Rurouni Kenshin es propiedad de Nobuhiro Watsuki, Shueisha y sus respectivos colaboradores. Esta historia sólo pretende entusiasmar a fans o futuros fans para la dicha serie, sin ningún ánimo de lucro.

Por y para fans

Datos de interés

"…" Lo que dice un personaje

Texto en cursiva Lo que piensa un personaje

--------- Cambio de escena

Reviews:

Kari Ishikawa: ¡kitsune-baasan! (AKA Sachi XD) DING DING DING, eres el review número 50 (si no me equivoco), premio para la chica zorro! ¡Ha ganado usted un Teddy-Kurama de regalo! XD! En fin, me alegro que te gustara el pequeño Toshi. Sí, yo también noté que hablaba demasiado como un mayor, pero bueeeh, así se ha quedado XD En cuanto a Sou-chan... (cintu pone esa imagen que le da yuyu a Haku) juju, supongo que recordarás en qué capítulo salía... ¡MUAHAHAHA! Eeeen fin, gracias por el review sis Espero que te guste este cap (presiento que te gustará XD).

Hitokiri Battousai26: hola de nuevo! Me alegra que siempre me dejes review, en serio ;) Sobre lo de las 9 horas, sinceramente no tengo ni repajolera idea... Pero no te creas, que me puse a consultar mapas y mirar información para estimar el tiempo. En fin, si es correcto o no yo no lo sé... Gomen ne u.u Pero bueno, qué le haremos, le tocará aguantar mi incompetencia a Kaoru XD. Y en cuanto a la pareja SanoMeg, intentaré que salgan más, a ver cuándo encuentro la oportunidad para juntarles 3 ¡Muchas gracias por el review, friend!

HADA: Otra que siempre me deja reviews, ¡mil gracias amiga! :D! Jaja, gomen ne por la espera, pero es que se me junta todo, entiéndelo . Sobre si pondré a Saitou o no, pues ni me lo había planteado; eso sí, si sale será en la segunda parte de la historia, no en esta. ¡Aquí tienes el cap, disfrútalo!

Dikana: sólo puedo decirte una cosa: WOW! En mi vida me habían dejado un review taaaan largo y completo, tan bien analizado, ¡muchas gracias! Subiste bastante mi autoestima o Me gustaría hablar más a fondo contigo, tengo que decirte taaantas cosas y por aquí tardaría siglos. Mi msn está en mi profile, si te interesa :) Abreviando en la respuesta, me alegro que te guste tanto este fic, en serio, me alegro mucho :) En cuanto a si saldrá algo de Tomoe, pues bueno, lo justo. Piensa que ella aquí en mi fic está muerta y bien muerta, no la haré volver (como Kikyou XD). Y ánimo con tu fic de HP, aquí tienes una fiel seguidora de ese fic (que sólo va por el capítulo 7...YY) y que espera ansiosa los nuevos caps ;) ¡¡GRACIAS POR EL REVIEW!!

Silver Lady1: ¡¡silvy!! desaparecida del mapa!! ¿qué tal todo? Espero que bien! Recuerda que hablas conmigo, ¿cómo quieres que escriba un fic sin que mis protas no sufran? ¡No me pidas imposibles Silvy! XD! Y mis típicas respuestas a tus típicas preguntas (XD): AAAAAAH, secreto XP! Gracias por dejarme review amiga :)

LBK: muchas gracias por dejarme review :) Aquí tienes el 6º cap, disfrútalo!!

Kaoru Himura: ¿qué crees tú que hará Kaoru? ¡Su instinto maternal está en juego! No dejará al pequeño Toshi colgado! Con el gran corazón que tiene, mou...xD ¡Gracias por el review! ¡Enjoy!

Naoko L-K: gracias por dejar review ¡Disfruta el capítulo!

Kaoru-Hino: dos palabras también por mi parte: MUCHÍSIMAS GRACIAS :) Me gusta mucho que disfrutéis tanto con los fics que hago o Pronto habrá más KenKao, no te preocupes ;) ¡Hasta la próxima! Un besote!

Luna Kyouyama: jeje, gracias por tus ánimos, el punto de vista que me cuentas es el mismo que tengo yo, sobre la Kaoru-princesa-débil del manga. ¡Aquí nada de tópicos típicos!

Justary-san: wolaaaa ¿qué tal? Me alegra que te siga gustando como el primer día (¡y gracias por leerte también mi querido fic de Inuyasha :D!) Aquí tienes el sexto capítulo, ¡DISFRÚTALO!

Yuna Aoki: ¿llegará? ¿no llegará? TOP SECRET, MUAHAHAHA. Pronto lo sabrás ;) Ayx, Kao es demasiado buena, tienes razón, ¿¿llegará?? ¿sí? ¿no? ¡La lotería está al rojo vivo! (A todo esto, gracias por el review, se me va la olla XD)

JKRanIV: No te preocupes mujer ;) Aquí tienes el cap.6... y sí, ya estaba escrito hace tiempo (voy por el 8 XDDDDDDDD, me conoces más que mi madre XD). Y ya sabes, sigue tu fic de Inu o me enfadaré, leñe! XD! Gracias por el review wapisima ;)!! Besossss!!

Bueno, ya está, todos contestados! Adelante con el capítulo!

Vocabulario

Jya ne!: ¡Hasta luego!

Tori-atama: cabeza de pollo

Wakatta: entiendo/entendido

Yokatta: menos mal

Isogi: rápido

Sumimasen: perdone (en amabilidad, no de culpa)

Arigatou gozaimasu: muchas gracias

Do itashimashite: de nada

Entre la flor y el sauce

Capítulo 6 – Encuentros

Escrito por CiNtUrO-cHaN

"¡Osaka, por fin!" un niño con una pequeña espada de madera colgada de la espalda alzó los brazos hacia el aire y bostezó. Había sido un viaje algo tortuoso, con náuseas todo el rato (Yahiko no estaba echo para los navíos), pero finalmente habían llegado a Osaka.

