Rurouni Kenshin es propiedad de Nobuhiro Watsuki, Shueisha y sus respectivos colaboradores. Esta historia sólo pretende entusiasmar a fans o futuros fans para la dicha serie, sin ningún ánimo de lucro.
Por y para fans
Datos de interés
"…" Lo que dice un personaje
Texto en cursiva Lo que piensa un personaje
---------- Cambio de escena
Vocabulario japonés
Sumimasen: disculpe
Busu: algo así como 'fea', nombre que Yahiko usa normalmente con Kaoru
Tanuki: tejón, mote para Kaoru
Okasan/Kaachan: madre/mam
Otousan: padre
Chiisana: pequeño
Daijoubu ka?: ¿Estás bien?
Demo: pero…
Muchas gracias a Mikomi Shinomori, Kari Ishikawa (sí sis, Sou-chan está de camino XD), HADA (respondiendo a tu pregunta sobre si pondré Aoshi-Misao, pues no estoy segura, este es un KK fic, y aunque quisiera poner un poco de MA, su relación seguiría siendo leeeenta; en cuanto a cómo haré para que Kenshin luche contra Kaoru, pues... ya lo verás P), Haku-chan (tranqui, los haré sufrir, palabra XD – PD: Ya sé que no eres Hasky, eres Hakky P), JKRanIV (de momento llevo hasta el inicio del cap8, has acertado bien pensando que tenía más que los que había subido XD), Miki, Serenity, Hitokiri Battousai26, Kaoru Himura, Justary-san, Naoko LK, ella-shin, Ralfa, Dark Tomoe y Yuna Aoki.
¡Gracias a todos por haber dejado review! Aquí tenéis el 5º capítulo
Entre la flor y el sauce
Capítulo 5 – El camino se divide
Escrito por CiNtUrO-cHaN
Era negra noche, y la ciudad de Yokohama resplandecía por si sola gracias a las numerosas farolas que había instaladas, una gran novedad por aquel entonces, juntamente con los albergues, restaurantes y centros llenos de gente, los cuales hacían que el atractivo de la ciudad nocturna no fuese menor que diurna.
Megumi andaba con paso firme y cabeza alta, intentando evadir cualquier calle poco frecuentada, y sobretodo ignorando las miradas que algunos hombres le lanzaban. Yahiko andaba a su lado, mirando a lado y lado, dispuesto a protegerla seriamente si alguien se atrevía a atacarles. Pero por suerte no hubo ningún incidente, y ambos llegaron al puerto sin mucho esfuerzo.
"Aquí es" dijo Megumi, plantándose delante de un pequeño edificio situado al lado del puerto, donde ponía con un letrero algo sucio y haraposo 'Sucursal de navegación'. "Espero que esa cabeza de pollo no haya montado ningún lío, para variar…" suspiró la médico, abriendo la puerta seguida de Yahiko "Buenas no…"
"¡¡KITSUNE!! ¡Ya era hora!" exclamó Sanosuke, alzándose del suelo visiblemente alterado. El encargado parecía haber desistido ya de hacerle entrar en una buena conducta.
"¿Qué sucede?" preguntó Yahiko, extrañado.
"¿Qué sucede? ¡¡Qué sucede!! Kami-sama, ¡mirad esto!" exclamó, señalando un montón de papeles que había en la mesa del pálido encargado.
"Para ya de gritar, acabarás haciendo que este buen hombre llame a la policía, si no lo ha hecho ya" le reprendió Megumi. Sanosuke no respondió y la siguió hasta la mesa "A ver…" dijo ella, suspirando y cogiendo los papeles "¿Has visto a Tanuki-chan en alguna lista de transborde o algo que merezca la pena?"
Sanosuke frunció el ceño, y con el dedo índice, le señaló hacia un punto del papel "Ya lo creo"
Yahiko también lo miró "¡Aquí pone el nombre y apellido de Kaoru! ¡Genial! ¡La hemos encontrado!"
