Y vamos por la cuarta patita.
Capítulo basado en los dôjinshis de EX Rumia.
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Amuleto
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En sus alrededores, cuerpos destrozados de humanos, irreconocibles. Nadie sabría si eran uno, dos, o quizá más.
En el cielo, no había luna. Solo estrellas. Y alguna que otra nube.
En el suelo… mucha sangre. Pasto y roca manchados de ésta.
Así también, había sangre en sus ropas. Sangre en su blusa blanca, sangre en su falda negra. Sangre en su cara, en su lindo pelo claro.
Pero en su interior…
Qué había en su interior?
En su mente vagaba este pensamiento. Rumia, al momento de nacer, sabía que esa no era su forma real. Tenía entendido que ella misma – su verdadero yo – era mucho más fuerte. Más maduro, más sabio.
Pero no podía asegurarlo.
Le habían dicho que era mejor que no supiera.
Y cada vez que tocaba el amuleto que la resguardaba, se le quemaba la blanca manita.
Lo hizo.
Nada fue distinto. Al tocar su roja cinta en su pelo, su mano se quemó.
Y allí fue en donde miró a su alrededor.
Vio a los humanos que con tanto gusto había masticado.
Hasta hace un rato los había visto comer juntos. Disfrutando una merienda de carne de conejo. Riendo, charlando.
"Los humanos la tienen fácil".
Y se echó a reír.