Megumi miró su reloj "Muy bien. Vamos bastante bien de tiempo. Ahora comeremos algo para reponer las fuerzas y cogeremos un carruaje e iremos a Kyoto. ¿Alguna objeción?" dijo la mujer zorro, mirando de reojo a sus dos acompañantes. Yahiko tenía suficiente tarea intentando mantener el equilibrio como para discutir, y Sanosuke… Megumi subió una ceja al ver a Sanosuke sentado ya en un restaurante de gastronomía típica de Osaka. No sé por qué, pero creo que mi pobre monedero sufrirá grandes pérdidas hoy…

"¡Y tres platos de udon, y luego póngame cinco platos completos de tsukiyaki, luego quisiera una botella grande de sake y de postres…!"

Sanosuke no pudo seguir hablando a la camarera puesto que el codo de Megumi se le antepuso.

"Perdónele. Está borracho y no sabe lo que pide. Por favor, pónganos tres platos de udon, uno para cada UNO" puntualizó, mirando de reojo a Sanosuke, el cual parecía disgustado "y un plato de tsukiyaki para picar. Eso es todo"

"Muy bien, señorita" dijo la camarera, algo confundida, haciendo una reverencia.

"¡Oye, yo me quedaré con hambre!"

"Pues luego pide más cosas" dijo ella simplemente.

"Eso pienso hacer"

"…cosas que no serán pagadas de mi bolsillo" finalizó Megumi, cerrando los ojos y bebiendo un poco de te que les acababan de traer.


Siete horas para el ocaso. Kaoru, junto con Toshi, llevaba dos horas de camino (camino desviado de la ruta que debía seguir hacia Kyoto, ya que en lugar de ir hacia el noreste desde Osaka, estaba yendo en dirección norte. Hiko-sensei me dijo que no parase de correr y que así llegaría a tiempo… Pero lo prioritario es encontrar a los padres de Toshi-chan, luego ya veremos…

"Es eso, Kaoru-neechan" dijo la voz del pequeño Toshi, sacándola de sus pensamientos y señalando hacia una pequeña depresión. Ellos se encontraban en un monte de no gran elevación, recubierto de un frondoso bosque de bambú, de manera que ellos tenían mejor vista y si no hacían ningún movimiento extraño, no les descubrirían.

"Así que esa es la residencia de los Modoru" Kaoru observó una gran casa en medio de la depresión, envuelta de campos y pastos, de casi dos pisos y un dojo al lado. Parecía que antaño había sido una residencia preciosa, puesto que aún conservaba muchos elementos decorativos, pero ahora, según opinaba Kaoru, la casa estaba algo dejada, seguramente consecuencia de la bancarrota que le había comentado Toshi antes.

Kaoru respiró hondo. Se arrodilló y dejó al pequeño al suelo "Ahora tienes que prestar mucha atención, Toshi-chan" dijo Kaoru con el rostro serio. Toshi tragó saliva y asintió "Ahora yo iré a buscar a tus padres. Seguramente los tendrán allí, junto con los demás supervivientes de tu villa. Iré allí, hablaré con el jefe de los Modoru y él comprenderá, y los dejará a todos libres. ¿Vale?" dijo Kaoru, sonriendo. Toshi asintió, aliviado "Pero tienes que quedarte aquí. Yo dejaré aquí mi bolsa de equipaje contigo, como prenda para demostrarte que volveré. Pero debes prometerme que no te moverás de aquí, ¿entendido? Es muy importante"

"W-Wakatta"

"Bien, así me gusta" Kaoru se levantó, tomando únicamente su bokken y dejando el equipaje al lado de Toshi "Pase lo que pase, oigas lo que oigas, no vengas"

Toshi asintió. Kaoru sonrió "Bien, entonces quédate aquí, ¿de acuerdo? Luego vendré a buscarte, o tal vez vengan tus padres directamente. ¡Deséame suerte!" dijo, empezando a correr y levantando el pulgar. El pequeño sonrió "¡Suerte, Kaoru-neechan!"

Kaoru empezó a bajar el monte, escondida entre los matorrales, agachada e intentando no hacer silencio. Cuando instantes antes había observado la residencia, no sólo se había fijado en aspectos de decoración. Había guardias alrededor de dicha mansión, todos armados con espadas de bambú. Eso al menos tranquilizó un poco a la chica, aunque sabía que eso no significaba nada, porque si bien sólo había unos veinte hombres allá afuera y armados con las espadas de bambú, adentro habrá más guardias, y seguramente los de más alto rango estarían armados con espadas de verdad. Sólo espero que nadie lleve armas, porque entonces sí que la liaremos…

Desde su posición siguió observando. Un guardia acababa de salir del dojo y había cerrado la puerta con candado. Había tres guardias haciendo guardia en la puerta. Extraño. ¿Para qué vigilar el dojo? ¿Es que guardan algo de valor? ¿O tal vez…?

De repente empezó a oír murmullos. Era gente que… ¿gritaba? ¿Lloraba? No lo discernía. Lo que sí sabía es que… ¡¿Viene del dojo?! ¡Ajá! Así que allí es donde están los supervivientes de la aldea de Toshi-chan…

Cerró los ojos, meditando cuál sería la mejor estrategia. Aunque le hubiera dicho antes a Toshi que hablaría con el jefe de los Modoru y que éste accedería de buen grado, sólo era una mentira piadosa para no preocupar al pequeño. Según el relato de Toshi, dudaba que los Modoru cediesen así como sí. Sólo ante una victoria aplastante se dejarían vencer. Bien, iré por detrás al dojo y les liberaré sin que nadie se entere. Detrás de la mansión hay una arboleda enorme. Les diré que corran hacia allá y que se vayan hacia algún pueblo próximo a denunciar la situación a la policía. Entonces los Modoru no tendrán ninguna otra opción que disculparse y dejar a los aldeanos en paz.