"Zarpó hacia Osaka ayer por la mañana…" dijo Megumi para sí, leyendo "Me parece perfecto, pero no tenías que haber montado todo este numerito…"
"Oh, pero es que no ha terminado" dijo él lúgubremente. Con el mismo dedo, señaló hacia otro punto. Los ojos de Megumi y Yahiko se agrandaron "Van el mismo barco, y no creo que sea casualidad…"
"¡Seijuro Hiko!" exclamó Yahiko "¡¿El maestro de Kenshin?! ¡¿Qué hace en esta lista?!"
"Nada, le apetecía ver su nombre impreso en estos papeles, si te parece…" Sanosuke le propinó un golpe en la cabeza, haciendo que al pobre chico le creciera un tremendo chichón "¡Es obvio que volverse a Kyoto!"
"Kami-sama…" fue lo único que salió de los carmines labios de Megumi "¿Significa esto que Kaoru-chan ha ido con ÉSE hombre?" dijo Megumi asustada, ya que aún no había tenido el gran 'honor' de conocerle en persona, pero sí que sabía, por boca de Yahiko y Kenshin que era un hombre algo… impetuoso con las mujeres.
Sanosuke se encogió de hombros "No tengo ni idea, pero de todas formas tenemos que ir inmediatamente hacia Kyoto. He comprado billetes (no me preguntéis de dónde saqué el dinero), zarpamos mañana a las ocho de la mañana. Hay que estar media hora antes para zarpar" dijo él en tono quedo.
Yahiko y Megumi asintieron "Volvamos al Kurobeko… Tengo que pensar en esto…" dijo Megumi, aún sin creérselo.
El pequeño discípulo frunció el ceño y se cruzó de brazos "Hay algo que no entiendo…"
Sanosuke se giró hacia él "¿Hm?"
Yahiko señaló hacia un lugar de recepción, donde salía la cabeza y, más atrás, los pies de dos oficiales de policía "¿Qué hacen esos señores ahí tirados?"
Sanosuke suspiró "¡No quisieron colaborar! Les dije que necesitaba esos informes, pero dijeron que eran confidenciales, así que tuve que cogerlos por mis propias manos"
Yahiko parpadeó, visiblemente pálido "Has… ¡¿Has APALIZADO a DOS policías?!"
"Preferiría llamarlo 'consecuencias de no haber ayudado'…"
"Kami-sama, ¡sólo traes problemas, estúpida cabeza de pollo! Salgamos de aquí antes de que vengan más y nos detengan…" se apresuró a decir Megumi, saliendo del edificio seguida por Sanosuke y Yahiko.
"¡Ah, ah, ah! ¡Uh…ah, ah!"
Inspiro. Respiro. Inspiro. Respiro.
"¡Un, dos, un, dos, un dos!"
Inspiro. Respiro. Inspiro.
Suelo.
"¡Aaaah…!"
Kaoru levantó la cabeza rápidamente, tosiendo un poco y quitándose la arena del camino de la cara, maldiciéndose a si misma por ser tan torpe. Rápidamente, recogió la bolsa que había caído un poco más hacia delante que ella y se levantó.
Mou, llevo… cinco o seis horas corriendo… Para Hiko-sensei seguramente sería muy poco para estar cansado pero… no puedo más…
Kaoru cerró los ojos con dolor. Cargó la bolsa a su espalda y siguió andando un poco más a paso firme y rápido. Tenía hambre y sueño, mucho sueño. Los segundos parecían minutos, los minutos, horas; cada fracción de tiempo parecía eterna. Aguanta, Kaoru... Tienes tu ideal. Ahora, ¡defiéndelo! Sigue andando, no pares de andar. Sigue y sigue, hasta llegar a Kyoto, a tu merecido descanso… ¡¡No te rindas ahora!!
Y así, auto-infundiéndose coraje y esperanza, muerta de cansancio, Kaoru iba dando un paso tras otro, y tras de ese otro uno más, tambaleante.
Muy bien, ya has descansado suficiente… Ahora, a reanudar la marcha.
De nuevo empezó a respirar profundamente una y otra vez, y finalmente empezó a correr de nuevo. No con rapidez, no con estilo, pero corría al ritmo frenético que sus cansadas piernas le permitían para no parar un instante. De vez en cuando se paraba a alguna fuente natural que había por el camino y bebía con fiereza, para instantes después reanudar su camino. Era una noche apacible, algo fría, pero no lo suficiente como para hacerla temblar.
