, ¿por qué iba a estar enfadada? Tal vez por decepcionar a mi hermana, a Yami, a toda mi familia… Abrí los ojos un poco hasta acostumbrarme a la oscuridad. ¿Estaba muerta? No… Con un poco de esfuerzo me puse en pie y vi a Yami que me miraba muy sorprendida.

- ¿Cómo has hecho eso? – me preguntaba con asombro y temor, algo anormal en ella.

- ¿El qué? – pregunté sin entender nada, no me acordaba, lo único que sabía es que tenía dolor de cabeza.

- No te hagas la tonta. Al menos podias tener la decencia de decirmelo ya que ahora te e visto. ¡No me has dicho que podías hacer ese jutsu tan poderoso! – me reprochaba y al ver mi cara de confundida me contó – Estabas en el suelo inconsciente y cuando nos iba a caer un rayo te levantaste como si nada y creaste un árbol gigante el cuál atrajo al rayo. Después de eso te desmayaste otra vez, pero en ese momento estabas rara, tus ojos…

No se me iba a olvidar tan fácil esa expresión de terror que yacía en el rostro de Yami, era igual que el de mi hermana. Estaba confundida, por un lado me dicen que soy una megami (diosa) y ahora me dice Yami que echo un técnica que ni siquiera he aprendido. Nada más salir de aquí se lo preguntaría a Kohaku y olvidando esto me atreví a preguntar:

- ¿Qué pasó con mis ojos? – Yami se estremeció.

- Te cambiaron de color, eran tan fríos como el hielo en pleno invierno y a la vez estaban tristes. Al verlos sentí que era insignificante en comparación contigo y que, si quisieras, podías aplastarme como a un insecto – me contó mientras no paraba de templar.

- ¿Pero que me está pasando? – me autocuestioné, mirandome las manos y jurandome que lo descubriría cueste lo que cueste.

- Ya se lo preguntarás luego a ese viejo pero ahora vamos a continuar que sólo nos quedan 2 pruebas – dijo, intentando sonreir.

- Hai

Sin tiempo que perder caminamos en dirección a la puerta iluminada, la cual estaba completamente abierta y mostrándonos lo que en su interior había. Como no, era otra sala pero esta era distintas a las demás, en ella se encontraban dos bifurcaciones con un gran cartel en medio: "En la última prueba os encontráis, en esta deberéis elegir. Deberéis escuchar vuestro corazón si no será vuestra perdición, no escuchéis a la razón porque os puede jugar malas pasadas. E aquí vuestra decisión, izquierda o derecha. Da igual cuál escojáis, lo único que importa es si es lo que verdad deseáis". Y encima de las bifurcaciones había otros dos carteles: "Luz" y "Oscuridad".