Con mucho cuidado, empezó a descender de la montaña y al mismo tiempo a rodear la depresión. Gracias al camuflaje natural de las plantas, nadie la vio. Así pues, en pocos instantes ya estaba detrás del dojo. Sí, indudablemente se oían voces de gente, y entre los gritos logró entender palabras como '¡Soltadnos!', '¡Malditos bribones corruptos!'. Kaoru sonrió para sus adentros. Sí. Definitivamente esos eran los aldeanos.

A metros de altitud y distancia, en el bosque de bambú, el pequeño Toshi intentaba seguir con la vista a Kaoru, pero ahora ya no la podía ver, porque se había puesto justo detrás del dojo, en un pequeño bosque, y ahora escapaba a su campo de visión. "K-Kaachan, otousan, Kaoru-neechan… Sniff… P-Por favor Kami-sama, que no les pase nada…"

De repente, oyó pasos detrás suyo. Toshi se giró alarmado.

"No te asustes pequeño" dijo una voz masculina "Hace un rato no he podido evitar oír tu conversación con esa jovencita, y me ha parecido de sumo interés, así que os he seguido" dijo él, risueño.

"¿U-Usted no será un Modoru?" articuló el pequeño. Por inercia, lo primero que preguntaba a un desconocido, tal y como había hecho dos horas antes con Kaoru, eran esas palabras.

El joven negó con la cabeza, sonriente "Oh, no. Pero escúchame bien, pequeño: ¿dónde está la señorita que estaba contigo hace un rato?"

Con la mano temblorosa, señaló hacia la casa que había al pie del monte. El joven arqueó las cejas, sorprendido. "Vaya. Eso podría ser peligroso. Si me disculpas, pequeño, iré a ayudar a la señorita. ¡Jya ne!"

Toshi abrió los ojos sobremanera. Había pestañeado y, donde antes estaba el joven, ahora no había nada ni nadie. ¿Había desaparecido?


"¡Mira cuántos yakuza! Lo sabía, en Osaka también hay. ¡Aquí haría amigos fácilmente!"

"¡Mira cuántos dojos! No sabía que por aquí también hubiera…"

"¡Idiota! ¿Te crees que sólo hay dojos en Tokio o qué?"

"¡Cállate, idiota! ¡Claro que ya lo sabía, pero nunca había ido tan lejos de Tokio y ahora estoy innovado! ¿Qué tiene eso de malo?"

"¡Nada!"

"¡Bien!"

"¡SILENCIO!"

Sanosuke y Yahiko se giraron para ver a Megumi con una vena en su frente, mirándolos furiosa. Los tres se encontraban ya en un carruaje que había alquilado Megumi y que les llevaría directos a Aoiya, si bien la travesía sería algo costosa. Ahora se encontraban ya casi a la salida de Osaka, donde se encontraban más que nada las casas al estilo de antaño y los dojos, con algunos restaurantes típicos.

"¿Creéis que Busu ya habrá llegado a Kyoto?" dijo Yahiko, mirando por la ventanilla del carruaje.

Sanosuke se encogió de hombros "¿Cuánto hace desde que se fue? ¿Cinco días? Lo más probable es que ya haya llegado. Piénsalo: cogió un barco parecido al nuestro (si bien el de Jou-chan era más lento según tengo entendido), y cuando llegó a Osaka, según el itinerario, ayer al anochecer, habrá cogido un carruaje o algo parecido y habrá llegado a Kyoto esta misma mañana"

"¿Y si ha ido andando?" dijo Yahiko inocentemente.

"Idiota, Jou-chan no tiene tanta resistencia. Pero si ese fuera el caso, no me extrañaría que nos la encontrásemos por el camino… ¡Jajajaja!"

Megumi le dio un codazo en el costado "¡Oi Megitsune, ¿qué te crees que estás…?!"

"Cállate, Tori-atama" dijo ella, tajante "¿Acaso has olvidado que Kaoru-chan se fue precisamente porque vosotros la menospreciabais? Como vuelvas a decir algo así de ella, me enfadaré de verdad"

Sanosuke iba a recriminar algo como '¡Oh vamos, era broma!' pero al ver que los ojos de Megumi no mentían, optó por callar. En el fondo, sabía que ella tenía la razón.

"Hasta pronto, Osaka" oyeron decirle a Yahiko, sacando la cabeza por la ventanilla y mirando atrás, donde las casas de Osaka se hacían cada vez más y más pequeñas…


"¡Oiga, señor, ¿no querría hospedarse en nuestro albergue?! ¡Es el mejor de Shizuoka!" exclamaba una mujer con atuendos de recepcionista, gritando a todos los viajantes a pleno pulmón por si caía algún cliente.

"No, lo siento, tengo prisa" le respondió una voz sonriente, con la mano ligeramente alzada, excusándose.

"¡Vamos, señor, nuestro albergue está con descuentos!" insistía la mujer.

"No, gracias, tengo prisa" respondió la voz amablemente.

La mujer frunció el ceño descaradamente "¡Ncht! Está pelado" dijo, de brazos cruzados.

"¿ORO?" dijo el rurouni, mientras se le caía una gotita. Mas aún así, siguió su camino sin parar. Ya era mediodía, y se encontraba atravesando de punta a punta la ciudad de Shizuoka, la siguiente a Odawara. Si no recordaba mal, aún le quedaban las ciudades de Hamamatsu, Nagoya, Kuwana y, finalmente, el trozo final hasta Kyoto.

Si todo va bien y voy a buen ritmo, al anochecer llegaré a Hamamatsu y ya habré hecho la mitad del recorrido en casi dos días. Luego serán dos días más y ya estaré en Kyoto.

Kenshin cerró instantáneamente los ojos, imaginándoles a todos. Sano, Megumi y Yahiko seguramente hoy llegarían a Kyoto. Sólo esperaba que ellos hubieran tenido más suerte que él a la hora de seguirle el rastro a Kaoru, ya que si bien lo había preguntado a mucha gente y a numerosas posadas de té modestas, nadie había visto a la joven de ojos azules. Seguramente ella habría ido hacia Yokohama, y de ahí hacia Osaka o Kobe, para finalmente llegar a su destino, Kyoto. Si es que ese es realmente su destino… Sólo espero que no nos estemos equivocando… Sea como sea, ahora es indiferente pensar en eso. Lo principal ahora es llegar a Aoiya y encontrarme con Sano y los demás, a ver si han descubierto algo.