No sabía muy bien dónde se encontraba. Por recomendación de un matrimonio que se había cruzado, no tenía más que seguir ese amplio camino y llegaría a Kyoto en un par de días. Claro que, obviamente, el matrimonio no tenía ni idea de que debía llegar en un día. El hecho de que fuese negra noche, además, dificultaba su reconocimiento. Si quería llegar antes del anochecer a la cabaña del maestro tenía que hacer la mitad del camino antes que saliera el sol, para ir bien de tiempo. Y como no tenía ni idea de en qué parte de éste se encontraba, lo único que podía hacer era correr y correr, sin descanso.
¿Qué deben estar haciendo todos? Ayer por la noche tuve un mal presentimiento… ¿Me habrán seguido el rastro? ¡Rayos! No soy una niña pequeña, así que no tienen por qué hacerse tanto cargo de mí… ¿Han olvidado que antes de que llegaran yo vivía sola? Bueno, estaba Kiheh, pero él sólo aparentaba cuidarme…
Sin poderlo evitar, le vino a la mente el primer momento que vio a Kenshin, aunque en aquel momento para ella no era nadie más que Hitokiri Battousai. Aunque, poco a poco, eso fue cambiando.
Kenshin…
"¿Hai, Kaoru-dono?"
Kaoru alzó la vista rápidamente, con su corazón al límite. Giró sobre si misma. Nadie. Nada. Sólo imaginaciones.
Kaoru no baka…
No era la primera vez e intuía que tampoco sería la última que vería a su rurouni como una alucinación, aunque eso, francamente, la hacía sentir bien. Sabía que desde algún lugar u otro, él la protegía.
¡Kaoru no baka! Kaoru alejó ese pensamiento de la cabeza. Precisamente estaba haciendo eso para evitar que él la sobreprotegiera. ¿Qué sentido tenía entonces sentirse a gusto con esa sobreprotección? Como siga así acabaré volviéndome loca…
Muy lejos de allí, Kenshin abrió los ojos abruptamente. Seguía descansando en ese tronco que hacía de cama, pero por un instante le había parecido oír una voz de lamento, de tristeza, harto conocida…
"¿Kaoru-dono?"
Se incorporó con avidez y miró de un lado a otro. Imaginaciones mías, otra vez…
Volvió a recostarse, inquieto. Dormiría unas horas más y, antes de que empezara a salir el sol, reanudaría la marcha. Así, para cuando el poderoso astro iluminara por completo esos lugares, ya habría llegado a su primera meta de camino, tras un solo día de viaje: Odawara.
Alguien llamó a la puerta, interrumpiendo el profundo sueño de la joven médico. La puerta corrediza se abrió después de su aprobación, y la figura de Kae emergió.
"Megumi-san, ya son las cinco" dijo ella, casi como un susurro.
Megumi respiró hondo y se levantó, aún con sueño "Gracias, Kae-san. Por favor, despierta también a Yahiko y a Sanosuke"
Kae asintió "Enseguida. Cuando quiera les serviremos el desayuno"
"Gracias"
Cuando Kae hubo salido de la pequeña habitación, Megumi se estiró y bostezó pesadamente. Se sentó delante del tocador y empezó a destrenzarse la trenza que se solía hacer para dormir, para luego peinar su abundante y resplandeciente cabellera. Luego, como era habitual en ella, se maquilló un poco, pintándose sus finos labios con su característico rojo carmín. "Bien, lista. Ahora a recogerlo todo" dijo para sí misma, girándose y observando el desorden.
"S-Sumimasen…" Kae abrió la puerta, sorprendiendo a Megumi.
"¿Nani?"
"Es que Sanosuke-san y Yahiko-kun… Verá, no hay forma de levantarles…"
Megumi forzó una sonrisa, pensando que esa era la primera vez que oía hablar a Sanosuke de modo respetuoso, pero no dijo nada. Con paso firme (y nada dormida) se plantó delante de la habitación de ambos y abrió la puerta corrediza con energía, seguida de Kae. Ciertamente, allí estaban ambos durmiendo y roncando a pierna suelta.