Mientras tanto…

Kaoru estaba pegada a la pared trasera del dojo Modoru, entre unos pequeños arbustos de medio metro. Oía hablar perfectamente a la gente de adentro, y también los guardias de fuera, los cuales daban instrucciones a la gente de que callara.

Este dojo no tiene más de veinte metros cuadrados. Debe ser algo más pequeño que el mío. Debe haber unas treinta personas. Adelante hay tres guardias, y siete más alrededor de la casa. Adentro probablemente hay más. Lo mejor que puedo hacer es liberarlos discretamente.

Kaoru cerró los ojos por un momento y respiró hondo. Bien… ¡Manos a la obra!

"¡Esto es una vergüenza! ¡Exigimos que nos liberéis! ¡Cuando la Policía se entere de vuestros sucios y rastreros chantajes, veréis lo que vale un peine!" oyó gritar Kaoru a un hombre, mientras otras voces le respaldaban. También se oían golpes sordos. Seguramente intentaban derrumbar la puerta por la fuerza. Si había algún momento apropiado para atacar sin que nadie la viera, era ahora.

"¡Cállate Shintaro! ¿Quieres que nos maten a todos?" exclamó una mujer, agarrándole para evitar que diera golpes.

"¿Cómo quieres que me calle, Midori? ¡¡Piensa que mientras nosotros estamos aquí, nuestros hijos siguen andando a la deriva sin rumbo, esperando que los vayamos a buscar!!" respondió el hombre "¡Piensa en Toshi!"

Kaoru parpadeó. ¡Los padres de Toshi! Yokatta, están sanos y salvos…

Después de eso, todo el mundo se puso en tono paternal/maternal, gritando por piedad que les sacaran de allí para ir a buscar a sus hijos, y que les dejaran en paz de una vez.

Mientras Kaoru oía cómo los guardias de fuera empezaban a impacientarse, empezó a escalar la pared trasera. Por norma, todos los dojos tenían justo debajo del tejado unas ranuras de ventilación de no más de dos palmos. Así pues, cuando finalmente logró llegar arriba de todo, puso allí su cabeza para que la oyeran.

"¡Oi, oi! ¡Pssst! ¡Aquí arriba!"

Los aldeanos que estaban más cerca se giraron confundidos para ver a la joven sonriente "¡¿Q-Quién eres?!" exclamaron algunas mujeres.

"¡SSHH!" Kaoru se puso un dedo en los labios "Hablen flojito. ¡Voy a sacarles de allí!"

"¡Kami-sama nos ha enviado ayuda! ¡Yokatta!" exclamó una voz de mujer que Kaoru reconoció como la tal Midori.

"¿Y cómo piensas hacerlo? ¡Nosotros lo hemos intentado todos los hombres de la villa junta y no hemos conseguido nada! ¿Qué te hace pensar que una chiquilla como tú podrá?" respondió rudamente un hombre que estaba junto a la tal Midori, y que sin duda era Shintaro.

"Mou, qué desagradecidos" dijo Kaoru "Sólo estén preparados. Yo misma abriré la puerta desde fuera, y cuando lo hagan, deberán salir con toda su velocidad y refugiarse al bosque. Según Toshi-chan hay una villa a un kilómetro de allí con sede policial. Diríjanse todos allí y declaren esta injusticia"

"¿¿TOSHI-CHAN??" exclamó Midori "¡¿Ha visto usted a mi Toshi-chan?!"

Kaoru asintió "¡No se preocupe, señora! Su hijo está sano y salvo, escondido en el bosque de bambú, esperando que le vayan a buscar" Kaoru observó con alegría cómo Midori empezaba a llorar de alivio, y también cómo Shintaro le dedicó una débil sonrisa de gratitud "Ahora, por favor, no hagan mucho escándalo. En breve les abriré la puerta, apresúrense a salir puesto que los demás guardias pronto se darán cuenta que los otros tres ya están… fuera de servicio" dijo la kendoka, sonriendo pícaramente. Se despidió con la mano y saltó al suelo, cayendo limpiamente. Con paso rápido dio la vuelta al dojo hasta estar justo al rincón que daba a la puerta principal del dojo.

Allí están… pensó la joven, mirando a sus tres futuras víctimas, las cuales estaban sentadas y hablando, mientras bebían sake ¡Ahora!

"…y entonces Sayo-chan me dijo: ¡si te la bebes toda de un trago me casaré contigo!"

"¡Qué dices! ¿Y desde cuando os tenéis tanta confianza, eh bribón? Además, seguro que Sayo-san también iba borracha…"

"¡Pues sí! Pero lo mejor es que luego yo cogí la botella y…"

CLONG

Dos de los tres hombres uniformados observaron sin entender cómo el tercero caía lentamente sobre su mismo peso, con la cabeza gacha. Antes de que pudieran tan siquiera gritar, una sombra les vino por detrás y lo último que vieron fue una larga cabellera oscura, antes de caer en el profundo y gratificante mundo de la inconsciencia.

Kaoru sonrió y respiró. Fácil Acto seguido, se colocó cara a cara con la puerta y con algo de esfuerzo la abrió. Allí se encontró con una decena de hombres y otra de mujeres, todos observándola expectantes.

"¡Isogi!" exclamó Kaoru, saliendo de la puerta y dejándoles pasar. Todos empezaron a correr "¡En silencio, corran en silencio!" les reprendió Kaoru. Los aldeanos empezaron a correr torpemente, los hombres al principio y al final protegiendo a las mujeres, las cuales estaban al medio. Formaban un extraño pelotón silencioso, del cual Kaoru cubría la retirada. Ahora estaban todos detrás del dojo, y éste tenía la puerta cerrada. Kaoru se había encargado de esconder entre los matorrales los tres guardias inconscientes. Así pues, a primera vista lo único anormal era que los tres guardias no estaban.

"¡Venga, ya falta poco para llegar al bosque, dense más prisa!" repetía Kaoru una y otra vez. Tenía un mal presentimiento.

Siguieron corriendo unos metros más, hasta que una voz les retuvo "ALTO AH" Era sin duda una voz de hombre, calmada, pero imponente. La sangre de Kaoru paró de fluir por un instante, mientras que veía cómo desde la mansión, empezaban a salir más y más guardias, junto con el que parecía el jefe. Kaoru no se andó con chiquitas.

"¡¡ISOGI, VÁYANSE DE AQUÍ, NOS HAN DESCUBIERTO!! ¡¡ISOGI, ISOGI!!"

Empezó a cundir el pánico, la gente empezó a correr despavorida y algunas mujeres tropezaron. Kaoru tenía un ojo a sus espaldas, donde huían los campesinos al bosque, y otro hacia delante, hacia el dojo y la residencia, de donde empezaban a salir una veintena de guardias. Además, los tres que estaban inconscientes habían recuperado el conocimiento. Seguramente habrían sido ellos los que habían dado la voz de alarma.

"¡Rápido, jovencita, huya de aquí!" dijo Midori.

Kaoru estaba indecisa. A su derecha se encontraban los aldeanos, los cuales empezaban a desaparecer entre la espesura del bosque. A su derecha, los terrenos Modoru, con todos sus hombres. Si iba hacia la izquierda y huía, indudablemente facilitaría el trabajo a esos hombres.

"¡No se preocupen por mí, ustedes márchense! ¡Toshi-chan les está esperando! ¡Reúnanse con él y váyanse de aquí! ¡Yo puedo con ellos toda sola!"

Delante suyo, los guardias empezaron a reírse con mofa y a mirarla con desprecio. Kaoru dio definitivamente la espalda al bosque y, agarrando con fuerza su bokken en posición defensiva, se encaró a la veintena de guardias.

Son demasiados. Si fuesen espadachines normal y corrientes podría con ellos, pero… Ese hombre de allí… Kaoru miró a los oscuros ojos del guardia mejor vestido, el más alto, el cual tenía consigo una espada de verdad. Era el mismo hombre que había dicho el imponente 'Alto ah'. Kaoru miró a su espada. Debe medir unos tres shakku y siete sun… ¡Igual que la katana de Saito! Kami-sama, Kaoru, ¿qué vas a hacer ahora? El ki de éste hombre es muy fuerte… Kaoru cerró los ojos con fuerza. Piensa, piensa… Primero tienes que librarte de todos los demás; no parecen nada del otro mundo. Además, seguramente el orgullo de ese tiparrón es alto; no querrá enfrentarse a mí mientras yo me enfrento con sus retoños… O eso espero. ¡Sea como sea! Lo primero es deshacerse de… Kaoru agarró fuertemente el bokken y, sin previo aviso y sorprendiendo a todos los guardias, se dirigió derecha hacia ellos ¡…estos estorbos!

"¡¡KYAAAAAAAAAAAH!! ¡¡YAAAAAAAAA!! ¡¡HAAAAAAYAAAA!!"

A cada golpe, uno o dos contrincantes caían al suelo. El pequeño escuadrón de veinte, rehechos de la sorpresa principal, se disponían a atacarla todos a la vez, mientras que Kaoru iba girando sobre sí misma y saltando adelante y hacia atrás, derecha e izquierda, evitando los patosos mandobles de los inexpertos espadachines, a tiempo que ella iba colocando golpes aquí y allá paulatinamente. El que parecía el general lo observaba todo desde unos metros de distancia. A su lado se habían reunido tres personas más: un hombre de unos cincuenta años, bajito y delgaducho, con cara de malos humos; un joven de veinte-tantos años, mucho más alto que el primero, y que debía ser su hijo, y una única mujer, bajita y rechoncha, vestida con un precioso kimono. ¡Esos son los Modoru, seguro! El padre, el hijo y la mujer… ¡Me van a oír cuando acabe con éstos, ya lo creo!

"¡Es… fuerte!" balbuceó el hijo, mirando a Kaoru con palidez.

"¡Juntarou, haz el favor de agarrar la katana de tu bisabuelo y ve a luchar contra ella!" gritó la mujer, con voz chillona.

"P-pero…"

"¡No seas cobarde, hijo mío, ve y bátete en duelo contra esta mujer! ¡Honor, hijo mío!" replicó el padre.

El hijo no parecía muy seguro "¿Y por qué no os batís vos, padre?" replicó él.

Kaoru, permitiéndose un momento de desatención, observó con asco a la familia. Cobardes, no sólo el hijo sino también sus padres. Y arrogantes. El poder corrompe… pensó Kaoru, con tristeza, justo para volver al combate.

"…¡YAH!" exclamó. Y ese fue el último grito, antes de que el último guardia que quedaba en pie cayera al suelo inconsciente, como sus otros diecinueve compañeros.

Kaoru se sacó el polvo de su gi blanco y su hakama azul oscuro (como pertenecía al maestro adjunto) y se encaró hacia los Modoru.

"¡¿Quién rayos eres y qué quieres, mujer?!" exclamó el cabeza de familia.

Kaoru se giró hacia él con forma despectiva "Kamiya Kaoru" dijo firmemente, mientras alzaba el bokken y lo señalaba con rudeza "He venido para liberar estos aldeanos de vuestra corrupción" respondió con tono tajante. No pudo evitar sentir un pequeño cosquilleo en las tripas, sintiendo por primera vez la sensación que Kenshin solía tener. ¡Mou, Kaoru, podrías ser una gran actriz con este papel de tipo duro!

El hombretón enrojeció de ira "¡¿Có-cómo?! ¡¡Cómo te atreves!! ¡Pagarás cara tu ofensa, mujer!"