Primero despertaré a Yahiko, no quiero que sufra las consecuencias del grito que le haré ahora a esta cabeza de pollo…
Megumi empezó a balancear al joven aprendiz, y no sin esfuerzo logró que empezara a abrir los ojos.
"Vamos, Yahiko, a levantarse" dijo ella severamente.
"¿Uh? Tú no eres busu… ¿Megumi? ¿Y Kaoru? Y…" Yahiko parpadeó y miró a su alrededor "Vaya, creía que estaba al dojo…" dijo él, a juzgar de Megumi algo entristecido. Luego miró hacia Sanosuke frunciendo el ceño "Eh tú, levántate de una vez" dijo al tiempo que le daba un codazo a las costillas, aunque aparentemente sin ningún efecto.
"Déjame a m" Megumi le dio la espalda y se encaró al dormido Sanosuke, con una sonrisa malévola. Poco a poco fue acercando su cara a la suya, concretamente a su oreja.
"¡¡¿¿Q-Q-QUÉ DEMONIOS VAS A HACER, MEGUMI??!! ¡¡¡AUNQUE NO LO PAREZCA, SOY MUY SENSIBLE!!!" gritó Yahiko, rojo hasta la médula.
"Baka. Voy a gritarle a pleno pulmón a la altura de su oído" dijo ella, algo roja también por las insinuaciones del joven.
Megumi, rozando prácticamente con el luchador, cogió aire haciendo una risa diabólica. Yahiko se tapó las orejas, igual que Kae.
"…Sanosuke Sagara… ¡¡¡¡DESP-!!!! … ¡KYAH!"
"Mmmm…"
"S… ¡S-SUÉLTAME, CABEZA DE POLLO!"
De improvisto, algo había fallado, y el durmiente Sanosuke se había girado justo al momento exacto hacia la sorprendida mujer, estando cara a cara, a distancia de un par de centímetros; además, según Yahiko, Sanosuke debería estar soñando en su querido peluche de ir a dormir, porque estaba abrazando con fuerza a la más roja no poder Megumi, la cual intentaba desesperadamente salir de esa jaula, con su tez roja.
"Sea lo que sea, Sanosuke debe estar teniendo un bonito sueño" fue lo único que dijo Yahiko, de brazos cruzados.
"¡¡SUÉLTAME, MALDITO HENTAI DEPRAVADO!! ¡¡QUE ME SUELTES, TE DIGO!!" exclamaba Megumi con fiereza, con los ojos agrandados, intentando coger la máxima distancia entre ambos cuerpos, golpeándole y dándole patadas por allá donde pudiera, intentando despertarle.
"…Uahg…" finalmente, los ojos de Sanosuke empezaron a entreabrirse, hasta toparse con la fría mirada de Megumi. Sanosuke parpadeó "Megitsune, ¿puedes explicarme qué estás haciendo en mi cama y abrazada a mí? Hentai" replicó él, soltándole el agarre.
Por fin libre, Megumi dio un salto hacia atrás, mirando al pobre de Sanosuke a punto de explotar "Tú… t
"Así que, ¿qué hay para desayunar, Kae-san?" dijo Yahiko, con ambas manos en la nuca, saliendo de la habitación seguido por Kae, dejando atrás la habitación, donde empezaban a oírse gritos de dolor provinentes de Sanosuke.
"Por fin, creía que no llegaríamos a tiempo…"
"Ha sido culpa tuya. Si no te hubieras metido en mi cama sin avisar… ¡Qué susto me has dado!"
"¡CÁLLATE! Eres TÚ el que me ha abrazado. Yahiko y Kae-san son testigos"
"¿Y qué hacías TÚ en MI cama?"
"Te lo he dicho MIL veces: intentar DESPERTARTE"
"¿Sólo eso?"
"¡¡ARGH!! ¡¡ERES IMPOSIBLE!!"
"No sabía que fueses tan tímida, kitsune"
"¡DÍSELO, YAHIKO! ¡DILE QUE…!"