Kaoru sonrió "¿Yo? Permítame decirle, Modoru-san, que más de veinte aldeanos se dirigen hacia el pueblo próximo para declara contra usted. A parte de veinte testimonios confirmándolo, tienen testimonios de otras villas, y las pruebas de sus aldeas arrasadas por las llamas. ¿Y tiene el valor de decirme que pagaré cara mi ofensa? ¿Qué ofensa? Sólo he venido a hacer justicia. En tal caso, será usted quien pague luego a todos esos aldeanos todo lo que les ha robado estas últimas semanas"

El patriarca, rojo de ira y vergüenza a más no poder, no pudo más que balbucear cuatro o cinco palabras incomprensibles, mientras que su mujer y su hijo palidecían ante el discurso, al imaginarse devolviendo todos sus bienes de valor a esos inmundos campesinos.

"No hay nada más que decir. Así que yo me retiro" dijo Kaoru pausadamente, mirando al hombretón desafiante.

"¡¿C-Cómo dices?! ¡¡No esperarás que te dejemos huir, después de todo lo que has hecho!! ¡¡Vas a morir, mujer, nadie deshonra a Modoru Shintarou y vive para contarlo!! ¡¡Hatsu, acaba con ella rápido, antes de que venga la policía a detenernos!! ¡Hay que huir de aquí!"

Kaoru observó a su nuevo y último oponente, ese tal Hatsu. Seguramente sería el general en jefe de la brigada de protección de los Modoru, y apostaba lo que fuese a que habían sido él y sus hombres quienes habían calado fuego a la aldea de Toshi. Kaoru notó cómo afloraba toda su ira, sólo con verle esa sonrisa de sorna. Sin embargo, se recriminó, ahora no debía perder el control.

"¡ISOGI, HATSU, NO TENEMOS TODO EL DÍA!"

Dicho y hecho, Kaoru observó como Hatsu corría hacia ella con la espada en posición de ataque. Lástima que no sea un sakabatou pensó Kaoru Si me toca con su filo, estoy perdida.

Hatsu empuñó la espada en alto y la bajó en picante, justo donde se encontraba la posición de Kaoru. Su espada impactó con algo sólido, y para su sorpresa no era más que el suelo polvoroso. Una nube de polvo (producida por la potencia del golpe) se alzó ante el general. Éste se giró sobre si mismo. ¿Dónde está? ¿Dónde está esa maldita?

"¡¡AQUÍ ESTOY!!"

Entre la nube de polvo, detrás de él, apareció la rápida silueta de la joven con el bokken en ambas manos en posición horizontal. Con el pie derecho se dio impulso y, a una velocidad tremenda, se dirigió hacia el cuerpo de su adversario. "¡Técnica de la escuela Kamiya Kasshin…!"

"¡Técnica de la escuela Hannin Modoru…!" gritó Hatsu, al tiempo en que, como si fuese a cámara lenta, se giraba sobre sí mismo para encontrarse con Kaoru, empuñando su espada verticalmente.

Kaoru frunció el ceño. Realmente ese tipo era bueno, pero ninguna técnica podía nada ante su fuerza de vivir, impulsada por el Espíritu Vivo.

Ella, con el bokken en horizontal. "¡Tsuka no gedan! ¡¡HIZA HISHIGIIIIIIII!!"

Él, con la espada en vertical. "¡SETSUDAN KUMO!"

Todo pasó muy a cámara lenta para un par de ojos ajenos, que observaban la escena desde el camuflaje de los árboles. Veía el ímpetu de la muchacha y el orgullo del hombre. Había diferencias notables en ambos: tanto el arma, el de ella de roble fuerte y el de él de puro metal, como en el golpe, el de ella en horizontal y el de él en vertical. Así pues, ¿qué sería lo que definiera quién de los dos ganaría al otro? Él sonrió. Era obvio quién ganaría y su por qué.

El bokken y la katana chocaron. Ambos notaron la fuerza de su oponente. Con ambas espadas habían formado una extraña cruz. Maldición, es fuerte, es fuerte… Mis fuerzas se están yendo. ¡Debo resistir hasta el final!

Ambos estaban quietos, Kaoru estaba bastante más agachada que su oponente, ya que desde el principio había intentado que su ataque se dirigiera a la rodilla derecha de su oponente. Sin embargo, él había previsto su movimiento y lo había contraatacado con una fuerza opuesta: la vertical.

"Lo siento, señorita, pero va a tener que morir aquí y ahora" dijo la glacial voz del hombre. Kaoru frunció el ceño. Intentaba provocarla y no lo lograría.

Entonces, viendo que su pequeña estratagema no funcionaba para hacerle bajar la guardia, Hatsu concentró toda su fuerza en su pie izquierdo, el cual le servía de base para aguantar el equilibrio, y acto seguido hizo un fuerte paso, haciendo que Kaoru retrocediera y que de poco se fuese al suelo, asegurándole a él la victoria. Sin embargo, eso no sucedió ya que la chica reaccionó y contrarrestó su fuerza de su pie izquierdo de él con su propio pie derecho, bloqueándole.

Bonito movimiento pensó el joven que observaba el combate tranquilamente, con sus ojos posados en la chica.

El próximo golpe será el decisivo pensó Kaoru, mientras le iban cayendo gotas de sudor a través de su rostro. Debe ser rápido y preciso, sin lugar a vacilaciones. Y el perfecto juego de movimientos capaz de dejar tirado a cualquier oponente es…

"¡ERES MÍA!" exclamó de repente Hatsu, mientras que con la empuñadura de la espada empujaba a una sorprendida Kaoru un par de metros hacia atrás. Hatsu no perdió ni un instante, dispuesto a aprovechar esa oportunidad de oro, ante la alegre vista de la familia Modoru. Cambió la posición vertical de su espada y, adelantándose hacia la absorta Kaoru, alzó la espada al aire, justo a punto de dar el golpe de gracia.

¡Vaya! Tiempo de intervenir, dijo el espectador anónimo para sí mismo, levantándose y secándose el polvo de su trasero. Sin embargo, justo antes de echarse a correr hacia ambos, se quedó quieto. Había algo en la mirada de la joven que le decía que se parara. ¿Haría bien en confiar en sus instintos? Pero lo cierto es que veía tanta decisión en los ojos azules de esa joven que decidió confiar en ellos. E hizo bien.

Kaoru observó cómo la espada se dirigía lentamente hacia ella, lentamente… De hecho, la espada y el movimiento de su dueño habían sido rápidos, pero ella lo veía muy poco a poco, como consecuencia de su duro entrenamiento en el dojo Kamiya, años atrás. Y así pues, observó cómo la katana se acercaba más y más, hasta apenas un par de centímetros de ella. Kaoru sonrió. Ahora.

Segundos después, Hatsu estaba tirado a un par de metros de distancia de ella, con un gran dolor de cabeza, inconsciente.

"¡¡¿¿Q-Q-Q-QUÉ??!!" exclamó el señor Modoru, con los ojos como naranjas, al igual que su esposa y su hijo.

"¡¿C-Cómo lo ha hecho?! ¡¡Pero si hace un momento…!!" exclamó la mujer, al observar a la joven kendoka de pies, con expresión cansada, pero sonriente.

El joven que observaba el combate desde la lejanía no pudo más que quedarse asombrado. En su vida había visto muchos combates y muchas técnicas, pero jamás se habría imaginado que una chica tan aparentemente dócil como esa fuera capaz de hacer algo semejante. A decir verdad, juraría que sólo él, a parte de la chica, sabía qué había hecho esta para ganar. Las imágenes del último movimiento de la chica pasaban lentamente por su cabeza.

Primero, cuando faltaban un par de centímetros para que la katana de ese hombretón tocara su cabeza, la joven había alzado con gran rapidez los brazos, formando una cruz, y arrodillándose ella al mismo tiempo, bloqueando la katana del contrincante con el antebrazo (causando pequeños riachuelos de sangre en sus manos), mientras sostenía con fuerza el bokken con su mano derecha; luego había adoptado la segunda fase de la postura, cogiendo el bokken para atacar y usar la fuerza de ataque de su adversario en su contra. Así es como Hatsu había sido proyectado metros atrás, con un golpe en la cabeza. Las consecuencias para ambos eran claras: por parte de Hatsu, el perdedor, un golpe en la cabeza y la inconsciencia; por parte de la joven, la ganadora, unos cortes bastante feos en los brazos y las manos.

El joven parpadeó incrédulamente. ¿Quién será esa señorita?

Kaoru se giró y se encaró a la familia Modoru. El arcano supremo de la escuela Kamiya Kasshin, que consta de dos movimientos: el hadome (el movimiento defensivo) y el hawatari (el movimiento ofensivo) jamás le había fallado en un entrenamiento, sobretodo contra Yahiko, y ahora había sido la primera vez que lo había usado en un combate de verdad.

"Muy bien. Ahora yo me quedaré aquí hasta que venga la policía, y me aseguraré que les dicen tooooda la verdad, y nada más que la verdad" dijo Kaoru, sin poder evitar que parecía un policía de algún tribunal. "¡Oh! Creo que ya oigo voces. Serán los campesinos y los policías, que ya están llegando. Ahora les tocará tragarse su orgullo y entregarse pacíficamente" dijo ella, sonriente.

"Ca-Cariño…" musitó la mujer rechoncha "¿Y-Y ahora qué?"

El hombretón sonrió con una extraña mueca "NADIE me deshonra y vive para contarlo"

"Siempre hay una primera vez para todo, Modoru-san" replicó Kaoru, seria.

"No, para mí no" dijo. Entre ambos había una distancia de diez metros. Kaoru frunció el ceño. Algo no marchaba bien. Las voces ya venían, los policías no tardarían en llegar, ¡hasta le había parecido oír la voz de Toshi-chan y sus padres! Así pues, ¿por qué ese hombre estaba tan sereno? ¿Es que le quedaba algún as en su manga?

"A mi NADIE me avergüenza… ¡¡Y MENOS UNA ESTÚPIDA MUJER!!" exclamó. Y para sorpresa de Kaoru, de su manga sac

¡¿Una pistola?! Pensó para sus adentros el joven. Se había vuelto a sentar al ver que la joven controlaba la situación, pero ahora de nuevo se había levantado de un salto, con su mano derecha tocando levemente una empuñadura de espada.

Kaoru palideció. A diez metros, por muy rápida que fuese, no llegaría a tiempo de bloquearlo con el bokken. Además, a su derecha estaba la pared del dojo, y a su izquierda había cuatro metros antes de llegar al resguardo del bosque. Hiciera lo que hiciera, todo parecía indicar que la bala la alcanzaría. "¡Maldito cobarde! ¡No tiene ninguna salida, la policía llegará en cualquier momento! ¡Sólo le acusan de estafa, pero si toca ese gatillo, será culpable de asesinato!" gritó Kaoru con sangre fría. Vio que la mujer y el hijo del hombre parecían tan asustados como ella.

"¡CÁLLATE, MALDITA ZORRA! ¡No me importa! ¡Nadie juega con el gran Modoru Mademarou!" acto seguido, para horror de Kaoru, el hombre puso el dedo firmemente en el gatillo "¡¡VAS A MORIR AQUÍ Y AHORA!!"

Kaoru no cerró los ojos. Muchas imágenes le pasaron por delante; el dojo, el Akabeko, sus amigos, Yahiko, Sanosuke, Megumi, Tae, Tsubame, el doctor Genzai, Misao y sus amigos de Aoiya… y por último la imagen del pelirrojo. Kaoru cerró los ojos, esperando el 'bang', apretando fuertemente los puños. Al menos moriría con orgullo, habiendo defendido una aldea y combatiendo con honor. Quería moverse y al menos intentar evitar el impacto, pero su cuerpo no respondía…

Sin poderlo evitar, una única lágrima corrió por su mejilla. Kenshin… Me habría gustado decirte que…

¡BANG!

Un puñado de aves empezaron a volar, alarmadas. Se oyeron gritos de animales del bosque, asustados, y el grito de la mujer de Shintarou. El corazón de Kaoru paró. Su mente se quedó blanca. Ahora sólo faltaba el dolor.