"¡Parad ya de discutir, los dos! ¡Parecéis críos!"
Sin embargo, ni de lejos pararon de discutir. Yahiko se pasó todo el día escuchando la misma historia, desde el preciso instante en que ambos habían bajado a desayunar al Nekobeko hasta ahora mismo, justo antes de embarcar hacia Osaka. Como Megumi estaba salida de sus casillas, ahora era Yahiko el que se encargaba de todo, era como un padre vigilando a sus dos hijos. Según los billetes, zarparían en menos de una hora y llegarían a Kyoto esa misma noche. Habían tenido suerte, puesto que el barco por el cual irían a Osaka era, en aquella época, 'el último grito', y a diferencia de los demás navíos, podía hacer la misma ruta en menos tiempo.
"En fin…" Yahiko se volteó, para volver a ver la misma adorable escena de Megumi roja, dándole golpes a Sanosuke a la cabeza, mientras éste, divertido, insinuaba groserías de Megumi. Suspiró hondo, volviéndose de cara al navío que les llevaría, dejándose embriagar por la brisa marina.
Será un viaje duro.
Es de día, ya es de día. Sólo faltan unas diez horas… Pero llegaré a tiempo, ¡lo lograré!
Kaoru seguía corriendo. Aunque al paso que iba, parecía que andaba con zancadas anchas más que si estuviese corriendo, de lo lenta que iba. Estaba empapada de su propio sudor, y aún no había probado ni un bocado de la comida que llevaba en su bolsa.
Su expresión era de total confianza en sí misma. En sus profundos ojos azules había una chispa de luz que hacía años que no brillaba, la chispa de auto-superación. Aunque fuese verdad que ellos no la habían tenido en cuenta y la habían menospreciado, todo ese tiempo desde que apareció Kenshin en su vida no había hecho nada para evitar que la trataran de una forma más respetuosa. Así pues, aceptaba que gran parte de la culpa también era suya. Pero ahora le pondría remedio. Unas horas más y llegaría a su destino. Sólo unas horas más y…
"Buuu… sniff, sniff… waaaa… ¡Buaaaaah! ¡Buaaaah!"
Kaoru parpadeó y paró de correr, girándose sobre ella misma. ¿Había oído un llanto? Será algún bebé que llora, no importa, seguro que alguien le estará vigilando. ¡No te despistes, Kaoru! Vas justa de tiempo, sólo faltan veinte minutos aproximados, según el campesino de antes, para llegar a Osaka. ¡No hay tiempo que perder!
"¡¡WAAAA!! ¡¡KAACHAN!! ¡¡OTOUSAN!! ¡¡WAAAAAH!!"
Kaoru volvió a parar y volvió a girarse, con los ojos llenos de duda. Miró hacia delante y luego hacia atrás. Finalmente, dio un suspiro y volvió por donde había venido, siguiendo el llanto, mientras murmuraba un '¡Mou!' de desesperación. No le costó mucho encontrar al niño que estaba llorando. Estaba un poco apartado del camino, en medio de la espesura de un bosque de bambú. Vestía con harapos, y estaba sentado al suelo, mientras sus pequeñas manos abrazaban fuertemente su rodilla derecha, la cual sangraba. Kaoru se acercó rápidamente.
"Chiisana, daijoubu ka?" dijo con el tono más dulce que pudo sacar, arrodillándose junto al pequeño.
Aunque seguía llorando, lo hacía con menos insistencia, mientras entre lágrimas la miraba, como si intentara descifrar si era digna de confianza o no. Por su parte, a Kaoru le sorprendió, puesto que no formaba parte en el comportamiento de un niño que no tendría más de seis o siete años desconfiar de ese modo; más bien lo contrario, los niños solían ser muy abiertos, demasiado a veces.
"¿Cuántos años tienes, chiisana?" dijo Kaoru, intentando entablar conversación "No llores, ahora mismo te curaré las heridas. Vamos a ver…" cogió su bolsa y sacó unas cuantas vendas. Su intuición femenina le había dicho que si el maestro Hiko accedía a entrenarla, las necesitaría en cantidades.