Los segundos fueron pasando. Poco a poco, la mujer y el hijo de Mademarou fueron abriendo los ojos. Y la visión que éstos les ofrecían era para quedarse de piedra.

Kaoru empezó a abrir sus azules ojos. La muerte era algo extraño, como flotar por el cielo. Notaba una cálida brisa rozando sus mejillas. Era como si tuviera alas. O como si alguien la sujetara y ambos estuvieran volando. Lentamente, fue abriendo sus azules ojos, para ver cómo era el Cielo. ¡Mou, es igual que el cielo que veo cada día, nubes blancas y cielo azul, brisa cálida y un sol aplastante…! Sin embargo, ¿cómo es que sigo teniendo calor? Se supone que una vez muerta, ya no se siente na…

De repente se dio cuenta de algo. ALGUIEN la estaba sujetando en brazos. Una de las manos del desconocido estaban en sus corvas, y la otra por la nuca, haciendo que sólo pudiera mirar hacia arriba, al cielo claro. Kaoru se incorporó y miró la cara de su salvador, pero él no la miraba. Miraba hacia abajo, y con algo de enfado. Fue entonces cuando Kaoru se dio cuenta de algo importante: estaban volando.

De repente, el ascenso empezó a cambiar por descenso. Su salvador murmuró un débil "Agárrese fuerte, señorita", a lo que Kaoru asintió con un leve movimiento de cabeza. Vio que a sus pies, el sorprendido Modoru miraba hacia arriba. Seguramente, justo antes de que la bala impactara en mí, este joven ha venido y me ha cogido, y luego ha saltado hacia arriba… ¡Pero esta velocidad y esta potencia de saltos son extraordinarias! Kaoru frunció el ceño, mirando a su salvador Me recuerda a Kenshin… ¿Quién es?

"¡Agárrese a mi cuello!" el joven, con un extraño movimiento en el aire, pasó a Kaoru de sus brazos a sus espaldas, mientras que Kaoru de poco no lo estrangula de lo fuerte que le agarró. Y así pues, iniciaron el descenso, bajando más, y más, y más…

"¡Malditos!" exclamó Modoru, preparando un nuevo disparo y apuntando hacia ellos. ¡Bang! Kaoru cerró los ojos, pero nada, no les había dado. Ese sujeto estaba… ¿girando sobre su propio eje? Y de esta manera, ninguna bala les tocaba.

¡¡Increíble, increíble, es como el Kogarashi Tsunuji Arashi (El Dragón que se enrolla) de Kenshin!! ¡¿Quién rayos es este tipo?! ¡¡No puede ser alguien común!! Y no sólo eso, ¡sino que lo hace a una velocidad vergicinosa!

Desesperado, Modoru empezó a disparar una y otra vez, pero las balas ni de asomo lograban impactar al blanco. Finalmente, cuando faltaban seis metros para llegar al suelo, Kaoru observó como su salvador desenvainaba una espada. Masaka, ¿va a matarle?

"¡¡YAAAAAAH!!"

Kaoru cerró los ojos con fuerza. Fuese lo que fuese que ese salvador suyo hubiera hecho, ya estaba hecho.

"Ya puede soltarse, señorita" dijo el joven. Kaoru se percató que sus pies estaban tocando tierra firme y se soltó del agarre. Fue entonces cuando observó, aliviada, que el corrupto Modoru no tenía ningún rasguño (pero del miedo, Kaoru observó que tenía una gran mancha húmeda a la entrepierna). Pero, eso sí, su pistola estaba, literalmente, partida en dos por el cañón.

Kaoru se giró hacia su salvador. Parecía un poco más grande que ella, tal vez un año o dos. Era un par de centímetros más alto, y vestía al modo del samurai, con una camisa occidental. Tenía una expresión risueña "Ano, sumimasen…" dijo Kaoru tímidamente, observando cómo el sujeto envainaba de nuevo la espada. Él se giró para encararla "Domo arigatou por haberme salvado. Si no hubiera sido por usted, no estaría en este mundo… Mi nombre es Kamiya Kaoru" dijo cortésmente Kaoru, tendiéndole la mano, mientras que ya empezaba a oír los pasos de la policía y los pueblerinos.

El joven sonrió y le devolvió el apretón de manos.

"Do itashimashite, Kamiya-san. Mi nombre es Seta Soujirou, un placer"

Kaoru le sonrió y le hizo una reverencia, mientras subía la vista hacia el sol. Sólo quedaban cuatro horas y media aproximadamente para el ocaso.

Fin del cap.6

CONTINUARA

Hannin Modoru-ryuu: Escuela Araña asesina

Setsudan Kumo: corte arácnido

Estos son la escuela y una de las técnicas de dicha escuela respectivamente del contrincante Hatsu. No estoy segura si está bien escrito por este orden. Disculpadme -.-

Corvas: las articulaciones que hay detrás de la rodilla.

Notas de la autora

Bufff, este capítulo se ha hecho largo, pero es que cuando me pongo a narrar peleas no hay quien me pare, y entended que si hubiera puesto simplemente un par de golpes en plan ataque-defensa y viceversa, no habría tenido ningún sentido ni emoción. Además, así nuestra Kaoru se luce y estrena por primera vez los arcanos de la escuela Kamiya Kasshin en un combate de verdad (esto no me lo invento yo, en el tomo 21 lo dice ella XP)

¡Así es! Como muchos os imaginabais, el personaje sorpresa es ni más ni menos que Sou-chan (Cintu ve como Sachi empieza a saltar de alegría XD). En cuanto a si tendrá o no mucha relevancia en el futuro… en fin, aún no está claro, ¿vosotros qué opináis? ¿Os gustaría algún triángulo amoroso? ¡Acepto ideas o!

¡Muchas gracias a los reviewers! Me hacéis muy contenta :) ¡Nos vemos en el próximo capítulo! ¿Conseguirá Kaoru llegar a tiempo a la cabaña de Hiko? Chanchanchan…

CiNtUrO-cHaN

::29 de Agosto del 2004::

::Publicado el 23 de septiembre::

(gomen por la espera XD)