"¿E-Eres u-un Mo-Modoru?" dijo el pequeño, hablando por primera vez, entre sollozo y sollozo.
Kaoru, mientras cogía la venda y se la ponía alrededor de la rodilla, dando vueltas, le miró interrogativamente "¿Modori? ¿Es tu familia?"
El pequeño palideció "¡N-No!"
Kaoru sonrió "No importa. Esto ya est" dijo, terminando de curarle "¿Cómo te llamas, chiisana?"
Al principio parecía desconfiar, pero finalmente accedió "Uerie To…Toshi…"
La joven kendoka sonrió tiernamente. Ese pequeño era muy lindo "Toshi, es un nombre bonito. ¿Te importa si te llamo Toshi-chan?"
Él se encogió de hombros "Todo el mundo me llama así. ¿Y t-tú?" dijo, intentando evitar los últimos sollozos.
Kaoru sonrió "Kamiya Kaoru"
"Kaoru-neechan" dijo él finalmente, sonriendo tímidamente por primera vez.
"¿Vives por aquí cerca, Toshi-chan? Te llevaré a casa. Tus padres estarán preocupados"
De repente, la cara del pequeño palideció. Empezó a temblar "N-No tengo casa… Nos la han incendiado" dijo él lúgubremente. Kaoru le miró agrandando los ojos. Esto parecía un conflicto. Pero… ¡Pero no tenía tiempo que perder! Si se entretenía demasiado no llegaría antes del ocaso, y todas sus posibilidades se desvanecerían…
Se alzó con brusquedad, sorprendiendo un poco al pequeño. Finalmente, se puso de espaldas a él.
"¿Ka…Kaoru-neechan…? ¿Te… te vas…?"
Finalmente, Kaoru se agachó, aún de espaldas, y volviendo la cabeza, con una amplia sonrisa, dijo "Sube"
El pequeño sonrió. Kaoru le ayudó a ponerse encima suyo y luego se levantó "Ahora dime dónde están tus padres, por qué han quemado tu casa y haré lo que pueda por ayudarte"
"¡Hai!"
Los minutos fueron pasando, y pese a estar molida, Kaoru seguía llevando al pequeño a su espalda, corriendo lo más rápido que podía, pues según Toshi el tiempo apremiaba. Todo había empezado un tiempo atrás. Él formaba parte de una pequeña villa no muy lejos de allí. Vivía junto a sus padres en una modesta cabaña, al igual que todas las de la villa. Eran gente pacífica. Pero desde hacía unos días, los señores feudales de dichas tierras se habían vuelto más insoportables que nunca. Saqueaban los pueblos circundantes, incluido el suyo, cogiendo todas las cosechas y los minerales, aumentando cada vez más los impuestos. Según le había oído decir una noche su padre a su madre, Toshi le explicaba a Kaoru que hacían eso porque dicha dinastía feudal, los Modoru, empezaban a deber dinero al gobierno, y como no querían vender sus tierras, las saqueaban para tener una fuente de ingresos.
Kaoru oía impactada las palabras del pequeño. No es justo que un crío tenga que vivir por esto. Creía que la nueva era Meiji era más pacífica, pero como dice Kenshin, aún quedan mil cosas por hacer…
"Pero… estas últimas semanas no hemos tenido buena cosecha, ni nosotros ni nadie. Y en vista de que no podíamos pagarles, empezaron a coger gente y hacerla servir en su casa feudal como esclavos. Primero fueron las chicas jóvenes, para hacer contentos a los 'señoritos', luego cogieron a los hombres jóvenes, de esclavos… No sabíamos qué hacer, y si huíamos nos encontrarían y nos decapitarían. Estábamos totalmente desesperados hasta que, esta noche…"
"¿Esta noche…?" dijo Kaoru retóricamente, esperando una respuesta.
"Y-Yo dormía cuando mi madre me levantó. Me cogió en brazos. Lloraba. Estaba muy asustado. Se oían voces y gritos a fuera, y olor a cenizas. Estaban arrasando el pueblo, con la gente adentro. Otouchan salió afuera a defenderse como todos los hombres que quedaban de la villa, mientras que las mujeres corrían hacia este bosque de bambú para intentar salvarnos. Pero los Modoru llevaban caballos, eran más rápidos, y en el bosque empezaron a cogernos. Finalmente, kaachan me lanzó al río. A duras penas llegué hasta la orilla y me dormí. Y al levantarme hoy y ser consciente de todo… empecé a llorar y…"
Y ahí es cuando entro yo en la historia dijo Kaoru para si misma, girándose para ver al pequeño apoyado en sus hombros.
"No te preocupes, Toshi-chan. Ahora mismo vamos a buscar a tus padres"
"D-Demo…"
"¡No se hable más!" dijo Kaoru, guiñándole un ojo "No te preocupes. ¿Ves esta preciosidad? (no, no me mires a mi, mira la espada, ohohoho) ¡Es un bokken! ¡Con él zurraré el trasero de todos esos señores feudales, déjaselo todo a Kaoru-neechan! ¡Jajajaja!"
"¡Eres muy hiperactiva!" dijo el pequeño, sonriendo. Kaoru sonrió aliviada, por lo menos el pequeño ya estaba más reconfortado.
Kaoru le hizo el signo de la victoria, aunque una vocecilla en su interior la reprendió molesta.
Buena la has hecho, Kaoru. ¿Cómo vas a llegar a tiempo si ahora empiezas a ir en dirección contraria a Kyoto?
Faltaban tan sólo un poco menos de nueve horas para el ocaso. Kaoru, cargando el pequeño Toshi a sus espaldas, empezó a andar a paso rápido y apurado siguiendo las instrucciones de Toshi, las cuales en teoría les llevarían a la residencia de los Modoru… sin advertir que alguien les había oído y se disponía a seguirles.
No muy lejos de allí, tres figuras (dos de ellas discutiendo) acababan de tocar tierra firme en Osaka, después de una noche de duro viaje.
Por su parte, el rurouni no sólo había pasado de largo Odawara, sino que en breves horas llegaría a su siguiente destino, Shizuoka.
Todos avanzaban a paso firme hacia Kaoru, e irónicamente, ella era la única que iba hacia atrás.
Fin del cap.5
CONTINUARA
Notas de la autora
Bueno, bueno, bueno… ¡5º capítulo UP! Espero que os haya gustado. Supongo que la historia de Toshi y su villa os habrá parecido muy típica, pero qué queréis, es lo máximo que doy de mi misma, porque si intento complicarme demasiado la vida con su historia, ocuparía demasiado, y eso es algo que no quiero. El verdadero motivo por el cual creé a Toshi y su historia era para dar a Kaoru una prueba contrarreloj para llegar a tiempo (o no) a la cabaña de Hiko. Además, este será el motor principal para la segunda parte… porque sí, habrá segunda parte, o eso espero yo. Por cierto, en el siguiente capítulo, las súplicas de cierta persona que me dejó cierto review pidiendo que saliera cierto personaje se verán cumplidas… ¿Alguien se siente aludido/a? XP!
Con respecto al título 'El camino se divide', simboliza la decisión de Kaoru de separarse de su camino e ir por el de Toshi para ayudarle, aún a riesgo de perder la 'apuesta'.
Espero que os haya gustado el capítulo. Como podéis ver, Megumi, Sanosuke y Yahiko pronto llegarán a Kyoto, puede que incluso antes que la misma Kaoru… A ver si se encontrarán por el camino y todo…P En cuanto a Kenshin, bueno, su trayecto es más difícil, pero de ahora en adelante le haré correr más (¡a ver si espabilamos Ken-san, que sino no llegaremos nunca a Kyoto! ¡Mou!)
Muchas gracias a todos por los reviews, son mi gasolina J y a menudo, sin querer, me dais buenas ideas y todo para poner en el fic )
En el próximo capítulo: una lucha, caminos que empiezan a llegar a su destino, y una nueva aparición…
¡Un beso y hasta pronto!
CiNtUrO-cHaN
24 de agosto del 2004
(Pronto 'volverá a empezar'... ¿el qué? ¡El instituto! ¡MOU MOU MOU! ¡No quieroooo!)
